Capítulo 15


Kurt se dio la vuelta y miró el reloj. Las 10:00 am del sábado. Se dio la vuelta nuevamente y echó su brazo sobre Tristan quien automáticamente acercó más hacia él. Kurt recorrió con sus dedos la espalda de Tristán antes de enredarlos en su grueso cabello negro. Tiró suavemente. Tristan inmediatamente abrió los ojos, se puso de rodillas y extendió sus brazos en el aire. Miró a Kurt y sonrió mientras se movía sobre sus piernas. Bajó los boxers de Kurt y amorosamente le besó la cabeza de su miembro antes de tragarlo por completo. Lo chupó hasta que Kurt arqueó sus caderas, empujándose a sí mismo aún más en la boca de Tristan mientras se venía con un callado gemido. Tristan tragó feliz antes de dejarse caer sobre su espalda. Kurt descansó en el cálido ensueño de su orgasmo durante unos minutos antes de colocarse sobre Tristan. Lo besó profundamente, enredando sus piernas con las de él, evocando un largo, profundo y conmovedor gemido de Tristan. Kurt permaneció encima, presionándose en el cuerpo de Tristán durante 20 minutos.

Era algo nuevo entre ellos.

Dos amigos ayudándose mutuamente.

Kurt dejó en claro que no tendría sexo con Tristán. No podía. Él sólo había dormido con Blaine y quería que siguiera siendo así.

Tristan se movió con cautela. "Te das cuenta de que las posibilidades son... Blaine... él está teniendo..." Kurt lo interrumpió rápidamente.

"Lo sé. Lo sé y no me importa. Es diferente. Blaine es un esclavo y él es... único en su sumisión. No lo conoces. Su sumisión es más fuerte que la de la mayoría de los esclavos. Es muy potente. Cualquier cosa que le esté sucediendo es sólo eso. Está pasándole a él. Él no puede controlar lo que está siendo ordenado a hacer, y no podrá negarse. Pero yo soy un maestro. Puedo controlar lo que hago. Al menos lo voy a intentar."

Así llegaron a un acuerdo. Tristan serviría Kurt, que a su vez cubriría la necesidad de Tristán de ser dominado, y Kurt alimentaría la necesidad de Tristan de sentir a un maestro mediante la presión de sus cuerpos. Tristan también podría quedarse en las noches. Él realmente quería que Kurt se lo cogiera hasta el infierno, pero estaba dispuesto a tomar lo que Kurt pudiera darle. Eso fue suficiente para mantenerlo alejado de los clubes gratuitos y también le ayudaba a aliviar un poco de su anhelo por Sebastian. Al menos por ahora.

Kurt vivía con el corazón lleno de culpa, pero necesitaba a Tristan. Su necesidad de dominar había estado ardiendo animadamente, además de su constante dolor por Blaine. Tristan lo mantenía lleno y satisfecho lo suficiente como para centrarse en los ensayos finales de su show, y le impedía llorar hasta quedarse dormido por las noches. Estaba seguro de que Blaine lo entendería.

Sobreviviendo.

También odiaba sentirse como si se estuviera escondiendo de todos, que por supuesto lo hacía. Nadie sabía de Tristan. Nunca hablaba de él y desde luego, no tenía intención de presentárselo a nadie, pero Chandler y Kevin no eran ciegos. Ambos tenían la sensación de que Kurt estaba tonteando con alguien, pero no dijeron una palabra a nadie y no se atrevieron a preguntarle a Kurt.

Kevin se sintió culpable por sentirse feliz porque no se trataba únicamente de Kurt. El que Kurt estuviera tonteando con alguien lo mantenía relajado y descansado para el show. Antes, su hambre y necesidad dominante lo llenaba de tensión, lo irritaba y por primera vez en su carrera, lo desconcentraba. Kevin estaba contento de tener a su protagonista masculino de vuelta.

Chandler también se alegró. Sabía que Seth lo consideraría una traición completa y total hacia Blaine, pero estaba encantado de ver a Kurt seguir adelante. Chandler no creía que Blaine regresaría a casa, y odiaba ver a Kurt aferrándose a falsas esperanzas. Era más saludable para Kurt seguir adelante.

K & T & K & T

El domingo por la tarde Tristan estaba recostado en el sofá mientras Kurt horneaba galletas. Tristan suspiró feliz mientras se acurrucaba bajo una manta y aspiraba el aroma de Kurt. Amaba la espesa esencia de Kurt que flotaba en el apartamento y se ceñía alrededor de él. Le encantaba estar allí. Él estaba más feliz de lo que había estado en meses.

Cuando miró alrededor de la sala, sus ojos se posaron en la puerta entreabierta de la sala de Broadway. Él nunca había estado dentro de esa habitación. Se puso de pie y caminó hacia la cocina.

"Hey, ¿qué hay en esa pequeña habitación que da a la sala de estar?"

Kurt dejó de mezclar. "Blaine y yo la llamamos la sala de Broadway. Su piano está allí junto con las partituras, guiones de los shows en los que he estado, libros... cosas así."

"¿Está bien si miro?"

"¡Claro! Oye, ¿chispas de chocolate o nueces?"

"¿Qué tal si de ambas?"

Kurt sonrió. Blaine hubiera querido de ambas. "Está bien."

Tristan se quedó en la entrada de la habitación y miró a su alrededor. Había programas de mano y carteles en la pared, pilas de partituras en el piano, y varios libreros. Tomó unas cuantas partituras y se percató de la firma, Blaine A. en la parte inferior. Echó un vistazo a los libreros. Libros de música, libros sobre performance, libros sobre escritura musical. Él perezosamente escaneó los estantes hasta que sus ojos se posaron en algo familiar. Miró un poco más de cerca y leyó el título en el lomo del libro.

Academia Dalton – Clase del 2012

¿Academia Dalton?

Tristan sacó lentamente el anuario del librero.

Había visto este libro antes.

Lo abrió.

De ninguna manera.

No podía ser.

Tenía que haber más de una Academia Dalton en el mundo.

Fue a la primera página de la sección senior.

A - Blaine Victor Anderson.

Siguió pasando las páginas hasta la letra H y rápidamente escaneó las fotos.

Kurt Elizabeth Hummel.

Pasó a la letra S. Por favor no. Por favor, por favor, por favor...

Sebastian Alejandro Smythe.

Tristan se llevó la mano a la boca.

Regresó de nuevo a la letra A y se quedó mirando la foto de Blaine.

Sebastian nunca le había dicho a Tristan el nombre del esclavo que lo rechazó en la preparatoria. Sólo hablaba de él cuando estaba borracho. Tristan miró la foto y trató de recordar una noche en una villa en la Toscana...

"Tenemos que salir del jacuzzi. Estás borracho y te puedes ahogar."

