Capítulo 9


DOMINGO

Kurt tiró a la basura La Guía del Ministerio para Preparar a su Esclavo para la Remoción.

De ninguna manera iba a seguir sus recomendaciones. Ellos harían de sus últimos días juntos, un 'festival del dolor'.

Chandler lo desaprobaba fuertemente.

A pesar del plan de dejar a Kurt y a Blaine solos hasta el jueves, Chandler llamó para ver si Seth podía hacerles una visita rápida. No estaba tomando bien la idea de perder a Blaine. Kurt podía entenderlo.

Cuando ellos llegaron, Chandler notó inmediatamente el collar de Blaine y sus brazaletes. Miró a Kurt, quien le devolvió una mirada desafiante, cruzado de brazos en su forma más obstinada. Su expresión era clara.

No iba a hacerlo.

En el momento en que estuvieron solos, Chandler comenzó el sermón.

"Estás siendo egoísta, Kurt. Necesitas remover su collar y empezar a empujarlo de vuelta a su estado natural de sumisión. Por todo lo que has descrito, Victoria Anderson no va a apreciar al nuevo y mejorado Blaine. Necesitas debilitarlo."

"¿Te estás escuchando?, Digo, ¿En serio? ¿Escuchaste lo que me acabas de decir? ¡Blaine está a punto de ser arrancado de mi y enviado de vuelta con su perra y maldita madre, y tu quieres que lo haga débil!"

"¡Ella estará esperando que se someta! ¿Qué piensas que va a hacer cuando él empiece a hablar y se rehuse a seguir sus órdenes?"

"¡Tal vez ella se encabrone y lo mande de vuelta conmigo!"

Chandler sacudió la cabeza. "¡Estás siendo cero razonable! ¡Egoísta, terco y completamente irresponsable!"

"¡No me importa! ¡No voy a desperdiciar mis últimos días a su lado, preparándolo para el infierno!"

"¿Sabes qué, Kurt? Ahora sí, estás siendo abusivo con él."

Chandler se puso de pie y caminó hacia la puerta.

"¡Seth! ¡Ven!"

Seth inmediatamente vino corriendo de la habitación de Broadway seguido de Blaine. El poder de la voz de Chandler hizo que Seth cayera al suelo a sus pies. Blaine miró a Chandler y a Kurt. Kurt lucía herido y ofendido, mientras que Chandler parecía furioso.

"¿Qué pasó?"

El rostro de Chandler se suavizó. "Te veremos el jueves, Blaine. Seth, de pie." Chandler dirigió otra mirada a Kurt y salió. Seth le dio a Blaine una triste y confusa mirada y rápidamente siguió a su maestro.

Blaine se volvió para preguntarle a Kurt qué había pasado, pero el teléfono de Kurt sonó.

"¿Hola?"

"¿Kurt E. Hummel?"

"¿Si?"

"Le habla Úrsula, de la División de Remoción de Esclavos. Llamo para informarle que el esclavo Blaine V. Anderson será removido de su cuidado el jueves a las 11:00 am. Por favor, téngalo preparado y listo de acuerdo al manual de instrucciones. ¿Tiene alguna pregunta?"

Kurt apretó el teléfono. "No."

"Muy bien. Tenga un bonito día."

Kurt colgó y lanzó el teléfono a través de la habitación.

Era una pesadilla. Una larga y dolorosa pesadilla de la que, al parecer, no podía despertar o escapar.

Blaine caminó y se dejó caer de rodillas frente a él.

"¿Qué está mal? ¿Qué pasó con Chandler?"

Kurt miró en los ojos de Blaine. "Ellos van a venir por ti el jueves a las 11:00 am."

Blaine asintió. "Okay."

"¡No! ¡No está bien! ¡Nada de esto está bien! ¡Está mal, y es injusto, y no quiero hacerlo! ¡No puedo hacerlo!"

Blaine tomó sus manos. "Tenemos que hacerlo. No puedes ir a la cárcel."

Kurt sacudió la cabeza. "No. Tiene que haber algo. Algo, alguien, alguna manera de mantenerte a salvo. Tal vez podamos esconderte. Esconderte donde no puedan encontrarte."

"Y entonces irás a la cárcel. No voy a huir, o a esconderme, o a hacer algo que te meterá en problemas. Te amo y estoy dispuesto a irme para que no vayas a la cárcel. Haré lo que sea con tal de que no vayas a la cárcel. Haré lo que sea para protegerte."

"¡Se supone que ese es mi trabajo! ¡Soy tu maestro! ¡Soy tu maestro y te estoy fallando! ¡Debería enviarte lejos! ¡En el momento en que Perlson empezó a visitar las casas de nuestros amigos, yo debí haberte enviado lejos!"

Blaine sacudió la cabeza. "¿A dónde me habrías mandado? ¿A quién me habrías entregado?, ¿a Wes?, ¿a Rick?, ¿a Kevin? ¿Para meterlos en problemas? No hay lugar al que yo pueda ir. A ningún lugar, mas que de vuelta con mi madre."

Kurt sintió su corazón romperse. Se había estado rompiendo poco a poco, craquelándose en pequeñas grietas desde el jueves en la noche. Estaba seguro de que se rompería completamente y se saldría de su pecho el jueves a las 11:00 am.

"¿Qué pasó con Chandler?"

Kurt frunció el ceño. "Sólo me recordó que ahora sí te estoy fallando."

"¿De qué estás hablando?"

"Se supone que debo remover tu collar."

Los ojos de Blaine se llenaron de miedo. Kurt rápidamente continuó.

"Pero no voy a hacerlo. No me importa lo que ellos diga, o lo que diga Chandler. No lo voy a remover. No voy a cancelar tu reclamación. Removerlo sería como decir que estoy dispuesto a entregarte, y no lo estoy. Ellos te están robando de mi."

"¿Mi madre será capaz de quitármelo?"

"No lo creo."

Blaine se relajó y sonrió. Ella se pondrá furiosa, pero no le importaba. Él pertenecía a Kurt.

Kurt puso sus manos en los hombros de Blaine y sonrió. "Ya es suficiente de todo esto. ¿Qué quieres hacer? A partir de ahorita haremos lo que tú quieras."

Los ojos de Blaine se movieron ligeramente hacia la entrepierna de Kurt. "Quiero servirte tanto como me sea posible."

El miembro de Kurt se endureció. "Yo también lo quiero, pero ¿qué más? ¿A dónde quieres ir? Iremos a donde tu quieras y puedes tener lo que desees."

"Quiero ir a la recámara y quiero tener tu miembro."

Los ojos de Kurt se volvieron de un azul profundo. Su voz se hizo grave. "¿Qué mas?"

