Advertencia: Este capítulo presenta un nuevo dispositivo que Kurt utiliza con Blaine hacia el final del capítulo. Nada gráfico, pero por favor no lean si son sensibles a los juguetes más oscuros del mundo BDSM.
Capítulo 6
Sebastian miraba los planos frente a él, con la mente trabajando a gran velocidad mientras volvía a calcular las medidas precisas en su cabeza. Estudió el informe del arquitecto y decidió que todo estaba correcto. Se sentía bien acerca de este proyecto. Todo debía funcionar a tiempo.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por su asistente.
"¿Sí?"
"Royce está aquí."
"Muy bien. Hazlo pasar"
Royce Sanderson entró en la oficina de Sebastian con una sonrisa maliciosa en su rostro.
"Oye, ¿crees que tu asistente me dejará ensartar ese culo?"
Sebastian puso los ojos en blanco. "Estoy bastante seguro de que ella ya está reclamada."
Royce sonrió. "Esa no fue mi pregunta."
Se sentó en una silla y apoyó los pies sobre el escritorio, ignorando el ceño fruncido de Sebastian. "Entonces, ¿qué te pasa? ¿Dónde has estado? Pensé que una vez que te deshicieras de Tristan, estarías despedazando todos los clubes gratuitos."
Sebastian sacudió la cabeza con disgusto. "Sabes que no me gustan ese tipo de clubes. Maestros cachondos, esclavos desesperados, todo el mundo buscando sexo. ¿Dónde está el desafío en eso?"
Royce se burló. "¿Desafío? No vale la pena ir a la cárcel por cogerte a alguien. En serio te sugiero que dejes de atornillarte a los esclavos que están buscando ser reclamados antes de terminar en una cárcel del ministerio. Por eso es mejor ir a ese tipo de clubes"
"En primer lugar, ¡mira quién habla! Y en segundo lugar, no estoy atornillándome a nadie."
"Seguro que no. Hablando de atornillar gente, ¿has oído de Tristan?"
Sebastian negó con la cabeza y miró por la ventana.
Royce puso sus manos detrás de su cabeza y se recostó en la silla. "Matt creyó haberlo visto en algunos clubes de Nueva York."
"¿Qué? ¿Qué tipo de clubes?"
"Un club gratuito, por supuesto. ¿Qué otro tipo de club hay para los esclavos no reclamados? ¿Qué pensaste que iba a hacer una vez que te deshicieras de él? Los esclavos que ya fueron reclamados no pueden durar mucho tiempo sin una buena cogida dominante. Ya ha pasado más de un mes . Estoy seguro de que está hambriento". Royce sonrió maliciosamente al ver que los ojos de Sebastián se llenaban de preocupación.
"¿Te digo una cosa, Bass? Me encantaría volar a Nueva York y cuidar de él por ti. Siempre encontré su cabello largo muy sexy. Sólo puedo imaginarme lo bueno que sería cogérmelo mientras tiro de su cabello. Apuesto a que grita como una niña, lo que es realmente uno de mis placeres, y lo disfrutaría demasiado."
Royce rompió a reír ante la mirada de odio de Sebastian.
"Eso no será necesario." Sebastian se puso de pie y caminó hacia la ventana. Tristan estaba visitando clubes gratuitos?
"Dime algo... ¿Por qué cancelaste la reclamación de Tristan? Pensé que estabas enamorado y toda esa mierda."
Sebastian no se dio vuelta. "Tengo mis ojos puestos en algo mejor... Alguien mejor."
Royce estaba intrigado. "¿En serio? ¿Quién?"
Sebastian se dio la vuelta y sonrió dulcemente. "Oh, alguien demasiado bueno para ti."
"Si es demasiado bueno para mí, entonces él es demasiado bueno para ti. Espera... No estás finalmente aceptando tu lado bisexual, ¿o sí? ¿Es una chica?"
Sebastian puso los ojos en blanco y negó con la cabeza. "Tú eres el que te balanceas en ambos sentidos, no yo. A mi sólo me gustan los penes."
"Tú te lo pierdes. Ser bisexual tiene ventajas excepcionales. El doble de esclavos. De hecho, he estado pensando en ver si hay alguna manera para que sea legal poder reclamar dos esclavos. Me gustaría tener tanto un chico como una chica. Estoy siendo horriblemente discriminado por las normas vigentes. Es una injusticia."
Sebastian negó con la cabeza. Sí, ajá. Como si Royce alguna vez fuera a reclamar a alguien.
Sebastián y Royce habían sido amigos desde la universidad. Royce era el epítome de un modelo de Abercombie y Fitch. Estrecho, cuerpo firme, hermoso rostro y mandíbula perfecta, todo ello enmarcado por un hermoso cabello castaño oscuro. Él era decididamente bisexual y un playboy puro. No tenía ningún interés en trabajar o en reclamar a nadie. En lugar de eso, solo vivía para atornillar esclavos, pero a diferencia de Sebastian, él era cuidadoso, sobre todo cogiéndose esclavos que encontraba en los clubes gratuitos.
