Aquí llego de nuevo! Lo he conseguido! Juas! Escribí casi todo en el móvil y tuve que pasarlo todo a última hora! Perdonad el retraso, pero no esperéis más capítulos antes de estas horas! Os ahorraréis F5s!

MUCHAS MUCHAS GRACIAS A Romanien, AlexLopezGua, kazumi-sama97, LordTaco, Kathy-chan 3, Marth-a-Lowell, Ensoleillement, Zeldi-chan e Isuam por sus hermosísimos reviews!

Y AHORA, A LEER!


- Marth, ¿qué demonios has hecho?

Cagada monumental. Simplemente me quedé en silencio, pensando a velocidad de vértigo en qué podría decirle para que me ayudara, o al menos para que no intentara detenerme. Realmente no podía pensar muy bien en mi situación, y el ruido de sirena que salía continuamente del robot no ayudaba mucho.

- Yo...

- Da igual, estoy seguro de que has pasado de lo que te he dicho. Pues deja que te ilumine: la has cagado y bien grande.

No necesitaba que me lo dijera. Él me agarró del brazo y empezó a tirar de mí hacia la sala de control.

- ¡Escúchame, Ike!- grité.

- No, Marth, al contrario que a ti, a mí no me gusta que me castiguen.

- ¡¿Quieres hacer el favor de escucharme?!

- No seas pesado...

No se me ocurría nada y empecé a entrar en pánico. No quería volver al cubo. No pasó mucho antes de que dejara de pensar. Y, como siempre, eso no traía nada bueno.

- ¡Estoy listo!- grité.

Ike se detuvo y se giró.

- ¿Qué?

- E-estoy listo... dijiste que te avisara...- desvié la mirada.- No quería reconocerlo y... me rebelé...

Él me escuchaba en silencio, serio. Luego se acercó a mí.

- Sigo sin querer que me castiguen, Marth.

Me volvió a llevar a rastras. No había funcionado. Y yo había quedado fatal. Llegamos a la puerta de la sala de control.

- Ah, y Marth- dijo, antes de entrar, sonriendo.- Espero que dijeras lo de antes en serio, porque si no luego lo vas a lamentar.

El escalofrío que me recorrió todo el cuerpo me puso los pelos de punta. La puerta se abrió y me encontré de nuevo en la sala de control. Ganondorf, Bowser y Master Hand me miraban fijamente. Ike me hizo pasar. Cuando la puerta se cerró, Bowser sonrió.

- ¿Qué tratabas de hacer con esos papeles, Lowell?- preguntó.- ¿Qué has dicho a tus amiguitos?

- Que si les ponían azúcar en el té de la mañana- dije.

Gannondorf se revolvió, claramente molesto.

- Escucha, chico, creo que la situación en la que estás no es la idónea para hacer bromas- comentó Bowser.

Master Hand dio un paso adelante.

- Lowell, te he dado la oportunidad de integrarte de buenas maneras y con cierta libertad. Una libertad que te he dado para comprobar tus intenciones y, en vista de los hechos, te la voy a quitar.

- Pobre chico, su rebeldía acabará con él- murmuró el vikingo.

Apreté los dientes, esperando a oír mi castigo.

- Vas a pasar siete días y siete noches en la "caja". Una comida al día.

Por la cara que pusieron todos, supe que aquello no iba a ser ni mucho menos divertido. Sólo el tema de la comida ya era mala cosa.

- Permitiré una visita al día porque tampoco quiero que te vuelvas loco; tus habilidades nos son necesarias. Eso sí, sólo una persona estará autorizada a hacerlo- dijo.- ¿Quieres elegir o lo hago yo?

Me quedé pensativo. ¿Quién...

- Yo lo haré- dijo de pronto Ike.

Me giré sorprendido hacia él.

- ¿Tú, Ike?- repitió Master Hand.

- Teniendo en cuenta que no conoce a casi nadie y que yo soy su compañero de habitación y "tutor", me considero la mejor opción.

- Wolf o Link podrían valer también en ese caso...- me callé al sentir el sutil aumento de intensidad que Ike aplicó al agarre que me ejercía en el brazo.

Le miré y vi que su expresión no había cambiado ni un ápice, es más, seguía mirando a Master Hand.

- Estoy de acuerdo- dije finalmente, sorprendiéndome de que me temblara un poco la voz.

- Entonces no hay más que hablar.

Ike me esposó y me instó a salir, pero justo cuando se abría la puerta, escuché algo que me dejó paralizado.

- Ahora toca discutir el futuro de Meta Knight- anunció Master Hand.

Me zafé un poco del agarre de Ike y me volví hacia ellos, asustado.

- ¡No le hagáis nada!- supliqué.- ¡Él no ha hecho nada malo, simplemente me ha cogido cariño y yo me he aprovechado de ello!

Ike se apresuró a agarrarme de nuevo; los demás me miraban.

- Ese interés por el bienestar del biorobot demuestra que tú también le has cogido cariño a él- comentó Gannondorf.

Aquello tampoco traería nada bueno. Master Hand sonrió.

- En ese caso, espero que comprendas que tus actos influirán en los que te rodean- me dijo, sin necesidad de especificar.- Y no puedo dejar este incidente sin castigo para una de las partes...

- ¡Asumiré la responsabilidad por él!- grité.

- ¿Y cómo harás eso?- preguntó Bowser, sonriendo como siempre.

- ¡Que sean catorce días y catorce noches- grité sin pensar, cerrando los ojos.- ¡Cumpliré su parte como si tuviera el mismo castigo!

El silencio que siguió a aquello me hizo abrir los ojos. Todos me miraban con estupefacción, menos Master Hand, a quien no lograba ver más arriba de la nariz debido a su capucha. Incluso Ike me miraba como si no creyera lo que acababa de oír. ¿Tan malo era aquel lugar al que me enviaban?

