Anteriormente en… "El aura de la deidad"…
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Lugar: Hotaru
Época: dos días después de la primera batalla con Ryuji
"Las nubes tapaban el cielo… habían pasado apenas dos días después de aquel incidente. Mi familia volvía a estar en el pueblo, en su hogar… pero la felicidad se había esfumado por completo de aquellas paredes. El silencio siempre dominaba el lugar, las palabras nunca se decían, las flores del pequeño invernadero se secaban, e incluso la comida tenía un sabor insípido luego de que uno de los integrantes de aquella familia ya no volviera a estar con ellos.
Takeru estaba en el bosque… sentado y con la vista cansada y perdida, apuntando hacia un enorme y torrentoso río, siendo aquel sector el lugar en donde el Lucario luchó arduamente para encontrar el pequeño regalo de su hermano, durante aquella primera navidad con él.
Nadie lo veía… nadie podía ver las crueles lagrimas que sus ojos derramaban, a la vez que apretaba sus dientes con todas sus fuerzas, sin tener el apoyo de mi parte, a la vez que los recuerdos lo azotaban sin piedad…
"—Entonces…— comencé a hablar, con una sonrisa macabra— eso significa que necesitas un nombre— comenté, a lo que el pokémon gira su rostro completamente anonadado ante mi indirecta.
—¡¿Eh?!— me miró sonrojado— ¡Ni siquiera lo pienses!— me gritó el pequeño Riolu.
—Vamos...—le dije, empujándolo— necesitas un nombre, y también es triste el que no tengas ninguno—comenté sobándome la cabeza un poco avergonzado.
—¡Te dicen que no!— dijo el pokemón sin nombre.
—¡Está bien, decidido!— grité, después de pensarlo un poco— ¡A partir de hoy te llamaré Takeru!— afirmé enérgico"
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"—Por favor… no te vayas…— dije intentando no llorar a la vez que apoyaba mi frente en el tibio pelaje de un enfermo Takeru— eres… la única familia que tengo…— declaré destrozado"
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"—Oye…—dije a lo que Takeru levanta levemente su mirada hacia mí, pero mis dos manos sujetando sus hombros lo exaltan de sobremanera— Te quiero, Takeru— dije con una sonrisa y sin miedo, a lo que Takeru solamente responde con una cara anonadada"
"—Yo también, Ryo…—confesó Takeru en un susurro a la vez que me daba un sorpresivo y fuerte abrazo, completamente triste, a la vez que yo correspondía al gesto de la misma manera"
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Pero al final… no eran más que recuerdos. Aquellas voces… aquellos gestos… no volverían a aparecer, lo único real en aquel momento era el sonido del río que se esparcía por todo el bosque.
Takeru abrazaba sus piernas, a la vez que apoyaba y ocultaba sus ojos en sus rodillas, a lo que de la nada una mano en su hombro lo exalta, para mostrar sus rojizos ojos y observar como Harumi se encontraba al lado suyo, demostrando un rostro con similares características que el suyo.
No se dijeron nada… estaban destrozados, pero eso no evitó que Harumi abrazara a Takeru, el cual no pudo evitar explotar nuevamente en llanto luego de recibir ese gesto… ambos apoyándose en el otro, sin poder hacer nada más en aquella situación.
Se quedaron en aquella posición durante unos minutos, hasta que el sonido de unos pasos los exaltan, a lo que sin siquiera moverse ya eran conscientes de quienes eran los que comenzaban a acercarse hacia ellos.
No pasó mucho tiempo hasta que Haruko se sentó al lado de ellos, abrasándolos de igual manera. Y así… siguió Takeshi; Hiyori; y Hanako, hasta que solamente faltaba uno más de la familia.
Haruko levantaba levemente su rostro intentando dilucidar a Yoshiro, sin éxito aparente, a lo que luego de unos segundos el cuerpo y aura del Zoroark emergía del frondoso bosque.
—"Tuve que hacer algo donde mi mamá"— dijo un poco triste Yoshiro, a lo que Haruko simplemente levanta su mano hacia él, con intenciones de que este la sostuviera, a lo que Yoshiro la sujeta solamente para ser atraído por la misma, y apegarse con el resto.
Cargando el dolor entre todos… así como Takeru y yo lo hacíamos en su momento."
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Aquello fue lo último que se relató… lo ocurrido luego de aquella instancia, solo en mis apuntes los plasmaré, siendo esta una época de gran cambio a la vez de superación para todos los de mi familia… siendo incluso difícil para mí el tener que escribirlos, pero sintiendo que es necesario de igual manera el tener al menos alguna constancia de lo mismo para que, si alguna generación de nuestra familia lograse encontrar estos apuntes, supiera de los importantes sucesos que durante aquellos tres años ocurrieron.
El abrazo obviamente no fue eterno… mi familia lentamente empezaba a separarse los unos de los otros, ahora un poco más confortados, mientras que en Takeru y en Harumi las lágrimas aún persistían… pero ahora al menos esbozando una pequeña y casi imperceptible sonrisa, agradecidos del amor que aún tenían a su alrededor a pesar de todo.
Lentamente comenzaron a regresar… era extraño, todo se encontraba en plena calma, incluso el mismo cielo que antes era nublado, lentamente volvía a despejarse con el pasar de los minutos, sin embargo, aquella pequeña alegría que el mismo ambiente reflejaba solo era un mero toque que todo el silencio y soledad opacaban con su tristeza.
El pueblo había sido enterado… solo pudieron decirles la verdad… a pesar de que algunos datos fuesen confusos de entender, se explicó la razón del por qué nunca más volvería a Hotaru.
Sora, ya a sus veintitrés años de edad en aquel entonces, junto con otros adultos del pueblo de mi confianza, fueron los que se encargaron del mismo durante los días de ausencia luego de que Takeru y mi familia se marcharan hacia donde Arashi y Ayame el día en el que me capturaron en el mundo distorsión.
En aquel entonces Takeru prefirió junto con Sora el no decirles al pueblo sobre mi desaparición, por temor a que el desorden y el miedo comenzaran a rondar las calles de Hotaru, sin embargo, solo cuando finalmente todo ocurrió… mi pueblo fue enterado de mi "muerte", explicándoles de igual manera lo que había ocurrido con mi esencia.
Luego de aquello simplemente el silencio y la pena abordaron las calles de Hotaru… el mismo pueblo, sin necesidad de dictarlo o determinarlo, estuvo varios días en luto conforme fue recibida aquella noticia a la vez que, a pesar de que el "movimiento" del mismo pueblo no se detuviese con mi retirada, aquello no significaba que aquel ambiente no tuviese una notoria tranquilidad a la vez de tristeza en el momento en el que se caminaba entre los hogares y edificios del lugar.
Aquellos primeros días… a pesar de que mi familia comenzase costosamente a intentar superarlo, estos eran los que más "desapercibidos" pasaban para el resto del pueblo… Harumi junto con Hanako no salían mucho, al punto de que incluso Narue decidió encargarse de la tienda de medicinas durante su ausencia… aumentando aún más sus tareas, pero estando dispuesta a hacerlas en son de poder así ayudar a su amiga en lo máximo que la misma pudiese, aparte del apoyo que ya de por si le daba en los momentos en los que esta iba de visita a nuestro hogar.
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No hubo mucha diferencia durante el pasar de los primeros días luego de aquello… Takeru intentaba distraer su mente haciendo entregas con las mercaderías, torturándose sin querer ante las memorias que lo abordaban ante aquellos recuerdos que despertaban en él tras aquellos recorridos… sin embargo, a pesar del dolor que sentía… también comenzaba a darse cuenta que aquel dolor cada vez, aunque de maneras ínfimas, era más pequeño que el día anterior, notando como poco a poco comenzaba a superar mi perdida.
Harumi ya no lloraba… pero su serio rostro no daba un mayor alivio a lo anterior, Takeshi y Hiyori continuaban yendo a clases, pero la relación con sus compañeros era la mínima, mientras que los mismos tampoco las tenían con ellos, ya que mis hijos se aislaban adrede en son de sus constantes pensamientos hacia mi persona.
Hanako intentaba progresar… era una de las pocas que intentaba sacar a flote a nuestra familia más que a si misma… trataba de hacer que Harumi volviese a sonreír; lanzaba algún que otro intento de tema de conversación en la mesa; pedía constantemente a mis hijos y esposa a que la ayudaran a buscar hiervas en el bosque en los momentos en los que estos no hacían nada más que mirar al vacío en algunos momentos.
Y aquellos detalles… aunque pequeños e insignificantes pareciesen… con el pasar de los días y las semanas lentamente comenzaban a dar a mi familia un nuevo comienzo en la superación de su dolor hacia mi pérdida.
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Habían pasado aproximadamente dos semanas luego de aquel día… el pueblo había recobrado aquella "antigua" energía; la aceptación de mi muerte fue mucho más rápida que la de mi familia por claras y justificadas razones.
Era un día "normal" dentro de lo que cabía… cada persona en el pueblo realizaba su trabajo o tarea mientras que, uno de ellos… simplemente caminaba con una seria y calmada actitud hacia un edificio en específico.
Siendo Sora… el que estaba a pocas cuadras de llegar a la municipalidad de Hotaru.
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El joven simplemente caminaba en silencio… a la vez que el mismo actuaba de manera completamente normal, mientras que su serio mirar y callado actuar solo era el reflejo de la actitud madura y responsable que el mismo representaba luego de haber pasado los días de "aceptación" de mi muerte…
Sora simplemente entraba en la Municipalidad, recorría los pasillos del edificio, a la vez que su único interés recaía sobre la habitación que no tardó mucho en encontrar pasados unos minutos.
"Ryo Kurogane"… era lo escrito en un pequeño y rectangular cartel metálico puesto sobre la puerta que Sora tenía delante del mismo.
El joven simplemente lanzó un pequeño suspiro luego de ver aquel nombre, a la vez que bajaba levemente la cabeza en son de los recuerdos que nuevamente lo abordaban, solamente para después erguirse con la misma seriedad, y empezar a girar la manilla de la que antes era mi oficina…
Solo una pequeña capa de polvo existía… Sora, luego de haber pasado varios días después de haberme "ido", debía empezar a hacerse cargo del pueblo, a pesar de que de igual manera lo ayudaban otros adultos que conformaban el concejo junto con el mismo Sora, los cuales tenían sus respectivos roles.
Sora necesitaba sacar unos documentos que esperara se encontraran en mi oficina, los cuales contenían información sobre la aprobación de las mejoras estructurales que tenía pensado construir en la escuela de Hotaru, la cual solo contaba con la enseñanza básica… queriendo ahora agregar la enseñanza media en la misma.
El joven simplemente revisaba los cajones... veía algunas cosas y las volvía a guardar una vez que se daba cuenta de que no era lo que buscaba; revisaba entre los libros que se encontraban en los estantes, e intentaba encontrar los antes mencionados documentos.
Pasaron varios minutos, mientras que el mismo Sora comenzaba a rendirse de su búsqueda, pensando que yo los habría dejado en otro lugar, mientras que el mismo revisaba un antiguo cuaderno mío, en el cual estaban anotadas mis actividades diarias, debido a que me gustaba dejar una "constancia" de mis actividades a lo largo de las semanas, y debido a aquello Sora pensó que ahí podría encontrarse alguna pista de la localización de dichos documentos.
Sora solamente pasaba las páginas… el contenido de las mismas no era del todo interesante, y debido a aquello el chico cada vez comenzaba a prácticamente aburrirse, mientras estaba sentado en la silla de mi escritorio a la par que continuaba con la lectura a pesar de todo.
Ya se acercaba a la mitad de aquel pequeño cuaderno, cuando finalmente las letras comenzaron a desaparecer… aún sin encontrar la información que Sora tanto deseaba, mientras que el mismo empezaba a cabrearse debido a aquello, a lo que este simplemente se levanta bruscamente de la silla, aún con el cuaderno en mano, para después empezar a caminar hacia el estante y guardarlo en donde lo había encontrado.
Sin embargo… Sora se quedó quieto por unos momentos luego de haber caminado unos cuantos pasos, ya que el sonido de un pequeño objeto cayendo sobre su zapato lo exalta levemente.