A pesar de todas las normas y reglamentos del Ministerio de Maestros, los clubes gratuitos funcionaban abiertamente con poco temor a las repercusiones. Los clubes eran lugares donde los maestros podían conocer esclavos que estaban dispuestos a tener relaciones sexuales sin ataduras, y sin esperanza de ser reclamados. Estos eran esclavos que habían sido liberados por sus amos por alguna razón, o esclavos que nunca habían sido reclamados. Los esclavos estaban desesperados por ser dominados, lo que los dejaba a merced de los amos. La mayoría terminaban abusados, destrozados y rotos, sus mentes destruidas poco a poco por la sumisión recurrente a los maestros que no los reclamaban. Mientras que el Ministerio desaprobaba estos lugares e insistía en que estaban trabajando para erradicar esos lugares, nadie podía recordar un club que hubiera sido allanado o cerrado.
Royce se puso de pie. "¿Vamos a comer, o qué? Tengo hambre."
"Si. Dame cinco minutos."
"Voy a estar aquí hablando con tu asistente. Tal vez me deje azotarla esta noche." Royce sonrió y se fue.
Sebastian cerró la puerta de su oficina y tomó su teléfono celular. Buscó hasta que el rostro de Tristan apareció en la pantalla. Él lo miró por un momento antes de pulsar el botón de llamada. El correo de voz se encendió.
Estás llamando al móvil de Tristan
Ahora mismo no puedo atenderte
Deja tu mensaje
"Um, Tristan ... soy Sebastian. Uh ... Yo... mira, no vayas a los clubes gratuitos, ¿de acuerdo? Sólo... si necesitas dinero, llámame, pero... no vayas a esos clubes. Simplemente no lo hagas."
Blaine miró a Kaden con total sorpresa.
"¿En serio? ¿Desde hace cuanto?"
Kaden no podía guardar el secreto.
"¡Van a ser dos meses el viernes!" Su rostro estaba radiante de emoción y felicidad. "Y no es un mal tipo, Blaine. Realmente no lo es. Es muy lindo conmigo y tiene un buen trabajo en una compañía de seguros, y no es agresivo ni nada."
Blaine sonrió y asintió con la cabeza. Tal vez sus instintos se habían equivocado. "Está geniaaaaal, Kaden. Me alegra haber estado equivocado acerca de él. Es lindo verte feliz. Sólo... ten cuidado, ¿de acuerdo? No apresures las cosas." Kaden asintió.
"Lo sé. Lo estoy. No lo haré. Escucha, ¿qué harán Kurt y tú el viernes por la noche? Tal vez podríamos ir todos a cenar y luego lo podrían conocer y ver lo lindo que es."
"Claro. Le preguntaré a Kurt."
K & J & K & J & K & J & K & J
"Pensé que habíamos acordado que esperaríamos un tiempo antes de decirle a Blaine."
Jake estaba irritado. Kaden no entendía por qué.
"Lo sé, pero yo estaba tan emocionado. Siempre tengo que escuchar sus historias sobre él y Kurt. Es lindo tener historias mías."
"Bueno, no podemos cenar con ellos el viernes. Ya tenemos planes."
"¿Los tenemos?"
"Si. Nos encontraremos con un amigo mío."
"Oh, está bien. Bueno, tal vez el sábado..."
"Mira Kay, no tiene que ser este fin de semana. Sólo relájate."
Los ojos de Kaden cayeron al suelo. Jake colocó sus brazos alrededor de él.
"Escucha, no voy a ir a ninguna parte, ¿de acuerdo? Habrá un montón de tiempo para que conozca a tus amigos." Guió la cabeza de Kaden hacia su pecho y lo abrazó con más fuerza.
Ohhhh...
Ser sostenido por un maestro.
Kaden cerró los ojos e inhaló el aroma de Jake. Todo era como una droga. Kaden se aferró a él, queriendo que la sensación no terminara. Jake lentamente lo apoyó contra la pared e imprimió su cuerpo en el de Kaden, quien se vino abajo, sus rodillas cediendo ante él. Jake le mantuvo de pie y apretó más fuerte mientras le susurraba al oído.
"No te preocupes, cariño. No voy a ninguna parte. Sólo sé un buen chico y haz lo que te digo, ¿de acuerdo? Si eres un buen chico y sigues mis reglas, tal vez te reclame pronto. ¿Te gustaría?"
¿Una reclamación?
¿Jake lo reclamaría?
Kaden asintió, con los ojos desorbitados por la sumisión y la desesperación. "Sí. Sí, por favor."
Jake se rió. "Entonces, necesitas ser un buen chico, Kay. Tienes que seguir mis reglas y hacer lo que te digo. Probarme que debo reclamarte."
Kaden asintió.
