Capítulo 12


Kurt estaba sentado en el coche, mirando en dirección al teatro. Todo se sentía mal, fuera de balance y fuera de servicio.

Ahora esta es tu vida.

Kurt suspiró mientras dejaba caer sus hombros y su estómago se retorcía por la ansiedad. Tal vez debería volver a casa.

No puedes hacer eso. Esta es tu vida. Por ahora esta es tu vida. Piensa en Blaine.

Blaine quería que hiciera esto, pero hacerlo sin Blaine... vivir sin Blaine...

Troy el conductor estaba mirando a Kurt a través del espejo retrovisor.

"¿Quiere volver a casa?"

Kurt negó con la cabeza. "No. Sólo necesito un minuto."

"Tómese su tiempo."

Kurt cerró los ojos y dejó que su cabeza cayera de nuevo en el asiento de cuero.

Tiempo.

¿Cuánto tiempo haría falta para que Blaine se sometiera a su nuevo amo?

La noticia de que Victoria no tenía Blaine y que podría habérselo dado a otro maestro, envió a Kurt tambaleando de vuelta a su estado depresivo y desesperado. Esta vez fue el sofá en lugar de la cama. Se sentó allí por tres días mientras Rachel y Kevin trataban de suavizar el impacto de las noticias de Burt. El hecho de que Blaine no estaba en la casa o con Victoria no quería decir que ella se lo hubiera dado a alguien más. Tal vez él estaba con Cooper, o tal vez el personal estaba mintiendo y en realidad estaba escondido en alguna parte de la mansión Anderson.

Pero Kurt estaba convencido de que Victoria había enviado a Blaine lejos. Era lo único que tenía sentido. Ella no se preocupaba por las denuncias que acusaban a Kurt de abuso de esclavos. Eso fue sólo una cortina de humo, una pantalla. Quería a Blaine de vuelta para dárselo a alguien más. Probablemente como una garantía en sus relaciones comerciales. Las palabras de Chandler flotaban por la mente de Kurt.

"... ¿cómo acabaste con Blaine? Quiero decir ... los esclavos de familias como la suya ... tienden a utilizarlos como parte de acuerdos de negocios."

Debería haber sabido que su felicidad no duraría. Su felicidad rara vez duraba, pero con Blaine pensó que por fin ellos podrían ser felices para siempre. Habían estado tan cerca. Un año más y la opción de revocación hubiera expirado. Se había atrevido a soñar y todo había terminado en una pesadilla.

Al final, fue Seth quien hizo a Kurt levantarse del sofá. Cuando él y Chandler llegaron, Chandler se sentó y no dijo nada. Ni una palabra. Era su nueva estrategia. Mantener la boca cerrada y no decir nada que le molestara a Kurt. Pero Seth echó una mirada a Kurt y frunció el ceño.

"¿Por qué estás sentado aquí? ¿Qué estás haciendo para traer a Blaine de vuelta?"

Chandler le lanzó una mirada de horror. "¡Seth! ¡Cállate!"

Seth no estaba dispuesto a desobedecer a su amo, pero Kurt le dio una mirada significativa.

"Está bien... No sé, Seth. No sabemos donde está Blaine."

Seth no pudo evitarlo. "¿Estás siquiera buscándolo?" No se atrevió a mirar a Chandler. Él sabía que iba a estar en serios problemas al regresar a casa.

"No sé dónde buscar."

"¿Entonces, ni siquiera vas a intentarlo?"

"Seth ¡Basta! ¡Una palabra más y no te azotaré durante un mes!"

Seth cerró la boca y bajó la vista al suelo. No podía pasar un mes sin ser azotado. Ya odiaba cuando Chandler establecía descansos para darle su tiempo para sanar y recuperarse.

"En serio, Chandler, está bien. Estoy tratando, Seth. Realmente estoy tratando. Es sólo que... no estoy teniendo mucha suerte."

Kurt había estado dejando mensajes suplicantes en el celular de Victoria y en los teléfonos de su oficina todos los días, rogando que lo llamara y le dijera dónde estaba Blaine. En respuesta recibió una carta amenazadora de Perlson del Ministerio del Maestro, recordándole que no se le permitía ponerse en contacto con la familia de su antiguo esclavo, o tratar de ponerse en contacto con Blaine, porque eso podría provocar confusión. Blaine necesita tiempo para adaptarse a su nuevo amo.

El nuevo amo de Blaine.

Kurt ardía en su interior por el pensamiento de Blaine sometiéndose a otro maestro. Su tristeza se convirtió en rabia. Había roto la carta en pedazos y luego había destruido su sala de estar.

Kurt podía decir que Seth se moría por hablar. Miró a Chandler.

"Chandler, por favor déjalo hacer sus preguntas. Él es el mejor amigo de Blaine. Él merece saber lo que está pasando."

"Yo no quiero que te moleste."

"Estar molesto es una constante en mí... Es mi nuevo estilo de vida."

Chandler asintió a regañadientes permitiéndole a Seth preguntar.

"¿Qué hay de tu show?"

"Ya no es mi show."

"¡Pero Blaine quería que terminaras tu show! ¡Es parte de los motivos por los que no quiso huir!"

"¿Qué?"

"Blaine no quería que fueras a la cárcel, pero también quería que terminaras tu show y que ganaras un Tony."

Kurt lo miró con sorpresa. "¿Qué? Eso... eso no tiene sentido. No hay garantía de que voy a ganar un Tony, o siquiera ser nominado."

