Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia original es de content1 y la traducción mía, y tengo la autorización de la autora para hacerlo.

Gracias a mis betas, ericastelo y larosaderosas, por apoyarme en corregir mis errores y dejar el capítulo tan guapo. Ya saben, si se me pasó hacer alguna de sus correcciones, pueden darme un jalón de orejas.

Y a sparklinghaledecullen, porque ella me recomendó la historia y me motivó a traducirla.

Perdón por la demora. Estuve pasando por problemitas médicos y no me dejaban pasar tanto tiempo como me hubiera gustado frente a la computadora. Sin embargo, ya estoy de regreso y trataré de ponerme al corriente con todo.


Bella POV

Logré llegar al auto antes de desmoronarme y que las lágrimas empezaran a llegar en serio. Podía sentir el temblor en mis manos mientras Jacob me guiaba a la parte trasera del auto, y busqué el cinturón de seguridad. Traté miserablemente de apurarme y fallé. Mis manos temblaban espantosamente.

Escuché su ligero bufido antes de que dijera suavemente. —Bella, ya lo tengo.

Su paciencia provocó que las lágrimas se convirtieran en sollozos, y solo se incrementaron cuando sentí a Leah deslizarse en el asiento, junto a mí. Presionó mi cabeza en su hombro y, solo con eso, catorce años de angustias empezaron a derramarse por mi cara.

—Yo… yo lo… yo lo siento tanto —balbuceé.

Leah resopló y escuché la profundidad del mismo desde donde estaba presionada contra ella. Jacob arrancó el auto mientras maldecía, y sentí el movimiento mientras retrocedíamos.

—Bella, la única vez que te he visto llorar fue cuando Jake te trajo a casa de regreso desde el hospital, cuando descubriste lo de Charlie. ¿No crees que en catorce años te lo has ganado? —dijo en voz baja, mientras envolvía su brazo alrededor de mis hombros.

—No puedo dejar que Carlie me vea así —dije, a través de los sollozos.

—Les pedí a Sam y a Emily que vinieran y se encontraran con los chicos en el autobús. No sabía cuánto tiempo íbamos a estar ahí, así que podemos ir a cenar y recomponernos antes de ir a casa —Jacob gruñó, enfrente de nosotras.

Debí preguntarle a qué venía eso de "recomponernos", pero solo pude escuchar el enojo irradiando en el tono de sus palabras. Necesitaba golpear a alguien… hablando de…

— ¿Jake, no tienes práctica esta noche? —pregunté, recordando que ya estaban en la temporada de fútbol americano.

— ¡Sip! —dijo, remarcando la "p", como había hecho desde que éramos niños—. Tengo a Riley cubriéndome. El director Cox aprobó mi día libre, ya que lo tenía cubierto.

—Gra… —ni siquiera pude decir el resto de la palabra antes de empezar a llorar otra vez, y los dedos de Leah a cepillar mi cabello, calmándome.

Media hora, y una parada más tarde, llegamos al muelle, al despachador grasiento de las hamburguesas In-and-Out (1) que Jake encontró a la mano. Esa era su idea de una cena elegante. Libre de los tacones con los que me torturé a mí misma para la reunión, palpé alrededor en el piso y encontré mis chanclas. Estaba segura de que me veía como una explosión en la fábrica de crayolas, con mi traje azul y mis chanclas amarillas, pero no me importaba. Carlie las llamaba "amarillo canario", y se reía de mí por usarlas, diciéndome que eran espantosas. Eran cómodas y eso era todo lo que importaba.

Los Jimmy Choo no fueron hechos para caminar por el muelle. A mi lado, escuché a Leah haciendo lo mismo. A los pocos minutos, estábamos sentados en una banca, y pude sentir el viento del océano soplando en mi rostro y el aroma salado cosquilleando mi nariz. Sonreí cuando Leah me dio una toallita húmeda y removí el poco maquillaje que me había aplicado antes de dejar la casa.

— ¿No tengo ojos de mapache, verdad? —le dije a Leah, preguntándome si me había manchado de rímel.

