Yossu! Sí, sé que ya no es miércoles (por poco), pero como os comenté a algun s tuve que retrasar la salida del capítulo debido a que no estuve en casa. Pero aquí os lo traigo. JUAS.

MUCHAS GRACIAS a Marth-a-Lowell, AlexLopezGua, kazumi-sama97, Romanien, Zeldi-chan, Isuam y LordTaco por comentar! *O*

Y ahora, a leer!

*Nota: la cursiva sin guión es lo que escribe Marthy-poo.


Abandoné aquellos pensamientos de medio dormido y me dejé caer en los brazos de Morfeo. Por fin dormía en una cama. Ni en una camilla ni en el suelo. En una cómoda y mullida cama.

Debí irme pronto a dormir, porque me desperté temprano, antes que Ike y, por lo visto, antes que la mayoría. Me dirigí al comedor para ver si daban desayuno a esas horas. Como sí lo hacían, aproveché y me llené el estómago antes de que empezara el jolgorio que habría más tarde. Mi estrategia comenzaría buscando a Link Hyrule y a los niños.

Preguntar por el actor sería un poco sospechoso por mi parte, por lo que me dirigí primero a buscar a los niños, esperando encontrarme con Link por los pasillos. En el viaje de ida no hubo suerte.

Me encontraba frente a una puerta metálica automática, con una ventana de cristal que permitía ver el interior de la habitación. No se veía a nadie dentro; tampoco había visto a ningún niño desayunando, así que, sintiéndome como un ladrón que roba caramelos a los niños, me puse a buscar hojas de papel por la habitación. Cuando las encontré, cogí un buen taco de ellas y me apoderé del lápiz más cercano. Tras eso, huí de la escena del crimen con mi botín.

Di unas cuantas vueltas por la base hasta que me encontré, por fin, con el actor que estaba buscando. Para mejor suerte, iba solo. Me puse frente a él.

- ¿Link Hyrule?- pregunté.

- El mismo- contestó él.- Tú eres... espera, te conozco. Tú eres el guardaespaldas de Roy Feres, ¿cierto?

Me sorprendió que me conociera.

- Así es, soy Marth Lowell.

- Marth...- repitió, pensativo.- ¿Y qué haces tú por aquí?

La pregunta tenía su gracia.

- Iba a preguntarte lo mismo- dije, sonriendo.- Tenía entendido que tú eras uno de los secuestrados.

- Y lo era, pero conseguí "ganarme" al jefe. Le supliqué que me dejara unirme a la organización, diciendo que realmente odiaba mi carrera. Llevo haciéndolo desde que me encerraron aquí, y ayer por fin lo conseguí...- se detuvo un momento con cara de alerta.- Espera... no te habrá enviado Master Hand para hacerme desembuchar, ¿verdad?...

Me reí.

- Desde luego, si lo hubiera hecho ahora mismo tendrías serios problemas- dije.- Espero que tú tampoco seas un espía.

- Buena deducción, pero no, no lo soy. Y tranquilo, he investigado un poco por mi cuenta y en estos pasillos no hay micros. Tampoco parecen ser tan controladores.

Bufé.

- Deben de tener mucha confianza en que no vamos a poder salir de aquí si tenemos la intención de escapar- murmuré.- Aún así, este sitio es para volverse paranoico de verdad.

- Tienes razón- dijo Link, riendo un poco.

Sonreí.

- Gracias por la información, Link- dije.- Volveremos a encontrarnos. Ahora me iré por otro lado para que no nos vean juntos de momento; pueden pensar que estamos maquinando algo y meternos en una de esas habitaciones infernales que tienen.

- De acuerdo, me parece bien- dijo él, dándome la mano.- Ha sido una charla agradable.

- Ya lo creo.

- Adiós. No te metas en líos.

- No lo haré. Hasta luego- me despedí.

Nos fuimos por pasillos distintos antes de que alguien pudiera vernos. Ahora faltaba la tercera parte de mi plan: Meta Knight. Lo busqué por todas partes, pero no lo encontré.

- Maldita sea, justo cuando lo necesito no...

- ¡MAESTRO!

Ugh. Me giré.

- Hola, Wolf.

- Buenos días, Maestro- saludó mi "discípulo".- Veo que es usted madrugador.

Asentí.

- Me gusta aprovechar el día- respondí.

- Siempre me asombra como Meta Knight le sigue a todas partes- comentó.

Le miré perplejo y me giré. Ahí estaba la bolita. A saber cuánto tiempo se había tirado andando detrás de mí, y yo sin darme cuenta, buscándolo como un idiota.

- Gracias, Wolf- dije, suspirando.

- ¿Eh?

Y me fui sin más, dejando atrás a mi sorprendido "alumno". Me sentía realmente imbécil. Así que fui dando vueltas por los pasillos esperando a que los miembros de la organización fueran a desayunar. Cuando la mayoría estaba en el comedor, me acerqué al pasillo de la ventana. Allí estaban Roy y Zelda, junto con Pit Icarus y Melocotón. Me sobresalté al escuchar pasos y me giré rápidamente. Luego suspiré.

- Dios mío, Wolf, no me des esos sustos...- murmuré.

