Yossu! He llegado a tiempo... XD Siento muchísimo no haber podido contestar vuestros reviews esta semana, he empezado clases y estoy bastante liada D: Casi no llego con el capítulo hoy... La inspiración del último momento, supongo! Es tarde y debo irme a la cama así que...

MUCHÍSIMAS GRACIAS A Marth-a-Lowell, Ayano smash, dekki yorokobi, Zeldi-chan y Princess Aaramath por sus hermosos reviews!

Y ahora a leer!


La misión me aterró. Lo que había escrito en aquel papel denotaba una maldad sin precedentes.

Había que colocar bombas por toda la sede de derechos humanos de Smash Ville. ¿La razón? No la ponía. No era necesaria. Porque lo que sí ponía era que el atentado quedaría a nombre del presidente. Las víctimas recaerían sobre su conciencia, y básicamente sería una forma de acabar con su legislatura.

En otras palabras, un golpe de estado, encubierto por terrorismo.

El presidente había tenido serias disputas con esta sede en los dos últimos meses, hasta el punto de llegar a amenazar al personal. Lo que pretendía nuestro jefe era sacarlo del poder, obviamente. Lo que quisiera hacer después, lo ignoraba, al igual que tampoco entendía qué tenían que ver los famosos en todo aquello.

Incapaz de resistirme a cumplir la misión, seguí junto a Roy a Snake hacia uno de los coches. Nos ordenó sentarnos detrás y arrancó. Condujo un poco temerariamente por el aparcamiento y se dirigió a una compuerta que se abría en ese momento. Nos encontramos en un túnel metálico, en el que avanzamos durante bastante tiempo.

- ¿Sabes, Lowell?- dijo de repente Snake.

- ¿Qué?

- Ike se ha largado- continuó.- Cuando le pillemos estará muerto.

Me quedé sin habla unos instantes. Se había ido después de que le dejara ahí. O puede que incluso siguiera allí. Pero no le había dado tan fuerte...

- ¿Qué pasa?- preguntó Snake con sorna.- ¿Es que estás triste porque tu novio te ha abandonado?

- ¿Mi qué?

- Vamos, todo el mundo os escuchó en el cubo...- dijo, riéndose.

Mierda. Mierda, mierda, mierda, mierda y más mierda. Maldito Ike. Yo mismo me encargaré de matarlo cuando lo vea.

- No es mi novio- murmuré.

- Ya, ya, lo que tú digas...

Entonces reparé en que no estábamos solos. Roy me miraba con mucha curiosidad.

- ¿Os escucharon?- preguntó.- ¿Qué escucharon?

Suspiré, rezando por que Snake no interviniera.

- Nada, Roy- dije.- ¿Cómo estás?

- Bien... supongo- dijo.- Quizá un poco mareado.

- Intenta dormirte- sugerí.

Roy asintió y cerró los ojos, intentando dormir. Tras un rato, salimos a campo abierto. Miré hacia atrás y vi cómo el lugar del que habíamos salido se cerraba, cubriéndose con dos enormes rocas que disimulaban completamente la abertura. Tras ir un buen rato campo a través, salimos a un camino y, posteriormente, a una carretera. Estaba totalmente desorientado. No recordaba aquellos parajes, así que supuse que estaríamos bastante lejos de Smash Ville. Habíamos salido de las montañas, pero tampoco las reconocía. Miré a Roy; parecía que no había conseguido dormirse y estaba tan confuso como yo. Suspiré y me relajé.

Quizá demasiado.

Desperté bruscamente al sentir un fuerte frenazo. Volvíamos a estar bajo tierra. Me maldije a mí mismo por haberme quedado dormido en aquella situación.

- Hemos llegado, señoritas- anunció Snake.

- ¿Señoritas?- repetí, con tono amenazante.

Pero el simplemente dejó escapar una pequeña carcajada.

- Vamos, abajo- ordenó mientras salía del coche.

Le hicimos caso. Él abrió el maletero y sacó varios tipos de armas militares. A nosotros no nos dio ninguna. Después sacó las bombas. Roy se horrorizó. Él aún no sabía lo que íbamos a hacer.

- ¿Qu-qué es eso...?- preguntó.

Snake levantó una ceja.

- ¿Tantas películas y no sabes reconocer una bomba?- preguntó, riéndose.

- ¡Sé lo que son!- gritó Roy.

