Capítulo 18
Michael Smythe sonrió y estrechó la mano de Cooper.
"Me alegro de verte, Cooper. ¿Cómo has estado?"
"He estado... ocupado."
"Me lo imagino." Michael hizo un gesto hacia uno de los sillones de cuero frente a su escritorio. "Por favor, toma asiento. ¿Puedo ofrecerte algo de beber?"
Cooper negó con la cabeza. "No, gracias."
Michael se sentó y miró a Cooper con admiración. Siempre había sentido celos de la suerte de Victoria de tener un hijo tan brillante y sabio como Cooper. Michael amaba a Sebastian, pero deseaba que se pareciera más a Cooper. Responsable. Sensato. Bien portado.
"Así que, entiendo que las cosas con la expansión van bien. Felicitaciones."
"Así es. Todo ha ido muy bien... en parte gracias a ti."
Michael se mostró sorprendido. "¿A mi? En absoluto."
Cooper lo miró directamente a los ojos. "Oh, no necesitas ser tan modesto. Sé todo acerca del dinero."
Michael frunció el ceño antes de darle a Cooper una sonrisa tranquilizadora. "Fue un regalo. Sin expectativas de pago. No tienes de qué preocuparte."
"Oh, creo que hay muchas cosas de qué preocuparme."
"En serio, Cooper. No las hay. Para mi fue un placer ayudarles."
"Mi hermano no está en venta."
La sonrisa de Michael desapareció. "¿Perdón?"
"Sé todo acerca de tu arreglo con mi madre. Le diste el dinero a cambio de Blaine, lo que no tiene ningún sentido porque mi madre podría haber financiado todo por sí misma. Ella es una perra codiciosa."
Michael miró a Cooper por un momento.
"Sabes qué, Cooper? Voy a olvidar que dijiste eso. De hecho, voy a fingir que no lo dijiste. En lugar de eso te voy a dar un consejo. Tienes una madre genial. Ella ha construido un imperio que será completamente tuyo algún día. No lo eches a perder por una falsa lealtad, o por alguna mierda ridícula del heroico hermano mayor. Gracias a mí tu imperio acaba de hacerse un poco más grande, junto con tu cuenta bancaria. En cuanto a tu hermano, te puedo asegurar que está bien. Sebastián no es el estúpido chico caliente descontrolado que recuerdas de la preparatoria. Estoy encantado de decirte que ha sorprendido a todos por crecer y lograr sus objetivos por mérito propio. Él y tu hermano van a hacerlo bien. No tienes nada de qué preocuparte. Así que sugiero que te vayas y pretendas que nunca tuvimos esta reunión y prometo no decírselo a tu madre."
Cooper negó con la cabeza. "Quiero que Blaine vuelva con Kurt y yo estoy dispuesto a negociar para que esto ocurra."
"Es demasiado tarde. Blaine ya ha sido reclamado por Sebastian."
"Él fue reclamado por Kurt y ni a ti ni a mi madre les importó, así que a mi no me importa Sebastian."
"Mi hijo es feliz y yo no voy a arruinar eso. Este es un buen negocio para ti y para tu empresa. Deja las cosas así."
"Y ¿qué hacemos con Blaine? ¿Es un buen negocio para él, o para Kurt?"
Michael sacudió la cabeza divertido. "Cooper, tu hermano es un esclavo. Estará bien. Los esclavos siempre lo están. Te prometo que va a tener una vida maravillosa con Sebastian. Él lo va a mimar. Siempre ha estado enamorado de Blaine. Te puedo asegurar que mi hijo va a cuidar bien de él."
"No. No conoces a mi hermano. Sus necesidades son... únicas. Sebastian lo aplastará. Lo quiero de vuelta con Kurt."
"Esto ya ha sido arreglado. Blaine está con Sebastian. Es un hecho."
Cooper se inclinó hacia delante. "No creo que me quieras como tu enemigo."
Michael no se dejó impresionar.
"Y te prometo que tú no me quieres como el tuyo. Deja las cosas así, Cooper. No lo arruines. Esto es un éxito y un acierto para todos los involucrados, incluyendo a tu hermano."
"¿Y Kurt?"
"¿A quién le importa? ¿Te digo algo? Si te hace sentir mejor, lo dejaré libre de los cargos de abuso y pediré que sean destruidos todos los registros."
"¿Puedes hacer eso?"
"Por supuesto que puedo. Todo el mundo tiene un precio."
"¿Incluso tú?"
Michael negó con la cabeza. "Yo ya he pagado mi precio, y al hacerlo, he ayudado a tu compañía. Deberías estar agradecido. Mira, Lisa y tú vienen a la fiesta este fin de semana, ¿verdad? Sebastian y Blaine estarán allí. Podrás ver por tí mismo de que tu hermano está bien."
Michael se puso de pie. "Tengo una reunión a las 11:30. Como un favor hacia ti, me encargaré de las acusaciones de abuso inmediatamente."
Cooper decidió tomar lo que podía conseguir. Por ahora. "Quiero que una carta de confirmación del ministerio sea enviada a Kurt a finales de la semana."
"Está bien."
"No hemos terminado con el asunto de Sebastian y Blaine. Él pertenece a Kurt."
Michael sonrió. "Admiro tu lealtad, por muy fuera de lugar que esté. Yo me ocuparé de las acusaciones de abuso y lo llamaremos un trato."
Michael le tendió la mano. Cooper no la tomó.
L & C & L & C
Lisa lo estaba esperando en su hotel.
"¿Y bien?"
"Me las arreglé para conseguir que estuviera de acuerdo para limpiar el nombre de Kurt respecto a los cargos de abuso, pero..." Cooper se encogió de hombros.
"¿Qué?"
"Dijo que Sebastian ya había reclamado a Blaine."
"¡Oh, Cooper, no!"
Cooper asintió con tristeza. "Supongo que no debería sorprenderme, pero yo esperaba que... ¡maldita sea!"
Permanecieron en un triste silencio durante varios minutos antes de que Lisa hablara. "¿Y ahora qué?"
Cooper se encogió de hombros. "La gran fiesta de Anna Smythe es este fin de semana. Sebastián estará allí con Blaine. Creo que vamos a ver cómo le va. Si él está bien entonces..." Cooper se fue apagando. Odiaba la idea de Blaine con Sebastian, aunque lo tratara bien. Kurt era mejor. Era bueno para Blaine. Kurt y Blaine eran el uno para el otro.
"Cooper... ¿Crees que Kurt sepa de Blaine? Quiero decir, ¿el hecho de que ha sido reclamado? Él hizo todo lo de la apelación. Tal vez deberías decirle."
Cooper se quedó pensativo. "Tal vez por eso no me ha devuelto la llamada. Mierda. Probablemente está destrozado."
Cooper se recostó de nuevo en la cama. Lisa yacía a su lado.
Cooper suspiró profundamente. "Mierda."
...
Sebastian jugueteaba nerviosamente mientras el Lincoln se abría paso a través de Westerville hacia la casa de su padre.
Su cabeza era un desastre.
Estaba asustado, nervioso y estresado. Odiaba estar de vuelta aquí. Había tratado de no asistir a la fiesta de su madre, pero ella había sido insistente. No lo había visto en mucho tiempo, y tanto su madre y su padre querían ver a Blaine.
Sebastian no le había dicho a sus padres sobre el regreso de Tristan. Estaba demasiado asustado. Sabía que su madre estaría encantada porque ella siempre había amado a Tristan, pero su padre iba a tener un ataque. Sebastian no sabía todos los detalles, pero estaba seguro de que su padre había pagado un montón de dinero para conseguir a Blaine. Se iba a enojar.
Luego estaba la promesa hacia Tristán para lograr que su padre firmara los papeles que liberaban a Blaine para Kurt. Sebastian no tenía idea de cómo iba a lograr que su padre estuviera de acuerdo. Agregado a su estrés, estaba la espantosa negativa de Tristan de ser reclamado hasta que el padre de Sebastian firmara los papeles y todo se confirmara.
"Tristan, lo prometo. Haré todo lo posible."
"No te pedí que hicieras todo lo posible. Te pedí que lo consiguieras. No dejaré que me reclames hasta que sea un hecho."
"¿No confías en mi?"
Tristan entrecerró los ojos.
Sebastian sacudió la cabeza. "No me respondas."
S & T & S & T
Mientras el coche se adentraba en el sendero de la casa, Tristan podía sentir la ansiedad de Sebastian.
"Relájate, Sebastian. Tengo fe en ti. Sé que puedes hacer esto."
Sebastian negó con la cabeza. "Va a darle un ataque. Ya piensa que soy una mierda inmadura. Esto sólo va a probarle que tiene la razón."
"Eso no es cierto. Has estado haciendo un gran trabajo con JacqueLeTech, el proyecto va bien, y el hecho de que estás tratando de hacer lo correcto, muestra verdadera madurez y responsabilidad. Tu padre verá eso."
"No, no lo hará. Todo lo que verá es el dinero que le costó."