"Para eso te tengo a ti. Tu cuidas de mi. Mi rrrrrmozzzoo esszzscclavboo. Mi... kistan... Dristan... Tristan."

Tristan se echó a reír. "Estás tan borracho. Ven, salgamos."

"¡No! ¡No! Quedémonos. Me guzzzta aquí. No me lo niegueeezz, Trizzssstan. Erss mi ezzzsssclavo. Nnno me puedes negar nadda."

"Está bien. Nos quedaremos un poco más."

"Bueno. Sabía que nnnoo mmme lo negarías. Nunca mmmee lo niegggasss. Eres tan dulllcce y hermoso y obediente, y no mme nieggas naddda. Nunca. No como él. Se me negó... Idiota. Cabrón de cabello rizado, sumiso de mierda... Como si al-algo ezzztuviera mal conmigo. ¡No hay nada malo en mí!"

"Por supuesto no hay nada malo en ti. Eres perfecto, Sebastian. Mi perfecto y maravilloso señor."

Sebastian asintió. "Así es, maldita sea. Soy jodidamente perfecto. Tttaaann endemoniadamente perrrrfecto. Al diablo con él. A la mierrrda él y su cabello rizado, y su estúpido canto y a la mierrrrda ese ezztúpido porcelana, trasero sin chiste... Cart."

"¿Cart? ¿Qué Cart?"

"No, no, no, no. Ezzo no sta bien. No Cart. Card... Curl...si, Curl... no, espera... um... mi cabezzza duele."

"Okay. Suficiente. Salgamos, señor. Necesitas dormir."

"Um zi. Dormir. Aaajjá."

Cart.

Kurt.

Tristan cerró el libro, lo colocó en el estante y lentamente retrocedió, como si eso fuera a revertir lo que acababa de encontrar.

Se conocían. Todos ellos habían ido juntos a la preparatoria.

Blaine fue el que lo rechazó. El esclavo que Sebastian nunca pudo superar.

Era posible...

No. No puede ser. No podía ser.

¿O sí?

Tristan fue al baño. Se echó agua fría en la cara. ¿Qué debía hacer? ¿Debía decirle a Kurt? Bueno, ¿Y qué si todos ellos habían ido juntos a la preparatoria? ¿Y qué? Eso había sido hace mucho tiempo. No significaba nada. El hecho de que Blaine estuviera perdido, y que Sebastian lo hubiera deseado, no significaba que Sebastian lo tuviera. No. Todo era una coincidencia. Simplemente habían ido juntos a la preparatoria. Eso era todo.

Pero ¿Debía decirle a Kurt?

Kurt estaba esperándolo en el sofá. "Las galletas estarán listas en unos 20 minutos. ¿Quieres esperar o empezamos a ver la película de una vez?"

Tristan miró a Kurt. Al hermoso, fuerte, dominante, pero gentil Kurt.

Necesitaba a Kurt.

Deseaba a Kurt.

Kurt lo miró con preocupación. "¿Estás bien? ¿Pasa algo malo?"

Tristan se acercó al sofá y se acurrucó junto a él.

"No. Veamos la película."

...

Blaine bostezó y apoyó la cabeza contra la pierna de Sebastian. Ellos estaban viendo la televisión. TV francés. Blaine no tenía idea de lo que estaban diciendo, pero Sebastian parecía estar disfrutando. Sebastian estaba sentado en el sofá mientras Blaine se sentaba entre sus piernas en el suelo. Sebastian estaba jugando con el cabello de Blaine. Estaba ya muy largo y desordenado, pero cuando Blaine mencionó algo acerca de un corte de cabello, Sebastian le dijo que le gustaba mucho así de largo y libre de gel.

John entró "¿Necesita algo más, señor?"

"Nah. Estamos bien."

"Me retiraré por la noche, entonces."

"Bien"

"¿Solicitudes para el desayuno?"

Sebastian se encogió de hombros. Blaine habló. "Waffles."

John asintió. "Muy bien. Buenas noches."

Blaine sonrió agradecido. Estaba tan feliz de tener a John. Las comidas serían algo normal otra vez.

Después de 20 minutos alguien llamó a la puerta. Sebastian se tensó ligeramente. ¿Quién estaría tocando? Los invitados tenían que pasar primero por el recepcionista de abajo y John tenía su propia llave. No serían sus padres...

Se puso de pie y caminó hacia la puerta. "¿Oui?"

"¡Por fin! ¡Abre la puerta cabrón!"

Royce.

Blaine se sorprendió por el flash de miedo que llenó los ojos de Sebastian.

"Un segundo." Se volvió hacia Blaine y susurró. "¡Arriba, ahora! ¡Mantente oculto!"

Blaine vaciló. ¿Por qué tenía que ocultarse? ¿Era alguien que podía ayudarle a llegar a casa de Kurt?

"¿Por qué tengo que ocultarme?"

"Sube las escaleras y ocúltate. ¡Ahora!"

El tono de Sebastian y el miedo en sus ojos lo hizo moverse. Subió rápidamente las escaleras pero no se escondió. Se quedó oculto parcialmente fuera del campo de visión en la parte superior de las escaleras para que pudiera ver y escuchar.

Sebastian abrió la puerta, se acercó al sofá y se sentó con una expresión aburrida. Royce entró, cerrando la puerta tras de sí.

"¿Dónde diablos has estado?"

Blaine miró a Royce. Era muy atractivo, pero algo en él lo puso nervioso. También le resultaba vagamente familiar.

"He estado muy ocupado."

"Ocupado, mis huevos. ¿Dónde está?" Royce comenzó a mirar alrededor.

"¿Dónde está quién?"

"El esclavo que te estás tirando. Aparentemente muy bien y muy seguido ya que no has estado en la oficina ni contestado el teléfono en meses. Estaba seguro de que sabría de ti cuando consiguieras tu invitación al Black & Red, y luego me encontré con Damian el otro día y él me dijo que ni siquiera confirmaste tu asistencia!"

"No me estoy tirando a nadie."

"¡Pura mierda, mentiroso! No creas que no te vi salir a toda carrera el otro día fuera del Maitres, y estoy seguro de que había alguien en el coche contigo." Royce se dirigió a la cocina y empezó a gritar: "¡Sal esclavo! ¡Sé que estás aquí!" Sebastian miró hacia las escaleras y esperó que Blaine estuviera bien escondido. Royce salió de la cocina y se dirigió hacia las escaleras. Blaine corrió hacia el dormitorio y luego hacia el armario. Se agachó y se hizo bolita en la esquina detrás de los abrigos. Sebastian se levantó y siguió a Royce arriba.

"¿A dónde demonios vas?"

"Sé que tienes un esclavo aquí en alguna parte. ¿Por qué lo ocultas?"