—Nope, estás tan hermosa como siempre —bromeó—. Jake, ve y tráenos algo de hielo; no nos pusieron suficiente en las bebidas —le ordenó. Gruñó, pero lo escuché ir rápidamente a cumplir su orden… el hombre estaba dominado.

—Lo hiciste bien, Bella, realmente bien —dijo suavemente, tan pronto como él estuvo lo suficientemente lejos.

—Leah, estaba temblando como una hoja.

—Velathri se encargará de ellos, no te preocupes —prometió.

No tenía duda de sus habilidades. Sin embargo, estaba confundida. — ¿Qué habrán querido decir con que "no sabían"? —escuché su vacilación—. Leah, dímelo directamente.

Bufó. — ¿Sabes que los odio, verdad? —se detuvo solo para ver mi ligero asentimiento—. No es difícil cuando sé por lo que has pasado. Pero honestamente, Bella, no creo que los Cullen, incluyendo a Edward, supieran de ella. Él la miraba como si fuera una diosa o algo —dijo, y era como si quisiera decir algo más, pero no lo hizo. Se aclaró la garganta—. El mayor de los Cullen le dio algo a Aro, no sé qué era, pero parecía ser una carta certificada. Increíblemente, pienso que cuando Carlie irrumpió en su oficina, fue la primera vez que tuvieron conocimiento de ella —terminó.

Me quedé quieta por un momento, sosteniendo mi hamburguesa sin comer en mi mano. — ¿Pero, cómo?

—Apuesto a que la perra rubia tuvo que ver en eso —la profunda voz de Jacob apareció a mi lado, y lo sentí sentarse junto a Leah—. Nena, la próxima vez que quieras decirle algo a Bella en privado, solo dime que me cubra los oídos… —la molestó, pero pude escuchar el hielo moviéndose en el vaso que le tendía. Sonreí, a través de las lágrimas, dándome cuenta que había ido a su tonto paseo, incluso sabiendo por qué había sido.

Recordé haber visto la foto de Tanya, la novia de Edward. Era hermosa… el sueño de cualquier hombre. No tenía nada que temer de mí, así que las palabras de Jake tenían poco sentido. —Bueno, supongo que eso explica por qué nunca se preocupó por rastrearnos —murmuré, dejando que la agonía me partiera solo por un momento—. Parece que la familia quiere mantener contacto con ella, así que apuesto a que ahora que lo saben, querrán formar parte de su vida de aquí en adelante.

— ¿Bella, por qué estás poniéndoles las cosas fáciles a ellos? —Jake espetó ásperamente.

Por el murmullo de su voz, supe que debió meter una hamburguesa a su boca. Podía imaginar cómo se veía… el pan colgando de las comisuras, mientras forzaba a meter todo lo que pudiera. Leah me había dicho que no se veía mucho mayor a lo que era cuando perdí la vista. Los entrenamientos con los niños en el instituto le habían sentado bien, según me informó. Podía dar fe de su físico, teniendo que confiar en tocarlo físicamente por muchas cosas. De alguna manera, en mi mente, veía el mismo rostro infantil de Jake, con un toque de distinguido gris sobre sus orejas, y el monstruoso cuerpo que había tenido cuando teníamos dieciséis. Cuando le había dado a Leah esta descripción, se rio y dijo que estaba "acertada".

Pensando en los cachorros, de vuelta a casa, siempre molesté a Leah con que ella había obtenido su propia camada. Jake se ofendía porque nos refiriéramos a los chicos Quileute como una manada de perros… pero es lo que parecía apropiado.

— ¿Jake, qué bien podría hacerle a Carlie que peleara con ellos? Obviamente, ella sabe que su padre está vivo, y no muerto, como le he dicho todos estos años. ¿De verdad crees que apartándola de ellos va a convertirse en una experiencia positiva? Voy a tener un momento suficientemente difícil explicándole por qué mentí. La hemos criado para ser una jovencita inteligente, podrá manejarlos. Voy a hacer exactamente lo que dije, y si empiezan con todo ese asunto del dinero, voy a retirar mi permiso en ese instante. Tal vez, solo tal vez, ya que es mitad como ellos, la tomarán bajo su cuidado. Son extremadamente leales el uno con el otro —chico, no sabía la verdad en esa oración—. Protegerán a los suyos —añadí, casi después de pensarlo.

