¡Sí, estoy inspirada!¡Eso es algo bueno después de ese parón, ¿verdad?! Es mi disculpa por la larga espera, tres capítulos casi seguidos. Lo cierto es que pensaba esperar al domingo, pero esos días me voy de viaje y no iba a poder, así que retomo mi carácter semanal desde el miércoles. (Espero poder seguir el ritmo!)

He de decir que me quedé muy sorprendida de que me llegaran tantos reviews a la mañana siguiente de subir el capítulo 7, realmente me dio muchas fuerzas, así que:

MUCHÍSIMAS GRACIAS A SAM, ISUAM, MARTH-A-LOWELL, ENSOLEILLEMENT Y ZELDI-CHAN POR SUS HERMOSOS REVIEWS!

A leer!


Cuando Mario me dio el "alta", ya me había explicado bastantes cosas de aquel lugar y de la gente que estaba allí. Por ejemplo, que Samus Zero era una mercenaria veterana, tal y como me había imaginado, la cual trabajaba en equipo con Solid Snake, el otro encapuchado de los que vino a secuestrarnos aquella noche. Eran de los más capacitados de la empresa.

Por otro lado, Bowser (el vikingo gigante), y Ganondorf (el gigante tenebroso), eran los hombres de confianza de Master Hand, y se encargaban de controlar directamente la empresa, mientras que el jefazo se mantenía en las sombras.

También me contó que aquel lugar no era exactamente una prisión en la que los secuestrados estaban en celdas encadenados y sólo comían basura. En lugar de eso, era como si estuvieran en una especie de "hotel", del cual no podían salir, pero tampoco estaban encerrados en una habitación. Roy y Zelda pronto saldrían de la celda y se unirían al resto de estrellas secuestradas. Pero esto era en una parte separada a nuestra "zona privada".

Lo único que no me había dicho era el porqué de los secuestros. Y precisamente eso era lo que más me importaba. De hecho, era casi lo único que me importaba, además de la localización de la salida y Roy y Zelda.

- Bueno, chico, parece que estás bien- dijo el doctor, quitándome el aparato del último chequeo.- Espero no verte por aquí en algún tiempo, que ya me he cansado de verte la cara de mosqueo todo el día.

Me revolvió el pelo. Aquel hombre no me caía mal. Una lástima que estuviera en el bando equivocado. Sonreí.

- Entonces, ¿puedo salir ya?- pregunté, levantándome.

- En cuanto llegue tu compañero.

Aquello no me gustaba, no sabía quien era ni cómo era, pero simplemente no me gustaba. Debo reconocerlo, estaba nervioso. El compañero que me tocara sería clave en mi plan de huída. Estaba perdido en mis pensamientos, cuando alguien llamó a la puerta. Entonces me tranquilicé y suspiré aliviado, ya que estaba claro que no había podido ser Ike. Llamar a la puerta no está en su lista de buenas acciones.

- Adelante- dijo Mario.

- Con permiso- respondió una voz grave.

El desconocido abrió la puerta. Tenía los ojos anaranjados y dos trenzas a ambos lados de la cabeza. Vestía una toga y unos zapatos de kung fu. Me miró.

- Debes de ser Marth Lowell- saludó.- Mi nombre es Lucario, un placer.

- Igualmente- respondí.

- ¿Vienes?

- Sí.

Sin más palabras, fui con él, despidiéndome del doctor con la mano. Caminé junto a Lucario tras cerrar la puerta.

- Al parecer también hay gente tranquila en este sitio- comenté.

- No mucha, soy una excepción- dijo él, sonriendo.- Aunque por lo que he oído, tú no es que seas muy tranquilo.

- Lo soy si no me obligan a ponerme nervioso- respondí, riendo un poco.

- Lo cierto es que has venido en una situación bastante problemática- comentó.- Desde luego, no espero que seas capaz de adaptarte en una semana o dos. Después de todo, te secuestramos y te metimos en ese lugar horrible. Casi te matamos. Y ahora te obligamos a ser parte de nosotros, aún cuando tenemos a tus amigos retenidos.

Me gustó como no tenía reparo en incluírse en el grupo. Era un tipo consciente de que formaba parte de una organización criminal, y de que yo era, o había sido, una víctima más. Pero no por ello intentaba escurrir el bulto.

- Por fin alguien que lo entiende aparte del doctor.

- Tranquilo, puede que no haya mucha gente calmada, pero sí comprensiva- dijo Lucario.- Aunque tardes, no me cabe duda de que te acabarás acostumbrando.

- Bueno, yo no comparto tu opinión.

- Je, supongo que no.

Aquella charla me resultaba agradable. Pero todo lo bueno se acaba, y la situación no fue una excepción al dicho.

- Ah, aquí estabas- dijo de pronto Lucario, mirando al frente.

Me giré yo también. Casi se me corta la digestión.

- Hmm- dijo simplemente el aludido.

- ¿Qué hace él aquí?- pregunté.

- ¿Cómo, no te lo ha dicho Samus?- me preguntó Lucario.

Aquello no me gustaba.

- Pues claro que no se lo ha dicho, ¿no ves lo contento que estaba? Pobre princesita... con lo que me odia.

No me gustaba nada.

- ¡¿Qué coño hace él aquí?!- pregunté, muy enfadado.

- Es tu compañero, Lowell- respondió Lucario.- Ike Greil.

- Será un placer trabajar contigo, Marth- dijo mi nuevo compañero, con tono burlón.

- ¡Y una mierda!- grité.- ¡Ni de coña me junto yo con ese imbécil!

Ike se rió. Parecía el mismo del primer día. Ni rastro de aquella cara furiosa de días atrás. Lucario suspiró.