El coche se detuvo delante de la enorme casa, pero Sebastián no hizo ademán de salir. Tristan se acercó más a él y permanecieron en silencio durante varios minutos. Sebastian se volvió de repente hacia Tristan.
"¿Cómo conociste a Kurt?"
Mierda.
Tristán se había estado preguntando cuando se le ocurriría a Sebastian preguntarle sobre Kurt.
"Nos conocimos en el supermercado. Yo estaba trabajando y Kurt hacía sus compras allí."
"¿Tenías un trabajo?"
"Por supuesto que tenía un trabajo. No sabía cuándo me correrías del apartamento. Tenía que estar preparado."
"Yo no iba a echarte. Te dije que podías quedarte. Nunca te habría echado."
"¿Cómo se supone que iba a confiar en ti? Ya lo habías hecho una vez."
Sebastian miró al suelo. Culpabilidad. Era un peso que nunca lo abandonaba. Miró a Tristan con ojos tristes y llenos de culpa.
"¿Algún día serás capaz de perdonarme?"
Tristán le sonrió. "Ya te perdoné. Te perdoné cuando me di cuenta que no podía odiarte. Mi amor por ti te perdonó."
Sebastian le agarró la mano. "Entonces acepta mi collar."
Tristan negó con la cabeza. "No hasta que cumplas tu promesa."
Sebastian se frustró aún más. "¿Pero por qué? ¿Por qué es tan importante para ti que Blaine esté con Kurt? Te prometo que yo no lo quiero. Yo sólo te quiero a ti."
"Me prometiste que lo harías por mí."
"Lo sé, y lo voy a intentar, pero... yo no entiendo por qué te importa tanto."
"Porque se lo debo a Kurt. Si no hubiera sido por él..." Tristán se apagó.
Sebastian lo miró con curiosidad. "¿Si no hubiera sido por él, qué? ¿Qué hizo?"
"Sebastian... ¿qué crees que hubiera pasado con mi sumisión sin un amo? ¿Qué te imaginas que hubiera hecho?"
La culpabilidad de Sebastian se hacía más pesada. Él no dijo nada. Tristan continuó.
"Me enviaste un mensaje de texto diciéndome que no fuera a los cluber gratuitos, pero ¿cómo esperabas que permaneciera lejos de ellos? ¿Por qué crees que Royce fue capaz de... tenerme? Mi sumisión me estaba quemando. Primero el dolor de perder mi collar, y luego la constante y dolorosa hambre desesperada. Tenía que encontrar una manera de evitar los clubes y no ser capturado por algún maestro al azar que me recordara a ti. Kurt me ayudó."
Sebastian sentía una ira creciendo dentro de él mientras las palabras de Tristan hacían clic dentro de su cerebro. Era una ira que sabía que no tenía derecho a tener, pero no importaba. Siempre había odiado a Kurt Hummel, y ahora Kurt Hummel había logrado cogerse a todos los que alguna vez había deseado. En el pasado y en el presente.
Tristan leyó su mente. Rápidamente lo aclaró.
"No tuvimos sexo. No quiso dormir conmigo."
"Entonces, ¿cómo te ayudó?"
Tristan miró al suelo. "¿Estás seguro que quieres saber?"
Sebastian apretó los puños. "Sí."
"Yo le serví. Cada mañana y cada noche. Me dejaba pasar la noche con él para que yo pudiera sentir la cercanía de un maestro. Él se colocaba encima de mí y me cubría con su dominio, pero era amable y gentil. Esa es la razón por la que fui capaz de mantenerme al margen de los clubes. Kurt me salvó."
Sebastian sintió una gran variedad de emociones, predominando la ira. ¿Cómo se había atrevido su esclavo a mamarle el pene a otro maestro? Pero tan enfadado y disgustado como estaba, sabía que Tristan tenía razón. Cualquier otro maestro se habría aprovechado de la situación y habría violado a Tristan hasta sacarle toda la mierda.
Eso es lo que tu supuesto mejor amigo hizo.
Se lo debes a Kurt Hummel.
Se lo debía por haberse llevado a Blaine, y se lo debía por haber mantenido a salvo a Tristan.
Estaba en deuda con el maldito Kurt Hummel.
Abrió la puerta del carro.
"Vamos. Entremos."
...
A millas de distancia de Westerville, en la ciudad de Nueva York, Blaine Anderson estaba disfrutando de la insoportable e infernal electricidad de su nuevo castigo favorito, administrado por el maestro que amaba más que a nada en el mundo.
Después de los tres días de bondage, Kurt decidió que necesitaban relajarse. Pasaron todo el viernes en su apartamento. Blaine desempacó el baúl que nunca había sido enviado, mientras que Kurt lo ponía al tanto de todos los chismes de Hollywood y Broadway. Veían la televisión, leían revistas, bailaban lento y se besaban. Esa noche hicieron el amor lenta y dulcemente. Tan amorosa y sensualmente, que Kurt empezó a llorar en silencio mientras miraba fijamente a los ojos de Blaine mientras suavemente se balanceaba dentro y fuera de él. Las lágrimas de Kurt causaron lágrimas en los ojos de Blaine mientras sentía el calor increíble y la emoción que fluía de su amo. Ambos se vinieron en silencio, sus cuerpos temblando de amor e intensa pasión.
El sábado por la mañana Kurt estaba encantado de despertar con el sonido de Tom & Jerry flotando en la habitación. Todo su ser se llenó de alegría al ver a Blaine sentado en la cama, con un tazón de cereal vacío en su regazo, con los ojos fijos la pantalla de televisión, y una pequeña sonrisa en sus labios.
Chandler y Seth llegaron el sábado por la noche para compartir pizza y vino. Cuando los sonidos del piano y la guitarra flotaron desde la sala de Broadway, Kurt no pudo dejar de suspirar con satisfacción. Chandler sonrió.
"Eso suena muy bien."
"Si. No me di cuenta de lo mucho que echaba de menos la música."
"No hablo de la música. Hablo de ti, suspirando justo así. Un suspiro de felicidad y no uno de depresión. Es agradable verte feliz."
Kurt sonrió. "Es agradable ser feliz. Nunca pensé que volvería a ser feliz."
"Perdóname por preguntar, pero ¿has oído hablar de tu amigo? El que está ayudándote a quedarte con Blaine."
Kurt asintió. "La persona que tenía a Blaine ha accedido a ayudarme a conservarlo de forma permanente. Ahora tenemos que esperar y ver cómo va."
Chandler asintió. Tenía varias preguntas más, pero no quería arruinar el feliz estado de ánimo de Kurt.
Kurt cerró los ojos y dejó caer la cabeza. "Ahora mismo tengo un problema más apremiante."
"¿Cuál?"
"El ensayo. Tengo que ir a ensayar el lunes. Tuve que morir literalmente para convencer a Kevin de que me dejara faltar esta semana. No puedo perderme mas ensayos. El show se estrena en tres semanas."
"Entonces irás a ensayar. ¿Cuál es el problema?"
"No puedo dejar a Blaine aquí solo y no puedo llevarlo conmigo. No sé lo que voy a hacer el lunes."
"¿No podría venir Finn?"
"Eso significaría decirle a Rachel y yo no quiero hacer eso. Recuerda, nadie debe saber que está de vuelta. Sólo te lo he dicho a ti y a Seth porque Seth lo descubrió."
Los dos permanecieron allí pensando mientras el sonido del piano de Blaine flotaba en el apartamento. Mientras escuchaba, Kurt tuvo una idea.
El domingo por la mañana llamó a Rick. No le dijo sobre Blaine inmediatamente. En su lugar, empezó a conversar acerca de cómo iban las cosas, en qué estaba trabajando, y si aún planeaba terminar el musical.
"Por supuesto, pero yo nunca podría escribir sin Blaine. Simplemente no funcionaría. Voy a esperar hasta que esté de vuelta. Estoy seguro de que vas a encontrar una manera de traerlo."
"Bueno... en realidad... si puedes mantener un secreto, te tengo algunas noticias."
Rick accedió a venir y quedarse con Blaine. Tenía otros proyectos en los que estaba trabajando, pero pensó que Blaine podía ayudarlo. Una vez que terminaran, podrían empezar a trabajar de nuevo en el musical. Esto significaba que había una persona más que sabía que Blaine estaba en casa, pero Kurt sentía que no tenía otra opción.
Blaine estaba encantado. Pasó el resto del día repasando lo que habían escrito antes de irse, y tratando de pensar en nuevas ideas.
Kurt estaba orgulloso de sí mismo por pensar en llamar a Rick, pero a medida que limpiaba la cocina después de la cena, comenzó a sentirse un poco nervioso.
Blaine sabe que es tu esclavo. Su sumisión hacia ti es fuerte. Sí, Rick es un maestro, pero él no desea a Blaine. Ni siquiera estás seguro de que sea gay. No hay nada de qué preocuparse.
Kurt limpió las encimeras y barrió la cocina.
