MUAHAHA, he vuelto xD. Aquí llega el capítulo dos, el cual terminé de escribir ayer. Dios, son muy largos los capis de Fate, tuve que detenerme a mí misma de seguir escribiendo xD.

Este se lo dedico a Sam, mi pervertida renegada favorita, que es su cumple :D! OMEDETO, SAM-DONO!

Y nah, que leáis un poco y tal, ¿no?


Tras un tiempo indefinido, el vehículo se detuvo. Me sentía mareado, y tenía los brazos entumecidos. Por culpa del movimiento, el dolor en el estómago se hizo más fuerte.

"Sabían que pertenecía a la familia Lowell...", pensé. Entonces, esto era...

¿Un secuestro?

No pude pensar por más tiempo, pues, tras un fuerte ruído, que probablemente sería la puerta del vehículo al abrirse, sentí dos fuertes manos agarrarme de los brazos y sacarme prácticamente a rastras. La venda que me tapaba los ojos no tenía ni una abertura por la que pudiera mirar. Escuché un sollozo; era la voz de Zelda, por lo que Roy y ella también debían estar allí.

- Llevadlos ante el jefe- escuché decir a un hombre.

- Entendido- esa era la voz de la mujer que entró en el hotel.

- ¿Quiénes son la chica morena y el peliazul?- preguntó otro.

- Estaban con Feres.

- ¿Y por qué la traéis?- insistió el hombre.- Las órdenes eran traer a Melocotón y a Feres, no también a sus amiguetes.

La mujer se rió.

- El chico es Marth Lowell- dijo.- Podemos hacer un buen negocio con su familia.

- ¡¿De los Lowell?¡Ahora entiendo por dónde vas!- se detuvo un momento.- ¿Y la chica?

Entonces habló el otro encapuchado que entró en el hotel con la mujer. Reconocí su voz.

- Siempre podemos divertirnos con ella, ¿no crees, Douglas?

Se rieron, mientras Zelda soltaba otro pequeño sollozo. Aquello fue suficiente para mí. Me retorcí de repente y me zafé del agarre y, sin ver nada, embestí contra el que me había tenido apresado. Estoy seguro de que le tiré al suelo, por el golpe que escuché. Entonces, rápidamente pasé mis manos atadas por debajo de los pies para así poder quitarme la venda, sin dejar de correr hacia ninguna parte.

- ¡Eh!¡Cogedle!- escuché detrás de mí.- ¡¿Cómo se te ha podido escapar, Fox?

- ¡Es que jamás pensé que fuera a hacer eso!- se quejó el que debía ser el aludido.

Me quité la venda de los ojos y vi que estaba a punto de chocarme contra una columna, que esquivé como pude. Estábamos en una especie de aparcamiento. Miré hacia atrás por encima de mi hombro y vi que me perseguían tres hombres, mientras que la mujer y otro hombre más retenían a Zelda, Roy y Melocotón, quienes tenían los ojos y la boca tapados, al igual que yo, momentos antes. No había rastro del "grandullón" contra el que luché en el hotel. Me quité el esparadrapo que me impedía hablar y pensé lo más rápido que pude en posibles salidas.

Mis manos estaban atadas con una cuerda; era un nudo complejo, pero no imposible de deshacer. Sin embargo, no podía intentar soltarme mientras huía, y tampoco podía detenerme y pelear contra tres hombres con las manos atadas. Mis pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de un disparo. La bala pasó muy cerca de mí, y cuando me giré para mirar, vi que era aquella mujer, que había sacado la pistola con la que nos amenazó en el hotel. Me tiré detrás de un coche a la vez que se escuchaban varios disparos seguidos. El cristal del coche se rompió. Sonreí. Dejé escapar un grito de dolor fingido.

- Acabas de darme lo que necesitaba- murmuré después.

- ¡¿Estás loca, Zero?- gritó uno de los hombres que me perseguían, que ahora se habían detenido.- ¡¿Y si lo has matado?

- ¡Más importante, ese era el coche de Falco!- gritó otro.

- ¡También le has dado a la moto de Wario!- exclamó el tercero.

- Samus, me llevo a los rehenes- ese era el encapuchado del hotel.

La mujer no respondió. Yo me apresuré a coger uno de los cristales rotos de la ventana del coche que habían caído al suelo, y corté la cuerda que mantenía mis manos atadas. Ahora ya nada me impedía pelear; en cuanto a la pistola, el sitio me daba ventaja.

Escuché pasos apresurados que se dirigían hacia donde estaba yo, y rápidamente me hice un corte en la palma de la mano, me tiré al suelo y puse la mano sobre mi abdomen. Sentí cómo la sangre se filtraba en mi chaqueta y casi sonreí ante lo que iba a hacer. Tenía los ojos entrecerrados, pero lo suficientemente abiertos como para ver.