Sí. Él haría cualquier cosa que Jake quisiera.
Absolutamente cualquier cosa.
...
Eran las 5:00 del sábado por la mañana y Kurt y Blaine estaban en la cama. Blaine se acurrucó más profundamente en el capullo cálido del cuerpo de Kurt. Blaine estaba acostado en la parte superior de Kurt, quien tenía sus largas piernas y brazos envueltos apretadamente alrededor del cuerpo del moreno, mientras que la cabeza de Blaine descansaba sobre el pálido pecho. Kurt estaba presionando suavemente el punto de ronroneo de Blaine haciéndolo ronronear con fuerza, todo su cuerpo suavemente vibrando.
'Momento propicio'.
Diseñado para inspirar profundo consuelo a un esclavo, el 'momento propicio' era una manera no sexual de profundizar la sumisión de un esclavo y el fortalecimiento de la unión maestro-esclavo. De acuerdo con algunos artículos que Kurt había leído sobre el cuidado de los esclavos, sólo tenía que hacer esto durante una hora o dos, dos veces al mes.
Kurt lo hacía durante una hora o dos, dos veces a la semana o más.
Amaba abrazar a Blaine y escucharlo ronronear y suspirar con satisfacción. También ayudaba a mantener el delicado equilibrio que Kurt había creado entre ayudar a Blaine a hacerse más fuerte, y seguir siendo totalmente sumiso ante él. Blaine nunca sería capaz de abandonar por completo su sumisión, pero Kurt estaba decidido a mantenerlo lo suficientemente fuerte como para no ahogarse en ella.
A excepción de él, por supuesto.
Blaine se quejó cuando Kurt finalmente desenredó sus cuerpos, pero sus quejidos se convirtieron rápidamente en gemidos cuando Kurt les dio la vuelta y le separó brúscamente las piernas. Kurt miró a los ojos de Blaine mientras presionaba hacia adelante y lentamente se deslizaba dentro del culo de Blaine. Nunca rompieron el contacto visual mientras Kurt lentamente se lo hacía... dentro y fuera. Se vinieron en silencio con gritos suaves y pequeños gemidos de placer. Blaine regresó al cálido capullo de los brazos de Kurt y se quedó en silencio durante un rato.
"¿Qué hubiera sido de mí si nunca hubieras llegado a Dalton?"
"Te habría encontrado... con el tiempo."
"¿De verdad, señor? ¿De verdad lo crees?"
"Por supuesto."
"Suenas tan seguro."
"Porque lo estoy. Te habría encontrado."
Blaine sonrió. Okay. Eso era suficiente para él. Si Kurt lo decía, debía ser verdad.
"¿Cuánto tiempo más podemos permanecer en la cama?"
Kurt miró el reloj. "Tenemos un par de horas. Wes y Carmen estarán aquí hasta las 11:00 am."
Wes y su esclava Carmen venían de visita. Wes había asistido a la Universidad de Chicago y le había encantadoo, por lo que decidió hacer de Chicago su hogar permanente. Conoció a Carmen en su primer día de clase. Ella era hermosa, con la piel del mismo tono que Wes, y el cabello negro, largo y espeso. A Kurt le recordaba a Santana, pero con una disposición mucho más dulce. A petición de sus padres, Wes esperó hasta que ambos se hubieran graduado para reclamarla, lo que significaban cuatro años de espera para tener sexo. Kurt estaba impresionado por el control de Wes.
Los cuatro lo pasaron muy bien, riendo y poniéndose al día en el almuerzo. Wes estaba especialmente sorprendido por Blaine. Habían pasado algunos años desde que lo había visto. Él se sorprendió por el cambio. El esclavo asustado al que solía proteger había quedado en el olvido y ahora había sido reemplazado por un joven un poco más alto y fuerte que no parecía asustado de nadie.
Mientras Blaine y Carmen limpiaban, Kurt y Wes pasaban el rato en la habitación de Broadway.
"Aún estoy sorprendido con Blaine. ¿Qué le has estado haciendo?"
Kurt sonrió con orgullo. "¿Qué quieres decir?"
"Él es tan... fuerte... seguro... vivo. Luce como cuando solía estar en el escenario, excepto que ahora se trata de una condición permanente. Él se ve muy bien, Kurt. Eres obviamente bueno para él. Muy bueno, de hecho. Demonios, ¡eres increíble!"
La sonrisa de Kurt se agrandó. Estaba orgulloso de Blaine y de sí mismo. Se enorgullecía de ser un buen maestro, pero más que eso, estaba orgulloso de su relación. Su amor era tan fuerte como su vínculo maestro-esclavo y el amor significaba para Kurt más que cualquier otra cosa. Adoraba la sumisión de Blaine y el control que ejercía sobre él, pero más que nada amaba su amor.
"Gracias. Eso significa mucho para mi, especialmente viniendo de ti."