Sora arqueó la ceja una vez que bajó la mirada, siendo un pequeño papel el que ahora en el suelo se encontraba luego de haber caído sobre su pie, mientras que el doblado y liso estado del mismo solo le daba la señal de que aquello se encontraba entre las páginas del cuaderno que obviamente Sora no revisó por completo debido a que las mismas se hallaban en blanco más o menos luego de la mitad del mismo…
Lentamente el joven comenzó a agacharse, mientras que la curiosidad lentamente empezaba a abordarlo por cada centímetro que se acercaba ante el antes mencionado papel doblado, llegando al interés máximo cuando este lo tuvo en sus manos… dejó el cuaderno en su lugar, para después desdoblar el pequeño papel.
El hecho de encontrarse un texto escrito en el mismo solo hizo aumentar aún más la curiosidad por parte de Sora, a la par que el mismo rápidamente empezaba a leerlo.
Sus ojos simplemente se movían de izquierda a derecha mientras que, a primeras instancias, solo su serio rostro se reflejaba, sin embargo, sus facciones lentamente comenzaban a cambiar conforme continuaba con la lectura, abriendo cada vez más sus ojos, e incluso alzando sus cejas en son de asombro… mientras que solo pudo abrir levemente su boca luego de leer las últimas líneas escritas en aquel papel.
—"¿Qué debo hacer…?"— se preguntaba a sí mismo en su mente, completamente asombrado Sora… mientras que el mismo volvía a leer rápidamente aquel papel, solamente para confirmar con mayor seguridad lo que estaba escrito en el mismo—"¿Qué dirá el pueblo?… esto… ¡¿Lo aceptarán?!" — empezaba ahora a asustarse Sora ante lo mismo, mientras que ahora en su rostro solo se reflejaba la preocupación.
—"Necesito hablar con ellos…"— fue lo último que pensó antes de comenzar a retirarse de mi antigua oficina, a la vez que guardaba el papel en el bolsillo de su pantalón, no sin antes volver a observar la habitación, recordando momentos de antaño a la vez que me visualizaba a mi sentado en mi escritorio, escribiendo y firmando unos papeles, sonriéndole una vez que me daba cuenta que este había entrado…
—"Sabes que confío en él, Ryo… pero temo que no compartan la misma opinión" — fueron sus últimos pensamientos, antes de retirarse finalmente de mi oficina.
Yendo hacia mi hogar…
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Todo estaba estático en aquel nublado día… lejos de Hotaru, simplemente el camino de tierra que llevaba a la capital resaltaba en aquel prado que a su vez se mezclaba con el bosque, mientras que la soledad era lo único que se encontraba en aquellos caminos, a la par que… a pocos kilómetros de llegar a la capital, los pasos de una pokémon se escuchaban, deteniéndose luego de unos minutos, cuando la misma se dio cuenta del lugar en el que se encontraba a la vez que, con su triste mirar, simplemente se abrazaba a su misma, como respuesta a una fría brisa que comenzó a soplar luego de que la pokémon se detuviera…
Siendo esta… Haruko.
La lucario simplemente observaba un punto fijo en aquel camino de tierra, a la vez que la misma simplemente se mantenía en silencio, mientras que sus cuatro lágrimas se movían levemente debido a la antes mencionada brisa.
No tardó mucho en darse cuenta… sabía que no pasaría desapercibida por él cuando esta salió a escondidas de la casa, por lo que simplemente pudo suspirar un poco apesadumbrada debido a la pequeña pena que empezaba a despertar en la misma y lo mucho que deseaba expresarla al lado del ser que ahora posaba su mano en su hombro izquierdo, mientras que la Lucario de igual manera llevaba su mano derecha hacia esta, tomando la mano del pokémon… sin parar de ver hacia aquel punto en la tierra.
Siendo además Yoshiro… el que se encontraba a sus espaldas.
—Aquí fue donde lo vi por primera vez…— empezaba a hablar Haruko, mientras que esta simplemente recordaba mis memorias, las cuales sabía debido a que de igual manera se las había mostrado, cuando esta salió del cascarón en aquella época cuando el estado aural había despertado por primera vez en mí y en Takeru.
—El me sostuvo… y… y…— a Haruko no le salían las palabras, a la vez que el labio de la misma simplemente volvía a temblar, mientras que las lágrimas nuevamente empezaron a emerger de sus ojos como respuesta a todos los sentimientos acumulados…
La Lucario simplemente se giró hacia el Zoroark, para después simplemente dejar caer su frente en su torso… a la vez que hipaba en consecuencia de las lágrimas, mientras que el Zoroark simplemente la rodeaba en sus brazos, la cual hacía lo mismo en respuesta.
Simplemente se quedaron así… Haruko seguía necesitando de alguien con quien poder soltar toda esa pena que aún guardaba en su interior, y no había nadie mejor que el mismo Yoshiro para cumplir tal tarea.
Tarde o temprano ambos pokémon terminaron por salirse de aquel camino… quedando a varios metros del lugar en donde Haruko había nacido, mientras que ambos se encontraban aún juntos, esta vez sentados, apoyados en un árbol que se encontraba en las lejanías, mientras que "aquel" sector del camino aún era apreciable para los mismos…
Yoshiro era el único que estaba apoyado en el árbol, mientras que Haruko simplemente lo estaba en el hombro del Zoroark, a la par que este la rodeaba con su brazo.
Aquella postura continuó por varios minutos… al igual que el silencio levemente interrumpido por las pequeñas carisias que el Zoroark le daba a Haruko en su hombro, mientras que la misma simplemente tenía su vista entrecerrada, sin desviarla en lo absoluto de aquel lejano camino.
—"Siempre recuerdo las de travesuras que le hacíamos sufrir a Ryo cuando niños…"— decía en bajos gruñidos Yoshiro, a la vez que Haruko empezaba a esbozar una pequeña sonrisa, aún con su triste mirada.
—Cuando le pintamos la cara… y el aceptaba solamente para no verme triste— reconocía en felices recuerdos a una baja voz la Lucario, mientras que Yoshiro respondía con una pequeña y tenue risa.
—"Cuando Hiyori quiso que la maquillaras, y luego las dos salieron corriendo cuando Harumi las persiguió encabronada luego de que gastaras todos sus maquillajes" — decía ahora en gruñidos un poco más altos el Zoroark, a la vez que sus risas de igual manera aumentaban un poco de volumen, no interrumpiendo la tranquilidad de aquel estar de igual manera.
—Y después Ryo intentó detenerla para que no nos asesinara…— decía, aún en su ahora serena mirada, con su pequeña sonrisa a flote.
—"Aunque Harumi le dio una paliza por interponerse después de eso"— reconocía Yoshiro con un poco de miedo ante la actitud de mi esposa, mientras que Haruko seguía sonriendo, pasando así nuevamente unos cuantos segundos de silencio…
—Cuando nos quedábamos dormidos con él en la chimenea…— empezaba a hablar Haruko, ahora un poco más triste debido a sus buenos recuerdos conmigo, mientras que en Yoshiro su antes pequeña sonrisa de igual manera se tornaba en una más seria.
—Cuando se compraba un chocolate… y siempre lo partía a la mitad para darme cuando salíamos— seguía recordando la Lucario, mientras que otra pequeña lágrima empezaba a nacer en la misma en respuesta.
Yoshiro simplemente se giraba hacia la pokémon… a la vez que lamentaba el que aquella pequeña sonrisa que había nacido hace poco en la misma comenzara a desvanecerse nuevamente.
—"¿Sabes? Ahora que me acuerdo… al final nunca confesaste que fuiste tú la que me pegó el chicle en mi pelo en aquella ocasión..." — empezó a decir ahora en un gruñido e inflando sus mejillas Yoshiro, a la vez que por dentro intentaba desviar un poco las emociones de la Lucario, mientras que esta simplemente levantaba un poco su mirada —"Recuerdo que Ryo y Hanako estuvieron casi una hora intentando sacarme el chicle, mientras que tú te reías de mi desgracia"— decía ahora con lágrimas cómicas el Zoroark, mientras que Haruko alzaba su rostro hacia el del pokémon, a la par que el mismo cambiaba levemente su "Lloroso" rostro por uno más alegre una vez que se dio cuenta que la Lucario lo miraba, a lo que la misma simplemente se queda así por unos segundos, aún con su serio mirar…
Para después simplemente esbozar nuevamente una pequeña sonrisa… al darse cuenta de las intenciones del Zoroark con aquellas palabras.
—Vamos… tú fuiste el que se cayó en el chicle, no yo— dijo ahora Haruko, cambiando su triste actitud por una más alegre y orgullosa, intentando excusarse de aquellas palabras que el Zoroark decía.
—"Ah… claro… olvidando, eso sí, la parte en la que dejabas el chicle en el suelo y después me empujabas para botarme y caer arriba de él" — reconoció el pokémon, mientras que la Lucario no pudo evitar lanzar varias risas en son de aquello, ya que obviamente no podía desmentir esas palabras.
Haruko simplemente seguía riendo… mientras que Yoshiro sonreía de igual manera a la vez que la observaba... sintiéndose a gusto al verla así, a lo que esta lentamente empezaba a dejar de hacerlo, para después ahora bajar un poco la mirada, aún con su sonrisa vigente.
—Me acuerdo que… siempre hacía esas cosas para llamar tu atención… — empezaba a recordar ahora feliz la Lucario, mientras que Yoshiro simplemente se quedaba levemente estático ante aquellas palabras— Tú… me gustabas mucho desde entonces— decía ahora en un tono más bajo la pokémon, mientras que Yoshiro no despegaba su mirada de Haruko, a la vez que el sonido de la brisa soplar nuevamente fue lo único que se escuchó por unos segundos.
Y así… como si el mismo tiempo se hubiese detenido para ambos, Haruko simplemente empezaba a alzar su rostro, chocando la vista con la de aquel Zoroark, el cual simplemente tenía un serio mirar... a la vez que el tenue enrojecimiento de sus mejillas no hacía más que aumentar a pesar de tener aquella seria actitud.
Haruko simplemente entrecerraba sus ojos… a la vez que sentía como Yoshiro llevaba lentamente su mano hacia su mejilla, mientras que la misma estaba completamente imbuida en aquella extraña energía que la impulsaba a cometer los actos que por tanto tiempo permanecieron guardados dentro de ella debido a la pena que existía tras mi ida.
Nada los podía detener… a pesar de existir más de alguna pequeña inseguridad en el actuar del otro, causando que se detuvieran por algunos milisegundos, estos simplemente volvían a acercarse una vez que aquellas inseguridades desaparecían.
Sus labios estuvieron separados por unos pocos milímetros, antes de que existiera la última inseguridad…
Quedando completamente opacada… cuando ambos pokémon estrecharon sus labios en un apasionado beso.
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Nada los detuvo una vez pasado aquel punto… Haruko y Yoshiro simplemente cerraron sus ojos, mientras que los segundos pasaban a ser minutos en aquel actuar, completamente perdidos de lo que a su alrededor ocurría.
No fue sino hasta que todos sus deseos quedaran saciados luego de varios minutos… cuando finalmente sus labios comenzaron a separarse, a la par que incluso una fuerte exhalación debido a lo "enérgicos" que se encontraban tras aquel acto fue la respuesta luego de haber finalizado aquel beso.
Haruko y Yoshiro nuevamente abrieron sus ojos… mientras que sus ruborizadas mejillas únicamente eran el mero reflejo que su serio mirar hacia el otro reflejaba.
—"No lo habíamos hecho desde…"— Yoshiro decía en suaves gruñidos, refiriéndose al primer beso que ambos se dieron en el plano espiritual tiempo atrás, a la vez que aún acariciaba la mejilla de Haruko, mientras que esta simplemente volvía a sonreír… comenzando a alzar su mano para así entrelazar sus dedos con los del Zoroark, aún en su rostro.
—Lo sé…— empezaba a cerrar levemente los ojos Haruko, aceptando aquella caricia dada por parte de su pareja, para después volver a abrirlos, con un leve tono picarón— Sí que te estuviste aguantando ¿Eh? — dijo la Lucario levemente sonrojada, mientras que el rubor de Yoshiro aumentaba exponencialmente luego de aquellas palabras, a la vez que empezaba a mirar hacia otra dirección.
—"B-Bueno… t-todos estábamos muy mal y... y… no era el momento de hacer eso" — decía en apenados gruñidos el Zoroark, a lo que este se exalta levemente cuando ahora era Haruko la que ponía su mano en su mejilla, para después dejarlo completamente estático cuando la misma le da ahora un pequeño y rápido beso.
—Mejor volvamos a casa, "lengua loca" — decía la pokémon, descolocando completamente a Yoshiro luego de aquellas palabras, mientras que la misma simplemente reía ante aquello, para después levantarse y ayudar a Yoshiro a hacer lo mismo… tomando de su mano.
