Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia original es de content1 y la traducción mía, y tengo la autorización de la autora para hacerlo.

Gracias a mis betas, ericastelo y larosaderosas, por apoyarme en corregir mis errores y dejar el capítulo tan guapo. Ya saben, si se me pasó hacer alguna de sus correcciones, pueden darme un jalón de orejas.

Y a sparklinghaledecullen, porque ella me recomendó la historia y me motivó a traducirla.


Edward POV

Todos escuchamos el grito de Carlie, y esta vez, el intento de Jacob de bloquearme no funcionó. Lo había golpeado en la habitación y junto a ella. Ella había pensado que yo era él, y se acercó a mí. Me quedé mudo cuando me tocó, ya que el calor que venía de Bella subió por mi brazo, hasta mi pecho. Todo lo que pude hacer fue decir su nombre. Entonces, se puso blanca, más blanca que el blanco. Le grité que no se desmayara, pero fue inútil, y se desplomó en los brazos del doctor De Luca.

El caos reinó, mientras él la levantaba sin esfuerzo y la colocaba en la cama. Ignorándonos, se enfocó en detener el flujo de sangre de su mano. Dijo solo seis palabras. —Fuera de la habitación de mi paciente.

Con esas palabras, la pandilla Cullen fue expulsada, no solo de su habitación, sino también efectivamente de la sala de espera y del hospital, mientras Carlie me pedía que me fuera. Sabía que había sido por la completa devastación que había visto en el rostro de su madre cuando dije su nombre. Una total devastación que había visto en mis sueños… pesadillas… por las últimas semanas. Por supuesto, Carlie había pedido hablar conmigo, pero nuestras conversaciones habían sido rígidas y formales. Por las llamadas inconexas, me había cerciorado que Bella había despertado unos cuantos minutos después de desmayarse, y que se había ido a casa al día siguiente. Fuera de eso, no había sacado nada más. Bueno, eso fue hasta que llegó la notificación de la reunión organizada por el abogado de Bella

Así no era como quería hablar con ella, pero las llamadas que hacía al número de la casa que mi detective había descubierto no fueron respondidas. La voz de Bella me saludaba cuando se encendía la máquina contestadora, y probablemente había llamado al menos unas diez veces solo para escucharla. Finalmente, cedí y dejé un mensaje pidiéndole que me llamara. Le dejé docenas de mensajes, cada uno pidiéndole que solo me diera la oportunidad de hablar con ella. La ironía era que ahora yo era el que estaba dejando mensajes suplicantes para que no escapara de mí. La segunda carta de su abogado detuvo las llamadas con la jerga legal de amenazarme con cargos por acoso. De todas las personas que pudo elegir como su abogado…

Así que, toda mi familia esperaba pacientemente conmigo a que Bella y "su abogado" llegaran. Jenks se había sorprendido con el nombre en el membrete.

— ¿Anthony, querrías explicarme cómo es que la madre de tu hija… una hija de la que debo decir que era inconsciente hasta esta semana… pudo permitirse al mejor abogado de Seattle? Particularmente, cuando me has hecho creer que ella probablemente no puede permitirse esa clase de representación —tuvo la audacia de alzarme sus cejas.

—Tu conjetura es tan buena como la mía —contesté con un tono de sabelotodo, mientras firmaba la documentación que había preparado. Bella y Carlie eran ahora las beneficiarias de mi testamento, contrario a la precaución que Jenks había sugerido.

Todavía no les había preguntado a los detectives que miraran su situación financiera. Eso era lo siguiente. Habían investigado su pasado, sin haber descubierto nada… además del hecho de que Bella y mi hija habían vivido una vida tranquila por los últimos catorce años, literalmente bajo mis narices. La información sobre mi hija también había sido fácil de encontrar, y no pude evitar hincharme de orgullo cuando leí sobre su mente brillante, sus excelentes notas… y habilidad musical. Esme lloró cuando escuchó la grabación que había sido capaz de obtener de su último recital de piano. Probablemente, era incluso más talentosa que yo. Realmente no podía decirlo. Habían pasado años desde que toqué el piano de cola en casa de mis padres.

