Capítulo 17


Cuando entraron en su apartamento de Nueva York, ambos se relajaron de una manera que no habían conseguido hacer en cuatro meses.

Su hogar.

Juntos.

Blaine se balanceó ligeramente mientras la energía y la esencia dominante de Kurt flotaban en el apartamento y se posaban sobre él, adhiriéndose fuerte y pesadamente en su piel. Él cerró los ojos y agradecidamente inhaló esa sensación. La esencia irresistible ayudó a arreglar su mente aturdida y confusa.

La sumisión de Blaine había estado luchando por clasificarse a sí misma desde que Kurt había entrado en el apartamento de Sebastian. Blaine reconocía a Kurt como su maestro, pero todo por lo que había pasado había dejado a su mente llena de cicatrices y a su sumisión llena de confusión. Kurt era el maestro de Blaine, pero ¿dónde estaba el collar? ¿Por qué había estado usando una jaula de castidad de otro maestro? ¿Por qué había estado en la jaula de otro maestro?

Estar en casa bajo los ojos vigilantes de Kurt y su presencia dominante era relajante y agradable, pero también era abrumador. Kurt puso la mano en la parte baja de la espalda de Blaine para estabilizarlo.

"Vamos a tomar una ducha y luego te llevaré a la cama."

Blaine asintió obediente y siguió a Kurt a la habitación. Se sorprendió por el notable desorden. Kurt sonrió disculpándose. "Tuve que hacer las maletas rápidamente." Blaine miró a su alrededor hasta que sus ojos se posaron en la jaula. Su jaula. Se acercó a ella y pasó la mano por los barrotes. Kurt lo miró y celosamente recordó la jaula que había visto en la habitación de Sebastian. ¿Cuánto tiempo habría pasado Blaine dentro de ella? ¿Seguiría queriendo pasar tiempo en esta jaula? La jaula de Sebastian era más grande. ¿Pensaría Blaine que esta jaula era demasiado pequeña?

Blaine también estaba pensando en la jaula de Sebastian. No le gustaba que hubiera sido más grande. Amaba esta porque era más pequeño y más avazallante. Se volvió hacia Kurt.

"Extrañé mi jaula."

El corazón de Kurt se disparó. "Te extrañé." Kurt hizo una pausa antes de continuar. El maestro posesivo en él no podía evitarlo. "¿Pasaste mucho tiempo en su jaula?"

Blaine miró al suelo. "No. No había una jaula en la isla. Sólo en París."

"¿En la isla?"

"Yo... estuvimos en una isla hasta que... Creo que fue hasta hace unas pocas semanas. No había una jaula, pero..."

"¿Pero qué?" Kurt insistió. Estaba desesperado por más detalles.

"Um... él me encadenaba a la cama."

Los ojos de Kurt se abrieron como platos. "¿Por cuánto tiempo?"

Blaine se dio cuenta de cómo sonaba. "No... Quiero decir... por la noche. Sólo por la noche, encadenaba mis tobillos a la cama."

Por supuesto. Sebastian era inteligente. Encadenar a Blaine a la cama era una forma sutil de empujarlo hacia su sumisión. El bondage alimentaba la sumisión de Blaine. Encadenarlo por la noche era una forma suave de empujarlo hacia la ruptura. El interior de Kurt ardió ante la idea de Blaine encadenado a la cama de otra persona.

Él no había querido entrar en detalles. No tan pronto, pero ahora que estaban hablando de ello, Kurt no podía controlar su curiosidad. Quería saber qué había pasado con su esclavo.

"Dime lo que te hizo." Era una orden firme llena de exigencia. Blaine se puso de rodillas ante el tono de Kurt, mientras la culpa y el miedo se apoderaban de él. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Había traicionado a su maestro al someterse ante otro. Y él había disfrutado de lo que el otro maestro le había hecho. Kurt iba a odiarlo.

Kurt se sentó en la cama. No había querido ser tan contundente. "Ven aquí." Blaine se arrastró hacia él y permaneció de rodillas, con los ojos en el suelo. "Mírame." Blaine alzó los ojos. Kurt podía ver su llanto, miedo y... ¿culpa..? ¿Por qué había culpa en su mirada?

"Blaine, te prometo que siempre te amaré. No importa lo que pase. Nada de esto fue tu culpa y no importa lo que hayas hecho o te hayas visto obligado a hacerlo... está bien. No hay nada que perdonar. Sólo tenemos que olvidar. Ahora, dime lo que sucedió desde el momento en que fuiste puesto en la camioneta."

Blaine respiró hondo y le dijo a Kurt todo empezando con la ducha en el centro de recuperación, la eliminación de su collar, el avión, la isla, John, él escondido en el bosque, París, él encadenado visitando las oficinas de Sebastian, el Maitres, terminando con Royce golpeando a Sebastian.

Dejó fuera todo lo sexual.

Kurt lo hizo mejor. "Dime lo que Sebastian TE hizo."

Blaine describió lentamente la noche de su ruptura. La interminable mamada al miembro de Sebastian, la capucha, los intensos pesos en sus bolas, los azotes. Kurt vio cómo los ojos de Blaine se nublaron con profunda culpa cuando él describió el ser azotado.

"¿Disfrutaste ser azotado?"

Blaine asintió y susurró, "Lo siento."

Kurt negó con la cabeza. "No lo sientas. Dime por qué lo disfrutaste."

"Fue... tan... castigador y... me hizo sentir tan poseído y dominado."

"¿Te dolió?"

"Al principio sí, pero después... después se sintió... se sintió increíble. Tan intenso y... en control."

Blaine apretó la frente contra el suelo. "Lo siento, lo siento. Por favor... Lo siento mucho."

Kurt lo levantó. "Te ordeno que dejes de pedir disculpas. Estás conectado a disfrutar de ser castigado por un maestro. No fue tu culpa." Blaine asintió, pero mantuvo los ojos fijos en el suelo.

Kurt esperó un momento antes de hacer la siguiente pregunta. Estaba aterrorizado de la respuesta.

"¿Blaine?... Sebastian... y tú ... Él y tú... ¿tuvieron relaciones sexuales?"

Blaine negó vigorosamente con la cabeza. "No. Él estaba esperando. Esperando hasta el día de la reclamación."

Kurt suspiró con alivio, pero Blaine de repente apoyó la frente en el suelo y empezó a llorar.

"Por favor, por favor castigarme, Kurt. Por favor. Merezco ser castigado."

Kurt negó con la cabeza. "No. No, Blaine. No mereces ser castigado. Esto no fue tu culpa."

"Pero yo te desobedecí. Me sometí ante otro maestro. Otro maestro... me tocó y... y yo le serví y... dormí en su jaula, y sólo... por favor... por favor castígame."

"No. No mereces ser castigado. No hiciste nada malo. Fue tu sumisión, Blaine. Él te rompió. Sabía que eventualmente, no tendrías más remedio que ceder ante tu hambre natural. Él te mató de hambre y estoy muy orgulloso de ti por defenderte, pero ibas a romperte con el tiempo, y no pasa nada. Entiendo."

"Pero debería haber luchado más. Nunca debí haberme sometido ante él. Me dijiste que nunca me sometiera ante otro maestro, y lo hice. Por favor... por favor castígame."

"No. Ahora detente. Vamos a tomar una ducha."

Kurt puso a Blaine de pie y comenzó a desvestirlo. Blaine se quedó allí sintiéndose culpable y confundido. Se merecía ser castigado. ¿Por qué Kurt no lo castigaba? Kurt siempre lo había castigado por no seguir las reglas.

A medida que el agua les caía en cascada, Kurt se acercó más a Blaine y comenzó a besarlo. Suavemente al principio, labio a labio. Gentil y amorosamente. Poco a poco sus besos se volvieron más urgentes y necesitados. Kurt enredó sus dedos en los rizos de Blaine y presionó su boca más fuerte en la suya. Cuando finalmente le permitió a Blaine tomar aire, atacó su cuello, chupándolo con mayor firmeza, dejando marcas de color rojo oscuro. Le susurró al oído: "Tú eres mío, Blaine. Todo mío. Te amo muchísimo. Te extrañé tanto." Blaine se derritió bajo su voz. Kurt aún lo quería. A pesar de todo, su maestro aún lo quería.