"Yo... quiero que me castigues. Duro. Quiero que me cojas hasta que no pueda respirar. Quiero sentirlo mucho, aún después de mi partida, y quiero estar sobre ti... dentro de ti, pero más que nada quiero que me castigues. Que me trates como tu esclavo, porque yo soy tu esclavo. No importa qué pase, mi sumisión es tuya."

Bien.

Kurt tragó y trató de concentrarse mientras sus manos se cerraban en torno a su cremallera.

"Pero, ¿no quieres salir? Estás por regresar a Ohio. ¿No quieres visitar tus lugares favoritos de Nueva York?"

"Mi lugar favorito es donde tú estás. Lo que más me gusta hacer es someterme ante ti. Todo lo que deseo está justo aquí."

Blaine suavemente separó las piernas de Kurt y presionó su rostro contra su entrepierna. "Por favor, por favor ahógame con tu pene... por favor cógeme hasta romperme. Quiero ser capaz de sentirte... por semanas, meses... eternamente. Cógeme para que el dolor nunca se vaya."

Kurt respiró profundo. "Cualquier cosa que desees, mi amor. Lo que desees."

Kurt envió un mensaje de texto a todos para que estuvieran en casa el jueves a las 10:00 am. Apagó su teléfono, se puso su traje de gatúbela y se centró en Blaine.

...

LUNES

Pasaron la tarde del domingo y el lunes encerrados en una encantadora, pero feroz fantasía sexual de su propia creación, mientras regresaban a los juegos sexuales de su primer año juntos. El año de entrenamiento de Blaine. Ese año había sido la más emocional e intensa experiencia sexual de sus vidas. Kurt había sido despiadadamente malo, pero siempre basándose en un fuerte y puro amor y adoración por Blaine. Había destrozado a Blaine brutal, pero amorosamente hasta los huesos y hasta su núcleo sumiso, para después reconstruirlo. Infundiéndole fuerza y confianza a lo largo del camino, mientras que todavía mantenía su completa y total sumisión a su maestro. Al final de ese año, Blaine era capaz de mirar a los ojos de otros maestros y decir 'no', mientras que una mirada de Kurt podía ponerlo de rodillas.

Estaban felices de volver en el tiempo. El tiempo pasado era mucho mejor que el presente y que su futuro inmediato.

Siguieron su rutina normal de cada mañana. Blaine despertaba, se bañaba y se presentaba al lado de la cama de Kurt a las 6:58 am. Kurt se despertaba, permitiéndole a Blaine mamarlo, y luego, la verdadera diversión empezaba.

Kurt encerró a Blaine en una estrecha jaula de castidad mientras envolvía sus testículos en un ajustado cuero negro antes de añadir una ligera pesa en forma de K. Kurt disfrutaba de los profundos gemidos y lloriqueos de Blaine mientras cerraba sus ojos y le permitía a todo su cuerpo y a su alma relajarse en su total y completa sumisión. Él era un esclavo. Él era propiedad del Maestro y Dominante Kurt Elizabeth Hummel, y él, de buena gana y con alegría aceptaba todo lo que su maestro quisiera hacer con él. Su completa sumisión a su maestro lo llenaba de una indescriptible felicidad. Sentirse ahogado en su sumisión hacia Kurt, era lo mejor del mundo.

Blaine permanecía sobre sus manos y rodillas en todo momento. Kurt acompañaba todas sus órdenes con un fuerte golpe con una fusta en el culo de Blaine. Blaine amaba y al mismo tiempo detestaba la fusta. Era un juguete tan sencillo, pero a la vez tan perverso. Especialmente cuando era empuñado por los hermosos y delgados dedos de Kurt.

Después de liberar los testículos y el pene de Blaine, Kurt se sentó en el sofá e hizo que Blaine se colocara en cuatro patas, mirando hacia el frente, exponiéndole su trasero a Kurt, quien apoyó un pie sobre la espalda de Blaine mientras fingía ver televisión. Gentilmente frotaba su pie contra el trasero de Blaine, incluso deslizándolo entre sus piernas para acariciar sus testículos con sus dedos de los pies. Después de algunos minutos Kurt empezó a atormentar el agujero de Blaine con la punta de la fusta, arrastrándola por el culo de Blaine y atormentando sus bolas. Una vez que su entrada estuvo mojada por su propia lubricación, Kurt lentamente deslizó la fusta en el culo de Blaine. El sonido que Blaine hacía era indefinible.

"Blaine, mi amor, suenas como un animal herido."

Blaine no podía evitarlo, no podía detener los extraños y fuertes sonidos que provenían desde lo más profundo de su núcleo sumiso. ¿Ser cogido por la fusta de su maestro? ¿Aceptando obedientemente lo que sea que le hiciera porque no era mas que un esclavo? La sensación de euforia era demasiado, especialmente cuando se combinaba con la tortura sexual que estaba dándole la fusta. Era dura y delgada, y la forma en la que Kurt la manejaba en su culo era deliciosa.

"No puedo escuchar la televisión a través de tus quejidos."

Blaine seguía gimiendo.

"Muy bien."

Kurt retiró la fusta y se dirigió al dormitorio. Regresó con un una suave capucha de cuero negro que deslizó en la cabeza de Blaine. Tenía una mordaza integrada. Ahora Blaie no podía ver o hablar. Podía respirar, pero apenas escuchar. La privación sensorial intensificaba todo. Kurt regresó al sofá y continuó con la lenta tortura en el culo de Blaine utilizando la fusta. El cuerpo de Blaine temblaba y su pene se estremecía y palpitaba.

"No tienes permitido venirte, mi amor."

Kurt lentamente deslizaba la fusta dentro, fuera, dentro, fuera. De vez en cuando la sacaba completamente para deslizarla a través de las bolas de Blaine antes de vovlerla a introducir en él. Finalmente la deslizó dentro, muy lentamente, pulgada por pulgada hasta dar con su próstata. Blaine soltó un grito ahogado. Kurt dejó la fusta en su interior, se levantó y caminó hasta colocarse frente a él. Le retiró la capucha y miró al maravilloso hombre que estaba a sus pies. Los rizos de Blaine estaban mojados, ríos de sudor corrían por su rostro, y sus labios estaban hinchados y húmedos, pero lo que Kurt amaba por encima de todo, eran sus ojos. Los hermosos ojos miel ámbar de Blaine estaban brillantes y llenos de sumisión mientras le rogaban a Kurt que lo dominara aún más.

"¿Quieres piedad, mi amor?"

"¡No! Por favor... úsame. Mi sumisión es tuya."

Kurt sonrió. "No te puedes mover y no te puedes venir."