Porque recuerdo cómo solías mirar a Tristan. "No tengo un esclavo."

Royce entró en el dormitorio y miró alrededor. Se quedó viendo la jaula y las cadenas de la pared. Miró en el baño y en el armario. Sebastian buscó a su alrededor con nerviosismo. ¿Dónde estaba Blaine?

Satisfecho, Royce bajó las escaleras y se preparó él mismo una copa en el pequeño bar de la esquina. Se sentó en una silla y puso los pies sobre la mesa de cristal. Sebastian no dijo nada mientras Royce lo estudiaba detenidamente. Blaine calladamente volvió a su lugar en la escalera.

"Muy bien, ¿qué onda? ¿Qué pasa contigo? Has estado fuera todo el verano, no devuelves mis llamadas, no has estado en tu oficina, y no confirmas tu asistencia para la fiesta más caliente de final de verano que nunca nos hemos perdido. ¿Qué está pasando?"

"No hay nada de malo en mí y no está pasando nada. He estado ocupado. A diferencia de ti, yo en realidad tengo un trabajo y responsabilidades, y un padre que espera que me comporte. No todo el mundo nos dedicamos a coger todo el maldito día."

Royce se echó a reír y se levantó para servirse otra copa. "Bien. Retiro lo dicho. Tú, evidentemente, no te has acostado con nadie desde hace un rato. Estás todo tenso y toda esa mierda. Pero no te preocupes. El Black & Red es este fin de semana. Le dije a Damian que estaríamos ahí."

Sebastian negó con la cabeza. "No voy a ir este año."

Royce parecía que le habían disparado. "¿Qué?"

"No voy a ir este año. No quiero ir."

Royce se bebió su copa de un solo trago y comenzó a prepararse otra. "Sebastian, nunca, pero nunca nos hemos perdido el Black & Red. Es la fiesta del año. Todavía no sé dónde encuentra Damian a esos esclavos, y créeme, he buscado. Es como si todo se convirtiera en calabazas al final de la noche. Dado tu estado actual, definitivamente necesitas asistir a esa fiesta."

Sebastian meneó lentamente la cabeza. "¿Nunca te cansas?"

"¿Cansarme de qué?"

"Cansarte de saltar de esclavo en esclavo. Se vuelve aburrido después de un tiempo."

Royce entrecerró los ojos mientras una sonrisa malévola se dibujaba en su rostro.

"Extrañamos a Tristán, ¿verdad?"

Sebastian frunció el ceño. "No."

Royce se puso de pie para servirse una nueva bebida. Blaine frunció el ceño. ¿Cuántos tragos se había preparado ya?

"Okay, eso es bueno... sobre todo porque él ha seguido adelante."

Los ojos de Sebastián se agrandaron. "¿Qué?"

Royce sonrió por encima de su copa y pensó por un momento. ¿Debía soltar la sopa ahora o debía esperar? Se había dado cuenta de los dos pares de zapatos en el cuarto de Sebastian. Definitivamente estaba escondiendo a su último juguete sexual. Tal vez lo mejor sería mantener su romance con Tristan en secreto hasta que él tuviera una visión de la última adquisición de Sebastian.

"Sólo estoy diciendo que con toda probabilidad Tristan ha seguido adelante. Estoy seguro de que algún maestro ha reclamado ese maravilloso culo color marrón. Es realmente una de las criaturas más hermosas que caminan en la faz de la tierra. Esclavos como él no pasan mucho tiempo sin un collar. Estoy seguro de que encontró otro maestro rápido, y a la primera."

La expresión de Sebastian era una mezcla de miedo y rabia. Blaine podía sentir su tensión.

"Tú no sabes eso."

Royce sonrió. Amaba hacer enojar a Sebastian. "No, claro que no, pero han pasado... ¿cuánto? ¿Cinco o seis meses? Y Tristan es realmente hermoso. Estoy seguro de que alguien se lo está tirando. Duro. Todos los días. Su boca y su culo."

"¡Cállate!"

Royce rió maniáticamente. "No te enojes conmigo. Tú eres el que se deshizo de lo mejor que pudo haberle sucedido alguna vez a tu arrepentido culo."

El lenguaje corporal y la expresión de Sebastian cambiaron al instante. Se relajó y de repente parecía orgulloso. "No es cierto."

"¿Ah, no? ¿En serio? Pensé que no tenías otro esclavo. Me encantaría ver a quien tienes que es mejor que Tristan." Royce esperó con la esperanza de que Sebastian tomara el anzuelo.

No lo hizo.

"No tengo otro esclavo." Sebastian se acercó a la barra para prepararse su propia bebida mientras Royce volvió a su asiento frente a la mesa de cristal. Se puso en pie de nuevo y miró a su alrededor. Tal vez el esclavo estaba encerrado arriba con John.

"Bien. Como sea. ¿Y entonces qué con el Black & Red? Nunca nos lo perdemos."

Sebastian se limitó a sacudir la cabeza. "Hey, ¿cómo has entrado aquí?"

Royce se bebió el resto de su copa, se levantó y sonrió. "Nunca te lo diré."

Se dirigió hacia la puerta. "La próxima vez que vaya a Nueva York le diré a Tristan que le mandas saludos."

Royce salió antes de que Sebastian pudiera decir nada. Sebastian se quedó ahí mirando hacia la puerta cerrada, su mente estaba acelerada con pensamientos preocupantes hasta que notó a Blaine al pie de la escalera.

"¿Dónde te escondiste?"

"En el fondo del armario."

Pasaron varios minutos de tenso silencio mientras Sebastian estaba perdido en sus propios pensamientos. Cuando por fin volvió a mirar a Blaine, sus ojos estaban ligeramente vidriosos. Un hilo de temor y excitación nerviosa se deslizó a través de Blaine. Había pasado una semana desde que Sebastian lo había azotado. Obligó a Blaine a chuparle el miembro cada día, a veces varias veces al día, pero eso era todo. Blaine odiaba que su sumisión estuviera hambrienta de más.

El dominio de Sebastian se levantó lentamente y se envolvió alrededor de Blaine, tirando y jalando de su sumisión. Blaine cerró los ojos y se rindió a la fuerte y suave sensación. Él no habría podido pelear aunque hubiera querido.

"Sube las escaleras y quítate la ropa" Blaine inmediatamente dio la vuelta y subió las escaleras.

Sebastian se sirvió otra copa y bebió. La visita de Royce lo había dejado en el límite.

¿Era realmente posible que alguien hubiera reclamado a Tristan?

Sacudió el pensamiento de su cabeza y se preparó otra bebida. Cuando se la terminó, sintió el comienzo cálido de un mareo.