Una vez que Blaine se metió en la cama, Kurt hizo su rutina de hidratación y puso en orden el apartamento antes de desplomarse en el sofá a pensar en la historia de Blaine. Sonrió al imaginar la mirada en el rostro de Sebastian cuando se dio cuenta de que Blaine no era el mismo que recordaba de la preparatoria. Eso probablemente habría sido una desagradable sorpresa para él, pero Sebastian esperó pacientemente a que la naturaleza siguiera su curso. Kurt estaba agradecido por la paciencia de Sebastian. Si hubiera estado ansioso, simplemente habría violado a Blaine y colocado un collar en él, y luego Kurt no habría sido capaz de llevárselo.

Un collar.

Necesitaba ponerle un collar a Blaine tan pronto como fuera posible. Sería de gran ayuda para Blaine, y esperaba que le proporcionara cierta protección y que le consiguiera un poco de tiempo si Victoria se presentaba.

Por otro lado ¿debía castigar a Blaine?

Kurt se preguntó si estaba tomando la decisión correcta al negar la petición de Blaine de ser castigado. Sólo castigaba a Blaine por romper las reglas o por mal comportamiento. Sí, Blaine había roto una orden, pero las circunstancias habían ido más allá de su control. No parecía correcto castigarlo.

Pero, de nuevo...

Blaine deseaba ser controlado y castigarlo era una forma de control. Tal vez castigarlo ayudaría a restablecer su equilibrio y su fuerza.

Kurt sacudió la cabeza. Estaba cansado y estaba pensando demasiado. Cogió su teléfono celular. Había estado apagado desde que se había ido. Había varias llamadas de pánico de Quinn preguntando si había oído de Noah. Una llamada de su padre también preguntando por Noah después de recibir una llamada de Quinn. Una llamada de Kevin y una llamada de Cooper. Kurt escuchó el mensaje de Cooper pero no le devuolvió la llamada. Él y Noah había acordado mantener el regreso de Blaine en secreto hasta que escucharan de Tristan y analizaran sus opciones. Kurt no estaba seguro de lo que quería decirle a Cooper, y tampoco estaba seguro de que confiaba en él.

Decidió llamar a su padre. Estaba seguro de que su padre no aprobaría todo lo que había sucedido en las últimas horas, pero se merecía saber lo que estaba pasando en caso de que alguien lo contactara.

"¿Kurt?"

"Hola papá."

"¿Cómo estás? ¿Todo bien?"

"Um... sí. Bueno... un poco. Digo... sí. Tengo buenas noticias. Tengo a Blaine."

"¿Qué?"

"Tengo a Blaine. Lo traje de vuelta."

"¿Cómo?"

Kurt se lanzó a una explicación incoherente de todo lo que había sucedido desde que Noah había aparecido por primera vez en su apartamento. Burt escuchó en silencio hasta que Kurt terminó.

"¿Cómo está?"

"Está destrozado. Peor de lo que estaba en la preparatoria. Sebastian lo rompió. Él lo rompió y... no cuidó de él. Ha perdido peso. Parece asustado, confundido y exhausto, y francamente... yo también tengo miedo. Tengo miedo de no saber cómo a arreglarlo."

"Claro que lo sabes, Kurt. Sólo tómate tu tiempo y permanece fiel a la naturaleza de tu relación con Blaine. No te contengas. Tú eres su amo. Él es tu esclavo. A pesar de los últimos cuatro meses, aun existe el vínculo creado entre los dos en la noche de su confirmación porque nunca lo liberaste. Una vez que vuelvas a reclamarlo, estoy seguro de que todo estará bien."

Kurt cerró los ojos y asintió, más para sí mismo que para cualquier otra cosa. Realmente necesitaba creer que su padre tenía razón.

"Escucha, no le digas a nadie acerca de Blaine. Lo mejor es mantener este secreto hasta que sepamos el siguiente movimiento. Noah lo sugirió, pero si Michael Smythe pasa por encima de mi, ¿qué va a pasar?"

Burt suspiró. "Sinceramente, no lo sé, Kurt. Conforme va pasando el tiempo, entramos en un nuevo territorio. Supongo que todo saldrá bien, pero quién sabe. He aprendido que el ministerio hace lo que quiere por el precio justo, y Victoria tiene un montón de dinero."

Kurt sintió un escalofrío de miedo correr a través de él. "T-tu no crees que Victoria se lo quiera llevar otra vez, ¿verdad? ¿Ella puede hacer eso?" Kurt no podía soportar la idea de pasar por otra separación. Él tomó una decisión ese momento, si Victoria amenazaba con llevarse otra vez a Blaine, esta vez ellos huirían de verdad.

"No lo sé, muchacho. Realmente no lo sé. Apenas puedo creer todo lo que me acabas de decir. Todo esto es una locura. ¿Por qué pagaría Michael Smythe a los amigos de Blaine para acusarte de abuso? Está con Victoria. Obviamente ambos estuvieron de acuerdo en entregar a Blaine a Sebastian. ¿Por qué añadir la acusación de abuso? No era necesaria. Ellos no tenían que mancharte con eso. Malditos bastardos. ¿Y por qué hacer todo esto en el primer lugar? No puedo creer que hayan hecho todo esto sólo para dárselo a Sebastian, especialmente si el niño ya tenía un esclavo. ¿Qué diablos está pasando realmente?"

Kurt pensó en el mensaje de Cooper. Tal vez le debería llamarle lo más pronto posible. Quizás Cooper tendría respuestas.

"No lo sé, y francamente no me importa. Sé que debería preocuparme, pero no. Sólo quiero centrarme en Blaine. En nosotros. Sólo quiero que volvamos a donde estábamos antes de que esta pesadilla comenzara."

Burt suspiró. No tenía idea de lo que podría suceder a continuación, así que decidió mantener sus temores para sí mismo. Después de todo, él fue quien habñia decidido contratar a Noah para que encontrara a Blaine. Noah había hecho su trabajo. Ahora ellos tendría que afrontar las consecuencias.

Después de promete ser cuidadoso y llamar todos los días, Kurt revisó las cerraduras de la puerta, apagó las luces y se metió en la cama. Blaine inmediatamente enroscó su cuerpo en el de Kurt. Él envolvió sus brazos alrededor de Blaine y pronto se quedó dormido.

...

Kurt despertó a la mañana siguiente, alrededor de las 10:00 am. Observó a Blaine dormir. Por el sonido de su respiración, Kurt estaba seguro de que Blaine dormiría durante varias horas más. En silencio, se deslizó fuera de su habitación y se dirigió a la cocina. Cuando se asomó en el refrigerador y revisó los armarios, dándose cuenta que realmente necesitaba ir de compras. Quería tener todo a la mano para preparar los platillos favoritos de Blaine. Sebastian no le había dado de comer bien. Se veía demasiado delgado.

Kurt se sentó en la mesa de la cocina tratando de averiguar qué hacer. No quería dejar solo a Blaine, pero tampoco quería sacarlo. Eso sería demasiado estresante. El aeropuerto había sido horrible. Blaine se había aferrado a Kurt con un apretón de muerte, con ojos muy abiertos y aterrorizados. A pesar de tratar de proyectar más de su perfil de esclavo, Blaine había dado un respingo cada vez que miraba a Noah. En el avión, Blaine prácticamente se había sentado en el regazo de Kurt, gimiendo cuando Kurt le ordenó ponerse el cinturón de seguridad para el despegue. Ver a Blaine así, le hizo recordar las historias que Wes le había contado de cuando Blaine era niño. Constantemente encogido en un estado de miedo, tratando desesperadamente de mantenerse fuera del camino de su madre mientras ella le gritaba por ser débil. Kurt se entretuvo en sus pensamientos asesinos respecto a Victoria y Sebastián antes de volver a su tarea. Llamó a Chandler.

"Hey. ¿Qué sucede?"

"Hola. Escucha, ¿podrías hacerme un favor?"

"Por supuesto."

"Si te envío una lista del súper en un mensaje de texto, ¿me harías el favor de ir a la tienda a hacer las compras y traérmelas?"