Kurt inició nuevamente la suave penetración con la fusta, cerciorándose de rozar muy levemente el punto correcto en cada momento. Blaine se lamentaba mientras luchaba por no clavarse él mismo en la fusta. Podía sentir su control escapándose mientras la tensión de su pene crecía mas fuerte y más demandante. Una vez que Blaine estuvo a punto de romperse, Kurt deslizó la fusta dentro de su culo y la dejó ahí. Se sentó en el suelo frente a Blaine inclinándose hacia atrás sobre sus manos, y su miembro balanceándose justo frente a la boca de Blaine.

"Sírveme."

Blaine obedientemente y lleno de impaciencia tragó el miembro de Kurt. Su sumisión estaba ardiendo. El acto de estar chupando el pene de su maestro con una fusta clavada en su culo... era demasiado. Sabía que en el momento en que saboreara el semen de Kurt, él explotaría.

Kurt se veía y sonaba increíble mientras se corría fuerte, con su cabeza echada hacia atrás, su largo y delgado torso apretado mientras arqueaba sus caderas y empujaba su miembro más dentro de la boca de Blaine.

Blaine se vino con un grito ahogado a través del pene en su boca. Kurt lo sacó y se relajó por unos minutos. Blaine respiraba fuertemente y gemía, aún en cuatro patas. Se sentía tan bien haberse venido finalmente, pero sabía que estaba en problemas. Había pasado mucho tiempo desde que se había corrido sin permiso.

Kurt se puso de pie. "¿Después de todos estos años me desobedeces? Honestamente, Blaine."

Blaine dejó caer su cabeza, sus ojos mirando hacia el suelo. "Lo siento, señor."

Kurt sonrió. "Oh, no, todavía no lo sientes."

Blaine pasó la siguiente hora inmovilizado, clavado, amordazado y encerrado en su jaula. Su pene retorciéndose dentro de la jaula de castidad mientras que su culo era cerrado por un largo y apretado tapón anal. Él miraba amorosamente a Kurt, quien yacía desnudo sobre la cama, hojeando Vogue.

¿Cómo sobreviviría sin esto? ¿sin él?

La idea de vivir sin Kurt para controlarlo era espantosa, mientras que el pensamiento de su madre dominándolo era aterrador. Estaba seguro de que ella lo aplastaría y lo pisotearía en el suelo.

Y ahí no habría ningún amor que lo reconstruyera.

Él no quería pensar en eso. No ahora. Por ahora solo quería sufrir a través de los castigos demandantes de Kurt.

Kurt se movió en la cama dándole a Blaine una hermosa vista de su grueso miembro. Levemente endurecido, pero relajado en la parte superior de su muslo. El cuerpo de Blaine involuntariamente convulsionó, ocasionando que el tapón anal le rozara la próstata y que su miembro se retorciera dentro de la jaula de castidad. Se quejó a través de la mordaza en su boca.

Kurt lo miró. "Te dije que permanecieras en silencio." Tomó el control del tapón anal y lo puso en modo vibrador. Blaine chilló a través de la mordaza.

"Callado Blaine, o voy a añadir pinzas para pezones a tu experiencia."

Blaine se aseguró de gritar lo más fuerte que pudo.

K & B & K & B

A las 5:00 pm, cambiaron de un castigo sexual intenso, a un modo de relajación, mimos y cuidados. Blaine tomaba su siesta mientras Kurt cocinaba. Después de cenar se acurrucaron juntos en la cama.

Cuando Kurt presionó el punto de ronroneo de Blaine, éste empezó a llorar.

¿Quién presionaría su punto de ronroneo después del jueves? Enterró su cabeza en el pecho de Kurt.

"Tú eres mi maestro. Solo tú. No quiero dejarte. Nunca quiero dejarte. Te amo. Te amo tanto."

Kurt lo abrazó más fuerte y dejó salir sus propias lágrimas. No tenía palabras confortables para compartir. En lugar de eso, rodó sobre su espalda y jaló a Blaine colocándolo sobre él. A pesar de los argumentos de Chandler, Kurt quería a Blaine totalmente fortalecido. Lo suficientemente fuerte para lidiar con lo que sea que estaba por venir. Muy profundo dentro de él sabía que eventualmente Blaine se debilitaría y regresaría a su estado natural de sumisión sin Kurt para nutrirlo y cuidarlo, pero por ahora él haría todo lo que pudiera para hacer de Blaine un hombre lo más fuerte posible. Separó sus piernas y miró en los ojos de Blaine.

"Quiero sentirte para siempre. Has que dure."

Blaine empezó lento, saboreando la fricción en su miembro y la profundidad del culo de Kurt. Pero pronto aumentó el ritmo y se cogió a Kurt con tanta fuerza como Kurt se lo atornillaba a él. Era el turno de Kurt de gritar y lloriquear y quejarse mientras Blaine se lo tiraba. Se sentía más fuerte y más poderoso con cada empuje. Kurt podía sentir su fuerza creciendo y eso le daba una gran sensación de satisfacción. Victoria sin duda se llevaría una sorpresa.

...

MARTES

El martes fue el día de la mesa para coger. Blaine miró a la mesa con anhelo. Definitivamente extrañaría esta pieza del mobiliario más que a cualquier otra cosa del departamento, a excepción de su jaula y el piano.

Kurt lo atornilló a la mesa de la forma más sádica. Blaine estaba sobre sus rodillas, con sus brazos estirados entre sus piernas de modo que sus tobillos y muñecas estuvieran juntas. Era una posición cruel que aseguraba que sentiría cada estocada de Kurt al máximo.

Kurt se empujó dentro de Blaine con tal agresión y fuerza que el ojiverde no había sentido antes, haciéndolo gritar de conmoción e intensidad. Kurt lo cogió sin piedad. Cada embestida más fuerte, más dura y más brutal. Blaine gritaba y exclamaba, rogando y suplicando. Más. Más. Más.

Y Kurt estaba determinado a dárselo. Él quería que Blaine lo sintiera en todo el tiempo que tardaría en volver. Sabía que era poco realista y quizás un poco sádico, pero no le importaba. Se cogió a Blaine una y otra vez con hambre insaciable. Cada vez más duro y con más saña, algo que sería considerado demasiado cruel si Blaine no le estuviera pidiendo y rogando por ello tan desesperadamente.

Finalmente lo liberó de la mesa y se movieron hacia la cama. Blaine tenía permiso para venirse a su antojo. Pronto, sus cuerpos estuvieron brillantes de semen, sudor y lágrimas. Cada vez que se venían, se abrazaban fuertemente, aferrándose al cuerpo del otro y lloraban, abrumados por sus orgasmos intensos y por el hecho de que en pocos días, serían forzados a separarse. Esos pensamientos hacían que Blaine le suplicara a Kurt que se lo cogiera una vez y otra vez y otra vez.