Cerró la puerta, puso la alarma, apagó todas las luces, se quitó la ropa y se fue arriba. Blaine estaba esperando, desnudo, de rodillas en el centro de la habitación. Tan jodidamente perfecto. ¿Quién necesita a Tristan cuando tienes esto? Un perfecto, precioso, y completamente sumiso esclavo a su total merced.

"Sube a la cama. Acuéstese sobre tu espalda."

Blaine obedientemente subió a la cama. Su corazón estaba acelerado. Cerró los ojos. Sólo imagina que es Kurt.

Sebastián encadenadó las muñecas de Blaine en la cabecera de la cama antes de colocarse encima de él. Presionó su cuerpo fuerte y firmemente. Todo el cuerpo de Blaine gimió cuando la esencia de Sebastian inundó su mente e invadió todo su cuerpo. Sebastian le susurró.

"Esta noche voy a atormentarte y a torturarte, precioso. ¿Te gustaría eso?"

Blaine sólo podía gemir en respuesta.

Sebastian empezó a chupar su cuello, dejando marcas de pasión rojo oscuro. Besó su camino por el pecho de Blaine antes de doblarle las piernas por lo que sus pies estaban sobre la cama y separados. Inspeccionó el agujero de Blaine por un momento antes de rozar suavemente un dedo contra él. Blaine dio un salto y sacudió sus caderas.

"Quédate quieto, precioso. Apenas empezamos."

Blaine se quedó sin aliento cuando Sebastian empezó suavemente a lamer y a mojar su agujero con la lengua. Él se lanzó y dio unos golpecitos por unos minutos antes de presionar suavemente su dedo en el interior. Blaine gritó.

"¡Lubricante!"

Sebastian se quedó helado. Mierda. Blaine no fue reclamado por él. No había autolubricación. Se acercó a la mesita de noche y cogió una botella de lubricante. Roció un poco directo en el agujero de Blaine y se embarró los dedos antes de comenzar de nuevo.

Blaine gimió cuando Sebastián empujó un dedo, luego otro, y luego otro más. Cuando comenzó a trabajar en un cuarto, Blaine gritó, pero Sebastián no se detuvo. Blaine tenía que estar abierto para lo que tenía en mente.

Sebastian se tomó su tiempo para torcer, girar y empujar sus dedos en el culo de Blaine. Blaine estaba rodando la cabeza hacia atrás y adelante y respirando con dificultad. Sebastian se dio cuenta lo duro que estaba el miembro de Blaine. Pobre chico, sólo había tenido permitida una liberación hace más de una semana.

"Si eres un buen chico, Blaine, podría dejar que te corras." Sebastian se inclinó y se tragó el pene de Blaine antes de arrastrarlo hacia afuera lentamente. Blaine le rogó. "Por favor... por favor..."

"Todavía no, dulce niño. Tengo algo más para ti."

Sebastián retiró los dedos y salió de la cama. Blaine podía oírlo moverse alrededor y entonces sintió un hierro frío alrededor de sus tobillos mientras sus piernas eran separadas aún más y luego bloqueadas en su lugar con una barra separadora.

"Vamos a ver cuánto puedes tomar de mí."

Blaine respiró hondo y miró a Sebastian con ojos muy abiertos y dispuestos. Sebastian le devolvió la mirada con una intensidad avasallante. "Puedes pedir misericordia, pero no hay ninguna garantía de que te sea concedida."

Sebastian levantó un enorme vibrador. Como todo en la vida de Sebastian, era de plata. La mente de Blaine se disolvió en una mezcla de necesidad, sumisión y deseo no querido. No podía resistirse porque su sumisión lo necesitaba, pero él sentía que debía tratar de luchar contra lo que le estaba pasando. El pensamiento duró sólo un instante antes de que su sumisión se hiciera cargo de todo.

Sebastian sonrió al ver el remolino de confusión en los ojos de Blaine disolviéndose en la sumisa resignación. Cogió la botella de lubricante y cubrió el vibrador antes de posicionarlo en el agujero de Blaine. Él lo miró a los ojos.

"Va a tomarlo, Blaine. Todo. ¿Entiendes?"

"S-sí".

Sebastian deslizó lentamente el vibrador en el culo de Blaine. Blaine gimió mientras su culo lo tragaba ávidamente, agradecido de sentirse finalmente lleno. Sebastian lo deslizó adentro y afuera unas cuantas veces antes de empujarlo completamente para dejarlo ahí. Después se recostó a su lado junto a Blaine con el control del vibrador en la mano. Los ojos de Blaine estaban cerrados y su respiración se entremezclaba con pequeños gemidos, jadeos y gritos mientras su culo se afianzaba alrededor del consolador. Sebastian hizo clic en el vibración y lo puso en el nivel 3. Los ojos de Blaine se abrieron cuando su culo fue inundado con fuertes vibraciones palpitantes. Sebastian le concedió un momento para ajustarse antes de aumentar al nivel 5. Luego al 8. Y después al 10. Blaine se quejaba en voz alta y tiraba de las cadenas.

"Mírame, Blaine."

Blaine lo miró a los ojos y Sebastián cambió al nivel 15. El cuerpo de Blaine se sacudió cuando gritó. Sebastian bloqueó la vibración en el nivel 15 y puso el control a un lado.

"¿Puedes tomarlo Blaine? ¿Puedes tomar lo que tu amo quiere que tomes, o necesitas misericordia?"

Los ojos de Blaine estaban muy abiertos y obedientes. Su sumisión nunca decepcionaría a un maestro.

"¡S-sin misericordia!"

"Buen chico. Vamos a ver cuánto aguantas."

Sebastian bajó y tomó el miembro de Blaine en su boca. Chupó hasta que Blaine estaba gritando, meciéndose y tirándose desesperadamente en sus cadenas, su necesidad de correrse palpitando con urgencia en su interior. Sebastián se quitó, liberando los tobillos de Blaine de la barra de separación, lo desencadenó y lo ayudó a bajar de la cama. Lo llevó a la pared, lo encadenó y comenzó a azotarlo mientras que el consolador vibraba en su interior.

Blaine explotó, su semen salpicó la pared y goteó en el suelo. Sebastian lo azotaba a través de su orgasmo, haciéndolo diez veces más intenso y explosivo. Blaine se vino varias veces antes de perder el conocimiento. Sebastian lo liberó rápidamente de la pared, le sacó el vibrador y lo puso suavemente en la cama. Cuidadosamente frotó su espalda con ungüento antes de meterse bajo las sábanas, teniendo especial cuidado en mantener la espalda de Blaine al descubierto. Sebastian se recostó sobre su espalda y colocó la cabeza de Blaine descansando sobre su pecho. Enredó sus dedos en el rizado cabello y suavemente besó la parte superior de su cabeza.