Chandler se quedó callado por un momento. "Bueno sí, pero... ¿estás bien? ¿Te sientes mal?"

"Uh... yo... sí, no me siento bien."

"Okay. Saldré temprano del trabajo. No hay problema."

"Gracias."

S & C & S & C

Seth miraba a Chandler sospechosamente mientras colocaba artículos en el carrito.

"¿Estas cosas son para Kurt?"

"Mmm hmm." Chandler asintió mientras buscaba el Apple Jacks en el pasillo de los cereales. Seth entrecerró los ojos. ¿Desde cuando Kurt comía Apple Jacks? No fue sino hasta que llegaron a la salida, y vio los artículos rodar por la cinta transportadora, que Seth lo descubrió. Su rostro estalló en una enorme sonrisa mientras sus ojos bailaban.

"¡Él está en casa!"

Chandler lo miró lleno de confusión. "¿Qué?"

Seth miró a su alrededor y bajó la voz. "Blaine está de vuelta."

"¿De qué estás hablando? Blaine no ha regresado. ¿Qué te hace pensar eso?"

"Sólo mira la lista y piensa en cada cena de cumpleaños que Kurt ha preparado para Blaine. Estos son todos los alimentos favoritos de Blaine o los ingredientes para hacer los platillos favoritos de Blaine. ¡Ha vuelto! ¡Ha vuelto y Kurt está cocinando para él!"

Chandler tristemente negó con la cabeza. Él sabía lo mucho que Seth extrañaba a Blaine. Nunca había visto a Seth tan triste como lo había estado durante los últimos cuatro meses.

"Seth, cariño, ya hablamos de esto. Realmente espero que Blaine regrese, pero las posibilidades que tiene Kurt de traerlo de vuelta son realmente nulas. Espero que él regrese a casa, pero lo más probable es que no suceda."

Seth agarró las bolsas de la compra y le sonrió a Chandler.

"Vamos a llevarle a Kurt sus víveres."

K & B & K & B

Kurt abrió la puerta cuando escuchó el timbre. Un momento después, Seth y Chandler entraron.

"¡Hola!"

"Hola."

Se dirigieron directamente a la cocina. Kurt comenzó a desempacar.

"Muchas gracias por ayudarme. Dime cuanto te debo."

Seth no podía controlarse. "¿Dónde está?"

"¡Seth!" Chandler silbó. Kurt se quedó helado.

"¿Dónde está quién?"

"¡Blaine! ¡Yo sé que él está de vuelta!"

Kurt estaba en shock. "Qué... cómo... ¿qué te hace pensar eso?"

"¡Todo esto es lo favorito de Blaine! Estas son sus comidas favoritas, o los ingredientes para hacer sus platillos favoritos. ¡Estás cocinando para Blaine!"

"¡Seth! ¡Basta! Kurt, lo siento mucho. Traté de decirle..." Chandler se calló cuando vió la expresión de Kurt. Seth empezó a saltar en su lugar.

"Estoy en lo cierto, ¿verdad?"

"¿Kurt?"

"¿Kurt?"

La mente de Kurt estaba corriendo. Se suponía que no iba a contarle a nadie, pero odiaba mantenerlo en secreto. Quería que alguien fuera feliz con él. Seth de pronto gritó.

"¡Lo sabía! ¡Lo sabía! ¡Lo sabía! ¿Está bien? ¿Puedo hablar con él? ¿Por qué no dijiste nada?"

"Um... él es... él está durmiendo."

Los ojos de Chandler se abrieron enormemente. "Espera... ¿Hablas en serio? Está de vuelta?"

Seth estaba ahora bailando alrededor de la cocina en círculos y riendo mientras Chandler miraba a Kurt con total incredulidad.

"Sí, pero no puedes decirle a nadie. Nadie puede saberlo. Nadie. ¿Seth? ¿Me oyes? Nadie puede saber que Blaine está de vuelta."

Seth dejó de bailar y se volvió preocupado. "¿Por qué no? ¿Cómo lo lograste? ¿Está bien?"

Kurt se sentó a la mesa de la cocina. No estaba preparado para esto. Había pensado que Chandler y Seth le entregarían los víveres y se irían. Nunca se había enterado que Seth era tan condenadamente observador.

"Um... mi padre contrató a alguien para averiguar dónde estaba, y cuando lo encontramos, fuimos a buscarlo."

Chandler lo miró horrorizado. "¿Quieres decir que sólo te lo trajiste?"

"No exactamente. Bueno... alguien está trabajando ahora en conseguirme el permiso."

"¿El Ministerio?"

"No. Um... un amigo. Un amigo mío que también conoce a la persona que tenía a Blaine."

"Así que uno de tus amigos supo todo el tiempo quién tenía a Blaine y nunca dijo nada, pero ahora te estás ayudando. ¿Quién es ese amigo?"

Kurt puso su rostro entre las manos y negó con la cabeza. "Mira, todo es muy complicado y realmente preferiría no entrar en detalles. Sólo entérate que Blaine está de vuelta, que está bien, y que no puedes decirle a nadie."

Chandler y Seth asintieron. Seth empezó a saltar de nuevo.

"¿Puedo verlo?"

"Está durmiendo."

"Oh."

Seth parecía tan abatido, Kurt se sintió mal.

"Ha estado durmiendo la mayor parte del día. ¿Por qué no vas a ver si ya despertó?"

Seth salió corriendo de la cocina haciendo sonreír a Kurt.

Hasta que miró a Chandler.

Mierda. Aquí vamos.

Kurt negó con la cabeza. "Por favor, no empieces."

Chandler sonrió. "Está bien. Sólo dime cómo le está yendo a Blaine."

Kurt levantó una ceja en sospechosa sorpresa. "¿En serio? ¿No vas a empezar con tu rollo sobre las reglas, el Ministerio, ser arrestado por tomar un esclavo, etc, etc, etc.?"

Chandler negó con la cabeza. "Pues no. Me alegro de que esté de vuelta en casa y espero que se quede. ¿Cómo está?"

Kurt se sintió aliviado. Necesitaba a alguien con quien hablar.

"Está destrozado, Chandler. Ese bastardo lo rompió. No estoy seguro de cuánto tiempo fue capaz de luchar, pero ese hijo de puta esperó a que su sumisión venciera a su mente y luego... él... él le hizo de todo menos dormir con él. Cuando llegué allí... Blaine llevaba una jaula de castidad."

Chandler se sintió enfermo. "Lo siento, Kurt. Lo siento mucho."

"Ahora no sé qué hacer. No estoy seguro de cómo arreglarlo. Me pidió que lo castigara, pero no puedo hacer eso."

Chandler frunció el ceño en confusión. "¿Por qué no? Eso es exactamente lo que debes hacer."

Kurt se sorprendió. "¿Qué?"

"Por supuesto que debes castigarlo. Debes castigarlo por varias semanas hasta sacarle toda la mierda. Quizás por varios meses."

Kurt negó con la cabeza. "No. ¿De qué estás hablando? Blaine no merece ser castigado por esto. Nada de esto fue su culpa. Nunca lo castigaría por lo que ha pasado."

"No lo estrías castigando por lo que ha pasado. Lo estarías castigando por someterse ante otro maestro."

"¡Pero no fue su culpa! Su sumisión se iba a hacer cargo de él eventualmente. ¡Él no podía controlar eso!"

"Lógicamente Kurt, lo que dices tiene sentido, pero estás perdiendo el punto. Al no castigar a Blaine, lo estás castigando inconscientemente. Él es un esclavo extremadamente sumiso. Ansía tu dominio y control sobre él. Tu trabajo como su maestro es castigarlo. Piensa en ello. Ya está confundido y roto por todo lo que pasó con él. Necesitas tomar el control y reafirmar tu dominio sobre él. Entiendo tu lógica, pero míralo desde el punto de vista de Blaine. Éll rompió las reglas. Cuando rompe las reglas, su amo lo castiga. Para él, eso es una señal de amor. Le estás dando lo que necesita. Ponle un collar y castígalo hasta el infierno."

Kurt se sentó mirando a Chandler con la boca ligeramente abierta. "Pero... de algún modo me parece mal. Yo castigo a Blaine por romper mis reglas. Sí, rompió una regla, pero... no lo sé."