Jenks golpeaba su lápiz nerviosamente contra la mesa… bueno, así fue hasta que la Sra. Brown entró para informarnos que nuestras esperadas invitadas habían llegado. Entonces, se transformó en la eficiente máquina de negocios que yo necesitaba en un parpadeo. Aro Velathri caminó por la puerta por delante y se movió hacia la mesa para colocar su portafolio en él, después Jacob entró detrás de él, seguido por Leah y Bella. Bella tenía una mano en el antebrazo de Leah, y la otra sosteniendo un bastón blanco que usaba para explorar frente a ella. Leah tomó la mano de Bella y la colocó en el respaldo de la silla que Bella iba a usar. Observé mientras su mano rozaba sobre la superficie del material para orientarse y hacía su camino para sentarse. Inclinó su bastón contra la mesa.

Viéndola nuevamente, se me fue el aliento. A diferencia del día de su accidente, estaba vestida para matar en un traje azul rey y zapatos a juego. Vi que los ojos de Alice los contemplaba con aprobación, así que sabía que tenían que ser caros. Pero lo que atrajo mi atención fueron sus piernas asesinas unidas a ellos y que destacaban por el borde de la falda. Viajando por la línea creada por los zapatos de "fóllame", llegué a su pequeña cintura; después, mi atención fue atrapada por sus pechos expuestos, antes de moverme hasta su rostro.

Exquisita. No había otra palabra que pudiera ser usada.

Su cabello estaba peinado hacia atrás y sostenido por un broche, así que caía en masa por su espalda en suaves ondas color chocolate. Alguien, supongo que Carlie, le había ayudado a aplicarse maquillaje, y estaba ingeniosamente hecho… solo lo suficiente para iluminar su belleza extraordinaria. La gama de pestañas enmarcaba sus asombrosamente profundos ojos marrones, y apostaría mi sueldo a que el rojo de sus labios tenía el mínimo maquillaje que el de su exuberancia natural. La hermosa chica que amé había crecido hasta convertirse en una encantadora y sofisticada mujer. Mi corazón dolía por los años que había perdido… regalado… desechado.

Leah se movió para sentarse junto a Aro, dejándole a Bella la silla a su lado, entre ella y Jacob. Estaban protegiéndola, sin darme la oportunidad de acercarme. Miré a Emmett y se movió ligeramente, dejándome tomar la silla que quedaba directamente frente a ella. Eso dejó a Jenks a mi lado y Emmett al suyo, para que así Em pudiera darle un vistazo a cualquiera de los documentos que también trajeran ellos. Tener un abogado como hermano a menudo era práctico para mí.

—Ya podemos empezar —dijo Aro.

No pude evitarlo, pero quería abrirle la garganta. Él y sus dos hermanos habían construido un imperio. Se rumoraba que sus raíces sicilianas no estaban completamente limpias, pero no había duda de que los hermanos Velathri eran unos abogados malditamente buenos e incluso unos mejores "políticos". Eran respetados en la comunidad e incursionaban en todo, desde la defensa criminal hasta los negocios. Mi familia era bastante consciente de la experiencia de Aro. Nos habíamos beneficiado de ello.

Quise gruñir de ira cuando los ojos de Bella, esos ojos que habían estado enfocados directa e inconscientemente hacia mí, se movieron hacia el sonido de su voz.

— ¿Su cliente desea una prueba de paternidad? —le preguntó a Jenks.

—No, eso no será necesario —contestó mi representante. Habíamos discutido eso y, en contra de sus deseos, rechacé esa acción. Carlie era mía. No había duda de eso.

—Muy bien. Mi cliente me ha dado sus condiciones, y si son aceptadas, los términos que ha propuesto para las visitas.

Jenks interrumpió. —Primero, están los términos de la manutención infantil. A mi cliente le gustaría aceptar esas condiciones primero, para que así la señorita Swan no crea que la cantidad ofrecida está en relación directa a los términos del acuerdo.

—Eso no será necesario, Jenks. Mi cliente no desea recibir manutención del señor Cullen —dijo rápidamente Velathri en un tono despectivo.

