Blaine no tiene ganas de levantarse; ama los domingos por la mañana, cuando Kurt no tiene que apresurarse para ir a trabajar y tiene tiempo para preparar el desayuno. Ama esos domingos cuando por lo general no tiene ensayos y puede acurrucarse contra Kurt, abrazándolo debajo de las sábanas todo el tiempo que quiera.
Justo ahora Kurt sigue durmiendo, con el cabello revuelto y con una pequeña sonrisa dibujada en sus labios. Blaine lo mira y recuerda la primera mañana que despertaron juntos... piernas enredadas y brazos entrelazados en la pequeña cama de su dormitorio. Esa mañana tomaron su desayuno en una acogedora cafetería, frente a un enorme ventanal, mirando a la gente pasar bajo un pálido sol de invierno. Kurt sonrió todo el tiempo por encima de su taza de café, brillante y hermoso; sus pies tocándose bajo la mesa... En ese momento Blaine descubrió que finalmente había aprendido lo que significaba ser feliz.
Cuatro años han pasado desde esa mañana de Enero y Kurt sigue sonriéndole de la misma manera cuando se sientan en la pequeña mesa de su cocina, adormilado y lleno de amor, y Blaine sigue sintiéndose el hombre más afortunado de la Tierra. Él piensa que nunca dejará de sentirse así con Kurt a su lado, lo que significa que se sentirá así hasta el día en que muera, porque cuando él visualiza su futuro, Kurt siempre está ahí, caminando a su lado en la mañana, dándole un beso de buenas noches y llevándole flores después de cada actuación.
...
Blaine le pidió a Kurt que vivieran juntos justo después de que ambos se graduaron de TISCH; él prácticamente había estado viviendo en la casa de Kurt, su ropa estaba colgada en el armario junto a la ropa de Kurt y sus cepillos de dientes uno al lado del otro en el lavamanos del baño, pero él quería un lugar para ellos dos, un lugar donde pudieran construir una nueva vida juntos.
Cuando reunió el valor suficiente para pedírselo, estaban sentados en una banca en Central Park bañados por el cálido sol de primavera; Kurt había dejado caer el vaso de plástico que traía en la mano y lo había abrazado con fuerza, sus labios rozando la oreja de Blaine mientras repetía "sí" una y otra vez. Blaine lo había sujetado firmemente, mientras su corazón latía alocadamente.
Fueron a buscar casa juntos, sus manos balanceándose entre sus cuerpos mientras caminaban a través de las calles repletas de paseantes que eran ajenos a la felicidad de ambos; sus esperanzas volaban alto, por encima de sus cabezas, porque el momento había llegado. El momento de dejar atrás sus años universitarios para tomar los sueños de ambos en sus manos, y transformarlos en algo maravilloso... juntos.
El día en que se mudaron a su nuevo apartamento, pequeño pero acogedor, Blaine le hizo el amor a Kurt en el pequeño colchón inflable que habían llevado con ellos. Kurt lo sostuvo firmemente contra sí, sus gemidos mezclándose y rodando sobre el piso de madera, haciendo eco contra las paredes blancas. Mientras Blaine se hundía cada vez más profundo y su amor hervía en sus venas, incendiando sus huesos, se percató de que Kurt era para él como un hermoso sueño hecho realidad. Un sueño hecho de piel pálida y suaves labios, un sueño que lo amaba, que tomaba su mano y que nunca lo dejaría ir.
Al principio solo compraron la cama y algunas cacerolas y platos, esperando poder ahorrar más dinero para comprar el resto. Comían sentados sobre cojines en el suelo y cocinaban sus alimentos en una pequeña estufa para acampar que Burt les había regalado. No parecía una casa normal, y sin embargo era perfecta. Volvían a casa buscando relajarse fundiéndose en los brazos del otro después de un largo día de trabajo. Kurt trabajaba en una cafetería y Blaine en una librería, y una vez juntos, nada más importaba.
Se bañaban juntos y Kurt dulcemente le lavaba su cabello, para después envolverse en las cálidas sábanas y quedarse dormidos, Blaine recargando su cabeza en el blanco pecho de Kurt, quien posaba su brazo alrededor de la cintura de Blaine; sus piernas siempre se enredaban; no era nada nuevo, pero ahora significaba mucho más porque estaban en su nuevo hogar. El lugar donde aprendían y se amaban, el lugar donde Kurt dibujaba y Blaine componía; las letras de las canciones que escribía para Kurt en pedazos de papel arrugados, ahora decoraban las paredes de su habitación.
Poco a poco ganaron dinero suficiente para empezar a comprar nuevas piezas de mobiliario, nuevas sábanas y cortinas; ellos definitivamente necesitaban cortinas. Pieza por pieza la hacían suya, pieza por pieza aprendían como comportarse alrededor del otro, incluso mejor que antes... cosas tan insignificantes como pasarle una cuchara o un vaso a Kurt sin que él se lo pidiera, o Kurt asegurándose de prepararle a Blaine su platillo favorito después de un ensayo complicado. Esas pequeñas cosas eran suficientes para que el corazón de Blaine se sintiera siempre a punto de estallar debido a la felicidad y a la gratitud que se acumulaba día a día en su interior.
