Extra 1
Lo que ocurrió entre Link y Zelda durante la pelea contra Ganondorf y Bowser.
Dedicado a Princess Aaramath.
Gracias por los reviews del último capítulo.
- Link, rápido, dime dónde estáis- preguntó Marth por el transmisor.
- Frente a la cafetería donde nos tenían encerrados- respondió él.
- Bien.
- ¿Es que va a venir nuestro amigo Lowell?- preguntó Bowser.- Eso si puede llegar hasta aquí.
- Tranquilo, llegaré- dijo Marth.- Y cuando lo haga te arrancaré ese casco de vikingo con cabeza incluída.
Bowser soltó una carcajada. A mí me temblaban las piernas. Ganondorf simplemente sonreía negando con la cabeza y encogiéndose de hombros. Link y yo teníamos serios problemas al tener que enfrentarnos solos a ellos dos. Cuando Marth cortó la transmisión con nosotros, Link guardó el walkie talkie y sacó una de las múltiples armas que había cogido. Una espada. Ganondorf se rió.
- ¿Crees que puedes tocarme con eso?- preguntó con sorna.- No podrás ni hacerme un rasguño.
- Bueno, habrá que intentarlo- dijo, como tantas veces repitió en sus películas.
Aquella situación infernal era como un sueño para mí. Cuántas veces había soñado con estar a su lado, ayudándole a superar aquellos retos tan difíciles...
- Será una pena matarte después de que hayas dicho la frase- comentó Bowser.
Y nos pusimos en guardia. Link se lanzó hacia Ganondorf sin dudar ni un segundo y comenzó a luchar contra él. Ninguno de los dos estaba en ventaja, pues mi querido actor se movía con elegancia y rapidez certeras, mientras que aquel enorme hombre tenía una fuerza colosal. Vi que Bowser tenía intención de unirse, así que fui hacia él. Era como una bestia, pero sin el como. Tenía una armadura en las manos que hacía que sus dedos acabaran en punta, como si fueran garras. Y le habían afilado los dientes, de forma que cuando sonreía parecía un tiburón. Intenté atacar, pero lo único que conseguía hacer era esquivar.
- ¡Mira cómo se mueve la chica!- exclamó Bowser, sin dejar de atacar.- Al final va a ser útil y todo.
- ¡Cállate, bestia!- grité, furiosa por no poder ayudar a Link, quien parecía estar teniendo problemas.
Tras una carcajada, Bowser fue a rajarme el estómago, pero antes de que pudiera hacerlo, apareció Mario dándole un puñetazo. Yo había perdido el equilibro y caí. Luigi también apareció, disparando a Bowser, quien era casi inmune a las balas debido a la coraza que cubría su espalda.
- ¡Zelda, ve a ayudar a Link, deprisa!- gritó Mario.
- ¡Gracias!- grité yo, yendo hacia Link y Ganondorf.
Llegué justo a tiempo para bloquear un golpe que Link no habría podido esquivar. Tras una mirada en la que no pude evitar sonrojarme, me lancé a por Ganondorf.
- ¡Descansa un poco!- le dije al actor.
- ¿Es una broma?- preguntó Ganondorf, atacando aún más fuerte.
Sin responderle, seguí peleando.
- ¡Gracias, Zelda!- escuché decir a Link.- ¡Aprovecharé para ver cómo están Ike y Marth!
Sonrojada, le di un puñetazo al gigante.
- ¡Maldita perra!- gritó él, furioso.
Casi me dieron ganas de reír ante su furia. Pero me contuve y en su lugar le di una patada giratoria.
- ¡Hyaaaa!- grité.
Escuché a Link hablar por el transmisor, pero no entendí lo que dijo debido a la pelea. Sin embargo, sentí algo extraño en el estómago, como si hubieran hablado de mí. Unos instantes después, el actor se unió a mí. Entre los dos, poco a poco, hicimos ceder a Ganondorf. Pero cuando parecía que habíamos ganado, el gigante sacó de su gran capa un machete enorme. Entonces la pelea comenzó a volverse realmente difícil. Si recibíamos un solo golpe íbamos a acabar muy mal. Todo lo que tocaba con ese machete se volvía escombros, y por un momento temí que hiciera derrumbarse el pasillo. Aún así, entre los dos conseguimos derrotarlo sin recibir ningún golpe fatal antes de que eso ocurriera. Ganondorf quedó estampado contra la pared, inerte. Escuché un ruido detrás de mí y me giré. Link estaba apoyado en la pared, sentado. Le salía sangre de la nariz y tenía golpes por todo el cuerpo. Tenía mala pinta.