"Bueno, es cierto. Estoy tan contento de que Blaine esté contigo. Tenía mucho miedo de que su mamá se lo diera a Sebastian o algún otro cabrón millonario, y todo en nombre de un buen negocio."
Sebastián.
Kurt no había pensado en Sebastian desde hacía años.
"¿Qué pasó con él?"
"Según algunos rumores..." Wes bajó la voz, "..violó algunos esclavos. Digo, probablemente ellos estuvieron de acuerdo con el sexo, pero ya sabes cómo funciona. Claro que estuvieron de acuerdo. Ellos pensaban que iban a ser reclamados. Naturalmente, su padre repartió cheques para desaparecer todo tipo de acusaciones. Lo último que supe fue que se trasladó a París y finalmente reclamó a alguien."
Kurt miró hacia la nada con expresión de disgusto. "Bien. Es bueno saber que no está en territorio estadounidense, pero lo siento por los franceses."
Wes se echó a reír. "Hey, escucha. Quería preguntarte algo. En realidad quiero pedirte algo." La expresión de Wes se volvió de repente tímida.
"Um... bueno, es un poco pronto para decirte esto, pero... bueno... um... verás... que... eh... bueno, Carmen y yo... um..."
A Kurt le hacía gracia. Wes siempre era tan seguro de sí mismo y en control total. Nunca había visto a un Wes tan nervioso y avergonzado.
"Um... Carmen y yo... estamos... bueno, hemos decidido intentar tener un bebé."
Kurt gritó. "¡Oh, Wes! ¡Eso es maravilloso!"
Wes se sonrojó. "Sí, bueno... ya veremos. Quiero decir, acabamos de comenzar, por lo que podría tardar un rato. No sé, pero... quería saber si tú y Blaine podrían ser padrinos del bebé junto con David. Tres padrinos. Si tenemos una chica, ella me va a matar por esto."
Los ojos de Kurt se llenaron de lágrimas. "Oh, Wes. Sí. Sí, por supuesto. Estaríamos muy honrados."
Wes asintió. "Está bien. Como he dicho, estamos adelantandonos a los acontecimientos, pero queríamos que lo supieran y también saber si cuento con ustedes, siempre y cuando suceda."
Kurt aplaudió y saltó. "Por supuesto. Cuenta con nosotros. Este será el bebé más fashion y mejor vestido de todos."
Los cuatro pasaron el resto del día de compras y explorando la ciudad. Esa noche, Rachel y Finn, Chandler y Seth se unieron a ellos para una noche de cena y baile. Blaine trató de llamar a Kaden un par de veces para invitarlos a él y a Jake a unirse a la fiesta, pero Kaden nunca respondió y no devolvió los mensajes de voz de Blaine.
...
Kurt fue al ensayo el lunes, decidido a pasar ya al segundo acto. Tenían varios meses antes de que se programara el estreno del show, pero Kurt se sentía inquieto. Estaba harto de ir sobre la misma línea, además de que quería ya pasar a los ensayos generales con coreografía incluida. Brad tenía que conseguir hacerlo bien.
Kurt dio los buenos días a todo el mundo, dejó su bolso y empezó a hacer unos cuantos estiramientos de relajación.
Kevin, el director se acercó. "Hey Kurt. Tengo que hablar contigo un minuto."
Kurt suspiró y se preparó para más cambios en el guión.
"¿Cuántas páginas?"
"¿Eh?"
"¿Cuántas páginas estamos cambiando?"
"Oh, no, no. No hay cambios en el guión. Se trata de Blaine."
Toda actitud y postura del cuerpo de Kurt cambió. Kevin se reía al verlo transformarse en todo un Protector Maestro Dominante Kurt.
"Relájate. Esta es una buena noticia. Un amigo mío está llevando el show con esa pesadilla talentosa, esa amiga tuya, Rachel Berry. Escuchó la canción que Blaine escribió y se preguntaba si podría tener tu permiso para ver si a Blaine le gustaría ayudar a escribir todo un musical a partir de cero. Él ya ha comenzado con las letras, pero son sólo una o dos escenas. A él le encantaría tener un compañero de escritura."
Kurt prácticamente saltó de alegría. ¿Un musical desde cero? ¿Todo un show? A Blaine le encantaría esto.
"Estaba preocupado porque Blaine es un esclavo, pero le dije que eras muy bueno al dejarlo trabajar y todo eso. Si está bien para ti, y suponiendo que se caigan bien, a él le encantaría trabajar con Blaine. ¿Qué te parece?"
"Esto... ¡esto es increíble, Kevin! A Blaine le encantará. Su sueño es escribir un musical completo. ¡Gracias!"
"No me des las gracias, yo sólo estoy siendo la conexión. Su nombre es Rick Daniels. Te mandaré la información y así los dos se pueden poner de acuerdo para concertar una reunión."
Kurt estaba tan emocionado que fue más que paciente con Brad y, en realidad hicieron bien todo el primer acto, sin errores. Kevin estaba encantado.
