Kurt no se relajaría totalmente, ni respiraría tranquilamente hasta que estuvieran en el coche de alquiler, de camino a Cleveland. Durante toda la cena seguía esperando que Victoria Anderson se apareciera a punto de estallar, anunciando que había cambiado de opinión, con Sebastián de pie a su lado para llevarse lejos a Blaine. Él sabía que ella no podía hacer eso, pero todavía estaba nervioso. Tenía que conseguir estar fuera del infierno de Ohio con Blaine a su lado.
Para calmar sus nervios, Kurt sacó una correa de su maleta y la ató a la muñeca de Blaine. Se puso el otro extremo de la correa en su propia muñeca y la cerró, atándolos juntos. Él sabía que estaba siendo un poco paranoico y sobreactuado teniendo en cuenta que acababan de tener su ceremonia de reclamación, pero no le importaba. Esto lo hacía sentirse mejor. Blaine miró la correa atada a su muñeca y luego a Kurt. La alegría y la plena aceptación en sus ojos fueron suficientes para que Kurt alejara cualquier remordimiento respecto a lo que los demás pensaran.
Nadie comentaba nada, incluso parecía que nadie se daba cuenta. Estaban demasiado ocupados comiendo, bebiendo y siendo felices. Una reclamación entre un maestro y un esclavo que verdaderamente se amaban era motivo de celebración. Carole preparó una preciosa recepción para que todos disfrutaran, y a pesar de que Kurt había deseado una celebración tranquila sólo con su familia, el timbre sonó constantemente a medida que los amigos se detenían para ofrecer sus felicitaciones y desearle un feliz cumpleaños a Blaine. Pronto la casa se llenó de risas y cantos mientras los Warblers y New Directions iban y venían, cantando canciones y discutiendo sobre quién había sonado mejor. A medida que la fiesta improvisada avanzó, Kurt se sintió lo suficientemente seguro dentro del amor y las risas que los envolvían para quitar la correa de la muñeca de Blaine, permitiéndole tomar el centro del escenario por última vez como vocalista principal de los Warblers. Mientras él lo veía actuar, recordó la primera vez que lo vio.
Y ahora Blaine le pertenecía.
Kurt nunca había experimentado el tipo de felicidad que sentía en ese momento. Felicidad pura. No había palabras para describir adecuadamente ese sentimiento.
— Wow. Me encanta ver esa sonrisa en tu cara, chico. Verte así de feliz es lo mejor para mi corazón, más que cualquier medicamento o dieta en la tierra.
Kurt sonrió a su padre.— Todavía espero que te ajustes a tu dieta. Por cierto, ¿cuántos pedazos de pastel has comido?
Burt desechó la pregunta.— Yo estoy autorizado a celebrar que mi hijo se ha convertido en todo un Maestro Dominante. Estoy orgulloso de ti, Kurt.
— No habría salido tan bien sin tu ayuda. Gracias papá.
Burt ignoró la incómoda sensación en su estómago.— No hay problema. Haría cualquier cosa por verte sonreír así.
Permanecieron allí durante unos minutos escuchando a Rachel cantar su cuarto solo del día.
— Uh, Kurt... respecto a esta noche...
Las cejas de Kurt se alzaron al mirar a su padre. ¿Una charla de sexo? ¿Ahora?
— ¿Sí?
Burt parecía un poco incómodo.— Um... No tengo por qué entender necesariamente... la mecánica de lo que tú y Blaine van a hacer, pero sí entiendo la importancia de esta noche para un esclavo. Mi único consejo para ti es que seas muy, pero muy claro. Blaine quiere servirte, quiere someterse ante ti. Él necesita hacerlo. Él anhela tu dominio sobre él. Es tu trabajo asegurarte de que él entienda lo que quieres y lo que esperas. Debes ser muy claro y muy firme. Él no puede únicamente saber que eres su amo. Él debe sentir que eres su amo, y ese sentimiento proviene de las demandas que tú hagas de él. No muestres piedad. Él no quiere piedad. Él no necesita piedad.
Kurt se conmovió por las palabras de su padre y de su cambio de comportamiento. Mientras hablaba, Burt entró en el papel de Maestro Dominante. Esa era una postura que Kurt sólo le veía usar con Carole. Como si ella hubiera sentido ese cambio, Carole apareció de repente junto a él. Burt tomó su mano y la besó en la mejilla.— Gracias por todo lo que hiciste hoy. Todo está genial. —Carole sonrió y se apoyó en el cuerpo de Burt. Él envolvió su brazo alrededor de ella y la abrazó.