Seth asintió vigorosamente. "uh huh. Blaine está convencido de que vas a ganar. Él planeaba escapar de su madre y estar en casa a tiempo para asistir a la noche del estreno."

"¿Huir? ¡No puede escapar! ¡Van a mandar rastreadores detrás de él!"

"Bueno, ese es su plan. Encontrar la manera de escapar y llegar a tiempo para el estreno de tu show."

Kurt miró a Chandler, pero este no dijo nada. Él no iba a decir lo que estaba pensando. Que Kurt debería decirle a Victoria el plan de Blaine para poder advertirle a su nuevo amo y evitar que ocurra. Los rastreadores eran bastardos malvados. Ellos encontrarían Blaine, abusarían de él hasta el infierno, y luego lo devolverían a su nuevo amo, quien a su vez abusaría de él por haber escapado. Nope. Él no estaba dispuesto a expresar sus pensamientos.

Esa noche Kurt se recostó en el sofá y pensó en lo que Seth había dicho. Finalmente llamó a Kevin.

"Sin promesas, pero lo intentaré."

Y ahora ni siquiera podía salir del auto.

Estaba a punto de decirle a Troy que lo llevara de vuelta a casa cuando alguien tocó en su ventanilla. Brad. Kurt bajó el cristal.

"¡Hey! ¡Hola! ¡Escuché que ibas a volver! ¡Es fantástico! Te he echado mucho de menos. Tony es agradable y todo, pero ese es el problema. Él es demasiado agradable. He echado mucho de menos a mi bitchy, jefe, diva, co-estrella, que me empuja a ser un mejor actor."

Kurt esbozó una pequeña sonrisa. Su primera sonrisa en mucho tiempo.

Brad abrió la puerta y le tendió la mano. "Vamos."

Kurt tomó su mano. "Gracias."

...

Sebastian estaba acostado muy, muy quieto.

Él apenas respiraba.

Pero por dentro estaba bailando.

Blaine finalmente había cerrado el espacio entre ellos en la cama.

Blaine había estado cada vez más y más cerca de él durante la última semana. Su sumisión no podía evitarlo. Se estaba muriendo de hambre y por la noche Blaine no estaba despierto para detener sus inclinaciones naturales. Durante el día se esforzaba constantemente para combatir los impulsos sumisos corriendo a través de él. Era tan agotador que lo llevaba a quedarse dormido al momento que estar encadenado a la cama.

Alrededor de 3:00 a.m. Sebastian fue despertado por un golpe suave. Abrió los ojos y se encontró con una masa de rizos negros a centímetros de su nariz. Blaine se había recorrido todo el camino y yacía de lado, de espaldas a Sebastian, quien lenta y suavemente estiró el brazo para envolverlo protectoramente alrededor de su cintura. Se acercó más a Blaine hasta quedar pegado en posición de cucharita. Para deleite de Sebastian, Blaine se acurrucó en sus brazos, dejando escapar un suave suspiro de sus labios mientras su cuerpo se relajaba con gratitud en el calor de un maestro. Sebastian no podría haber estado más feliz. Sebastian depositó un beso suave en la parte posterior de la cabeza de Blaine antes de cerrar los ojos y volver a dormir.

Cuando la noche se convirtió en mañana, Blaine respiraba profundamente y se acurrucaba más en los brazos que lo sujetaban. Fuertes y pesados brazos protectores y alrededor de su cuerpo. El peso se sentía tan bien.

Espera...

¿Peso?

Los brazos de Kurt eran fuertes y musculosos, pero definitivamente no eran pesados. Kurt era delgado y ligero.

Blaine abrió los ojos. Le tomó un momento. Cuando se dio cuenta de su posición, trató de safarse. Sebastian instintivamente afianzó su agarre.

"¡No!, ¡Suéltame! ¡Déjame ir!"

Sebastian abrió los onos. "¿Eh?"

"Aléjate de mi! ¡Suéltame!"

Blaine se retorcía y trataba de liberarse. Sebastian lo apretó más fuerte.

"Blaine relájate."

"¡No! ¡No te quiero!"

Blaine se liberó del agarre de Sebastian y trató de alejarse de él, pero Sebastian lo jaló de vuelta. Se puso encima de Blaine y le agarró las manos, sujetándolas por encima de su cabeza.

Su posición y cercanía enviaba disparos y señales a lo largo de ambos cuerpos. La respuesta fue natural, instintiva e inmediata.

Sebastian presionó el cuerpo de Blaine con el suyo.

Blaine se congeló. Tenía los ojos cerrados y un erótico gemido emergió desde su sumisa, hirviente hambre sexual muy dentro de él.

La presión de un maestro era incapacitante para un esclavo.

Especialmente uno cuya sumisión estaba hambrienta.

Sebastian perdió la consciencia cuando el gemido de Blaine desató una reacción en cadena. La dominación llenó su cuerpo y chocó con la sumisión de Blaine.

"Ohhh... mierda. Blaine... oh... Blaine..."

Blaine gimió en respuesta.

Mierda. No. Joder.

La mente y el cuerpo de Sebastian libraron una guerra interna. No era así como quería a Blaine. Si así lo hubiera deseado, él lo habría hecho hace semanas. Pero era demasiado pronto. Quería a Blaine roto y suplicando.

Pero esos gemidos...

Blaine luchaba por hacerse de control, pero estaba perdiendo. La sumisión inundaba su cuerpo y se hacía cargo de su cerebro. Si tan sólo hubieran sido unos segundos más...

Sebastian se separó de él y salió de la cama.