"Mira Kurt, él no es malo, yo creo que lo intimidas. Mientras más amigable seas, mejor trabajará."
"¿Cómo puede sentirse intimidado por mí después de tanto tiempo? No soy tan aterrador."
"Claro que no lo eres. Tu no tienes idea de lo que tus expresiones faciales pueden hacerle a una persona. Son como cuchillos."
Kurt arqueó las cejas e hizo un feroz rostro. Kevin se rió.
"Eso es de lo que estoy hablando."
K & B & K & B K & B
"¿En serio? ¿Un show completo? ¿Desde cero? ¿Con mi música?"
Blaine estaba mirando a Kurt, sus ojos llenos de emoción.
"Sí, todo un show. Naturalmente ustedes dos tiene que conocerse primero y asegurarse de hacer clic, pero si le caes bien, a él le gustaría trabajar contigo."
Blaine cerró los ojos. Todo un espectáculo con música escrita por él. Siempre había soñado con esto. Su cabeza estaba llena de melodías y letras en busca de una buena historia. Esto sería fantástico.
Se levantó de un salto y echó los brazos alrededor del cuello de Kurt empujándolo hacia atrás.
"¡Gracias, señor! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!"
Kurt se rió. "Está bien, está bien. De nada, pero Blaine, tienes que conocerlo primero. Puede ser que no se lleven bien." Kurt sabía que había pocas probabilidades de que eso ocurriera. Blaine era demasiado dulce y agradable como para no caerle bien a alguien. Esto hizo que Kurt pensara en otra cosa. Suponiendo que Rick era un maestro, ¿tenía un esclavo? ¿Era gay? Kurt tendría que checar esos detalles, sobre todo si él y Blaine iban a pasar mucho tiempo juntos y solos.
...
Sebastian se removió en su silla. Odiaba las visitas de sus padres. Dr todos modos ¿Por qué demonios tenían que venir a fiscalizarlo? Él era un adulto, no un adolescente. Estaba seguro de que sabía por qué estaban aquí y por lo que a él concernía, no era de su incumbencia.
Su padre no perdió el tiempo.
"Muy bien. ¿Podrías explicarme qué demonios le pasó a Tristan?"
Sebastian se encogió de hombros. "Simplemente no éramos felices."
"¿Qué quieres decir con que no eran felices? Él es un esclavo. Claro que era feliz, y él era bueno para ti."
Anna se metió, "Y tan hermoso, también. Ese hermoso cabello y la piel suave, color marrón. Ustedes dos hacían una pareja encantadora."
"Bien. Yo no era feliz. Yo ya no lo quería."
Michael negó con la cabeza. "Oh, tan lindo. Esto es tan jodidamente genial. Te aburriste y entonces decidiste deshacerte de un leal y perfecto esclavo, que ademas te adoraba. Simplemente no lo entiendo, Sebastian. Por cada dos pasos que das hacia la madurez en los negocios, das tres pasos hacia atrás en tu vida personal. Bueno considera ésta una advertencia. Empiezas a coger esclavos otra vez, y no voy a protegerte. ¿Me oyes? Lo digo en serio. Estarás por tu cuenta cuando vengan las consecuencias de tu comportamiento estúpido. Empiezas a viol... jugar con esclavos otra vez, y voy a dejar que el Ministerio te tenga... ¡y lo digo en serio!"
Sebastian frunció el ceño. "¿Por qué me gritas? ¡Yo no he hecho nada malo!"
"¡Tu no has hecho nada bien! Pensé que finalmente estabas poniendo las cosas en orden. Tu trabajo ha sido muy bueno. Excelente en realidad, pero necesitas sentar cabeza. Necesitas reclamar a un esclavo y establecerte. Para siempre. Es hora de que crezcas."
Anna le tomó la mano. "Cariño, ¿hay alguien más? Otro esclavo que quieras reclamar? ¿Es por eso que terminaste las cosas con Tristan?"
Sebastian miró a sus padres.
"De hecho... hay alguien más."
...
Victoria observó a Michael buscar a través de los documentos. Ella estaba muy molesta porque era totalmente innecesario. Los documentos habían sido enviados a sus abogados hace más de un mes. Todo había sido estudiado, analizado y calculado hasta el último centavo final. La reunión de hoy era simplemente una cuestión de cortesía.
"Bueno, Victoria, sigues siendo una de las mentes más brillantes en el mundo de los negocios de nuestra generación. Vaya infierno de expansión que has planeado."
"Gracias. Aprecio tu ayuda para hacer que todo suceda. ¿Estás seguro de que no quieres que te pague? Estaré feliz de hacerlo una vez que el proyecto esté resuelto."
Michael desechó el comentario y se levantó para tomar una bebida. "No es necesario. Estoy feliz de ayudar a una amiga. ¿Una bebida?"
