Ranma, creo que estas exagerando, y bueno no creo que seas el primero que ha visto a su hermana de esa forma, ¿Por qué simplemente no le pides que te "ayude" un poco y ya?-Entendí a qué se refería con "Ayudarme" pero cómo decirle que no podía simplemente acostarme con akane y ya, yo no quería simplemente pasar una noche con ella, quería más, mucho más-

Voltee a ver a Mouse tan enojado que si las miradas mataran, estaba más que seguro que él habría sido la victima. Y pude ver cómo él se estremeció.

-No quiero a akane de esa forma, además aunque lo hiciera ella se negaría. No es tan simple mouse

-Bueno a lo menos yo no tengo el tipo de conflictos personales, que tu sufres. Te ves deplorable amigo.

-¡Cierra la boca!-Le ordene molesto-

-¡Oh vamos ranma! No desquites conmigo -Ese comentario hizo que entrecerrara los ojos y volteara a ver a Mouse con una mirada asesina-¿Es que ni siquiera la señorita ukio es suficiente para complacerte?

-Ya cállate Mouse-Le respondí-Al parecer no sabes hacer otra cosas más que molestarme ¿Verdad?… ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? No es lo mismo. A quien deseo es a akane, sólo a ella. Quiero hacerle el amor a ella…-Le confesé-

-ranma sabes que eso es…

-¡Lo sé!-Gemí-Es imposible. Pero no puedo hacer nada. Eso es lo que quiero.

Cuándo yo dije esto, mi amigo se empezó a reír. Voltee a verlo enojado.

-Quién lo diría de ranma saotome . Si me lo hubieran dicho jamás lo hubiera creído, que tu ames a tu hermanita.

-Esto no es divertido , siento que a cada día que pasa me voy muriendo lentamente, más y más. Y además incluso con tu "Solución"-Le dije recordando lo que él me había dicho-las cosas no son tan simples, dado que mi hermanita menor aún es virgen-Mouse abrió los ojos sorprendido-

-¿Hablas en serio? No conozco a ninguna chica de todo el instituto que vaya en 3° de secundaría, que todavía sea virgen.

-Lo sé-Le dije-Y te sugiero que esto que te he dicho no salga de tus labios, sabes cómo son los chicos del instituto, y no quiero ellos estén rondando a mi hermanita. Sabes perfectamente lo que piensan, "Las vírgenes son tan sexys", no quiero escuchar que digan eso -Le amenacé-

-Tranquilo amigo, no diré nada-Me tranquilizo él-

-¿Por qué demonios la amo tanto?-Suspire abatido-¿Por qué a ella? ¡Maldición! ¿Es tanto... Pedirle que me quiera? No que me ame, que me quiera... Sólo un ápice de lo que lo quiere a él-Baje la mirada deprimido-Que por una sola vez no me vea cómo su hermano mayor, sino cómo un chico normal.

Estuvimos hablando durante bastante tiempo, hasta que ya notando la hora, le dije que tenía que irme, sin embargo mi amigo antes de que pudiera hacerlo me detuvo, para entregarme un pequeño libro de color azul.

-¿Qué es esto?-Le cuestione extrañado-

-Es un libro que te indica "Los 6 pasos para alcanzar la paz interior"-Observe el libro que tenía entre mis manos, lo apreté con fuerza y entonces mire a Mouse enojado-

-¡Voy a matarte! ¿Para que quiero yo algo cómo esto?-Levante el librito-

-Bueno, pensé que te gustaría leerlo. Te gusta leer ¿No? Y además considerando la situación en la que te encuentras…-Cerré los ojos intentando tranquilizarme y entonces le respondí:

-Bien, primero que nada admito que me gusta leer, pero ¡¿Qué demonios tiene que ver esto con mi "situación?-Le recalque furioso-

-Simplemente creí que te interesaría con lo estresado que estas últimamente. Además ¿Qué libro querías que te consiguiera? Dudo encontrar un ejemplar de "Me obsesione con mi hermana menor" o "Enamorado de mi hermanita" Dedicados especialmente para ranma saotome-Le mire sin encontrarle gracia al asunto-

-Te parece gracioso ¿Cierto? Que este enamorado de akane . Pero la verdad es que no lo es, este amor es cómo un fuego que me va consumiendo cada segundo que pasa. La amo y no sabes lo mucho que duele el aceptar que lo nuestro es imposible. De haber podido elegir…-Me obligue a callar yo mismo-Jamás desee sentir lo que siento.

