Sí, he vuelto! Bueno, antes de nada, pido disculpas por el retraso en TODOS mis fics. Este trimestre estoy bastante ocupada y digamos que no me acaba de venir la inspiración. Sin embargo, ayer me puse con Fate y bueno, escribí un capítulo y dos páginas del siguiente xD.

También comentar que no estoy haciendo el vago con la Caja de los Secretos (el epílogo lleva ya 4 páginas y aún le queda...), es que al ser el último, quiero hacerlo lo mejor que pueda. Y la isla de Master hand... buf, no es un caso perdido, pero va muchísimo mas lenta. También empecé con la precuela de la Caja.

Y bueno, después de daros las gracias por los maravillosos comentarios, os invito a leer xD!

Gracias a Sam, YukihimeAsu, Isuam, Zeldi-chan y fierce deity 188 por sus reviews!


Sonreí de una manera algo estúpida mientras me llevaban con los ojos vendados por un suelo metálico (escuchaba cada paso que dábamos). La verdad es que lo que había pasado minutos antes me hacía mucha gracia; si no lo hubiera vivido, jamás lo hubiera creído. ¿Cómo era posible que una organización que se había "colado" en un hotel de cinco estrellas el día de los premios Smash, habiendo burlado toda la seguridad que había, bajara la guardia así? ¿Cómo era posible el hecho de que casi escapara de unas seis personas armadas? Realmente era gracioso; lo era aún más el hecho de que aquel hombre, Falcon creo que era, cayera en mi trampa. Empezaba a entender lo de su teléfono móvil.

- Ya hemos llegado, prepárate para tu castigo- dijo la mujer, deteniéndome.

No respondí. Aquello ya no tenía gracia. ¿Qué demonios iba a pasar con Roy y Zelda si me quitaban a mí del medio?

Escuché una especie de puerta eléctrica abriéndose; al otro lado se escuchaban lo que parecían ordenadores.

- Vamos- sentí un fuerte empujón que casi me tira al suelo.

- No tienes por qué ser tan brusco, Falcon- por la voz, diría que era ese chico que me había vencido dos veces... ¿Qué demonios hacía aquí?- Vas a lastimar a nuestra princesita.

Frené en seco. No veía nada, y sé que ellos tampoco podían ver mis ojos, pero si los hubieran visto, estoy seguro de que los habría asesinado con la mirada. Pero eso duró poco, porque la mujer me quitó la venda a los pocos segundos. Me giré hacia el grandullón.

- ¿Qué acabas de decir?- pregunté, todo lo desagradable que podía.

- ¡Vaya!- se rió.- ¿Te he enfadado, princesa?

Lo mato. Si no me hubieran agarrado, lo habría matado. Por un momento, perdí totalmente la compostura, de lo cual me arrepiento mucho. Gracias a eso, le di a entender que ese mote me sacaba de quicio, es decir, le enseñé una forma de molestarme. De hecho, empezó a reírse, lo que me molestó aún más.

- Basta, Ike- ordenó una voz profunda.

El grandullón dejó de reírse. Así que Ike era su nombre...

- Lo siento, lo siento, Ganondorf- dijo, con las manos delante de él a modo de disculpa.

Realmente debería haber llamado grandullón a ese tal Ganondorf, ya que era como dos veces más grande que Ike. Parecía ser el jefe, o al menos, alguien importante. Mientras se rascaba su barba pelirroja, me miró fijamente. Aquellos ojos me producieron escalofríos.

- Marth Lowell...- susurró.- Realmente tienes agallas para hacer lo que hiciste.

- Permítame decirle que su "seguridad" deja mucho que desear- murmuré, con una media sonrisa, aunque todavía enfadado por lo de antes.- No fue difícil.

Ganondorf parecía divertido con mi reacción.

- ¡Eso fue porque te queríamos vivo!- gritó el hombre del móvil extraño, Falcon.

- ¡Es cierto!- corroboró otro que estaba a su lado. Reconocí su voz; era aquel al que empujé antes de echar a correr.

- Callaos- ordenó la mujer.

Y fue obedecida. Ganondorf se aclaró la voz y se levantó de su asiento. Además de él, había otra persona, también bastante "grande", que llevaba una especie de casco vikingo en la cabeza. No había mirado hacia nosotros en todo el rato, por lo que decidí devolverle el favor e ignorarle.