Kurt sintió una leve punzada de tristeza al pensar en su madre. Él habría sido tan feliz si su madre hubiera podido conocer a Blaine. Ella lo habría amado.
— Sí, gracias Carole. Realmente lo aprecio. —Kurt abrazó a ambos y se volvió para ver a Blaine cantar con Rachel.
Después de una hora más o menos, la gente comenzó a irse. Cooper dió un golpecito en el hombro de kurt.— Hey, ¿puedo hablar contigo un momento en privado?
Kurt comprobó la ubicación de Blaine. Él estaba en la sala de estar con Wes.
— Voy a hablar con tu hermano. No abandones la sala de estar. Quédate con Wes.
Blaine asintió.— Sí, Amo.
Kurt se sintió un poco abrumado por un momento.
Amo.
Esperaba que Cooper no tardara mucho tiempo.
Subieron a la habitación de Kurt.— ¿Qué pasa?
— Toma. —Cooper le extendió un cheque.
Kurt lo tomó y miró a Cooper confundido.
— ¿Qué es esto?
— La familia del esclavo por lo general ofrece un regalo en el Día de la Reclamación. Estoy seguro de que mi madre no se molestó, así que...
— Cooper... esto... esto es un cheque por $250.000. Esto es una locura. No puedo aceptarlo.
— ¿Por qué no? Mira, yo sé que no eres rico y Nueva York es caro. Toma el dinero. Es un regalo de mi parte, no es de mi madre. Sólo tómalo.
— Cooper...
— En realidad no es mucho, Kurt. Los regalos del Día de la Reclamación que he visto son mucho más que esto. Coches, yates, acciones, además de dinero en efectivo. Esta es mi pequeña manera de darte las gracias por ser bueno con Blaine. Todavía no entiendo cómo hiciste para que mi madre lo aceptara, pero me alegro de que lo hayas hecho. Así que toma el dinero y cuida de mi hermano pequeño.
Kurt se perdió en sus pensamientos.
Él realmente podría usar el dinero. Haría las cosas más fáciles mientras él y Blaine se establecían. Kurt tenía previsto trabajar e ir a la escuela, pero él no quería que Blaine trabajara. Por lo menos no todavía. Blaine tenía que hacerse más fuerte antes de que Kurt se sintiera cómodo permitiéndole trabajar. Por ahora quería que Blaine se consentrara en desenvolverse en la escuela.
Kurt asintió.— Está bien. Muchas gracias.
Cooper sonrió.— No hay problema.
. . .
Finalmente.
Solos.
Sin reglas.
Sin restricciones.
Sólo Kurt y Blaine.
Maestro y esclavo.
En el momento en que se encontraron dentro de su habitación, Blaine cayó de rodillas a los pies de Kurt, con su frente apoyada en el suelo. Había estado muriendo por hacer esto todo el día. Kurt lo miró con amor. Blaine era tan hermoso. Gracias a Dios que era suyo.
— De pie, Blaine.
Blaine lentamente se puso de pie.
Kurt se acercó y le acarició la mejilla. Blaine cerró los ojos y apretó la cara contra la mano de Kurt.— Por favor, señor... déjame servirte. —El miembro duro de Kurt se endureció aún más.
— Primero tenemos que ducharnos. Quédate quieto.
Blaine se quedó inmóvil mientras Kurt lentamente desabrochaba su camisa y la dejaba caer al suelo. Kurt respiró hondo mientras miraba el pecho suave y firme de Blaine. No podía resistirse. Se inclinó y lentamente lo lamió desde su ombligo hasta el cuello, y luego lentamente, lamió y mordisqueó suavemente cada pezón. Blaine se quejó y se estremeció.
— Quédate quieto.
Blaine se congeló de nuevo mientras Kurt pasaba lentamente las manos por todo su pecho y espalda, memorizando cada línea y cada músculo. Siguió explorándolo hasta que encontró el punto de ronroneo de Blaine. Todos los esclavos tenían un punto en el que un maestro podía presionar, haciendo que el esclavo ronroneara profundamente, expresando satisfacción. Kurt estaba satisfecho de haber encontrado que el punto de Blaine estaba justo a la derecha, en la parte baja de su espalda. Apretó con suavidad y Blaine comenzó inmediatamente a ronronear con fuerza.