Bella se tensó ante la mención del dinero. Sabía que ella debía estar pensando y recordando que ese fue el origen de todo lo malo entre nosotros. Pateé a Jenks bajo la mesa cuando no rebatió inmediatamente.

—Aro, tú y yo hemos negociado en muchas sesiones. El señor Cullen reconoce plenamente que Carlie es su hija biológica. En búsqueda de una completa transparencia, en contra de mis deseos, él no desea un examen de ADN. Desea darles a la señorita Swan y a su hija la libertad financiera para hacer lo que les plazca sin tener que preocuparse. Hay algunas condiciones que él quisiera hacer respecto a este apoyo.

Aro miró directamente a Isabella de manera inquisitiva, y fue entonces cuando me di cuenta de que Jacob me sonreía. Había estado demasiado ocupado en Bella como para prestarle mucha atención, y me complacía ver que su ojo estaba todavía ligeramente hinchado e inyectado en sangre. Hacía juego con el mío.

— ¿Isabella? —preguntó Aro.

Esperé en ascuas por su respuesta, para así poder escuchar su voz. Me la negó y apenas alzó su hombro.

—Muy bien —dijo Aro, y creí que había ganado esa ronda, hasta que sus siguientes palabras me sorprendieron—. Jenks, contra mis deseos, la señorita Swan me ha ordenado que te haga saber unos cuantos detalles. Ella no necesita, o desea, el dinero del señor Cullen…

¿Edward, de qué estás hablando?... No me importa tu dinero, me importas tú.

Sí, claro, perra. Eso es lo que le has estado diciendo a todos. Solo fui un pase gratis para ti… admítelo.

Edward, por favor, dime qué ha pasado…

Me perdí las siguientes palabras de Velathri, mientras revivía el pequeño fragmento de la total destrucción que le había llevado a Bella ese día.

—Bella, por favor, permítenos ayudarte a cuidar de Carlie y de ti… —lloró Esme, incapaz de controlarse.

Bella se puso rígida y apenas se contuvo a girarse en dirección a Esme.

—Señora Cullen, por favor —la llamó Jenks, para que se calmara.

Mi padre tomó la mano de mi madre para consolarla. Mamá estaba completamente devastada por todo esto. Ella había sido la primera en acercarse a mí durante mis años de rebeldía… insegura de si habíamos hecho lo correcto o no. Fui cruel con mi respuesta hacia ella. Había pasado mucho desde que hice las paces con ella, pero sabía que estaba completamente destruida por esta situación.

Debido al quiebre de mi madre, el abogado de Bella mostró su descontento de una manera elegante, haciéndome querer tirar de su corto cabello negro. Él conocía a mi madre… ¿por qué le sorprendía tanto que ella pudiera sentirse de esta manera? Murmuró. —La señorita Swan no necesita del dinero que le han ofrecido —se giró hacia Bella y esta vez Leah fue quien la llamó.

— ¿Bella?

Mi amor movió su mano hacia ellos de manera impaciente, y Aro hizo un pequeño gesto, como si estuviera disgustado. Tomó una profunda respiración. —Actualmente, el último libro infantil de Isabella está en su décima semana en la lista de los Best Sellers nacionales. Creo que el último conteo de sus derechos de autor para este ascendió a 1.2 millones de dólares. A pesar de las generosas donaciones que hace a la caridad en cada firma, este libro toma en combinación al dinero que ha invertido en los últimos años, bajo la recomendación de mi compañía, debo agregar, la ha vuelto una jovencita muy adinerada. No tiene necesidad de tu dinero o del de nadie más para apoyarse a ella o a su hija —su tono era altanero y teñido de orgullo, casi como si fuese su padre.

No podía respirar, pero eso no detuvo que los demás jadearan en voz alta. Bella lo había hecho… había realizado el sueño que había compartido conmigo bajo las sábanas en la oscuridad, cuando compartimos nuestras esperanzas y aspiraciones para el futuro.