Finalmente cayeron en un exhausto sueño profundo. Sus cuerpos formando una maraña de brazos y piernas envueltas alrededor del otro, pegajosos y húmedos. La mente de Blaine estaba completamente perdida, consumida por su sumisión. Kurt sabía que se había ido por la borda, pero no le importaba. No podía evitarlo. Deseaba a Blaine desesperadamente. Lo necesitaba. No tenía idea a dónde iría o con quién. La sumisión de Blaine era una droga poderosa. Dejarla iba a ser un infierno.

Después de dormir por algunas horas, permanecieron en la cama y hablaron.

Trataban de mantener una conversación feliz y ligera, pero era difícil. Blaine se preguntaba a quién encontraría Rick para ayudarle a completar el musical. Alentó a Kurt a seguir con el show, pero Kurt no estaba seguro de ser capaz. ¿Cómo se suponía que iba seguir adelante sin Blaine?

Blaine decidió empacar. No tenía permitido llevar nada consigo el jueves, así que Kurt le dijo que empacara todo en un baúl y él se lo enviaría a casa de su madre.

Kurt encontraba cada vez más difícil respirar mientras veía como Blaine empacaba sus partituras y sus libros de música.

¿Cómo se suponía que lo lograrían?

¿Cómo se suponía que vivirían el uno sin el otro?

Kurt se volvía cada vez más histérico y desesperado. "¡Sólo vámonos! ¡Vámonos ahora! Simplemente corramos y corramos y corramos..."

"No. No dejaré que vayas a la cárcel."

"¡No puedo hacerlo! ¡No puedo! ¡No puedo! No puedo..."

Se abrazaron fuertemente y lloraron hasta que Blaine empezó a besar las lágrimas de Kurt. Besaba y lamía sus mejillas, siguiendo el camino de las lágrimas hasta su cuello y su pecho. Gentilmente empujó a Kurt sobre la cama y empezó a abrirse paso por su cuerpo, adorándolo con su lengua. Suavemente lamió la entrada de Kurt antes de deslizar dos dedos mientras deslizaba su boca por toda la dureza de Kurt. Chupó su miembro y torció sus dedos por algunos momentos antes de estirarse para agarrar el lubricante. Se preparó y se introdujo en el interior de su amo. Mientras hacían el amor, Kurt le susurró a Blaine.

"Eres mi precioso esclavo. Mío. Tu sumisión es para mí y sólo para mí. Te ordeno que rechaces a cualquier otro. No tienes que someterte o respetar a ningún otro maestro. Tu sumisión para los otros es un insulto para mi, quien te ama más que a nada. Demuéstrame tu amor por mi, tu honor hacia mi. Nunca te sometas a otro, Blaine. Nunca."

"Sí, amo."

...

MIÉRCOLES

Pasaron la mañana del miércoles en la cama, más que nada haciendo el amor, y con una cogida ocasional de buena proporción. Siempre con Blaine arriba. Aunque Kurt nunca le permitía atornillarlo a la mesa para coger o encadenarlo de alguna manera, sí le permitía doblegarlo sobre el sofá y cogérselo hasta el infierno. Cada que Blaine se lo cogía, Kurt sentía reforzadas y selladas sus palabras de fuerza y sumisión hacia Blaine. Tenía la esperanza de que esto fuera suficiente para mantenerlo hasta que pudiera regresar a casa.

"¿Cómo vas a conseguir traerme de vuelta?"

"Aún no estoy seguro, pero lo haré. Te traeré de vuelta."

Blaine sonrió y se acurrucó contra Kurt. El castaño podía escuchar la voz de Chandler gritándole en su cabeza. Pase lo que pase, no le digas que volverá a casa. Él necesita ser capaz de aceptar lo que su madre le tenga preparado. No lo engañes.

Kurt acalló la voz.

Finalmente salieron de la cama y del departamento para ir a almorzar al lugar favorito de Blaine y para dar un lento paseo por Central Park. Cuando regresaron a casa, Blaine cantó y tocó el piano mientras Kurt preparaba la cena. Mientas la voz de Blaine flotaba por todo el apartamento, Kurt lloró sobre la ensalada que estaba tratando de hacer.

¿Cómo sobreviviría después de mañana?

...

MIÉRCOLES POR LA NOCHE

Su última noche juntos.

Blaine estaba fuera de la cama, con los ojos cerrados, ronroneando bajo el toque de Kurt, quien le acariciaba todo el cuerpo con las puntas de sus dedos. Empezó en el centro de su frente, moviendo sus dedos hacia abajo, a cada lado de su rostro, al rededor y sobre sus oídos, bajando hacia su mentón y hacia su cuello, hacia su nuez de Adán. A partir de ahí, sus manos se desplegaron a través del suave pecho de Blaine, deteniéndose en sus pezones, haciéndolos endurecerse en pequeñas y firmes perlas rosas. Continuó el viaje hasta la entrada en forma de V de la ingle de Blaine. Se movió ligeramente alrededor de la entrepierna hacia los muslos de Blaine, hacia sus rodillas, bajando hasta sus tobillos, sobre sus pies hasta la punta de los dedos. Repitió el camino con las manos abiertas, con tacto suave, pero firme.

Lo hizo durante una hora completa.

Memorización.

Él ya conocía cada curva, cada mancha, cada arañazo y cada línea del cuerpo de Blaine, pero se sentía con la necesidad de revisarlo. Una y otra y otra vez. Tenía que estar seguro. Completamente, totalmente, sin ninguna duda, seguro de que nunca olvidaría la sensación de Blaine.

Una vez que estuvo seguro de que sus manos podrían trazar todo su contorno de memoria, atacó a Blaine ahora con su boca.

Empezó con lo obvio. Empujó la cabeza de Blaine hacia atrás, dejando expuesta la suave piel oliva de su cuello, y empezó a chupar. Grandes marcas púrpuras de pasión seguidas por pequeñas cada una a solo unos centímetros de la otra. Se abrió camino por su pecho, chupando, mordisqueando y lamiendo, marcando el cuerpo de Blaine. Él gemía bajo las urgentes y duras chupadas de Kurt. Pronto su cuerpo estuvo cubierto de pequeños moretones como si lo hubieran mordido.

Kurt no había terminado.

Volvió a revisar su obra, mordiendo esos lugares donde no había podido dejar moretones. Blaine temblaba mientras Kurt mordía su piel, presionando casi al punto de sacar sangre, lo suficientemente fuerte para dejar marcas profundas.

Por último rodó a Blaine colocándolo boca abajo. Empezó con su limpia y musculosa espalda. Se agachó y le susurró al oído.

"Esto puede doler."

Blaine sacudió su cabeza. No le importaba. Quería que cada centímetro de su piel reflejara la posesión de Kurt.

