Felíz primavera! Al menos aquí en mi país ya estamos empezando ésta época del año. Llena de flores, sol, amor, algo de lluvia, parciales, finales… algunas cosas mejores que otras. Pero en fin seguramente cuando haya publicado éste capítulo ya abre rendido un par de desafíos y mi humor dependerá de que nota me haya sacado. Por el Àngel que sea un buen promedio!
Me alegra leer sus comentarios alentando que siga la historia. Se los agradezco mucho realmente porque me inspiran a seguir escribiendo. Nuevamente y como en todos los capítulos les digo, espero disfruten de este nuevo capítulo, muchas gracias por leer. Saludos!
Hakufumomo~
Los personajes de The Mortal Instruments pertenecen a Cassandra Clare
-Pareja: Magnus x Alec
Memorias de un pasado olvidado
Capítulo 5: Aléjate.
Sus puños se cerraban y abrían, con cada cierre se enterraban las uñas más y más en su piel. Su hermana lo miraba con una mirada que le exigía comprensión, entendimiento y tolerancia, pero èl no quería entender nada. Jace solo quería golpear a Magnus.
-Bravo!- dijo mientras aplaudía sarcásticamente. –Eres realmente inteligente Magnus-
-Jace por favor…-Isabelle intentaba salvar a su amigo de la desgracia que éste sentía encima suyo. Definitivamente fue mala idea llamar a Jace.
-No, es en serio. Realmente agradezco mucho tu ayuda- miró a Magnus, que se encontraba en el sillón de la sala de lectura con la cabeza baja mirando hacia el suelo y hundiendo sus ojos en los últimos sucesos. –Agradezco que aparecieras aquí para nuevamente arruinar a mi hermano, meterte en su cabeza y lograr que lo que más temíamos, sucediese-
Magnus no contestó, desde el momento en que había visto a Jace en frente de èl solo se limito a mirar el suelo que pisaba y recordar todo, y algunos de esos recuerdos dolían menos que otros. Magnus golpeándolo en la cara. Alec sonrojado ante el contacto de sus labios. El latir de su corazón que llegaba hasta su cuerpo. El joven correspondiéndole sus besos y respondiendo a cada uno de sus movimientos. Alec desmayándose entre sus brazos para luego despertar, rechazar su presencia e irse por la puerta. Era demasiado para analizar y seguía in entender nada.
-Basta!- gritó Isabelle. Ambos la miraron- Ya es tarde, Alec se ha ido. En vez de estar buscando culpables podríamos a ver usado ese tiempo para buscarlo a èl!
- Es justamente lo que estaba haciendo hasta que èl apareció aquí.- decía Jace mientras apuntaba al Brujo con su mirada. Izzy miró a Magnus que al parecer no estaba dispuesto a defenderse. Se sentía culpable por todo, por su sufrimiento, por su desmayo, por su desaparición al otro día e incluso llego a culparse por la ausencia de su memoria. Se preguntó varias veces si èl había sido el causante de la decisión de Alec en ir a una misión técnicamente suicida. Quizás nunca sabría la respuesta, y eso era peor.
-Magnus di algo por favor- Isabelle suplicó, las cosas no podía quedar así. Pero Magnus seguía sucumbiendo al silencio.
-Esto apesta, puedes volverte a Francia, Alemania o donde sea que estabas. Por mi – apunto Jace con su dedo hacia èl –Puedes irte al mismísimo infierno.- El rubio volvió la mirada a su hermana – Voy a buscar a Alec, puedes venir conmigo y ayudarme o puedes quedarte aquí a consolar la maldita razón por la cual estamos pasando por todo esto.- Isabelle dirigió una última mirada a Magnus, èste la miró también, veía la pena en sus ojos. Luego la joven desapareció junto con su hermano detrás de la puerta.
El calor se apoderaba de su cuerpo, sentía el sudor en su espalda. Aquel cuerpo esbelto y desnudo pegado al suyo mientras sus manos tocaban delicadamente sus mejillas enrojecidas que lo hacían perder la conciencia. Sus ojos se cruzaron. Nunca había visto un ser con esos ojos, brillantes como los de un gato. Las pupilas de sus ojos azules se agrandaron al verlo a la cara con su piel aceitunada mientras su boca pronunciaba una y otra vez su nombre "Alexander" dijo Magnus y sus manos finas tocaron los labios de Alec, "Alexander" y sus manos acariciaron la barbilla del joven, "Alexander" dijo la voz de la mujer, y sus manos se depositaron en su cuello con fuerza.
Se despertó con los escalos frío rozando su espalda, pequeñas gotas de sudor caían de su frente, su pecho oprimía constantemente mientras intentaba normalizar su respiración. Era su primera noche fuera de su "supuesto hogar". Observó por la ventana del hotel que la lluvia en diluvio no había cesado en toda la noche pero aún así se había encontrado tan cansado de divagar hacia la nada que había conseguido por fin conciliar el sueño. Hasta que las manos de Magnus ahorcándolo lo obligaron a despertar de su no tan hermoso sueño.
