-Ranma sigue, no te detengas, pero ¿No prefieres ir a un hotel?-Abrí los ojos con pesar y entonces recordé, estaba con ukio, no con akane, ¡Maldición!, era a ukio a quien había besado todo este tiempo, turbado me aleje de la mujer, ella me miro algo molesta.

- yo …lo lamento.

-No lo lamentes sigue-Pidió ella-

-Yo…-Baje la mirada, ¿Cómo explicarle que no podía estar con ella de esa forma? La única persona a la que podía desear era akane , sólo a ella y nadie más-Mira la hora que es-Dije buscando una excusa-

-¿Qué importa la hora?

-Tengo cosas que hacer que deje pendientes en la casa, ven te llevo de regreso.

-No hace falta, puedes irte-Me dijo ella algo irritada-

Salí de ahí, y pedí un taxi, ¿La hora? Que excusa tan barata, si ni siquiera habían dado las 8.00, llegue a la mansión, le pague al chofer y entré, dentro de mi habitación cerré los ojos, y entonces suspiré frustrado, de nuevo la misma historia… Desde que tenia memoria, desde que podía recordar siempre había sido así… Cuándo salía con otras chicas-De las que akane nunca llegó a enterarse-aunque estuviera con otras siempre la buscaba a ella… Estaba enamorado de ella…

Y vivir con ella en la misma casa sin poder tocarla de la manera en la que yo lo deseaba era cómo vivir en el mismísimo infierno…

Conforme el tiempo fue pasando me fui enamorando más y más de akane, por lo cuál mis deseos de tenerla también aumentaron; pronto me dí cuenta de que en mi imaginación había perdido la cuenta de las veces que lo había hecho con ella…

Esta situación simplemente me mataba… Porque yo la deseaba, y la seguiría deseando hasta el día en que finalmente la pasión que sentía por ella acabara completamente conmigo. La amaba y eso no cambiaría jamás… Lo único que podía preguntarme en este momento era ¿Dios que te había hecho? ¿Qué cosa? Para que me dieras una vida tan horrenda y miserable cómo esta…

Éramos hermanos, la misma sangre… Y eso era algo que ni siquiera yo podía cambiar, al igual que mis sentimientos por ella la verdad de que éramos hermanos era algo contra lo que no podía luchar, incluso si me sacara toda la sangre del cuerpo y la cambiara… Incluso así seguiríamos siendo hermanos…

akane, ella era tan buena, hermosa e ingenua y yo… Yo era un sucio pervertido que no se merecía, que no tenía ni siquiera el derecho a respirar el mismo aire que ella, a poder verla todos los días, a vivir bajo el mismo techo, a poder ver su inocencia y sentir su calidez…

ella era mi hermana pequeña y por eso lo que sentía estaba mal, era incorrecto, debía ser fuerte y olvidarla… Debía olvidarla… Debía olvidarla… Yo decía esto pero a cada vez que lo repetía mis ojos se llenaban más y más de lágrimas… Olvidarla, para mi era imposible…

La amaba y deseaba a un grado que no podía expresar con palabras. Prefería mil veces una sola e inocente caricia de parte de akane que una noche completa de placer con cualquier otra chica. Yo la amaba, a pesar de que ella no hiciera nada, no podía evitar lo que sentía, no podía adorar a otra que no fuera akane , en mis fantasías nunca había alguna imagen que no fuera la suya, y de todo lo que me rodeaba solamente me importaba lo que tenía de algún modo relación con ella… De entre millones de personas, sólo había una que me importaba. Sólo una. Y esa era akane. En lo que a mi se refería, todo el mundo se podía ir al infierno, siempre y cuándo ella estuviera bien. Sabia que esta forma de pensar era demasiado egoísta. Pero no podía evitarlo: La amaba fuerte, profunda e irreparablemente…

Realmente no sabía que era lo que me gustaba de ella, pero al mismo tiempo si lo sabía. Todo era tan confuso. En estos momentos de lo único que si estaba seguro era que no podía permitir que ryoga, ese estúpido idiota se quedara con ella, ya pensaría en la mejor forma para alejarlo de akane, no dejaría que él tuviera lo único que de verdad me importaba…

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Era de mañana cuándo me levante, cómo siempre, para mi sorpresa cuándo baje al comedor akane, ya estaba despierta, así que después de que ella desayunara, nos dirigimos a la escuela, llegamos temprano, y en menos de un minuto ya estaba rodeado de personas, akane por su parte camino hasta encontrarse con el maldito de ryoga, pero ya sabía cuál sería la mejor manera de deshacerme de él, espere paciente hasta que él llego al salón, más sonriente que el día anterior, estábamos en clase de filosofía, pero la maestra había dejado la tarea y se había marchado, me acerque a ryoga, él estaba sentado en su asiento, para ese entonces tratando de hacer lo que la maestra había pedido, noté que lo hacía con dificultad, pero sin borrar la sonrisa de su rostro.

-Valla, que feliz vienes hoy ¿Te sucedió algo en especial?

