Yossu! Aquí estamos otra semana más! Como es tarde, seré breve OwO

Muchas gracias a Marth-a-Lowell, Ruko Megpoid, Princess Aaramath, Ayano Smash, LordTaco, Ensoleillement, Toph Kagamine McCormicK y Zeldi-chan por su apoyo y sus maravillosísimos reviews!

Aprovecho que aún no habéis leído para huír! :D *huye*

A leer!


Seguí corriendo hacia el cruce en el que habíamos planeado atacar, mientras notaba cómo se me erizaba el pelo de la nuca al sentir el aliento asesino de aquel psicópata. Siempre había sido así. Cuando Crazy se escapaba de su celda, perdíamos a algún miembro de la organización y necesitábamos toda la ayuda posible para encerrarlo de nuevo.

Hacía ya un año desde la última vez que se había escapado, año en el que yo había entrenado mucho. Pero no sabía si eso sería suficiente contra él. Por una parte, me alegraba de que Marth no estuviera allí.

Cuando llegué al cruce, vi por el rabillo del ojo que todos estaban en sus respectivas posiciones y no pude evitar sonreír. Parecíamos más sincronizados que la propia organización de Fate. Dejé de hacer ruido con el bate y me giré bruscamente, asestándole un golpe en la cara a Crazy. Sonó un desagradable "crack" y el loco se dobló hacia un lado. No le di tiempo a recuperarse y le hice un barrido de pies. Crazy cayó al suelo, pero yo sabía que no era suficiente. Después de todo, si fuera tan fácil, no habría sido necesario idear un plan. No quise darle tiempo a reaccionar, y disparé con la pistola que Luigi me había dado poco antes. Sin embargo, para mi horror, Crazy lo esquivó. Fue un movimiento imposible, horrible y violento, como si estuviera poseído; irguió la espalda y dio un extraño salto desde el suelo, que le evitó el impacto de bala. Tal vez fue la repulsión que nos causó aquel movimiento, lo que llevó al traste nuestra estrategia.

Escuché un grito ahogado provenir de Roy, captando la atención de Crazy. Pero la gota que colmó el vaso fue el estruendo del impacto de un metal contra el suelo. A Pit se le había caído el arma que tenía, probablemente a causa del susto que le había dado Crazy al volverse hacia ellos. Y el psicópata, como si fuera un zombie, no tardó en reaccionar al ruído.

No pude detenerle, ya que tuve que esquivar su cuchillo, el cual había balanceado bruscamente antes de lanzarse hacia Roy y Pit.

- ¡No!- grité.

- ¡Mierda!- gritó Link, corriendo hacia mí.

- ¡Roy!- exclamó Zelda.- ¡Protege a Pit!

- ¡¿Por qué no me dices directamente "muere tú antes que Pit"?!- chilló el actor, levantando una vara que tenía como arma.

- ¡¿Qué?!- gritó Pit, aterrorizado.

Recuperé el equilibrio y corrí detrás del psicópata, pero justo antes de que Crazy llegara hasta ellos, algo cayó sobre él, desde el techo, y lo derribó. Escuchamos un terrible grito procedente del loco.

Meta Knight le hizo cortes por todo el cuerpo, rasgándole la capa y haciéndole sangrar. Sus extremidades se habían transformado, tomando forma puntiaguda. Aquel biorobot no era tan inofensivo como parecía. Probablemente era una máquina de matar. Aún así, sabía proteger.

- ¡Bien hecho, Met...

No pude terminar la frase, ya que en un movimiento imposible, Crazy clavó su cuchillo en el cuerpo de Meta Knight y lo estampó contra la pared. Aquello fue muy duro de ver. Crazy golpeaba incesantemente al biorobot contra el metal, provocándole cortocircuitos y espasmos, y haciendo que pequeños rayos no dejaran de salir de su mecanismo. Corrí hacia ellos, incapaz de seguir viendo cómo aquel psicópata se ensañaba con Meta Knight. Los demás también acudieron en su rescate, pero no a tiempo. Crazy era demasiado rápido, y aquello nos había dejado en shock por unos instantes.

Meta Knight me miró con sus ojos dorados, ocultos tras aquella máscara plateada. Su mirada denotaba algo que creía imposible de ver en un ser artificial.

Miedo.

Miedo a la muerte, miedo a desvanecerse sin más, miedo a que no quedara nada más de él que un amasijo de hierros, una máscara hecha trizas y el recuerdo de un robot agónico que había elegido dar su vida por salvar a los amigos de aquel humano a quien había cogido tanto cariño. Marth.

Grité el nombre del biorobot, antes de ver apagarse la luz de sus ojos. Había fallado a aquella pequeña bolita, y había fallado a Marth por no protegerla.

- ¡Meta!- grité, con lágrimas en los ojos y el bate bien agarrado entre mis manos.

Aquello no había sido suficiente para aquel estúpido psicópata, quien no dejó de golpear al biorobot contra la pared. Quería destrozarlo; lo deseaba, por haberle herido. En mi interior ardió la llama de la furia, y me di cuenta de que no fui el único.

- ¡MALDITO HIJO DE PERRA!- gritó Roy, abalanzándose sobre Crazy, seguido de Pit, quien tenía una expresión furibunda en su cara.