"Sí, lo que tú estás bebiendo me viene bien. Agradezco tu generosidad."
Michael le entregó una copa y observó mientras tomaba un sorbo. Como maestro, no sentía absolutamente ninguna atracción sexual hacia Victoria, pero sin duda apreciaba su belleza. Piel de oliva, pómulos altos, cabello negro y espeso y una figura perfecta. Lástima que ella no era una esclava. Hubiera sido bueno sentir algo por ella sexualmente hablando. Y actuar en consecuencia.
"Dime, ¿cómo está tu hijo?"
"Cooper es maravilloso. Él ha hecho un trabajo excepcional en Michigan y planeo que se haga cargo de la operación europea en cuanto las cosas se resuelvan."
"En realidad, estaba preguntando por Blaine."
Victoria parpadeó. Casi decía, ¿quién? "¿Blaine? Supongo que está bien. Está en algún lugar de Nueva York con su amo."
"¿Es feliz?"
"Realmente no podría decirte."
Michael se sentó en el sofá de dos plazas y palmeó el lugar junto a él. Victoria se sentó.
"No he firmado en la transferencia de fondos aún."
Victoria entornó los ojos. "¿No lo has hecho?"
"No. Hay una última cosa que me gustaría discutir como parte de nuestro acuerdo."
...
Kurt recorrió a Rick Daniels con su mirada y trató de ocultar su horror ante el atuendo del hombre. Pantalones verdes, una camisa de color rojo brillante, un pañuelo de lunares púrpura y blanco, y una gorra de béisbol azul. No. Este hombre no era gay. No podía serlo.
"Kurt, Blaine, un placer conocerlos. Especialmente a ti, Blaine. Eres un liricista maravilloso."
"Gracias." Blaine sonrió, con los ojos brillantes y felices. Había estado rebotando en las paredes toda la mañana a la espera de la reunión. Kurt había amenazado con encerrarlo en su jaula si no se calmaba, pero en realidad él también estaba muy emocionado. Se había prometido a sí mismo en la secundaria que nunca ahogaría el talento y la creatividad de Blaine. Esta oportunidad hizo sentir a Kurt como si estuviera completando totalmente esa promesa.
"Muy bien, déjame contarte la historia. Bueno, la historia hasta ahora."
Rick se lanzó a su idea de un joven en su mayoría de edad llamado -por ahora- John, que se enamora de una hermosa chica que es secuestrada por un malvado príncipe. La historia se centraría en las aventuras de John durante la búsqueda de la chica. Kurt pensó que sonaba más como a una película que a un musical, pero se guardó sus comentarios para sí mismo y escuchó a Blaine y a Rick comenzar con entusiasmo a compartir sus ideas y pensamientos el uno con el otro. Su entusiasmo era contagioso y pronto Kurt se reía y lanzaba alguna sugerencia de vez en cuando, para deleite de Blaine. ¿Por qué no habían pensado alguna vez en escribir un show juntos él y Kurt?
Los tres no se percataron del hombre pálido, con el cabello negro y grasiento que los observaba.
Blaine se excusó para ir al baño. Mientras estaba de pie en un mijitorio, el hombre pálido entró, se colocó frente un mijitorio a dos de distancia del de Blaine. Miró como Blaine terminaba y subía la cremallera de sus pantalones.
"Un collar y brazaletes. Un poco paranoico."
Blaine lo miró. Sí, algunos lo consideraban excesivo, pero Kurt sentía que era necesario dada la profunda sumisión de Blaine en el momento de su reclamación. A pesar de que Blaine era mucho más fuerte ahora, no veía una razón para no llevar los brazaletes. A Kurt le gustaba que todos identificaran a Blaine como su esclavo, y los brazaletes hacían que Blaine se sintiera seguro y poseído. Sentía que su amado maestro lo encontraba digno de no sólo uno, sino de tres signos de propiedad.
"Prefiero pensar que se trata de una cuestión de transparencia. Estoy claramente reclamado y muy amado."
"¿Lo estás, ahora? Amado. ¿En serio?"
Blaine entrecerró los ojos. "Sí. Mi maestro me ama muchísimo."
Blaine se lavó las manos. El hombre terminó sus asuntos y miró a Blaine.
"Bueno, espero que ese sea realmente el caso. El abuso de esclavos es un problema cada vez mayor."
Blaine negó con la cabeza. "No estoy siendo objeto de abuso. Nunca lo he sido." Excepto por mi madre.
El hombre sonrió, pero no de una manera cálido o feliz. Era un poco aterrador.
"Bueno, si alguna vez eres objeto de abuso, ten la seguridad de decirle al Ministerio de Maestros. Ellos te protegerán. Es mejor decirle al Ministerio que huir y ser perseguido por los rastreadores."
Blaine se movió rápidamente hacia la puerta.
"Uh, sí. Gracias."
Eso fue raro.