Blaine abrió los ojos y se incorporó. Su sumisión estaba gritando. Miró a Sebastián y luchó por detener las voces que competían en su cabeza.

Yo pertenezco a Kurt. Yo pertenezco a Kurt. Yo pertenezco a Kurt

¡No, no pereteneces a él! ¡Él ya no es tu amo! ¡Ya no llevas su collar!

¡Eso no importa! Yo soy de la completa posesión y propiedad de Kurt Elizabeth Hummel. Él es mi amo.

No, no lo eres. Eres libre. Necesitas un nuevo amo.

"¡No!"

Sebastian se apartó de la cama. Él estaba luchando para lograr que su deseo y lujuria dominante estuvieran bajo control. Los dos se miraron el uno al otro hasta que Sebastian abrió las cadenas de Blaine y salió de la habitación antes de que los pies de Blaine tocaran el suelo. No podía estar cerca de él. Si se quedaba en la habitación, lo tomaría. Lo tomaría una y otra, y otra, y otra vez y él no quería. No todavía.

Blaine se sentó temblando en el borde de la cama. Estaba aterrorizado por lo que había sucedido. Por lo que pudo haber sucedido.

Por lo que él había querido que pasara.

Tenía que salir de allí.

Fue al armario y se puso un par de pantalones vaqueros, una camisa y zapatillas de deporte. Corrió escaleras abajo y fuera de la casa hacia el bosque. Las lágrimas rodaban por sus mejillas mientras corría más y más profundamente en el interior del bosque. Por lo general se quedaba en la periferia, pero esta vez quería perderse. Tenía que alejarse de Sebastian y de su propia lujuria y hambre sumisa. Siguió corriendo hasta que tropezó con un tronco y cayó. Se arrastró por el suelo del bosques y bajo un pequeña cubierta creada por troncos caídos y matorrales. Se sentó con sus rodillas rozándole la barbilla y envolvió sus brazos alrededor de su cuerpo.

Kurt. Kurt. Kurt. Kurt. Kurt.

Mientras estaba sentado allí meciéndose lentamente, su mente comenzó una espiral.

¿Qué tal si Kurt no estaba buscándolo?

¿Qué tal si Kurt había cambiado? ¿Cuánto tiempo había pasado? Kurt era un maestro muy fuerte. Necesitaba dominar. Tal vez Kurt había reclamado otro esclavo.

Sacudió la cabeza y sollozó. "¡No! ¡Él es mi amo! ¡Mío!"

¿Entonces dónde está, Blaine? ¿Por qué no ha venido a buscarte?

"¡Cállate!" Blaine cerró los ojos y se meció más rápido.

Kurt. Kurt. Kurt. Kurt. Kurt.

S & B & S & B

Sebastian no empezó a preocuparse hasta después del almuerzo. No se sorprendió cuando Blaine se saltó el desayuno. Sabía que Blaine estaba luchando por no someterse, y ahora Sebastian estaba luchando para mantener el control. Estaba contento de que Blaine desapareciera por un tiempo. Le dio tiempo para calmarse y conseguir que su deseo dominante volviera a estar bajo control. Él había estado manteniéndose a raya durante dos meses. Él estaba demasiado cerca a punto de sacar lo mejor de Blaine. Estaba decidido a esperar hasta que Blaine se viniera abajo.

Cuando Blaine no se presentó para el almuerzo Sebastian fue a buscarlo. Él no estaba en ninguno de sus escondites habituales. Sebastian estaba seguro de que volvería a casa para la cena. Después de todo, él debería estar hambriento.

Mientras la noche se acercaba y las nubes de tormenta se formaban, Sebastian comenzó realmente a preocuparse. Tomó una linterna y se dirigió hacia el bosque.

"¡Blaine! ¡Blaine! ¡Blaine, vamos! ¡Está oscureciendo y está a punto de llover! ¡Blaine!"

Pasó una hora. Sebastian comenzó a entrar en pánico. Hizo que John viniera a ayudarlo. "Busca a lo largo de la costa. Voy a seguir revisando en el bosque."

Sebastian se abrió camino a través del bosque, gritando el nombre de Blaine. Estaba poniéndose histérico. Después de 45 minutos, regresó a la casa. John negó con la cabeza.

"No lo encontré."

Sebastian corrió nuevamente hacia afuera. Estaba empezando a llover. John corrió tras él. "¡Señor! ¡Sebastian! ¡Usted no puede volver allí! ¡Es de noche y está a punto de caer una tormenta!"

"¡No puedo dejarlo ahí afuera toda la noche!"

Sebastian corrió hacia el bosque. Estaba completamente negro y la lluvia caía más fuerte. Sebastian estaba gritando en estado de pánico total. "¡Blaine! ¡Por favor, Blaine! ¿Dónde estás? ¡Respóndeme! ¡Blaine! ¡Te ordeno que salgas!"

El viento empezó a soplar y un rayo se estrelló a través del cielo. Sebastian siguió gritando hasta que escuchó a alguien gritando su nombre. Se dio la vuelta para ver a John.

"¡Sebastian! ¡Debo insistir en que entre! ¡Esto es una locura! ¡No va a encontrarlo esta noche! ¡Vamos!"

John lo agarró del brazo y lo arrastró hacia la casa. Una vez dentro, hizo que Sebastian se quitara la ropa mojada. Él le trajo un par de pantalones de pijama y una camiseta. Sebastian se instaló en el sofá, envuelto en una manta, mirando hacia las puertas francesas. Esperando. John le preparó una taza de té y trató de que se fuera a la cama. Sebastian negó con la cabeza. No, esperaría a Blaine. Finalmente se quedó dormido.