"Eres un buen chico, Blaine. Tan hermoso y obediente, pero estoy cansado de esperar a que te olvides de él. Necesitas darte prisa y olvidarte él de una vez por todas. Olvídalo y sólo piensa en mi. Voy a reclamarte pronto, Blaine. Muy pronto, por lo que necesitas olvidarlo. Olvidar que alguna vez lo conociste."

...

Kaden se alegró de que Noah hubiera aparecido. La culpa y la soledad lo estaban matando. Quería salir de su relación con Jake, pero le resultaba difícil hacerlo. Él se quedaría solo otra vez, además de que dejarlo lo obligaría a admitir que había mentido y traicionado a Blaine por nada. Él estaba dispuesto a soltar la sopa.

"Sólo nos encontramos una vez al tipo ese. Era muy raro. Muy, muy pálido, con el pelo negro y grasiento. Nunca supe su nombre. Dijo que todo lo que teníamos que hacer era llamar al ministerio y decirles que... nosotros pensábamos que Blaine estaba siendo objeto de abuso por parte de su maestro."

"¿Qué tipo de abusos?"

"Que Kurt no le daba de comer. Que lo golpeaba... y que él... que él lo obligaba a tener relaciones sexuales con otros maestros." Kaden se puso rojo cuando los recuerdos de su tiempo con Mario inundaron su cerebro. Noah estudió sus ojos. Los ojos de Kaden eran demasiado viejos para su corta edad. Obviamente había pasado por muchas cosas que lo volvieron un blanco fácil. La ira de Noah se suavizó un poco.

"Entonces, ¿creías que Jake estaba realmente interesado en ti, o que te estaba utilizando para algo?"

El rostro de Kaden se llenó de confusión seguido por la decepción. "Yo nunca... yo... oh..." El corazón ya roto de Kaden, se rompió aún más.

Noah negó con la cabeza. No podía esperar para poner sus manos sobre Jake Malley.

Cuando llegaron al apartamento, Noah le dijo a Kaden que entrara primero y que dejar la puerta abierta.

"¿Jake? Ya estoy en casa."

Jake salió de la habitación. "Bueno, obviamente estás en casa. No hay necesidad de gritar. ¿Qué te tomó tanto tiempo? Tengo hambre."

"Tenía cosas que terminar. Iré a preparar la cena." Kaden desapareció en la cocina. Jake se sentó en el sofá y cogió el control remoto de la TV. Escuchó una voz.

"No hay nada bueno los martes por la noche."

Jake gritó y saltó del sofá. "Hey, ¿quién eres tú? ¡Fuera de aquí!"

"No hasta que me digas lo que tengo que saber."

Jake comenzó a retroceder, alejándose de Noah mientras gritaba. "¡Kaden! ¡Kaden!" Kaden salió de la cocina y se apoyó contra la puerta. "¿Qué?"

Jake lo miró como si estuviera loco. "Llama a la policía! ¡Haz algo!"

"¡Ya hice algo! ¡Hice la peor cosa que jamás debí haber hecho! ¡Tú me hiciste traicionar a mi amigo! ¡Blaine era mi amigo, y ahora está en problemas por tu culpa! ¡Tú me hiciste decir esas mentiras sobre Kurt! ¡Tú me obligaste! ¡Me prometiste que me reclamarías, y todo era mentira! ¡Mentiras! ¡Mentiras! ¡Mentiras!"

Jake estaba rojo de furia. "¡Cállate! Cállate estúpido..."

Noah lo jaló del brazo y lo estrelló contra la pared.

"¡Basta! Dime quién te pidió que mintieras acerca de Kurt."

Jake lo miró desafiante. "¡Vete a la mierda! ¡No te diré una mierda!"

Noah se encogió de hombros. "Okay." Golpeó a Jake en el estómago. Jake trató de devolverle el golpe, pero Noah era muy rápido, muy fuerte y muy experimentado. Golpeó a Jake en la mandíbula, enviándolo al suelo. Lo jaló hasta ponerlo de pie y lo golpeó de nuevo antes de estrellarlo contra la pared.

"Como he dicho, no hay nada bueno en la TV esta noche, así que no tengo absolutamente nada más que hacer salvo golpearte hasta sacarte la mierda y me digas quién te pagó para mentir sobre Kurt." Noah golpeó a Jake dos veces más antes de dejarlo caer al suelo. Le dio una patada en el costado causando que Jake hiciera un extraño ruido de gritos apagados. Noah se mantuvo por encima de él y esperó. Jake tenía problemas para respirar y tosía un poco de sangre. Se dio la vuelta y se apresuró hacia la pared.

"Está bien... está bien."

"Estoy escuchando".

"Dawson. Su nombre era Dawson. Dijo que trabajaba para un tipo rico que pagaría mucho dinero si decíamos al ministerio que Kurt golpeaba a su esclavo."

"¿Un tipo? ¿Estás seguro de que era un hombre? ¿No una mujer?"

"Dije Tipo. Todo lo que tenía que hacer era decir que Blaine era objeto de abuso. Llame al ministerio, hice el reporte. Eso fue todo."

"¿Cuánto te pagó?"

Jake miró a Kaden. "$250,000."

Noah entrecerró los ojos y miró a Jake por un momento antes de darle patadas en el estómago. Jake gritó.

"¿Cuánto te pagaron realmente?"

Le tomó a Jake un momento toser y jadear para finalmente soltarlo. "$ 5... $500,000." Los ojos de Kaden se abrieron enormemente.

"¿$500.000? ¡Tú... tú me dijiste que $250.000!" Noah negó.

"Nadie tomaría la oportunidad de engañar al ministerio por menos de medio millón. Si te atrapan, te encierran por un año. ¿Este Dawson tiene un nombre o apellido?"

Jake negó con la cabeza. "Todo lo que sabía era eso: Dawson."

"¿Cuando fue el primer acercamiento con él?"

Jake miró a Kaden. "Fue justo después de conocer a Kaden. Supongo que habían estado observándolos a él y a Blaine, y tenían la intención de acercarse a Kaden cuando entré en escena." Jake miró tristemente a Kaden. "Realmente me gustaste. Todavía me gustas... pero entonces... el dinero. Me puse a pensar en lo que podría hacer con todo ese dinero y... me dejé llevar. Lo siento, Kaden."

Los ojos de Kaden se llenaron de esperanza. "¿En serio?"

Noah lo miró y entornó los ojos. "¿En serio vas a creerlo?"

"¡Lo digo en serio! ¡Kaden, lo digo en serio! ¿Podemos... Podemos simplemente... empezar de nuevo?"

Kaden miró al suelo. "Yo no lo creo. Me hiciste mentir. Hiciste que lastimara a mi amigo. Blaine era un buen amigo." Kaden negó con la cabeza. "Tú no eres bueno para mí. Creo que deberías irte."

"Kaden... ¿por favor?" Kaden negó con la cabeza mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas.