Ambos pokémon simplemente comenzaron a caminar… mientras que sus entrelazados dedos solo eran el reflejo de lo que poco a poco comenzaba a aparecer dentro de ellos luego de superar de a poco mi muerte…
Felicidad.
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Atardecía… eran más o menos las seis de la tarde una vez que ambos pokémon llegaron a Hotaru, obviamente demorándose poco debido al mismo correr de estos, ya que no querían llegar tan tarde a su hogar y causar más preocupaciones a su familia.
Haruko y Yoshiro seguían tomados de la mano, mientras que estos caminaban con normalidad y una levemente sonrojada sonrisa, atentos de todo lo que ocurría a su alrededor… además de las pequeñas miradas alegres que en más de algún habitante del pueblo aparecía, debido a que los identificaban a ellos y por su puesto a aquel gesto en sus manos… sabiendo claramente lo que significaba.
Los pokémon simplemente caminaban con calma luego de aquel rápido correr hacia el pueblo, sin embargo, ambos se exaltan levemente cuando el singular sonido del timbre de salida del colegio de Hotaru comenzaba a resonar en el sector. Yoshiro y Haruko no se detenían a pesar de todo, estos simplemente observaban con normalidad como todos los niños y jóvenes comenzaban a salir de sus clases, mientras que más de alguno lanzaba alguna que otra mirada curiosa hacia aquellos seres aún tomados de la mano, a la par que otros simplemente pasaban por el lado de los mismos sin tomarles la atención, ya que estaban acostumbrados con los mismos.
Haruko y Yoshiro sonreían, a la vez que varios niños les devolvían el gesto en respuesta, mientras que estos eran recibidos por los brazos de sus padres los cuales los esperaban para irlos a buscar.
La Lucario simplemente cambió su sonriente rostro por uno un tanto más serio luego de ver la felicidad reflejada en los rostros de aquellos niños en el momento en el que estos eran recibidos por sus familiares, empezando a recordar lo que ya muchos piensan… a lo que Yoshiro, una vez que se percató, simplemente soltó la mano de la pokémon para después alzar su brazo y rodear a la Lucario con el mismo, acercándola al mismo a la par que la abrazaba.
Haruko simplemente le sonrió nuevamente, aún con aquella pena reflejada en su mirada, pero ahora con una mezcla de agradecimiento en la misma por aquel gesto.
Los pokémon nuevamente empezaban a caminar por las afueras de aquel colegio; Haruko simplemente se apoyaba su rostro en el hombro del Zoroark, aún observando las cosas que ocurrían a su alrededor, pero esta vez de una manera más calmada y, por sobre todo, consolada.
Ambos solamente estaban en su andar… Haruko tenía aún varios pensamientos en su mente, los cuales lentamente eran "limpiados" por aquel ser en el cual se encontraba apoyado, sin embargo, un nuevo sentimiento comenzó a abordarla, un sentimiento poco común, a la vez de inquietante…
En el momento… en el que se dio cuenta que aquel sentimiento no provenía de ella.
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Fue difícil de controlar luego de haber evolucionado… Haruko, ahora siendo capaz de usar tanto mis habilidades como las de Takeru, aunque en menor medida, sus poderes de percepción se vieron aumentados de igual manera tras haber despertado el estado aural, costándole bastante el dejar de percibir las emociones de los que la rodeaban.
Y por ende no pudo evitar… percibir aquella singular tristeza emanando cerca de ella.
La Lucario simplemente alzó la mirada una vez que comenzó a percibir la pena, a la par que esta solo buscaba con la mirada, extrañando a Yoshiro en consecuencia.
—"¿Todo bien?" — preguntó en un gruñido aún un poco confundido el Zoroark, mientras que Haruko seguía intentando encontrar a aquella "fuente".
No tardando mucho… cuando la misma observa a un niño sentado en la base de un pequeño árbol en la vereda, poco antes del final de aquella calle.
—Ven conmigo— fueron las únicas palabras de Haruko, mientras que esta, con una levemente sorprendida mirada reflejada en su rostro, agarraba ahora con un poco más de fuerza la mano del Zoroark, para después tirar la misma en son de la petición de la propia pokémon, comenzando a caminar rápidamente hacia donde sus ojos no dejaban de apuntar.
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Yoshiro intentaba encontrar una razón en el actuar de Haruko… sin embargo, ni siquiera esta tuvo que darle alguna información sobre el tema para que el mismo se diera cuenta de lo que ocurría una vez que se encontraron a la suficiente distancia como para observar a aquel niño sentado en la base del pequeño árbol, abrazando una pequeña mochila negra, mientras que su vacía mirada solo era el reflejo de la soledad en la que el mismo se encontraba.
—"Haruko" — Yoshiro llamó la atención de la Lucario, sin embargo, ni siquiera fue necesario que esta chocara la mirada con el Zoroark… ya sabía las intenciones del mismo desde el principio, por lo que no dudó el prestarle un poco de su aura para que este se pudiera comunicar por telepatía.
Los pokémon comenzaban a acercarse lentamente, mientras que el niño estaba sumido en sus pensamientos, viéndose reflejado en su perdida mirada puesta en el vacío.
—"¿Estás bien?" — Yoshiro empezó a comunicarse por telepatía una vez que este se encontró solo a unos pasos de aquel niño, a lo que este se exalta al instante, solo para abrazar un poco más su mochila a la par que se apoyaba aún más en el árbol a sus espaldas, en son del miedo que sentía tras haber visto a aquellos pokémon.
—Calma… no te haremos nada— dijo en un amable susurro Haruko, a la vez que la misma se agachaba para poder así quedar a la misma altura que aquel niño— Me llamo Haruko— dijo ahora en un tono alegre y con una sonrisa, a la par que cerraba sus ojos.
—Y-Yuki— el tímido niño empezaba a hablar en voz baja, bajando y subiendo la mirada a ratos.
—¿No encuentras a tu mamá, Yuki? — preguntó ahora con un rostro que únicamente reflejaba normalidad Haruko, siendo una mirada un tanto cabizbaja la única respuesta del niño.
—Si quieres te podemos acompañar a tu casa— dijo alegre la pokémon, mientras que Yoshiro asentía en consecuencia, solamente para extrañarse cuando el niño empezaba a enterrar y ocultar su rostro por debajo de su mochila.
Haruko simplemente fruncía el ceño con un poco de lástima, a la vez que intentaba acercarse más al niño, intentando posar su mano en su cabeza en son de cariño.
Cuando de la nada… la misma se sorprende en silencio cuando esta empieza a ver unos moretones bastante marcados en el cuello debajo de la nuca de Yuki.
Haruko no dijo nada… ni siquiera alcanzó a posar su mano sobre el negro pelo de aquel chico, antes de que su rostro comenzara a reflejar la preocupación de la situación, a la vez que se preparaba para preguntarle a aquel niño la razón de sus heridas…
Pero deteniéndose… cuando una voz la detiene.
—¡Yuki! — el levemente largo grito de un hombre a lo lejos resuena, alertando tanto al chico como a los pokémon, haciendo que estos se giraran para después ver como un hombre de unos cuarenta años, robusto de pelo negro y facciones toscas comenzaba a caminar hacia ellos.
Haruko, al igual que Yoshiro, comenzaban a fruncir levemente el ceño en son de la prepotencia que aquel hombre con solo su presencia mostraba, sin embargo, estos vuelven a exaltarse cuando el chico a sus espaldas, rápidamente y de manera brusca, empezaba a levantarse y ponerse su pequeña mochila, notándose incluso el miedo en su actuar debido a las tenuemente "desesperadas" acciones.
Yoshiro y Haruko se quedaron estáticos… mientras que no despegaban sus ojos con los de aquel hombre, una vez que el niño se acercó cabizbajo hacia el mismo, a la par que este lo tomaba de su brazo con un leve toque de brusquedad, inquietando aún más a los pokémon tras eso.
Aquel hombre solo frunció el ceño en son de disgusto hacia Haruko y Yoshiro una vez que este tomó a Yuki, para después girarse y comenzar a retirarse del lugar con prisa.
Era más que obvio el que los pokémon comenzaron a preocuparse… no iban a dejar las cosas así como así, sin embargo, necesitaban investigar un poco más el asunto antes de sacar sus conclusiones, por lo que los mismos simplemente chocan sus miradas, para después asentirse mutuamente, y empezar a seguir a aquel hombre y a Yuki.
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Ambos pokémon calmadamente les seguían los pasos, los cuales solamente caminaron hasta su hogar, sin percatarse en lo absoluto de que Haruko y Yoshiro estaban a unos cuantos pasos de los mismos, terminando finalmente por llegar a su destino, mientras que los pokémon terminaron por esconderse sobre el techo de una casa al otro lado de la calle en aquel lugar.
Yoshiro forzaba la mirada una vez que tuvo la oportunidad de ver el rostro de aquel hombre antes de que el mismo entrara a la casa junto con Yuki, habiéndole traído recuerdos de cierto ser en el momento en el que chocó su mirada por primera vez con el mismo, pero confirmándolo completamente una vez que lo observó por segunda vez.
—"Lo conozco…"— empezó a decir en bajos gruñidos el Zoroark, solo trayendo por consiguiente la sorpresa por parte de Haruko, la cual se giró hacia el mismo, mientras que Yoshiro se mantenía serio a la vez que seguía observando la casa de aquel hombre.
—"Es uno de los hombres del concejo del pueblo" — empezaba a explicar Yoshiro—"Su nombre es Kenta… es el encargado de las construcciones, pero…"— Yoshiro se detenía, a la vez que simplemente fruncía el ceño en son de los pensamientos que lo abordaban, negando con la cabeza levemente, sabiendo que no era necesario el pensar "aquello" —"¿Puedes ver algo?" — le preguntó a Haruko, a lo que esta se queda en silencio por unos segundos en son del abrupto cambio de tema, para después suspirar levemente y comenzar a cerrar sus ojos luego de ello, empezando a concentrarse en las auras que se encontraban dentro de la casa.
Una vez hecho, la percepción de Haruko le permitía ver como aquel padre e hijo continuaban caminando, a la par que una tercera aura se encontraba dentro de la casa.
—Ay alguien más…— susurró concentrada, aún con sus ojos cerrados, Haruko— Kenta y Yuki se separaron… ¡Espera! — Haruko nuevamente se exaltaba— Kenta… se está acercando a la otra persona que está en la casa…— seguía diciendo la Lucario, a lo que el silencio la aborda por unos segundos, extrañando a Yoshiro por lo mismo— Empiezo a sentir miedo… siento…— Haruko pensaba a hiperventilarse, a lo que Yoshiro se exalta, a la par que comenzaba a asustarse cuando comienza a ver como la Lucario comenzaba a derramar lágrimas.
—"¡Haruko detente!" — fue el único gruñido a baja voz que el Zoroark lanzó antes de poner su mano sobre la frente de la pokémon, bloqueando su percepción para poder así sacarla de lo que fuera que le estuviese provocando aquel sentir…
Si… Haruko tenía nuevas habilidades que, con trabajo y esfuerzo, podrían ser equiparables a las mías y a las de Takeru, sin embargo, la Lucario apenas y era consciente de los riesgos que contraía el poseer aquellas habilidades…
Ya que… si observas los sentimientos de un aura a tu alrededor… estos de igual manera comienzan a apoderarse de los tuyos.
Haruko seguía derramando lágrimas… Yoshiro estaba completamente preocupado, a la vez que simplemente la abrazaba en son de intentar protegerla aunque sea de aquella manera.
Dejándolo completamente estupefacto… cuando la Lucario lo empuja con bastante brusquedad para así alejarlo de la misma.
—¡No me toques! — gritó horrorizada y asustada la pokémon, a la vez que ahora alzaba su pie aún sentada en aquel techo, intentando con él apartar aún más al Zoroark.
Aquel ruido no pasó desapercibido por la gente que se encontraba caminando por la calle, a lo que Yoshiro al instante y de manera rápida toma a Haruko, alejándola de la orilla del techo y de las miradas que las personas empezaron a alzar en búsqueda de aquel extraño grito, no logrando identificar quién había sido por lo mismo
—¡Suéltame! — Haruko se encontraba fuera de sí, a la vez que Yoshiro, habiéndola llevado a un pequeño callejón a unas dos cuadras de la casa de Kenta, la sujetaba de sus hombros, siendo imposible para la misma el entrar al estado aural debido a que Yoshiro ya se encontraba bloqueando su aura antes de que la misma comenzara a usarlo en contra de él.