Él se despertó a la mañana siguiente por la luz solar que inundaba la habitación. Se levantó de un salto y corrió a su dormitorio.

No estaba Blaine.

Se vistió rápidamente, corrió escaleras abajo y fuera de la casa hacia el bosque.

S & B & S & B

Blaine se incorporó lentamente. Tenía frío, estaba empapado y temblaba. Se arrastró fuera de la cubierta y trató de ponerse de pie. Estaba mareado y su glucosa estaba baja a causa de la ausencia de alimentos. Tenía la garganta dolorida al igual que su cuerpo, y la cabeza le punzaba. Dio unos pasos hacia delante y cayó. Lentamente se puso de pie y empezó a trastabillar por el bosque, tropezando y cayendo a cada pocos metros. Después de unos minutos, oyó que alguien gritaba su nombre. "¿Kurt? Estoy aquí, Kurt." Pensó que estaba gritando, pero era realmente sólo un susurro. "¿Kurt? Estoy aquí, Kurt. Por aquí."

Siguió dando tumbos hacia la voz. "¡Blaine! ¡Blaine!"

"Ya voy, Kurt." Él trató de correr hacia la voz, pero tropezó y cayó al suelo. Su cuerpo no quería volver a ponerse de pie. Tal vez él tomaría una siesta y esperaría a que Kurt lo encontrara...

"¡Blaine!" Sebastian corrió hacia él. "¡Oh mierda, Blaine!" Rodó sobre Blaine y lo levantó. Blaine pasó sus brazos alrededor del cuello de Sebastian mientras murmuraba incoherentemente. Sebastian recorrió lentamente su camino a través del bosque. Gritó a John.

"¡Prepara un baño caliente! ¡Está helado!"

Mientras John preparaba el baño, Sebastian le quitó rápidamente la ropa mojada y fangosa. Blaine entraba y salía de su inconciencia. Sebastian lo llevó al baño y suavemente lo puso en la bañera. Mientras lavaba el cuerpo y el cabello de Blaine, comenzó a recuperar sus sentidos. Miró a Sebastian por unos minutos antes de cerrar los ojos y relajarse en el agua caliente. Estaba muy adolorido y con sueño para luchar contra las fuertes manos de Sebastián que se movían por todo su cuerpo.

Sebastian lo secó, le puso una pijama y lo recostó en la cama. A continuación, se liberó de sus boxers y se recostó junto a Blaine, envolviendo sus brazos alrededor de él. Blaine no protestó ni trató de luchar. Estaba demasiado débil y cansado. Él simplemente se acercó más y se quedó dormido.

...

Kurt le pidió a Troy que lo dejara a unas cuadras de casa. tenía deseos de caminar.

Había regresado al show desde hacía una semana y gracias a su talento fue como si nunca se hubiera ido. Todo el mundo estaba impresionado con sus habilidades de retomar las cosas donde lo había dejado. Rápidamente se reencontró con el resto del elenco, y fue capaz de seguir adelante con el nuevo material, pero su corazón no estaba en ello. ¿Cómo podía estar bailando y cantando en el escenario, mientras que Blaine estaba en algún lugar por ahí esperando a que él lo encontrara? A pesar de lo que dijo Seth acerca de que Blaine quería que terminara el show, todavía se sentía mal. Él debería estar haciendo algo para encontrar a Blaine. Su padre le dijo que estuviera tranquilo.

"Es mejor si permaneces apartado por un tiempo. Estoy trabajando en algunas pistas. Sólo se paciente y trata de mantenerte ocupado."

"¿Pero qué tal si Seth estaba en lo cierto? ¿Qué tal si Blaine trataba de huir? Los rastreadores lno mostrarán piedad, especialmente si él ha vuelto a ser como en la preparatoria."

"Odio tener que decir esto, Kurt, pero... Si Blaine ha regresado a su forma habitual como cuando en la preparatoria, dudo mucho que intente huir."

El estómago de Kurt se retorció en un nudo doloroso que vino con el pensamiento de Blaine con alguien más. Sometiéndose a alguien mas.

"Tenemos que apurarnos, papá. Tenemos que darnos prisa y encontrarlos antes que..."

"Lo sé, hijo. Lo se."

Kurt caminó hasta que llegó a una tienda de comestibles. Se detuvo y trató de decidir si quería entrar. Agnes la diseñadora de vestuario se había sorprendido al verlo.

"¿Tiene planes para aumentar de peso o vas a quedarte así? Porque a este paso voy a tener que rehacer todos tus vestuarios."

Kurt le aseguró que iba a volver a su peso normal para el show. Por supuesto, eso significaba que tenía que empezar a comer como una persona normal de nuevo, o por lo menos normal para él.

Decidió recoger algunas cosas. Mientras paseaba arriba y abajo por los pasillos, comenzó la colocar más y más cosas en su cesta. Él no había ido de compras en semanas. Cuando llegó al pasillo de los cereales, se quedó mirando las cajas de Apple Jacks. Una caja de cereales no debía enviar a una persona a una crisis emocional. Se quedó allí durante varios minutos antes de tomar una caja.

Cuando llegó a la caja, se sorprendió por la cantidad de cosas que había en su cesta. El empleado de la tienda checó todo y lo puso en bolsas. Kurt las miró.

"Mierda".

El empleado lo miró. "¿Se le olvidó algo?"