- Has causado mucho revuelo para no ser más que un chaval- dijo Ganondorf.- No sé si llamarlo un "acto de valentía" o una estupidez.

No respondí. Él prosiguió.

- Cuando este incidente llegue a oídos del jefe, realmente no sé que podrá pasarte, o incluso pasarnos- miró a Falcon y Fox severamente por unos instantes.- Pero lo que sí se es que no será algo bueno.

- ¿Quienes sois?¿Cuál es vuestro objetivo?- pregunté, ignorando lo anterior.- Vosotros también tenéis agallas para armar todo ese jaleo en Smash Ville. El pánico que habéis creado entre la gente os pasará factura, no me extrañaría que el mismo ejército fuera tras vuestra pista.

Ganondorf se rió. Fruncí el ceño.

- ¿Qué es tan gracioso?- pregunté.- ¿Acaso no me crees?

- Verás, chico, el ejército no es un problema para nosotros- dijo, entre risas.- Pero eso no es algo que te deba importar ahora. Supongo que sabes en qué situación estás.

Volví a quedarme callado. Claro que lo sabía; incluso, el hecho de que se lo estuviera tomando tan a broma empezaba a ponerme nervioso.

- ¿Y bien, Ganondorf?- preguntó de repente la mujer.- ¿Qué hacemos con él?

- Yo creo que deberíamos torturarlo- sugirió Falcon, ganándose una mirada asesina por mi parte.

Ike empezó a reírse. ¡¿Qué demonios pasaba con esa gente, maldición?¡¿Cuándo se había convertido aquello en el club de la comedia?

- Pero Falcon, si le torturamos, echaremos a perder su cara bonita de princesa- dijo.- No nos darán tanta pasta por él.

Aquello me dejó incrédulo. La furia empezaba a arder en mi interior. Saliera o no de allí, antes iba a encargarme de darle una paliza a ese estúpido grandullón.

- Ike tiene razón- corroboró Ganondorf.- Le necesitamos vivo y de una pieza para el intercambio.

Falcon parecía desilusionado, pero yo estaba demasiado enfadado como para pensar en cómo burlarme de él. De pronto, algo vino a mi cabeza.

- ¡¿Dónde están Roy y Zelda?- pregunté al grandote.

- Roy Feres está bajo nuestra custodia, también- respondió.- Y esa tal Zelda, debe ser aquella chica que traían con Melocotón y él... bueno, en todo caso, están en mejor situación que tú, ya que ellos se han portado "bien" y han obedecido.

No sé si aquello me tranquilizó.

- ¿Qué pretendéis hacer con ellos?- pregunté.

- Eso es algo que no te incumbe, chico- respondió Ganondorf.- Lo que deberías hacer es rezar porque salgas de aquí... con vida.

Chasqueé la lengua. Estaba claro de que seguir preguntando no serviría de nada. El hombre se giró hacia el que llevaba el casco de vikingo.

- Eh, Bowser, ¿cuál es la decisión del jefe?

El aludido se giró y sonrió, enseñando una hilera de dientes afilados que parecían más los de una bestia que los de un ser humano. Tragué saliva.

- Ha dicho "interesante"- murmuró, sin dejar de sonreír.- Quiere que pase tres días y tres noches en el cubo. Si sale vivo, entrará en el proceso de integración.

Hubo una exclamación de sorpresa general; incluso Ike y Ganondorf tenían un gesto de no creer lo que acababan de oír. Por supuesto, yo no tenía ni idea de lo que acababa de decir el vikingo.

- ¿Qué es el cubo?- pregunté.

No obtuve respuesta; la mujer me agarró de un brazo y me indicó que caminara. Algo asustado, obedecí.

- Ike, ven- dijo ella.- No quiero otra sorpresa por su parte.

Aquella mujer me tenía manía, seguro. ¡Habría preferido hasta a Falcon, antes que a ese estúpido grandullón!

Iban a ponerme de nuevo la venda, pero Ganondorf les detuvo.

- ¿Qué más da?- dijo.- Si no sobrevive, da igual que haya visto todo esto. Y si sobrevive, hará el proceso de integración; no tiene sentido taparle los ojos.

- De acuerdo- murmuró la mujer.