Kurt enterró sus uñas en la piel debajo de la nuca de Blaine, justo donde empezaba su espalda. Rasguñó hacia abajo hasta la cintura. Blaine siseó y se arqueó antes de dejarse caer nuevamente sobre su estómago. Kurt creó grandes marcas rojas por toda la espalda de Blaine, formando la palabra KURT. Lamio y besó las cicatrices, aliviando el dolor.

Lentamente rodó a Blaine colocándolo sobre su espalda. Blaine hizo una mueca cuando sus marcas se frotaron contra la sábana, pero rápidamente olvidó el dolor mientras que Kurt se tragaba su miembro. Blaine echó su cabeza para atrás y gruñó mientras Kurt alternaba entre mamarle su miembro y pasarle la lengua sobre su sensible agujero, entrando y saliendo, entrando cada vez mas, con cada embestida de su lengua. Kurt se tomó su tiempo mientras se concentraba en los gemidos y jadeos que salían de la boca de Blaine. Una vez mas, enfocado en la memorización. Necesitaba ser capaz de reproducir esos sonidos en su mente, como una grabación.

Tomaron turnos para hacerse el amor. Gentil, lenta y profundamente emocional mientras se miraban a los ojos, sus lágrimas salpicando sus pechos como gotas de lluvia.

Kurt imprimió su cuerpo en el de Blaine y sintió su conexión más profunda y más fuerte. Estaba seguro de que el manual de instrucciones no aprobaba acciones como estas la noche anterior a la extracción, pero le importaba una mierda.

Solo tenían unas pocas horas.

...

JUEVES

Kurt despertó a las 6:00 am.

Cinco horas restantes.

Su cuerpo se paralizó por la angustia y el terror.

Cinco horas. Perdería a Blaine en cinco horas.

Kurt aumentó la presión sobre Blaine. Hundió su rostro en los cabellos de Blaine y respiró profundamente. Quería embotellar su esencia. ¿Llegaría el día en que no podría volver a olerlo? La sola idea le revolvió el estómago y sintió una opresión en el pecho.

Blaine se estiró y Kurt, a regañadientes, soltó su agarre. Esta sería su última mañana juntos. Quería que Blaine siguiera su rutina.

Kurt lo observó salir de la cama y dirigirse al cuarto de baño. Sintió una oleada de satisfacción cuando sus ojos se posaron en el cuerpo de Blaine. Las marcas, mordidas y arañazos que había dejado en la piel de Blaine junto con los múltiples moretones de tres días de sexo duro. Su cuerpo entero estaba cubierto por las marcas de la posesión de Kurt.

Blaine se detuvo en la puerta del baño.

"¿Qué sucede?"

"Realmente no quiero tomar una ducha. Yo no quiero lavarme tu esencia, no quiero que se borre de mi piel tu contacto, tu olor, tu sabor."

Kurt sonrió tristemente y salió de la cama.

Justo como aquella primera noche, seis años atrás, se bañaron juntos, cada uno tomando turno para dulcemente lavar el cuerpo del otro. Cuando terminaron, Kurt permaneció en el baño. Cuando salió, Blaine estaba de rodillas, a un lado de la cama, con las manos juntas y la mirada hacia el suelo. Kurt caminó hasta estar de pie frente a él. Blaine lo miró. Kurt parpadeó para contener las lágrimas mientras sacaba su miembro y lo presionaba contra los labios de Blaine.

Esta sería la última mañana que lo harían.

Kurt se obligó a no correrse. En lugar de eso, permaneció de pie, muy quieto, concentrándose en las sensaciones de la boca de Blaine. Su lengua, sus labios, la manera experta en que lo hacía todo tan perfecto, creándole las más maravillosas sensaciones. Kurt se vino calladamente, con lágrimas rodando por su rostro. Blaine se puso en pie y besó sus lágrimas.

"Servirte ha sido mi más grande alegría."

"Dominarte ha sido la mía."

Kurt tomó un par de jeans y una simple playera blanca para Blaine. Blaine dudó mientras se ponía los boxers y los pantalones. Miró a Kurt y entonces recordó. Hoy no habría jaula de castidad.

Kurt respiró profundamente y se forzó a no caer en un mar de lágrimas. Necesitaba ser fuerte para Blaine.

"Debes comer."

Lentamente se dirigieron a la cocina, Blaine hizo una mueca al sentir su cuerpo dolorido. Sí. Definitivamente sentiría a Kurt por semanas. Ojalá fueran más. Kurt tomó el cereal Apple Jacks y le sirvió a Blaine en un gran tazón. Lo llenó con leche y se sentó.

"¿No vas a comer?"

Kurt sacudió la cabeza. No podía comer. Si lo hacía, lo devolvería todo.

Blaine miró a su tazón de cereal.

"Come, Blaine." Kurt ordenó.

Blaine obedientemente empezó a comer. Kurt echó un vistazo al reloj. 7:30 am.

Una vez que Blaine hubo terminado, regresaron al dormitorio. Cambiaron las sábanas, hicieron la cama y Blaine se recostó sobre su espalda. Kurt se colocó encima de él, presionando su cuerpo fuertemente contra el de Blaine.

No, definitivamente no estaba siguiendo las órdenes del Ministerio.

Durante los últimos tres días, Blaine había sido ahogado en su sumisión hacia Kurt. Su voluntad había desaparecido por completo, reemplazada únicamente por el deseo de servir, rogar y ser usado por su amo. Pero la mente dominante y el lado posesivo de Kurt necesitaba sentir a Blaine ahogarse una última vez. Una vez más, Blaine sucumbió a la intensa tracción y vínculo de su maestro. Kurt presionó más fuerte y sintió su dominio alzarse con más ímpetu, creciendo y extendiéndose sobre y dentro de Blaine, adueñándose completamente de sus pensamientos y reemplazándolos con primitiva y profunda sumisión, rendición y entrega total.

"¿A quién perteneces? Quiero la respuesta formal."

"Yo soy de la completa posesión y propiedad de Kurt Elizabeth Hummel. Él es mi amo. Vivo para servirlo a él y solo a él."

"¿Te someterás a otro, mi amor?"

"Nunca, señor. Yo solo me someto ante ti."

Se quedaron dormidos hasta que fueron despertados por el timbre de la puerta. Kurt miró el reloj.

9:45 am.

Eran Rachel y Finn con Chandler y Seth. Chandler miró a Blaine.

Mierda.

Lo podía ver en sus ojos. Kurt había consumido y devastado completamente a Blaine. Su sumisión hacia Kurt era muy fuerte. Chandler podía prácticamente olerla. Podía incluso sentir la fuerza de Blaine. En lugar de romper la sumisión de Blaine para prepararlo para lo que se venía, Kurt lo había alimentado y lo había llevado hasta la máxima potencia. Miró hacia el collar y los brazaletes de Blaine. ¿Qué carajo?