"No, es que no me di cuenta de la cantidad de cosas que he comprado. Voy a necesitar un taxi."

"¿Vive lejos de aquí?"

"No, sólo a unas pocas cuadras, pero esto es más de lo que puedo llevar yo solo."

"Bueno... es mi hora de salida. Estaría feliz de ayudarle."

Kurt se fijó en el empleado por primera vez. Era de la misma altura que Kurt con suave piel marrón y ojos oscuros. Era muy hermoso, pero su cabello era un desastre. Parecía como si alguien hubiera intentado cortárselo, pero no tenía idea de lo que estaba haciendo.

"Oh, es muy amable de tu parte, pero no quiero desviarte de tu camino. Estoy seguro de que ese servicio no es parte del plan de atención al cliente."

El empleado le dedicó una pequeña sonrisa. "No, no lo es, pero no me importa. En serio. No tengo nada más que hacer."

El empleado pasó el delantal por encima de su cabeza y lo colgó en un gancho. Kurt notó la mancha de tinta en torno a su muñeca. Sus ojos se dirigieron inmediatamente a su cuello. ¿Cómo era posible que un esclavo de este tipo de belleza no hubiera sido reclamado?

Se repartieron las bolsas y empezaron a caminar. Anduvieron en silencio durante todo el camino. No hablaron hasta que estuvieron dentro del apartamento de Kurt.

"¿Quiere que le ayude a desempacar?"

"Oh, no. Gracias... ya has hecho más que suficiente. Te lo agradezco mucho..."

"Tristan."

"Kurt."

Se quedaron allí por un momento mirándose el uno al otro cuando Kurt se dio cuenta de que todo esto era muy extraño. Y peligroso. Acababa de dejar que un perfecto extraño entrara en su apartamento. De pronto sintió la fuerte necesidad de deshacerse de él.

"Bien, pues gracias."

"De nada."

Tristán se dio la vuelta para irse. Mientras Kurt lo seguía, no pudo dejar de notar su cabello otra vez. Realmente era un desastre. ¿El corte diagonal era a propósito? La necesidad de deshacerse de Tristán fue sustituida por la necesidad de arreglar su desastrozo cabello.

"Hey, um... Yo... por favor no lo tomes a mal, pero... um... ¿Trataron de cortarte el cabello?"

Tristan se ruborizó un poco mientras dirigía su mano inmediatamente a su cabello.

"Oh. Sí. Quedó bastante mal, ¿no? De hecho, lo hice yo mismo. Grave error. Mi cabello solía ser muy largo y quise cortarlo. Lo hice cuando estaba muy enfadado. Debería haber esperado."

Kurt asintió. "Nunca tomes decisiones de moda importantes o hagas cambios de estilo mientras estés molesto. Casi siempre llegas a lamentarlo."

Tristán sonrió. Wow. Demonios. Él era realmente hermoso. Kurt sintió que su dominio aumentaba un poco. La sumisión de Tristan se agitó. Se dirigió rápidamente hacia la puerta.

"Bueno, lo veré por ahí."

"¡Espera! Um... fuiste muy amable al ayudarme. Tal vez podría hacer algo por ti."

"Oh, no es necesario. No hay problema."

"Me gustaría. ¿Por qué no dejas que te arregle el cabello? Soy realmente bueno con las cuestiones de estilo. Aunque no lo creas, yo mismo me corto el cabello y mis..."

Se detuvo.

"No sé..."

"¿Por favor?, Digo... ¿En serio? No va a quedar peor de como lo tienes."

Tristan se echó a reír. Kurt recorrió con los ojos el cuerpo de Tristan de arriba abajo. ¿Por qué no había sido reclamado?

Tristan se quedó pensativo. Podía sentir el dominio de Kurt, pero no se sentía amenazante. Fue por eso que se ofreció a ayudarle. Era el primer maestro que había conocido en mucho tiempo cuyo dominio se sentía fuerte, pero no asustaba.

"Está bien. ¿Quiere hacerlo ahora, o desea que vuelva después o algo así?"

"No, ahora está bien. Déjame acomodar las cosas que acabo de comprar. Puedes tomar asiento en la sala de estar."

Tristán miró a su alrededor en la sala de estar. Estaba limpio y ordenado. Miró las fotografías. Kurt y un chico hermoso con el pelo negro rizado. Tomó uno de los marcos y estudió la imagen. El tipo con el cabello negro llevaba un collar. Tenía que ser el esclavo de Kurt. Tristan puso la imagen en su lugar y miró a su alrededor. ¿Dónde estaba el chico de la foto?

Kurt apareció. "Déjame ir por un par de cosas al cuarto de baño. ¿Quieres algo de beber?"

"No, estoy bien. Gracias."

Kurt desapareció y Tristan se sentó en el sofá. Vio los tornillos de metal en la pared. Un lugar para encadenar a un esclavo. Su sumisión se arremolinaba.

Kurt llegó con varias botellas, un peine y unas tijeras.

"Um, esto funcionará mejor si primero lavo tu cabello."

"Por lo general me lo lavo en la ducha."

"Bien. Um ... ¿qué tal si sólo te inclinas sobre el fregadero de la cocina y te lo lavo ahí?"

"Está bien."

Kurt organizó sus botellas en la mesa de la cocina y colocó una toalla a lo largo del borde de la pileta.

"Voy a tratar de ser rápido para que tu cuello no empiece a doler."

"Está bien. Gracias."

