Aggressive Groove

Sentía que su angustia se incrementaba con cada nuevo minuto que marcaba el reloj, habían pasado mas de 5 horas desde que llego a su casa con un cuerpo encima de su espalda, entro agitado y visiblemente alterado, con un grito llamo a su madre, puso el cuerpo de Haru en el sofá y lo vio cara a cara, hace dos años que no lo veía y el tenerlo así, pálido, sudado y con notorias ojeras en sus ojos, no era la manera de volverlo a ver, no entendía o mejor dicho aun no comprendía porque su amigo había terminado así que había pasado en estos dos años, eso era algo que desconocía totalmente.

La situación se calmó en casa de los Tachibana después de lo sucedido, lo que ahora necesita Makoto era un buen descanso, si y uno muy bueno pero por el momento ese pedido llegaría tarde.

La noche para él se le hizo eterna, su cama se encontraba ocupada por su desmayado amigo y como no quiso dejarlo sin cuidado tendió un improvisado futón en el suelo junto a él, tenía la esperanza de que quizás despertara en medio de la noche. No pudo consolar el sueño, era como si todo su cansancio hubiera salido huyendo de su cuerpo mientras una fina intranquilidad lo acompañaba en su velada.

Mientras lo minutos y horas pasaban sus pensamientos se preocupaban de un solo tema ¿Qué clase de vida estaba llevando Haru, para llegar hasta esos extremos?Le rondaba algunas ideas nada agradables, molesto por no saber lo que pasaba, se sentó en el suelo, aun eran las 3:38 am, el cielo seguía oscuro y no había luna, eso lo supo con tan solo mirar la ventana que tenía arriba, ni un atisbo de luz entraba por ella.

Que podía hacer, esto no era Tokio que siempre por muy tarde o temprano que fuera encontrabas una o dos personas, en parques o veredas, pero esto no era la capital, era tan solo un pueblo muy tranquilo, donde ahora mismo las personas dormían placenteramente y les molestaría que su sueño les sea interrumpido, aunque sea el sonido de las olas romperse en la orilla el que ayuntara a Morfeo, pero eso era el mar al que ya todos estaban acostumbrados y Makoto no era el océano.

No podía salir, fue la conclusión final, miro por todo su habitación, nada dentro de ese espacio había cambiado, seguía como lo había dejado, sus ojos se detuvieron en el bulto de su cama.

-Nada ha cambiado en esta habitación pero algo me dice que tu si has cambiado… Haru- susurro.

Se acercó más, no era suficiente, quería que estuviera despierto preguntarle que le había pasado, que había estado haciendo durante todo este tiempo, había estado comiendo bien, no pasaba muchas horas en su bañera, que era de los gatos que venían a su casa, que estaba estudiando, paro en seco, había estado pensando en el… por lo menos una vez.

Ridículo, se dijo a sí mismo, cuando sus pensamientos iban a formular alguna idea para esto, un quejido salió de los labios del inconsciente, se estaba quejando débilmente, cualquiera que fuera su sueño, hacia que la realidad se enterara de que era hora de salir a la superficie.

Acerco su rostro hasta sentir la respiración del pelinegro soplarle su nariz, el constante tic tac tic tac tic tac del reloj era el único sonido que acompañaba su espera, vio que sus parpados temblaban y se estremeció

Si Haru iba a despertar que sería los primero en salir de su boca, pensó en las preguntas de antes pero se dijo que no eran lo mejor en esta situación, no te preguntan si quieres comer helado cuando estas resfriado.

Pero tampoco debía de despertarse y encontrarse con un rostro muy pegado al suyo, se separó, como serían las cosas cuando el pelinegro abriera los ojos, acaso el trato en ellos dos sería distinto y si lo fuera como trataría a Haru, que tanto había cambiado, no lo sabía.

Ahora no tenían 17 o 18 años, Haru ya había cumplido 21, el día de su cumpleaños le envió un mensaje de texto felicitándolo, nunca llego la respuesta, pero tampoco estaba esperando una, sabía como era su amigo, Makoto lo sabía muy bien.

Se retiró de nuevo a su futón, se hecho mirando el techo ni se molestó en taparse, el frio que tenia se había esfumado.

Abrió pesadamente sus ojos y la oscuridad lo recibió como las noches anteriores, su cabeza ya no le dolía pero aun así la sentía pesada, igual estaban sus extremidades, desistió de levantarse, con sus ojos fijos en el techo el sueño se abalanzo a él, su parpados se le hicieron de metal sus ojos se cerraban sin poder tenerlos abiertos por más de 5 segundos, no se esforzó, dejo que el sueño se lo llevara.