Cuando regresó a la mesa, no se molestó en decirle a Kurt sobre su extraño encuentro en el cuarto de baño. En realidad no importaba. Sólo un extraño al azar. Se zambulló de nuevo en la conversación en torno a la música.
No lo mencionó hasta esa noche.
Kurt pensó que todo el asunto era extraño, pero estaba más preocupado por el hecho de que Blaine había esperado hasta este momento para decírselo.
"Deberías habérmelo dicho inmediatamente. Lo habría confrontado."
"Es por eso que yo no te dije nada. No era necesario que lo confrontaras. Era sólo un tipo raro."
"¿Desde cuándo tú decides lo que es necesario?"
Ohhh...
Blaine se hundió lentamente en el suelo mientras el dominio de Kurt ondulaba sobre y a través de él.
"Yo soy tu maestro. Decido lo que es necesario cuando se trata de tu cuidado. No tú."
"Sí, señor."
"Levántate, quítate la ropa, y luego regresa a tu posición rodillas."
Blaine se quitó rápidamente su ropa y se puso de rodillas, con la frente pegada al suelo. Podía oír a Kurt abriendo y cerrando cajones. Con cada momento que pasaba, su pene se endurecía más y más, su culo se lubricaba y su mente se volvía más sumisa, rogando por ser castigado.
Blaine se estremeció, pero no se incorporó al sentir la punta de la fusta cosquilleando por su espalda y entre sus nalgas.
"Quédate quieto."
Blaine se congeló cuando Kurt siguió el rastro de la fusta por la espalda, yendo un poco más abajo cada vez. Blaine contuvo la respiración mientras esperaba a sentir la presión de la punta contra su agujero. Kurt lo arrastró lentamente a través de esas sensaciones, jugaba con él. Lo hizo así durante varios minutos, pero nunca entró. Blaine estaba temblando en anticipación, pero de pronto la fusta se había ido.
"Te puedes alzar sobre tus rodillas."
Blaine se levantó y respiró hondo al ver la hermosa visión de Kurt frente a él. Kurt se había cambiado en lo que Blaine llamaba su traje de gatúbela. El chaleco y los pantalones eran negros, apretados y sexys como el infierno. El chaleco acentuaba los hermosos y musculosos brazos de Kurt, mientras que los pantalones mostraban su culo perfecto y su gran miembro. Blaine no podía dejar de mirar. Kurt sonrió, satisfecho con el evidente placer de Blaine. Este era uno de los atuendos favoritos de Blaine, y de él también.
"¿Dónde están tus ojos, Blaine?"
Blaine rápidamente bajó la mirada hacia el suelo.
"¿Cómo me veo?"
"Hermoso, señor."
"Gracias. Arrastrate hasta la pared."
Blaine se arrastró hasta la pared y se detuvo.
"Ponte de pie y asume la posición."
Blaine se levantó, apoyó la espalda contra la pared, y extendió los brazos y las piernas en una X. Kurt lo encadenó a la pared.
"Es importante que no vuelvas a caer en el pozo de la sumisión en el que te hundiste por tanto tiempo, sin embargo no puedo tenerte... actuando todo envalentonado y olvidando tu lugar y mis reglas."
Blaine tragó saliva y cerró los ojos. Su pene se endureció mientras se preparaba para lo que se avecinaba.
"¿Por qué te estoy castigando, Blaine?"
"Porque debí haberte dicho de inmediato sobre el hombre en el baño."
"Así es, mi amor. Debiste habérmelo dicho de inmediato, pero en su lugar, decidiste elegir la manera en que yo debo cuidarte. No es aceptable."
"Sí, señor. Lo siento, señor."
"¿Quieres ser castigado, Blaine? ¿Te mereces ser castigado?"
La voz de Blaine se rompió con desesperación. "Sí, por favor. Te ruego que me castigues, señor. Me someto ante ti y ruego por tu castigo. Por favor."
"Muy bien. Como tú desees."
El cuerpo de Blaine temblaba mientras miraba a Kurt recoger la prensa para sus testículos. Él gimió mientras Kurt ponía el dispositivo sobre su pene y colocaba sus testículos entre las dos placas de acrílico. Kurt sonreía con malicia.
"No puedes venirte."
Blaine dejó caer la cabeza contra la pared y cerró los ojos mientras luchaba por soportar el increíblemente doloroso placer que Kurt creaba con cada ajuste de los tornillos. Kurt siguió apretando el dispositivo hasta que Blaine gemía en voz alta y respiraba con fuerza, el sudor le corría por la cara. Kurt bloqueó los tornillos y cayó de rodillas. Él envolvió su mano alrededor del pene de Blaine y comenzó a golpear suavemente.
"Abre los ojos y mírame, Blaine."
Blaine abrió los ojos y miró a Kurt. Los ojos de Kurt siempre se tornaban en un hermoso color azul oscuro durante los castigos. A Blaine le encantaba la profundidad del color, y el hecho de que podía ver tanto el dominio como el amor girando dentro del azul. No importa cómo, el amor siempre estaba ahí.