Kurt lavó y acondicionó rápidamente el cabello de Tristan. Era grueso y sano. Tristan obviamente usaba caros productos para el cabello. ¿Por qué demonios no había ido a un salón para que le arreglaran el cabello?

Kurt acomodó a Tristan en una silla y se puso a trabajar. Tristan cerró los ojos y se relajó bajo las manos expertas. Kurt peinó y cortó de inmediato.

"¡Listo!" Entregó a Tristan un espejo.

"Wow." Tristán giró la cabeza de lado a lado. "Wow. Gracias. Se ve mucho mejor."

Kurt le regaló una sonrisa plena. La primera en meses.

"Me alegra haber podido ayudarte. ¿Por qué no vas a un salón? Podrían haberlo arreglado por ti."

"No quería gastar el dinero. Imaginé que acabaría dejándolo crecer nuevamente. Siempre lo había traído largo. A mi amo le gustaba de esa manera."

Kurt miró a su cuello. "¿Tenías un maestro?"

Tristan miró al suelo. "Si. Solía tenerlo."

Kurt no dijo nada.

"Disculpe, ¿el chico de las fotos es su esclavo?"

Kurt sintió como si acabara de recibir un balazo. No sabía qué decir. Tristan era la primera persona a la que había conocido que no sabía la historia.

"Um... sí, pero... él... es complicado."

Tristan asintió. "Entiendo."

Ambos se quedaron allí. Dos hombres con vidas complicadas.

"Debo irme." Kurt acompañó a Tristán a la puerta.

"Gracias por arreglar mi cabello. Realmente lo aprecio."

"Gracias por ayudarme con las compras."

"No hay problema. Adiós Kurt."

"Adiós Tristan."

...

Gracias a la insistencia de Sebastian de un descanso total, Blaine tardó sólo dos días en recuperarse de la noche que había pasado en el bosque. Sebastian lo mantuvo encadenado a la cama y se negó a dejarlo salir, excepto para ir al baño. Le indicó a John que sirviera todas las comidas en el dormitorio. Sebastian no se separó de él. Ninguno habló acerca de lo que había pasado y Blaine no protestó cuando Sebastian se recostó a su lado en la cama para ver películas. Tampoco trató de alejarse cuando Sebastian lo envolvió con sus brazos por la noche. En su lugar hizo una negociación con sí mismo. Dormir cerca de Sebastian haría que su cuerpo se relajara totalmente, su mente tomaría un descanso de la constante batalla contra su sumisión. Esto le permitiría descansar y despertar renovado y listo para luchar al día siguiente. Esa había sido una buena idea, ¿verdad?

Sí, ajá.

Blaine sabía que se estaba engañando a sí mismo.

Estaba agotado y cansado de luchar contra sus instintos naturales.

Su sumisión estaba empezando a comérselo vivo. Él quería ceder, necesitaba ceder. Sentir a Sebastian apretado contra él lo había empujado al borde, y peor aún, había aumentado el deseo sexual que se cocía a fuego lento en su interior. Hacía dos meses que no tenía ningún tipo de liberación sexual. A pesar de la pérdida de su collar, no se atrevía a masturbarse. No creía que eso lo ayudaría de todos modos. Su cuerpo había sido entrenado para no venirse hasta que se le diera permiso. Tenía que ser cogido, negado, y luego tenía que dársele la liberación bajo el mando de un gran maestro. Deseaba ser atornillado a la mesa para coger y ser follado por días. Él deseaba estar encerrado en su jaula, deseaba ser follado por entre los barrotes, deseaba ser llenado con un tapón anal, y que se le negara el orgasmo hasta que no pudiera más.

Deseaba a Kurt.

Realmente, desesperadamente deseaba a Kurt, pero su necesidad estaba empezando a superar su deseo, empujándolo más hacia la necesidad de someterse. Hacia la necesidad de servir.

Lo inevitable no estaba muy lejos.

S & B & S & B

El lunes por la mañana Blaine despertó con Sebastian yendo y viniendo mientras gritaba en el teléfono.

"Mira, te lo dije... Deja de hablar y escucha... Adrien... Adrien... ¡Adrien! ¡Cállate y escucha! Los planes establecen claramente que el cuarto... no... no. ¡No! No puedes... ¡Maldita sea... vas a escucharme! "

Esto continuó durante los siguientes diez minutos, hasta que Sebastian aparentemente se rendía. Se dejó caer pesadamente en su escritorio y se pasó la mano por los ojos y frente.

"Está bien. Diles que fijen la reunión para mañana a las 9:00 am. Allí estaré."

Sebastian azotó el teléfono sobre el escritorio. Se echó hacia atrás en su silla y se pasó las manos por el cabello, exhalando "mierda", en voz baja.

"¿Qué pasa?"

Sebastian miró como si se hubiera olvidado de que Blaine estaba allí.

"Tengo que ir a la ciudad."

"¿A qué ciudad?"

"Paris."

Sebastian se levantó y sacó una maleta de viaje de debajo de la cama.

¿Paris?

Blaine se emocionó y se sintió esperanzado. ¿Querría Sebastian llevarlo? Si iba a París, tal vez podría huir y encontrar a alguien que le ayudara a ponerse en contacto con Kurt.

"Tengo que ir al baño."

"Lo siento." Sebastian lo desencadenó de la cama. Blaine usó el baño y rápidamente volvió a salir. Se dio cuenta de que Sebastián sólo estaba lanzando artículos de aseo y ropa interior en la maleta, no ropa. Por supuesto. Él debía tener un lugar en París.