Kurt estaba observando a Chandler mirar a Blaine. Sabía lo que estaba pensando, pero no le importaba. Chandler lo miró, pero rápidamente desvió la mirada. No iba a iniciar una pelea contra Kurt. No hoy. Además, no importaba lo que él pensara. Era demasiado tarde para cambiar las cosas.

Nadie sabía qué decir o qué hacer, así que simplemente se sentaron. Blaine estaba acurrucado completamente contra Kurt, con una pierna sobre el regazo de su amo, su rostro hundido en el hombro de Kurt, quien frotaba su espalda y trataba de permanecer en calma.

Wes y Carmen llegaron a las 10:15 am. Cuando decidieron no huir, Kurt llamó a Wes para comunicarle la noticia y regresarle los $500.00. Wes estaba decepcionado, pero también aliviado. Huir habría sido un gran riesgo.

Burt y Carole llegaron. Burt estaba al teléfono, todavía tratando desesperadamente de encontrar a alguien del Ministerio de Maestros que pudiera intervenir. Kurt sabía que no había esperanza cuando su padre amenazó con hacer estallar la sede del ministerio antes de estrellar su teléfono en el mostrador de la cocina. Carole frotó su espalda en un esfuerzo por calmarlo. Kurt miró a Burt con ojos cansados, rojos y llenos de dolor al ver a su hijo y a su esclavo. Burt se concentró mas en Blaine. Sus ojos se movieron del cuello de Blaine hasta sus muñecas. Blaine aún llevaba el collar y los brazaletes. ¿Qué demonios?

"Uh, Kurt? ¿Podría hablar contigo un momento en privado?"

Kurt, de mala gana, se puso de pie. Blaine se quejó. "Vuelvo enseguida." Siguió a su padre hasta el dormitorio.

"¿Por qué Blaine todavía sigue llevando su collar y sus brazaletes?"

"Porque es mi esclavo."

"Kurt... tienes que quitárselos."

"No."

"Se los van a cortar. Cuando llegue al Centro de Recuperación de Esclavos, se los cortarán. Si se los quitas ahora, podrás conservarlos."

Kurt sacudió la cabeza. "No. No voy a cancelar su reclamación."

"Kurt..."

"No! ¡Él es mío! ¡Mío! Si se los quito, significaría que estoy cancelando su reclamación! ¡Liberándolo! ¡Dándoselos, y no voy a hacer eso! ¡Ellos me lo están robando y quiero que lo vean! ¡No me importa lo que diga la regla de revocación! ¡ellos me lo están robando! ¡Él es mío y ellos me lo están robando! ¡Me lo están robando! ¡Me lo están robando! ¡Me lo están robando!"

Kurt se rompió.

Gritó y sollozó mientras Burt envolvía sus brazos alrededor de él y trataba de contener sus propias lágrimas. Quería ser fuerte para su hijo, pero su corazón se estaba rompiendo.

Blaine entró corriendo, asustado por los gritos. Kurt lo jaló hacia él y envolvió sus brazos alrededor de su cuerpo. Wes vino y los empujó hacia la sala de estar donde todos se reunieron rodeándolos, en un abrazo de grupo. Todos se quedaron allí, envolviendo a Kurt y a Blaine en un estrecho círculo de amor. Todo estaba callado, excepto por el sonido de los sollozos desgarradores de Kurt y Blaine, y el llanto silencioso de todos los que los amaban.

10:55 am

"Kurt... necesitamos ir allá abajo. No quieres que esto pase en tu casa."

Kurt sacudió su cabeza. "No. No. No puedo hacerlo. Él es mío. Él es mío."

"Kurt..."

"No. No. No puedo. No quiero."

"Hijo... Por favor."

"¡No! ¡Ellos no pueden llevárselo!"

Wes puso una mano sobre el hombro de Kurt. "Kurt, no le hará ningún bien a Blaine si terminas en la cárcel o algo peor."

El grupo lentamente se abrió camino hacia afuera hasta llegar a la acera. Blaine y Kurt se abrazaron a muerte. Todos los rodearon formando un círculo de protección. El día estaba soleado y brillante, el aire era cálido, pero cargado con el peso de lo que estaba por ocurrir.

Exactamente a las 11:00 am una camioneta negra, sin ventanas y con rines plateados llegó. Dos hombres enormes salieron. Mientras uno de ellos se acercaba, el círculo alrededor de Kurt y Blaine se hizo más estrecho.

"Kurt Elizabeth Hummel?" Kurt no dijo nada. Burt le lanzó una mirada y después habló.

"Está aquí." El hombre miró fijamente a Blaine y a Kurt. Blaine tenía su rostro hundido en el pecho de Kurt, mientras que los brazos de Kurt estaban todavía aferrados alrededor de él en un abrazo apretado y doloroso. El hombre miró a su cuello y se concentró en Blaine.

"Blaine Victor Anderson?" Blaine no dijo nada.

"Estoy aquí para ejecutar la orden de revocación 218-Anderson, Blaine V., iniciada por Victoria Ramken Anderson y aprobada por el Ministerio de Maestros. La orden instruye la remoción del esclavo y sumiso Blaine Victor Anderson del Maestro y Dominante Kurt Elizabeth Hummel por razones de privilegio parental. Dicho esclavo debe ser liberado de inmediato y entregado a la custodia del Estado para ser devuelto a los cuidados de su madre."

Ni Kurt ni Blaine se movieron. El hombre suspiró.

"Miren, podemos hacerlo de la forma sencilla o de la forma difícil. De cualquier manera, el esclavo viene con nosotros."

Kurt afianzó más su agarre y sacudió la cabeza. "No. No. Por favor. No lo hagan."

"Señor, por favor libere al esclavo."

"No. Por favor. No se lo lleven. Él es mío. Él es mío. ¡Por favor!"

"Señor..."

"¡No!" Kurt empezó a gritar. "¡No! ¡No pueden! ¡No pueden! ¡Por favor! ¡No hice nada malo! ¡Lo amo! ¡Él me ama! ¡Por favor!"

Burt dio un paso hacia adelante, las lágrimas rodaban por sus mejillas. Esto lo estaba matando. Lo odiaba. Nunca se había sentido tan inútil e impotente como padre.

"Kurt... amigo... tienes que hacerlo... Lo siento..."

"¡No!"

Blaine se aferró a Kurt, llorando y repitiendo una y otra vez, "Mi amo. Mi maestro. Kurt es mi amo. Lo amo. Mi amo. Mi maestro. Kurt es mi amo."

El hombre echó un vistazo a su reloj. Okay, suficiente. Tenía una agenda.

