Capitulo 2

−Pero cuéntanos Vanessa− decía mi apuesto jefe, el agente Ethan Williams- ¿Qué ocurrió en los laboratorios del Basilisco? – cuestionó de forma seria

Lo miré fijamente a los ojos.

−De todo lo que pasó, sólo una cosa es importante, una palabra; clones

− ¿Clones?

−Sí, así es jefe, clones. Había muchos de ellos. Pero antes, tengo que decirle algo más. Es usted súper sexy. – dije sonriendo como estúpida.

− ¿qué le pasa? −le preguntó a Raira realmente confundido

−esta alucinando por el porrazo que le dieron, señor−me salvó Raira

−Pero regresando al punto, creo que estan reclutando a los clones para infiltrarlos en la agencia− dije regresando al tono serio.

− ¿Está segura de eso, agente Winslow? –pregunto mi sexi jefe

−Completamente, jefe – conteste de manera seductora

Bueno la verdad mi jefe si estaba sexy, pues tenía unos músculos que derretían y me dejaban babeando un buen rato, su piel era morena dorada, su cabello negro azabache, una barba de candado que la verdad, era muy atractiva, al igual que sus hermosos pectorales y abdominales, de rasgos viriles, que lo hacían irresistible y una voz grave que sonaba seductiva. Es el jefe más bueno del mundo.

−En ese caso, mandaremos a investigar todo esto inmediatamente−dijo el jefe Williams, el guapo jefe Williams

−Y… otra cosa más, señor.

− ¿Si…?

−Tienen un clon mío, señor−le dije mirándolo a los ojos.

Él me mantuvo la mirada por un minuto y luego salió de la habitación apresuradamente.

Raira se sentó a mi lado.

−Lo que dijiste… ¿es en serio?−dijo ella mirándome con sus bellos ojos color amatista

−Sí. En mi estancia allá, consiguieron hacer un clon mío. Debemos estar con cuidado. Puede haber muchos más de esos por ahí. Podría ser cualquiera.

−Sí. Cualquiera.

Raira era una mujer alta, de esbelta figura, piernas largas, su piel blanca contrastaba con su cabello negro como la noche, de rasgos delicados, unos ojos grandes y rodeados de espesas pestañas largas, creando una mirada que había atrapado a todos los hombres hasta ahora. La chica más genial con la que te podías topar (además de mi, por supuesto).

La puerta de la habitación donde me encontraba se abrió, dejando entrar a la agente Xian Elrain, una chica de cabello violeta natural, que le llegaba hasta las rodillas, cayendo en suaves ondas, piel blanca, ojos azul intenso, alta y delgada, una amiga mía.

− ¿Cómo te encuentras, Vanessa?−preguntó Xian con la preocupación descomponiendo su rostro

−Bien, gracias por preguntar.

Raira y Xian intercambiaron una mirada.

− ¿Qué es lo que descubriste allá?−preguntó Xian

−Sólo una cosa: Clones. Allí fabrican clones, Xian. Y ahora tenemos que asegurarnos de saber exactamente que planean hacer con todos esos clones…− afirmé muy seriamente.

−Pero… ¿Cómo lo haremos?− cuestionó Raira con el ceño fruncido

−La verdad… no lo sé, pero… tenemos que hacer algo−concluí muy decidida acerca de mi decisión

Entonces escuche cómo llamaban a la puerta. Ésta se abrió, dejando entra a alguien, era una chica que yo no conocía…

−Xian, es hora de irnos…−dijo la chica sin despegar su mirada de mi amiga.

− ¿Quién es ella?−pregunte señalando a la chica

−Ella es Jara… una amiga…−explicó

−Hola…−murmuró con el ceño levemente fruncido

Jara era muy linda, se veía que era la típica chica ruda; su cabello de un rojo casi marrón con sus raíces azules, caía en rebeldes rizos hasta la mitad de su espalda, sus ojos de un color azul marino, capaz de hipnotizar a cualquiera si se lo proponía, sus facciones, fieras, su figura curvilínea. Llevaba un vestido strapless, de cuero, que le llegaba hasta la mitad del muslo, luciendo sus piernas con unas medias de red negras y unas botas, que le llegaban hasta las rodillas, con unos tacones de unos 20 cm, también traía una chaqueta de cuero ceñida a su cintura haciendo resaltar más sus curvas.