Decidió parar en un hotel, conseguir esos lujos no era algo muy difícil cuando con un Glamour los mundanos pasaban de su presencia y era un hotel poco habitado. No había llevado nada de ropa en maletas, solo unas armas que cargaba desde hace un día, todo fue tan repentino para èl. Simplemente decidió por no volver e irse con lo que llevaba puesto, sin objetos de valor, sin explicaciones, sin recuerdos, sin nada. Y se dijo así mismo que sería lo mejor.
Las ojeras marcaban su piel pálida, la pesadilla no lo dejaría dormir.
"Deberías irte de aquí, no se a que esperas para irte de esta ciudad" ahí estaba de nuevo, como si pronunciando su nombre y sintiendo la asfixia sobre su cuello no hubiese sido suficiente aquella mujer había regresado.
Alec se levantó para dirigirse al baño, abrir la canilla, tapar el videt y hundir a cabeza en el agua, una y otra vez. –No eres real- Hasta que se cerebro se convenciese de que no existía tal voz.
20 segundos..30 segundos..35 segundos, el tiempo aumentaba con su cabeza bajo el agua. –No eres real- dijo nuevamente.
"En serio que eres raro, no sé qué es lo que vio en ti"
Con la mirada fija en el espejo, se miró a si mismo reflejado. –No eres real, no existes.. No eres real, no eres real-
"Quizás tienes razón, quizás no soy real y puede que estés loco. Después de todo tienes que estarlo para besar a ese Brujo.. "
Se miró al espejo nuevamente, no había nadie a su alrededor, solo èl.
-Yo no lo besé, èl me besó- abría y cerraba los ojos, nadie, aún se encontraba solo.
"Le correspondiste"
Las palabas de Jace, la aparición repentina de Magnus y la reacción de su familia. No era tonto, sabía que estaba relacionado con èl de alguna forma. Pero no de esa manera.
-No-
"Es culpa de èl, es culpa de tu antiguo yo por ser tan débil."
Lo había maldecido durante meses, era su culpa por no haberse preparado lo suficiente para esa misión, era su culpa por haber sido siempre más débil que todos sus hermanos, y ahora era su culpa que sintiera eso por ese subterráneo, todo era su culpa.
"Es por eso, que deberías dejar todo ese pasado atrás"
Dejar todo atrás. Lo había intentando varias veces, pero por más que intentaba sacar un pie del instituto no podía despedirse de ellos. Sentía algo raro hacía esa familia que se rompía un poco más todos los días, a veces sentía esa calidez familiar cuando comían reunidos en la mesa, y a veces no, en algunos momentos eran extraños viviendo todos juntos en un lugar desconocido.
-¿Qué quieres de mí?-
"Que te alejes de èl"
-Déjame en paz!- El espejo de enfrente se hizo añicos, gotas de sangre se hallaban sobre el suelo junto con los restos de cristal, su mano sangraba pero no le dolía tanto como lo que había padecido en esos días, no tanto como aquel recuerdo en el callejón donde había sido abandonado.
"Sabes que es lo mejor"
-No puedo.-
"Entonces será tu fin"
Primero empacaría la ropa del mueble verde, los pantalones de razo irían en la maleta roja, mientras que los platinados irían en la marrón que era un poco más pequeña. Luego, se turnarían las camisas en las maletas negras charoladas que tenía, eran enormes supuso que entraría aunque sea el 50% de las camisas que tenía. Era definitivo, tendría que comprar más maletas si quería llevarse todo de una buena vez.
No iba a quedarse pero tampoco iba a dejar sus cosas en un departamento en una ciudad a la que había decidido no volver más.
En su mente intentaba reflejarse así mismo en varias ciudades, lugares que no había visitado u otros que habían logrado cambiar desde la última vez que había ido. Quería mantener ocupada su cabeza para evitar pensar en la razón por la cual huía. La misma razón por la que había regresado. Alec.
Pero el Alec por el que había vuelto no era el mismo por el que se iba, había cambiado, todos habían cambiado. "Basta Magnus, basta" ya había tomado su decisión. –Todo lo que es hecho es empeorar su situación-
Volteó para ver qué es lo que quedaba para guardar. Más de lo que pensaba y ya llevaba medio día. Intentó usar su magia varias veces pero aún no estaba totalmente recuperado de la sección con Alec que lo había dejado exhausto.
Subió las escaleras para notar que algo no estaba bien. Un aroma diferente al de sus colonias atravesaba las paredes de una habitación. Como si alguien hubiese subido directo a las escaleras dejando su aroma por los pasillos. Era imposible que alguien pudiese entrar a su casa, èl era el único que tenía una llave y aunque quisiese forzar la entrada la puerta estaba embrujada para impedirlo.
Es entonces cuando ese aroma se le hizo profundamente familiar. Aceleró el paso de subida por los escalones solo para encontrarse con la persona menos esperada detrás de esa puerta.
Se encontraba sentado sobre su cama, con una de sus manos vendadas. Cuando presenció la llegada de Magnus a la habitación sus ojos azules se pusieron vidriosos.