"¿Cuánto tiempo estarás fuera?

"Unos pocos días."

"¿Voy a ir contigo?"

Sebastian ni siquiera levantó la vista. "No."

Blaine entró en pánico. "Yo... ¡No puedes dejarme aquí solo!"

"No vas a quedarte solo. John estará aquí. Él cuidará de ti."

Blaine se sentía desesperado. Tenía que conseguir que Sebastian lo llevará con él. Tal vez no tendría otra oportunidad. Cerró los ojos, respiró hondo y esperó que sus siguientes palabras no provocaran su derrota.

"Por favor, llévame contigo." ¡Mierda!. No quería parecer tan desesperado y necesitado.

Sebastian lo miró. Blaine podía sentir el aumento en su dominio. Los ojos de Sebastián se volvieron oscuros y casi ardían en los ojos de Blaine.

"¿Por qué quieres venir conmigo?"

Blaine podía sentir sus piernas debilitándose. "Yo... no quiero estar aquí sin ti."

Sebastian se dirigió hacia él, sus ojos nunca dejaron los de Blaine.

"¿Tú no quieres estar sin mí?"

"Yo... es..." Blaine cerró los ojos cuando Sebastian se acercó y acarició suavemente un rizo de su frente antes de correr un dedo lentamente por la mejilla de Blaine y a través de sus labios. Blaine se estremeció y luchó para permanecer de pie.

"Y-yo nunca he estado en París."

"No puedo llevarte conmigo, Blaine. No puedo confiar en ti."

"Sí puedes."

"Demuéstramelo."

"¿Cómo?"

Sebastian se inclinó y lentamente abrió la cremallera de sus pantalones.

Los ojos de Blaine se agrandaron y trató de retroceder, pero estaba paralizado por el deseo de su sumisión y la necesidad se aremolinó en su interior. Se moría por tener un pene en su boca. Lo extrañaba muchísimo. Había mamado el pene de Kurt casi todos los días durante seis años. Echaba de menos la deliciosa sensación de ser dominado y forzado a garganta profunda hasta sentir que se ahogaba. Echaba de menos el sabor del semen chorreando en su lengua y deslizándose por su garganta. Y él había visto el pene de Sebastian antes. Estaba seguro de que sería largo, grande y ancho cuando estuviera completamente erecto y probablemente tendría un sabor a miel ahumada.

"Este es el trato, precioso. Ruega por servirme y te llevaré conmigo. Demuéstrame que no tratarás de escapar."

La desesperación luchó contra el deseo mientras Blaine luchaba por tomar una decisión. Hacer esto sería empujarlo hasta el límite. Estaba seguro de ello. Pero no hacerlo podría significar renunciar a su única oportunidad de salir de la isla. ¿Qué aspecto tendría en las próximas semanas? O días. Ya estaba perdiendo la batalla.

"De rodillas, Blaine."

La voz de Sebastian corrió a través de él, obligando a su cuerpo a responder.

Blaine cayó de rodillas.

Sebastian cerró los ojos. Mierda. Él podría venirse antes de que su miembro golpeara los labios de Blaine. Pasó las manos por el cabello de Blaine y echó suavemente la cabeza hacia atrás. Metió la mano en sus pantalones con la mano libre y sacó su miembro.

"Dilo, Blaine."

Blaine temblaba. "Por favor... no me hagas... Yo..."

"Dilo, Blaine. Ruega por lo que deseas. Ruega por lo que necesitas, porque lo necesitas ¿verdad, Blaine? Tu sumisión lo necesita. Estás muerto de hambre, precioso. Alimenta tu hambre."

La boca de Blaine estaba babeando mientras su sumisión bramaba.

Sométete. Obedece. Sométete. Obedece.

¡No! Kurt... Kurt es mi...

¡No lo es! ¡No llevas su collar! ¡Sométete! ¡Sométete ahora!

Sebastian lo agarró más fuerte del cabello. "Dime lo que deseas."

"Yo deseo... deseo..."

Alguien llamó a la puerta. "¿Sebastian?"

Sebastian no respondió, no se movió, y no apartó sus ojos de Blaine.

"Dilo, Blaine. Acabar con tu hambre. Te alimentaré, precioso. Sólo, pídelo."

Blaine se humedeció los labios y tragó saliva. El miembro de Sebastian estaba tan cerca y había pasado tanto tiempo...

"¿Sebastian? ¿Estás ahí?"

Sebastian no respondió. Su mirada en los ojos de Blaine se intensificó.

"Haz lo que te dice tu naturaleza, Blaine. Te voy a dar todo... todo. Sólo di las palabras. Dime lo que..."

La puerta se abrió y John asomó la cabeza por la puerta "Discúlpame, pero el helicóptero estará aquí dentro de tres minutos."

Sebastian se volvió hacia él con furia. "¡Fuera!"

John sonrió y cerró lentamente la puerta, feliz de haber interrumpido. Blaine estaba bien, pero a él realmente le agradaba Tristan.

La breve interrupción rompió el hechizo y le dio a Blaine la oportunidad de respirar. Él jaló su cabeza fuera de las manos de Sebastián, se puso de pie y se alejó hasta que chocó contra la pared. Cerró los ojos, volteó la cabeza y envolvió sus brazos alrededor de su cuerpo. Le tomó toda la fuerza que le quedaba.

"Voy a quedarme aquí. Voy a quedarme aquí."

Sebastian no dijo nada. Se subió la cremallera de sus pantalones, se dio la vuelta y empezó a recoger los papeles sobre su escritorio.