"¿Quién es tu amo, Blaine?"
"Tú, señor."
"¿Y qué significa eso?"
"Debo someterme ante ti como tu esclavo obediente. Debo honrarte, obedecerte y servirte en completa y total sumisión."
"¿Y qué más?"
"Cuidarás de mí y me protegerás con tu vida..."
Blaine se detuvo.
Por supuesto. ¿Cómo había podido olvidarlo? Definitivamente merecía ser castigado.
Kurt estaba complacido de ver el entendimiento en la expresión de Blaine. Él asintió con la cabeza.
"Buen chico, pero todavía no puedes venirte."
Blaine gritó cuando Kurt hundió su boca sobre su miembro palpitante. Las firmes y húmedas mamadas que Kurt le daba, volvían loco a Blaine, junto con el castigo torturador en sus bolas. Él gritó y tiró de las cadenas mientras su orgasmo amenazaba con entrar en erupción en cualquier momento.
Kurt chupó más fuerte cuando Blaine comenzó a rogar.
"¡Por favor, señor! ¡Por favor! Oh... mierda... por favor... por favor, déjame venirme, ¡por favor!"
Kurt seguía chupando. Blaine gritaba. Kurt lo ignoraba.
Kurt lo mantuvo encadenado por casi una hora, alternando entre chupar su pene y sólo viéndolo sufrir. El sufrimiento era exquisito. Blaine simplemente lucía más allá de lo maravilloso en ese estado.
Una vez que Blaine se hundió a fondo, exhausto y en completo desorden de deseo sexual, sumisión y dolor, Kurt susurró las palabras mágicas.
"Te puedes venir, mi amor."
Blaine gritó. Kurt dio un paso atrás y observó su desintegración. Le quitó la prensa y lo desencadenó de la pared, atrapándolo mientras se dejaba caer. Kurt lo llevó a su jaula, lo acomodó dentro, cerró la puerta y ajustó el temporizador.
Mientras Blaine dormía, Kurt realizó su ritual de belleza y pensó en el encuentro de Blaine. Sin duda, no significaba nada. La gente a menudo se sorprendía al ver a un esclavo con un collar y brazaletes. Muchos maestros apenas si elegían el collar más barato que pudieran encontrar, mucho menos se tomarían la molestia en invertir en un collar y brazaletes. Kurt sonrió. Blaine era especial. Único. Un hombre completamente hermoso, muy sumiso y lleno de talento. Se merecía un hermoso collar de diseño exclusivo y brazaletes a juego... y tal vez grilletes en los tobillos...
Kurt se rió para sus adentros. ¿En serio, Kurt? Honestamente, sí.
Antes de meterse a la cama, miró a Blaine. Él dormía profundamente, su cuerpo relajado y tranquilo, con los labios entreabiertos. Kurt suspiró por lo hermoso que se veía.
"Te amo. Te amo más que a nada y siempre te protegeré, mi amor. Sólo déjame protegerte."
...
"Pero yo no lo entiendo. ¿Por qué quieres que yo haga eso?"
Kaden estaba sentado con las piernas cruzadas en medio de la cama, tratando de entender lo que Jake estaba pidiendo que hiciera.
"Porque nene, hay una gran cantidad de dinero en juego. Lo hacemos y obtendremos el pago."
"No quiero que me paguen. Sólo quiero estar contigo."
"Y yo quiero estar contigo, pero quiero estar contigo con estilo. Después de todo lo que has pasado te mereces lo mejor."
Kaden se deslizó fuera de la cama y le dio a Jake una sonrisa sexy. "Eres el mejor, Jake. Eres todo lo que quiero. Eres todo lo que necesito. No necesito dinero para ser feliz. Sólo te quiero a ti."
"Qué dulce, nene, pero mereces más."
"Eres mas de lo que jamás hubiera soñado. Eres todo lo que necesito."
Los ojos de Jake se volvieron fríos. "Yo quiero que hagas esto."
La frialdad envió escalofríos por la espalda de Kaden. Él bajó la vista al suelo.
"Pero... estás pidiéndome que mienta. Lo que quieres que diga no es verdad."
"¿A quién le importa? Tú no tienes que preocuparte por eso. Sólo piensa en el dinero."
"¿Pero qué pasaría..."
La voz de Jake se volvió tan fría mientras sus ojos se llenaban de dominio. "Si quieres que te reclame, entonces necesitas hacer esto. Necesitas obedecerme."
Kaden cayó de rodillas, con su voz como un susurro. "Lo siento. Por favor, perdóname." ¿Qué estaba haciendo? Él iba a arruinar la primera cosa buena que le había pasado en años.
Jake lo miró mientras bajaba el cierre de sus pantalones.
"Está bien, Kay. Puedes pedir disculpas con la boca."