Haruko se retorcía en el sujetar del Zoroark, mientras que el mismo simplemente la miraba completamente asustado a la vez de preocupado.
—"¡Haruko, soy yo!" — gritaba en gruñidos el pokémon, mientras intentaba hacerla reaccionar, aunque fuese por aquel método.
Haruko no escuchaba, la misma únicamente negaba con su cabeza a la vez que mantenía sus ojos cerrados, sin querer ver los de Yoshiro a lo que, pasados unos segundos… la pokémon lentamente comenzaba a sentarse, comenzando a llorar desconsoladamente a la par que abrazaba sus piernas.
—No me pegues por favor… — decía en débiles susurros la pokémon, anonadando aún más al Zoroark luego de escuchar tales palabras.
—"Haruko…"— el pokémon intentaba ahora comunicarse por telepatía, mientras que este tomaba el mentón de la Lucario, haciendo que su rostro apuntara al de él… haciendo que la Lucario finalmente abriese sus ojos… siendo el ceño fruncido y preocupado del Zoroark que tenía delante de ella la única imagen que pudo detectar.
Lentamente las consecuencias de haberse adentrado en los sentimientos de un aura ajena comenzaban a desaparecer de la consciencia de la pokémon, a la vez que nuevas lágrimas eran el resultado de aquello, causando que la Lucario empezase a morderse el labio por lo experimentado.
Yoshiro, con un pesar reflejado en su mirada, simplemente acercó el rostro de Haruko hacia el mismo, sabiendo que ella lo había reconocido una vez que chocó su mirada con la suya, abrazándola en consecuencia, mientras que Haruko se ocultaba adrede en el pelaje del pokémon, completamente dolida y triste por los sentimientos que antes había experimentado…
Simplemente se quedaron así… las palabras ya no servían para sacar de Haruko lo que solo los sentimientos de afecto lograrían… emociones las cuales no tardaron mucho en llegar, finalizando así los sollozos de la Lucario conforme los segundos de aquel abrazo perduraron en el silencio.
—"Te había perdido… por unos momentos sentí como si alguien más fuerte que yo me estuviera lastimando…"— comenzaba a decir ahora por telepatía y en temblores la pokémon, mientras que el Zoroark seguía cubriéndola con sus brazos.
—"Nunca te dejaré Haruko… no importa donde estés… ten fe de que yo siempre estaré ahí… aunque no me veas" — reconocía en gruñidos bajos el pokémon, a lo que el mismo siente como Haruko comenzaba a separarse un poco del mismo, sin dejar de abrazarse, pero siendo lo suficiente como para que Haruko alzara su rostro, extrañando a Yoshiro cuando el mismo ahora demostraba un leve toque de preocupación.
—Yoshiro… es una mujer... sentí su ira, su impotencia, su… su…— empezaba a enojarse la Lucario, apretando levemente el pelaje de los hombros de Yoshiro, a lo que la misma se exalta…
Cuando Yoshiro se pone de pie y tira de la misma para que haga lo mismo.
—"Entonces… ya sabemos que hacer"— reconoció con una mirada de seguridad el Zoroark, mientras que Haruko simplemente se le quedaba mirando— "Ryo no lo hubiera permitido… y me niego a hacerlo también"— declaró ahora con un tono enojado el pokémon, a lo que Haruko solamente asiente con la misma actitud… sintiéndose por una parte bastante orgullosa por la actitud de su pareja, creando un poco de rubor en sus mejillas por lo mismo.
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No tardaron mucho en llegar… Haruko se mostraba reticente a seguir viendo las auras a su alrededor, sabiendo que aún le faltaba mucho por aprender, mientras que Yoshiro caminaba a paso decidido hacia la casa de Kenta, a la vez que observaba con ceño fruncido la puerta que pensaba tocar del mismo modo.
Solo a unos cuantos centímetros se encontraba aquel Zoroark de la puerta mientras que, Haruko a sus espaldas, de igual manera le preocupaba el cómo se tornarían las cosas a futuro si Yoshiro continuaba con sus acciones.
El pokémon necesitaba respuestas… eran demasiadas coincidencias las que se presentaban como para no sospechar que Kenta cometía violencia intrafamiliar, ocultado en el silencio tras su posición en el concejo del pueblo.
Yoshiro lentamente empezó a alzar su mano con intenciones de tocar la puerta a lo que, a pocos centímetros de la misma, la piel del pokémon se eriza sin querer…
Una vez que la perilla de aquella puerta comenzó a girar por sí sola… solo para exaltar y extrañar aún más a Yoshiro y a Haruko, una vez que los mismos observan a una mujer de cabello castaño y dañado, con su rostro bastante cubierto y cuerpo abrigado, a la par que la misma simplemente los miró con sorpresa y leves rastros del temor reflejado en sus pálidas mejillas.
Yoshiro se quedó sin palabras… ni siquiera Haruko, la cual se encontraba a sus espaldas, era capaz de decir siquiera una frase luego de aquella primera impresión, mientras que la mujer simplemente se quedaba de pie a las entradas de su casa al frente de los pokémon, como si la misma se hubiese quedado congelada ante la presencia de los mismos.
Haruko era la primera en demostrar intenciones de comenzar a hablar, sin embargo, tanto esta como Yoshiro nuevamente se preocupan al notar como la mujer, al instante y de manera temblorosa, niega leve y rápidamente con su cabeza, mientras que sus ojos completamente abiertos junto con el mover de sus piernas a la par que empezaba a salir de la casa y alejarse de los pokémon, deja consternados a los mismos.
No lo pudo evitar… el cuerpo de la pokémon se movió solo luego de aquel actuar, ni siquiera sabiendo si aquello era lo correcto o no en el momento en el que Haruko caminó apurada hacia la mujer, sujetándola con amabilidad pero a la vez con firmeza del brazo.
—¡E-Espera un poco por favor! — dijo en tono preocupada la Lucario, a la vez que la mujer aún le daba la espalda…
Asustando a Haruko completamente… una vez que esta empezó a gritar de manera desesperada pocos segundos después de que esta la tocara.
Ni siquiera alguna palabra u otro tipo de expresión que no fuera aquel grito ensordecedor era lo único que emergía de la garganta de aquella mujer, a la vez que el mismo únicamente llamaba la atención de todas las personas que ahí se encontraban, los cuales comenzaban a caminar por mera curiosidad y preocupación ante tal sonido.
Haruko estaba perpleja, la mujer al instante tiró de su mano haciendo que la Pokémon la soltara en respuesta, mientras que la misma ahora fijaba su rostro en los ojos de la Lucario, sin parar su grito a pesar de todo.
De la nada, tanto para sorpresa de Haruko como Yoshiro y los que ahí comenzaban a conglomerarse por lo antes mencionado, la Lucario de la nada es empujada con brusquedad hacia un lado, siendo tan sorpresivo para la misma, que esta incluso perdió el equilibrio, cayendo al suelo y golpeándose contra el suelo.
—"¡Haruko!" — gritó en un gruñido preocupado Yoshiro, el cual al instante se fue hacia la pokémon, la cual se llevaba la mano a su hombro por el golpe, mientras que lentamente el dolor comenzaba a desaparecer por su aura.
Ni siquiera Yoshiro se lo esperó, este solo se dio cuenta que a Haruko no le había importado aquel golpe, una vez que este observa como la Lucario simplemente miraba hacia donde aquella mujer seguía de pie ahora en silencio, a la par que mantenía su asustado y pálido rostro…
Siendo Kenta… el que ahora estaba presente en el lugar, siendo este el que había empujado a Haruko luego de escuchar el grito de la mujer.
—"¡¿Qué te sucede?!" — gritó enojado por telepatía Yoshiro, a la vez que ayudaba a Haruko a levantarse, la cual lo hizo sin inconvenientes— "¡No le estaba haciendo nada!" — reconoció el pokémon, mientras que en el rostro de Kenta el ceño fruncido en son de la molestia era lo único que se mostraba.
Kenta solo bufó en forma de burla, para después volver a girarse hacia aquella mujer, a la par que empezaba a tomarla bruscamente del brazo.
—Hablaremos de esto en la casa, ahora vuelve— reconoció voz baja Kenta, a lo que suelta de la misma tosca manera, mientras que la mirada asustada de aquella mujer seguía estando presente en ella.
La mujer ahora simplemente se giraba, para después regresar hacia la entrada de la casa, sin embargo, no pasó mucho hasta que la voz de Haruko comenzó a emerger.
—¡No lo hagas! — gritó preocupada la pokémon, empezando a apartarse del lado de Yoshiro una vez que notó como nuevamente la mujer volvía a adquirir aquella sumisa actitud.
El silencio perduró luego de aquellas simples palabras… la gente seguía acumulándose alrededor, mientras que todas las miradas se posaban ahora en la Lucario, a la par que notaban como la mujer se había detenido temblorosamente luego de escuchar aquello.
—Déjanos ayudarte por favor… no es justo lo que tú y Yuki están viviendo, quédate con nosotros— pidió amablemente la Lucario, sin intenciones de querer tocar a la mujer por la brusca reacción de antes, pero estando a la distancia suficiente como para hablarle de igual a igual.
La temblorosa mujer, ahora con una leve desesperanza en su mirada, se giraba levemente hacia la Lucario, representando un miedo tal, que incluso parecía como si aquel mirar hacia la pokémon estuviese "prohibido" para la misma.
Sin embargo… la voz de Kenta nuevamente resuena en el lugar… haciendo que la mujer volviera a congelarse por completo.
—Tami— la fría palabra salida de los labios del hombre se escuchó, mientras que la chica se giraba ahora más temblorosa hacia Kenta, a la par que el mismo solo demostraba un tranquilo y apacible rostro — Te dije que hablaríamos en la casa, ahora entra, mi amor…— reconoció el hombre con una cínica sonrisa y ternura, mientras que Yoshiro fruncía el ceño en son del disgusto, a la vez que Haruko quedaba aún más sorprendida en el momento en el que nota como Tami asentía triste, para después volver a comenzar a caminar hacia su casa.
Las personas que aún se encontraban en los alrededores lentamente comenzaban a marcharse de igual manera, viendo que nada había ocurrido luego de aquellos gritos.
Pero… estaba más que claro, que cierto pokémon no iba a dejar las cosas así.
—"¡Detente ahora mismo, Tami!" — un grito telepático resonó con una fuerza tal, que incluso paralizó a los pueblerinos que ya comenzaban a retirarse, a la par que la tensión nuevamente se formaba en el ambiente, siendo el rostro completamente enfurecido de Yoshiro el único que enfatizaba el peso de la situación en la que se encontraban, y lo fácilmente identificables actos por los que Tami y Yuki padecían a manos de Kenta.
Ni siquiera Tami, a pesar de haber recibido las ocultas amenazas indirectas de Kenta, fue capaz de dar un solo paso más luego del miedo y el respeto que impuso en ella las palabras del Zoroark.
Solo el silencio perduró, a la vez que Kenta ahora observaba a Yoshiro, imponiendo su obvio enojo demostrado en sus toscas facciones, extrañándolo nuevamente cuando el pokémon comenzaba a caminar hacia el mismo.
—"Kenta… me acompañarás a la municipalidad de Hotaru, comenzaré la investigación por la sospecha violencia intrafamiliar, quedarás en custodia hasta entonces" — dijo en firmes palabras el Zoroark, sin irse en preámbulos de dar sus motivos por ello.
El pequeño barullo empezaba a emerger a los alrededores, muchas personas demostraban el descontento ante lo que presentían por parte de Kenta, mientras que otras se cuestionaban el por qué Yoshiro actuaba de manera tan autoritaria hacia el mismo hombre.
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Sin embargo… todas las voces se silenciaron… en el momento en el que Kenta comenzó a reír de manera brusca y un tanto exagerada.
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Nada lo detenía… aquella risa mezclada con burlas y carcajeos solo acentuaban más la prepotencia de aquella persona que incluso se sujetaba el estómago en son de lo exageradas que eran sus acciones.
—Oh… sí que estuvo bueno el chiste…— Empezó a decir Kenta una vez que su risa comenzó a decrecer, a la par que se llevaba la mano a la boca en son de aún no poder "controlarla" del todo—¡¿D-De ve-verdad piensas que eres alguna clase de autoridad a-aquí para darme tales ordenes?! — decía, tartamudeando en algunas ocasiones.
Yoshiro simplemente frunció el ceño, a la par que Haruko empezaba a acercarse al mismo, igual de disgustada ante las palabras que Kenta decía.