Link y Zelda también atacaron y, por supuesto, no tardé en unirme. Golpeamos a Crazy cuanto pudimos, pero la mayoría de las veces nos esquivaba con aquellos movimientos tan escalofriantes. Era imposible. Cuando parecía que iba a caer, contraatacaba. Cuando parecía que iba a recibir un golpe fatal, se retorcía y lo esquivaba. En uno de aquellos contraataques, Link recibió un corte muy feo en el brazo mientras protegía a Zelda.

- ¡Uagh!- gritó él.

- ¡Link!- chilló Zelda.

Por fortuna, aquella vez sí pude detener el segundo golpe, dando tiempo a que Link se retirara. Roy, para mi sorpresa, sabía pelear. Bastante bien, de hecho. Marth debía haberle enseñado, ya que sus estilos se parecían bastante. Aproveché que el actor le entretenía, para darle un golpe en la espalda con el bate al psicópata. Le hice volar unos metros y le estampé contra la pared. Aquello había sido un home run. Sin embargo, no sé cómo, Crazy se levantó. Ahora sí que parecía un zombie. Luigi le disparó un par de veces, pero se las arregló para escabullirse de las balas. Se alejó medio cojo por el pasillo, pero nosotros no pensábamos dejarlo escapar. Sin embargo, cuando Crazy se encontraba en la esquina del siguiente cruce de pasillos, un cuchillo apareció por su pecho. Tras un grito y unos gemidos agónicos, el psicópata dejó caer su arma y, finalmente, cayó estrepitosamente al suelo, sobre un charco de sangre. Mis ojos se abrieron hasta límites insospechados. El propietario del cuchillo que había acabado con la vida de Crazy no era otro que...

- Marth...- susurré, casi llorando.- Marth... estás...

Me acerqué a él. Tenía el pecho, el hombro y el costado vendados, y jadeaba. No estaba seguro de que pudiera levantarse tan pronto. Mario y Peach aparecieron tras él, gritando que volviera a la camilla, pero Marth no les hizo caso. Ni tampoco me hizo caso a mí, ni a Roy, ni a Pit, ni a nadie. Pasó de largo, con el flequillo tapando sus ojos. Aquello me dejó helado. Atisbé lágrimas en sus mejillas antes de que pasara a mi lado. No me giré, pues no necesitaba hacerlo para saber dónde iba.

- Marth...- escuché susurrar a Zelda.

Cuando por fin me giré, tras ver la cara de tristeza de Mario, Peach, Roy y Pit, vi a Marth, cabizbajo, de pie frente a lo que quedaba de Meta Knight. Apretó sus puños mientras se agachaba y arrodillaba ante aquel amasijo de hierros. Con mucho cuidado, cogió el cuerpo del biorobot y lo abrazó. Y lloró. Nadie dijo nada.

Después de todo, habíamos fracasado. Y le habíamos fallado.

- Veo que llego tarde.

Aquella voz nos sobresaltó y nos hizo girarnos bruscamente. De detrás de Peach y Mario, apareció Lucario, con gesto grave. Automáticamente, levantamos nuestras armas contra él, mientras Peach y Mario se alejaban. Sin embargo, Lucario levantó las manos.

- No vengo a pelear- dijo.- Admiro vuestra rebelión y tengo pensado unirme a ella.

- ¿Qué?- exclamé, incrédulo.- ¿Por qué ibas a...? Siempre me ha parecido que eras leal a la organización.

- Las apariencias engañan- dijo.- Sin embargo, no creo que haya muchos más que opinen como yo y que no estén ya aquí. Aunque tal vez Zero te escuche, Ike.

Asentí. No había tenido ocasión de hablar con ella desde que me había ido, y tenía la esperanza de poder contar con su apoyo. Del resto, mejor me iba olvidando.

- Siento mucho decir esto en este momento- dijo Lucario de pronto.- Pero como suponéis, Master ya está al tanto de vuestro paradero y se dirige hacia aquí, con todos. Incluído Tabuu.

Aquello me heló la sangre.

- ¿Tabuu?- preguntó Link.

- El único hombre capaz de hacer arrodillarse a Master- dijo Lucario.- El verdadero líder de Fate.

- Me importa una mierda quien sea ese hijo de puta- escupió Marth, sin mirarnos.

Todos nos giramos hacia él, impactados por su tono.

- Por mí pueden morirse todos- siseó, mirándonos.- Porque si no, tened por seguro que los voy a masacrar.

Su expresión furiosa me dio un escalofrío. Marth hablaba en serio.


Decir que soy una mala persona es quedarse corta, lo sé, pero no quiero dar más detalles sobre lo que pueda pasar o no. Me gustaría tener un poco más de tiempo para poder contestar vuestros reviews, ya que esta semana he estado bastante liada y creo que no he podido contestar a todos. Igualmente os agradezco mucho todo el apoyo que me dais comentando, ya sea con amenazas de muerte (creo que en este capítulo me he ganado unas cuantas) o con ánimos. Me ayuda mucho! No me canso de repetirlo XD Muchas gracias!

*esto es una nota, porque Rikku ha huído para poder escribir el siguiente capítulo*

Ciaossu!