"Sr. Hummel, por favor libere al esclavo."

Kurt no se movió.

El hombre se movió hacia él. Wes y Finn dieron un paso al frente. Burt se paró frente a ellos mientras que el segundo hombre daba un paso hacia adelante con un gran rifle AK-47. Burt no podía permitir que esta tragedia se convirtiera en algo peor.

"Todo el mundo cálmese. Kurt, hijo, Lo siento pero llegó el momento."

No se soltaron. Burt odiaba lo que estaba a punto de hacer, pero no podía dejar que Kurt fuera a la cárcel. Él asintió ligeramente hacia el hombre que estaba a cargo. Burt puso su mano sobre el brazo de Kurt y lo jaló.

"Kurt..."

"¡No!"

Burt siguó jalando cuando la pared descomunal de un hombre se acercó y arrebató a Blaine lejos de las manos de Kurt.

Todo el infierno se desató.

Burt y Wes luchaban por sostener a un Kurt histérico que gritaba y trataba de liberarse y alcanzar a Blaine. Blaine gritaba el nombre de Kurt y luchaba en los brazos del hombre. Chandler trataba de tranquilizar a Seth que lloraba y gritaba "no" a todo pulmón. Carmen, Rachel y Finn permanecían ahí llorando mientras los paseantes se detenían a mirar la escena, calladamente preguntándose qué habría hecho Kurt para perder a su esclavo.

"Blaine! Blaine! Por favor! ¡No me lo quiten! ¡Por favor no se lo lleven! ¡Él es mío! ¡Mío!"

"¡Kurt! ¡Amo! ¡Kurt! ¡Suèltenme! ¡Déjenme ir! ¡Suéltenme! ¡Kurt!

Blaine golpeaba y pateaba, tratando de liberarse. El hombre con el arma abrió la parte trasera de la camioneta. Blaine fue arrojado dentro de una jaula y la puerta fue cerrada rápidamente. Agarró los barrotes de la jaula y trató de empujar.

"¡No! ¡No! ¡Kurt! ¡Te amo! ¡Te amo, Kurt! ¡Déjenme salir! ¡Por favor! ¡Kurt! ¡Kurt! ¡Te amo! ¡Yo te amo! Yo te..."

La puerta de la camioneta se cerró.

Kurt estaba de rodillas con los brazos extendidos. "¡Por favor! ¡Por favor! ¡Blaine! ¡Te amo! ¡Te amo! ¡Te amo!"

La camioneta se alejó

Kurt cayó al suelo.

"¡Blaaaaaainnnnneeeee!"

...

La jaula era baja y pequeña. Blaine no podía ponerse de pie, así que se hizo bolita, envolviendo sus brazos alrededor de su cuerpo y lloró. Con cada milla y minuto que pasaba su miedo crecía hasta setir dolor en el pecho y martilleos en la cabeza. Estaba exhausto pero no podía dormir a causa del miedo. En lugar de eso, cantó la canción "Perfect" de Pink en su cabeza.

Finalmente la camioneta aminoró la velocidad para girar y subir por una colina. Hicieron una breve parada y luego otra antes de reducir la velocidad y detenerse por completo. Blaine se puso tenso y hundió el rostro en sus brazos.

La puerta de la camioneta se abrió. Blaine miró y parpadeó hacia la brillante luz cegadora. La puerta de la jaula se abrió y dos grandes manos lo sacaron y lo pusieron de pie. Una mujer estaba de pie frente a él, con un porta papeles.

"¿Anderson, Blaine, V., sumiso y esclavo?"

El hombre respondió. "Sí."

"¿Cómo estuvo la extracción?"

Se encogió de hombros. "Como lo son siempre."

La mujer miró a Blaine de arriba a abajo notando las marcas y mordidas en su cuello y brazos. Miró fijamente el collar.

"Sigue trayendo el collar."

"Si."

"Hmph. Muy bien. Vamos a esterilizarlo y a vestirlo. Por favor, toma en cuenta los pedidos especiales en relación con el manejo."

El hombre empujó a Blaine a una larga plataforma que condujo al interior de una habitación blanca, brillante y circular. Lo dejó adentro y se fue.

Una mujer que llevaba un traje de plástico blanco crujiente se le acercó.

"Hola. Desvístete por favor."

Blaine la miró fijamente. "¿Por qué?"

"Es parte del proceso."

"No."

La mujer susiró. "Por favor, quítate tus ropas."

Blaine negó con la cabeza. "No."

La mujer de repente sacó un gran látigo que ondeó a través del aire. Blaine abrió la boca y dio un salto hacia atrás. Había visto antes látigos. Chandler los utilizaba con Seth como castigo. A Seth le encantaba. Blaine no podía entender por qué.

"No luces como un mal esclavo. De hecho pareces bastante obediete, por tanto este no es el momento para ponerte a cambiar tu naturaleza. Te prometo que nadie te va a lastimar siempre y cuando hagas lo que se te diga. Desvístete."

Blaine temblorozamente empezó a quitarse la ropa. Se detuvo en los boxers.

"Todo por favor."

Se sonrojó mientras se los quitaba. La mujer tomó sus ropas, las puso en una bolsa y la deslizó en un contenedor. Miró todo su cuerpo, caminando alrededor de él haciendo anotaciones. Le alcanzó un par de goggles.

"Ponte esto."

Blaine los miró pero no los agarró.

Ella suspiró con molestia. "Son para proteger tus ojos. Toma."

Blaine los tomó y se los puso.

"Ahora, camina y entra en la siguiente habitación. Es un cuarto de baño. No tienes qué hacer nada. Solo camina y párate en el centro del círculo rojo. Trata de relajarte. De hecho es refrescante. Si te relajas, se sentirá bien."

Justo ahora, nada lo haría sentir bien mas que estar en los brazos de Kurt.

Blaine caminó hacia la puerta del cuarto. Se colocó dentro del círculo rojo. Él se sorprendió cuando unas barras de metal de repente se cerraron en torno a sus pies, Manteniéndolo firme en su lugar. Oyó la voz de la mujer a través de un intercomunicador. "Estira los brazos por favor."

Lentamente estiró los brazos hacia los lados. Una fuerte cascada de agua caliente salió disparada desde el techo y las paredes. Se tambaleó ligeramente cuando el suelo comenzó a girar lentamente. Era como un auto lavado para humanos. Postes largos con cepillos unidos comenzaron a frotar suavemente su piel con jabón. Dedos metálicos frotaron su cuero cabelludo. Gritó cuando una fuerte inyección de agua fue pulverizada directamente en su trasero.

Después de 15 minutos de tallado, lavado y acicalado, el agua dejó de salir y las barras metálicas lo liberaron.