—Ustedes al parecer aún no se dan cuenta de que Ryo ya no está aquí para defenderlos y consentirlos— Empezaba a mencionarme el hombre, exaltando a los pokémon luego de escuchar mi nombre por lo mismo— Incluso se empieza a dudar en el concejo sobre si seguir considerándolos como habitantes de Hotaru, y en momentos como estos…— comenzaba a caminar Kenta hacia Yoshiro, quedando justo a pocos centímetros delante del mismo.
—Por qué no mejor… te dejas de entrometer en las cosas que no te incumben, y te largas de este pueblo de paso— reconoció nuevamente en tono burlón el hombre, a la par que le daba varias palmadas bruscas en la mejilla a Yoshiro, sin alterarlo de igual manera, pero demostrando la clara falta de respeto, a la par que comenzaba a acercarse hacia su rostro— No sería bueno… que un salvaje pokémon comenzara a atacar con sus "ilusiones" a un integrante del concejo ¿Eh?. Yo que tú… me empiezo a dar cuenta en la situación en la que se encuentran ahora, y no creas que no comentaré el mal trato que recibí de un Zoroark al concejo, será una historia interesante…— reconoció en aquel molesto tono y en susurros Kenta, siendo Yoshiro y Haruko los únicos que escucharon aquellas palabras.
—¡Eres un maldito sinverg….!— Haruko fue la primera en alterarse una vez escuchado aquello, alertando a Kenta en el momento en el que la misma comenzaba a acercarse de manera brusca hacia este, mientras que el mismo esbozaba una pequeña y casi indetectable sonrisa al saber que había cumplido su principal cometido…
Aunque claro… ni la Lucario como el hombre pensaron que Yoshiro interpondría su brazo entre esta y el mismo.
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Yoshiro se mantenía en silencio… su rostro no demostraba nada más que su ceño fruncido, mientras que las palabras se las guardaba, manteniendo el control y sus sentimientos en orden.
Haruko solo miraba extrañada a Yoshiro, a la par que volvía a girarse hacia Kenta, completamente enfurecida hacia el mismo, pero deteniéndose a pesar de todo ante la acción del Zoroark.
Kenta simplemente suspiró junto con otras carcajadas luego de aquel acto, sin despegar los ojos de la Lucario.
—Muy bien… veo que ya vas entendiendo un poco la posición en la que te encuentras, Zoroark— decía de manera prepotente Kenta— aunque… yo que tú también ando preocupándome por tu impertinente amiga— volvía a decir el hombre…
El ceño de Yoshiro volvía a fruncirse…
—Sería mejor que le pusieran un bozal— declaró a viva voz y con confianza Kenta…
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Bueno… debo admitir que hasta yo salté de la alegría por la impotencia acumulada siendo liberada mientras me contaban esta historia, una vez que me dijeron que Yoshiro le dio un pleno puñetazo en toda la cara a Kenta luego de que dijera tales palabras hacia Haruko.
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El sonido del golpe resonó en el lugar junto con el alarido correspondiente de Kenta, a la par que los gestos asombrados de la gente a su alrededor solo sumaban más tensión en el ambiente que se estaba creando.
Tami simplemente fruncía el ceño preocupada a la vez que anonadada, llevándose las manos a la boca, completamente asustada de las consecuencias que aquel acto traería.
—"Discúlpate con ella" — dijo con una voz tan seria como el mismo rostro que Yoshiro demostraba en su actuar, completamente erguido y decidido en sus acciones.
Kenta simplemente se llevaba la mano a la boca, intentando tragarse aquellos alaridos y no dañar aún más su dignidad luego de que aquel Zoroark lo hubiese golpeado de tal manera.
—¿A quién…?— empezaba a decir el adolorido Kenta, a la par que se levantaba— ¿A esa mierd…?— Kenta de nuevo se quedaba callado…
Cuando Yoshiro lo golpeó de lleno en el estómago antes de que completara dicha palabra.
El Zoroark lentamente comenzaba a separarse de Kenta, el cual había botado un poco de saliva ante el fuerte golpe recibido, cayendo de rodillas al suelo a la par que se abrazaba su estómago.
—"¡Dije que te disculparas con ella!" — reconoció en un prepotente grito el Zoroark por telepatía, mientras que Kenta seguía encorvado en el suelo.
Los temblores del hombre siguieron por unos cuantos segundos, sin embargo, en cuanto estos dejaron de emitirse, toda la gente se alarma cuando este se levanta bruscamente de donde estaba.
A la par que se lanzaba hacia Yoshiro con un cuchillo de bolsillo en su mano, el cual lo tenía oculto entre sus ropas.
El rostro de Yoshiro no se inmutaba, observaba claramente los ojos de aquel hombre, mientras que los del mismo simplemente demostraban furia e impotencia en su actuar…
No siendo difícil para el Zoroark, el golpear la mano de aquel hombre a pocos centímetros de su torso, para después darle otro golpe directo a su costado derecho.
El barullo seguía resonando en el lugar… comentarios diversos recorrieron el ambiente, a la par que ahora Kenta ni siquiera era capaz de omitir sus alaridos tras aquel golpe directo a sus costillas, a la vez que este estaba en posición fetal en el suelo.
—¡¿Ya lo ven?! — Empezaba a hablar entre alaridos el hombre, levantando apenas su rostro—¡Esto es todo lo que conseguiremos teniendo a estas cosas dentro de Hotaru! — alzaba lo más que podía su voz, Kenta.
—Todos ustedes deberían estar encerrados en jaulas— seguía diciendo ahora un poco más bajo Kenta, mientras que este ahora observaba directo a los ojos de Yoshiro.
El ambiente no podía estar aún más tenso que el que se encontraba en aquel instante… los susurros habían dejado de escucharse una vez que Kenta dijo aquellas palabras, mientras que Yoshiro solamente apretaba con fuerza su puño en son de las mismas.
—¡¿Qué está pasando aquí?! — una voz comenzó a resonar, llamando la atención de todos los ahí presentes, a la par que las personas comenzaban a apartarse una vez que alguien intentaba llegar hacia donde estaban Yoshiro y Kenta.
Siendo ahora Sora, el que se hacía presente en el lugar.
—¡Sora! — Kenta gritó al instante en el que lo vio— ¡El Zoroark me atacó! ¡Ya estoy harto de todo esto, tú eres uno de los pocos que me puede ayudar para que estas cosas se vayan de aquí! ¡Ayúdame! — seguía diciendo en voz alta aquel hombre.
Sora simplemente veía la situación… observaba a Yoshiro junto con Haruko, para después desviarse en Tami, la cual aún estaba de pie y estática.
—Yoshiro…— empezaba a hablar Sora en una seria actitud, sin embargo, este se queda en silencio cuando el Zoroark hace una mueca molesta.
—Tsch…— bufó molesto el pokémon, a la par que empezaba a acercarse hacia Sora...
Extrañando a todos, incluso a Haruko, cuando este simplemente pasa de él… con intenciones de alejarse del lugar.
—"Kenta los golpea… si ya no tengo voz en este lugar como para detenerlo, entonces hazlo tú; ya me harté" —reconoció molesto por telepatía el Zoroark, a la vez que continuaba en su caminar, mientras que el silencio era la única respuesta por parte de las personas que aún los rodeaban, a la par que más de alguno se sorprendía tras haber escuchado las razones del por qué Yoshiro y Haruko actuaban de aquella manera hacia Kenta.
Sora se mantenía estático… tenía muchas cosas dentro de su cabeza en aquel entonces, a la par que comenzaba a fruncir el ceño una vez que Yoshiro mencionó aquellas palabras, observando a su vez el rostro de Kenta, mientras que del mismo una pequeña sonrisa victoriosa comenzaba a enmarcarse una vez que se dio cuenta que el Zoroark finalmente se rendía.
Haruko simplemente miraba preocupada la escena… sabía por lo que Tami pasaba, mientras que los hombros de la misma lentamente comenzaban a temblar, sabiendo lo que le esperaría si Kenta volvía a entrar a aquella casa junto con la misma.
El hombre, de manera dolorida, comenzaba a levantarse a la par que lanzaba unas cuantas y tenues risas, mientras que Sora mantenía el silencio, a la par que todos los pensamientos en su cabeza que en aquel momento mantenían sus labios cerrados… comenzaban a conglomerarse cada vez más, transformándose casi como si de un ensordecedor chirrido se tratase, a la par que recordaba las palabras que había leído en cierta carta en mi oficina.
Siendo estas… las que colmaron por completo a Sora.
—¡Yoshiro Kurogane! — Fueron las palabras que, en forma de un poderoso grito, emergieron una vez que Sora finalmente dejaba escapar todos los pensamientos que por varios minutos habían invadido su cabeza.
Palabras las cuales… habían paralizado por completo al Zoroark una vez dichas.
Yoshiro no lo vio venir… su cuerpo quedó completamente estático una vez que Sora gritó su nombre, a la vez que el mismo pokémon lentamente comenzaba a encorvarse levemente, mientras que, a la vista de nadie, las pequeñas lágrimas emergiendo de sus ahora cristalinos ojos azules solo eran el reflejo de lo que lentamente provocaban en el mismo aquellas palabras… aquel apellido el cual, siendo proveniente de mi lado de la familia, y a pesar de no poseer ningún lazo de sangre conmigo, le había ofrecido e incluso pedido que el mismo lo portara.
Aquel apellido… aquella palabra… qué más reflejaba para el pokémon la unión que tenía con su familia.
El Zoroark no podía decir palabras… su nariz empezaba a congestionarse ante las lágrimas provocadas por sus recuerdos conmigo, emociones las cuales finalmente comenzaban a emerger luego de tantas semanas sin poder expresarlo como tal.
—¡Dime! ¡¿Quién te crees que eres para decidir si se debe poner en custodia a Kenta o no?! — preguntó aún en gritos Sora, a la par que el mismo se giraba, demostrando una seriedad mezclada con la misma furia de aquellas palabras, mientras que las personas, e incluso Haruko, lo miraban extrañados ante tal pregunta, tomándola como algo parecido a lo que le dijo Kenta a Yoshiro minutos atrás.
Sin embargo… solo Yoshiro sabía cuál era el real objetivo de esa pregunta.
El Zoroark, pasados unos segundos en los cuales dejaba escapar aquellas tenues lágrimas, lentamente comenzaba a erguirse, mientras que Kenta alzaba una de sus cejas en son de no entender lo que ocurría.
Sora seguía observando con seriedad Yoshiro, mientras que este, con la misma esencia, simplemente se giró levemente hacia el chico, a la par que su ceño fruncido junto con su serio rostro, solo eran meras representaciones de la misma energía que el pokémon comenzó a imponer con solo posar su mirada sobre él, mientras que este no se inmutaba.
—"Soy Yoshiro Kurogane, el encargado del aprisionamiento de cualquiera que se atreva a hacer un daño al pueblo de Hotaru" — reconocía en sombrías y serias palabras el pokémon, mientras que Sora mantenía su calmada a la vez que inamovible actitud.
El silencio existente en aquel lugar levemente era interrumpido por más de alguna brisa que importunaba en el sector, mientras que la tensión incluso llegaba a sorprender a las personas que aún se atrevían a observar aquella escena.
—Pues… ya no más— fueron las siguientes palabras que Sora mencionó, a la vez que todos se asombraban ante aquello, mientras que Kenta era el único que se alegraba, entendiendo lo que ello significaba, a la par que Yoshiro continuaba con su serio mirar…
Para después fruncir levemente el ceño, cuando Sora le lanza lo que parecía ser una pequeña billetera negra hacia el mismo, haciendo que este alzara su mano para así poder agarrarlo con facilidad.
Solo para extrañarse… cuando observa una placa junto con una pequeña identificación en la cual la imagen del Zoroark estaba presente en la misma.
—La decisión se tomó hace unas días por el concejo… ¡Oficialmente eres el nuevo jefe de la policía de Hotaru! — reconoció en otro grito lleno de seguridad y seriedad Sora, a la par que el rostro de Kenta se deformaba a uno completamente sorprendido e incrédulo, mientras que incluso Yoshiro no podía evitar el quedar sorprendido a pesar de toda la seriedad antes demostrada por él.
—Ahora… ya sabes que hacer; ¡Tú encárgate! — gritó nuevamente el chico, solo para hacer que el Zoroark volviera a fruncir el ceño con furia, a la par que el mismo Kenta, sabiendo lo que aquellas palabras traerían para el mismo, comenzó a correr desesperadamente del lugar…
Pero no pudiendo evitar… que el Zoroark aterrizara sobre el mismo en el acto.