Kurt miró a los ojos de Blaine mientras movía sus manos hacia la cremallera de sus pantalones. Poco a poco desabrochó y bajó el cierre, y el miembro de Blaine rápidamente se hizo notar. Las manos de Kurt temblaban ligeramente de anticipación mientras deslizaba sus dedos en la cinturilla de los bóxers de Blaine. Se los bajó lentamente.
Wow.
¡Demonios!
El miembro de Blaine era largo, grande, completamente erecto y hermoso. Kurt lo miró por un momento antes de rozarlo suavemente con sus dedos arriba y abajo, haciendo estremecer a Blaine. Envolvió su mano completamente alrededor del grueso pene y comenzó a acariciarlo con suavidad, utilizando el líquido preseminal para lubricarlo. Blaine gimió y luchó para mantenerse en pie. Kurt miró y escuchó con atención, tomando nota de cada gemido, jadeo y quejido. Una vez que Blaine estuvo cerca del límite, él rápidamente quitó su mano. Blaine se tambaleó un poco mientras su cuerpo buscaba el contacto. Kurt lo estabilizó y retrocedió.
— Vas a aprender a controlarte. Tus orgasmos serán solo míos.
Blaine respiró profundamente unas cuantas veces.— Sí, amo.
— De rodillas.
Blaine inmediatamente cayó de rodillas.
— Vas a asumir esta posición todas las mañanas junto a mi cama. ¿Entendido?
— Sí, amo.
Kurt puso una mano bajo su barbilla y obligándolo a hacer su cabeza hacia atrás. Los ojos de Blaine estaban llenos de sumiso deseo.
— Tengo varias reglas para ti. Aprenderás estas reglas. Aprenderás control y siempre me obedecerás.
— Sí, amo. Yo vivo para servirte. Por favor... déjame servirte.
Kurt sonrió.— Primero el baño.
Kurt dio un paso atrás y cuidadosamente se quitó la ropa. Los ojos de Blaine se oscurecieron y se llenaron de lujuria mientras contemplaban el cuerpo desnudo de Kurt por primera vez.
— ¿Te gusta lo que ves?
Blaine asintió vigorosamente.
— Bien. Sígueme.
Blaine se quedó sobre sus manos y rodillas y comenzó a gatear detrás de Kurt hacia el baño. Kurt se detuvo y lo miró fijamente. Blaine lo miró expectante.
Oh.
Por supuesto.
Él no le había dado permiso para ponerse de pie.
Blaine quiere servirte, quiere someterse ante ti... Es tu trabajo asegurarte de que él entiende lo que quieres y lo que esperas. Debes ser muy claro y muy firme.
Kurt puso de pie a Blaine y caminaron hacia el baño. Preparó el agua, agarró su gel de baño y su esponja vegetal, y se metió en la ducha, llevando a Blaine con él. Se tomó su tiempo enjabonando y lavándole todo el cuerpo. Cuando terminó, le dio la esponja a Blaine, quien suavemente lavó el cuerpo de Kurt, usando sus manos más que la esponja. Había esperado dos años para poder tener permiso de tocar a Kurt, y quería sentir cada centímetro de su cuerpo.
Ahora limpio y caliente, Kurt enredó sus brazos alrededor de la cintura de Blaine y comenzaron a besarse. Comenzaron lento y suave, explorando cada lengua y cada sabor, saboreando la sensación de sus labios apretados. Pronto sus besos se hicieron más calientes, más urgentes, llenos de pasión, lujuria y deseo reprimido. Kurt empujó a Blaine contra la pared de la ducha y presionó su cuerpo contra el suyo mientras rápidamente deslizaba la lengua dentro de su boca. Los gemidos de Blaine eran fuertes y profundos. La prensión del cuerpo de un maestro era casi incapacitante para un esclavo, especialmente para uno reclamado. Esa presión evocaba sentimientos intensos de ser dominado y poseído.
Kurt agarró las manos de Blaine, las sujetó sobre su cabeza y presionó más fuerte. Los gemidos de Blaine se hicieron más intensos y ruidosos, al borde de la desesperación.
Kurt se retiró y luego presionó hacia delante de nuevo, asegurándose de que sus miembros se frotaran entre sí. Blaine lanzó un quejido necesitado.
— Ohhh... por favor amo... por favor...
Kurt no le hizo caso. En cambio, aumentó la presión sobre las muñecas de Blaine, aplastó nuevamente su cuerpo y capturó la boca de Blaine con la suya.