Blaine se deslizó por la pared hasta el piso. Eso había estado cerca. Tan cerca, intenso y agotador que sabía que su sumisión no sería capaz de sobrevivir a otro ataque. La próxima vez se sometería. Sería incapaz de detenerse.

Sebastian se sentó detrás de su escritorio y reprimió una sonrisa. No tenía ninguna intención de dejar a Blaine, no cuando por fin había estado a punto de romperse. La paciencia de Sebastian estaba a punto de ser recompensada pero no quería que pasara demasiado pronto. Todos sus juguetes estaban en su apartamento en París. Pero ver a Blaine casi perdido y debilitado como consecuencia de su pequeña lucha por el poder fue muy divertido.

Sebastian se levantó y sacó otra maleta de viaje de debajo de la cama. Se la aventó a Blaine.

"No es necesario que lleves ropa, sólo ropa interior y cualquier otra cosa que quieras llevar."

Blaine lo miró. "¿Y-Yo voy contigo?"

"Sí, pero date prisa. Ya escucho el helicóptero."

...

Noah vio a Corrine beber un trago más. Bueno. El licor haría esto más fácil. No es que fuera difícil. Puede que Corrine trabajara para el Ministerio de Maestros, pero definitivamente no seguía sus reglas.

No había sido difícil para Noah saber qué Centro de Recuperación de esclavos había procesado a Blaine, pero le había tomado un tiempo descubrir un punto débil en el sistema. Los empleados del Ministerio estaban muy bien pagados y tendían a inclinarse hacia el lado sádico. Ellos disfrutaban sus posiciones de poder y la oportunidad de castigar a otros. Como resultado, no eran fácilmente persuadidos para romper el acuerdo de confidencialidad que firmaban cada seis meses. El hecho de que los empleados que violaban la confianza tenían una tendencia a desaparecer no asustaba tanto.

Después de semanas siguiendo a los diferentes empleados del Centro, Noah se concentró en Corrine. Ella era una maestra que nunca había reclamado un esclavo. Esto despertó inmediatamente su interés. Tenía que estar consiguiéndolo de algún lado.

Después de unos días de espiarla, se enteró de que Corrine definitivamente lo estaba consiguiendo. Preferentemente de un esclavo diferente cada semana. O noche.

Verla recoger esclavos en los clubes gratuitos, dormir con ellos y luego bruscamente echarlos a la mañana siguiente, había dado a Noah todo el argumento que necesitaba. Él podría chantajearla para que le diera la información, pero era demasiado fácil y la información se limitaba a lo que ella sabía. Corrine era atractiva. Decidió cogérsela en su lugar.

Corrine pidió su cuenta. Noah hizo su movimiento.

Se sentó en el asiento junto a ella y le dirigió una amplia mirada llena de sumisión. "Hola."

Corrine lo miró y luego se volvió hacia él. Demonios. Super caliente. Revisó rápidamente su cuello y miró su muñeca. Un esclavo caliente sin reclamar. Mejor ir con cuidado. Esto no era un club gratuito. Él podría estar buscando una reclamación.

"Bueno, hola. ¿Cómo te llamas?"

"Artie".

"Soy Cathy."

¿Cathy? Okay. Nombres falsos por todas partes.

"Hola Cathy. ¿Quieres comprarme un trago?"

Tres horas más tarde Corrine estaba noqueada sobre la cama, cortesía de dos orgasmos y dos pastillas para dormir de liberación lenta. Noah estaba sentado en su escritorio con las manos enguantadas, hackeando el sistema del Ministerio usando su tarjeta de seguridad y encontrando demasiado fácil adivinar la contraseña: su nombre completo y fecha de nacimiento.

Entró en el archivo de Blaine y empezó a leer. Los nombres de las personas detrás de las acusaciones de abuso no estaba enlistados. Sólo las iniciales, K. J. y J. M. estaban enlistadas. Había una lista de todos los que habían sido entrevistados con todas sus declaraciones proclamando la inocencia de Kurt. Noah frunció el ceño y sacudió la cabeza. Esto era por lo que se había negado a trabajar para el Ministerio a pesar del sueldo lucrativo que ofrecían. Estaban llenos de mierda.

Siguió desplazándose hasta que llegó a los detalles de la eliminación y la recuperación de Blaine. Saludable cuando llegó, sin marcas de abuso, sólo marcas de la posesión claramente hechas por su antiguo maestro: picaduras, marcas de pasión y arañazos. Sonrió ante la descripción del nombre de Kurt arañado en la espalda de Blaine. Muy bueno! Por fin llegó a los detalles sobre la transferencia de la custodia de Blaine. Había sido puesto en libertad al conductor de una limusina, Henry Walker para que lo transportaran al nuevo dueño de Blaine...

La Corporación JacqueLeTech.

Noah se echó para atrás en su asiento mirando la pantalla.

¿La Corporación JacqueLeTech?

¿Blaine era propiedad de una compañía?

Noah se rascó la cabeza. Esto no tenía sentido. ¿No había dicho Quinn que la madre de Blaine había emitido una orden de revocación por custodia? ¿Por qué Blaine no había sido trasferido a ella? ¿Cómo pudo haber ido a parar la propiedad de Blaine a una corporación?

Noah decidió no pensar más allá. Garabateó toda la información, dejó a Corrine una nota dándole las gracias por un tiempo maravilloso y se fue. Una vez que estuvo a pocas cuadras de Corrine, envió un mensaje de texto a Quinn.

Necesitamos reunirnos.