"Quiero escribir, Edward. Quiero crear historias que hagan reír y llorar, y que eso haga que el mundo viva…"

— ¡Espera! Tú eres esa B. Swan —espetó Rosalie, trayendo mi atención de vuelta al presente. Ella no conocía a Bella, pero obviamente sabía quién era—. Mi niña ama tus libros… —soltó, e intenté frenéticamente de buscar en mi memoria lo que sea que pudiera ayudarme a entender qué estaba pasando. Había leído muchos libros con la niña de Emmett y Rosalie… ¿B. Swan? ¿No me traería eso un millón de remordimientos… suficientes como para hacerme recordar?

Bella no respondió a Rosalie, pero Leah lo hizo. —Sí, es la misma.

La boca de Rosalie se abrió de golpe y eso hizo que su exquisitamente hermoso rostro fuese cómico. Era una mezcla de adoración a un héroe, incredulidad y temor.

—Mi cliente está aquí para hablar únicamente de los términos de las visitas para Carlie.

Vi la mano de Jacob alzarse y palmear la mano de Bella, y unieron sus manos como si él le estuviera dando fuerza. Me atrapó viendo su gesto, y sonrió maliciosamente.

"Sí, cabrón, soy su sistema de apoyo, y tú tienes que pasar por encima de mí para llegar hasta ella".

No tenía que ser un lector de mentes para adivinar la mayoría de lo que estaba diciendo.

—Isabella —murmuró Aro.

¡Carajo! ¿Qué tenían estos italianos, usando su nombre completo? Eso me enfurecía. Sacudiéndome el enojo, me senté derecho, dándome cuenta de que ella estaba a punto de hablar, pero permaneció quieta por al menos medio minuto. Tanto así, que empecé a creer que había cambiado de opinión.

— ¿Quién está presente? —preguntó, maravillándome por el sonido de su voz. Al fondo de mi mente, me di cuenta de lo malo que era que ella tuviera que preguntar.

Jenks contestó. —El señor Carlisle Cullen y señora, Emmett y Rosalie Cullen, Jasper y Alice Whitlock, yo, y Anthony Cullen.

Se crispó ante mí por ser llamado Anthony. Me pregunté por qué. Sacudiéndose lo que sea que la incomodaba, tomó una profunda respiración y empezó.

—Ya que Carlie y yo vivimos en Seattle, no hay razón para proponer un horario de visitas abiertas con estipulaciones. Ella tiene catorce años de edad y es bastante capaz de tomar sus propias decisiones. Si ella elige pasar la noche con… Anthony… —el nombre sonaba extraño viniendo de ella—, en su casa, o en la de sus padres, podrá ir desde la escuela, tan sencillo como desde mi casa. Tiene varios compromisos durante la semana que necesitarán atenderse… principalmente sus lecciones de música y sus compromisos de voluntariado.

Se retorció, y capté la sutil tensión que contradecía a este movimiento.

Jenks saltó en ese momento. —Señorita Swan, es una oferta generosa y más de lo que mi cliente esperaba o planeaba proponer. ¿Y sus condiciones?

Bella se sentó más derecha, como si se preparara para ser golpeada. Hice una mueca por la mirada que había en sus ojos. Era muerta… y nada que ver con la inutilidad que tenían.

—No habrá discusiones sobre el pasado con mi hija. No quiero que sea envenenada por las creencias de la familia Cullen respecto a mí. Llegaremos a un acuerdo en esta sala sobre lo que será compartido con ella. Cualquier variación de ese acuerdo y revocaré mi permiso.

Jadeé, incapaz de comprender que ella creyera que podríamos hacer algo así… mi reacción hizo eco en toda la sala, y vi que mi madre empezó a llorar. Alice también lo hizo. Había demasiadas cosas que necesitaban decirse aquí, y no quería hacerlo delante de extraños.

—Bella, por favor podría… —sus ojos y su cabeza tiraron hacia el frente, enfocándose hacia donde provenía mi voz por el más breve de los momentos, para después girarse rápidamente hacia Jake, casi cortándome. Titubeé al ver su reacción antes de empezar de nuevo—. Aro, hay un enorme malentendido entre Bella y mi familia que necesita ser aclarado. ¿Podrían Jenks y tú darnos algo de tiempo para hablar a solas?