Blaine se sometió ante Sebastian después de haber estado encerrado con él durante cuatro meses. Su sumisión estaba muerta de hambre y tenía la mente perdida. ¿Exactamente qué crees que va a pasar en unas cuantas horas?
Kurt recogió la basura del pasillo.
Blaine te pertenece. Su sumisión es tuya y solamente tuya. No, probablemente no está 100% recuperado, pero...
Kurt se detuvo en medio de la cocina. Una agitación posesiva comenzó a hervirle lentamente en la boca del estómago. Su necesidad de control de repente se disparó. Entró en el dormitorio. Blaine estaba sentado en el centro de la cama, rodeado de música y libros de escritura. Miró a Kurt.
Whoa.
Blaine se escabulló de la cama y cayó de rodillas con la frente en el suelo.
"Ponte de rodillas."
Blaine se puso de rodillas, con la cabeza agachada y los ojos fijos en el suelo. Demonios. Podía sentir el poder y el control de Kurt, pesado y fuerte. Kurt deslizó sus dedos en el cabello de Blaine y le habló en voz muy baja y llena de mando.
"Quiero recordarte a quién le pertenece tu sumisión. A quién le pertenecen tus orgasmos."
Blaine no se atrevió a mirar hacia arriba. Apenas respiraba. Su voz era un susurro. "Sí, señor."
"Voy a dejar que tú decidas cómo debo recordártelo. ¿Qué te gustaría?"
Blaine se pasó la lengua por los labios. "Por favor azótame, señor."
Kurt sonrió. Chandler le había advertido acerca de esto.
"Sabes que no puedo hacer eso. Tenemos que dejar que tu espalda sane. Es demasiado pronto."
Blaine bajó aún más la cabeza. "Lo siento, señor."
"¿Hay algo más que te gustaría?"
Había algo en lo que Blaine había estado pensando. Respiró profundamente.
"Señor, ¿de verdad hay electrodos en la funda para testículos?"
Kurt levantó las cejas con sorpresa. "Sí, así es."
Blaine lo miró y sonrió con timidez.
15 minutos más tarde estaba encadenado a la pared, haciendo una mueca y soltando pequeños gritos y chillidos cada pocos minutos cuando Kurt apretó el botón para lanzar cortos y fuertes choques eléctricos en sus bolas. Kurt ajustó el dispositivo para darle descargas automáticamente cada 30 segundos. Se dejó caer de rodillas y tomó el pene de Blaine en la boca, chupando lentamente hacia abajo antes de arrastrarse lentamente hacia arriba. Aceleró hasta que su cabeza se balanceaba arriba y abajo mientras chupaba duro, húmedo y fuerte. Blaine se lamentaba de las intensas sensaciones que recorrían su pene y sus testículos. Kurt podía sentir a Blaine cerca del orgasmo. Él aceleró y lo chupó más fuerte. Blaine comenzó a suplicar.
"Por favor... ugh... por favor, señor... ¿me puedo venir?"
Kurt se lo sacó de la boca. "No."
Blaine apretó los puños y gritó mientras una serie de choques recorría sus bolas mientras Kurt hundía la boca hacia abajo en su pene.
"Ohhhh... ¡por favor, señor! ¡Por favor!"
Kurt frunció los labios y lentamente se lo volvió a sacar de la boca. "No." Él se volvió a hundir rápidamente y se balanceó arriba y abajo, trabajando el pene en su boca hasta que Blaine estaba gritando.
"¡Por favor! ¡Por favor! ¡Ohhhh... mierda! ¡Por favor maestro! ¡Por favor!"
"No." Kurt cambió el marcador para dar choques a Blaine ahora cada 15 segundos y tomó su miembro en la boca. Chupó con fuerza durante un minuto antes de deslizar dos dedos en el culo de Blaine.
Blaine se desmoronó. Él gritó y tiró de las cadenas mientras su cuerpo temblaba y su miembro se estremecía.
"¡Maestro! ¡Maestro... por favor! ¡Por favor! ¡Permiso para correrme! ¡Permiso por favor!"
Kurt acarició su miembro con unas pocas mamadas más, antes de sacárselo de la boca. Se puso de pie y tomó la cabeza de Blaine con fuerza entre sus manos, mirándolo profundamente a los ojos.
"No te puedes venir. Ni una sóla gota, Blaine. Tus orgasmos son míos. El semen que brota de tu cuerpo lo hace sólo si yo así lo deseo y si así lo ordeno."
Blaine asintió, con los ojos muy abiertos, brillando y arremolinándose con tensión sexual y sumisión. Kurt se inclinó y comenzó a besarlo. Blaine hizo una mueca por las descargas eléctricas, mientras que al mismo tiempo gemía en la boca de Kurt. Lo mantuvo atrapado en largos besos húmedos durante varios minutos mientras seguía deslizando sus dedos dentro y fuera del culo de Blaine. Añadió dos dedos más y Blaine estaba seguro de que iba a romperse.
Kurt finalmente apagó la corriente. Blaine se sumergió en esa liberación, pero su pene todavía estaba duro como una roca y palpitaba dolorosamente. Kurt besó el camino del pecho de Blaine hacia abajo antes de caer de rodillas para tragar su pene una vez más. Deslizó sus dedos de nuevo en el culo de Blaine. Después de dos minutos se quitó y miró hacia arriba.
"Vente, Blaine. Vente duro."
El orgasmo de Blaine le atravesó el cuerpo. Kurt gemía mientras tragaba. El orgasmo dejó a Blaine completamente agotado, pero Kurt no había terminado con él. Alzó la mano y desencadenó sus muñecas, pero lo mantuvo presionado contra la pared. Se presionó contra él durante cinco minutos antes de susurrarle al oído: "Levanta la pierna. Envuelva alrededor de mí." Blaine comprendió de inmediato. Levantó la pierna, añadiendo un ligero salto. Kurt cogió su pierna y lo apretó con más fuerza contra la pared para hacer palanca. Blaine consiguió colocar su otra pierna arriba y alrededor de Kurt. Kurt maniobró hasta que su pene se alineó con el culo de Blaine. Se movió ligeramente hacia abajo y luego empujó con fuerza hacia arriba con un fuerte gruñido. Blaine siseó y envolvió sus brazos alrededor de su cuello cuando Kurt comenzó a cogérselo. Él aceleró cuando encontró su ritmo, impulsando su miembro dentro de Blaine mientras lo estrellaba contra la pared.
Kurt se lo cogió duro, empujando fuerte y profundo hasta que su semen fluyó caliente y espeso, disparado en el culo de Blaine. Blaine no liberó su apretado agarre hasta que Kurt lo bajó lentamente hasta el suelo. Se besaron suavemente. Perezosos besos húmedos. Kurt acarició el cuello de Blaine con su nariz y boca y chupó ligeramente. Blaine gimió. "Ante ti. Me someto sólo ante ti, señor. Sólo ante ti." Las palabras de Blaine lo hicieron sonreír y sentirse mejor respecto al lunes. Blaine era suyo y sólo suyo.
...
"Quiero que devuelvas el dinero."
"¿Qué?"
"Devuelve el dinero. Dile a Smythe que deseas a Blaine de vuelta. Dale su dinero a cambio de Blaine."
Victoria miró a Cooper como si tuviera tres cabezas.
"¿Estás loco? No le voy a dar nada a Michael. Hicimos un trato."
"¡Fue un trato estúpido! En primer lugar, tu podrías financiar la expansión por ti misma. ¿Por qué eres tan tacaña con tu maldita compañía? En segundo lugar, esto no es justo. Esto no es justo para Blaine ni para Kurt. Tú los separaste sin ninguna razón. Devuélveselo a Kurt."
Victoria se puso de pie y caminó hacia el armario. Tenía que hacer las maletas para su viaje de regreso a Westerville para la fiesta de Anna Smythe.
"Cooper, Michael me ha asegurado que Blaine está bien. Está viviendo con Sebastian en París y está bien. Déjalo así."
"¡Tú no lo sabes! Acuérdate que Sebastian era como..."
"¡Oh, Dios mío, Cooper! ¡Superarlo ¡Es un hecho!"
Cooper miró a su madre. Por primera vez en su vida, no le gustaba mucho.
Se puso de pie. "Supongo que te veré en la fiesta de este fin de semana."
Victoria se acercó y tomó la mano de Cooper.
"Cariño, sé que piensas que soy un monstruo, pero confía en mí. Blaine está bien. Él sigue siendo mi hijo. ¿De verdad crees que se lo daría a alguien que le hiciera daño? Te prometo que él está bien. Blaine y Sebastian deberían haber estado juntos desde un principio. nunca debí haber aceptado que él estuviera con Kurt, pero... necesitaba la ayuda de Burt Hummel, y como Blaine quería estar con Kurt, lo hice posible. Ahora las cosas son como deben ser. Ya lo verás. Anna dijo que Sebastián y Blaine vienen de París para la fiesta. Tendrás la oportunidad de ver a Blaine y hablar con él y ver lo feliz que está. Él es un esclavo. Los esclavos siempre son felices con sus maestros."