Noah se centró en Jake. "¿Dónde está el dinero?"

"En una cuenta especial que Dawson abrió. Dijo que no la notarían por el IRS." Noah asintió. Él tenía una también. Varias en realidad. Todo en nombre de Beth a excepción de una. La primera que abrió estaba a nombre de Quinn.

"Dame el número de cuenta." Noah marcó el número en su teléfono. "El dinero se irá por la mañana." Jake gimió. Noah tomó una revista de la mesa y sacó una pluma. Él garabateó su número. "Este es mi número de celular. Si él no se va dentro de una hora, o si alguna vez te molesta de nuevo, sólo llámame y acabaré con él."

Kaden asintió. Noah se volvió para irse. "¡Espera! Um... puedes decirle a Blaine... y a Kurt... decirles que lo siento. Estoy muy, pero muy arrepentido. ¿Por favor?"

Noah asintió y se fue.

Hora de encontrar a Dawson

...

Blaine abrió los ojos. Una vez más estaba desnudo y solo. Se arrastró fuera de la cama y se miró la espalda. Ahora estaba cubierta de viejas cicatrices y algunas nuevas. Deseó poder llamar a Seth para contarle acerca de ser azotado.

Se sentó en la cama. Estaba cansado de despertar solo. Y de no tener una rutina. Y de que los alimentos fueran cuando Sebastian decidiera que estaba hambriento. Extrañana a Seth. Extrañaba trabajar en el musical y las mañanas de domingo de flojera en la cama con Kurt, y Kurt torturándolo hasta el infierno y luego cubriéndolo con besos y mimos. Y su punto de ronroneo. Por Dios que extrañaba a Kurt masajeando su punto de ronroneo.

Blaine parpadeó para contener las lágrimas. Se sentía tan atrapado... y solo... y olvidado.

Extrañaba su collar y sus brazaletes.

Extrañaba ser un total y completo esclavo. Extrañaba tener a un verdadero maestro. Extrañaba ser correctamente cuidado por uno.

Extrañaba a Kurt.

Pero...

Tal vez Sebastian estaba en lo correcto.

Habían pasado meses.

Él no te está buscando. Él siguió adelante. Tiene un nuevo esclavo. Tú necesitas un nuevo maestro. Yo soy tu nuevo maestro.

Blaine sacudió su cabeza y calladamente susurró. "No."

"Sí."

Blaine dio un salto y se dio la vuelta. Sebastián estaba de pie en el marco de la puerta, sus ojos más oscuros del verde normal. Lo miró a los ojos. Blaine tembló mientras sentía el fuerte peso del dominio de Sebastian cubriéndolo. De alguna manera Sebastian sabía lo que él estaba pensando.

"Él ya no te quiere. Si lo hiciera, ya te habría venido a buscar."

Los ojos de Blaine se llenaron de lágrimas. "Él... él solo... él está..."

"Él está ocupado." Sebastian tomó un New York Times. Había un anuncio del show de Kurt.

"Él está ocupado preparando su show en Broadway. No está buscándote. Está aprendiendo sus líneas, atornillándose a su nuevo esclavo y alistándose para la noche del estreno."

Las lágrimas rodaron por las mejillas de Blaine. Sebastian lanzó el periódico al suelo, jaló a Blaine hacia sus brazos y lo apretó fuertemente. Blaine comenzó a llorar más fuerte.

"Shhh. Está bien, precioso. Yo te cuidaré. Te lo prometo."

Pero yo no te quiero. Yo quiero a Kurt.

Sebastian lentamente lo llevó contra la pared.

"Relájate, precioso. Sólo relájate."

Sebastian se presionó contra él y se sorprendió por la fuerte atracción de la sumisión de Blaine. ¿Por qué estaba Blaine todavía tan hambriento? Sebastian presionó más fuerte, concentrándose en las súplicas y llantos silenciosos de Blaine. Sonaba tan necesitado. Sebastian se separó provocando que Blaine gimoteara involuntariamente. Él no quería querer a Sebastian, pero no podía hacer nada por evitarlo. Su sumisión adoraba lo que Sebastian hacía con él.

"Abajo, Blaine." Blaine cayó de rodillas.

Sebastian se acercó a su gabinete de plata y sacó una caja de madera de cerezo. Se sentó en la cama y la abrió. Los ojos de Blaine se abrieron como platos.

Una jaula de castidad.

Una hermosa y brillante jaula de castidad. Se veía tan apretada y castigadora.

Blaine miró a Sebastian. ¿Qué estaba pensando? Él no podía estar siquiera planeando ponerle eso. Ser el esclavo de Kurt significaba que Blaine conocía todas las reglas del estado. Especialmente acerca de las jaulas de castidad. En la preparatoria le pidió a Kurt que le pusiera una...

"¿Por favor? Nadie tiene que saber. Quiero tener una forma de sentirte cerca cuando no estás conmigo."

Los ojos de Kurt se llenaron de ardiente deseo. Por supuesto que quería tener a Blaine encerrado en una jaula de castidad. Había pasado muchísimas horas en línea buscando varios sitios, escogiendo los ítems que él planeaba comprar para Blaine. Sabía exactamente qué tipo de jaula de castidad quería para encerrar el miembro de Blaine en ella, pero había reglas y ya estaba rompiendo algunas cuantas. No quería empezar con las grandes. Además de que si alguien lo sabía...

Kurt deslizó su mano entre las piernas de Blaine y gentilmente empezó a acariciar su miembro a través de la ropa. Blaine gimió. "Me encantaría encerrarte en una jaula, Blaine, pero hay reglas, mi amor. Un amo no puede encerrar a un esclavo en una jaula de castidad a menos que lo haya reclamado. Tenemos que esperar.

"Ven aquí, Blaine."

"T-tú... no puedes a menos que... vas... ¿vas a reclamarme esta noche?"

Sebastian rió. "Puedo hacer lo que me plazca. ¿No te has dado cuenta hasta ahora que yo no me guío por las reglas? Ven acá."

Blaine obedientemente se arrastró hacia él. "De pie." Blaine se puso de pie y cerró los ojos mientras Sebastian encerraba su miembro en la apretada jaula de castidad. Ohhh... había pasado tanto tiempo. Tanto tiempo. Blaine colapsó bajo la firme fuerza de ser dominado y controlado. Su sumisión lo absorbió completamente. Sebastian respiró profundamente y empezó a frotar su propio miembro. Mirar a Blaine desmoronarse había sido demasiado. Quería cogérselo desesperadamente.

No. Todavía no.

Era la única cosa que quería reservar para después de haber reclamado a Blaine. Nada de sexo hasta que Blaine fuera reclamado por él. Se frotó más fuerte.

"Métete en tu jaula."