El cuerpo de Blaine se puso tenso. Su mente estaba gritando.
¡No Blaine!
¡No lo hagas!
"Vas a aprender a controlarte. Tus orgasmos serán sólo míos."
Kurt podía sentir la lucha de Blaine. Apretó más fuerte y lo besó más profundamente. ¿Se rompería?
Blaine se rompió.
Su cuerpo se convulsionó y estalló en un grito. Kurt lo mantuvo apretado mientras su cuerpo se estremecía y luego se derretía. Blaine estaba respirando con dificultad, con la mente nublada y confusa. A medida que su respiración se calmaba y se diaba cuenta de lo que había hecho, se deshizo.
— Lo siento... lo siento... He desobedecido... oh, por favor... Lo siento...
Kurt lo hizo callar y le acarició el cabello. Mientras que su caricia era suave y amorosa, su voz era firme y fuerte.— Aprenderás a controlarte.
Kurt cerró el grifo y salió. Le entregó a Blaine una toalla.— Ve a secarte y espera por mí.
Kurt comenzó su rutina de hidratación. Las palabras de su padre vagaron por su cerebro.
Él no puede únicamente saber que eres su amo. Él debe sentir que eres su amo, y ese sentimiento proviene de las demandas que tú hagas de él.
Kurt inspeccionó su piel por última vez antes de entrar en la habitación. Blaine estaba de rodillas, con sus rizos mojados y enredados mientras gotas de agua corrían por sus sienes y su espalda. Kurt tomó una toalla y le secó el cabello. Blaine sonrió en agradecimiento. Kurt le sonrió de vuelta y enredó los dedos en sus mojados rizos. Apretó y tiró de la cabeza de Blaine nuevamente. Se centró en los ojos de Blaine, en busca de pistas. El dominio de Kurt se hizo más fuerte cuando los ojos de Blaine le dijeron lo que necesitaba saber.
No había miedo en sus ojos.
Sólo sumiso deseo. Más fuerte que antes. Rogándole.
No muestres piedad. Él no quiere piedad. Él no necesita piedad.
Kurt se inclinó y lo besó.— Espera. Ojos al suelo.
Kurt rebuscó en su maleta y sacó un juego de restricciones de cuero negro para muñecas y tobillos junto con una correa de conexión. Tiró suavemente los brazos de Blaine a la espalda y esposó sus muñecas. Hizo lo mismo con sus tobillos. Después, unió ambas con la correa, obligando a Blaine a inclinarse un poco hacia atrás, pero sin que se sintiera incómodo o se hiciera daño. Kurt miró el miembro de Blaine. Estaba duro y palpitante.
— Debemos enseñarte a controlarte. —Rebuscó en su bolso y sacó un dispositivo negro, de hierro. Parecía medieval. Se arrodilló frente a Blaine.
— Mírame, mi amor. —Blaine miró a Kurt y luego al dispositivo. Sus ojos se abrieron completamente y una oleada de emoción corrió por su cuerpo. Kurt envolvió su mano alrededor del pene de Blaine.
— Esto es un entrenador de penes. Es mucho más apretado y más cruel de lo que vas a llevar a diario, pero te ayudará a aprender a controlarte. —Kurt colocó cuidadosamente el miembro de Blaine dentro de la estrecha jaula y enredó una correa de cuero apretada alrededor de sus testículos.
El efecto fue inmediato.
El cuerpo de Blaine se relajó, mientras su mente se movía y se deslizaba en el profundo pozo de la sumisión de su interior. Se estremeció al sentir la suave presión de la jaula mordiéndole la piel, pero el dolor era agradable.
Kurt se puso delante de él, con su pene en la mano.
— Ahora puedes servirme.
Blaine se hundió hambriento en ese pene que había estado añorando por dos años. A pesar de su longitud y tamaño, Blaine fue capaz de tomarlo todo hasta el fondo antes de absorberlo completamente. Su pene luchaba dentro de la cruel jaula mientras Kurt gemía y tiraba fuertemente de su cabello, sus caderas se empujaban ligeramente hacia adelante. Blaine chupaba firme y profundamente, disfrutando de la sensación de ahogo que le proporcionaba el pene de su amo. Cuando Kurt comenzó a empujar con más fuerza, Blaine se relajó y permitió que su boca fuera cogida. Con cada impulso en la garganta, se sentía cada vez más dominado. Ese sentimiento, junto con las restricciones y la tortura a su pene, era increíble. Se sentía completamente controlado. Poseído. Amado.
