YOSSU! Aquí estoy de nuevo! Ya voy teniendo una ligera idea de por dónde va todo esto... jujuju. A partir de ahora los capítulos serán más intensos! Así que no me explayo más!
Omg! Casi 100 reviews! Lloro de alegría *w*
MUCHÍSIMAS GRACIAS a Marth-a-Lowell, Kathy-chan 3, Ensoleillement y Sam (que no te reconocí en primera instancia con ese cambio de nombre! jajaja) POR SUS HERMOSOS REVIEWWWWWWWWSSSS! Espero que disfrutéis de este capítulo.
A leer!
Abracé tan fuerte a mi amigo que casi le dejo sin respiración. Pero me daba igual, verle había sido una sorpresa muy grande.
- ¡Agh, Marth!¡Que me ahogas!- se quejó Roy.
Me aparté, dejando que cogiera aire.
- Pero, ¿cómo es que estás aquí?- pregunté.- ¿Qué ha pasado?¿Y los demás?
Roy levantó ambos brazos, dando a entender que no podía responder a todo a la vez. Me calmé y escuché.
- Marth, si te soy sincero, no tengo ni la más remota idea de lo que hago aquí. Hace unos días, nos sacaron de donde estábamos y nos separaron. No recuerdo qué pasó, realmente, sólo que antes de darme cuenta estaba por aquí, libre. Al no ver a nadie conocido, intenté buscarte. ¡Y he tardado muy poco, teniendo en cuenta que "desperté" esta mañana!
Me reí con él, pero me sentía decepcionado por que no pudiera explicarme nada.
- ¿A qué te refieres con que no recuerdas nada?- pregunté.
- Pues... a eso mismo- respondió él, visiblemente inseguro.- Cada vez que intento pensar en ello me entra un dolor de cabeza...
Me pregunté si sería algún tipo de hipnosis. Pero... eso significaría que le habían contado algo o metido algo en la cabeza que no interesaba que Roy supiera hasta el momento de hacerlo. No me gustaba nada, porque podrían usar la misma técnica conmigo.
Entonces, reparé en que no había visto a Ike desde que había salido de la caja. ¿Por qué me venía eso a la cabeza en aquel momento...?
- ¿Marth?¿Estás bien?
La voz de Roy me devolvió a la realidad y aparté a Ike de mi mente.
- Sí, sólo estaba pensando- dije, sonriendo.- ¿Entonces no sabes nada de Zelda?
- No... y estoy preocupado...
Yo también lo estaba. No sé que podrían hacerle a una chica como ella... bueno, en realidad lo sabía, y eso me preocupaba aún más. Aquella gente no parecía tener interés en ese tipo de cosas, pero ni los conocía a todos ni estaba seguro de que los que había conocido mostraran sus verdaderas personalidades. - Aunque sabía de uno que no la iba a tocar... Mierda, tenía que dejar de pensar en Ike.
- Aunque...
Miré a Roy, expectante.
- Recuerdo que... espera- dijo, cerrando los ojos.- Creo que se la llevaron.
Abrí mucho los ojos.
- ¡¿Qué?!¡¿A dónde?!
Roy frunció el ceño; se notaba que le estaba costando recordar. Iba a decirle que daba igual, pero me miró de repente.
- Decían algo de dejarla en la montaña para que ella sola volviera.
Aquello me dejó atónito.
- ¿Cómo que volver ella sola?¿La han... soltado?
- No lo sé, Marth, no me acuerdo de más. Creo que escuché esa conversación mientras una chica de pelo rosa se ponía a cantar y...
Por un momento pensé que mi amigo había perdido la cabeza. Sin tiempo para comprobarlo, le agarré del brazo y me encaminé junto con él a la sala de control. Llamé, pidiendo permiso para entrar. No tardaron en abrirme. Cuando estuve en el interior, me acerqué a Gannondorf, quien me miraba desaprobadoramente. Observé que que Bowser no estaba en la sala.
- ¿Dónde está Zelda?- pregunté, mirándole amenazadoramente.
Aquello no amedrentó ni un poco al gigante.
- Si te refieres a tu amiga, la hemos soltado. No nos es necesaria.
Me reí.
- Como comprenderás, eso me resulta difícil de creer. El hecho de no ser necesaria implica que podéis hacer lo que queráis con ella- expliqué.- ¿Me vas a decir que la habéis soltado sin más, despidiéndole con una sonrisa e indicándole el camino a casa desde la base secreta de una organización terrorista?
Él suspiró.
- La verdad es la verdad, la creas o no- dijo.- Aunque te cueste aceptarlo, no matamos a todo el mundo. Somos Fate, nos llamamos así porque nosotros decidimos el destino de nuestras víctimas. Y el de tu amiga no era morir, aún.
Aquello me recordó a lo que dijo Samus en una ocasión, antes de meterme al cubo. Lo otro que me llamó la atención en aquella frase fue el "aún". No me gustaba. Nada.
Gannondorf reparó en Roy y ahora fue su turno de reírse.
- ¿Tanto miedo tienes, Feres, para ocultarte detrás de este canijo?
Aquello apuñaló mi orgullo repetidas veces, pero mantuve la compostura. No podía permitirme más problemas y menos con Roy presente. Así que decidí dar un pequeño voto de confianza a aquel grandullón. Prefería pensar que Zelda estaba bien. De todas formas, aunque me dijeran lo contrario, no podría hacer nada por ella hasta que nos soltaran.
Suspiré. Como notaba que el nerviosismo de Roy crecía, decidí irme de allí.
- Está bien, gracias por la información- murmuré, dirigiéndome a la puerta.
- Un placer- respondió Gannondorf, con un tono prepotente.