"Tú le dijiste que no se sometiera ante otro maestro y lo hizo. Hay que corregir ese comportamiento. Él te necesita para corregir ese comportamiento. No pienses en ello como castigarlo por seguir su naturaleza. Piensa en ello como si estuvieras llenando las expectativas que él tiene con respecto a su amo. Después de todo lo que ha pasado, Kurt, ¿no te parece que ahora es cuando necesita que seas su mayor fuerza? ¿Su más grande dominante? Borra lo que ese cabrón le hizo a Blaine. Vuelve a establecerte como su maestro. Su único maestro."

Kurt se sintió de repente muy excitado.

Quizás Chandler tenía razón.

x-x-x-x-x

Seth abrió calladamente la puerta de la habitación.

"¿Blaine? ¿Blaine?"

Se acercó cuidadosamente a la cama. Necesitaba ver a Blaine para poder creer que realmente estaba en casa. Miró a su amigo dormir y sonrió lleno de felicidad. Era verdad. Su mejor amigo estaba de vuelta.

En ese momento Blaine abrió los ojos y miró a Seth. Se sentó.

"¡Seth!"

"¡Hey!"

Seth lo derribó con un abrazo. Blaine sonrió y le devolvió el abrazo."

"Te extrañé mucho, Blaine."

"Yo te extrañé mucho más."

Seth se hizo para atrás y sonrió. Su rostro se ensombreció ligeramente cuando notó la piel pálida de Blaine, su delgadez y el hecho de que no tenía collar, pero inmediatamente se iluminó.

"Kurt te va a preparar todos tus platillos favoritos. Chandler y yo fuimos a hacer las compras."

"Genial. He estado hambriento." Blaine se deslizó fuera de la cama y se dirigió al baño. Cuando regresó, ambos se acomodaron en la cama, uno frente al otro.

"¿Qué pasó contigo? ¿Dónde estuviste todo este tiempo? ¿Con quién estuviste? ¿Dónde está tu collar?"

Blaine lentamente le contó toda la historia a Seth, quien estaba completamente hipnotizado. Se sentía especialmente fascinado ante el hecho de Blaine siendo azotado.

"¿Él te azotó a pesar de no pertenecerle?"

Blaine asintió. Seth lentamente sacudió su cabeza con aire de incredulidad. "Wow. ¿Kurt lo sabe?" Blaine volvió a asentir. Seth miró hacia la puerta y bajó la voz.

"Dime la verdad... ¿Lo disfrutaste?"

Blaine asintió con aire de culpabilidad. "Fue intenso."

Seth estaba sorprendido, pero después sonrió maliciosamente. "Sólo imagina si fuera Kurt quien te lo hiciera."

Blaine se estremeció un poco. Definitivamente quería que Kurt lo azotara. Eso podría matarlo, pero al menos moriría feliz.

Seth inspeccionó la espalda de Blaine y le dio instrucciones de cómo cuidarse la piel para que las cicatrices desaparecieran completamente.

"¿Cuando va a volver a reclamarte Kurt? ¿Cuándo te va a volver a poner un collar?"

Blaine lo miró con tristeza. "No lo se."

Seth frunció el ceño lleno de confusión. "¿Qué? ¿Qué pasa?"

"Él no quiso castigarme por haberme sometido ante otro maestro. Le pedí que me castigara y dijo que no."

"¿En serio? Bueno... Los castigos son a discreción del maestro. Tal vez tiene miedo de que sea demasiado para ti... Digo... por todo lo que pasaste."

"Con mayor razón lo necesito. Necesito sentir su control. Lo extrañé muchísimo."

"Kurt es un muy fuerte dominante, Blaine. Estoy seguro de que todo estará bien. Pronto te atornillará a la mesa para coger."

Seth puso a Blaine al tanto de su vida hasta que Chandler lo llamó. Fueron hacia la sala de estar.

"¡Blaine!" Chandler le dio un cálido abrazo. Mientras miraba a Blaine de arriba a abajo, estudió sus ojos. Chandler tenía la esperanza de que Kurt recuperara la cordura. Blaine necesitaba a su maestro.

Chandler y Seth se fueron 30 minutos después. Prometieron guardar el secreto del regreso de Blaine, y Kurt le prometió a Seth que se reunirían el fin de semana. Mientras que Blaine y Seth hacían planes, Chandler le habló a Kurt en un susurro.

"Apresúrate y ponle un collar. De esa manera, sin importar lo que suceda, su mente tendrá claro quién lo posee. Después castígalo hasta que se caiga a pedazos. Vuelve a restaurarlo, y luego destrózalo otra vez, Kurt. Confía en mi. Él lo necesita. Él lo desea."

Kurt asintió mientras su miembro se endurecía ligeramente ante la idea de tener a Blaine sexualmente destrozado y retorciéndose a sus pies. Su mente vagaba en los recuerdos de su primer año juntos. Blaine atado de rodillas, encadenado a la pared, mirando a Kurt con nada mas que amor, deseo y necesidad. Posesión y entrenamiento. Ese primer año había sido así, Kurt poseyendo a Blaine. Haciéndolo total y completamente suyo, y entrenándolo para servirle sólo a él.

Tal vez no estaría de más rememorar el pasado. No castigándolo, pero tal vez entrenándolo.

Re-entrenamiento y recuperación.

K & B & K & B

Pasaron la mayor parte del día cocinando, comiendo y hablando. Kurt llevaba la mayor parte de la conversación, poniendo a Blaine al día con todo sobre el show. La noche del estreno estaba a un mes de distancia y los ensayos eran intensos. Kurt se sentía un poco mal al tener que decirle a Kevin que estaba enfermo y que no estaría disponible en toda esa semana, pero él realmente quería enfocarse en Blaine.

Esa tarde se sentó con su iPad y buscó páginas web de joyerías en busca de un collar. Le habría encantado diseñar algo especial otra vez, pero quería ponerle un collar a Blaine lo más pronto posible. Después de mirar más de cien diseños, finalmente se decidió por un hermoso y muy costoso collar de oro con incrustaciones de diamantes de Tiffanys. Después de deducir sus honorarios y el costo de los billetes de avión y las habitaciones del hotel, Noah le había dado a Kurt el resto del dinero que Michael Smythe había pagado a Kaden y a Jake. Era más que suficiente para un costoso collar. Blaine finalmente tendría los diamantes que Kurt siempre había querido darle.

"¿Blaine?"

Blaine levantó la vista de su libro de escritura. Estaba leyendo las últimas letras y pensamientos que había garabateado para el musical. Kurt le había asegurado que Rick no había hecho nada desde que él se había ido. Blaine se sintió triste y feliz a la vez. Triste porque Rick se había sentido obligado a abandonar su trabajo, pero feliz de que él todavía pudiera escribir, esperando poder completar el show.

"Mañana vamos a ir a comprar tu nuevo collar, y mañana por la tarde tendremos nuestra ceremonia de reclamación. Sólo tú y yo."

Blaine sonrió con una amplia y brillante sonrisa que iluminaba todo su rostro y que hizo a sus ojos brillar.

"Sí, amo."

...

El martes por la tarde Blaine se arrodilló en el piso de la sala de estar. Estaba desnudo, con las manos cruzadas sobre su regazo y con los ojos en el suelo. Su cuerpo estaba lleno de anticipación, mientras esperaba a Kurt. Esa mañana habían tomado un taxi hasta Tiffanys para recoger el nuevo collar de Blaine. Kurt se sintió aliviado de que tuvieran disponible el diseño que quería y de la talla de Blaine. Estaban a punto de salir de la joyería cuando un par de brazaletes para esclavo llamó la atención de Kurt. Blaine se emocionó sobremanera cuando Kurt preguntó el costo y pidió verlos. Él quería desesperadamente llevar brazaletes además del collar. Ahora más que nunca, necesitaba la sensación cálida y protectora que experimentaba al llevar ambos.

Cuando llegaron a casa, Kurt encerró a Blaine en su jaula para que pudiera prepararse para la ceremonia. Se sentía un poco extraño al poner a Blaine dentro cuando él todavía estaba sin collar, pero pensó que si Sebastian había sido capaz de romper cada regla del libro, él podría romper al menos una.