Blaine se arrastró al interior de su jaula. Sebastian dejó de frotarse lo suficiente para poner el seguro en la puerta de la jaula. Después se masturbó hasta llegar a un fuerte orgasmo.

Blaine yacía en su jaula, su mente estaba más allá, derritiéndose en un mar de confusión.

No había sido reclamado.

No llevaba un collar.

Pero su miembro estaba encerrado en una jaula de castidad.

Sintió una opresión en el pecho. ¿Quién era su amo? ¿A quién le pertenecía?

¿A Kurt?

No. No estás usando su collar.

Blaine se volteó a ver a Sebastian, quien yacía en la cama, relajándose en un estado post orgásmico

¿Sebastian?

Estás usando su jaula.

Blaine cerró los ojos.

Sebastian...

Maestro...

...

Sólo le tomó a Noah un día y medio confirmar que Dawson era quien él creía que era. Noah había escuchado ese nombre antes.

Junto con todas las advertencias.

Dawson era una de esas personas que los demás subestimaban. No había mucho que ver. Bajo, pequeño, pálido, cabello negro lacio y grasiento, ojos pequeños y saltones. Lucía espeluznante pero inofensivo.

Eso lo volvía sumamente peligroso.

Dawson era inteligente, rápido y sin temores. Era digno de confianza y tenía buenos contactos. Su aspecto exterior era un disfraz cuidadosamente elaborado. La gente nunca lo veía venir.

Noah no estaba seguro de cómo acercarse a él. No había manera de que Dawson traicionara a su cliente así como así. Tendría que forzarlo, pero no disponía de mucho tiempo. Había una fuerte posibilidad de que Jake llamara a Dawson para advertirle. Noah tenía que actuar con rapidez.

Él también estaba confundido. Jake había dicho que Dawson trabajaba para un hombre. ¿Para quién? Había estado seguro de que Victoria estaba detrás de las acusaciones de abuso, pero ahora estaba casi como al principio. Existía la posibilidad de que Dawson hubiera mentido para ocultar mejor a su cliente, pero si realmente era un hombre, ¿quién era? La mente de Noah fue inmediatamente hacia Cooper. A Noah se le hacía sospechoso el hecho de que Cooper hubiera desaparecido. Quizás Cooper necesitaba a su hermano pequeño a un lado. Pero ¿por qué?

Noah decidió que tendría que enfrentar a Dawson cara a cara. Era peligroso, pero no había elección. No tenía tiempo para encontrar otra posibilidad. Hizo algunas averiguaciones y se enteró del bar que a Dawson le gustaba frecuentar. Un lugar llamado The Righteous Room.

El viernes por la noche alrededor de las 7:00 pm Noah se sentó en el bar y esperó. Dawson apareció alrededor de las 20:30. Se sentó y pidió un martini de manzana. Noah sonrió para sus adentros. ¿Un martini de manzana? ¿En serio? Esperó a que Dawson se tomara la mitad de su bebida antes de pasar a sentarse junto a él, pero Dawson derepente se puso de pie y se acercó a sentarse junto a Noah.

Mierda. Esto no estaba bien.

Noah pretendió que estaba fascinado con el juego de beisbol en la TV.

"Y, ¿cómo está Beth?"

Noah se dio la vuelta. "¿Qué?"

Los ojos de Dawson se llenaron con una maligna presuncion. "¿Cómo está Beth? ¿Tu hija? ¿Cómo está?"

Noah nunca se había sorprendido o sacado de balance.

Hasta ahora.

Dawson sonrió, sabiendo que su ataque preventivo había funcionado.

"Los niños crecen tan rápido en estos días. Ella tiene ¿cuántos? ¿siete? Sería una vergüenza que no llegara a los ocho porque su padre se involucró en cosas que no le concernían. Sugiero que te alejes de toda esa mierda antes de que Beth y tú tengan un terrible accidente."

Noah logró controlarse y se acercó más a él.

"No sé de qué estás hablando, pero te sugiero que te eches para atrás."

Dawson siguió sonriendo. "Imagina todo lo que quieras, pero déjame ser claro. Si vienes tras de mi, vas a perder. Que tengas buenas noches."

Dawson arrojó algo de dinero en la barra y se marchó. Noah esperó cinco minutos antes de salir. Sacó su teléfono mientras rápidamente caminaba por la calle. Dawson vivía a pocas cuadras de distancia.

"¿Quinn?"

"¿Noah?"

"Si. Escucha, no puedo hablar. Necesito que llames a Shelby y le digas que tome unas pequeñas vacaciones en algún lugar con Beth."

"¿Qué? ¿Por qué?"

"¿No te he dicho que no puedo hablar? Simplemente llama a Shelby y dile que desaparezca con Beth por un par de días. Es sólo por precaución."

"¿Qué está pasando? ¿Esto tiene que ver con Blaine? ¿Lo has encontrado?"

"¡Quinn! ¡Con una mierda, ¡deja de cuestionarme y llama Shelby! ¡Te llamo más tarde!" Colgó.

Noah entró por un callejón y llegó a la parte de atrás del edificio de Dawson. Se trataba de un viejo edificio de ladrillo de apartamentos grandes pero baratos. Noah fácilmente se deslizó por una ventana del sótano.

Demasiado fácil.

Miró a su alrededor en el sótano y casi pasa desapercibido al gran hombre que se arrastró calladamente detrás de él. Se agachó justo a tiempo y logró esquivar un par de golpes rápidos antes de ser finalmente golpeado. Se estrelló contra la pared y cayó al suelo. Le tomó unos segundos recobrar el conocimiento. El hombre corpulento se puso sobre él, sonriendo. Noah levantó la mirada, sonrió y rápidamente pateó hacia arriba, rompiéndole las bolas. El chico gimió y se tambaleó hacia atrás, Noah se levantó de un salto y lanzó golpe tras golpe hasta que finalmente lo noqueó. Noah se apoyó contra la pared, respirando con dificultad y con un dolor punzante.

Mierda.

Se tomó unos minutos para recuperarse y pensar antes de subir las escaleras. Estaba lleno de rabia alimentada de adrenalina. ¿Cómo se atrevía este hijo de puta a amenazar a su hija? Tenía que mantener la calma y pensar con claridad para seguir con vida y conseguir lo que necesitaba. Revisó el cuchillo que siempre llevaba con sigo y la pistola de 9 milímetros metida en sus pantalones. Respiró profundamente dos veces seguidas y subió las escaleras.

El apartamento de Dawson era el 5D. Noah caminó con cautela por el pasillo y llamó a la puerta. Dawson abrió con una expresión de leve sorpresa.

"No estoy muy enterado. ¿No es tuya esa niña?"