Me di cuenta que mis manos se habían apretado en garras cuando Leah tomó la destrozada, pero aún empaquetada, hamburguesa de ellas. Palmeó mis manos suavemente. El sonido de las gaviotas sobre nosotros y las olas golpeando contra el muelle finalmente me calmó. Fuimos agraciados con una casual ola de luz de sol, rompiendo a través de las nubes, y murmuré de placer mientras cruzaba mi rostro, enviando prismas de luz directo a mis maltratados ojos.

"Isabella, el hecho de que puedas ver luces es una buena señal. Te ruego que consideres la cirugía". La voz demandante de Félix irrumpió momentáneamente mi mente.

— ¿Bella, qué vas a hacer respecto a… él? —preguntó Jake, finalmente, trayéndome de vuelta de mis reflexiones y destruyendo la serenidad del momento.

—Nada —respondí suavemente—. No hay nada que hacer —permanecimos en silencio por un rato—. ¿Jake, qué viste cuando él la miró?

Maldijo, algo característico de Jake.

—Maldita sea, ¿por qué me lo preguntas?

—Jake, tú y Leah siempre han servido como mis ojos. Sé lo que escuché en su voz. Quiero saber lo que viste en su rostro.

—La ama, Bella. No te mentiría, por mucho que quiera hacerlo.

—Gracias —yo, de todas las personas, sabía lo que le había costado a Jacob decir eso. Jake era su padre en todas las formas que contaban. Tuvo que ser doloroso ver al hombre que odiaba invadiendo su territorio—. Será un buen padre para ella. Cuando descubrí que estaba embarazada, me preocupaba ser una buena madre, pero nunca dudé que él fuera un buen padre. Por supuesto, estaba basada en la persona que creí que era —me detuve, mirando hacia donde sabía que el agua rodaba gentilmente, pensando de vuelta en el rostro sonriente del chico al que había amado.

—Bueno, Carlie lo mantendrá a raya —declaró Leah—. Si puede mantener a nuestro hijo a raya, puede poner a cualquier Cullen en su lugar con facilidad.

Jacob resopló, y escuché el sonido de él besando su mejilla. Estar alrededor de ellos era una mezcla de bendición y maldición. Era bueno saber que el verdadero amor existía, pero su presencia tan cerca de mí, diariamente, era difícil de soportar. Enterré profundamente el dolor, como siempre lo había hecho, y les sonreí brillantemente.

—Tienes razón. Carlie puede manejarlo a él y a su familia. Pero, tengo que admitirlo, no creo que ella reciba el mismo trato que yo tuve. Como dije hace rato, pusieron un gran número de acciones en la familia. Cuéntenme sobre la esposa de Emmett —pregunté. Emmett había sido mi amigo, y quería saber si había encontrado la felicidad.

—Dios, Bella. Es malditamente preciosa —añadió Leah—. Al principio, pensé que sería una de esas princesas de hielo, pero parecía ser bastante cálida. Los ojos de él la seguían como un lobo hambriento.

— ¿Ella lo miraba de la misma manera? —pregunté, curiosa por saber. Sabía lo que quería escuchar… que Emmett había encontrado a alguien digno de él.

—Sí, lo hacía —añadió Jacob.

—Bien —exhalé.

—Y… Al… —aclaré mi garganta—, Alice. Su esposo tiene un nombre diferente. ¿Su acento sonaba sureño?

—Eso creo. Parecía estrella de cine, pero parecía muy perceptivo. Detuvo a Edward de seguirnos —dijo Leah, gentilmente.

— ¿Qué? —jadeé, sin entender.

—Cuando dejábamos la sala, empezó a seguirnos, y el esposo de Alice lo detuvo. Parecía muy intuitivo, pero calmado. Miraba a Alice como si fuese su otra mitad —agregó.