Kurt se vino con un fuerte chorro de semen y un grito agudo. Blaine enrolló su lengua alrededor del pene de Kurt mientras trataba de saborear lo más posible antes de tragar. Kurt le sostuvo fuertemente la cabeza, presionando su cara contra su entrepierna. Blaine no se movió. Instintivamente sabía que debía esperar hasta que Kurt decidiera ponerlo en libertad.
Kurt se retiró y se echó sobre la cama. Se relajó en una neblina post-orgásmica. Después de varios minutos, abrió los ojos y miró a Blaine. Los ojos de Blaine estaban cerrados. Sus labios estaban húmedos y brillantes y se quejaba y gemía en voz baja mientras su miembro luchaba dentro de la jaula. Cada pequeño temblor era una tortura.
— Mírame, Blaine.
A pesar de su lucha, los ojos de Blaine estaban brillantes y excitados.
— Te amo.
— Te amo, Maestro.
Kurt pensó por un momento.— Yo no quiero que me llames Maestro. Quizás algunas veces, pero creo que prefiero señor.
— Sí, señor.
Kurt desempacó su ropa para el día siguiente, comprobó la información de su vuelo y leyó las instrucciones de cómo dejar el coche. Blaine permaneció encerrado en esa agonía sexual. Para empeorar las cosas, Kurt se había quedado desnudo. Mirar fijamente el cuerpo desnudo de Kurt hacía que el miembro de Blaine se excitara, tratando de hacerse más grande y más grueso, lo que lo llevaba al placer más doloroso. Kurt finalmente se arrodilló frente a él.
— Creo que es suficiente entrenamiento por esta noche. Recuerda, mientras más pronto aprendas a controlarte, más pronto obtendrás la jaula que usarás a diario, de manera permanente.
Kurt liberó las restricciones de cuero y ayudó a Blaine a ponerse de pie. No le quitó la jaula hasta que Blaine estuvo tendido de espaldas en la cama con Kurt a horcajadas sobre él. Kurt inmediatamente tragó su pene. Blaine gritó y arqueó las caderas, empujando aún más su miembro dolorido en la boca de Kurt, quien lo lamió y chupó, y luego se lo sacó. Masajeó suavemente las bolas de Blaine con la lengua antes de moverse hacia arriba y deslizar su lengua en la boca de Blaine. Una vez más se perdieron en una serie de largos y húmedos besos amorosos que se volvieron apasionados y urgentes, llenos de deseo. Kurt murmuró en voz baja contra la piel de Blaine mientras le besaba el cuello y el pecho.
— Te amo tanto. Eres mío, y nunca te dejaré ir. Nunca.
Blaine ronroneó y se apoyó en las caricias de Kurt. Su cuerpo se estremeció cuando Kurt besó sus muslos y después le dobló ligeramente las rodillas, colocando sus pies en la cama. Jaló los brazos de Blaine hasta colocarlos a cada lado de su cuerpo. Kurt se estiró hasta alcanzar otro juego de restricciones de cuero. Él ató un extremo alrededor del tobillo de Blaine y amarró el otro extremo a su muñeca, repitió el mismo proceso en el otro lado. Las piernas de Blaine ahora estaban abiertas, con las muñecas atadas a los tobillos. Blaine tiró de las restricciones y sintió un maravilloso asalto de vulnerabilidad y captura. Kurt agarró una botella de lubricante, se sirvió una generosa cantidad en la mano y frotó ligeramente el agujero de Blaine. Blaine tiró con más fuerza de las restricciones y gimió cuando los dedos de Kurt lentamente trabajaban para abrirlo. Kurt se tomó su tiempo, moviendo suavemente, metiendo y sacando, escuchando los jadeos y gemidos de Blaine. Hizo una pausa para ponerse más lubricante en la mano para embarrar su pene. Escuchar a Blaine gemir mientras deslizaba su mano arriba y abajo, masturbándose, casi hizo que Kurt perdiera el control. Se inclinó hacia adelante y besó a Blaine profundamente. Eran solamente ellos dos, pero por última vez, Kurt siguió las instrucciones del Estado.
— Tú eres mi prisionero. Tú has sido reclamado. Ahora lo confirmo.