Claro que también habían peleas, portazos y gritos... noches en las que Kurt dormía en el sofá y Blaine tenía la sensación de ahogarse en la inmensidad de su cama. Momentos en los que su amor era demasiado grande y pesado para reaccionar adecuadamente, cuando las palabras dolían tanto y el orgullo les impedía a sus manos alcanzarse. Después venían las horas dedicadas a conversar, mientras sus manos sostenían fuertemente una taza de café o té... Momentos de disculpas y promesas. Ellos siempre lo arreglaban y el lazo que unía sus corazones se hacía mucho más fuerte. Blaine odiaba pelear con Kurt, pero le encantaba el hecho de que a partir de todas las peleas, renacían con un conocimiento más profundo de ellos mismos, y su amor más firme que nunca. Su amor por Kurt grabado un poco más profundo en sus huesos.
...
Kurt empieza a estirarse mientras Blaine se inclina y deposita un suave beso en su frente.
—Mmm buenos días.
Blaine sonríe contra la suave piel de Kurt.
—Buenos días, amor.
Kurt abre sus maravillosos ojos gris azulado con vetas verdes que son imposibles de describir en una canción a pesar de lo mucho que Blaine lo ha intentado. Blaine se acerca más a él, hasta que cada línea y cada curva de su cuerpo encaja perfecto contra el cuerpo de Kurt.
—Eres tan hermoso cuando duermes, Kurt. Como algo que se supone que no puede estar en este planeta.
Kurt sonríe, sus mejillas se colorean y sus ojos brillan, su palma presiona suavemente la espalda baja de Blaine, atrayéndolo más hacia él.
—Bueno... el destino me ha dicho que este es mi lugar.
El corazón de Blaine revolotea como las alas de un colibrí y sonríe antes de inclinarse y depositar un tierno beso en la comisura de los labios de Kurt.
...
Kurt le hace el amor gentilmente, esta vez largo y muy lento porque tienen todo el tiempo del mundo; hoy el universo está contenido en un pequeño espacio entre sus cuerpos húmedos y la blancura de las sábanas. Blaine se siente muy apretado en su propia piel, con su pasión aumentando a fuego lento, mientras que cada célula de su cuerpo parece vibrar en sincronía con el aliento de Kurt.
Nunca se cansará de esto, de la forma en que sus cuerpos siguen llamándose mutuamente, deslizándose y entrando y volviéndose uno, una y otra vez. Nunca se cansará de la forma en que Kurt lo hace sentir... seguro y feliz, caminando y respirando a través de un sueño constante.
Kurt lo besa duro mientras alcanza el cielo y todo se desborda dentro de Blaine ante la sensación de Kurt palpitando dentro de él, una parte de él que nadie más podrá tener. Esa parte de él en la que nadie podrá estar jamás.
Pasan el resto de la mañana abrazándose, acariciándose, besándose y susurrándose planes futuros y fragmentos de canciones...
'Cause with your hand in my hand and a pocket full of soul
I can tell you there's no place we couldn't go.
Just put your hand on the glass
I'll be tryin' to pull you through,
You just gotta be strong...*
Cuando su estómago empieza a rezongar, Blaine se levanta de la cama y se pone unos pants y una gorra, listo para desafiar la tarde de invierno e ir a comprar un par de cappuccinos porque se les acabó el café. Kurt lo acompaña hasta la puerta y deposita un pequeño beso en sus labios.
...
Su corazón parece flotar en el interior de su pecho, lleno de amor, adoración y alegría pura y salvaje. Mientras recorre su camino hacia la cafetería más cercana, busca su móvil y empieza a escribir.
(16:00)
—Te amo tanto que las palabras o notas nunca van a ser suficientes... -B
—Bien, porque no necesito palabras o notas. Simplemente te necesito a ti! (y a ese cappuccino) así que vuelve pronto! ;) ¡ya, ya, ya! :P ¡Te amo! -K
Blaine sonríe y apresura su andar hacia la cafetería... El hombre de sus sueños está en casa. No quiere hacerlo esperar. Y él tampoco quiere, ni puede esperar... Se detiene un momento y da gracias al destino por haber puesto en su camino a ese chico de ojos azules y piel pálida, aquel día en la cafetería, algunos años atrás...
¿Felicidad? sí. Desde un principio lo supo. Desde el momento en que sus miradas se cruzaron supo que Kurt era su felicidad.
Continua su camino, da vuelta en la siguiente esquina, perdiéndose entre la multitud, en la ciudad donde sus sueños se hicieron realidad...
... FIN ...
*Mirrors. Justin Timberlake