"¿Y si no es feliz? ¿Qué vas a hacer entonces?"
Victoria soltó su mano y se volvió hacia el armario. "Ese no será el caso. Blaine estará... bien."
Cooper la miró. "Sigue convenciéndote de ello."
Se dio la vuelta y se fue.
...
El lunes por la mañana Kurt miraba con nerviosismo como Rick abrazaba con alegría a Blaine.
"¿Cómo estás, amigo? Chico, te he extrañado."
Blaine estaba feliz, lleno de entusiasmo. "Estoy bien. Estoy de nuevo en casa, así que estoy bien. Fantástico en realidad. Hey, anoche me la pasé leyendo todo, y creo que debemos hacer algunos cambios, y tengo una nueva idea para..."
Kurt no pudo evitar sonreír al ver a Blaine arrastrar a Rick a la sala de Broadway. ¿Por qué se había preocupado?
Limpió la mesa de la cocina, revisó su bolso y se dispuso a salir.
"¿Blaine?"
Blaine vino rápidamente. Kurt lo miró fijamente a los ojos.
"¿Quién es tu amo, Blaine?"
"Tú, señor. Sólo tú. Siempre tú." Kurt asintió y acarició la entrepierna de Blaine. Lo había colocado en una nueva, más pesada y más apretada jaula de castidad. Blaine estaba agradecido. Adoraba sentirse tan encerrado y bloqueado por su amo.
"Muy bien. Yo soy tu dueño. Con o sin documentos, tú me perteneces. Tu simisión me pertenece. No se la vuelvas a dar a nadie más. Nunca."
"Nunca, señor."
Kurt echó un vistaso a su reloj. Troy lo estaría esperando. Se inclinó y besó a Blaine suavemente.
"Te amo."
"Te amo."
"Que tengas un lindo día."
Miró a Blaine regresar al cuarto de Broadway. Rick estaba recargado en el marco de la puerta, mirando.
"Te prometo cuidarlo, Kurt. No te preocupes."
Kurt asintió, pero sus ojos estaban llenos de preocupación. Ahora que tenía nuevamente a Blaine, estaba asustado de dejarlo fuera de su vista.
"No abran la puerta. Si alguien se presenta aquí, llámenme, Especialmente si es alguien del ministerio. Tal vez es una mala idea. Sólo lleva una semana en casa. Realmente no debería dejarlo. Tal vez..."
"¡Kurt! ¡Basta! Él estará bien. Vamos a estar bien. Te lo prometo. No dejaré que le pase nada. Ahora vete. Ya compré mi boleto y espero ver a Kurt Hummel en escena, no a algún suplente. Todo va a estar bien."
Kurt respiró profundamente y asintió. "Okay. Lo siento. Es sólo que... no puedo perderlo de nuevo. No puedo y me da miedo que en el momento en el que el ministerio descubra que él está de vuelta, manden a alguien para llevárselo y no puedo... no puedo pasar por todo eso otra vez."
"Lo sé. Entiendo. No te preocupes. Vete. Espero una presentación asombrosa por el costo de mi boleto."
Kurt sonrió. "Te habría conseguido un boleto." Rick hizo un gesto con la mano.
"Los shows de Broadway necesitan cada centavo que puedan conseguir. Ahora vete. Vas a llegar tarde."
Kurt se obligó a sí mismo a dejar el apartamento. Troy lo esperaba abajo.
"Qué gusto verte, Kurt. Espero que ya te sientas mejor."
"Sí, gracias." Kurt recordó que necesitaba finjir que había estado enfermo.
Mientras más se alejaba del apartamento, más mal se sentía. ¿Qué tal si el ministerio se presentaba y forzaban la entrada? ¿Por qué no había tenido noticias de Tristan? ¿Estaría todo bien con Tristan? ¿Qué tal si Sebastian lo había castigado, y no de una buena manera? ¿Qué tal si el padre de Sebastian se había rehusado a liberar a Blaine? ¿Entonces qué pasaría?"
Para cuando llegaron al teatro, el estomago de Kurt estaba completamente revuelto y la cabeza le punzaba. Había sido una malísima idea. No debió haber dejado a Blaine. Las cosas estaban demasiado inestables y peligrosas. Estaba a punto de decirle a Troy que regresaran a casa cuando vió una limusina negra estacionándose frente a ellos. La placa decía 'Ramken2'.
Ramken2. Industrias Ramken. Victoria.
El corazón de Kurt se saltó varios latidos. Entonces vió a alguien salir.
Cooper.
Kurt salió disparado del carro.
"¡Cooper!"
"¡Kurt!"
Kurt se quedó en shock ante la sorpresa de ver a Cooper corriendo hacia él para abrazarlo.
"¡Hey! ¿Cómo estás? He estado tan preocupado por ti. ¿Estás bien?"
Kurt estaba confundido. Aún no estaba seguro si Cooper era amigo o enemigo.
"Um, estoy bien, creo. ¿Tú como estás?"
"Mejor, pero sigo recuperándome. Siberia fue una perra. Justo como mi madre. No creo poder volver a manejar el clima frío nunca más."
"¿Qué estás haciendo aquí?"
"Yo...yo quería ayudarte a traer de nuevo a Blaine, pero... creo que ya es demasiado tarde. Lo sieto. No recibi tus mensajes hasta que regresé. Fuí a ver a Michael Smythe, pero me dijo que Blaine ya fue reclamado por Sebastian. Logré conseguir que limpiara tu nombre de los cargos de abuso, pero eso no nos ayudará a traer a Blaine de vuelta. Antes de que todo esto pasara, había pensado que sería prácticamente imposible recuperar a Blaine por la cuestión del collar, pero ahora... después de todo lo que te hicieron, tengo que decirte que me vale una maldita mierda el collar. Todavía podemos idear algún plan. Mi hermano te pertenece, Kurt. Te necesita. Eres bueno para él y te prometo hacer todo lo que esté en mis manos para recuperarlo."
Kurt permaneció ahi con la boca abierta. La cerró y trató de pensar qué decir. Obviamente Cooper no sabía que Blaine estaba de vuelta en casa. ¿Debería decirle? ¿Podría confiar en él? ¿Qué tal si él sólamente estaba aquí para obtener información para su madre y Michael Smythe?
"Oh, mierda. Lo siento, Kurt. ¡Tienes ensayo justo ahora? Tenía planeado esperar hasta que tuvieras un descanso."
Kurt miró hacia las puertas del teatro.
"Um, sí. Uh, Cooper..."
"¿Si?"
Kurt se quedó ahí. ¿Debía correr el riesgo? Decidió ir por ello. Cuidadosamente.
"Um... ¿dijiste que Michael Smythe va a retirar los cargos de abuso?
"Sí. Le dije que quería las pruebas al final de la semana."
"¿Pero qué tiene que ver Michael Smythe con los cargos?"
"Estoy seguro que le pagó a alguien para hacerlo. Probablemente para que fuera más fácil para mi madre llevarse a Blaine. No era necesario. Pudieron haber obtenido la orden de revocación sólamente mediante el privilegio parental. Sólo lo hicieron para joderte la vida."
Kurt lo miró fijamente a los ojos. Parecía genuinamente triste y molesto.
Tal vez estaban en el mismo canal.
"¿Por qué tu madre hizo esto? ¿Por qué se llevó a Blaine lejos de mi?"
"Fue una cuestión de negocios. Entregó a Blaine a cambio del dinero que necesitaba para la Expansión Europea. Ella es una perra codiciosa, pudo haberlo financiado ella misma. Lo siento, Kurt. Todo esto es una mierda, pero lo traeremos de vuelta. Te lo prometo. Odio a Sebastian. No me importa si ha cambiado. Nadie cambia de la noche a la mañana nada más porque sí. Consumirá y aplastará a Blaine por completo. Y no pienso permitirlo."
Kurt decidió confiar en él. Miró hacia las puertas del teatro otra vez. Se sentía horrible, pero esto era mucho más importante.
"Vamos a dar un paseo."
C & B & C & B
"¡Cooper!"
"¡Blaine!"
Ambos hermanos se abrazaron fuertemente. De camino al apartamento, Kurt le dijo a Cooper todo lo que había pasado. Cooper estaba impresionado.
"Es por esto que Blaine te pertenece. Muchos maestros se habrían ido a la caza de un nuevo esclavo a la mañana siguiente."
Los cuatro hombres se sentaron en la sala de estar a platicar. Rick miraba a Cooper sospechosamente.
"¿Dónde has estado?"
Cooper le explicó que lo enviaron a Siberia. "Su madre parece una demente." Cooper y Blaine se miraron, pero no dijeron nada.
Kurt miró a Cooper con renovada esperanza. "¿Ahora qué?"
Cooper se quedó pensativo. "Bueno... supongo que el enfrentamiento será este fin de semana. Voy a estar en la fiesta de los Smythe y creo que Sebastian y Tristán estarán ahí también. Creo que conspiraremos contra Michael para tratar de conseguir que se firme los papeles."