— ¡NO! —siseó Bella, girándose hacia su abogado.

Sus ojos se entrecerraron hacia mí. —Señor Cullen, estoy completamente consciente de su historia con mi cliente. Ella compartió todo conmigo —frente a mi cara atónita e incrédula, dijo de nuevo—. Todo.

Mis ojos brincaron hacia mi padre, mientras él tomaba asiento para empezar a hablar. Aro miró al rostro de mi padre y empezó a hablar antes de que Carlisle pudiera.

—No debe haber contacto entre la familia Cullen e Isabella Swan, más que el necesario para hacer los arreglos de las visitas de Carlie. A Carlie se le dirá que hubo un malentendido sobre el embarazo de Bella, y que tú pensaste que fue engendrada por otro hombre. Bella aceptó decirle a Carlie que ella te engañó y que tú fuiste incapaz de perdonarla.

— ¡NO! —grité, alzándome sobre mis pies, y casi reí al ver que Jacob hacía lo mismo, viendo a la pequeña mujer a su lado. Era también obvio que Leah no esperaba esto. Su rostro estaba pálido.

—Absolutamente no —continué—. Bella, no vas a tomar la culpa de mi estupidez —juré.

— ¡DIABLOS, NO, Bella! No vas a dar la cara por este hijo de puta y su familia "demasiado buena para cualquiera".

Vi la ira de Carlisle empezando a crecer por las acusaciones de Jacob, pero, honestamente, ¿qué más podía creer?

Alzó una temblorosa mano, cortándonos a todos. —No dejaré que Carlie descubra que no fue deseada por su padre y su familia. Ella me perdonará, si cree que fui una tonta jovencita. He pensado en esto, y es la única manera de que ella salga intacta de esto, con sus sentimientos intactos sobre mí y sintiéndose amada. No quiero que sepa que los Cullen no desearon ser parte de su vida hasta ahora —anunció, con voz temblorosa.

—De acuerdo, maldita sea, es suficiente. Bella, tenemos que hablar, y si no estás dispuesta a darnos la oportunidad de hacerlo en privado, entonces hablaremos en frente de todos —espeté.

Si había pensado que había estado estática antes, no era nada comparado con la estatua en la que se había convertido. —Aro, podemos irnos ahora —dijo, a través de sus rígidos labios y se puso de pie.

Jacob me sonrió victoriosamente, mientras me apresuraba a levantarme también.

—Señorita Swan, por favor, perdone el arranque; siéntese, por favor. Permítanos escuchar el resto de sus condiciones primero —Jenks soltó, tratando de salvar la junta.

Mi arranque había dañado su disposición de cooperar. Podía afirmarlo. Se sentó y movió sus manos en la mesa, delante de ella, mirando en su dirección. Estaba maravillado por su orientación espacial.

Tomó una profunda respiración antes de empezar. —Tengo bastantes. Primero, llegaremos a un acuerdo sobre la historia que le contaremos a Carlie. Será una historia que le permita caminar con dignidad y respeto. Segundo, todas las comunicaciones entre la familia Cullen y yo serán a través de abogados. Tercero, los deseos de Carlie serán respetados por ambos bandos, sin importar cuán dolorosos puedan ser esos deseos. Y por último, An… —se aclaró la garganta—, Anthony se abstendrá de tener "visitantes" en su casa mientras nuestra hija esté en su residencia. No ha sido expuesta a parejas aleatorias en mi familia, y no permitiré que sea expuesta a eso durante su tiempo con él. No pido que corte sus actividades excepto aquellas que puedan afectar a mi hija.

El dolor me atravesó. Me había hecho esto a mí mismo… actuando sexualmente con cualquier mujer que se cruzara en mi camino… tratando de borrar la memoria de ella, amándome.

—Eso no será problema —murmuré roncamente, causando que todos, excepto Bella, se giraran hacia mí.