Noah estaba de vuelta en el juego. "En realidad, siempre he tenido mis dudas. Su madre estaba tirándose a mi mejor amigo. Nunca he tenido una prueba de ADN, así que quién sabe."

Dawson frunció el ceño un poco. Noah siguió su camino. "¿Qué tal si conversamos?"

"Tú hablas. Te escucho. Tú te vas". Dawson se hizo a un lado.

Noah miró a su alrededor en el apartamento tomando nota de las tres puertas cerradas que daban a la sala de estar. Alguien más estaba definitivamente allí. Noah se volvió hacia Dawson. Cuanto más rápido saliera de aquí, mejor.

"Sólo necesito un nombre. Un nombre y me voy. Además, te lo deberé."

"No voy a necesitar favores si se corre la voz de que no puedo mantener mi boca cerrada en relación a mis clientes. No puedo ayudarte."

"No me iré sin el nombre."

"Entonces supongo que no te vas a ir." Dawson se acercó al soporte para su iPod y encendió la música. Una señal. Noah escaneó las puertas de la habitación. Dawson se dejó caer en el sofá y cruzó las piernas. Miró a Noah de pies a cabeza. "Tienes los tamaños suficientes para venir aquí. Me vendría bien alguien como tú. Podría hacerte rico. Tendrías dinero para enviar a tu dulce niña a la universidad."

La mención de Beth lo hizo temblar. Obligó a su mente a estar alerta.

"Como te he dicho, puede que no sea mía. No estoy muy preocupado por su futuro. Tampoco estoy buscando un trabajo. Sólo un nombre."

"Eso es muy malo. Oh, bueno. Lo bueno de la gente como tú es que cuando desaparece, nadie se da cuenta. O a nadie le importa."

Noah se volvió, pistola en mano cuando un hombre grande salió de la habitación apuntándole diréctamente a él. Noah disparó primero y lo golpeó en el pecho. Dawson saltó del sofá y empezó a correr hacia una de las puertas cerradas. Mierda. No podía dispararle. Lo necesitaba con vida para obtener el nombre. Noah corrió tras él. Dawson se volvió de repente y se abalanzó hacia él blandiendo un cuchillo. Consiguió cortar el brazo de Noah. Su chaqueta de cuero grueso le proporcionaba suficiente protección, si bien le dolía como el infierno, no había sido demasiado profunda. Noah saltó hacia atrás, dejando caer su arma. El tipo que le disparó se quejó en voz alta.

"¡Sólo dime el jodido nombre y probablemente puedas salvar la vida de tu muchacho antes de que se desangre hasta la muerte!"

"¡Que se joda! ¡Y tú vete a la mierda! ¡Ambos pueden morir esta noche!"

Dawson se lanzó de nuevo. Noah saltó hacia atrás, tropezando con una mesa. Cayó dando a Dawson la oportunidad de tratar de apuñalarlo, pero Noah levantó su rodilla, golpeando el pecho de Dawson. Noah tomó la muñeca de la mano que sostenía el cuchillo y los dos lucharon. Noah tenía la altura y la ventaja de su propio peso, pero Dawson era fuerte. Los dos rodaron una y otra vez antes de que Noah lograra tener a Dawson abajo. Lo golpeó dos veces en plena cara, rompiéndole la nariz, salpicando sangre por todas partes, pero Dawson todavía sostenía firmemente el cuchillo. Noah continuó apretando la muñeca, tratando de obligarlo a soltar el cuchillo cuando Dawson de repente levantó la cabeza, estrellando su frente contra la de Noah. Le dolió como el infierno y lo mareó, dándole a Dawson segundos suficientes para zafarse. Se levantó y buscó la pistola de Noah por todo el suelo. Noah se levantó de un salto y sacó su propio cuchillo. Los dos comenzaron a caminar lentamente en círculo.

"¡Sólo dame el maldito nombre!"

"¡Eso no va a pasar!"

Siguieron caminando en círculos hasta que Dawson vio el arma. Corrió por ella. Noah se abalanzó estrellándolo en el piso. Se sentó en la espalda de Dawson, agarrando su cabello y jalando su cabeza. Le puso el cuchillo directamente en el cuello.

"¡El nombre!"

Dawson rió. "No me matarás. ¡Me necesitas!"

Noah lo jaló más fuerte del cabello de manera dolorosa. Prersionó el cuchillo contra la piel.

"Estás sobrestimando mi preocupación por mi cliente. No me gusta que pendejos de mierda amenacen a mi hija. Estoy feliz de matarte sólo para eliminar la amenaza." Hundió la punta del cuchillo en la piel de Dawson, sacándole sangre. Dawson tragó. ¿Realmente lo mataría? Su información decía que no. Noah no era conocido como un asesino. Sólo como un tipo duro e inteligente. Pero le había disparado a Pete, y lo que le hizo a Larry en el sótano?

Noah lo jaló con más fuerza y encajó el cuchillo un poco más profundamente. "Estoy esperando."

Dawson decidió que podía negar todo y aún así mantener su reputación.

"Smythe."

"¿Smythe?"

"Sí. un tipo rico llamado Michael Smythe. Nunca lo vi ni hablé con él. El nombre se le escapó al tipo que mandó."

Smythe. El nombre le sonaba familiar. Decidió que Dawson estaba diciendo la verdad, pero no se movió. "Entonces, ¿Qué voy a hacer contigo?"

Por primera vez en esa tarde, Dawson sintió verdadero miedo. "Mira, ¡tienes lo que querías! ¡Ahora vete!"

Noah puso el cuchillo directamente sobre la arteria en el cuello de Dawson. "No estoy seguro de dejarte con vida."

"Mira, No estoy interesado en tu hija. ¡Honestamente! ¡Fueron sólo palabras!"

Noah estampó la cabeza de Dawson en el suelo y rápidmente se puso de pie.

"Si me doy cuenta de que me estás mintiendo, volveré, y la próxima vez no voy a ser tan indulgente."

Noah se volteó y se dirigió hacia la puerta.

Dawson se arrastraba hacia el arma todavía en el suelo. Justo cuando llegó a ella, Noah se giró y le disparó. Siempre que llevaba un arma, sentía la necesidad de llevar una extra.

Se acercó y miró a Dawson. Muerto. Noah había contado con que Dawson le daría una razón legítima para matarlo. Cogió el arma y se la guardó en el pantalón junto a la otra.

Miró al otro hombre. Milagrosamente aún respiraba. Noah sacó su teléfono celular e hizo una llamada rápida. "La casa de Dawson. Sí. Dawson. Un muerto, el otro todavía respira. Si te das prisa él podría hacerlo. ¿Qué? Sí, no me importa que se quede con vida. Él no hablará. Encárgate de la limpieza y déjame saber cuanto te debo."

Noah abadonó el lugar cuidadosamente y se dirigió a la casa de Kurt.