Yossu! Aquí llega el capítulo número 30 y posiblemente el penúltimo de este fic! :D

Antes de nada, como os he dicho a algunos mediante PM (a aquellos que no están registrados no puedo contestarles), he cambiado el día de publicación a los jueves, ya que me viene mejor por el horario de clase. Perdón a aquellos que no he podido avisar!

MUCHÍSIMAS GRACIAS A AlexLopezGua, LordTaco, Magic Paula y Princess Aaramath por sus fantásticos reviews!

A leer!


Ike nos guió por los pasillos hacia la salida. Parecía saberse muy de memoria el camino, lo que podía salvarnos la vida, ya que, sin exagerar, quedaba menos de un minuto para que saliéramos volando por los aires. Ike parecía calmado, muy calmado, al contrario que nosotros. Yo estaba temblando, de miedo y de dolor. Ahora que Ike había venido a por mí, no quería que la bomba explotara con nosotros dentro. Me habían devuelto la esperanza; rogaba por que no me la volvieran a quitar.

- ¿Cómo está mi princesa?- preguntó Ike, sin dejar de correr.

Lo dicho, ni un minuto. Y ya la había cagado.

- Ike, como salgamos de aquí con vida te pienso cortar los huevos.

- ¿Y entonces cómo vamos a hacerlo?

- ….

Miré hacia atrás. Roy tenía cara de no querer escuchar nada y de estar escuchándolo todo. Me compadecí un poco y cambié de tema.

- Antes dijiste que les habías dado una paliza... ¿te refieres a Tabuu y Master?- pregunté.

- Así es- respondió él, con orgullo.- Me he asegurado de que no se vuelvan a levantar. Al menos, no hasta que esto explote.

Era increíble. ¿Cómo demonios lo había conseguido?

- ¿Y cómo has hecho eso?- pregunté.

- Escondiéndome y emboscándolos- dijo.- Cuando dejé a Pit fuera con los demás, volví a entrar para buscarte. Les escuché por los pasillos, así que les sorprendí.

- ¿Esconderte?¿Tú?- pregunté.- Oh dios mío, el cielo se cae.

- Qué gracioso eres, cariño- dijo él, sarcástico.

- Gracias, amor- respondí en el mismo tono.

- ¿Podéis parar?- preguntó Roy.- Me estáis poniendo más nervioso aún de lo que ya estaba.

De nuevo, me compadecí de Roy. No era el mejor momento para tener una pelea de pareja... o lo que fuera eso. Iba a pedirle perdón, cuando lo que más temíamos que pasara, ocurrió. Un horrible estruendo resonó por los pasillos, seguido de un fuerte temblor, que anunció el principio del fin. Ike se tambaleó, sin soltarme, y Roy cayó al suelo. La autodestrucción de la base había dado comienzo. Y nosotros estábamos a medio camino de la salida. ¿Qué significaba aquello? Que nuestras probabilidades de salir de allí con vida habían disminuído drásticamente.

- ¡L-la bomba!- gimoteó Roy.- ¡Estamos muertos!

- ¡Vamos, levántate, llorica!- gritó Ike.- ¡Que yo sepa aún seguimos vivitos y coleando!¡Ya estamos cerca, vamos!

Mientras me sujetaba con fuerza con una mano, cogió a Roy del brazo y lo levantó. Entonces echó a correr hacia la salida. Se escuchaban explosiones por la base, y en varias ocasiones vimos fuego en pasillos contiguos. También caían trozos del techo, que Ike esquivaba mientras cargaba conmigo y tiraba de Roy. Y fue entonces cuando me volví a dar cuenta de que Ike realmente era increíble.

- ¡Joder, sí que tarda poco en venirse abajo todo esto!- maldijo Ike.- ¡Mierda de base!

- ¡No saldremos de aquí con vida!- gritó Roy, con lágrimas.

- ¡Maldito actor de pacotilla!- le chilló Ike.- ¡Deja de gimotear y corre más rápido!¡He vuelto a buscaros para que salgáis conmigo de aquí, no para morir los tres!¡¿Me oyes?!

Roy se quedó callado. Después de asimilarlo, asintió y, secándose las lágrimas, comenzó a correr más rápido. Tras girar unos cuantos pasillos más con los escombros que caían pisándonos los talones, cruzamos el aparcamiento, lleno de coches rotos, y llegamos al "hall". El hall era una estancia enorme, con un techo de veinte metros de alto aproximadamente, y conectaba la puerta principal con los pasillos. Allí, al fin, vimos la puerta principal, y a nuestros amigos al otro lado, saludándonos. Se me iluminó la cara. Por fin lo habíamos conseguido. Por fin íbamos a salir libres de allí. Por fin...

O eso creía.

- ¡Joder!- gritó Ike.

Con un fuerte estruendo, la parte más alta del techo que estaba entre nosotros y la entrada principal empezó a desmoronarse. Y con él, mi esperanza.

- ¡No!- grité.

Ike no había dejado de correr, pero estaba claro que no llegaríamos al otro lado. De pronto sentí cómo me agarraba con fuerza y cómo se detenía y comenzaba a girar. No conseguía verle la cara desde donde estaba, así que no podía ver en qué pensaba.

- Lo siento Marth- susurró.