- ¿Y qué pasa con Wolf?- dijo el jefe.- Él también fue cómplice en cierto modo...

- Pues entonces que sean veintiún días con sus noches- gruñí.

- Se nota que no tienes ni idea de lo que estás hablando- dijo Bowser, sin sonrisa.- Y te aseguro que lo lamentarás.

- Aunque no sepa de que hablo, no me arrepentiré de hacerlo- dije, desafiante.- Prefiero morir antes de que alguien inocente salga perjudicado por algo que es culpa mía.

Volvieron a quedarse en silencio.

- Marth, eso es...

- Cállate, Ike- corté.- Es mi decisión.

Master Hand asintió.

- Está bien, lo acepto- dijo.- Si consigues aguantar veintiún días con sus noches, haré la vista gorda con Meta Knight y Wolf. Pero ten en cuenta que si tu cordura peligra seriamente, te sacaremos de allí, y no me quedará más remedio que castigarlos.

- Trato hecho- dije.

Tras eso, Ike me sacó de allí y me llevó por los pasillos, esposado, hacia la caja. Se trataba de una habitación no muy grande y en la que no se veía ni oía nada. Allí me encadenó a la pared.

- Esto es simplemente para evitar que escapes al traerte la comida, pero ya ves que las cadenas te permiten moverte un poco por la sala.

Asentí, únicamente iluminado por la luz que provenía de la puerta. Ike suspiró.

- Marth, de verdad que...

- Déjalo, en serio.

- No, escúchame- dijo, arrodillándose delante de mí.- Esto es mucho, incluso para ti. Si hablas con Master, igual...

Le miré y sonreí.

- ¿Qué demonios te pasa, grandullón? No pareces tú- comenté, sin dejar de sonreír.- Si digo que puedo hacerlo, lo haré, confía en mí. Tú sólo preocúpate de traer mi comida todos los días.

Ike suspiró y sonrió.

- Está bien, te traeré la comida cada día a las diez de la noche. ¿Te parece bien?

- Perfecto.

- Pues me voy- dijo, pero antes de levantarse me cogió la cara y me besó.

La sorpresa me invadió y di las gracias por que no hubiera luz que alumbrara mis coloradas mejillas. Cuando se apartó, dejé escapar un leve jadeo. El corazón me latía muy rápido.

- Ike, ¿q-qué...?

- El resto por la noche, princesa- dijo, sonriéndo de medio lado y marchándose.

Cerró la puerta y dejé de ver. El muy hijo de puta volvía a ser él. Suspiré.

- ¡Maldita sea!- grité.- ¡Espontáneo de mierda!

Hubo cierto eco y, tras quejarme durante bastante tiempo, decidí que mi voz no tenía por qué gastarse el primer día. Así que mantuve la boca cerrada e intenté pensar. El lugar no era especialmente cómodo y el hecho de que no se viera nada empezó a molestarme. Esto era distinto al cubo; allí tenía que temer por mi vida, pero aquí simplemente tenía que esperar. Esperar con poca movilidad durante casi un mes, a oscuras y comiendo una vez al día no iba a ser nada divertido. Pasado un poco de tiempo, empecé a ver cosas en la oscuridad, y me dije que sería mejor cerrar los ojos. Y eso hice.

No sé cómo pasé el día, creo que simplemente me dormí. Y pensé, pensé mucho. Cuando creía que había descubierto el origen del universo, la puerta se abrió, sacándome de mi debate mental. Después se cerró. Vi la figura de Ike traerme algo. Me costó bastante acostumbrarme a la luz del farolillo que traía.

-¿Sigues cuerdo?- preguntó.

- Creo que sí.

- Eso es bueno- dijo, dejando la bandeja frente a mí.

Sin esperar, me abalancé sobre la cena.

- ¡Que aproveche!- grité, llevándome la comida a la boca.

Oí la risa de Ike. Pero no me importaba, simplemente seguí tragando. No pasaron ni cinco minutos cuando terminé de comer. Suspiré.

-Necesitaba eso...- murmuré.

- ¿Has acabado ya?- preguntó.

- Sí.

Apartó la bandeja y se acercó a mí. Aquello me alarmó un poco.

- Entonces es mi turno- dijo.

No me dio tiempo a preguntar. Me empujó y me puso de espaldas contra el suelo, dándome un beso con lengua. Yo seguía esposado y las cadenas se habían enganchado en sus brazos, impidiéndome resistirme. Poco a poco me fui dejando llevar. El placer que sentía era superior al miedo. Noté sus manos bajando lentamente por mi cintura y metiéndose bajo mi camiseta. Me la subió con cuidado sin dejar de tocarme hasta dejarla por encima del pecho, donde se dedicó a jugar con su boca. Yo jamás había sentido nada parecido, y dejaba escapar gemidos que sólo había escuchado a actrices porno. Aquello parecía encender más a Ike, que me tocaba aún más si era posible. Tras juguetear un rato, bajó sus manos a mi cinturón, lo desabrochó y me bajó los pantalones. Luego sonrió y tocó donde no debía.

- Vaya- comentó.- ¿Y qué vamos a hacer con este bulto?


¿Sabéis?, me estaba preguntando si me odiaríais más cortando aquí o en la frase de "el muy hijo de puta volvía a ser él". Tuve serias dudas, pero dije que subiría el fi tampoco quería desilusionaros esperando otra semana... aunque al final lo he hecho... pero más sutilmente... o no? Bueno, lo hecho, hecho esta, las tres páginas están completas, tanto que para no gastar otra tuve que dejar sin escribir la frase final en el documento de Word.

Espero cartas de amenaza y desafío, reviews, etc.

HASTA LA SEMANA QUE VIENE!

Rikku