Perfecto para ella, pensé, recordando a Alice y cuán hiperactiva había sido…

"Lárgate de la propiedad, Bella. No hay nada aquí para ti. ¿Por qué sigues llamando o intentando venir hasta acá? Nadie te quiere a ti o a lo que sea que tengas que ofrecer…"

La memoria amenazaba con destruirme mientras la recordaba arrojándome con odio. Retrocedí, y entonces, estúpidamente me acerqué de nuevo a ella; incapaz de concebir lo que estaba escuchando. Por supuesto, tropecé y caí por las escaleras, lo cual no había sido su culpa, pero pensé que mostraría al menos algo de preocupación por mi bienestar. Estuve tan asustada de que el bebé se hubiera lastimado. Recordaba haberme levantado lentamente del piso y moverme recelosamente lejos de la expresión fría de Alice, hacia el auto. Manejé directo a la clínica para revisarme. El bebé estaba bien, para mi alivio. Yo, de todas formas, no lo estaba. Ese fue el día en que mi corazón empezó a morir.

— ¿Carlisle y Esme? —pregunté, queriendo terminar con esto.

—PAQQF (2) —contestó Leah, de modo irreverente, provocando que resoplara.

Esto era exactamente lo que necesitaba. Mientras Jacob trataba de descubrir lo que significaba la abreviatura de Leah, reí, con profundas risotadas brotando de mí. Se sentía bien disipar la sensación de temor de mi pecho.

—Así que Carlisle no ha cambiado —añadí, uniéndome al buen humor de Leah.

—Maldición, Bella —de verdad sentí su estremecimiento.

Eso fue todo lo que necesitó Jacob para gemir en voz alta, comprendiendo. —Estoy sentado aquí… por favor. Ese hombre es lo suficientemente mayor como para ser tu padre.

—Le da un nuevo significado a la idea de Freud sobre el complejo de Electra (3) —contestó Leah, ignorando las quejas de su esposo. Se detuvo, y añadió con seriedad—. Esme es hermosa…

Una mordaz agonía… —Sí, lo es…

—Estaba increíblemente molesta —agregó Jacob, perplejo, de alguna manera.

—Se hará cargo de Carlie. Esme ama a sus hijos, más que a su vida. Carlie estará bajo su protección.

Fueron lo suficientemente listos como para saber que no quería más información. Sabía que necesitábamos dirigirnos a casa pronto, tanto como me hubiera gustado tener el resto de la tarde para componerme a mí misma, tenía otras obligaciones. Tenía que averiguar cómo decirle a mi hija por qué había mentido.

La llamada de Aro llegó tan pronto como estuvimos en el auto. Me alegré de poder tener la conversación sin Carlie alrededor. Ella había estado pegada a mi cadera desde la visita al hospital, y sabía que era en parte por la culpa, en parte por el miedo y en parte por curiosidad. Le había puesto como excusa que quería hablar primero con su padre antes de explicarle por qué había mantenido mi secreto por tanto tiempo. Creo que la culpa que sentía por haber ido a verlo sin mi conocimiento y haber dejado la pala fue lo que ayudó en este caso, porque, sorprendentemente, no me acosó al respecto. Debió haber sido porque sabía que tenía que organizar una reunión rápidamente.

La Cabalgata de las Valkirias, de Richard Wagner, resonó, para el deleite de Jake, y tomé mi bolso para contestar el teléfono. Jake le había dado personalmente ese tono a Aro, insistiendo que el hombre y sus hermanos eran algo inhumano… siniestro. Sin embargo, no detuvo a Aro para que fuese mi abogado.

"Siempre y cuando no hinque sus dientes en ti… no me importa. Eso va para todos esos sobrinos con los que sigue buscando emparejarte. Nada de eso viene de una familia normal. Esos me siguen dando repelús", dijo.

—Aro —dije, abriendo rápidamente el teléfono.