-No nada, sólo que estuve a punto de besar a tu hermanita-Eso me enojo-

-Escucha ryoga, no soy el tipo de personas a las que les gusta andar con rodeos, sólo voy a decirte: si sabes que hoy tenemos entrenamiento en la clase de atletismo, y siempre nos ponen a competir, cómo siempre compites contra mí y pierdes –sonrei por lo que dije - he estado pensando en que estos últimos entrenamientos se han tornado muy aburridos, así que para hacer este que viene más interesante ¿Por qué no apostamos? Si tu ganas…-Le dije para que él decidiera-

-Si yo gano, me cedes tu puesto de estrella del equipo y usando un vestido rosa, completamente maquillado gritarás bailando que eres un perdedor y que yo soy el numero uno-Le escuche en silencio, bien ahora era mi turno:

-De acuerdo. Si yo gano, no te acercarás más a mi hermana menor-Le dije esto con cierta malicia, quería a akane, y la quería sólo para mí , estaba sorprendido, no pudo evitar abrir los ojos en el momento en que yo me subí a una de las sillas, haciéndole a todos los presentes señas, para que se acercarán, al momento que levantaba la voz para decir:

-¡Escuchen! En el entrenamiento de atletismo de hoy, tendremos una pequeña apuesta, si ryoga gana, juro que bailare con un vestido rosa, completamente maquillado, en el campo gritando que el es mejor que yo-Todos rieron ante la idea-y también le cederé mi lugar de estrella del quipo. Pero si yo gano, mi querido y preciado amigo-Todos notaron el sarcasmo-dejara de verse con cierta persona. Todos ustedes son testigos del trato-Le tendí la mano a un sorprendido y boquiabierto ryoga-¿Trato hecho?-Pude ver que él se quedaba tenso mientras se le revolvía la manzana de adán, que demostraba su duda y sus nervios-vamos… A menos que te de miedo perder-Le solté con burla, me miro con rencor, y luego tensando la mandíbula, estrecho mi mano cerrando el trato-

-Trato hecho-Dijo con furia-

ryoga cayo en su asiento, después de darse cuenta del error que había cometido, pero ahora era demasiado tarde no podía retractarse, o quedaría cómo un cobarde. -

En menos tiempo del que esperaba la noticia se expandió por todo el campus, el resto de las clases pasaron sin ningún inconveniente, hasta que al llegar el momento tan esperado más de la mitad de los estudiantes de todos los grados se reunieron alrededor del campo de entrenamiento.

El entrenador estaba enterado de la apuesta y la acepto, ya que eso aumento la popularidad del club, ryoga, ya estaba en el centro del campo de carreras, al que habíamos quedado darle la vuelta, ya que este era el lugar más extenso que la escuela, y eso haría más difícil la carrera. Me acerque , con mi típica sonrisita burlona, aquella que hacía querer a más de uno matarme a golpes, y a otras comerme a besos.

-Hola-Le salude-¿Estás listo para perder?-ryoga apretó los puños y pude ver su deseo de retirarse de la apuesta, pero no lo dejaría-No me digas que ya no lo harás…¡Sería una victoria demasiado aburrida y fácil!

-¿Y qué si no lo hago?-Me increpó-

-Ya conoces la apuesta, tendrías que alejarte de tu ya sabes quien y… Por no haberte atrevido a competir, tendrás que cumplir igual con tu parte de la apuesta.

-¿Qué? ¡Eso no era parte del trato!-Me grito molesto-

-Bueno, sólo es lo que tendrás que hacer si renuncias a competir. Escucha, yo soy un hombre de palabra, si digo algo lo cumplo...Así que espero lo mismo de mi rival…-Le dije para comprometerlo más-

-¿Yo tenía razón no es cierto?-Me pregunto de pronto-

-¿A qué te refieres ?

Estábamos muy lejos de todos y nadie podía escuchar lo que decíamos así que ryoga

Afirmo:

- no quieres a a kane como una hermna¿no?- me quede callado-eres un monstruo -La sonrisa se borro por completo de mi rostro, y eso le dio más confianza a ryoga-

-Si crees que con esto lograrás alejarla de mí, tal vez lo logres, pero recuerda que no soy el único chico que hay en el mundo, akane es muy hermosa y cualquier chico puede interesarse en ella de esta manera-¡Maldición!, eso ya lo sabía, pero aún así era doloroso escucharlo… Cómo si fuera a dejar que akane estuviera con otro, le sonreí algo irritado y le conteste:

-No me importa lo que pienses, pero ya sabes que nadie sabe que la apuesta la incluye a ella, así, que ni una palabra de esto, o te ira muy mal, sólo tu y yo sabemos de esto, y si ella se entera sabré de boca de quien lo hizo-

-Así que si lo haces por ella-Le ignore, ¡Por Dios! Claro que lo hacía por ella, si yo lo derrotaba, él tendría que alejarse de mi akane. Me acerque al borde del campo, ya estaba muy lejos de él, cuándo tome cierto objeto y lo llame:

-¡ryoga ,mira lo que te compre, ojala sea tu talla!-Varias personas empezaron a reír, al ver el vestidito rosa que tenia en mis manos-

Entonces el entrenador nos llamó, ambos nos colocamos en la línea de salida. El maestro dio orden de salir, y ambos salimos corriendo, yo iba adelante pero ryoga me seguía de cerca, estaba muy concentrado en la carrera, hasta que vi entre la multitud de personas una figura, aquella misma figura que no podía olvidar: akane; me distraje tanto viéndola, que de pronto me detuve, sólo fui conciente cuándo ryoga paso delante de mí, pude ver cómo se adelantaba, mientras yo seguía sin moverme, ante la mirada atónita de todos, no, no era posible que akane estuviera aquí, ¡No era posible! Tenia que estarlo imaginando, akane… ¿Por qué tenia que pensar en ti justo en este momento?

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Continuara….