Los labios de Magnus pronunciaron su nombre al apenas verlo, como un acto de reflejo a su presencia- Alexander...-
El joven su levantó, Magnus esperó un golpe de su parte, quizás seguida por una sentencia de muerte. Recordó sus palabras "No quiero volver a verte nunca más en mi vida subterráneo, si te acercas.. no me importa si soy juzgado por La Clave, te mataré" la persona que lo había amenazado si llegaba a acercarse era la que estaba caminando hacia èl en ese instante. Pero no había armas en su mano. No había amenazas en su rostro.
-Todos te han estado buscando- le dijo finalmente cuando èste había llegado estar frente de èl.
-No sabía a dónde ir, o que hacer. Quería quedarme en ese hotel , pero luego ella apareció y yo..-Dijo Alec con un tono voz que pedía ayuda.
¿Ella? Magnus no entendía lo que acababa de decir. Pero incluso Alec parecía estar confundido con sus palabras. –No iba a venir aquí, pero tenía que comprobarlo-
-¿Comprobar que?- dijo Magnus intentando entenderlo.
-Esto..- Entonces el joven sacó de su bolsillo un pequeño lazo cuyas extremidades se ataban como si fuese un collar y en la punta, una llave. Magnus abrió sus ojos, esa llave, la llave de su hogar. Recordó entonces que le había dos llaves a Alec, una que usaría y la otra en caso de que la perdiese, cuando èl lo dejó deshizo esa llave con un conjuro pero había olvidado por completo deshacer la otra.
-Cuando me desperté, fue lo primero que tenía en la mano, la probé en todas las puertas del instituto pero las herraduras no correspondían a la llave. No sé porque la guardé todo este tiempo...- Alec freno sus palabras intentando controlar su respiración, medir sus condiciones y sus nervios al punto de encontrar una estabilidad a lo que estaba diciendo.
-Si esta es la llave de tu casa y la tengo yo, entonces eso significa que…yo.. bueno tú..-
-Alec, basta.- No quería decirlo, quería lanzarse sobre èl , besarlo, tomarlo y vivir el resto de su vida junto a su Alec. Pero lo había lastimado tantas veces en esos días, que sentía que no era justo que estuviese con èl.
-No, necesito comprobarlo..yo-
-Si, la llave es mía! maldición ¿qué más quie-
Sus palabras fueron calladas por un tímido beso, los labios de Alec estaban pegados a los suyos tímidamente. Los ojos del joven estaban cerrados mientras èl aún los tenía abiertos de la sorpresa. Tardó unos segundos para cerrarlos èl también y de apoco corresponder los tiesos labios de Alec que expresaban miedo, mientras sujetaba sus manos que temblaban.
No fue como el primer beso, no había forcejeos, ni un Alec negándose, era uno de esos besos que le recordó a su viejo Alec, inseguros, vergonzosos, por lo general era Magnus quien solía dar esos besos salvajes que terminaban con Alec durmiendo en su cama. Pero amaba ese lado de èl, ese lado que al parecer de a poco estaba regresando.
Los labios de Magnus acariciaban los de Alec de a poco, mientras los nervios se disminuían y la calidez invadía su cuerpo. Con los pulgares de sus dedos acariciaba sus manos. Manos que se soltaron de èl y labios que se separaron de los suyos.
Alec llevó las manos a sus labios que estaban calientes, sus manos aún sentían el tacto de los dedos de Magnus y su corazón exigía salirse de su pecho. Magnus lo observaba, quería seguir besándolo y se arrepintió de no haberlo sujetado más fuerte.
Las mejillas de Alec se enrojecieron cuando vió a un Magnus cargado de deseo mirándolo. Corrió su vista a un costado, pero no pudo ocultar el color tomate de su rostro. Magnus bajó sus ojos para ver las vendas de Alec rojas de la sangre. -¿Alec que te ha pasado?- se acercó a èl para sujetar sus manos, acercarlas a sus labios, besarlas y acariciarlas como si así pudiesen sanar rápidamente.
-No ha sido nada, solo me corté un poco.- el gesto de Magnus había logrado aumentar el tono de su piel. Quiso quitar su mano, antes de que rostro pasase a un bordó intenso, pero el Brujo las sujetaba con la precisión justa para que no escapase pero también para que no le doliese.
-¿Por qué no te has curado?-
-Eso no importa ahora Magnus-Se acercó a èl nuevamente y colocó su cabeza sobre su pecho. Magnus apoyó su otra mano sobre su cabeza, revolviendo un poco su pelo, oliendo el shampoo que siempre usaba. Masajeando las manos adoloridas de su amado. Había frustrado su viaje con un simple beso, pero sus labios siempre tuvieron ese efecto sobre èl.
Alec llevó una de sus manos sobre el pecho de Magnus, sujetando su camisa como si tratara de no caerse al suelo–Te necesito- dijo Alec suplicando –Por favor, por favor! Ayúdame a recuperar mis recuerdos.-
Fin del capítulo 5.