Uno de los hombres que me había perseguido me encontró.

- ¡Samus, te lo has cargado!

- Eso es imposible, apuntaba a las piernas- respondió la mujer desde lejos.- ¿Te atreves a cuestionar mis habilidades, Falcon?

- ¡Pero si le sale sangre del abdomen...!- se agachó a mi lado y acercó su cabeza a la herida. Bingo, no se había fijado en que mis manos estaban desatadas.

Era el momento. De improviso, levanté mi rodilla y se la estampé en la cara. El hombre quedó inconsciente al momento; yo aproveché para rebuscar en sus ropas en busca de una posible arma. Llevaba una especie de pistola.

- ¡¿Falcon?- preguntó un hombre.- ¡¿Qué ha pasado?

Escuché más pasos dirigiéndose a mi dirección, y agarré con fuerza la pistola.

- ¡¿Pero se puede saber qué hacéis, idiotas?- gritó la mujer.- ¡Está claro que es una farsa!

"Bueno, al menos una parece tener algo de sentido común...", me dije. No les di más tiempo y, asomándome un poco por detrás del coche, disparé a uno. Pero no salió una bala, sino una especie de rayo. El hombre salió disparado hacia atrás, y procedí a disparar al siguiente. Cuando busqué a la mujer, ya no estaba, lo cual me puso nervioso.

- ¡No lo haces mal, chaval!- escuché. Era ella; miré hacia todas partes buscando de dónde provenía la voz.- ¡Pero aquí se acaba todo!¡Tira el arma y entrégate o te vas a meter en serios problemas!

Me reí en silencio al escuchar eso. ¿Es que no estaba ya en "serios problemas"? Pero precisamente lo que me preocupaba no era eso, sino el estado de Roy y Zelda. Además, me parecía extraño que no hubiera venido nadie a ayudar a la mujer, aunque eso era una ventaja para mí. De todas formas, seguro que pronto iban a llegar refuerzos.

Necesitaba un teléfono para poder llamar a la agencia de Roy, pues me habían quitado el móvil. Fue entonces cuando recordé al hombre que estaba tirado en el suelo delante de mí. Tras rebuscar en sus bolsillos, encontré lo que buscaba.

- Bingo- susurré.

Cogí el extraño teléfono y lo encendí. Tras una animación inicial de la operadora, apareció la pantalla de seguridad, en la que me pedía el código PIN. Apliqué todos mis conocimientos de hacker y pulsé lentamente las cuatro teclas...

*PIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII ¡ERROR!¡HAS FALLADO!¡FRACASO ABSOLUTO!*

Aquello me dio un susto de muerte, que después se intensificó al escuchar varios disparos que atravesaron el coche y fallaron por poco. El hombre inconsciente se despertó, sobresaltado, y tuve que volver a noquearlo antes de que volviera a la realidad completamente. El maldito móvil seguía emitiendo ese mensaje a todo volumen; estuve a punto de tirarlo contra el suelo y salir corriendo, pero entonces vi algo en la muñeca del hombre, bajo dos pulseras. Un número de cuatro cifras.

Algo molesto, tecleé esos números en el ruidoso teléfono, que inmediatamente dejó de armar escándalo. Escuché un chasquido, señal de que alguien estaba cargando su arma. Probablemente sería aquella mujer.

Marqué el teléfono de la agencia de Roy mientras salía corriendo, con la pistola en la otra mano. Escuché disparos, pero no recibí ninguno. Me dediqué a serpentear entre los coches, mientras escuchaba unos extraños pitidos. Al poco tiempo, una voz se escuchó al otro lado, robótica.

- Número de identificación en Fate.

"¿Cómo?"

Aquella no era la operadora de la agencia de Roy. ¿Fate? Nunca había escuchado ese nombre. Disparé dos veces hacia el lugar desde el que me habían disparado a mí.

- Número de identificación en Fate- repitió.

¿Estaría relacionado con los que nos secuestraron? Tal vez controlaran las llamadas que se hacían desde este lugar.

"¡Claro, además éste es el teléfono de ese hombre!"

- Número de identificación en Fate.

Entonces, dije casi involuntariamente las cuatro cifras que el tal Falcon tenía grabadas en la muñeca. Maldecí mentalmente casi al instante, pues acababa de hacer algo demasiado temerario. Pero, para mi sorpresa, se escuchó una especie de zumbido y, posteriormente, los pitidos normales. ¡¿Había acertado?

