Fin de semana part.2


Ese día comenzó con una oleada de calor insoportable, el solo caminar con dirección a la escuela ya era todo un martirio, con ese sol cegador, sus corbatas desajustadas parecían cuerdas que apretaban mas y mas, recién estaban a mitad de camino y a paso cada vez mas lento el pelinegro se detuvo.

-no, hace demasiado calor, me regreso – comenzó su camino en dirección contraria

-ahhh! No puedes Haru- grito Makoto mientras lo detenía –hoy a prueba… no puedes faltar- comenzó a rogarle

-hace demasiado calor, déjame- le dijo mientras forcejeaba para liberarse del agarre de su amigo.

-que no puedes…. Ah! si te compro agua… ¿resistirás? –el pelinegro comenzó a pensarlo- no, una botella de agua no es lo que necesito, déjame- inicio de nuevo el forcejeo

Makoto sin saber que mas hacer recurrió a su ultimo recurso, el que solo utiliza cuando ninguna otra cosa pude hacer cambiar la opinión de su amigo.

-Te llevare a donde tú quieras si entras al salón y das tu examen- le termino gritando en su oreja

Haru no se movió de su lugar solo dejo caer sus brazos y trago saliva fuertemente - la piscina, el domingo y tú pagas – no dijo nada más, se liberó del agarre de Makoto y cambio de dirección pero antes de seguir avanzando dijo – me gustaría una botella de agua fría –

Lo miro por un momento, había conseguido que cambiara de opinión y estaba feliz por eso pero también desconcertado, sin embargo consiguió lo que quería, que su compañero no reprobara la materia por no brindar el examen. Ya se ocuparía después de hacer los arreglos para el domingo. Un día que sería divertido pues estaba más que seguro que los mellizos también desearían venir, una sonrisa se instaló en sus labios, no quería hacer de esas negociaciones una costumbre, sabía que no debía de darle a Haru todo lo que este pedía, lo estaba malcriando y también a el mismo.

Si fuera por él, le daría todo lo que su amigo pidiera, si había un punto sin retorno en donde solo Haru pudiera avanzar, él lo dejaría ir, si este le dijera que se quedara lo haría. Se pudiera darse un nombre sería el de una marioneta, una que tiene los hilos atados sobre una persona, unos hilos difíciles de romper que solo se alargarían con el tiempo, siempre estaban ahí y ahora los tenia presente.

-Makoto…tú… tú eres la persona mas importante para mí, siempre lo has sido.-

Esas palabras lo regresaron bruscamente a la realidad, como lo hace una alarma anunciando peligro, una fina lluvia comenzó a bajar y el viento soplo con mas intensidad, sentía frio pero no podía distinguir si era el clima o su cuerpo. El silencio entre ambos era la espera de una respuesta, una acción, cualquier cosa, Makoto estaba confundido, siempre había creído que entre ambos no había mas que una muy buena amistad, una que por su parte se convirtió en amor, uno que lo hería cada vez que pensaba en la realidad de las cosas, porque la vida no es como los cuentos, no siempre hay finales felices, no siempre el príncipe se queda con la princesa, no siempre algo te será correspondido.

Siempre tenía en cuenta eso, se obligaba a gravárselo en la cabeza, un recordatorio de su primer amor que no pudo olvidar. Ese lado de Makoto que solo él conocía pero que alguien mas llego a descubrir, hizo una brecha en su máscara que no pudo reparar por mas que lo intentara "las cosas pasan por algo" recordó lo que una vez le dijo Noeru -"Y si pasan por algo no debo dejar escapar esa oportunidad… ¿verdad?"- se dijo a si mismo.

-Ya no estás solo Haru-chan- no dejaría que jamás volviera a estar solo.

Faltaban muchas cosas por aclarar, su cabeza era un total caos, pero lo aparto y solo se concentró en el cuerpo que tenía enfrente. En la oscuridad de la noche iluminado por una tenue luz, noto lo que antes no pudo ver, un libro se había abierto ante él, sus páginas maltratadas estaban siendo mojadas por unas finas gotas de lluvia, sin embargo la tinta negra de sus palabras se mantenían inmaculadamente secas, vio como cada hoja temblaba por el frio del viento.

No lo pensó y comenzó acercarse, una mezcla de nerviosismo y ansiedad se debatía dentro de él, tenía que calmarse, se obligó hacerlo. Mientras se iba acercando contaba mentalmente los pasos que daba, lo hacía para distraerse. … 7 8 9 10 , diez pasos era la distancia que los estaba separando, ahora eran centímetros que lo mantenían alejado, ahora ¿qué era lo que debía de hacer? No pensar las cosas tiene sus desventajas, pero ya no importaba, no iba alejarse.

-Haru… te vas a mojar todo- le dijo dulcemente, sonrió como lo hacía antes.

El nombrado levanto la cabeza y lo que vio Makoto fueron sus ojos de un azul profundo brillar, le hizo recordar los viejos momento cuando todos nadaban, cuando por un momento parecía que el tiempo se detenía, para que ellos disfrutaran del agua, no cambiaría esos recuerdo por nada, momentos de felicidad que atesoraría por el resto de sus vida.

Se quitó el abrigo y se lo puso a Haru, no le importaba mojarse y el frio era lo de menos. Con la mirada del pelinegro todavía puesta en él, Makoto tomo aire –gracias- y con esa palabra lo soltó – siempre he querido saber lo que piensas de mi… ahora lo se- se froto las manos y miro al cielo – estoy muy feliz-

Haru se mostró inquieto como si hubiese intentado decir algo y que no le hayan entendido, tenía el abrigo de Makoto encina y al instante percibió su esencia, las mangas escondían sus manos, le quedaba algo grande, pero lo que importaba era la calidez con la que estaba envuelto.

No le importaba mojarse, ni pasar frio, si debía decirlo claramente lo haría, ahora que estaba mas tranquilo podía hacerlo, tomo una gran bocanada de aire y con su corazón mas calmado hablo – Makoto-

-Te quiero Haru- sorprendiéndolo Makoto lo abrazo suavemente.

Su corazón se paró por unos instantes, cuando volvió a latir lo hacía descontroladamente, el viento en su rostro había cesado, el frio fue reemplazado por un reconfortante calor. Escondió su rostro en su hombro y con uno de sus brazos libre agarro la tela de la playera azul de Makoto.

-Yo también- no lo había dicho el, pero le correspondió las palabras, apretó mas fuerte la tela que agarraba su mano.

-Lo sé… ahora lo se-


No queria que terminara el año sin haber actualizado esta historia.

FELIZ AÑO NUEVO A TODOS USTEDES, que el 2014 sea mucho mejor que el 2013.

Les desea lo mejor - Tessa - nos leemos en Enero ( ゚▽゚)/