- Oh, lo siento, Maestro, es que le vi un poco extraño y me preocupé- dijo él, rascándose la nuca.- Me preguntaba si podría darme otro consejo aparte de conseguir algo que proteger...

Aquello me resultó inesperadamente oportuno.

- Oh, de acuerdo- dije, carraspeando.- Debes hacerte notar, hacer que los demás vean que eres el malo aquí.

Él asintió, mirándome con los ojos muy abiertos. Casi me entraban ganas de reírme por la atención que me prestaba.

- Arma un gran jaleo- dije, sonriendo malvadamente.- Cuando acabe la hora de desayunar, líala a lo grande. Y si puede ser por esos pasillos tan laberínticos, mejor, así tardarán más en dar contigo y te dará tiempo a hacer más gamberradas.

- OH, YA VEO- exclamó.- Pero... ¿qué tipo de gamberradas?

- Eso, alumno mío, lo dejo a tu elección- dije, con el tono que usaría un maestro chino.

Asintió varias veces y luego se fue, emocionado ya que daba saltitos, a preparar su "gran espectáculo". Yo confiaba en que la liara parda. Esperé allí quince minutos junto a Meta Knight. Entonces empezó a oírse mucho jaleo.

- Bueno, Meta, ahora nos toca a nosotros- dije.

Caminé junto a la bolita al punto ciego del pasillo. Era un pasillo transversal que no pillaba de camino a ningún sitio, por lo que en una situación de jaleo tendría pocas posibilidades de que alguien pudiera verme. Me senté en el punto ciego y esperé a que Roy, Zelda o alguno de los de allí se fijaran en mí. Zelda no me falló y se giró un momento; por supuesto, me vio. Le hice gestos de que no se emocionara mucho, pues que no me vieran a mí por las cámaras no implicaba que no los vieran a ellos. Mi amiga pareció entender y avisó a los demás, que no se giraron de golpe, como había temido yo, sino que me miraron de uno en uno disimuladamente. Estaban en una mesa cuadrada, y en la silla que se encontraba frente a frente conmigo, estaba Melocotón. Saqué el papel y el lápiz.

Por favor, cámbiale el sitio a Roy. Necesito hablar con él.

Ella asintió y con una cara jovial se levantó y levantó a todos, haciendo un corro y luego haciendo que Roy se sentara en el que había sido su sitio. Una actuación magistral para una actriz magistral. Mientras tanto yo le di el papel en el que había escrito a Meta Knight, que se lo comió de un bocado, triturándolo y evitando que nadie pudiera leerlo.

Cuando Roy me prestó atención, volví a escribir.

Estoy elaborando un plan estratégico de huída para salir de aquí, y me vendría bien que me echarais una mano.

Roy asintió disimuladamente. Yo seguí alimentando a la bolita tras escribir.

He hablado con Link Hyrule, que como sabrás ha conseguido salir a esta parte. Me ha dicho que se ha "ganado" a los jefes para poder meterse en la organización. Debes intentar hacer algo parecido. Pero sin poneros en peligro o bajo sospecha. Del resto me encargo yo.

Roy se rascó un poco la nariz, señal de que había entendido. Teníamos una especie de lenguaje de signos para cuando salía en la tele y necesitaba algo o cuando daba algún discurso y tenía algún problema. Eran gestos cuyo significado nos costó memorizar, ya que todos eran cotidianos para que no resultaran llamativos. Pero aquel lenguaje era muy efectivo.

Iba a darle el papel a Meta Knight cuando escuché algo que me sobresaltó. Me giré asustado y vi un robot acercarse a mí. Aquello no me gustó ni un pelo y le metí de golpe el papel a la bolita en la boca. Meta trituró con normalidad, pero parecía que el robot me había grabado, pues veía una lucecita roja en su placa, justo al lado de las iniciales "R.O.B.". Decidí salir corriendo, así que cogí a Meta Knight y huí. Sabía que el robot me seguía, pero no iba tan rápido como yo, pues estaba entrenado. O eso creía, porque el robot puso el turbo y casi me alcanzó.

- Meta, escúchame- dije, sin dejar de correr.- Necesito que te escondas. Sé que me van a castigar por esto y no quiero que te hagan nada. Saldré de esto, pero hasta entonces, espérame.

La bolita asintió y yo lo lancé a un pasillo cualquiera. Luego seguí corriendo, asegurándome de que el robot me seguía a mí. Iba a girar una esquina, pero me choqué y, de no haberme sujetado quien quiera que chocara conmigo, me habría ido de culo al suelo.

- ¿Marth?

Oh no, aquella voz... Miré hacia arriba y vi que se trataba de Ike, quien dirigió su mirada al robot que venía detrás de mí.

- … Marth, ¿qué has hecho?- preguntó.

Yo desvié la mirada.

- No me digas que el numerito de Wolf fue idea tuya...

Iba a intentar mentir, pero por megafonía sonó la voz de Gannondorf.

*Ike, trae aquí a Marth inmediatamente.*

Nos quedamos un momento en silencio. Luego Ike me miró muy seriamente.

- Marth, ¿Qué demonios has hecho?

Al final el que la había liado parda era yo.


Aviso de que en el próximo capítulo o en el siguiente subiré el rating a M. Ya sabéis que significa eso.

e.e

Reviews y Ciaossu!