Blaine luchó contra el impulso de mirar hacia arriba cuando oyó a Kurt entrar en la habitación. Todas las luces estaban apagadas y las velas estaban colocadas por todas partes, bañando la habitación en un cálido resplandor dorado. Kurt se acercó a Blaine con una charola que contenía el collar y los brazaletes. Se detuvo frente a Blaine y colocó la charola sobre la mesa.

"Mírame, mi amor." Blaine miró hacia arriba y respiró profundamente mientras admiraba el hermoso cuerpo desnudo de Kurt. Su piel estaba brillando, casi reluciendo ante la cálida luz. Sus ojos azules lucían oscuros, pero a la vez cálidos con un fuerte y amoroso dominio que irradiaba e iba directamente a la sumisión de Blaine. Kurt pronunció las mismas palabras de hace seis años.

"Yo, Kurt Elizabeth Hummel, habiendo nacido de la línea principal de Maestros y, como tal, habiendo sido dotado con los privilegios de la maestría, te reclamo a ti, Blaine Victor Anderson, como mi esclavo. Prometo dominarte a ti en la forma en que mi naturaleza lo demanda y en la forma en que tu naturaleza lo anhela. Prometo cuidarte y protegerte con mi vida. Eres mío para amar, cuidar, utilizar y castigar como yo lo crea conveniente. Tu aceptarás este reclamo."

"Maestro, yo, Blaine Victor Anderson, me someto ante ti como tu obediente esclavo. Te honraré, te obedeceré y te serviré en completa y total sumisión como mi único deber y propósito en la vida. Tus necesidades y deseos son mi única preocupación. Sirviéndote a ti es como encuentro la alegría, la paz y la felicidad. Mi cuerpo te pertenece para que lo uses como desees. Me someto ante ti y ante ningún otro. Yo acepto tu reclamación."

Kurt rápidamente colocó el collar alrededor del cuello de Blaine seguido de los brazaletes en cada muñeca. No sentía la necesidad de decir nada más.

Blaine se mareó, su cuerpo temblaba y su respiración se incrementaba, mientras la propiedad de Kurt fluía a través de él, haciéndose cargo de todo su ser y restableciendo su completa conexión. La función de auto-lubricación de su cuerpo se reactivó, y su punto de ronroneo súbitamente moría de ganas de ser tocado. Blaine cerró los ojos y apoyó la frente en el suelo. Kurt tiró de él suavemente hacia arriba, tomó su cara entre las manos y lo besó suavemente.

"Me perteneces, y te juro... te prometo... Nunca, nunca te dejaré ir. Nunca más, Blaine. Nunca." Kurt lo besó nuevamente, mas firmemente esta vez. Blaine, lleno de hambre lo besó de vuelta, su lengua lamiendo y saboreando la boca de Kurt como si fuera la primera vez. Permanecieron así por varios minutos antes de que Kurt se apartara y se pusiera de pie rápidamente dejando a Blaine de rodillas. Él agarró el pelo recién cortado de Blaine y tiró de su cabeza hacia atrás. Blaine temblaba mientras miraba a los ojos de Kurt. El amor estaba todavía allí, pero ahora se completaba con una feroz y oscura demanda.

"Te amo, pero has sido desobediente. Muy, muy desobediente. Creo que es hora de un poco de re-entrenamiento, al menos... así es como yo prefiero pensar en ello. Recuperación y re-entrenamiento. Tu puede pensar en ello como... castigo."

La mente de Blaine gritó. Sí. Sí. Sí. Sí. Miró a Kurt directamente a los ojos.

"Por favor castígame, amo. Ruego por tu castigo."

Kurt sonrió. "Es posible que lo lamentes." Se dejó caer de rodillas y lo besó apasionadamente. Sí, lo castigaría, pero primero necesitaba sentirlo. Blaine puro, crudo y primitivo. Kurt empujó a Blaine hacia el suelo, se colocó entre sus piernas y se presionó contra él. Los gemidos de Blaine eran ahogados y entrecortados mientras el dominio de Kurt lo abrumaba. Kurt gimió y se presionó con más fuerza. El profundo gruñido que recibió en respuesta lo envió al límite. Kurt agarró las piernas de Blaine y las empujó hacia arriba, poniendo sus tobillos casi sobre su cabeza. Alineó su miembro con la entrada de Blaine y se empujó hacia adelante.

Blaine gritó y clavó las uñas en la espalda de Kurt. Pensó que su cuerpo literalmente se desmoronaría mientras Kurt seguía empujando más duro, más profundo y cada vez con mayor fuerza tras cada empuje. Mientras más se lo cogía, la mente de Blaine más se derretía en un pozo de sumisión, rendición y aceptación de su maestro. Su verdadero maestro. Su único maestro.

Kurt se vino duro y fuerte, su semen y su dominio llenando a Blaine al mismo tiempo, explotando dentro de su culo y dentro de su mente. Kurt se derrumbó encima de Blaine, haciendo que su cuerpo temblara y se sacudiera por la intensa combinación de todas sus emociones. Permanecieron allí durante varios minutos antes de que Kurt saliera de él y se pusiera de pie.

"De rodillas."

Blaine abrió los ojos y se puso de rodillas. Miró a Kurt con complaciente deseo. Quería cada cosa que Kurt tenía reservada para él. Estaba listo para sufrir por días. O semanas. Y si tenía suerte podrían ser meses.

Kurt miró el miembro palpitante de Blaine. Blaine estaba demasiado abrumado para pedirle permiso, por lo que se mantuvo duro y lleno. Kurt se acercó a la mesa y cogió una jaula de castidad muy epecial. Blaine se estremeció cuando echó un vistazo a lo que estaba trayendo Kurt. Nunca antes la había visto.

Kurt se arrodilló y envolvió su mano alrededor del pene de Blaine.

"Compré esto tiempo atrás, pero nunca lo utilizamos. Lo estaba guardando para una falta muy especial o algún incumplimiento demasiado grande. Creo que esto cuenta."

Blaine cerró los ojos mientras Kurt suavemente acomodaba su miembro en la extraña jaula. Era de metal, pero a diferencia de otras, ésta tenía la forma de una pequeña caja. El miembro de Blaine se tensó cuando Kurt lo introdujo. Una vez que su pene estuvo encerrado, Kurt giró una pequeña palanca situada en la parte inferior de la caja. Blaine se sorprendió al sentir la jaula más apretada. Se quedó sin aliento cuando Kurt siguió girando la palanca, apretando aún más. Apretó hasta que Blaine se quejó ruidosamente. Kurt colocó la palanca en su lugar y le dio a Blaine un profundo y húmedo beso de lengua. Los ojos de Blaine se volvieron vidriosos mientras su sumisión hervía y se desbordaba.

"¿Puedes soportarlo, mi amor?"

"Sí señor."

Kurt lo besó otra vez antes de tomar una funda para testículos.

"No quiero que tus bolas se sientan abandonadas."

Blaine gimió cuando Kurt colocó cuidadosamente sus bolas en la dura y apretada funda. Kurt sonrió con malicia. "¿Sabes?, ésta en realidad tiene electrodos que me permitirán darte toques eléctricos, pero creo que vamos a guardar esa posibilidad para otro momento." La mirada en el rostro de Blaine no tenía precio.

"Ponte de pie."

Blaine se levantó y siguió a Kurt a la pared. Se arrodilló en el suelo, contra la pared, con las piernas abiertas. Kurt colocó una barra separadora entre sus tobillos y luego ató sus muñecas atrás de su espalda con las pesadas cadenas de hierro que Blaine amaba. Después colocó otra cadena a la mitad de las cadenas de hierro y tiró de él nuevamente, conectándolo a una barra de metal instalada en la pared. Kurt suavemente rozó los labios de Blaine con la cabeza de su pene. Blaine estaba literalmente babeando.

"Por favor... puedo servirte, señor?"