−Se parecen a las botas Gucci de edición limitada…−comenté al ver que no tenía más que decir la chica.

−Son las botas Gucci de edición limitada−me respondió mientras una mueca burlona se formaba en su rostro

Xian, es hora de irnos…−le insistió Jara

−Si, ahora voy…−contestó Xian de forma ausente−, nos vemos después chicas…, este…, espero que te sientas mejor Vanessa−concluyó sonriéndome cálidamente.

−Sí, gracias, nos vemos después−le contesté sonriendo

Xian salió por la puerta, seguida de Jara.

−Nunca la había visto, ¿y tú?−preguntó Raira un minuto después de que las chicas salieran por la puerta, para que ninguna la oyera, con una mirada de sospecha

−No, yo tampoco la había visto nunca…−contesté con el ceño fruncido

−Bueno cambiando de tema… ¿ya nos podemos ir a casa?−dijo Raira con gesto cansado−Creo que necesito dormir…−señaló mientras un bostezo se le escapaba, claro ejemplo de que necesitaba acostarse a dormir

−Sí, supongo que nos haría bien un descanso…−contesté mientras también bostezaba

−Pero antes tendremos que avisar al jefe…−dijo Raira algo dudosa

−Bien, vayamos con nuestro apuesto jefe−dije con una gran sonrisa en el rostro

Salimos de la oficina para ir a buscar al agente Williams… no tardamos mucho ya que el agente se encontraba en el pasillo de al lado hablando por teléfono.

En cuanto nos vio se despidió y colgó rápidamente.

−Agente Williams, la agente Winslow y yo nos tomaremos el día debido a los conflictos que hubo hoy en el día…−empezó a explicar Raira

−No hay necesidad de tanta palabrería agente Smith, estoy seguro de que la agente Winslow debe de estar exhausta por la misión que llevo a cabo hoy… así que pueden ir tranquilas a su apartamento…−explicó con voz solemne−solo que les pediré que mañana estén puntuales, ya que tengo una misión nueva para ustedes y la agente Elrain−sentenció.

¿De qué se trata, señor?−pregunte con un dejo de curiosidad en la voz

−La situación es que ya hemos localizado a unos de los criminales más peligrosos de Europa, pero sabemos, por fuentes anónimas, que se hospeda aquí, en Manhattan… pero no entremos en detalles, mañana en la mañana les informaré lo que tienen que hacer−finalizó con un deje de desespero.

−Está bien jefe, hasta mañana−me despedí con una sonrisa de lado

−Vamos, Vanessa, es hora de irnos−me dijo Raira tomándome del codo al ver que yo no me movía de mi sitio

−Está bien, vamos−contesté; salimos del edificio aún tomadas del brazo, como solíamos andar siempre que estábamos juntas, y nos subimos en mi auto, un Audi R8 último modelo

− ¿Me extrañaste, bebé?−dije mientras deslizaba mi mano por la superficie de mi hermoso auto

−Wow, sí que amas a ese auto…−dijo Raira observándome entrar con delicadeza en el asiento del conductor−. No es justo, tu manejas como loca, la última vez que manejaste casi salgo disparada por la ventana−me reprochó cruzándose de brazos

−No es mi culpa, yo te dije que te pusieras el cinturón pero no me hiciste caso –exclamé ofendida por su acusación−apúrate Raira, no tengo todo el día… y yo estoy más cansada que tú, créeme…−dije mientras otro bostezo se me escapaba

−Sí, ya voy, ya voy–contestó con tono irritado; entró al auto y cerró la puerta de un portazo. Yo me le quedé viendo a un tiempo con expresión pasmada y furiosa, unos segundos antes de que ella preguntara: − ¿Qué?

− ¿Cómo te atreves a cerrar así la puerta de mi bebé?−espeté histérica

−Ay, bueno, ya… lo siento…−masculló sorprendida por mi grito. Se abrochó el cinturón y nos pusimos en marcha a nuestro departamento.