Blaine parecía asustado. "Pero... ¿resultará? ¿Podría mamá evitarlo?"
Cooper frunció el ceño. "Yo no lo creo. Ella básicamente te vendió a él. Él puede hacer lo que quiera contigo."
Las palabras de Cooper quedaron flotando en el aire, lanzando una nube de temor y aprensión en el apartamento. Blaine se acercó más a Kurt cuando el temor renovado echó raíces dentro de su cerebro. No podía perder a Kurt nuevo. No podía pasar por la angustia y el miedo y el terror de nuevo, y definitivamente no podía volver con Sebastian. No sobreviviría otra separación.
Pensamientos similares corrían por la cabeza de Kurt mientras envolvía su brazo alrededor de la cintura de Blaine y le acariciaba su punto de ronroneo. Si las cosas no se solucionaban este fin de semana, huirían.
Kurt tuvo que abandonarlos para ir al teatro. Había estado ignorando su teléfono celular. Tenía cinco llamadas perdidas y tres mensajes de texto, todos ellos de Kevin. Kurt estaba seguro de que otro director lo habría despedido en ese momento.
K & B & K & B
Esa noche, Blaine y Kurt se recostaron en la cama sobre sus costados, mirándose a los ojos. Las palabras no eran necesarias.
Te amo.
Te amo.
Me perteneces.
Y sólo a tí, maestro.
Te prometo con cada fibra de mi ser, con cada una de mis respiraciones, con cada latido de mi corazón, que nunca, pero nunca, jamás de los jamases, te volveré a dejar ir. Jamás, mi amor.
...
"¿Mamá?" Sebastian miró alrededor de la sala de estar nervioso.
Tristán tomó aire y aspiró el familiar y confortable olor de la casa Smythe. Amaba esta casa. Los Smythe siempre lo habían hecho sentir bienvenido. A Michael Smythe le gustaba porque era bueno para Sebastian, mientras que Anna simplemente pensaba que era el hombre más apuesto que jamás había visto. Siempre habían sido cariñosos y amables con él, pero se preguntó qué pensarían de él ahora, después de todo lo ocurrido con Blaine.
"¿Mamá?"
Anna Smythe bajó las escaleras. "¡Oh, Sebastian!" Corrió rápidamente hacia él, lo besó en la mejilla y le echó los brazos al cuello. Sebastian no pudo evitar cerrar los ojos y sonreír. A pesar de todo, su madre siempre lo amaba.
Anna se apartó un poco y lo miró. "No has estado comiendo lo suficiente. ¿Ya no está John contigo? ¿Y qué demonios te pasó en la cara?"
"Uh, sí. Todavía está ahí. Estoy bien, mamá. En serio. No es nada."
Anna estaba a punto de protestar cuando se dio cuenta de Tristan.
"¡Tristan!" Tristan sonrió y aceptó su cálido abrazo.
"Hola Anna."
"Oh, Tristan, te ves precioso. Siempre tan hermoso. Estoy tan feliz de verte, pero..." Anna miró a Sebastian llena de confusión. "Creo que..." Sebastian rápidamente la interrumpió.
"¿Está papá a casa?"
Anna frunció el ceño. "No. Es un adicto al trabajo. Todavía está en Nueva York, pero prometió estar de vuelta a tiempo para la fiesta."
Sebastian exhaló. Tenía al menos un día más antes de tener que enfrentarse a su padre. Tristán entrelazó su brazo con el de Anna.
"Cuéntame todo acerca de la fiesta y enséñame lo que has hecho desde la última vez que estuve aquí."
Sebastián le dedicó una sonrisa de agradecimiento mientras que su madre se enfocaba en todos los detalles de la fiesta, arrastrando a Tristan a la cocina. Tristan volvió a mirarlo con cariño. Sebastian agarró sus maletas y se dirigió a su cuarto.
S & T & S & T
Esa noche Tristán trató de rechazar los avances sexuales de Sebastián, pero perdió. Había estado tratando de aguantar hasta que fuera reclamado de nuevo, y Sebastian en realidad había estado tratando de esperar también, pero ambos sucumbieron a la fuerte y ardiente pasión entre ellos. Estar en la habitación de Sebastian abrumaba los sentidos de Tristan. El aire estaba espeso y cargado de la esencia y el dominio de Sebastian. Era un espacio más pequeño, más limitado que el condominio, y Tristan se sintió asfixiado por la presencia de Sebastián. Él no podía resistirse, sobre todo porque había extrañado a Sebastian tan desesperadamente durante su separación.
Hicieron el amor toda la noche. Tristán se ahogó una y otra vez en la sensación de su antiguo maestro empujando duro en su culo, dejando claro que, reclamado o no, él le pertenecía.
Mientras Tristan dormía plácidamente en sus brazos, Sebastian se preocupó por el mañana.
No podía perder a Tristán. ¿Cómo iba a sacar esto adelante?
...
Cooper se dio la vuelta y buscó a tientas su teléfono en la mesilla de noche. Lo cogió y respondió aturdido, sin molestarse en ver quién llamaba.
"Sí, ¿hola?"
"¿Cooper? Cariño, ¿dónde estás? Creí que Lisa y tú volarían anoche."
"Lo hicimos. Estamos en un hotel."
"¿Un hotel? ¿Por qué demonios te quedas en un hotel? Vuelve a casa."
"No, gracias."
Victoria suspiró con fastidio. "Honestamente, Cooper. Vuelve a casa. Lisa y tú no tiene por qué alojarse en un hotel cuando están a cinco minutos de su casa. Cancela todo y ven a casa. Almorzaremos, descansaremos y luego nos dirigiremos juntos a la fiesta de los Smythe."
"No, gracias. Nos vemos ahí."
Pasaron algunos minutos de incómodo silencio.
"Cooper... ¿es por lo de Blaine? ¿Estás de verdad disgustado por él y Sebastián?"
"Nop."
"¿Entonces por qué no vienes a casa?"
"Nos vemos en la noche, madre." Cooper colgó.
Victoria puso el teléfono en el escritorio y miró a tarvés de la ventana.
Se sentía extrañamente sola.
...
Kurt se sentó a la mesa de la cocina tomando café y pensando. Tristan le había enviado un mensaje de texto.
Finalmente veré al padre de Sebastian hoy. Sebastian está nervioso, pero decidido. Le hablé acerca de nosotros ayudándonos mutuamente. ¿Le has dicho a Blaine?
Kurt pensó en esto. Como esclavo, tenía sentido que Tristan se lo dijera a Sebastian. Como maestro, Kurt no tenía obligación de decirle nada a Blaine, pero planeaba hacerlo.
Con el tiempo.
Por ahora su mente estaba enfocada en tener un plan B en caso de que las cosas no salieran bien. Si Michael Smythe se negaba a firmar los papeles, o Victoria trataba de intervenir, huirían. Esta vez no habría vuelta atrás. Él no podía, y no quería perder a Blaine de nuevo.
Kurt abrió un cajón, sacó una hoja de papel, y empezó a hacer una lista.
Tenían que estar preparados.
...
A la mañana siguiente Sebastian se despertó e inmediatamente se sintió enfermo. Podía sentir la presencia de su padre en la casa.
Mierda. Maldición. Mierda.
Miró a Tristan. Mientras observaba el sube y baja de su pecho, Sebastian se juró a sí mismo que nunca perdería a Tristan de nuevo. Si su padre se negaba a darle a Blaine a Kurt, iba a encontrar una manera de hacer que Tristan se quedara permanentemente, incluso si eso significaba reclamarlo en contra de su voluntad.
Sebastian se inclinó y besó el hombro de Tristan, abriéndose camino por su brazo. Tristan abrió los ojos y se volvió hacia él.
"Buenos días."
"Buenos días. Esta será probablemente la última cosa buena del día."
Tristan sonrió sensualmente y sacudió sus largas pestañas. "En ese caso, déjame asegurarme de que sea una muy buena mañana."
Sebastian rodó sobre su espalda y Tristan se metió entre sus piernas. Lamió y chupó lentamente, rozándolo el mayor tiempo posible hasta que Sebastian le llenó la boca. Tragó saliva y se movió por encima del cuerpo de Sebastian, acurrucándose en sus brazos. Sebastian lo mantuvo apretado.
"Te amo muchísimo."
"Lo sé."
S & T & S & T
Sebastian agarró la mano de Tristan fuertemente mientras se dirigían hacia la cocina. Sebastian respiró hondo y entraron.
"Buenos días, cariño." Anna lo miró nerviosamente y luego miró a Michael.
"Buenos días."
Michael Smythe levantó la vista de su periódico. "Buen día Sebastian. Cómo..."
Los ojos de Michael se posaron en Tristan. Tristan se acercó más a Sebastian y esperó. Michael entrecerró los ojos y miró a Sebastian. No dijo una sola palabra. Volvió a mirar a Tristan que miraba al suelo.
Sebastian se aclaró la garganta. "Obviamente, tenemos que hablar."
La voz de Michael era tan fría, Tristan estaba seguro de que podía sentir un soplo de aire helado a través de su piel.