Blaine gritó ante la repentina sensación de Kurt deslizando rápidamente su pene dentro de él. Sus ojos se abrieron mientras Kurt continuaba empujando, llenándolo completamente. La apretada plenitud en su culo era insoportable y hacía que todo su cuerpo se sintiera consumido.
Kurt cerró los ojos y comenzó a empujar dentro y fuera. Podía sentir su dominio crecer y extenderse sobre Blaine. Blaine podía sentirlo adueñándose de su cuerpo y de su mente. Era caliente, abrumador e intenso. Con cada empujón en su culo, podía sentir el mando de Kurt llenándolo, capturándolo y luego liberándolo sólo para llenarlo y capturarlo de nuevo. Su sumisión se arremolinaba y ardía al sentirse completamente poseído y adueñado.
Kurt aceleró el ritmo y Blaine movió la cabeza adelante y atrás, jalando de las restricciones, tratando de mantener el control y no explotar. Él estaba en el límite de su excitación y realmente no quería desobedecer una segunda vez.
— Por favor, señor... Yo... ohhh... Yo...
— ¡Vente, Blaine!
Blaine gritó cuando el semen de Kurt se disparó dentro de él, espeso y caliente. Al mismo tiempo, su pene derramó su semen por todo su estómago. Ambos estaban gritando y temblando. Kurt apretó nuevamente su cuerpo contra Blaine, provocando otra oleada de ondas orgásmicas que corrieron a través del sistema nervioso de Blaine. Gritó mientras las olas lo abrumaban y se desmayó.
Hicieron el amor tres veces más. Sin restricciones ni reglas. Sólo besos, caricias y toques suaves, explorándose mutuamente. Blaine adoró a Kurt con su lengua, lamiendo cada hendidura y cada superficie de esa piel pálida de Kurt, feliz de tener finalmente la libertad de disfrutar plenamente del cuerpo de su maestro. Kurt besó y chupó la piel de Blaine, dejando marcas de pasión en todo su cuerpo, marcándolo como suyo.
Mientras dormían, el núcleo sumiso del cerebro de Blaine procesó todo lo que había sucedido esa noche. Cada beso, cada toque, cada caricia y cada embestida hecha por Kurt había sido absorbida, y ahora estaba clasificada y arraigada en todo el ser de Blaine. Su mente creó una memoria permanente de la esencia de Kurt que lo obligaría a responder inmediatamente a la voz y a la presencia de Kurt. Al igual que su punto de ronroneo, la función de lubricación de su cuerpo se activó. A partir de ahora, el culo de Blaine se volvería húmedo y resbaladizo cuando Kurt iniciara el sexo.
Por la mañana el proceso se había completado.
Capturado.
Reclamado.
Confirmado.
. . .
Sebastian se sentó en la esquina de la oficina de su padre, con los ojos en el suelo, evitando la mirada de Alex. Alex lo miró con anhelo desesperado. Michael Smythe estaba sentado en su escritorio, con el ceño fruncido mirando al padre de Alex.
Una parte de él quería ayudar a ese hombre a matar a Sebastian.
— Señor Patterson, por favor acepte mis más sinceras disculpas acerca de esta situación. Les aseguro que Sebastian será fuertemente castigado por su reprochable e irresponsable comportamiento. Le prometo que esto no volverá a pasarle a ningún otro esclavo.
— Francamente Smythe, no me importa una mierda si le pasa esto a otro esclavo o no. Me preocupa lo que le pasó a mi hijo, y espero que usted haga las cosas bien.
Sebastian miró hacia arriba. ¿Hacer las cosas bien?
Michael Smythe se movió incómodo.— Por supuesto, estoy feliz de compensarlo a usted y a su hijo por cualquier daño emocional...
— Quiero una reclamación.
— ¿Qué?
— Quiero una reclamación. Quiero que su hijo se ponga de pie y haga lo correcto. Sebastian debe reclamar a Alex.
Sebastian fue presa del pánico. ¿Una reclamación? Él no quería reclamar a Alex. Sólo había querido cogérselo. Alex era pequeño y lindo, con el pelo negro y rizado. Él sólo lo había querido porque le recordaba a...
— Lo siento Sr. Patterson, pero una reclamación está totalmente fuera de cualquier charla. Como puede usted notar en el lamentable comportamiento de mi hijo, él no está preparado para asumir la responsabilidad de una reclamación.
— Oh, él está listo. Si estuvo listo para atornillarse a un esclavo, entonces estará listo para hacer una reclamación.
— Sin duda, se da cuenta...