Bella todavía tenía que dirigirse a mí directamente, y esta vez no fue diferente. Aro empezó a hablar por ella otra vez. —Muy bien, elaboraremos los documentos donde la señorita Swan acepta las condiciones…

— ¡NO, espere! —finalmente, Carlisle se apiadó de mí—. Edward… —Bella saltó al escuchar mi nombre—, no ha aceptado todos los términos. Creo que solo respondió al primero y a los dos últimos. No aceptamos lo de no tener comunicación… Bella, necesitamos hablar, como dijo Edward.

Gracias a Dios, mi padre me conocía tan bien como lo hacía. Seguía tambaleándome por el dolor de darme cuenta de que Bella podía estar follando con alguien mientras Carlie estaba conmigo. Mis "cogidas" a cualquier persona se detuvieron en el momento en que Carlie entró por la puerta de la sala y volteó mi vida por su mera existencia y el regalo de saber dónde estaba Bella… y que estaba sola. Lo único que había planeado hacer de ahora en adelante era hacerle el amor… y la persona enfrente de la mesa me ignoraba. La idea de intentar tocar a alguien excepto a ella otra vez me hacía enfermar… más enfermo de lo que mi contacto con las mujeres de mi pasado ya me había hecho.

Mi padre siguió, mientras yo trataba de contener la agonía dentro de mí. —Aro, mi familia cometió una grave injusticia hacia Bella hace catorce años. Todos somos culpables…inmensamente. No hay duda ahora en nuestras mentes de que Bella trató de notificarnos su embarazo, pero gracias a nuestra propia terquedad e idiotez, permanecimos ignorantes de la existencia de Carlie hasta hace una semana. Ahora somos conscientes de que Bella nos notificó por correo, gracias a la aclaración de la señora Black; sin embargo, sin nuestro conocimiento, esa carta fue destruida sin que Edward siquiera supiera de ella.

Buscó en la carpeta que le proporcionamos a Jenks, y sacó la declaración jurada de ahí. Todos habíamos querido estrangular a Tanya cuando la enfrentamos. Había estado genuinamente confundida por nuestras preguntas, hasta que se sentó a reflexionar por varios minutos sobre nuestros primeros meses juntos. Cuando una mirada de horror cubrió su rostro, supe que estaba sinceramente arrepentida. En el momento en que le mostré la copia de lo que me habían enviado, corrió al baño y vomitó por una hora. Le había escrito a Bella una carta personal y la selló, pero también emitió una declaración certificada para presentar al juicio, en cuanto a su culpabilidad.

Arrojé la carta sellada al fuego. — ¿Qué diablos va a hacer eso, Tanya? Ella ni siquiera puede leerla. ¿Qué podrías decirle que arreglara la mierda que le arrojamos?

Lloró más, y entonces me sentí culpable, mientras ella estaba embarazada y sinceramente feliz por primera vez en su vida. Yo era más culpable que ella del infierno en el que se había convertido mi vida. Fui yo quien lo arruinó la noche que fui alimentado con mentiras y las creí.

—Edward y yo nos arrepentimos tremendamente por no dejar que el detective privado que contratamos hace años terminara su trabajo. Eso no habría arreglado los primeros años de la vida de Carlie, pero al menos hubiéramos tenido más que esto. Bella, querida, por favor danos la oportunidad de explicarte. Sé que no nos debes nada, pero tal vez si escucharas, podríamos encontrar una mejor solución que la amarga tregua que propones —rápidamente, empujó la carta sobre la mesa hacia Aro, plantando de manera maestra nuestra primera semilla.

Bella palideció ante las palabras de Carlisle, y vi que las enormes lágrimas se formaban en sus ojos, y apreté los puños en la mesa. Era la única manera de poder evitar brincar sobre ella y jalarla a mis brazos.