"Me doy cuenta. A mi estudio. Ahora."
Sebastian se volvió, todavía sostenía la mano de Tristan fuertemente.
"A solas."
Sebastian arrastró a Tristan escaleras arriba y al estudio de su padre.
"¡Sebastian, tu padre dijo que a solas!"
"No me importa. Te quiero aquí. Te necesito aquí."
"No quiero empeorarlo todo."
"No lo harás. No puedo hacerlo..."
Michael entró, cerrando la puerta tras de sí. Sus ojos prendieron fuego hacia Tristan.
"Te dije que a solas."
Sebastian tomó la mano de Tristan. "Yo lo quiero aquí. Esto se trata tanto de mi como de él."
Michael miró a Sebastián con rabia apenas controlada.
"¿Te importaría decirme qué carajo está pasando? ¿Dónde está Blaine?" Michael se dio cuenta de los moretones apenas visibles en la cara de Sebastian. "¿Y qué demonios te pasó en la cara?"
"Las cosas entre Blaine y yo no estaban funcionando, así que lo envié de vuelta a Kurt Hummel. Tristan accedió en perdonarme, así que..."
Michael se burló. "¿Las cosas no estaban funcionando?"
Sebastian no estaba seguro de cómo responder. "Um, no. No funcionaban, pero... también me di cuenta de que Tristan es lo único que quiero. Yo lo amo, así que..."
"Bueno, todo esto es más que maravilloso, pero te olvidaste de algo. Blaine no era, y no es tuyo para regalarlo. Pagué por él y nunca lo reclamaste, por lo que la posesión nunca se te transfirió a ti. Él es de mi propiedad y tengo la intención de que así siga siendo."
"¿Q-qué?"
Michael sacó su teléfono celular. "Voy a llamar al Ministerio para que vayan por él."
Sebastian le arrebató el teléfono a su padre. "¡Un momento! ¿De qué estás hablando?"
Su padre lo miró. "¡Estoy hablando de recoger lo que es mío! Pagué mucho dinero por ese chico. Puedes quedarte con Tristan. Realmente no me importa, pero quiero lo que es mío. ¡Ahora dame mi teléfono!"
Sebastian dio un salto hacia atrás. "¡No! ¡Espera! Eso... ¡eso no tiene sentido! ¿Por qué lo quieres?"
"Porque pagué por él."
"Pero... ¿qué harás con él?"
Michael sonrió con malicia . "A veces los negocios necesitan un extra. Blaine podría resultarme útil. A los maestros les encantan los esclavos súper sumisos."
Tristan jadeó y agarró el brazo de Sebastian. "¡No! Por favor, Sebastian..."
Sebastian negó con la cabeza. "No. No puedes hacerle eso a Blaine. Sólo devuélveselo a Kurt. Firma el papel y déjalo ir."
"¿Y perder mi inversión? Justamente cuando pensaba que tu visión para los negocios estaba mejorando, vienes aquí a decir esa clase de estupideces. ¡Ahora dame el teléfono y vete!"
Sebastian retrocedió hacia la puerta moviendo la cabeza. "No. No puedes hacer esto. No puedes. Sólo dáselo a Kurt, papá. ¿Por favor? Sólo dáselo a Kurt."
Michael rodeó su escritorio y se abalanzó hacia Sebastian. "¡Dame mi maldito teléfono!"
"¡No!"
Tristan pensó que Michael estaba a punto de golpear a Sebastian. Se puso delante de él. "¡No! ¡Alto!"
"¡Fuera de mi camino!"
"¡No! ¡Déjelo en paz!"
"¡¿Cómo te atreves?! ¡Muévete!" Michael empujó aTristan contra la pared. Cada célula dominante en el cuerpo de Sebastian se incendió. La posesión y la propiedad quemaban a través de su cuerpo.
"¡No te atrevas a tocarlo!"
"¡Dame el teléfono!"
"¡No!"
Michael se abalanzó hacia Sebastian de nuevo. Tristan gritó. "¡Alto!"
La puerta se abrió de golpe. Anna entró corriendo, las lágrimas rodaban por sus mejillas.
"¡Basta! ¡Basta! ¡Están arruinando mi día de fiesta!"
Justamente así, Michael cambió al modo de maestro protector.
"Oh, hermosa, lo siento mucho. No llores." Él la atrajo hacia sí y la abrazó, besándola en la cara y hablándole con amor. "Shh, todo está bien querida. Tu fiesta será maravillosa. Siento mucho que te hayamos molestado."
"¡Dejen de pelear entre ustedes! Esto puede esperar hasta mañana."
Michael asintió con la cabeza y la besó en las mejillas repetidamente. "Sí, sí. Por supuesto, querida. Vamos." Michael se volvió para mirar a Sebastian y a Tristan.
"Esta conversación ha terminado."
"¡Por supuesto que no!"
Anna tiró del brazo de Michael. "Por favor, no más discusiones."
Michael se dejó llevar por Anna a través del pasillo dejando a Sebastian y a Tristan de pie en su oficina. Sebastian tomó la mano de Tristan y lo arrastró a su dormitorio. Lo empujó dentro y cerró la puerta. Él empezó a caminar.
"Sebastian..."
"¡Ya sé! ¡Te dije que esto no iba a ser fácil!" Sebastian se sentía desesperado y fuera de control. ¿Cómo se había convertido todo en un puto lío?
Tristan se dejó caer en la cama y observó a Sebastian dar vueltas por la habitación. Tal vez debería llamar a Kurt para advertirle de que las cosas no iban bien, sobre todo porque Michael mencionó llamar al Ministerio.
Sebastian súbitamente abrió una ventana y arrojó el teléfono de su padre. Fue a parar al camino de entrada completamente roto. Se volvió hacia Tristan.
"Esto es una estupidez. No puedo obligarlo a hacer nada. Nunca debí haber prometido que lo haría." Sebastian jaló a Tristan y lo empujó contra la pared.
"¡Sebastian!"
"¡Cállate! ¡Suficiente! Yo soy el amo. Tú eres el esclavo. Yo pongo las reglas. No tú. Me perteneces. Siempre me has pertenecido."
Tristán negó con la cabeza. "¡No! Ya no más. No me quedaré contigo. Si no lo consigues, me voy."
Sebastian le dedicó una sonrisa maliciosa. "¿Oh, en serio? ¿Y a dónde irás? ¿Qué harás? Kurt ya no te necesita. Él tiene a Blaine." Sebastian agarró las manos de Tristán y las clavó por encima de su cabeza. "No creo que vayas a ninguna parte."
Tristan intentó soltarse pero Sebastian siempre había sido más fuerte.
"¡Me lo prometiste! ¡Lo prometiste!"
"Sí, si. Bueno. Las cosas cambian, ¿no es así?"
Sebastian presionó su cuerpo contra el de Tristan. Este intentó resistirse, pero fue inútil. Reclamado o no, su cuerpo ansiaba a Sebastian. Su resolución se derritió cuando Sebastian cerró su boca sobre la suya, besándolo caliente y apasionadamente. Tristan cedió con un gemido. Sebastian lo besó durante varios minutos antes de empujarlo hasta que cayó de rodillas. Sacó su pene y lo metió rudamente en la boca de Tristan. Metió los dedos en su cabello enredándolo en su mano para sostenerle fuertemente la cabeza mientras se lo cogía por la boca hasta que se retiró y se vino por toda la cara de Tristan. Él lo miró por un momento, sintiéndose extrañamente complacido por la visión de la piel morena de Tristan cubierta de su blanco esperma. Sebastian se quitó la camisa y limpió el rostro de Tristan antes de ponerlo de pie y arrastrarlo hasta la cama. Tristan se quedó allí sintiéndose aturdido y abrumado. Sebastian lo desnudó rápidamente y luego terminó de desnudarse él mismo. Empujó a Tristan en la cama y se acostó sobre él. Podía sentir el cuerpo de Tristan ceder y entregarse a su dominio.
"Te amo, y voy a reclamarte como mío."
Tristán no dijo nada. No pudo.
...
Los invitados comenzaron a llegar a la fiesta del final de verano de Anna Smythe alrededor de las 5:00 pm. A las 6:00 pm había una gran concurrencia con vestimenta casual pero elegante, bebiendo cocteles y comiendo de la mesa del gran buffet disimuladamente para que nadie los viera. Sebastian y Tristan estaban de pie en la puerta que daba al patio trasero, recién duchados y vestidos con pantalones de color caqui y camisas limpias. Sebastián de azul y Tristan de rosa. Sebastian envolvió su brazo protector alrededor de la cintura de Tristan. Tristan se recargó en él.
Apenas podía caminar.
O pensar con claridad.
Habían estado encerrados en la habitación de Sebastian todo el día.
Tristan había sido cogido profundamente. Tanto mental como físicamente.
El estrés, el miedo y la desesperación se habían apoderado de Sebastian. Estaba aterrorizado de perder a Tristan, así que había estado atornillándoselo física y mentalmente todo el día, alimentándose de todo el temor y la inseguridad que un esclavo podía tener.