- ¡Link!- grité, poniéndome a su lado.
Estaba asustada. Aunque no hubiera sido golpeado con el machete, el resto de la pelea le había pasado factura. En varias ocasiones se interpuso entre Ganondorf y yo, evitando que me llevara un golpe. Me había protegido, lo cual hizo que le amara aún más si podía.
Cuando te enamoras de alguien sin conocerle en persona, sólo por sus películas, nadie te toma en serio. Pero yo no veía únicamente las películas. Veía todo, desde entrevistas a vídeos que había colgado de más pequeño. Veía mucho más allá de su actuación.
Y además, yo diseñaba su ropa.
- Tranquila, tranquila- dijo él, sonriendo.- Estoy bien, sólo son golpes.
Suspiré de alivio y sonreí.
- Menos mal- susurré.
Tras unos instantes de silencio, Link carraspeó.
- ¿Crees que Mario y Luigi estarán bien?- preguntó.
- No se oye nada, parece que la pelea ha terminado- respondí.- Y teniendo en cuenta que Bowser no ha aparecido para matarnos, creo que han ganado ellos.
- Ya veo...
Otro silencio. Aquello comenzaba a resultarme difícil. Link se abrió la camiseta que llevaba para mirarse las heridas, lo cual hizo que mi cara pasara de ser color carne a rojo. Estaba fuerte, muy fuerte, probablemente gracias al duro entrenamiento al que se sometía para poder rodar todas y cada una de las tomas en sus películas. Inconscientemente, llevé una de mis manos a su pecho, cerca de una de las heridas que se había hecho peleando. Le provoqué un pequeño sobresalto, lo cual hizo que me diera cuenta de la situación y me apartara con rapidez.
- Lo siento- dije, con mirada baja.- Pensé que podría curártela...
Fue la primera excusa que se me vino a la cabeza, pero pareció surtir efecto. Link asintió y yo saqué vendas y agua oxigenada del pequeño e improvisado botiquín que me había hecho en la clínica de Mario. Poco a poco, fui vendando sus heridas, aguantando la vergüenza y la horrible picazón en mis mejillas.
- Sé que te gusto- dijo Link de repente.
Aquello hizo que se me parara el corazón unos segundos. ¿Qué acababa de decir?
- ...¿Qué?- pregunté, evitando tartamudear.
- Roy me lo contó- explicó, suspirando.- Y bueno... tú también me gustas a mí.
Cada vez entendía menos lo que pasaba. ¿Aquello era alguna especie de broma?¿O quizá un sueño?
- Yo...- murmuré, sin saber bien qué decir.
- Escucha- dijo.- Cuando salgamos de aquí, me gustaría conocerte mejor. Y quiero que tú me conozcas a mí de verdad, no como actor, sino como persona. ¿Te gustaría salir conmigo?
Sin querer, dejé escapar unas pocas lágrimas. Realmente no se de que eran, si de felicidad, de vergüenza o de sorpresa. Él me las secó con sus dedos y me acarició la mejilla.
- ¿Qué me dices?- preguntó de nuevo.
- Link yo...- empecé.- Ya estoy enamorada de ti. Tanto de tu actuación como de tu persona. Lo estoy desde el principio.
Sonreí ante su cara de sorpresa. Después, él también sonrió y me cogió la cara. Antes de poder decir nada más, me besó con pasión. Y yo le correspondí. Mi sueño se había vuelto realidad en aquel horrible lugar. ¿Quién podría haberlo imaginado?
- Te quiero, Zelda, y pienso demostrártelo- me susurró tras besarme.
- Yo también a ti, Link, esto es como un sueño- dije, riéndome un poco.
Y tras aquella pequeña pausa, volvimos a besarnos, ajenos a todo lo que pasaba a nuestro alrededor. Ni siquiera me enteré de que Ike y Marth habían venido, ni de que Luigi había sido herido. Nada me importaba más que seguir besando aquellos labios que tanto había deseado desde niña, y que ahora me correspondían.
Ya no era un sueño.