- Así que realmente os lleváis tan mal...- comentó.- Tal vez debería hablar con Master Hand para que reconsiderara...

Antes de que terminara la frase, Ike me agarró por sorpresa y me tapó la boca, sujetándome de espaldas a él. Me pasó el brazo libre por delante como si me estuviera abrazando.

- ¡Pero qué dices, Lucario!- dijo alegremente.- ¡Si nos llevamos genial! Hasta tú te has tragado ese numerito de los insultos. Somos buenos actores, ¿eh Marthy?

- MMPH-

Me pellizcó fuerte en el lateral del torso con la mano que me abrazaba. Y cuando digo fuerte, digo que se me saltaron las lágrimas. Me destapó la boca.

- S-sí- dije, casi en un suspiro.- Nos... llevamos... genial...

- Ya veo...- murmuró Lucario.- Debo entrenar más para ver estas cosas.

Nos hizo una reverencia y se fue. Ike dejó de pellizcarme. Yo suspiré de alivio. Pero no me relajé. Él no me soltaba.

- Tú y yo tenemos varias cosas pendientes- me dijo de pronto Ike.- Soy buena persona y te perdono lo del otro día, pero no vuelvas a hacerlo. Te aseguro que hay más de un punto ciego en este lugar, y yo sé bien dónde están- hizo una pequeña pausa.- Te lo advierto, Marth, no me provoques.

Me soltó. Yo me aparté, mirándole enfadado. Sin embargo, él parecía tranquilo, y me miraba fijamente. Tras unos instantes de silencio, él sonrió. Pero no como las otras veces. Aquella sonrisa me aceleró el corazón. Más tarde descubriría por qué. Ike se llevó la mano a la nuca.

- Vamos, tampoco quería...- suspiró.- En serio, no quiero llevarme mal contigo, Marth. Realmente me sorprendiste desde el primer día. No hay mucha gente así aquí... de hecho, me recuerdas a mí cuando entré. Por eso quiero conocerte más... pero el otro día perdí el control...

- Intentaste violarme, ¿verdad?- corté.

- Gh... a-aquello fue...

Se quedó callado. Me pareció lo más sensato. Tras unos instantes, suspiró de nuevo.

- Lo sien-

- No acepto tus disculpas.

Me miró con fastidio. Yo sonreí burlonamente. Al final, él también acabo sonriendo como siempre lo hacía. Prefería a ese Ike, que no me hacía sentir raro.

- Como quieras, pero no des problemas durante el "tour" por la empresa- dijo.

- Me lo pensaré.

Ike se llevó las manos a la nuca y empezó a andar. Resistí la tentación de correr en sentido contrario y le seguí. Todo sea por integrarme.

- Este es uno de los pasillos principales. Aquí, como ves, hay muchos pasillos, y puedes perderte por los estrechos. Los principales son más anchos, así que te aconsejo ir siempre con ellos. Una vez, Falcon se perdió y tardamos dos días en encontrarlo.

Me reí.

- No sé por qué no me sorprendo.

- Esa es la sala de control, donde te llevamos el primer día. Si buscas a Bowser o Ganondorf, casi siempre están ahí.

- Mhm.

Nos metimos en otro pasillo y llegamos a un ascensor. No me hacía gracia meterme allí con él, pero no me quejé. Él tampoco hizo nada. Salimos y llegamos a un lugar en el que un cristal nos separaba del otro lado. Por el otro lado, me refiero a aquel que me había explicado Mario. Efectivamente, allí pude ver a varias de las estrellas secuestradas. Vi a Pit Icarus y Link Hyrule hablando mientras bebían algo. Estaban en una especie de cafetería.

- Creo que Mario te ha puesto al día- dijo Ike, deteniéndose.- Ahí es donde "viven" los secuestrados; tus amigos también.

- Lo sé- dije.- ¿Sólo nos separa este cristal?

- Está blindado- dijo.- Ni siquiera esos pinchos del cubo podrían atravesarlo.

Sin comentarios.

- Los baños están por ahí, aunque cuando te enseñe tu habitación verás que tienes uno propio. Bueno, compartido, ya que también es mi habitación- murmuró.

Me giré hacia él con la cara más incrédula que pude poner.

- ¡Eh!¡No me mires así, que yo no lo he pedido, ni nada de eso!- exclamó, levantando las manos en pose defensiva.- Soy uno de los pocos que no tiene compañero y Master Hand te ha puesto conmigo.

- ¿Tú no ibas con Samus y Snake?- pregunté, sin cambiar mi cara.

- Ellos dos son compañeros, aunque es un mal ejemplo ya que no comparten habitación entre ellos. A mí me iban juntando con la gente, y aquella noche me tocó con ellos.

- Sinceramente me da igual, no pienso compartir habitación conti...

Algo me hizo dejar de hablar y girarme. Y eso fue un pelo rojo chillón que se estaba acercando por el otro lado a grandes zancadas. Abrí mucho los ojos y me pegué al cristal.

- ¡Roy!- al ver que no estaba solo, me alivié aún más.- ¡Zelda!

Casi me pongo a llorar.


Y hasta aquí el capítulo 8! Espero que os haya gustado. Me encanta que me vayan viniendo las ideas solas mientras escribo, estoy tan en tensión como vosotras!

A partir de este capítulo intentaré actualizar semanalmente, como dije antes. Aunque escriba otro capítulo y tenga muchas ganas de subirlo, no lo haré hasta el miércoles que viene, ya que no quiero quedarme sin material si me ocurre como hace un año y me quedo bloqueada. Esto no significa que vaya a pasar, pero lo cierto es que en verano tengo lío. En fin, me esforzaré.

Espero leer maravillosos reviews!

Ciaossu!