"Entra por favor en la siguiente habitación."

Blaine caminó a través de la puerta y entró a una cálida y confortable habitación. La mujer apareció con una toalla. "Dame los goggles. Seca tu cuerpo." Blaine obedeció. Su piel se sentía suave, tirante e increíblemente limpia. La mujer le alcanzó una botella de aceite para que se lo frotara por toda su piel. Las marcas de pasión se habían desvanecido, pero aún estaban allí junto con los moretones. La mayoría de las marcas de mordeduras habían desaparecido.

"Entra en la siguiente habitación por favor."

Había tres grandes hombres que lo esperaban. Uno de ellos sostenía una extraña herramienta de metal en sus manos. Blaine miró a los tres y luego a la herramienta en la mano del hombre.

Mierda.

Él comenzó a sacudir la cabeza y a retroceder hacia la pared. El hombre que sostenía la herramienta habló.

"Arrodíllate en el centro de la habitación."

"No... por favor... por favor no."

El hombre suspiró y asintió hacia los otros dos hombres. Se lanzó hacia adelante y agarró a Blaine, arrastrándolo hacia el centro de la habitación. Blaine gritó y luchó. "¡No! ¡Por favor! ¡No por favor! ¡Amo a Kurt! ¡Él es mi maestro! ¡Por favor! ¡No! ¡No! ¡No!"

Blaine gritó mietras uno de los hombres le disparaba varias veces con una pistola de dolor. Se dejó caer en sus brazos cuando el hombre con la herramienta se acercó. Luchó, haciendo funcionar la herramienta hasta que se las arregló para morder a través del fino y exclusivo collar, y luego a través de cada brazalete. Dejaron que Blaine cayera al suelo.

En pocos minutos el dolor inicial lo golpeó. Dado que no había sido liberado por su amo, el dolor no era tan intenso como podría haber sido, pero sí fue lo suficientemente intenso. Blaine luchaba por respirar mientras el dolor comenzaba como un fuego lento en su núcleo sumiso. Su cabeza se sentía confusa y pesada. Podía sentirlo lentamente viajando a través de su cuerpo y se preguntó cuán peor se volvería.

Se le permitió yacer en el suelo durante 10 minutos antes de oír la voz de la mujer.

"Entra en la siguiente habitación por favor."

Se esforzó por ponerse de pie, casi a punto de caer hasta que se apoyó contra la pared. Poco a poco subió su mano hasta tocar su cuello y siseó como si se hubiera quemado al sentir la piel donde había estado su collar durante casi siete años.

En la siguiente habitación le proporcionaron un par de pantalones de color caqui ajustados, una camisa blanca con botones al frente, un cardigan de punto con rombos blancos y negros y una corbata a juego. Todo ajustándole perfectamente, como si hubiera sido hecho a medida especialmente para él.

Una vez que estuvo vestido, la última puerta se abrió. Esperó a escuchar la voz de la mujer, pero no pasó nada. Salió de la habitación y se sorprendió al verse a sí mismo de pie delante de una enorme puerta abierta. Un hombre hizo un gesto hacia él. Caminó por una pequeña plataforma hasta llegar a él. Afuera podía ver una limusina de color negro con un conductor esperando.

"¿Blaine Victor Anderson?" Blaine asintió.

El hombre esposó sus muñecas y asintió hacia el chofer, quien dio un paso hacia adelante.

"Él es libre de irse. Firme aquí."

El chofer firmó. "Vamos."

Blaine lo siguió hasta el automóvil. El dolor en su núcleo sumiso se hacía cada vez mas fuerte. El conductor lo ayudó a entrar en la limusina y le alcanzó cuatro píldoras y una botella de agua.

"Tómalas. Mitigarán el dolor y te ayudarán a dormir."

Blaine dirigió su mirada hacia las píldoras y luego miró al conductor. No confiaba en él, pero no podía pensar con claridad.

"Vamos. Tómalas. Confía en mi. Te alegrarás de haberlo hecho."

Blaine se tragó las pastillas y se dejó caer en el asiento.

Se quedó dormido antes de que el coche saliera de la propiedad.

Una hora más tarde, el conductor lo sacudía. "Hey, despierta. Despierta."

Blaine abrió los ojos y se incorporó. El conductor le ayudó a salir del coche y le quitó las esposas. Se encontraban a unos metros de un avión privado.

El piloto se acercó. "Puede abordar el avión."

Blaine parpadeó y trató de aclarar sus ideas. "¿A dónde vamos?"

El piloto negó con la cabeza. "No estoy en libertad de decirlo."

¿No irían a Ohio? Asumiendo que iría a Ohio, ¿por qué no decirlo?

Blaine se quedó pensando. No tenía ni idea de dónde estaba. No tenía dinero ni teléfono. Si corría, no llegaría muy lejos, además de que su cabeza seguía estando borrosa y fuera de foco. Miró hacia el avión y luego volvió su vista hacia el piloto y el conductor. Parecían dispuestos a a forzarlo a abordar el avión, de ser necesario. Caminó hasta el avión.

El interior era bastante lujoso. Había ocho cómodos asientos, televisor de pantalla plana y una mesa con una botella de champán en una hielera y una bandeja de fruta, queso y galletas. Blaine estaba muriendo de hambre, pero no tocó la comida.

Se dejó caer en un asiento y apoyó la cabeza contra la pared.

Kurt. Kurt. Kurt. Kurt.

"¡Hola!"

Se sorprendió por la aparición repentina de una joven mujer rubia. Iba vestida con un uniforme de rayas azules y blancas y llevaba un sombrero blanco.

"Soy Vickie, su azafata. ¿Puedo ofrecerle algo?"

El estómago de Blaine gruñó, pero él negó con la cabeza.

Vickie señaló hacia la bandeja. "No dude en servirse usted mismo. Nos tomaremos un momento en despegar. Estamos a la espera de un pasajero más."

¿Otro pasajero?

"¿A quién estamos esperando? ¿Hacia dónde vamos?"

Vickie siguió sonriendo alegremente. "Lo siento. Este es un vuelo confidencial. Sólo siéntese y relájese y déjeme saber si puedo hacer cualquier cosa por usted."

Blaine se desplomó aún más en el asiento. Tal vez podría asaltar la cabina del piloto y derribar el avión...

"¿Está a bordo?"

"Sí, señor".

"Bien. Despeguemos tan pronto como sea posible."

"Inmediatamente, señor."

Blaine se puso tenso. Había esperado que fuera su madre, pero esa era la voz de un hombre.

Le sonaba familiar.

"Hola señor."

"Hola Vickie. Encantado de estar volando de nuevo con ustedes."

No.

No podía ser.

"Hola precioso."

Blaine miró a los ojos verdes de Sebastian...