OMG! A CONTRARRELOJ VOY YO! Que me tengo qeu ir a dormir pero ya! Gracias por todas vuestras amenazas y cartas de odio para Snake! Sois los mejores *v*!
MUCHÍSIMAS GRACIAS A AlexLopezGua, LordTaco, Princess Aaramath, Ensoleillement e Isuam (aunque sea del 17 E_E tienes deberes que hacer bakaIsa-cham!) POR SUS HERMOSÍSIMOS REVIEWS!
Y ahora, os dejo con el capítulo!*y se va corriendo de nuevo*
- ¡MARTH!
Cuando escuché el disparo y vi a Marth recibiéndolo, tras haber soltado a Pit para salvarlo, sentí que algo dentro de mí se rompía y por un momento se me paró el corazón. Cuando vi que no se caía al suelo, corrí hacia él con un inmenso alivio, pensando que habría evitado de alguna forma que el ataque fuera mortal. Así que, fijándome en el lugar desde el que había sonado el disparo, fui hacia él. Pero la cosa no había acabado ahí.
Marth corrió hacia una esquina en las sombras, recibiendo otros dos disparos, el segundo justo antes de atacar a alguien, seguramente el que había disparado. Luego, se desplomó.
- ¡MAAAAAAAAAAAAAARTH!- grité con todas mis fuerzas, sin dejar de correr hacia él.
Cuando me acerqué lo suficiente, pude ver con asombro el cuerpo de Snake tirado en el suelo. Debajo de él salía un charco de sangre. Marth lo había conseguido.
Pero aquel charco no era mucho más grande que el que salía de debajo de el. Marth había sido herido, muy probablemente de forma mortal. Caí de rodillas a su lado; parecía un flan. Mis manos temblaban y no me acababa de atrever a moverlo por temor a romperlo, como si fuera un muñeco de porcelana. Escuché a los demás acercarse, gritando, y Meta Knight enseguida apareció a mi lado y observó a Marth. Yo por fin me decidí a cogerle, con mucha suavidad, y le di la vuelta, dejándolo boca arriba. Vi los tres disparos en su cuerpo: uno en el hombro, peligrosamente cerca del cuello; otro, en el costado; y el último y el que peor pinta tenía, en el pecho.
Me quebré, dejando escapar un grito sordo. Sentí caer lágrimas por mis mejillas a la vez que una profunda furia ardía en mi interior. No importaba cuánto gritara su nombre, Marth no respondía.
- Maldita sea, Marth...-susurré.- No me dejes aquí solo así, por favor... Ahora no...
- ¿M-Marth...?- susurró Roy, con voz temblorosa.
Reparé en que Zelda y Pit estaban llorando. Roy estaba en shock y Link no parecía mucho mejor. Meta Knight seguía al lado, impasible, sin dejar de mirar a Marth. Y cuando miré a Peach (que había insistido en que la llamáramos así), la vi serena. Se acercó y observó detenidamente a Marth. Con cuidado, le miró el pulso y se fijó en su respiración.
- No está muerto- dijo de repente.
Todos la miramos. Nos acababa de dar una brizna de esperanza.
- Pero esta grave, más bien crítico- dijo.- Sólo un buen médico podría salvarlo.
Aquello, sin embargo, fue como si nos tiraran un cubo de agua helada por encima.
- No podemos ira un hospital- susurré.- Todavía no nos han avisado; eso quiere decir que no los han atrapado y que pueden estar en cualquier parte, manejando los hilos que aún funcionan desde las sombras...- entonces me callé, pues algo había golpeado mi mente.
No podíamos ir a un hospital, era cierto, pero sí que conocía a un gran doctor que no trabajaba en uno. Si había alguien capaz de salvar a Marth, era él. Y estaría en el lugar que menos sospecharían los jefes, o al menos al que no se atreverían a volver.
- ¿Ike?- preguntó Zelda, expectante.
Cogí a Marth en brazos y lo levanté con todo el cuidado que pude. Luego eché a andar rápido hacia el coche.
- Volvemos a la base- dije.- Mario es nuestra única opción para salvar a Marth. Ahora mismo casi todos están fuera, siguiendo sus respectivas partes del plan. Sólo se quedarán Mario y su hermano. Tendremos que lidiar con éste último, aunque no será difícil, es muy cobarde.
Todos asintieron y subimos en dos coches. En uno íbamos Roy, sujetando a Marth, Meta Knight y yo, conduciendo. En el otro iban los demás, conduciendo Link. Me había hecho buen amigo suyo aquellos días, a pesar de la desconfianza inicial. Cuando Zelda y yo le salvamos a él y a Pit y les contamos todo, colaboró sin dudar de nosotros.
Así que salimos de allí tan rápido como pudimos y les guié por atajos hacia la base. Sabía todos los planes de los jefes gracias a Zelda y su magistral actuación suplantando a Sheik, un enmascarado que casi no hablaba y que no opuso resistencia cuando le asalté mientras se llevaba a la chica a la montaña, para asesinarla. Nos dio sus ropajes y enseñó unas técnicas a Zelda para que pudiera suplantarlo; ella aprendió rapidísimo. En el fondo, él también quería irse de allí.