"¿Cómo es que no hubo ningún otro maestro que te tomara mientras estuviste en Nueva York? Nadie te desea, sólo yo. Nadie. Sigue negándote a mi y terminarás solo."
"¡Eso no es cierto! ¡Incluso tu mejor amigo me deseaba!"
"Si. A la mierda. Él no quería reclamarte. Claro que eres hermoso, pero no eres especial. Hay un montón de esclavos hermosos en el mundo. Esclavos que son más jóvenes y más bonitos que tú. Sigue jodiendo conmigo y te dejaré ir. ¿Y entonces, qué? Acabarás esclavizado a algún imbécil que te prostituirá con todos sus amigos."
"¡Claro que no!"
"¡Oh, claro que sí!"
"¡No. no me vas a dejar ir! Tu no quieres que me vaya."
"¡Ponme a prueba!"
"¡Bien!"
Tristán corrió hacia la puerta. Sebastian fácilmente lo detuvo.
Y se lo cogió hasta que se desmayó.
Sebastian tomó la mano de Tristan fuertemente mientras se dirigían hacia el bar. Tristan se esforzó por aclarar su mente y concentrarse. Se sentía débil y desorientado porque el dominio de Sebastian se lo había cogido todo el día. No podía dejar que Sebastian lo abrumara. Si él no conseguía que su padre firmara los papeles, se iría.
¿Cierto?
Sebastian pidió un ron con coca cola y le dio a Tristan un Sprite. Examinó la multitud de amigos de sus padres. ¿Por qué demonios había querído su madre que viniera? ¿Para esto? Rápidamente se acabó su bebida y se volvió para pedir que se la rellenaran.
"Necesitamos hablar."
Se dió la vuelta para ver a Cooper Anderson mirándolo con cara de disgusto. ¿Qué demonios estaba haciendo él aquí?
"Por supuesto que no. Yo ya no tengo a tu hermano."
"¿Accedió tu padre a firmar los papeles?"
Sebastian lo miró con sorpresa. ¿Cómo demonios sabía eso? "No."
"Dile que quiero habar con él."
"Díselo tu mismo." Sebastian se dió la vuelta nuevamente. Tristan subitamente se movió al lado de Cooper.
"Si no ayudas, me iré."
Sebastian lo miró. "¡Ven aquí!"
La sumisión de Tristan ardió ante la orden en voz de Sebastian, pero luchó por no ceder. "¡No!"
Unas cuantas personas miraron en su dirección.
Sebastian bajó la voz. "No voy a hacer un puto escándalo contigo. Ven aquí."
Cooper empujó a Tristan detrás de él. "Con que aún violando esclavos."
"Yo nunca... Mira, no puedo ayudarte. Traté. Se lo pedí. Lo intenté, pero mi padre no está a favor. Él quiere quedarse con Blaine."
Cooper entrecerró los ojos. "¿Quedárselo para qué?"
"¿Para qué te imaginas? No todos los empresarios son rectos. Saca tus conclusiones."
Cooper se sintió un poco enfermo. Negó con la cabeza "Este lío es culpa tuya, así que me vas a ayudar. Vamos."
Cooper tomó el brazo de Tristan y comenzó a moverse a través de la multitud en busca de Michael. Sebastian lo siguió lleno de molestia.
Michael estaba riendo y charlando con una pareja cuando vio a los tres en su dirección. Rápidamente se disculpó y se dirigió hacia la casa. Cooper lo siguió. Michael se detuvo en la cocina, se volvió y le susurró.
"No aquí, no ahora."
Cooper negó con la cabeza. "Aquí y ahora."
Michael se enfureció. "Arriba."
Mientras se dirigían hacia la escalera, Victoria y Alex entraron por la puerta principal. Victoria vió a Cooper subir las escaleras.
"¿Cooper?"
Cooper no le hizo caso. Lisa apareció por el pasillo.
"Lisa, ¿qué está pasando?"
Lisa sonrió dulcemente. "Hola Victoria." Ella subió las escaleras.
"¿Lisa? ¡Lisa!"
Victoria se volvió hacia Alex. "Ve a divertirte. Nos vemos en breve." Rápidamente corrió por las escaleras y siguió a Lisa hacia el despacho de Michael. Ella miró a su alrededor.
"¿Qué está pasando? ¿Dónde está Blaine?"
Nadie le respondió.
"Michael, ¿dónde está mi hijo?"
"Al parecer, él está en Nueva York con su antiguo amo."
"¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué?"
"Eso no importa. Haré que vayan los del ministerio por él y que lo traigan aquí."
Victoria miró a Sebastian. "¡Pensé que estaba contigo!" Sebastian no dijo nada.
Victoria sintió un poco de pánico. "¿Qué diablos está pasando?"
Cooper la miró. "Blaine está bien. Está con Kurt en Nueva York. Lo vi antes de venir aquí. Está bien. Está feliz. Está donde debe estar."
Michael negó con la cabeza. "No. Él debería estar aquí. Él es de mi propiedad. Pagué por él y lo quiero."
Victoria lo miró completamente confundida. "No lo entiendo. ¿Cómo es que terminó de vuelta con Kurt?"
Cooper le lanzó una mirada asesina a Sebastian. "Sebastian cambió de opinión y decidió que ya no quería a Blaine."
Victoria miró a Michael. "Entonces... ¿para qué lo quieren?"
"Porque yo pagué por él y todavía es de mi propiedad. Sebastian no tenía derecho a dejarlo ir."
"Pero, ¿qué vas a hacer con él?"
"No es asunto tuyo."
Victoria lo miró sorprendida. "Supongo que eso es cierto... pero todavía me gustaría saber cuáles son tus planes."
"No es asunto tuyo."
"Michael, ¡dime lo que piensas hacer con mi hijo!"
"Relájate. Pagué mucho dinero por él, ¿recuerdas? Es valioso para mí. Él estará bien. Los esclavos siempre están bien."
"Necesito saber lo que vas a hacer con él, porque no entiendo por qué lo quieres todavía."
Michael sonrió. "¿Estás diciendo que lo quieres de vuelta? Está bien, asumiendo que planeas devolverme mi dinero."
Victoria estaba tranquila. Cooper explotó. "¿Qué te pasa? ¿Qué clase de madre eres? ¡Págale para que nos lo devuelva!"
"¡Cállate! ¿Sabes lo que estás diciendo? ¿Tienes alguna idea de lo que eso hará con...?"
"¿Hará con qué, madre? ¿Con tu precioso flujo de dinero? ¿Y qué pasa con Blaine? ¿Qué demonios te pasa?"
"¡Cállate!"
"¡Dale el dinero!"
"¡No!"
"¡Sí!"
Los dos comenzaron a gritarse mutuamente. Sebastian le rogó a su padre.
"Papá... sólo dáselo a Kurt. ¿Por favor? No hay una buena razón para que lo conserves. Simplemente libéralo para Kurt."
"No hasta que consiga mi inversión de vuelta."
Cooper y Victoria continuaron gritándose el uno al otro.
"¡Renuncio!"
"¡No puedes renunciar! ¡Esta es una empresa familiar!"
"¡Tú ya no eres mi familia!"
Cooper se volvió hacia Michael. "Te voy a proponer un trato. Si tu firmas para que Blaine vuelva con Kurt, yo trabajaré para ti."
Victoria se puso pálida. "¿Qué?"
Cooper siguió. "Voy a traer clientes conmigo. Te garantizo que, con los clientes que traiga, vas a generar en un año el dinero que invertiste en la compra de Blaine. Libéralo y me uniré a tu compañía."
"¡Cooper! ¿Qué estás haciendo?"
Cooper no le hizo caso. "¿Y bien? ¿Tenemos un trato?"
Michael se quedó pensativo. Victoria estaba a punto de explotar.
"¡Cooper! ¡Basta! ¡No puedes hacer esto!"
Cooper continuó ignorándola. "¿Y bien?"
Michael le tendió la mano. "Hecho"
"¡Cooper!"
Cooper no estrechó su mano. En su lugar, Lisa le entregó los papeles de la liberación.
Michael se sentó y sacó un bolígrafo.
Victoria agarró el brazo de Cooper. "¡No puedes hacerme esto a mí! ¡No hagas esto!"
Cooper se safó con brusquedad. "¡Tú te lo hiciste sola!"
"Cooper... por favor... te amo. Eres mi hijo."
"También Blaine lo es."
Victoria se enfureció. "¿Cómo pudiste hacerme esto a mí? Después de todo lo que he hecho por ti. Todo lo que he construido para ti. Eres un ingrato..."
"¡Cállate! ¡No me importa!"
"¡No te saldrás con la tuya! ¿Me oyes? ¿Esos clientes que planeas llevarte? Para cuando hayas salido de mi compañía, no van a querer tomar tus llamadas, ni responderán tus e-mails o mensajes de texto, ¡nada! ¡Ellos olvidarán que alguna vez exististe!"
Cooper no le hizo caso y observó a Michael firmar.