—¡No pueden hacerme esto! ¡Soy parte del concejo!... ¡Nunca aprobé esto! — gritaba desesperado el hombre, a la par que Yoshiro lo sujetaba de sus muñecas atrás de su espalda, comenzando a levantarlo de manera brusca en respuesta.
—¿Acaso crees que nosotros somos tan tontos como para no notar moretones en una mujer y un niño? — empezaba a hablar Sora, mientras que Yoshiro comenzaba a caminar a la par que se llevaba a Kenta— Fue ahí que nos dimos cuenta que Ryo era el único junto con Takeru los que cumplían los roles de "policías" en este pueblo— explicaba con calma Sora, mientras que Yoshiro caminaba lentamente para que así el mismo Kenta escuchase— La pérdida de Ryo nos hizo darnos cuenta de que este pueblo no podría estar siempre protegido por el estado aural… decidimos comenzar a crear un nuevo cuerpo de policías, y Yoshiro fue el primer candidato como jefe por todas las cosas que él ha hecho por el pueblo, queríamos hacerlo oficial dentro de esta semana pero… supongo que adelantaste lo que desde un principio queríamos hacer— terminó de decir el joven, mientras que la ira solo se reflejaba en el rostro de Kenta, a la par que el mismo era apresado por el Zoroark, el cual ahora demostraba una mayor fuerza a cuando había peleado con el hombre.
—¡Son todos unos estúpidos! — comenzaba a gritar Kenta a la vez que seguía tirando de las manos del pokémon, sin resultados—¡Todos ustedes se arrepentirán de poner a estas cosas en las calles! ¡Váyanse al infie…!— los gritos del hombre de un momento a otro se sosegaron…
Cuando Yoshiro finalmente lo colocó dentro de una ilusión, en la cual perdía cualquier contacto con la realidad.
Las personas estaban completamente impactadas ante las cosas que escuchaban y observaban… el agresivo actuar de Kenta estaba más que demostrado, a la par que las rodillas de Tami chocando con el suelo eran el mero reflejo del enorme peso que de un momento a otro abandonó sus hombros una vez que vio a Kenta siendo apresado por Yoshiro, a la vez que esta no podía evitar el no empezar a abrazarse a sí misma, comenzando a derramar débiles lágrimas ante todas aquellas experiencias vividas.
Haruko al instante fue hacia donde estaba Tami, comenzando a apoyarla a la par que se agachaba para estar así a su lado, mientras que Sora de igual manera hacía lo mismo.
Yoshiro continuaba en su caminar… tenía su vista fija hacia donde se encontraba la municipalidad de Hotaru, en la cual sabía que encontraría una de las antiguas celdas que de antemano estaban construidas desde el mandato de Taichi.
Nada inmutaba su rostro… para ese entonces ya se encontraba a varios pasos del lugar donde aún estaban todas las personas acumuladas, mientras que el silencio seguía demostrándose por parte de las mismas.
Sin embargo… incluso Yoshiro volvió a cambiar por completo su actitud…
Cuando, lenta y progresivamente… varios aplausos empezaron a resonar entre la multitud.
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Yoshiro no se lo esperaba… aún en su mente de igual manera los prejuicios modelaban sus pensamientos, al creer incluso que aquellas personas que antes observaban en silencio, solo lo hacían en son del desapruebo o la exclusión que le tenían al mismo solo por ser un pokémon entre humanos…
El Zoroark solo pudo derramar una pequeña y escondida lágrima… una vez que además ahora varias de aquellas personas comenzaban a gritar su nombre en son del apruebo a su actitud y hacia el mismo.
Yoshiro solo esbozó una sonrisa, a la par que, aún dándole la espalda a todos, lentamente su imagen comenzaba a desaparecer conforme la distancia entre este y los mismos se ampliaba.
Haruko fue la última en dejar de verlo… se sentía orgullosa, a la par que la misma estaba al tanto de todos los sentimientos que el Zoroark a pesar de todo continuaba guardando dentro de sí, pero agradeciendo el que al menos los pudiera liberar… aunque fuese solo una parte.
La Lucario junto con Sora lentamente comenzaban a levantar a Tami, la cual casi al instante empezó a levantar su tembloroso rostro para después girarse de la misma manera hacia Haruko.
La cual se exaltó al instante en el momento en el que la mujer le da un repentino y abrumador abrazo.
No decía nada, Haruko tenía sus ojos abiertos, mientras que la ya los había cerrado hace mucho, a la vez que se mordía el labio ante todas las cosas que nunca pudo decir y tuvo guardadas dentro de la misma por culpa de Kenta.
Haruko lentamente comenzaba a esbozar una pequeña sonrisa ante aquel trato, guardando el silencio de igual manera ante tal situación, a la par que lentamente las personas a su alrededor, una vez viendo que ahora todo se encontraba en calma, comenzaron a dispersarse nuevamente… volviendo a la cotidianeidad de cada día, a la par que la felicidad y el descanso finalmente comenzaban a recorrer aquel sector donde solo la tensión predominaba.
Lo último que se vio fue cómo Haruko junto con Sora comenzaban lentamente a entrar a Tami, a la par que la misma iba tomada de la mano de la Lucario en son de la seguridad que la esta simbolizaba para aquella mujer… mientras que la Lucario, a unos pocos pasos antes de entrar a aquella casa, se exalta levemente una vez que "cierta" aura comenzaba a ser percibida por la misma, a lo que solamente se gira hacia atrás, aún con la duda sobre si su percepción estaba en lo cierto, para después fijarse como apenas una cola azul y unas orejas acompañadas por cuatro lágrimas se dejaron ver antes de ocultarse por completo una vez que aquel ser poseedor de aquellas singulares y ya conocidas características se retirase del lugar de igual manera, a lo que Haruko solo lanzó una pequeña sonrisa a la par que negaba levemente con la cabeza, pasando unos segundos hasta que finalmente dejara de sentir aquella aura a sus alrededores.
—"Nunca cambias papá…"— pensó Haruko una vez que había identificado al Lucario que antes se encontraba observando la situación a lo lejos, sin entrometerse debido a la obvia reacción del Zoroark, habiendo quedado completamente satisfecho con ello.
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El cuerpo chocando con las paredes maltrechas de aquella celda subterránea fue lo único que se escuchó a la par que el pokémon, cuya ilusión había finalmente dejado de subyugar a aquel hombre, cerraba la celda con seriedad y un leve toque de brusquedad, mientras que Kenta comenzaba a levantarse adolorido ante el trato, dándose cuenta de lo que ocurría.
—"Tami y Yuki estarán bajo mi custodia a partir de ahora" — empezaba a decir Yoshiro por telepatía, a la vez que Kenta se giraba al mismo luego de escuchar aquellas palabras, a la par que fruncía el ceño en son del disgusto e ira ante las mismas.
—"Si te atreves a cometer cualquier otra estupidez…"— El Zoroark comenzaba a retirarse por el pasillo de aquel lugar, mientras que Kenta se alzaba hacia las rejas de la puerta de aquella celda, sujetándola con todas sus fuerzas, aún queriendo demostrar su ira hacia el pokémon.
—"No volveré a ser tan amable…"— dijo en serias palabras y de niveles completamente distintos el pokémon a la vez que, incluso en Kenta, una pequeña gota de sudor recorrió su frente una vez sentida la verdadera determinación y poder que el mismo pokémon contenía ante las personas de aquel pueblo, para no alarmarlas ni causar la misma sensación que ahora el mismo Kenta experimentaba.
El hombre no dijo nada… su vista se perdió por completo una vez que sintió aquella energía y emociones provenientes del Zoroark, a lo que el mismo solo retrocedió lentamente de la puerta de aquella habitación en donde estaba cerrado, para después de la misma manera sentarse en una de las esquinas del lugar, sin poder hacer nada más ante su inminente encierro.
Sabía que sus contactos no servirían… así como tampoco su dinero como para sacarlo de ahí ya que entendía, aún de mala gana, que ahora el único que podría permitir que el mismo saliera de aquella celda.
Era el mismo Yoshiro.
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El Zoroark, una vez salido de la municipalidad de Hotaru, comenzaba caminar con normalidad hacia la casa de Tami, con intenciones de ir a buscar a Haruko.
Yoshiro comenzaba a llevarse las manos a la nuca pasados unos segundos, a la vez que el mismo comenzaba a meditar de mejor manera las cosas que en aquel día habían ocurrido, como también la nueva noticia que dio a conocer Sora una vez que este le dijera que el mismísimo concejo había decidido que Yoshiro fuera el nuevo jefe de la policía.
El pokémon solo pensaba… a la vez que se llevaba la mano hacia la espalda, metiéndola dentro de su roja cabellera para después volver a sacar aquella pequeña identificación que fácilmente quedó sujeta entre todo su pelo una vez que el mismo Zoroark la dejó ahí.
Yoshiro simplemente veía aquella placa y la foto debajo de la misma… recordaba el momento en el que se inscribió junto con Haruko, Takeru y Hanako como habitantes del pueblo, para lo cual fue necesaria la imagen. Simplemente pasaba uno de sus dedos sobre aquella metálica placa… a la vez que sentía el suave tacto, comenzando a imbuirse en sus propios pensamientos de antaño.
—"¿Tú querías esto para mí… Ryo?" — pensaba el Zoroark a la vez que continuaba observando el pequeño objeto.
El pokémon no observaba hacia adelante… simplemente caminaba por aquella calle sin concentrarse en nada más que en su credencial y los pensamientos antes dichos…
No tardando mucho… en chocar con la primera persona.
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No se lo esperaba… ya de por sí ansiaba el que solo se tratase de algún joven o alguien de esas características, sin embargo, no pudo ser mayor su vergüenza cuando una pequeña anciana es la que resulta ser empujada sin querer por el mismo Zoroark la cual, para agregarle un mayor sentido de culpa, cargaba varias bolsas llenas de vegetales y otros tipos de comidas, a lo que esta casi cae al suelo si es que el pokémon no se recompone y la vuelve a agarrar antes de que aquel choque pasara a mayores.
—"¡D-Disculpe!" — el apenado pokémon se disculpaba, a la par que la anciana, cuyo nombre o rostro desconocía, solo sostenía levemente temblorosa las manos del pokémon, debido al miedo que de igual manera sintió al pensar que caería, junto con también el pensar en las malas consecuencias que un golpe así traería para un cuerpo ya no tan joven como el suyo.
La anciana no dijo nada… simplemente asentía, y aceptaba la ayuda del Zoroark, a la par que volvía a recomponerse, no sin antes comenzar a bajar la mirada y observar como todos los víveres habían quedado regados en el suelo, haciendo que incluso el Zoroark bajara sus orejas debido a la culpa que lo abordaba en cantidades monumentales… solo para volver a levantarse con decisión.
—"Lo siento Haruko…"— pensó decisivo el pokémon a la par que ahora se giraba hacia la mujer que se encontraba delante del mismo.
—"¡Déjeme llevarle estas cosas!" — pidió enérgico y decidido el pokémon, a la vez que, sin necesidad de escuchar una respuesta por parte de la mujer, este comenzaba a agacharse a la par que comenzaba nuevamente a llenar las bolsas con los alimentos que se habían salido de las mismas.
—N-No te preocupes…— decía un poco apenada de igual manera la anciana, a la par que se llevaba una mano al pecho, mientras que con la otra intentaba acercarla al Zoroark para así evitar que el mismo dejara de recoger las cosas, obviamente sin resultado…
—"No tengo problema, de veras; además… esto es mucho, ¡Déjeme ayudarle!" — volvió a pedir el pokémon por telepatía, ya con todas las bolsas sobre sus brazos, no costándole lo mismo que a la anciana tiempo atrás, la cual se sentía un poco abrumada ante la actitud del pokémon, entendiendo en parte la actitud del mismo, pero sin querer aceptar la ayuda por simple modestia, aunque por dentro admitiera el que estas estaban bastante pesadas.
La anciana simplemente frunció un poco el ceño, levemente fastidiada, preocupando y entristeciendo al Zoroark por lo mismo una vez que esta comenzó a acercarse hacia él, pensando que seguiría negándose, sin querer recibir su ayuda.
Pero para quedarse completamente extrañado, cuando aquella anciana solo saca una pequeña bolsa de todas las que el mismo pokémon cargaba.