Salimos de aquella sala y me condujeron por distintos pasillos, de suelo metálico. De vez en cuando, nos encontrábamos con alguna persona, pero no hablaron en ninguna ocasión. Tras caminar un tiempo en completo silencio, llegamos a una puerta de cristal que daba a otro corredor. Entramos y atravesamos el pasillo hasta llegar a otra puerta, esta vez metálica y robusta.

- Es aquí- dijo la mujer.

Ike me sujetó mientras ella introducía una especie de contraseña en un teclado con números que había en la puerta. No pude descubrir el código porque ella estaba delante.

- Bueno, princesa- susurró de repente Ike en mi oído. Un escalofrío me recorrió el cuerpo.- Ten cuidado ahí dentro, o antes de que te des cuenta habrás muerto.

Le di un empujón con el hombro, haciéndole reír de nuevo. O ese grandullón era muy feliz o era un completo idiota. La mujer suspiró mientras abría la puerta. Me empujaron dentro. Era una habitación completamente a oscuras, no se oía nada más que el ruído proviniente del otro lado de la puerta, aún abierta. Miré hacia la mujer, esperando una explicación.

- Bienvenido al cubo- dijo ella.- Esta habitación está totalmente aislada del exterior. Hazte a la idea, porque vas a pasar aquí los próximos tres días.

Miré a mi alrededor, nervioso.

- Cada día, a las doce de la noche, saldrá en un lugar de la sala una cajita de cristal luminiscente con una botella de agua. La primera saldrá ahora. Tendrás que llegar hasta ella, pero yo que tú miraría bien por dónde pisas. Tras cogerla, tendrás un minuto de "descanso"- continuó.- Y, por último, eso.

Señaló una especie de inodoro.

- Ya sabes como usarlo.

- ¿Quieres que traiga un poco de ambientador, princesa?- preguntó Ike; se le veía en la cara que estaba a punto de reír.

Sonreí maliciosamente.

- Sí- ante su cara de sorpresa, añadí.- Así hago que te lo tragues y con un poco de suerte mueres intoxicado.

Se me quedó mirando con cara de que no se esperaba una respuesta así. Probablemente pensó que iba a volver a enfadarme, pero no le daría tal satisfacción. Eso sí, por dentro estaba furioso. Miré a la mujer.

- ¿Ni siquiera me vais a decir quiénes sois?

- Fate- susurró ella.- Nos llamamos así porque nosotros elegimos el destino de nuestras "presas".

Y sin más, cerró la puerta, dejándome a oscuras. A un lado había algo con luz, una botella. ¿Con eso aguantaría hasta el dia siguiente?

- Parece que no voy a comer en un tiempo- murmuré.

Fui hacia ella guiándome únicamente por la tenue luz que provenía de la caja; no estaba lejos. Pero, entonces, en mitad del camino, pisé una baldosa que empezó a tambalearse, por lo que di un paso hacia atrás rápidamente. Al siguiente instante la baldosa ya no estaba. Además, el sonido de la misma, rompiéndose, no me trajo buenas vibraciones.

El corazón me latía con fuerza, las piernas me temblaban. Escuchaba mi respiración e, incluso, la sangre correr por mis venas. Era cierto que no existía el completo silencio.

Allí me quedé un buen rato, sin moverme. Fate... intercambio... cubo... La verdad, no tenía muchas esperanzas de salir con vida de aquella habitación, pero menos aún de aquel lugar.


Bueno, qué os ha parecido? Más que "masoquista" como decían algunas xD es que disfruta de las situaciones extremo. Ve su vida algo aburrida después de todo. Sin embargo, su mente va a empezar a cambiar en todos los sentidos... tal vez xDDDDD

Para vuestra información hay dos habitaciones "especiales" en la base de Fate. Una es "el cubo" y otra "la caja" (jaja no podía pasar sin hacerle un cumplido al fic xD), conoceréis muy bien las dos, pero más la segunda :P

Pues nada más que añadir, la verdad es que cuando tardo tanto para mí pierde el sentido contestar a los reviews más que nada porque es posible que las dudas se hayan resuelto en el capítulo xD. Solo daros las gracias por comentar y MARTH NO ES MASOCAAAAAAAAAAAAAAAA xD

Ciaossu!