"Michael, ¿cómo pudiste hacerme esto?"
"No es personal, Victoria. Son sólo negocios."
"Te arrepentirás de esto, ¿me oyes? ¡Los dos se arrepentirán!"
Michael firmó la última página y le entregó los documentos a Cooper. Cooper los revisó rápidamente y asintió.
"Me gustaría comenzar en tres semanas."
Michael sonrió y asintió con la cabeza. "Me parece bien."
Cooper tomó a Lisa de la mano y se volvió para irse. Victoria se lo impidió. Por primera vez en su vida, Cooper vio desesperación en los ojos de su madre.
"No me hagas esto, Cooper. Si significa mucho para ti... yo... pagaré para traer a Blaine de vuelta. Sólo... por favor... no me hagas esto."
Cooper negó con la cabeza. "Lo más triste de todo esto, madre, es que Blaine no significa lo suficiente para ti. Lo único que siempre te ha importado son los negocios. El dinero. Bueno, ahora puedes tenerlo todo. Yo no quiero nada de eso. Estoy harto."
"Cooper, ¡Te amo!"
"No, no es así. Tu no me amas, ni a Blaine."
"¡Eso no es verdad! ¡Siempre te he amado!"
"¡No! Amas el hecho de que yo sea un maestro. Amas que puedo hacer crecer un negocio y hacer dinero. ¿Si yo hubiera sido un esclavo,madre... me habrías querido, o me habrías echado como hiciste con Blaine?"
Victoria abrió la boca para hablar, pero después la cerró. No tenía una respuesta. Cooper negó con la cabeza.
"Adiós madre."
"¡Cooper!"
Cooper y Lisa se fueron.
Victoria se volvió contra Michael. "¡Pagarás por esto! ¿Me oyes? ¡Te vas a arrepentir!"
Michael negó con la cabeza. "Vamos, Victoria. Te lo dije. Esto no es personal. Son sólo negocios. Siempre ha sido cuestión de negocios. Vayamos abajo y tomemos una copa."
"¡Vete a la mierda!" Victoria se volteó y salió.
Michael rodeó su escritorio. "Bueno, será mejor que regrese a la fiesta. Probablemente tu madre estará preguntándose dónde estoy."
Sebastián y Tristan se quedaron solos de pie en medio de la oficina. Ellos habían presenciado todo en un atónito silencio.
Sebastian se volvió hacia Tristan. "Um... bueno... parece que Blaine se quedará con Kurt."
Tristan asintió.
Sebastian de repente parecía nervioso. "Yo exactamente no hice que ocurriera, pero ya está hecho."
Tristan volvió a asentir.
Sebastian lo miró a los ojos. "Siento mucho lo de hoy en la mañana." Suspiró profundamente. "Yo simplemente... no puedo perderte, Tristan. No puedo. Simplemente no puedo. Por favor... me sentía tan desesperado y..."
Tristán se inclinó y lo acalló con un beso.
"Te amo, y sí... me quedaré."
Sebastian suspiró aliviado y sonrió. "También te amo. Realmente no te merezco."
Tristan sonrió. "No. No me mereces."
Sebastian lo acercó y lo besó de nuevo.
"Sin embargo... te prometo... nunca más... te dejaré ir."
...
El domingo por la noche Cooper y Lisa le entregaron los papeles de liberación firmados a Kurt. Kurt los miró fijamente con incredulidad.
"¿En serio? ¿Estás seguro?"
Cooper sonrió. "Por supuesto. Ve a las oficinas del Ministerio mañana y has que sean registrados y archivados. Eso es todo. Está hecho. Blaine te pertenece. Permanentemente."
Blaine se veía preocupado. " Pero ¿y mamá?"
"¿Qué pasa con ella?"
"¿Podría emitir otra orden de revocación?"
Cooper negó con la cabeza. "No. Cuando ella te entregó a Michael, firmó la cesión de todos los derechos, incluido el derecho a emitir una orden de revocación. Ella te entregó a él por completo." Cooper hizo una pausa y cerró los ojos por un momento. "No puedo creer que haya hecho eso. Sólo... te vendió tan fácilmente sin preocuparse por tus necesidades. Lo siento mucho Blaine."
Blaine se encogió de hombros. No importaba. Había aprendido su posición con su madre hacía muchos años. No le sorprendía, y no le importaba.
Cooper continuó. "Esa cesión de derechos de revocación es ahora de Kurt. Me aseguré de que estuviera en los papeles de liberación. Ni ella, ni Michael Smythe podrán tratar de recuperarte."
Kurt se quedó mirando los papeles. "Pero todavía no entiendo. ¿Por qué Michael Smythe estuvo de acuerdo con esto?"
Cooper sonrió. "Porque estuve de acuerdo en trabajar para él."
"¿Qué?"
"¿Qué? "
"Le dije que me gustaría trabajar con él."
"¿Vas a trabajar para Michael Smythe?"
"Por supuesto que no."
"¿Eh?"
"Mentí."
Kurt y Blaine se le quedaron mirando. "¿Qué?"
"Le dije que trabajaría para él e incluso que traería algunos clientes, pero mentí. Nunca trabajaré para un imbécil criminal como Michael Smythe."
El corazón de Kurt empezó a acelerarse. "¡Cooper! ¿Qué sucederá cuando no vayas a trabajar para él? ¡Irá a buscarte!"
"No, no lo hará."
"¿Por qué no?"
Lisa sacó una memoria USB de su bolso y se la lanzó a Kurt. "Porque he descargado archivos clasificados de su computadora mientras estábamos en la fiesta. Es un poco lo mío."
Cooper y Lisa rompieron en risas mientras Kurt y Blaine se quedaron mirándolos en confusión total.
"Resulta que Michael Smythe incursiona en todo tipo de proyectos interesantes. Proyectos globales con clientes en el extranjero que el gobierno de los Estados Unidos no aprueba. Sería una vergüenza si alguien del gobierno... quiero decir... específicamente cierto congresista de Ohio, decidiera abrir una investigación de relaciones comerciales a Industrias Smythe."
Kurt miró la USB. "¿Michael Smythe ya sabe que tenemos esto?"
"Todavía no. Quería esperar hasta que presentaras los papeles y recibieras la carta que te libera de todos los cargos."
"¡Oh!" Kurt se levantó y cogió un sobre de su escritorio. "Llegó ayer."
Cooper sonrió al leer la carta oficial declarando las acusaciones terminadas y eliminadas.
"Excelente." Cooper se puso de pie. " Bueno, tenemos que tomar un avión."
Blaine se veía triste. "¿Volverás a Ohio?"
Lisa sonrió. "No. Vamos al Caribe. Tu hermano se merece unas vacaciones."
Blaine se sintió mejor. "¿Qué harás cuando vuelvas?"
"Oh, no lo sé. Hay un montón de empresas en las que podría trabajar, o podría empezar la mía. Quién sabe. He hecho un montón de dinero. Voy a tomarme mi tiempo para decidir lo que quiero hacer."
Blaine se lanzó hacia su hermano, abrazándolo. "Gracias. Gracias, Coop. Gracias."
Cooper lo abrazó. "De nada. Siento no haber hecho más cuando estábamos creciendo. Debí haber dado la cara por ti."
Después de los abrazos y besos de despedida, Cooper y Lisa se fueron. Kurt y Blaine se sentaron en el sofá y se quedaron mirando los papeles de liberación.
Blaine miró a Kurt. "Así que, ¿finalmente se acabó?"
"Eso parece."
Blaine se acurrucó contra Kurt. Él lo abrazó y comenzó a acariciar su punto de ronroneo. Blaine cerró los ojos y comenzó a ronronear. Kurt cerró los ojos y dejó caer su cabeza hacia atrás en señal de alivio.
Finalmente.
Paz.
...
El lunes por la mañana Kurt estaba en las oficinas del Ministerio, cuando las puertas se abrieron. Luchó contra el impulso de reír en voz alta y bailar desagradablemente al ver a Perlson escudriñar los papeles de liberación antes de aprobar su certificación. Perlson miró a Kurt con una expresión desagradable como si oliera mal. Kurt sostuvo su cabeza en alto y le devolvió la mirada con una sonrisa de satisfacción.
"Bueno, Sr. Hummel, todo parece estar en orden."
Kurt cogió los papeles. "Gracias." Perlson no los soltó. Se inclinó hacia adelante. "Es una pena. Me quedé con las ganas de ayudar a cambiar tu actitud. Espero que la cagues un día y me des esa satisfacción. Quiero que sepas que voy a estar esperando."
Kurt sonrió. "¿Por qué Perlson?... ¿me estás amenazando?"
Perlson se sentó. "Por supuesto que no. El Ministerio se dedica a apoyar las relaciones fuertes y amorosas entre amos y esclavos. La formación correctiva se administra solamente cuando es necesario."
"Claro." Kurt cogió los papeles y se volvió para salir. Se detuvo y se giró nuevamente.
"Perlson, ¿tu jurisdicción se extiende hasta París?"