No tardaron mucho en cogerlo, ya que había llamado a un número de la agencia que pocos conocíamos, generalmente usado para emergencias o imprevistos.

- Buenos días, esto es Smash Stars Company, Shiida al habla. Ahora mismo nos encontramos en un estado de emergencia, por lo que las actividades quedan susp...

- ¡Shiida!- grité.- ¡Gracias a Dios!

- ¡¿Marth?- exclamó ella.- ¡¿Dónde demonios estás?

- ¡Nos han secuestrado!- respondí. Se escucharon nuevos disparos, parecía que los refuerzos habían llegado. Yo seguía serpenteando entre columnas y coches en el gran aparcamiento.- ¡Parece ser una organización!¡También se llevaron a Melocotón!

- ¡¿Qué dices?¡¿Eso ha sido un disparo?¡¿Y cómo es que estás hablando por teléfono?

- ¡Eso no importa!- grité.- ¡¿No puedes encontrar el lugar desde donde estoy llamando?

- Ya estamos todos aquí, delante de los ordenadores, espera un momento, también contactaremos con la agente de Melocotón.

Maldita sea, precisamente el tiempo no me sobraba...

- ¡Daos pri-

De pronto, sentí un fuerte tirón del brazo; la pistola cayó al suelo. Reaccioné dirigiendo una patada giratoria hacia el que estuviera detrás de mí, pero no sirvió de nada. Abrí mucho los ojos. Era un chico que no parecía mucho más mayor que yo, pelo azul oscuro, de punta, y ojos muy azules. Llevaba una cinta en la frente.

- Nos volvemos a encontrar, niño rico.

- T-tú...- susurré.

Sin darme tiempo a reaccionar, me agarró por la muñeca del brazo que tenía el teléfono, mientras que con el otro brazo me sujetaba de espaldas contra él, con la mano bajo mi barbilla.

- ¿Marth?¿Eh, Marth?- se escuchó desde el teléfono.- ¿Me oyes? Hay algo que interfiere con la señal... ¡No podemos localizar el lugar...!

Me apretó tan fuerte la muñeca que me hizo soltar el móvil, el cual cayó al suelo con un ruido sordo. Con mi mano libre intenté quitarme de encima la que mantenía mi nuca contra su hombro, pero era imposible.

"¡Mierda!¡¿De qué está hecho este tío?"

- Menudo escándalo has montado- dijo, casi riéndose.- No lo haces mal, Lowell, pero es imposible huír de "Fate", y menos en su base.

- ¡Suéltame!- exigí.

- ¿Y quién demonios hace eso cuando se lo piden?- preguntó, con algo de sarcasmo.

Bufé. A los pocos instantes, estábamos rodeados. Dejé de resistirme, pues sabía que había perdido. Sonreí.

- ¡Maldito crío, ya verás cómo se te quita esa cara cuando te llevemos ante el jefe!- gritó el hombre al que había noqueado dos veces. Tenía motivos para estar enfadado.

Me encogí de hombros. El "grandullón" me liberó y me entregó a un hombre y una mujer. Ella era la de antes.

- Buen trabajo, Ike- dijo al que me había retenido. Luego se giró hacia mí- No ha estado mal, chico, Pero aquí se acaba tu acto de valentía. Si el jefe lo desea, puedes morir.

- Y será lo mejor- murmuré, sin miedo.- Porque si no, me aseguraré de que sea al revés.

Escuché una risa que, al girarme, descubrí que procedía del "grandullón".

- Interesante- dijo la mujer, echando a andar.- Me pregunto qué serás capaz de hacer.

No volvimos a hablar mientras me sacaban del aparcamiento y me llevaban por unos pasillos metálicos. Me había metido en un lío muy grande, y de momento no podían ayudarme desde fuera. No contaba con recibir otro castigo que no fuera la muerte y, lo peor, fue lo humillante que había sido el haber perdido tan escandalosamente dos veces, con el mismo chico.

Sin embargo, me había dado cuenta de algo:

Aquello había sido divertido.


Tehehe, qué os ha parecido? algo bestia, no? Marth no es tan víctima en este fic, quiero que se valga por sí mismo. En fin, el fic se ira "escribiendo solo", no tengo nada claro. Por si acaso se malinterpreta, no, Marth no conoce a Ike. Y si a alguna le parece que los criminales son muy torpes, tiene razón, lo son, pero es que Marthy jugaba con el factor sorpresa xD.

Bueh, muchas gracias a las que comentasteis el primer capítulo, realmente se agradecen los reviews.

Hohohoho, espero que os vaya gustando el fic!

Ciaossu!

PD: el epílogo de La Caja de los Secretos está haciéndose, tranquis xDDD