—Isabella, hemos terminado con el papeleo. Haré una copia para tus registros, o pueden permanecer en mi oficina, si así lo prefieres —dijo, con voz escurridiza. Entendía por qué Jake se sentía de esa manera. También había estado asustada de él al principio, ahora, era como mi querido tío… casi como un padre—. Insistieron que la segunda condición se eliminara —dijo, sutilmente, y sabía que estaba curioso.

—Me imaginaba que lo harían, después de la manera en que hablaron. Está bien. Solo ignora las llamadas.

Bufó, provocando que sonriera. —Isabella, justo ahora estaría bien una explicación. No me importaría mantener a Edward en su lugar por ti, pero, ¿por qué retienes esta información de mí? Soy tu abogado; tu mente debería ser un libro abierto para mí.

Sabía que le hería que mantuviera mi historia en secreto.

—Los Cullen pidieron que Carlie fuera a pasar el fin de semana con ellos. Edward estableció que la recogería el viernes por la tarde en tu casa, si Carlie está de acuerdo. Creo que desea verte, entonces… —cortó, de manera sugestiva.

—Me aseguraré de estar fuera. Leah podrá lidiar con él.

—Eso es exactamente lo que quería escuchar, y tengo la solución perfecta —sabía lo que venía—. Todos vamos a refugiarnos al Sound (4), para una escapada familiar. Ven con nosotros.

—Uhm…

—Nada de montajes esta vez, ¡lo prometo! Hablé con Cia sobre su último fiasco. No se arriesgará a tu ira otra vez. Sabes lo mucho que te adora —gimoteó. Aro había estado igual de furioso que yo por el último intento de su esposa para emparejarme con el hijo mayor de Cayo, Afton.

— ¿Así que me estás diciendo que la familia no tiene planes de traer a un recién descubierto segundo o tercer primo para imponerse sobre mí?

—Bueno… no creo que haya ningún plan —era un hombre inteligente, cubriendo su camino. Su esposa y sus dos cuñadas fueron obligadas a tomar eso en cuenta, y él era lo suficientemente inteligente para saber que las mujeres Velathri gobernaban el reino—. Sé que el hijo de Marco, Demetri, viene de visita desde Nueva York. Está buscando mudarse de vuelta a Washington, y creo que este es su primer viaje para encontrar una casa apropiada y un lugar para sus negocios. Si lo recuerdas, él es buen amigo de tu joven amigo doctor. No puedo prometer que el doctor De Luca no asistirá. De todas formas, debo aclarar que ni Marco, ni Cayo ni yo haremos algo para que te reúnas con él. Tu gracia natural puede reclamar ese dudoso honor.

El ingenio seco de Aro podía ser irritante a veces. Una pequeña flama de calor se encendió ante la idea de pasar tiempo con Félix. Ante la realidad de que Carlie pasaría tiempo con los Cullen, me puse a pensar que, si era hora de explorar mis sentimientos por él, tal vez era el momento.

—De acuerdo, iré, si Carlie va con su padre.

— ¡Benissimo! Haré que el auto vaya por ti alrededor de las cinco de la tarde. Te dará tiempo para decirle adiós a mi nieta y estar en el auto, dirigiéndote hacia mí, antes de que cualquiera llegue. Hablaremos sobre todos esos secretos que has estado escondiendo de mí. ¡Ciao! —terminó la conversación antes de que pudiera discutirle.

—No me gusta que pases tiempo con ellos más de lo que me gustaría que pasaras alrededor de los Cullen —el gruñido de Jake vino frente a mí.

—Félix puede que vaya —contesté simplemente.

—Empacaré tus bolsas yo mismo, entonces —murmuró, claramente feliz por esa posibilidad.

Jake y Félix están unidos por la cerveza y el fútbol. Jake felizmente me entregaría al cirujano italiano y muy probablemente regiría sobre nuestra cama de matrimonio para asegurarse que Félix me embarazara inmediatamente.

Estuve agradecida cuando Leah lo mandó a callar.