-Ranma-Continuo Mouse después de mirarme durante algunos minutos en completo silencio-Sé que esto es difícil para ti, pero debes entender que por mucho que lo desees las cosas no van a cambiar… Puedes cerrar los ojos a las cosas que no quieres ver, pero no puedes cerrar tu corazón a las cosas que no quieres sentir.

Suspire.

-Mejor olvidémonos de todo esto-Le respondí sin verdadero entusiasmo-Mouse, que no estoy de muy humor que digamos-Tome mi celular y mire la hora-Además ya debería regresar a la casa-Extendí la mano para devolverle el libro-

-No, quédatelo-Me respondió él-No jugaba al decir que realmente te podría ser de utilidad-Ladee la mirada para evitar volver a empezar de nuevo-

Me despedí de mi amigo y salí de su departamento con una sonrisa, tal vez fuera un tipo extraño. Pero aún así era mi mejor amigo.

Al llegar a mi casa me entre a mi cuarto y me encerré él, pero no puse llave, por si acaso sucedía algo importante. Y después de colocar el famoso libro sobre el buró me recosté en la cama y me puse a pensar, akane, de una u otra manera, siempre acababa pensando en ella, estaba tan enamorado de mi hermanita, pero jamás podría tenerla, la única forma de hacerlo, sería forzándola, y no estaba tan loco cómo para aliviar el dolor que sentía mi cuerpo, que sentía ardía en llamas, obteniendo satisfacción por un rato, y odio por el resto de mi vida, no era tan insensible cómo para obligarla a hacerlo, tocarla sin que ella lo deseara, ¡Maldición! Sólo en momentos cómo estos me daba cuenta de cuán profundos eran mis sentimientos hacía mi hermanita, que iban del amor al deseo y del deseo al dolor y a la frustración…

Poco a poco mis ojos se fueron cerrando, me dormí con el pensamiento de que algún día tal vez podría hacerla mía, tal vez…

Al cerrar los ojos, se presentaron ante mí de nuevo esos sueños, que tenía cada noche, ¡Esos malditos atrayentes sueños con ella! Todas las noches soñaba con el cuerpo desnudo de akane, ella me miraba diciéndome a gritos que me amaba mientras me besaba, y yo le hacía el amor. Ese tipo de sueños eran los que yo disfrutaba más que ninguno, eran sueños en los que mi amor se liberaba y se lo entregaba a mi pequeña e inocente hermana, por que la amaba, porque sólo con ella soñaba así, no me importaban las demás , ella era la única que hacía que todo mi ser se estremeciera. Podía escuchar con claridad la voz de mi dulce hermanita gimiendo mi nombre:

-¡Ranma!, ¡Ranma!-Repetía ella una y otra vez al tiempo que su cuerpo se contraía en torno a mí. Mientras yo disfrutaba de la sensación de salir ligeramente de ella, para volver a embestirla hasta el fondo-Sigue así Ranma, ¡Ahh!, ¡ Ranma!, ¡ Ranma!

- Ranma … Ranma … Ranma -Abrí los ojos respondiendo al leve llamado, seguramente parte de la ilusión de el sueño.

- Demonios... akane, quiero dormir un día en paz. Me estoy cansando de soñar contigo todas las noches... Pareces un maldito ángel…

Sentí de pronto el silencio abrumador, y luego la voz aniñada que pronunciaba:

-¿Todavía tienes sueño? Estás diciendo cada tonterías-No esto no era un sueño, de repente en mi cabeza se acumularon los recuerdos del reciente sueño, observe el lugar, no era el mismo escenario, está era mi habitación, no la de akane, cómo en mi sueño, ¡Mierda! No estaba dormido, estaba en la realidad de mi habitación y con mi verdadera hermanita mirándome, recordé entonces lo que le había dicho, ¡Estúpido Idiota! Sólo a mí se me ocurría cometer ese tipo de errores. ¡Y por Dios! De todas las personas que había en la casa, ¿Por qué rayos tenía que ser akane la que me despertará?