Y por el grito se ganó un golpe. Un golpe que yo detuve. Porque por algo era su guardaespaldas. Snake me miró y apartó su puño, soltando un chasquido de lengua.

- Como vuelvas a gritar te dejaré sin lengua- amenazó.- Y como te vuelvas a meter en medio...

- Es mi trabajo- dije.

Snake no dijo nada más, pero su mirada hacía que no fuera necesario. Nos llenó las manos con bombas a ambos y nos hizo seguirle.

- Para el cortito pelirrojo- dijo.- La misión que vamos a hacer es colocar estas bombas en los lugares que os mande. Ni un error. U os mataré.

Tragué saliva. Puede que pudiera proteger a Roy de un puñetazo, pero no de un loco enfadado y armado hasta la médula. Así que nos limitamos a seguirle en silencio. Miles de preguntas rondaban mi cabeza, pero no dije nada hasta llegar a una sala metálica. Allí ya estallé.

- ¿Esto no es muy arriesgado?- pregunté.- ¿Qué hay de los vigilantes?

- Demasiadas preguntas, Lowell, cierra la boca- murmuró Snake.- Nuestra misión es poner las bombas, los demás grupos se encargarán de la vigilancia y la accesibilidad.

No dije nada más para no cabrear al hombre. Nos colamos por una trampilla y nos encontramos yendo por los conductos de ventilación. En un hueco pusimos la primera bomba. Lo hice yo, pues no quería que Roy se ensuciara las manos.

Coloqué el artefacto y lo activé. Simplemente pulsando el detonador, que Snake le había confiado a Roy, para mi sorpresa, se activarían todas las bombas que pusiéramos. El terrorista nos guiaba a través de voz. Se había quedado en la sala metálica observando un ordenador con los planos del edificio. Nos guió hasta donde teníamos que poner la segunda y la tercera bomba, y después las demás. Observé cómo el pánico se iba apoderando de Roy con cada bomba que poníamos.

- Tranquilo, Roy- dije.

- ¿Cómo quieres que me tranquilice, Marth?- preguntó, en un susurro.- Va a morir gente. Vamos a matar a personas. Esto no es una película...

Suspiré y le cogí de los hombros.

- Lo sé, amigo, no es una película- dije.- Es la vida real. Mi trabajo es protegerte, y lo voy a cumplir. Me da igual si tengo que volar la ciudad entera. Eres más importante que todo eso.

Roy me miró con horror.

- ¡Marth...!- exclamó.- ¿Cómo puedes...?

Me reí.

- Vale, quizá he exagerado un poco- dije.- ¿Quién demonios sacrificaría una ciudad entera por un pelele como tú que usa calzoncillos rojo chillón?

Conseguí sacarle una breve sonrisa. Pero sabía que no estaba bien.

- Marth, yo...- empezó.

Le puse la mano en el hombro y desactivé un momento el micrófono.

- Roy, cuando pongamos la última bomba escaparemos con el detonador- susurré.- Nadie saldrá herido. Avisaremos a la policía y serán todos detenidos. Todo volverá a ser como antes.

Roy me miró abriendo mucho los ojos. Volví a activar el micro.

- ¿En... en serio?

- En serio.

No había dicho una mentira mayor en mi vida. No nos veía capaz de salir de allí sin ser descubiertos, y mucho menos de llegar hasta la policía. No disponíamos de armas ni de teléfono móvil. No se fiaban de mí, y hacían bien.

Sin dar más vueltas al tema, procedimos a poner la última bomba. En el despacho del director de la sede, que en ese momento debía estar retenido en la planta baja, junto con el personal. Habíamos podido escuchar varios gritos, por lo que supuse que el resto estaría haciendo bien su trabajo. Llegamos al despacho y comencé a configurar el artefacto. Cuando terminé, me levanté. El corazón me latía a mil. Me giré hacia Roy con la intención de avisarle e intentar escaparnos, cuando vi algo que no me gustó ni un pelo.

Roy había cerrado la puerta y miraba al infinito, con el detonador en la mano. Y su dedo justo sobre el botón.

- ¡Roy, ¿qué haces?!

- No... quedarán... testigos...- susurró.

¡La hipnosis...!


CHAN CHAAAAN de nuevo XD

Muchas gracias por leer y espero que os haya gustado! Ahora yo debo ir a dormir para poder despertarme mañana... -3-... Perdón por no contestar *^* pero os quiero mucho! Que lo sepáis!

Un saludo, Reviews y...

CIAOSSU!