Kurt asintió y presionó su pene en los labios de Blaine. Blaine lamió y chupó, gimiendo alrededor del miembro en su boca mientras su propia erección se empujaba y se tensaba dentro de la jaula de tortura. Sus bolas estaban pesadas y llenas, y empezaban a palpitar en el interior de la apretada funda. Blaine se concentró en chupar el miembro de Kurt profundamente hasta que Kurt lo sacó de su boca y se levantó.

"Me gustarían algunas galletas. ¿Quieres unas galletas?"

Blaine estaba demasiado confundido como para responder. Él se quedó mirando a Kurt y lo vio tomar un juego de pinzas para pezones. Kurt hablaba en voz baja mientras lentamente colocaba una apretada pinza en el pezón de Blaine y la apretaba más antes de hacer lo mismo con el otro pezón. Blaine gimió. Kurt no le hizo caso.

"Voy a hornear unas galletas. Apuesto a que extrañaste mis galletas mientras estuviste lejos. ¿Lo hiciste, mi amor ? ¿Extrañaste mis galletas?"

Blaine asintió casi borracho. El agudo dolor y el placer que lo inundaba estaba creciendo lenta e insoportablemente. Kurt desizó la mano con cariño por la espalda de Blaine antes de deslizar un dedo en su agujero. "Una vez que ponga las galletas en el horno, voy a volver y voy a cogerte muy duro hasta que te desmayes. ¿De acuerdo?"

Blaine asintió. Sí. Lo que sea. Todo lo que su amo quisiera hacerle. Kurt se inclinó y le dio un beso antes de dirigirse a la cocina.

Blaine sintió que Kurt se había ido por días en lugar de 20 minutos. Las crueles ataduras alimentaban su sumisión y lo transportaron a un nuevo espacio en su cabeza. Cuando Kurt regresó, Blaine no era consciente de nada más que el deseo de ser castigado y el deseo de servir a su maestro. Kurt desbloqueó la barra de separación y removió las cadenas, pero le dejó la jaula, la funda y las pinzas en su lugar. Condujo a Blaine hacia el sofá, acomodándolo inclinado sobre el respaldo, separando sus piernas y pasando su dedo por toda la grieta del trasero de Blaine.

"¿Quién es tu amo, mi amor?"

"Tú, señor. Kurt Elizabeth Hummel es mi..." Blaine gritó mientras Kurt perversamente se estrelló dentro de él. Blaine no había sido cogido en meses. Su culo le dio la bienvenida a la salvaje embestida mientras Kurt se lo cogía. Con cada embestida, Blaine estaba seguro en la jaula, las pinzas y la funda lo apretaban más, dándole mayor intensidad y placer a su agonía.

"¿Quién es tu amo, Blaine?"

"Tú, señor."

"¿Quién es tu amo, Blaine?"

"¡Tú, señor!"

Kurt siguió preguntando y Blaine siguió gritando hasta que Kurt explotó en su culo, caliente, húmedo y abundante. Kurt rápidamente deslizó un tapón anal grande en el agujero de Blaine antes de apresurarse a la cocina para sacar las galletas del horno. Blaine permaneció inclinado sobre el sofá hasta que Kurt regresó.

"Levántate, Blaine."

Blaine apenas podía estar de pie. Su pene estaba en agonía, sus bolas estaban tan pesadas, que estaba empezando a pensar que Kurt había atado un peso junto con la funda, y sus pezones estaban gritando por alivio, pero todo se sentía intensamente increíble.

Kurt lo besó suavemente, chupando y lamiendo su cuello mientras lo abrazaba y le susurraba.

"Eres tan hermoso y perfecto. Te amo tanto. Demasiado. ¿Te someterás ante mi, Blaine? ¿Ante mi y sólo para mí?"

Blaine cayó de rodillas. "Sólo para ti. Sólo me someteré ante ti."

"Pero eso no es cierto, ¿o sí, Blaine? Te sometiste ante otro."

"Lo siento. Por favor, perdóname. Lo siento mucho."

"Ya te lo dije. No hay nada que perdonar, sólo hay que olvidar. Pero todavía tienes que pagar por tu desobediencia."

La mente de Blaine se arremolinaba en una neblina de sumisión. Sí. Él había desobedecido. Él debía ser castigado. "Por favor, castígame, maestro."

"Oh, esa es la intención. Permanecerás con estas ataduras durante tres días, y luego determinaré si tienes derecho a ser liberado. En estos tres días, pasarás cada noche durmiendo en tu jaula. Durante el día no podrás caminar. Sólo te arrastrarás. Te sentarás en el suelo en todo momento. También es importante para nosotros que volvamos a nuestra rutina normal. Te despertarás cada mañana y te presentarás ante mi de rodillas, listo para servirme. ¿Entendiste?"

"Sí, señor. Gracias, señor."

"Buen chico. Ahora, dime cómo te gustaría ser castigado, ¿qué quieres que te haga?"

Blaine sabía lo que quería, pero tenia miedo de pedirlo. Miedo de confirmar lo mucho que había disfrutado con Sebastian.

Kurt lo miró fijamente. Estaba seguro de saber lo que Blaine quería, pero necesitaba escucharlo de sus labios para sentirse totalmente cómodo haciéndolo.

"Blaine, siempre debes decirme la verdad. ¿Qué quieres?"

Blaine se lamió los labios. No podía mentirle a su maestro.

"Quiero que me azotes."

"¿Por qué quieres que te azote?"

"Pa-para castigarme por haberme sometido ante otro maestro."

Kurt asintió "Vamos a ver como nos va en estos tres días. Si eres un buen chico y te comportas, tal vez te lo conceda. ¿Entendido?"

Blaine asintió.

Kurt se lo cogió una vez más antes de descansar ambos en el sofá para comer las galletas y un poco de leche. La mente de Blaine estaba nadando en un extraño y eufórico estado de sumisión, dolor, placer y hambre sexual. Su miembro dolía, sus bolas palpitaban y sus pezones estaban adoloridos. Su collar se sentía apretado alrededor de su cuello en una maravillosa sensación de control. Se recostó en los brazos de Kurt y gimió silenciosamente mientras Kurt lo hacía flotar por encima del límite acariciándole su punto de ronroneo.

Cuando llegó la hora de ir a la cama, Kurt colocó a Blaine en su jaula. Había extrañado dormir con él en los últimos cuatro meses, pero dejó de lado su deseo a favor del bienestar de Blaine. Su precioso Blaine necesitaba este duro momento de esclavitud. Kurt podía esperar.

Cuando Blaine se durmió, su núcleo sumiso se arremolinó, cambiando y reconectándose y lentamente ordenándose.

Obedecerás y te someterás sólamente ante Kurt.

¿Y el otro maestro?

¿Qué otro maestro? No existe nungún otro maestro. Nunca existió.

Sólo Kurt.

Siempre Kurt.

...

Sebastian estaba tumbado en el sofá escuchando la interminable plática de Tristan mientras organizaba los libros en los estantes. Tristán ya había limpiado los cristales rotos, reorganizado la mesa y ordenado alfabéticamente los CDs y DVDs. El salón estaba de nueva cuenta ordenado y aseado. Mientras ordenaba alfabéticamente los libros, Tristan hablaba acerca de un concierto que estaba llegando a París.

"... Y entonces debes estar lo totalmente bien para ir. Cuando termine voy a conectarme para ver si puedo conseguir entradas. Creo que ya han salido a la venta..."

Sebastian lo interrumpió.

"¿Por qué has vuelto?"

Tristan miró hacia arriba y luego rápidamente hacia el suelo. No dijo nada.

"¿Por qué has vuelto, Tristan? ¿Por qué estás aquí?"

El corazón de Tristán dio un vuelco y comenzó a latir más rápido. ¿Por qué lo pregunta? ¿Acaso no me quiere aquí?

La herida en la cabeza de Sebastian había necesitado varios puntos. Tres de sus costillas estaban rotas y su rostro era un desastre magullado. Todo su cuerpo estaba cubierto de moretones negros, azules y morados. Se veía horrible y no podía moverse sin una mueca de dolor, pero no había daños graves. Él sanaría.

John se había sorprendido por el estado de la casa cuando llegó a la mañana siguiente, y aún más sorprendido al ver a Tristán preparando el café en la cocina. Se quedó atónito mientras Tristán lo abrazó.

"Entonces, ¿estás de vuelta?"