Los primeros rayos del sol entraban de lleno por la ventana de la habitación acompañado de un calor que no podías ignorar, su cabello se le pegaba a la frente y sus mejillas quemaban, con la ventana cerrada, la habitación de Makoto era una caldera todo gracias al calor, se levantó pesadamente del suelo y abrió la ventana, la refrescante brisa que sintió de lleno en su rostro fue maravilloso, fresco, limpio y frio.

Se fijó en la hora, 8: 45 am podía escuchar los sonidos provenientes del primer piso, el de platos y voces discutiendo, los mellizos aun mantenían esas riñas infantiles.

Se fijó una vez más en el aspecto de Haru, cuando lo vio claramente noto que su palidez había desaparecido y su rostro se pintaba con su color normal, todavía persistían la ojera, sabía que estas no desaparecerían de la noche a la mañana.

Siguió mirando su rostro, todo lo que había pasado en la noche ahora solo parecía un mal sueño, se percató que el cabello de Haru estaba más largo, no se lo ha cortado pensó, su rostro había tomado el paso del tiempo, mas maduro pero manteniendo sus finas líneas, con sus ojos iba trazando cada diferencias que notaba en el rostro del pelinegro, cuantas más podía resaltar, se le quedo como tarea, ya que los ojos Haru comenzaron a abrirse lentamente, a parpadear varias veces, acomodándose a la luz de la mañana.

Makoto con el corazón en la boca se separó torpemente de su lado cayendo al suelo y golpeándose la cabeza contra el suelo de madera, Haru escucho el sonido, se levantó de la cama sentándose, su cabeza estaba mejor, no pesaba ni dolía, se sobo los ojos y al retirar su mano, se dio cuenta del cuerpo que estaba a sus pies, este yacía inmóvil con las manos en la cara.

Makoto había estado esperando toda la noche a que despertara y ahora lo estaba pero el estar tirado en suelo era tan vergonzoso para él. Que hayan pasado dos años y era esto lo primero que veía del peli oliva. Se armó de valor y se levantó.

-Ha-Haru!... ¿cómo te sientes?- lo miro a los ojos inquieto, por ahora era lo mejor que tenía.

Haru con los ojos abiertos, se preguntó si lo que veía era real, en la noche se encontraba en su casa, luego en las escaleras y ahora veía a Makoto, que distorsionada realidad era esta.

-Makoto, ¿qué haces en mi habitación? – fue lo primero que le pregunto con el ceño ligeramente fruncido.

Pero al instante cayo en cuenta de que ese lugar no era su habitación, no estaba sentado en su cama, no traía puesta la ropa que se puso después de su baño. ¿Qué había pasado?

Makoto vio la confusión en los ojos de Haru, después todo su amigo no llegaba a recordar, lo que le había pasado.

La explicación que le dio al pelinegro, fue corta, no había mucho que decir, ya que Makoto solo conocía su parte de la historia y esperaba que Haru le contara la suya. Fue en vano, porque este no contribuyo nada al terminar.

El cuarto se quedó en silencio, que mas había para decir, "vamos a desayunar" dejando las razones del desmayo de Haru en total misterio, sabia cuáles eran los síntomas, los había visto muy de cerca, repetidas veces se perdio recordando lo había visto echado en su cama, con fiebre, sin poder moverse, tomando pastilla para poder dormir, temblando debajo de las sabanas mientras repetía una y otra vez el nombre de su amado.

-"Estamos en el mismo barco, Tachibana"- le había contestado una noche y sus palabras resonaron en toda la habitación.

-Makoto- su nombre lo despertó de sus pensamientos.

Alzo la cabeza, no supo cuando la había bajado y se encontró con ese par de ojos zafiros mirándolo, escrutando lo que había en su interior, aparto la mirada por miedo a que descubriera lo que pensaba, desde cuando podía hacer eso Haru, mirarlo de aquella forma.

Se inquietó y se apresuró a decir cualquier cosa pero lo detuvieron unas palabras que lo congelaron al instante.

-Makoto, ¿acaso están huyendo de nuevo?-


Palabras de una alma en pena (yo)

Buenas, lo que sea en su país, ya es martes, día de capitulo. Ya supere mi dolor de la temporada, muchas lágrimas y un vacío enorme en mi pecho, me dejaron es lo único que tengo que decir al respecto. (mis peces, titanes vuelvan a miii)

Debo de agradecerle a cada una o uno de ustedes, por leer cada capítulo y comentar, de verdad les agradezco con todo mi corazón de fangirl y fujoshi que tengo. Espero que sigan apoyándome en cada nueva actualización que importan si son dos o una persona, seguiré escribiendo para ustedes. Sus comentarios me alientan a seguir y yo misma también soy una espectadora.

Por el usuario bebaah ya no actualizare cada martes (están muy lejos, asi también me dejan)… ahora serán diarios (?) ok, no creo poder escribir un capitulo diario pero prometo que serán dos o tres por semana.

Sin mas que escribir, espero que disfruten de esta actualización. Nos vemos pronto ;)