—No me dejes sin carga… no me gusta sentirme tan vieja— reconoció un poco avergonzada la mujer, a la par que incluso sus delgadas y levemente arrugadas mejillas se sonrojaban por lo mismo— mi casa es por acá— empezó a caminar la mujer, a lo que Yoshiro al instante comienza a seguirle el paso, sonriendo por la actitud que adquiría la misma.
—"¡Sí!" — dijo animado el pokémon, a la par que continuaba ayudando a aquella anciana que se había topado en su camino.
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El tiempo durante aquel día así pasó… en la casa, estando solamente Harumi y Hanako, estas solo se encontraban en silencio, mientras que preparaban ya la cena para ese entonces, esperando que llegasen tanto Takeshi como Hiyori del colegio, a la par que las mismas de igual manera se preocupaban de Yoshiro junto con Haruko y Takeru, esperando que los mismos llegasen con mis hijos.
Eran más o menos las ocho de la tarde… Takeshi y Hiyori salían tarde ese día del colegio, y fue a mediados de esas horas en las que los mismos llegaron finalmente a la casa, llamando la atención de Harumi y Hanako cuando estos empezaron a entrar.
—Hola… llegamos— dijeron cansados a la par mis hijos, a la par que estos saludaban con un beso en la mejilla tanto a Hanako como a Harumi.
—De verdad… pensé que nunca se acabaría la clase— declaraba completamente fatigado Takeshi, el cual no lo pensó dos veces antes de ir hacia su habitación y arrojar su mochila sobre la cama del mismo, a la par que se sacaba los zapatos y empezaba a masajear sus adoloridos pies.
Hiyori en cambio seguía de pie en la cocina, su hermano no era tan intuitiva como ella, y no tardó mucho en notar la obvia preocupación por parte de su madre y Hanako.
—¿Pasó algo? — dijo la chica a la par que dejaba su mochila a sus pies, mientras que Harumi ahora se giraba hacia la misma.
—Pensaba que Takeru y los demás los acompañarían… no los vemos desde la mañana—reconoció preocupada Harumi, mientras que Hanako lanzaba un gruñido de semejante tono, a la par que ambas comenzaban a ver la puerta de entrada.
No tardando mucho, en exaltarse cuando comienzan a ver la perilla moverse, siendo Haruko y Takeru los que ahora llegaban a la casa.
—Llegamos…— dijo en un tono normal y levemente alegre Takeru, a la par que Haruko decía palabras parecidas pero a un tono más elevado y feliz.
—¿Yoshiro no está con ustedes? — Harumi, luego de saludar, preguntó al instante una vez notó lo anterior, a lo que Takeru alzaba una ceja a la par que negaba con su cabeza.
—Pensábamos que estarían con ustedes— empezó a decir Takeru, a lo que Harumi nuevamente se volvía a extrañar.
—¿"Estarían"? — Harumi no comprendía, a lo que Takeru comenzó a dar intenciones de explicar, sin embargo, su emocionada hija lo reemplazó.
—Exacto, él y Sora— dijo ahora con una sonrisa la Lucario— Mamá, Tía Harumi… de verdad no sabrán lo que ocurrió: ¡El pulgoso ahora es el jefe de policía! — dijo emocionada la pokémon, a la par que Harumi y Hanako abrieron levemente sus ojos luego de aquella noticia.
Luego de aquello, Haruko relató ahora de manera un poco más calmada los actos cometidos durante aquel día, tanto por ella y Yoshiro, como también sobre la verdadera persona que Kenta era.
Los comentarios por obvias razones comenzaron a bajar de tono en los momentos en los que la Lucario mencionaba las cosas que la misma sintió luego de percibir el aura de Tami, a la vez que todos se sentaban en son del interés y el buscar estar un poco más cómodos ante tal desagradable experiencia para una mujer; sin embargo, el alivio pronto apareció en el rostro de las madres una vez que supieron el cómo actuó Yoshiro con aquel cobarde hombre.
Haruko simplemente sonreía luego de escuchar el final de aquella historia, mientras que Harumi de igual manera esbozaba una pequeña sonrisa, bajando levemente su mirada a la par que los recuerdos comenzaban a aparecer.
—Lo más probable… es que Ryo ya andaría saltando de la felicidad y el orgullo por lo que hizo Yoshiro, aunque creo que también habría golpeado mucho más a Kenta a como lo hizo él… debo admitir que al menos ese chico sabe controlarse un poco más— decía en un bajo y levemente alegre tono Harumi, causando un leve decaimiento y preocupación por parte del resto, a lo que mi esposa simplemente vuelve a alzar la mirada, solamente para entender la reacción de su hija y los pokémon, suspirando levemente mientras que, a lo lejos en la otra habitación, Takeshi aún en su cama observaba la conversación, preocupándose de igual manera ante la situación de su madre.
Un ambiente de silencio comenzó a formarse tras eso… nadie sabía cómo tratar a Harumi, los primeros días de la misma estuvieron llenos de llantos y noches sin dormir, siendo apenas consolados por Hanako, la cual incluso, para así apoyarla, dormía con la misma para así al menos no dejarla afrontar la soledad de mi perdida durante las noches.
Ya habían pasado varios días desde aquello… la situación de Harumi había dejado de estar en aquellos puntos tan álgidos y dolorosos, sin embargo, aquello no implicaba que la pena hubiese sido completamente superada por la misma.
—Sé lo que piensan… admito que aún no supero del todo el que Ryo se haya ido pero…— las tristes y tenues palabras de Harumi lentamente eran opacadas por una leve y pequeña sonrisa—De a poco van empezando nuevas cosas…— decía ahora en un tono cariñoso, a la par que empezaba a limpiarse una pequeña lágrima que había empezado a brotar sin cuidado— Yoshiro y Haruko finalmente están juntos— comenzaba a comentar mi esposa, a la vez que posaba su mano sobre la mejilla de la Lucario, la cual simplemente aceptó el cariño a la par que cerraba sus ojos mientras se ruborizaban sus mejillas ante el comentario.
—Mis hijos crecen…— Harumi, con su mano libre agarraba la nariz de Hiyori en son de juego, alegrando a la misma con ello— Aunque otro sigue siendo igual de tarado que su padre— dijo ahora en un tono un poco más alto la mujer, mientras que, del otro lado de la habitación de Takeshi y Yoshiro, mi hijo simplemente estaba recostado en su cama, empezando a esbozar una pequeña sonrisa tras haber escuchado aquello.
—Aun temo que no esté lo suficientemente lista como para superar el que Ryo no volverá— seguía diciendo Harumi, ya separándose de Haruko y Hiyori— Pero no puedo seguir estando atada al pasado… Ryo me dio una familia que nunca pensé tener… y no quiero…— Harumi empezaba a detener sus palabras en son de las pequeñas lágrimas que nuevamente volvían a emerger— no quiero… volver a tener que arrepentirme de no poder decirle cuanto cariño le tengo cada noche a las personas que amo— decía entre más lágrimas la mujer, mientras que Hiyori lentamente empezaba a ponerse a su lado, al igual que Haruko.
—Voy a superarlo… por él, por ustedes… tengo que hacerlo— reconocía en susurros la mujer, a la vez que cerraba sus ojos en son del abrazo que no solo Hiyori y Hanako le daban, sino también Haruko, mientras que Takeru de igual manera se encontraba a su lado.
Se quedaron así por unos segundos… era la segunda vez que se demostraban el cariño de aquella manera, y no era para menos… no solo Harumi lo necesitaba, y estaba más que claro el que cierta mano tarde o temprano se posaría en el hombro descubierto de mi esposa, la cual solo levantó la mirada…
Para observar como Takeshi de igual manera ahora se encontraba a sus espaldas, a la par que empezaba a abrazarla desde atrás.
—Todos lo haremos— dijo débilmente Takeshi, mientras que Harumi simplemente alzaba su mano hacia el cuello de mi hijo para así acercar su frente a la nuca de la misma, dándole varios animosos cariños y sacudidas a su pelo.
El silencio ahora de comodidad perduró por varios segundos, a la vez que lentamente todos comenzaban a separarse una vez llenados nuevamente de esperanza hacia el futuro venidero, junto con el agradecimiento de aún contar con el acompañar del otro.
Todos nuevamente volvían a sus costumbres, Harumi, una vez limpiadas sus últimas lágrimas, comenzó a levantarse para terminar de preparar la cena, mientras que Hiyori entraba a su habitación para dejar sus cosas en la misma.
A lo que, antes de que cada uno de estos comenzara a hacer su correspondiente tarea en el hogar, el sonido abrupto de la puerta abriéndose los exalta nuevamente, provocando que todos se giraran hacia la misma.
Para ver como un agotado y agitado Zoroark hacía su aparición finalmente en la casa.
—"¡L-Lo… L-Lo lamento!" — decía entrecortado el pokémon debido al cansancio que sentía, mientras que todo aquello solo daba indicios del obvio correr que el Zoroark debió de haber hecho para llegar a su casa—"¡Pa-Pasaron muchas cosas! ¡Sora me llamó y tuve que hacer un montón de papeleo! ¡Pero eso no es todo!" —Cada vez el pokémon se alteraba más, mientras que el mismo, con el simple hablar, aunque fuese por telepatía, causaba un mayor agotamiento en él.
—"¡El concejo me nombró como el nue…!"— el pokémon se quedaba sin palabras, y mucho menos cuando de la nada Haruko empieza a detenerlo.
—¡Calma!... ¡Calma!... — pidió la Lucario a la vez que se acercaba al Zoroark— Llegaste tarde pulgoso, ya les conté todo lo que pasó— reconoció risueña la Lucario, a la vez que le sacaba la lengua en son de juego, mientras que Yoshiro simplemente inflaba sus mejillas ante lo mismo una vez que notó el asentir de todos los que ahí se encontraban, como forma de reafirmar las palabras Haruko, a lo que el pokémon solamente lanza un suspiro una vez que finalmente se había recompuesto.
—"¿Llegué muy tarde para la cena?" — preguntó un poco apenado el pokémon, ahora girándose hacia Harumi, la cual solo le sonreía.
—Estuviste a poco de que fuera a buscarte, así que considérate suertudo…— reconoció en tono maternal la chica, a la vez que solo causaba unas cuantas risas apenadas por parte del Zoroark, mientras que el mismo se llevaba la mano a la nuca en son de los mismos sentimientos.
Ya pasado ello, las cosas transcurrieron con bastante normalidad, mi familia comenzaba a tener una cena rara vez vista luego de mi retirada, la cual estuvo llena de conversaciones y comentarios de todo tipo, agregando de vez en cuando uno que otro comentario vergonzante para la nueva pareja que finalmente demostraba ahora con gusto su relación, junto uno que otro gruñido por parte de cierto celoso padre que comía con sus ojos cerrados y mejillas infladas, sin mucho que opinar ante el Zoroark que ahora ya no demostraba miedo al demostrar el amor que sentía hacia su hija, sin querer manifestar de igual manera el que se alegraba de la misma felicidad que su pequeña niñita (ahora no tan pequeña) comenzaba a sentir.
Luego de aquello, ya una vez siendo la hora de ir a dormir, cada uno comenzaba a prepararse para ello, mientras que Takeru comenzaba nuevamente a entrar a su habitación, no sin antes desearle a todos las buenas noches, siendo la siguiente Harumi junto con Hanako, quedando solamente mis hijos junto con Takeru y Haruko en la sala principal.
—Será mejor también ir a dormir, mañana toca clases de nuevo…— dijo desanimado Takeshi, a la par que se llevaba la mano a los ojos en son de impotencia y desesperanza ante tal fatídico destino, comenzando a irse a su respectiva habitación, mientras que su hermana, luego de lanzar sus respectivos alaridos en son de lo mismo, de igual manera comenzó a irse a la suya.
—S-Sí…—dijo Haruko un poco desanimada, pero no específicamente por las razones que demostraban Takeshi y Hiyori.
—"S-Sí…"— dijo la mismas palabras en un gruñido el Zoroark, mientras que este chocaba su mirada avergonzada de vez en cuando con el de la Lucario.
No lo querían decir… ni siquiera sabían si era del todo "correcto" el pedirlo, sin embargo, ambos pokémon solo se quedaron estáticos uno frente al otro, a lo que, titubeando en sus primeros pasos, ambos pokémon de manera simultánea empezaron a separarse, para después irse a su habitación junto con Takeshi y Hiyori respectivamente.