Tristán se encogió de hombros . "No lo sé. Supongo que... bueno... por ahora."

John sonrió cálidamente. "Me alegro. El otro no lo amaba. Tu lo amas. Tu eres lo que él necesita, incluso aunque él no se de cuenta. Tal vez ahora lo haga."

Tristán por fin levantó la vista para encontrarse con los tristes ojos de Sebastian. Su mirada estaba llena de dolor. Tristán se puso de pie y caminó hacia el sofá. Se arrodilló.

"¿Quieres que me vaya? "

El dolor en los ojos de Sebastián cambió al miedo. "¡No! No, yo... yo quiero que te quedes, pero... ¿por qué has vuelto?"

"Porque te amo."

Sebastian negó con la cabeza. El dolor volvió a sus ojos." No deberías amarme. No merezco tu amor."

Tristán se acercó y le tomó la mano. "Tienes razón. No te lo mereces."

Se quedaron en silencio por un momento antes de que Tristán continuara. "¿Por qué hiciste eso? ¿Por qué me trataste tan mal? Me echaste. Yo no me lo merecía."

Un profundo sentimiento de culpa nubló el rostro de Sebastian. "Lo siento. Yo..."

"¿Por qué, Sebastian? ¿Por qué?" Tristán finalmente desató el dolor y la rabia que había guardado en su interior durante seis meses. "¡Tú me echaste como si fuera basura! ¡Me rompiste el corazón! ¡Yo era un buen esclavo! ¡Te amaba! ¿Cómo pudiste hacerme esto a mí?" Las lágrimas rodaban por el rostro de Tristán.

La voz de Sebastian estaba llena de angustia. "Lo siento, Tristan. Lo siento mucho. Es sólo que... No lo sé. No tengo una excusa. Me perdí."

Pasaron varios momentos llenos de silencio. Sebastian estudiaba el rostro de Tristan. Era tan hermoso. ¿Cómo pudo hacerle daño a alguien tan hermoso? ¿Qué diablos le pasaba?

Tristán sacudió lentamente la cabeza. "He tratado de odiarte. Realmente lo intenté. Estuve completamente sólo en el apartamento en Nueva York y traté de odiarte con todas mis fuerzas. Pero no pude. Aún después de Royce, no pude odiarte."

Sebastian sintió una nausea sacudiendo su estómago ante la mención del nombre de Royce. Así que, realmente era cierto. Sabía que Royce estaba diciendo la verdad, pero una pequeña parte de él había mantenido la esperanza de todo fuera una mentira.

Al darse cuenta de lo que había dicho, Tristan miró a Sebastian con miedo. Sebastian negó con la cabeza.

"Ya lo sabía. Ese cabrón me lo dijo. Así fue como terminamos peleando. No importa, Tristan. Es culpa mía, no tuya. Lo siento. Siento haberte hecho pasar por todo esto. Sé que no te merezco, pero... todavía te deseo. Todavía te amo. Siempre te he amado. Por favor... quédate conmigo. Quiero que te quedes."

Tristán permaneció en silencio. Sebastian se ponía cada vez más nervioso conforme los minutos pasaban. Los esclavos quieren y necesitan un maestro. Ellos quieren un collar más que otra cosa. ¿Tristán realmente deseaba alejarse de él? El miedo se arrastraba lentamente por su espalda mientras el silencio crecía. No podía perder a Tristan. Él merecía perderlo, pero no quería perderlo. Lo amaba demasiado.

Tristán finalmente encontró su mirada.

Y lentamente negó con la cabeza.

"Me arrancaste mi collar. Me dijiste que era feo y que nunca me habías amado. Me liberaste, me pusiste en un avión para sufrir, y luego básicamente secuestraste a otro esclavo para reemplazarme. ¿Cómo se supone que voy confiar en ti? ¿Cómo se supone que voy a saber que no vas a hacerlo de nuevo?"

Sebastian nunca se había sentido tan desesperado en toda su vida. "Por favor, Tristán. Por favor. Te lo prometo, te lo juro, nunca más te volveré a lastimar de esa manera. Por favor, perdóname. Te amo. Te necesito. Sé que no merezco una segunda oportunidad, pero... por favor. Por favor, perdóname. Por favor dame otra oportunidad."

Tristán negó con la cabeza . "No puedo permitir que me hieras así de nuevo. Mi corazón no podría soportarlo. ¡Me destrozaste, Sebastian! ¡Me dejaste morir de hambre! ¡No te importó!"

"¡Eso no es cierto! Siempre estaba pensando en ti. Siempre. Sé que la cagué, y lo que hice fue horrible, pero... me hizo darme cuenta lo mucho que te amo. Pensé que quería a Blaine, pero eras tú. Siempre fuiste tú. Por favor Tristán. Por favor. Haré lo que sea, sólo... por favor... por favor dame una oportunidad."

Las palabras mágicas que Tristan estaba esperando.

"Me quedaré sólo si haces algo por mí."

"Lo que sea. Sólo dímelo."

"Haz que tu padre le devuelva a Blaine de nuevo a Kurt. Permanentemente."

Sebastian lucía sorprendido y luego preocupado. "No sé, Tristan. Digo, te juro que yo ya no lo quiero, pero... mi padre pagó mucho dinero por él. Lo que estás pidiéndome no será fácil."

Tristán se puso de pie. "Tampoco será fácil que yo vuelva contigo."

"¡Espera!" Sebastian le agarró la mano. "¡No te vayas! Lo haré. Conseguiré que se lo devuelva. Sólo por favor, no te vayas."

Tristan lo miró a los ojos. "¿Me lo prometes?"

"Te lo prometo. Te lo juro. Por favor, no te vayas. Quédate. Déjame recuperarte, volver a reclamarte. Lleva mi collar otra vez. Prometo pasar el resto de mi vida haciendo lo que tú decidas."

El segundo conjunto de palabras mágicas.

Tristán se puso de rodillas y sonrió.

"Sí, amo."

...

Para la mañana del cuarto día , Blaine estaba completamente consumido por Kurt enfocándose en su sumisión. Habían desaparecido todos los pensamientos de Sebastian, o cualquier otra cosa relacionada a eso. El hecho de que Kurt nunca lo había puesto en libertad, combinado con tres días con 24 horas de intenso castigo, había restaurado el núcleo sumiso de Blaine para el completo y pleno reconocimiento de Kurt como su único maestro.

Y los días habían sido muy intensos.

Blaine había sufrido en sus ataduras y Kurt no había mostrado ninguna piedad. La jaula de castidad y la funda de sus bolas permanecieron en todo momento. Kurt le quitaba las pinzas de los pezones durante la noche debido a su intensidad en una piel tan suave, pero los volvía a poner en su lugar durante todo el día. El tapón anal también permaneció en todo momento, sólo lo retiraba para el baño y para cogérselo. Kurt mantuvo a Blaine de rodillas, bloqueado con la barra de separación, encadenado a la pared. Incluso durante las comidas. Esto era especialmente importante para Kurt. Estaba seguro de que Sebastian no le había dado de comer bien. Kurt quería restablecer la total dependencia y confianza de Blaine en él para todas sus necesidades, incluyendo la comida. Kurt cocinaba todos los platillos favoritos de Blaine y los cortaba en porciones del tamaño del bocado de Blaine para que pudiera inclinarse y comer como un cachorrito.

Y luego estaba el sexo.

Kurt no usó la mesa para coger o la fusta o cualquier otra cosa. Quería que Blaine sintiera única y exclusivamente el miembro de su verdadero maestro enterrándose profundamente en el culo de su esclavo y en su garganta.

Kurt prefería inclinarlo sobre el respaldo del sofá o tenerlo en cuatro patas sobre la cama. Era implacable y no se guardaba nada. Quería que Blaine sintiera cada centímetro del pene de su amo. Diario. Cada hora si era posible. Y nunca mostraba una pizca de misericordia, siempre empujaba el tapón anal de nuevo en el rojo y ya bien atornillado agujero de Blaine cuando terminaba de tirárselo. Y Blaine tampoco quería misericordia.

Mientras cogían, Kurt hablaba con él.