Me despedí de ellos en su entrada antes de empezar la cuenta que me llevaría hasta la puerta principal. Justo antes de empezarla, me incliné y sentí que entré en contacto con las flores que Carlie había plantado para mí. No… no podía disfrutar cómo se veían las violas y las prímulas, pero podía olerlas y tocar sus pétalos de terciopelo. Una vez que florecieran completamente, le pediría a Carlie que describiera por mí qué colores eran prominentes, para que así pudiera crear una imagen en mi cabeza. Eran el regalo perfecto, y uno que transmitía totalmente la consideración de quien las daba. No merecía el crédito por lo maravillosa en que se había convertido, ella solo era de esa forma.

Tenía que darle este regalo… el regalo de dejarla formar su propia opinión del hombre que era su padre. Podría darle la del muchacho en el que una vez creí.

La puerta se abrió suavemente, y escuché su pequeña voz, llamándome. — ¿Mamá?

—Hola, muñequita. Solo estaba disfrutando de las flores.

Alzándome, avancé hacia ella. Podía decir que Seth estaba a su lado, cuando la esencia de su desodorante se apoderó de mí. Era increíble cuán receptiva era a los olores y sonidos… cosas que pasaban por alto para alguien que tenía todos sus sentidos, pero que servían como componentes críticos para establecer mi camino.

—Tía Bella, las dejaré solas —dijo Seth, con su voz chillando dentro y fuera de la hombría.

Quise sonreír cuando se aclaró la garganta para deshacerse del tono alto. Me recordaba tanto a Jake. Él también era un buen chico. Sabía que sonaba bastante raro, pero estaba agradecida de que ya se sintieran tan unidos. No tendría que preocuparme nunca por mi hija. El nivel de devoción que Seth sentía hacia ella… siempre sería amada y querida. Avanzó hacia el frente y me besó rápidamente en la frente antes de escucharlo trotar velozmente por la calzada.

Alcé la mano hasta que sentí el marco de la puerta, y entonces seguí el sonido de los pasos de Carlie sobre el piso de madera. Cuando estaba fuera de mi ambiente normal, usaba un bastón para barrer frente a mí, pero aquí y en la casa de Leah, conocía cada pulgada. Buscando el brazo del sofá, me senté y apoyé mi espalda. Sentí que los cojines se hundían un poco cuando Carlie se sentó frente a mí.

No quise evitar esto por más tiempo, así que fui directa. —Bebé, firmamos un acuerdo que te permite visitar a tu padre y a su familia cuando tú quieras. Si estás con ellos, se encargarán de que debas tomar tus lecciones de música e ir al hospital para el voluntariado.

—De acuerdo —contestó lentamente, casi dudando.

—Esto depende de ti, y de nadie más. Confío en ti. Si esto se vuelve demasiado, solo déjame saber a mí o… —me detuve por un momento, para mantener las emociones a raya—, a tu padre. No te convertirás en un juguete de tira y afloje entre nosotros.

— ¿Mamá, por qué me mentiste sobre él? —dijo, hundiendo sus dientes en mi yugular.

—Solo mentí acerca de que había estado en la guerra y que había muerto. Todo lo demás que dije sobre él… era la verdad… todo lo que supe mientras estuvimos juntos —Dios, eso sonaba terrible, pero era la única cosa que pude pensar.

—No lo entiendo —murmuró, pidiendo claramente que lo aclarara.

—Tu padre, se mudó con su familia a Forks durante el verano, entre mi segundo y tercer año del instituto. El primer día de escuela, las chicas solo podían hablar de él… de él y de su hermano, Emmett. Emmett es un año mayor. De todos modos, le di un vistazo en la cafetería, y me quedé asombrada de lo que vi. Era hermoso, obviamente, pero había mucho más. No quería la atención, puedo decirlo, viéndose casi tímido —los recuerdos amenazaban con partirme, y sabía que no podía darme el privilegio de rememorar—. Lo admiré desde lejos y veía que las chicas hermosas se arrojaban a él una por una. Pasaron las semanas y un día me quedé después de clases para ayudar a uno de los maestros a colocar una pantalla. Fue entonces cuando escuché el piano y fui a descubrir quién era el responsable de la increíble música que escuché. Era tu padre.