- ¡Marth!- escuché gritar a Roy con terror- ¡Marth!¡Marth!
- ¡¿Qué pasa?!- pregunté.
Vi a Meta Knight nervioso en el asiento de copiloto.
- ¡No respira!- gritó el actor.- ¡Ha dejado de respirar!
Frené en seco y me bajé del coche. Abrí la puerta y saqué a Roy, colocándome al lado de Marth y abriéndole la boca sólo para comprobar que realmente no respiraba. Escuché que Link y los demás salían del otro coche y a Roy llorando. Vendar las heridas a Marth no había sido suficiente. Sin pensarlo dos veces y con las manos temblando, cogí a Marth de la barbilla y le hice la reanimación cardio-respiratoria. No me hacía gracia tener que hacer presión en el centro del pecho cuando tenía una herida de bala sólo un poco más a la izquierda de mi mano. Pero ya no me quedaba más opción. En total hice dos insuflaciones y cuarenta compresiones. Y entonces tosió y volvió a respirar. Empecé a llorar de alivio. Le había recuperado, pero... ¿por cuánto tiempo?
- ¡Rápido, seguimos!- grité, sentándome ante el volante de nuevo.- ¡VAMOS!
Roy entró al coche a la velocidad de la luz, aún llorando, y los demás corrieron de vuelta al otro coche. Arranqué y conduje temerariamente por aquellas carreteras que tan bien me conocía. Pues esto ya no era una visita al médico, era una carrera contrarreloj contra la muerte. Y no pensaba perder.
- Aguanta, Marth- escuché susurrar a Roy.
Tardamos muy poco en llegar a la base, o al menos a mí se me hizo muy corto. Tal vez el hecho de que fuera a 200 km/h por aquella carretera lisa y desierta tuviera algo que ver. Saqué una de las llaves de una de las puertas secretas de la base y apreté el botón. Ésta se abrió y cuando pasaron los dos coches, se cerró. Entramos en aquel largo túnel, donde tuve que obligarme a bajar la velocidad. Roy me iba comentando el estado de Marth cada poco tiempo.
- ¿Estás seguro de que no habrá nadie?- preguntó.
- No debería haber nadie más que Mario y Luigi- respondí, aunque por dentro estaba preocupado.
Master Hand podría haber previsto algo así y haber dejado refuerzos. Aunque también era cierto que necesitaban a toda la gente posible para conseguir sus objetivos aquel día. Era una apuesta arriesgada.
Bajé del coche corriendo y abrí la puerta, dejando salir a Roy y cogiendo a Marth. Meta Knight salió por la puerta del conductor también. Link, Zelda, Pit y Peach bajaron rápidamente y me siguieron por los pasillos. Todo parecía ir bien, pues no nos habíamos encontrado a nadie y las cámaras tenían una luz azul, que indicaban que estaban siendo controladas desde la "enfermería". Mario se había quedado al cargo.
Sentía como Marth se iba apagando en mis brazos y apreté el paso. Iba a girar una esquina, pero frené bruscamente, haciendo a los demás pararse de golpe detrás de mí a la vez que de la esquina salía la placa de choque de una pistola eléctrica. Si hubiera seguido, habríamos sufrido una descarga y Marth no habría sobrevivido. Agradecí mentalmente mis buenos reflejos.
- Maldita sea, ahora no...- murmuré, chasqueando la lengua.
Del pasillo salió Luigi, temblando como siempre, armado con aquella pistola. Hice retroceder a todos. Sentí que a Marth no le quedaba mucho tiempo antes de cruzar el umbral de no retorno; cualquier persona normal habría muerto hace rato. Pensé en varias opciones, barajando la idea de correr y dar la vuelta, entrando a la enfermería desde otro pasillo, pero me dio mucha rabia. La puerta estaba ahí mismo, detrás de aquel maldito cobarde armado.
- ¡N-no pasaréis, t-t-traidores!- gritó el italiano.
Iba a replicar, pero antes de poder articular palabra alguna, Roy se abalanzó sobre Luigi, tirándole al suelo. Al segundo, Link, Pit y Zelda acudieron a apoyarle.
- ¡Vamos, Ike!- gritó Link.- ¡Entra ahí!
- ¡Gracias, chicos!- grité, echando a correr y entrando a la enfermería.
Allí estaba Mario, apuntándome con una pistola. Me detuve en seco.
- Mario... por favor- supliqué.
- Lo siento, Ike- dijo él.- Tengo órdenes.
Y cargó una bala en el revólver.
CHAN CHAN CHÁAAAAAN! *desde lo lejos*
En serio, no es nada personal, pero la emoción está ahí! Te quiero Marthy! aunque te haga estas maldades! *v*
Bueno, lo dicho, no tengo mucho tiempo, así que...
Reviews ONEGAISHIMASU!
y Ciaossu!
Rikku