Salimos de allí rápidamente y, una vez fuera, suspiré, liberando tensión. Había tenido que reprimir las ganas de pegar a Gannondorf con todas mis fuerzas. Roy permanecía en silencio. Me giré hacia él.
- ¿Roy?
Me miró. Vi en sus ojos el miedo y la incertidumbre de un corderito asustado encerrado entre lobos. Yo también fui así una vez.
- Marth... yo... estoy muy asustado- murmuró.- No sé por qué, pero tengo todo el rato la sensación horrible de que algo malo va a pasar. Sé que tengo la culpa de algo, pero no consigo acordarme de...- se llevó las manos a la cabeza apretando los dientes.
Estaba sufriendo.
- ¡Roy!- grité, poniendo las manos en sus hombros.- ¡¿Estás bien?!¡Deja de intentar recordar!
Roy suspiró y se relajó. Vi que estaba sudando.
- Tonto- murmuré.- Anda, vamos a comer algo.
Mi amigo me miró, sonriendo un poco.
- La verdad es que no tengo hambre...
Pero el rugido con el que su tripa protestó ante aquella afirmación le delató. Me reí.
- Anda, vamos- murmuré.
Al echar a andar, noté que Roy me tiraba de la manga. Me giré.
- ¿Qué pasa?
- ¿Qué es... eso?- preguntó, señalando abajo.
Miré, aunque ya no necesitaba hacerlo para saber a qué se refería.
- Se llama Meta Knight, es un biorobot que se ha encariñado conmigo- dije.
- ¿Un biorobot?
- Un robot biológico- expliqué.
Roy se puso rojo.
- ¡Ya sé lo que es, idiota!- chilló, avergonzado.
Me reí. Ese era el Roy que conocía. Eché a andar.
- Me sigue a todas partes, parece que se ha encariñado conmigo- dije.
"Y yo con él", pensé. Pero eso no lo dije.
- Cuando nos vayamos de aquí preguntaré si podré llevármelo.
- ¿Te fías de un robot de aquí?- preguntó Roy, alarmado.
Sonreí.
- No te preocupes, Meta va a su bola- dije.- Creo que soy el primero al que hace caso.
No dijimos nada más hasta llegar al comedor. La hora de la "merienda" ya había pasado, y allí sólo vimos a una persona. Roy y yo nos sorprendimos.
- ¡Hyrule!- exclamó mi amigo.- ¡Así que a ti también te habían sacado!
- ¿Feres?- Link se levantó.- ¿Qué demonios?¿También has hecho la pelota?
- ¡¿Qué dices?!- exclamó Roy.- ¡Yo no necesito hacer eso para que me saquen!¡Soy una súperestrella!
Los dos se rieron. Cosas de actores, pensé. Tras eso, hablaron y hablaron hasta la hora de cenar. Yo simplemente sonreía y asentía en algunas partes, pero me pasé la mayor parte del tiempo jugando con Meta. Así llegó la hora de la cena.
Me sorprendí al ver allí a Melocotón, Pit Icarus y otros secuestrados. ¿Qué le pasaba por la mente a Master Hand? No podía evitar sentirme inseguro. En algún momento de la cena, Meta Knight desapareció, pero le resté importancia. El biorobot tampoco tenía que quedarse todo el día a mi lado.
A quien no vi en toda la cena fue a Ike. Aquello empezaba a preocuparme. Y no acababa de entender por qué.
- Voy a mi habitación- dije.- Mañana hay que madrugar.
Los demás me miraron y asintieron. Roy me deseó buenas noches y se quedó charlando un rato más. Al ver que Meta Knight seguía sin aparecer, me dirigí solo a mi habitación. Cuando entré, me di un susto. Vi a alguien dentro, pero pronto le reconocí.
- … ¿Ike?- pregunté.
- Marth...- respondió él.
Suspiré y me tranquilicé.
- Vaya, por fin te has dignado a aparecer- dije, un poco molesto.
- No sé por qué usas ese tono conmigo- dijo él.- No es como si me hubieras echado de menos, ¿verdad?
Me dio a entender el tiempo que había pasado con Roy aquel día, sin molestarme en saber dónde estaba él.
- Lo que me faltaba- murmuré, girando sobre mis talones.- Voy a buscar otra habitación. Vuelve a hablarme cuando dejes de ser un idiota.
Pero no llegué a abrir la puerta. La mano de Ike se había puesto sobre ella, y le noté justo en mi espalda.
- Lo siento- dijo.
Me giré, y él cogió mi cara y me besó. Yo retrocedí hasta que mi espalda tocó la puerta, y luego seguí aquel beso que secretamente había echado mucho de menos. Sentí cómo sus manos subían por mi espalda, junto con mi jersey. Sus caricias, ahora sin cadenas ni estando encerrado, me resultaron aún más deliciosas. Involuntariamente dejé escapar pequeños jadeos según me iba tocando, que se ahogaban en sus labios. Su mano llegó entonces a la parte posterior de mi cuello. Sus labios se separaron de los míos.
- Marth... lo siento- susurró, y vi sus ojos azules, que me revelaron que algo no iba bien.
Antes de que pudiera hacer nada por evitarlo, me volvió a besar. Sentí como sus dedos hacían una fuerte presión en mi nuca. Y todo se volvió negro.
- I...ke...
CHAN CHAN CHAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN! creo que no hacía esto desde la Caja de los secretos. ¡Qué bien me ha sentado! Jujujujuju
*Música de telenovela*
¡¿Qué pretenderá Ike, dejando inconsciente a Marth sin dar explicaciones?!
¡¿Qué estuvo haciendo todo el día?!
¡¿Qué ha sido de Zelda?!
¡¿De qué color son los calzoncillos de Roy y Link?!
¡Todo esto, en el próximo capítulo! ¡Hasta la semana que viene! ¡Mendigo reviews!
Ciaossu!
Rikku