—Bella, no dejaré que aceptes la culpa por mí. Le diré la verdad. No sé nada sobre ella, Amor —se tensó por el uso de su nombre especial, y las lágrimas rodaron por sus mejillas, hacia abajo. Mis manos apretaron mi cabello en frustración ante su dolor, y vi un parpadeo en los ojos de Leah por mi agitación—. Soy un bastardo, Bella. No lo negaré. Destruí cada oportunidad que tenía para ser feliz cuando hice lo que hice. Pero no dejaré que esa hermosa niña, esa que has criado tan admirablemente, crea que eres menos de lo que eres… inocente, amorosa y… perfecta. Seré honesto con ella y espero que ella tenga una décima parte del corazón que su madre tiene y me perdone. Por favor, déjame explicarme… no espero que me perdones tan fácilmente, si acaso. De todas formas, Carlie no necesita que le mientan, particularmente en una forma que te haga la mala del cuento. La verdad está perfectamente bien, y pondré la culpa a quien la merece… a mí.

Jacob me frunció el ceño, como si estuviera tratando de descifrar cuál era mi plan.

—Bella, mi amor, lo único que pido son unos cuantos minutos —supliqué.

Se puso de pie, buscando el bastón, y después colocó su mano en el respaldo de la silla de Aro. —Esta reunión ha terminado. Firma el acuerdo, Aro, permitiéndole a Carlie la habilidad de elegir el ir y venir. Si los Cullen quieren que ella sepa la verdad, entonces trataré de arreglarla de forma tan positiva como sea posible. Sin embargo, si escucho cualquier comentario de sus labios sobre mi "codicia", quitaremos el acuerdo tan rápido como puedan parpadear. Jacob, Leah, podemos ir a casa —murmuró. Sonaba cansada.

—Bella, espera… —dije, poniéndome de pie tan rápido, que la silla rodó lejos de mí y chocó contra la pared.

Siseó. —Anthony… —juró. Me di cuenta que me hablaba directamente a mí por primera vez, incluso si usaba el nombre equivocado—. No tengo nada más que decirte. No hay ninguna razón en particular para que tú y yo tengamos que hablar. Los términos de visitas estarán claros en el arreglo. Tu abogado puede contactar al mío para cualquier aclaración.

—Quiero explicarte, pedirte que consideres perdonarme… en el debido tiempo. No soy el hombre que tú crees.

—Ni siquiera sé quién eres… no creo que alguna vez lo hubiera sabido —dijo, girándose hacia la dirección de donde venía mi voz.

—Te conozco, Bella. Sé que no crees eso.

Su rostro se retorció, apenas un momento, en agonía.

—No… no me conoces. Nunca lo hiciste… tampoco tu familia… si lo hubieras hecho no habrías creído ni una sola pequeña parte de la porquería de la que me acusaste. Era una inocente y estúpida chica en ese entonces, quien tomó una decisión que alteró su vida. Puedo decir que todo fue un horrible error, pero yo… nosotros tenemos a la niña más perfecta como resultado de eso, así que me rehúso a decir que todo fue trágico. Adiós… —dijo en voz baja, justo antes de empezar a dirigirse a la puerta, usando el bastón para sentir el camino.

Rodeé la mesa para alcanzarla… para evitar que se fuera, pero Jasper me atrapó, sujetándome de los brazos. —No lo hagas —susurró suavemente, mientras ella caminaba por la puerta, con Jacob directamente detrás de ella—. Hemos plantado la semilla, Edward. No la fuerces. Eso solo lo hará peor.

Leah se detuvo en la puerta, viéndonos a mí y a mi terror, con una mirada de confusión en el rostro. Sus ojos se movieron al rostro de Jasper, gracias a sus palabras, y sacudió su cabeza ligeramente antes de pasar por la puerta, cerrándola detrás de ellos.

Aro resumió todo con unas cuantas palabras. —Creo, Edward, que la frase "el karma es una perra" es completamente apropiada en esto. Veo que realmente la has jodido. Permíteme mostrarte cuánto —dijo, con una sonrisa mojigata, dejando los documentos enfrente de él con una alegría sádica.


Sí, lo sé, me tomó un poco más tener el capítulo listo. Ya voy a empezar el 6, así que tal vez pueda tener otra publicación en la semana.

¿Qué les pareció? ¿Creen que las condiciones de Bella sean justas? Quiero leer sus opiniones.

¡Hasta la siguiente actualización!