— De lo que me doy cuenta es de que su hijo es un violador en serie. Así es. Lo he dicho. ¿Y qué? ¿Acaso creyó que entraría aquí sin haber hecho mi investigación? Tengo amigos en el Ministerio. Esta no es la primera vez que su hijo se ha acostado con un esclavo para después abandonarlo. Usted no puede argumentar que Sebastian no sabía las reglas, porque definitivamente las conoce. Él sólo piensa que puede salirse con la suya debido a su dinero. Bueno, yo no voy por ello. No todo se puede comprar. O Sebastian reclama a Alex, o lo reporto con el Ministerio y presento una demanda.
Michael miró a Sebastian. Sebastian se hundió ante la fría y dura mirada de su padre. El miedo corría por su espalda. Tal vez debería estar de acuerdo en reclamar a Alex y vivir con los Patterson. Así al menos quedaría con vida.
Después de unos momentos, Michael se volvió hacia el señor Patterson. Echó una mirada a su traje de poliéster, su camisa arrugada y sus zapatos baratos. ¿Por qué diablos Sebastian había caído tan bajo? Miró a Alex que seguía mirando a Sebastian. Un chico bastante decente. Le recordaba a alguien, pero no sabía a quién. No importaba. Este no era el tipo de esclavo que Sebastian podría reclamar.
— En primer lugar, mi hijo no es un violador. Tal vez su hijo es una puta. En segundo lugar, en mi experiencia, todo el mundo tiene un precio. Dígame el suyo.
— Quiero una reclamación.
— No, no la quiere. Diga su precio.
— Reclamación.
— Precio.
— Reclamación.
— Una reclamación está fuera de discusión y no va a suceder. Usted tiene 30 segundos para decirme lo que se necesita para ayudar a Alex a superar su sufrimiento antes de que lo eche. Siéntase libre de llevarme a los tribunales. Me puedo permitir pagar honorarios a abogados, usted no. En cuanto al Ministerio, yo también tengo amigos allí.
El sr. Patterson se sentó en silencio por un momento. Se acercó y tomó una hoja de papel del escritorio de Michael. Cogió una pluma, escribió un número y se lo entregó. Michael lo miró, sacó su chequera, escribió un cheque y se lo entregó al señor Patterson.
— Ahora lárguese.
El sr. Patterson se puso de pie.— Vamos.
Los ojos de Alex se abrieron y comenzó a lloriquear.— ¡No! ¡Quiero quedarme con Sebastian! —Su padre lo agarró del brazo y empezó a arrastrarlo hacia la puerta.
— ¡Vamos! Salgamos de aquí.
Alex se volvió hacia Sebastian.— Sebastián... por favor... ¡Te amo! ¡Por favor, no me hagas esto! Voy a ser un buen esclavo para ti. Lo prometo. ¿Por qué no me quieres? —El padre de Alex siguió arrastrándolo.— ¡Sebastian! ¡Sebastian! Sebast...
La puerta se cerró.
Sebastian se sentó mirando al suelo. No se dio cuenta que su padre se había puesto de pie y cruzaba la habitación hasta que sintió una bofetada en su cara.
— ¿Qué demonios te pasa? ¿Cómo pudiste hacer eso? ¡Otra vez! ¿Cuándo vas a crecer de una puta vez?
— Lo siento... yo... —Fue interrumpido por una segunda bofetada por parte de su padre.
— ¡Basta! ¡No quiero escucharte! Estoy harto, Sebastian. ¡Harto! La cagas de nuevo y te largas. ¿Me oyes? ¡Lo digo en serio! No te vuelvo a rescatar nunca más. Si te metes en problemas, ¡no me llames! ¡Estarás por tu cuenta! ¡Te sugiero que mantengas tu maldita verga dentro de tus pantalones! ¡Concéntrate en tus clases y mantente lo más lejos posible de los esclavos! ¿Qué te pasa? ¿Por qué no puedes simplemente hacer una reclamación y sentar cabeza? ¡Si estás tan malditamente caliente, encuentra un esclavo, reclámalo y entonces cógetelo hasta sacarle los sesos! ¡Deja de joder!
Michael se acercó a la barra de la pequeña oficina y ruidosamente se sirvió un trago.
Sebastian simplemente se quedó allí.
Tal vez si le hubieran dado al que él quería, no tendría estos problemas.
Se puso de pie y caminó hacia la puerta. Se volvió y miró a su padre.
— Vete a la mierda.