Su cuerpo estaba inclinado sobre el piano, mientras movía sus dedos hábilmente sobre las teclas negras y blancas… me sacudí a mí misma para liberarme de la imagen.

—Es una larga y complicada historia, pero basta con decir que estaba totalmente maravillada de que él pudiera prestar cualquier tipo de atención a alguien tan aburrido como yo. Me enamoré perdidamente de él y de su familia. Probablemente, ese fue el mejor año de mi vida. Realmente sentía que pertenecía a ellos, no que reemplazaran a Charlie, sino como si hubiera más… el verano entre nuestro tercer y último año, finalmente nos volvimos íntimos. Era joven e ingenua. Nunca tuve una figura materna, y ciertamente no iba a preguntarle a tu abuelo sobre sexo, y… como resultado de esa falta de preparación, se me otorgó el regalo más maravilloso de todo el mundo.

Permanecí en silencio por un minuto, y podía decir que estaba esperando a que continuara.

—No estoy segura de todas las razones, pero tu padre se dio cuenta en ese entonces de que yo no era la persona con la que quería estar —estaba malditamente orgullosa del control que estaba consiguiendo para mantener mi voz—. Me dejó en términos inciertos, pero estaba convencida en que podía hacerlo cambiar de parecer. Finalmente, la familia me apartó, dejándome en claro que no querían tener nada que ver conmigo. Una vez que me di cuenta que estaba embarazada, traté de hacerles saber, pero como si fuese un giro cruel del destino… —un giro del cual seguía insegura—, mi carta en la que les informaba nunca llegó a la persona correcta.

—Mamá, yo no… —empezó a decir, pero continué por encima de ella, asustada de que pudiera venirme abajo si ella hacía las preguntas específicas.

—Bebé, solo déjame seguir con esto, ¿de acuerdo? —rogué, y podía decir que ella estaba impactada. El tono que había usado nunca lo había escuchado de mí—. Carlie, creo que tu padre nunca supo de ti, hasta ahora… pero en ese entonces tuve que asumir que lo hizo. Estaba sorprendida. Nunca habría imaginado que él pudiera ignorar a su hijo… y parecía lo correcto en ese entonces, y estaría mal muchos años después. Nunca te mantendría apartada de él, lo prometo. Pero era joven, solo unos cuantos años mayor que tú, y perdí a tu abuelo, al chico al que amaba, mi vista… e hice lo mejor que pude. Si Jake y Leah no hubieran estado ahí…

—Mamá, no tienes nada de qué disculparte… eres la mejor —sollozó, tomando mi mano.

—Te mentí, porque no podía soportar que pensaras que alguien no te quería. Parecía lo mejor para ti creer que el hombre que había sido tu padre ya no estaba con nosotros porque no podía estarlo, no porque no quisiera. Las cosas que te dije sobre él… ese era el chico que conocía —lo mataría si la trataba menos que especial. Esperaba que el hecho de que fuera parte de él asegurara lo que ella hubiera visto en ese año mágico—. Parecía que tenía razón en ese entonces… él y su familia parecen ansiosos por conocerte.

Apretó mi mano. —Sí, pero, mamá, hay algo que no entiendo.

Mi mente corrió a través de mi explicación, buscando cualquier agujero. No podía explicar su versión, pero pensé que había hecho un trabajo bastante decente en permanecer, sino positiva, al menos neutral.

Continuó, a través de mi pánico. —Él no te miraba como una mujer a la que no quisiera. Te miraba como si fueras su última salvación…


(1) In-n-Out Es una cadena de restaurantes de hamburguesas en Estados Unidos.
(2) PAQQF = DILF (Daddy I'd Like to Fuck o Papi al que quiero follar)
(3) Complejo de Electra. Es la contraparte del "Complejo de Edipo". En este caso, consiste en la atracción efectiva de la niña sobre la figura paterna. La fijación o enamoramiento hacia el padre puede generar una rivalidad con la madre.
(4) Sound. Se refiere a Pudget Sound que es un lugar de la costa de Seattle de vacaciones. (Gracias a mis betas hermosas por darme esta definición).