-akane ¿Qué demonios haces en mi habitación?-Fue lo único que se me ocurrió preguntar, con el característico tono "dulce" de mi voz, en realidad soné bastante irritadito-

-Bueno, cómo no asististe a la escuela, se me ocurrió pedir la tarea de hoy para ti, fue más fácil de lo qué pensé, apenas decía que era para ti, todos casi me tiraban sus cuadernos encima. Toma-Me dijo extendiendo una gran cantidad de libros-mira te explico-Trato de sentarse, pero yo la detuve, pues en ese momento noté la humedad de la cama, gracias al reciente sueño. No podía dejar que lo notará-

-akane, por favor por qué no te sientas en la silla de la sala y me esperas ahí, supongo que será menos incomodo-Le dije-

-No es necesario, puedo explicártelo aquí-Contesto ella sonriente-

Akane empezó a explicarme las cosas, pero yo no le presté atención, ya que me quede viendo el sutil movimiento de su cuerpo, en este momento ella portaba el uniforme de la escuela, que combinado con su expresión tan inocente sólo me provocaban desearla más, la entrepierna me ardía cómo nunca, empecé a apretarme mi virilidad en un intento desesperado de apaciguar ese ardor, y ese dolor tan intenso, me sentía totalmente perdido, todo en mí había renunciado a la cordura, ¡Me estaba volviendo loco! Lo único que deseaba era tomarla y hacerla mía, todo en mí clamaba por reclamar el cuerpo de mi inocente hermana cómo mío. Incluso estando aquí, en mi propia habitación, y estando el peligro de que vinieran los criados, supe que si ella cometía el más mínimo error incitándome, sería capaz de destrozarle la ropa, quitarme los pantalones, y enterrarme completamente dentro de ella, sin el menor deseo de salir. Con todo ella no hizo nada, era demasiado ingenua, y nunca pasaría por su mente que en este momento tuviera ese tipo de intenciones lascivas en la cabeza, sólo pensaba en lo placentero que sería estar dentro de ella, sabía sin embargo que no podía ser tan cruel con akane, y forzarla, pero a pesar de saberlo de mi mente no desaparecieron esos deseos.

-¿Entendiste?-Pregunto ella de repente-

-Ahh, sí claro-Le mentí, no entendí nada. Estúpida akane y su estúpida forma de hipnotizarme. De seguro, le gustaba hacerme sentir así-

-akane-Le hable antes de que se marchará-agradezco mucho tu preocupación por mi, pero ¿Me harías el favor de no volver a entrar a mi habitación sin tocar y mucho menos sin mi permiso?

-No entiendo, siempre lo había hecho y nunca antes te había molestado-Me respondió ella-

-Si, pero ahora las cosas son distintas no vuelvas a hacerlo o si no de verdad me voy a enojar-Le hice saber, sería demasiado peligroso que ella se diera cuenta de la clase de sueños que tenía y mucho más con quién los tenía…-

-Pero…-La escuché protestar-

-Pero nada , entiende que no quiero tenerte tan cerca de mi-Le explique, sería mucho más seguro para ella que permaneciera alejada de mi, ya que cuándo estaba cerca de ella, no podía pensar coherentemente, en realidad ni siquiera sabía si pensaba y lo que menos deseaba era dañarla al dejarme llevar por mis impulsos-

-Ranma …-Intento objetar ella otra vez pero de nuevo yo la interrumpí diciendo:

-Escucha akane no estoy precisamente del humor para discutir contigo, y sobre todo cuándo sé que no tiene sentido y que estás actuando de forma infantil e imprudente, nunca antes me habías llevado la contraría y todo esto comenzó desde el momento en el cuál empezaste a "salir" con ryoga.

Mi hermanita me miró confundida a esta aclaración.

-¿ryoga? ¿Qué tiene que ver el en todo esto? No entiendo.

Le sonreí con burla.

-¿De verdad que no akane?… ¿Realmente no lo sabes?-Le pregunte con un nada agradable tono de sarcasmo-Te lo he dicho y te lo repito: No me gusta que estés cerca de ryoga, ese tipo no te merece-Incluso yo podía detectar el tono de celos que tenía mi voz y casi suplique al cielo para que akane no lo notará-Y además por otra parte es muy molesto ver a tu propia hermana coquetearle a cualquiera…-Tuve que hacer un gran esfuerzo para no golpearme a estas palabras, ¿Coquetearle? Dudaba siquiera que akane comprendiera lo que esa palabra significaba, además ¿Cómo podía decirle eso? Cuándo era precisamente yo quién cambiaba de novia cada ¿3 días? Tal vez menos… Y las besaba a diario, para colmo pensando que se trataba de akane, era patético que ni siquiera pudiera besar a una chica sin pensar en mi hermanita… Realmente akane jamás tendría un mejor ejemplo que yo…-

akane permanecía callada mirándome y sin realmente pensarlo mi mirada se poso en sus pequeños y rosados labios, dudaba seriamente que ella alguna vez hubiera sido besada y la sola idea de pensar que seria otro el que lo hiciera resultaba una verdadera tortura. Suspire con cansancio, definitivamente no era el mejor momento para ello, pero deseaba besarla… Los labios de akane finalmente se movieron y ella musito:

-Ranma por favor… Quiero hablar contigo en serio-Al parecer ella creía que todo lo que le había dicho hasta ahora era una broma-

- akane , creo que he sido lo suficiente serio hasta ahora-Le sonreí-Bien, supongo que no soy nadie para decidir a tus amigos, así que dejando ese tema de lado lo único que quiero decir es: mantente alejada de mi habitación-Le dije en un tono cortante. Y es que estar tan cerca de ella resultaba una agonía cuándo lo único que quería en estos momentos era sujetarla, halarla hacía mi, estamparla en la cama, desnudarla y hacer realidad al pie de la letra el sueño que había tenido hace unos minutos-

-Muy bien-Escuche responder a akane notoriamente molesta-Si no quieres tenerme cerca ¡No te molestes siquiera en volver a dirigirme la palabra!-Sonreí, no lo deseaba, pero definitivamente sería lo mejor-

-De acuerdo, si eso es lo que deseas-Mi hermanita me miro atónita, cómo si no pudiera entender lo que acababa de pasar- akane ¿Me harías el favor de salir de mi recamara?-Le pedí, pues el inmenso calor que sentía iba aumentando a cada segundo que pasaba, sólo por el hecho de tenerla cerca-Tengo cosas importantes que hacer.

-Tú… ¡Eres un idiota!-Gimió ella, mientras sus hermoso ojos comenzaban a volverse repentinamente cristalinos-

akane se dio la vuelta dejo los libros y se marchó de mi habitación, dejándome en un extraño estado de enojo, depresión y más que nada frustración.

-¡Maldición akane! ¡Ya no soporto más esto!-Exclamé con una cada vez más intensa y creciente frustración acompañada de una muy notable irritación-¡Te deseo tanto que duele!-Sentía que si esto continuaba así iba a terminar enloqueciendo, si es que no estaba lo suficientemente desquiciado ahora…-

Tal vez esto resultará pervertido y asqueroso, pero la realidad es que yo deseaba a mi hermanita menor. Estaba completamente obsesionado con su pequeño cuerpo, a estas alturas había perdido la cuenta de las veces que había soñado con hacerla mía, que me había masturbado pensando en ella. Me imaginaba su inocente carita gimiendo de placer, chupando mi miembro, casi podía sentir sus manitas recorriéndolo, acariciándome. Deseaba hacerle el amor, hacerla mía, penetrarla, poseerla de una y mil formas… Sabía perfectamente que mis pensamientos no eran buenos y en ocasiones incluso a mi me parecía desagradable imaginarme a akane haciendo eso, pero simplemente no podía quitarme esos pensamientos de la cabeza; estaba perdido y cegado por el intenso amor y deseo que sentía hacía mi hermana pequeña, aunque ella no diera cuenta de ello…

Sabía que no era lo correcto. Pero aún así me maldije a mi mismo una y mil veces, por haber dejado pasar una oportunidad cómo esa. Nuestros padres no estaban en casa, y habría resultado tan fácil someterla… Pero yo había dejado ir esa oportunidad, tal vez la única que podría tener en años de que akane fuera mía. Suspiré. Si tan sólo no tuviera tantas consideraciones con la inocente muchachita, si tan sólo fuera un poco más perverso, en estos momentos estaría dentro de ella, pudiéndole demostrar con hechos cuánto la amaba, demostrarle todo lo que sentía, y con lo mucho que la deseaba podría haberle dado más de una semana de placer, sólo haciéndole eso. Pero sabía que si la obligaba y ganaba en ese aspecto, perdería definitivamente la única batalla que me interesaba y me importaba ganar, la del corazón de mi pequeña hermana…

Suspiré con cansancio.

-Esto es realmente doloroso akane …-Musite mientras sentía cómo todo mi cuerpo estaba atrapado en un incendio de fuego voraz e inevitable, al mismo tiempo que sentía mi miembro palpitar con una intensa necesidad-Pero aún así… Te amo pequeña tonta.

Sin mucho ánimo me levante de la cama, tomando unas prendas de ropa y me dirigí a el cuarto de baño, de una u otra manera tenía que calmar todo este calor, sin embargo el agua de la ducha parecía volverse vapor en el momento en que tocaba mi piel, ya que yo seguía absolutamente igual. akane, ella era la única culpable de todo lo que sentía, y sin embargo no podía hacer nada para solucionar el problema, cerré los ojos, recordando cada uno de los sueños que había tenido. akane, te amo tanto…

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Continuara…