"Tú eres mi esclavo. Yo soy tu dueño. Yo soy dueño de este hermoso, profundo... ugh... y tan jodidamente... perfecto... culo tuyo."

Blaine sólo gemía. Era todo lo que conseguía hacer.

A lo largo del día Kurt le ordenaba servirlo. Presionaba su pene en los labios de Blaine sin previo aviso y Blaine lo aceptaba y lo mamaba. Le encantaba este Kurt totalmente enérgico y contundente. Kurt básicamente se cogía su boca, y Blaine estaba agradecido. Le aclaraba la mente y reemplazaba los recuerdos del festival de semen de Sebastian.

Y luego estaban los azotes.

Esto era completamente nuevo para Kurt. Había discutido esto con Chandler en el pasado, pero nunca consideró hacerlo porque Blaine ya era tan increíblemente sumiso y respondía muy bien a todo lo que Kurt le hacía. Simplemente no parecía necesario. Pero Kurt quería darle a Blaine lo que había pedido. También quería borrar y reemplazar lo que Sebastian había hecho.

Pidió a Chandler que le diera un curso intensivo. No quería hacer daño a Blaine o hacerlo sangrar. Chandler le recomendó varios artículos en línea y videos de instrucción. Incluso le ofreció a Kurt que viniera a verlo dándole con el látigo a Seth. "Por supuesto que Seth y yo estamos como en el 20. Tú y Blaine deben estar en el 2. Estoy seguro de que me puedo contener." Kurt le dio las gracias, pero se negó. Chandler era muy alentador. "Confía en mí, Kurt. Tu dominio se hará cargo, pero tu amor por él ajustará automáticamente tu movimiento. El enlace que ustedes comparten guiará tus movimientos, así que lo harás a la perfección y le darás exactamente lo que Blaine necesita. Ni más, ni menos."

Kurt se puso el traje de Gatúbela y llevó a Blaine a la pared. Los ojos de Blaine se nublaron con amor y sumisión pura, pero su cuerpo entero estaba temblando. Con su pene en la jaula, no habría liberación, creando un agudo infierno agonizante. Antes de encadenarlo a la pared, Kurt besó a Blaine profundamente y lo miró a los ojos.

"¿Está seguro que deseas este castigo?"

Blaine se sorprendió por la pregunta. Kurt no daba segundas oportunidades, ni lo consultaba sobre los castigos. Los castigos eran para ser aceptados, no discutidos.

"Sí. Por favor. ¡Por favor, señor! ¡Castígarme por someterme ante él! Borra sus golpes y reemplázalos con los tuyos."

Eso era todo lo que Kurt necesitaba oír.

Kurt brincó cuando Blaine gritó después del primer golpe, pero tal como Chandler le prometió, el dominio de Kurt se hizo cargo. Con cada golpe, Kurt entraba más en comando. Podía sentir la obediencia y la rendición de Blaine alzarse. El pene de Kurt crecía más y más mientras que su mente se acelerba.

Claro que debes castigarlo. Él sabe que lo merece. Se sometió ante otro maestro. Castígalo por su desobediencia y recuérdale quien es su dueño. Quién lo controla. A quién le sirve. Haz que nunca olvide quién es su maestro.

Los gritos de Blaine lo volvían loco. Eran como una masturbación vocal para su miembro. Lo azotaba sin esfuerzo y se llenaba de placer al ver las marcas rojo profundo cubriendo su espalda. Cuando Kurt alcanzó el límite de ir demasiado lejos, su amor por Blaine lo contuvo. Dejó caer el látigo y corrió hacia él, rápidamente desencadenándolo y dándole vuelta rápidamente.

"¿Blaine?"

Blaine estaba abrumado e intoxicado por el dolor, el placer, la indensidad y su aplastante sumisión. Se dejó caer al suelo.

"Gracias, maestro... gracias."

Kurt estaba tanto excitado como un poco alarmado. Se dejó caer y puso de rodillas a Blaine. Estrelló su boca en la de él y pasaron los siguientes cinco minutos atrapados en largos y húmedos besos apasionados.

Después de aplicar el ungüento en la espalda de Blaine, puso todo su esfuerzo en colocarlo en su jaula para dormir. Pero al ver a Blaine relajarse inmediatamente en un sueño tranquilo, supo que estaba en lo correcto al seguir con su plan. También se sintió aliviado. Todavía sabía cómo cuidar de Blaine mejor que nadie.

x-x-x-x-x

Tan pronto como Blaine tragó de la mamada matutina de Kurt, éste lo puso de pie y luego se dejó caer de rodillas para retirar el tapón anal, la jaula entrenadora y la funda de sus bolas. El miembro de Blaine inmediatamente cobró vida, duro y erecto. Kurt lentamente lamió su pene con amplios movimientos suaves antes de cerrar la boca alrededor de la cabeza. El semen de Blaine fluía de su cuerpo en una carrera que parecía no tener fin. Kurt dejó de intentar tragar todo. Dejó caer el miembro de su boca y observó el resto derramerse en el suelo. Rápidamente se puso de pie y agarró de los hombros a Blaine antes de que cayera. Se recostaron en la cama y permanecieron en silencio por un rato antes de que Kurt se estirara y agarrara una botella de lubricante.

Sumisión seguida por la fuerza.

Estaba a punto de vaciar un poco de lubricante en sus dedos para preparar su propio agujero, cuando Blaine se acercó y tomó la botella. Miró a Kurt pidiendo permiso y él asintió. Blaine se sentó y se acomodó entre las piernas de Kurt. Puso un chorro de lubricante en su mano y embadurnó su pene antes de vaciar más en sus dedos. Kurt se preparó. Habían pasado cuatro meses.

Blaine empujó lentamente un dedo, seguido un momento después por otro más, y luego un tercero. Oh, ¡cuánto había extrañado los gemidos de Kurt! Él movía sus dedos dentro y fuera por un minuto antes de que Kurt se inclinara y le cogiera la mano. Blaine comprendió. Alineó su miembro con la entrada de Kurt y empujó hacia adelante.

Kurt gritó.

Cuatro meses.

El pene de Blaine era como el acero mientras empujaba fuerte y rápido en el interior del culo de Kurt, quien impulsó las piernas hacia arriba y sobre su cabeza dando a Blaine acceso completo para que empujara con más fuerza, más adentro y más profundo. Blaine clavó las manos de Kurt a la cama y embistió dentro y fuera con profundos gemidos y gruñidos. Siguió empujando así, sin mostrar señales de detenerse o disminuir la velocidad. Kurt había esperado esto ya que la erección de Blaine había estado cruelmente encerrada durante tres días, y no había tenido relaciones sexuales en cuatro meses, pero esto... Kurt estaba seguro de que sería incapaz de caminar después de esto, asumiendo que Blaine no lo partiera en dos.

Blaine se lo cogió por un tiempo muy largo.

Cuando finalmente se vino, estaban cubiertos de sudor y el culo de Kurt estaba ardiendo dolorosamente. Blaine gritó a través de su orgasmo antes de dejarse caer encima de Kurt. Él envolvió sus brazos y piernas alrededor del cuerpo de Blaine y masajeó su punto de ronroneo. El cuerpo de Blaine vibró suavemente, arrullándolos a ambos para dormir.

Se despertaron una hora después. Era el momento para una ducha y un desayuno tardío. Mientras se besaban más de lo que se lavaban, las cosas se sentían restablecidas. Normales. Blaine ayudó a Kurt a preparar el desayuno, y Kurt le permitió comer en la mesa. Después del desayuno, se instalaron en el sofá para ver los programas de televisión que Kurt había grabado mientras Blaine se había ido. No hablaron mucho, pero se sentía bien. Cómodo. Kurt mordió el hombro de Blaine, lo que lo llevó a besar su cuello, lo que los llevó a hacer el amor. Blaine gimió bajo la sensación de Kurt presionándose fuerte y firmemente contra él. Se besaron y se acariciaron entre sí, susurrándose promesas de amor, deseo y eternidad.

Ahí, en su apartamento, aislados y lejos del mundo, todo parecía perfecto otra vez.

Y cuando Tristan llamó al día siguiente para decirle a Kurt acerca de la promesa de Sebastian, parecía que finalmente seguirían así.