Ahí me asusté de verdad. Me daba miedo que se le ocurriera lanzarme y quedarse él. No, yo no quería eso. No me servía de nada salir si él no salía conmigo. Iba a replicarle, agarrándome con fuerza a él, cuando vi que ese "lo siento" no significaba lo que yo pensaba. No era yo al que iba a lanzar.

- ¡No dejes de correr, actor de pacotilla!- gritó a Roy.

- ¡¿Qué?!- preguntó Roy.- ¡No nos dará tiem-

Ike lo lanzó hacia la entrada. La cara de terror de mi amigo fue para encuadrarla. Terror no sólo por si no conseguía llegar al otro lado con la fuerza de Ike, sino porque nos habíamos quedado atrás.

- ¡Marth, no!- gritó.

Y cayó justo tras cruzar el umbral, donde vi cómo los demás le sujetaban para que no siguiera rodando. Zelda me miró con miedo. Y esa fue la última vez que vi su cara. El techo cayó, cortándonos el paso. Ike, sin vacilar, se giró y salió corriendo hacia los pasillos. Parecía dispuesto a buscar otra salida, pero ya no nos quedaba mucho tiempo.

- Ike...- susurré.

- Lo siento, Marth- dijo.- Tenía miedo de quedarme solo, de quedarme sin ti. Tenía miedo de lanzarte demasiado flojo y que no pudieras levantarte para llegar hasta la puerta. No quiero perderte, Marth. He preferido salvar a tu amigo.

Me quedé en silencio en sus brazos, sin dejar de mirarle. Casi me daban ganas de llorar de felicidad. Ike me entendía, me quería. Había vuelto a por mí y en el último momento había decidido salvar a aquel por el que yo me había sacrificado. Y después se había quedado conmigo; además, aún luchaba por sacarnos adelante.

- Gracias...- susurré.

- ¿Qué?

- Gracias... Ike- dije, sonriendo.- Gracias por comprenderme. Gracias por pensar lo mismo que yo. Y gracias por no dejarme, y por no quedarte tú solo.

Entonces fue su turno de quedarse en silencio. Me miró, y en sus ojos vi una extraña felicidad. Y cariño, mucho cariño. Puede que nuestro entorno se desmoronara por momentos, que estuviéramos a punto de morir y que no fuera el momento más indicado para sentirse feliz, pero, si os digo la verdad, aquel momento fue perfecto. Pero fue sólo un momento. Después, el techo se desmoronó sobre nosotros.

- ¡Ike, el techo!- grité.

Él saltó hacia delante y rodó conmigo, evitando el gran pedrusco. Se levantó rápidamente y siguió corriendo, pero otro trozo de techo nos cortó el paso. Parecía que estábamos destinados a morir allí aplastados irremediablemente...

O quizá no.

- ¡Ike, mira eso!- grité, señalando.

Él se giró hacia donde yo señalaba. Allí estaba la puerta a la habitación donde se encontraba la trampilla del pasadizo por el que había intentado sacarme de allí, unos días antes. Sin perder tiempo, Ike corrió hacia ella, esquivando escombros. Abrió la puerta de una patada y entró. Desde que me había cogido en brazos en la sala de control, no me había soltado. Y así siguió cuando abrió la trampilla, cuando se introdujo conmigo en ella y cuando echó a correr por aquel pasadizo. Estábamos completamente a oscuras, por lo que Ike sacó su móvil y me lo dio para que fuera alumbrando. La escena podría llegar a ser algo cómica si se viera en otra situación. A medida que avanzábamos, más lejano se escuchaba el estruendo. Las paredes dejaban de temblar, el suelo se estabilizaba.

- Marth...

En efecto.

- Creo que lo hemos conseguido.


Bieeeeeeeeeeeeen! Dos capítulos consecutivos que acaban bien! XD Lo que te dije, Starthy, miel sobre chocolate. Que tengáis dulces sueños!

REVIEWS:

AlexLopezGua: Muchas gracias por comentar! Sí, tengo un corazoncito... muy, muy al fondo, pero lo tengo. Me alegro de que esperes con tanta ilusión el final del fic, debo pedirte perdón por hacerte esperar tanto tiempo a medias del fic. Pero aquí vuelvo! Y terminaré este! Y seguiré con la Isla! XD Gracias!

LordTaco: Ike tiene el don del oportunismo. Llega exactamente en el momento justo, ni un segundo más ni uno menos. Es una de sus cualidades. Es el señor del tiempo y el espacio. XDDDD En fin, muchas gracias por comentar!

MagicPaula: Pit y Roy hacen buena pareja! XD Es algo que me viene desde la Isla de Master Hand, los empecé a poner siempre juntos porque "no estaban con nadie" y al final me han resultado tan monos que no he podido evitarlo. Roy es bisexual. Así es la vida XDDD Y como te dije, no me gusta el NessLucas, tranquila :D! Muchas gracias por comentar!

Princess Aaramath: Espero que no hayas adivinado el final de este capítulo! :D Sí, realmente lo de que Ike les diera una paliza fue cosa mía. Quería venganza por haber pegado a Marth; encima estaba recién operado, como dijiste. Así que nada, me he vengado, y espero que lo hayáis disfrutado. Bueno, sólo queda que esperes por el final y tu Link x Zelda llegará después! :D Muchas gracias por comentar de forma tan extensa siempre! ^^

Y hasta aquí las respuestas! Muchas gracias a todos por el apoyo! Hasta el jueves que viene!

Reviews y Ciaossu!