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Todos esperaban un añorado descanso… aunque claro, si bien lo fue para Harumi junto con Hanako y Takeru, caso muy contrario era el de aquellos pobres adolecentes donde el sueño era aún más requerido ante las exigencias que el siguiente día traería para ellos con las clases, debido a que, durante casi una hora después de que todos se acostaran a dormir, los pequeños alaridos y quejidos por parte de Yoshiro y Haruko eran tales, que les hacían el dormir imposible tanto a Takeshi como a Hiyori.
Ambos pokémon lo deseaban… querían estar con el otro… y como si la misma inmadurez del amor floreciera con mayor intensidad en aquellos casos, ambos pokémon, siendo la pared entre sus habitaciones lo único que separaba sus camas, solo demostraban sus deseos con el continuo rasmillar de la pared, junto con más de algún gruñido o quejido en son de pena al no poder expresarse su cariño.
Claro… era una escena muy tierna y tal, pero no se podía decir lo mismo sobre aquellos pobres chicos cuyas almohadas utilizaban para tapar sus oídos, intentando con ello el poder dormir a pesar de estar constantemente atormentados por las cursilerías que aquellos pokémon no paraban de demostrarse uno a otro.
—"Quiero estar contigu…"— decía por telepatía la Lucario con sus mejillas infladas, a la par que de igual manera rasmillaba la pared.
—"Yu también" — decía en gruñidos el Zoroark al otro lado de la pared, rasmillándola de igual manera.
—"Yu más…"— decía ahora por telepatía la pokémon.
—"No… yu más…"— ahora el Pokémon gruñía.
—"Yu más…"— telepatía…
—"Yu más…"— gruñido…
Y así… los "Yu más…" se repitieron un centenar de veces, a la par que Takeshi y Hiyori cada vez se hartaban más con cada uno que los mismos escuchaban.
No fue sino hasta el "Yu más" numero ciento uno (más o menos como a las una de la mañana) cuando el enrojecido rostro por la furia de Takeshi llegó a su punto máximo.
—¡Yu quiero dormir! — lanzó un largo y enajenado grito Takeshi, a la vez que el estado aural se activaba ferozmente en él mientras que, con un encabronado rostro marcado con las ojeras de su cansancio, tomó por sorpresa a todos, cuando el mismo toma bruscamente la cama de Haruko (Con Lucario incluida) para después entrarla al cuarto donde Yoshiro aún se encontraba estupefacto, y dejarla a su lado, tomar su propia cama, y dejarla ahora en la habitación de su hermana, cerrando con fuerza y de manera malhumorada la puerta de la misma, dando pasos violentos hacia su cama, meterse en la misma y taparse con las sabanas.
Pudiendo así, luego de recibir los agradecimientos correspondientes de su hermana, finalmente tener el agradable silencio a su alrededor, estando tan agotado, que incluso luego de alterarse de tal manera, no tardó mucho en rendirse ante el gusto de estar finalmente tranquilo sobre el colchón de su cama en silencio, quedándose así finalmente dormido.
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No se lo esperaban… si bien querían estar y descansar con el otro, no se dieron cuenta hasta que ambos estuvieron frente a frente, cuando realmente reconocieron el hecho de que aún no estaban preparados para tal íntimo contacto, viéndose reflejado en el progresivo ruborizar en las mejillas tanto del Zoroark como en las de Haruko.
Ambos, ahora sentados en sus camas, simplemente se observaban con sus ojos completamente abiertos, ya no se decían ninguna de las frases antes mencionadas, a la par que el tragar nervioso de saliva, ya fuese por parte del Zoroark como de la Lucario, era fácil de escuchar por el otro.
El rostro de Haruko estaba lejos de mostrarse más calmado, sin embargo, a pesar de que su nerviosismo fuese tal, esta lentamente llevaba su mano entre las sabanas, intentando alcanzar la de Yoshiro… a lo que el Zoroark quedó literalmente en shock cuando la Lucario levemente comenzaba a morderse levemente su tembloroso labio, guiándose sin pensar por el deseo más profundo en su corazón, a la par que incluso comenzaba a fruncir el ceño ante el miedo que de igual manera le abordaba tras pensar en aquel "acto", siendo este el único deseo de dormir al lado de su pareja antes de un apasionado beso.
Sin embargo, la Lucario se exalta y extraña levemente cuando, en el instante en el que ambas manos entrarían en contacto, el rostro de Yoshiro se ruborizó al máximo, a lo que este se recuesta para después taparse al máximo con sus sábanas, a la par que ahora le daba la espalda a la Lucario, la cual había quedado completamente confundida y en "shock" tras aquel acto… esperando que Yoshiro correspondiera lo que la misma Lucario planeaba hacer, solamente para quedarse un poco dolida por lo mismo.
—"¡B-Buenas noches!" — dijo nervioso en un gruñido el pokémon tembloroso, a la par que se tapaba su enrojecido rostro, a pesar de que nadie lo viera.
Haruko comenzaba a entristecerse… sus pensamientos nuevamente le jugaban en contra luego de malentender el nervioso actuar del Zoroark a lo que, con sus orejas decaídas y un rostro de semejantes características, esta simplemente comenzó a recostarse en silencio, dándole la espalda de igual manera al pokémon, mientras que el rostro antes avergonzado de este lentamente se tornaba en uno más normal a la vez de pensativo hacia la Lucario.
—"Supongo que… no me ves de esa manera" — dijo por telepatía la pokémon, sin querer que nadie más que el mismo Yoshiro la escuchara, a la par que el Zoroark comenzaba a abrir sus ojos extrañado, escuchando atentamente las palabras de la Lucario.
—"¿¡Cómo pude ser tan tonta?!" — ahora Haruko solo pensaba para sí misma, sin embargo, la inexperta Lucario no sabía que… en el momento en el que uno comparte un poco de su aura con otro… este, mientras porte tu aura, será capaz de escuchar todos tus pensamientos, a menos que los bloquees, paso el cual la Lucario olvidó realizar por su poca experiencia con el manejo del aura a esos niveles.
Provocando que Yoshiro la escuchara hasta el último pensamiento… debido a que la Lucario le había dado un poco de su aura tiempo atrás para que este se pudiera comunicar por telepatía.
—"¡¿Por qué lo hice?!… ¿Ahora qué va a pensar de mí?" — seguía pensando la pokémon a la vez que se llevaba las dos manos a su rojo y avergonzado rostro.
—"Soy una tonta, soy una tonta, soy una tonta" — Haruko se decía aquellas palabras, a la par que Yoshiro lentamente comenzaba a fruncir el ceño ante el gran malentendido en el que se encontraba la Lucario.
Haruko, a tal punto de la humillación que sentía hacia sí misma, comenzaba incluso a derramar pequeñas lágrimas en son de ello, a la par que sus tenues gemidos debido al llanto se escuchaban de igual manera, solo causando que el ceño del mismo Yoshiro se frunciera cada vez más por cada segundo en el que la Lucario seguía en aquellos pensamientos.
La pokémon no se lo esperaba… incluso entre todas las lágrimas que aún recorrían sus mejillas, su rostro quedó completamente atónito una vez que sintió con brusquedad la mano de Yoshiro agarrándola de su brazo.
—¿¡Y-Yoshi…!?— Haruko apenas alcanzó a pronunciar una vez que el Zoroark comenzó a atraerla hacia él, girándola hacia este con la misma brusquedad de un principio.
Solamente para dejarla completamente anonadada cuando el Zoroark, sin decir una sola palabra, besa con extrema pasión los labios de la Lucario, la cual seguía con sus ojos abiertos ahora al máximo tras aquello, mientras que el Zoroark ya los había cerrado por completo.
Los párpados de Haruko titubeaban… era la primera vez que Yoshiro la besaba de aquella manera, causando que los ojos de la Lucario lentamente comenzaran a cerrarse en respuesta, dejándose llevar meramente por su instinto y su deseo a la vez que comenzaba a rodear con sus brazos el cuello de Yoshiro, mientras que este tenía su mano izquierda puesta sobre la nuca de la Lucario, tirándola hacia el mismo, a la par que lentamente su mano derecha comenzaba a bajar por la cintura de la pokémon.
El rubor, aunque ahora en un nivel un tanto menor que antes ante la confianza que se tenían el uno con el otro en aquel momento, seguía mostrándose en las mejillas de la Lucario, a la par que los mismos separaban sus labios de manera abrupta y en un fuerte exhalar, sorprendiendo nuevamente a Haruko cuando Yoshiro comienza a acercarse al cuello de la misma, haciendo que esta volviera a cerrar sus ojos con brusquedad cando siente como el Zoroark empieza a morderla, no con la rudeza como para causar un real daño en la Lucario, pero sí con la suficiente fuerza como para demostrar el deseo carnal del pokémon, a la vez que el mismo iba bajando su mano derecha ahora arañando y agarrando el muslo de la Lucario, elevándolo y llevando la pierna de Haruko hasta su cintura, a la vez que enterraba levemente sus dedos en la piel de la pokémon.
Haruko se contraía levemente por el dolor de los tratos del Zoroark, sin embargo… esta no los negaba, los deseaba… mientras que Yoshiro, aún en su silencioso actuar, comenzó a temblar a la par que titubeaba levemente en sus acciones, extrañando a Haruko la cual nuevamente comenzó a abrir sus ojos luego de que el pokémon comenzara a soltarla, dejando de morderla a su vez, simplemente para fijarse en cómo Yoshiro comenzaba a alejar por unos momentos su cabeza, aún con sus ojos cerrados, a la par que ahora eran sus labios los que temblaban ante tal situación, solamente para dejar aún más extrañada a Haruko, cuando este simplemente posa su frente amablemente sobre el torso de la misma.
—"No te hagas una idea errónea…"— Yoshiro empezaba a susurrar en gruñidos, mientras que el rubor de Haruko lentamente iba decreciendo, sin saber la razón del porqué el Zoroark se había detenido en tan álgido momento.
—"No sabes… cuanto me está costando el contenerme ahora…"— reconocía el pokémon, sorprendiendo bastante a Haruko luego de ello, a la vez que nuevamente el rubor empezaba a emanar en la Lucario luego de imaginar todas las cosas que aquel Zoroark estaba dispuesto a realizar con ella si es que este no se hubiera "controlado".
—"P-Pero…"— el Zoroark mandaba leves temblores, a la par que el mismo lentamente comenzaba a rodear a Haruko entre sus brazos—"No creo que este sea el momento adecuado…"— reconoció finalmente Yoshiro, a la vez que alzaba su apenada mirada hacia Haruko, la cual de igual manera lo observaba fijamente.
—"Tengo… mucha confusión… mucho miedo… estoy teniendo demasiadas responsabilidades, y temo no poder cargarlas todas, y…y…"— el pokémon se hiperventilaba entre cada gruñido que emitía, a la vez que se aferraba del pelaje de la espalda de Haruko, mientras que esta solo lo miraba cabizbaja.
—"Siento defraudarte de esta manera… sé que tú también quieres… pero… ¡Pero…!"— finalmente los gruñidos del pokémon dejaron de escucharse, a la par que los temblores de la impotencia y "cobardía" lo abordaban lentamente…
Siendo las dos manos de Haruko puestas sobre sus mejillas a la par que levantaba su rostro hacia el suyo, las que hacen abrir nuevamente los ojos del Zoroark, para observar a una sonriente y de igual manera un tanto apenada Lucario observándolo con sus cristalinos ojos rojos.
—Tú no me defraudas…— susurraba entre algunos sollozos la Lucario, no de pena, sino de felicidad ante las palabras que escuchó por parte del Zoroark— Tú… eres el pulgoso más lindo y considerado que nunca he conocido, y… también siento que no estoy lista…— reconoció a la vez que bajaba levemente la mirada, un poco apenada y triste, pero extrañando a Yoshiro cuando esta vuelve a mirarlo ahora de una manera más avergonzada y feliz— pero admito que esperaré con ansia hasta que el momento llegue— reconoció feliz aún con rubor en sus mejillas Haruko, a la vez que nuevamente sorprendía al Zoroark cuando esta empezaba a atraer su rostro hacia la misma, solamente para darle un pequeño beso en su frente.
Yoshiro simplemente esbozó una pequeña y agradecida sonrisa luego de recibir tal sincero gesto de afecto, a lo que simplemente abraza aun con más fuerza a la Lucario, acurrucándose en su torso, mientras que la misma pokémon simplemente lo abrazaba de igual manera a la par que apoyaba su mentón sobre la cabeza del rojinegro Zoroark.
—"Yo también…"— reconoció de igual manera Yoshiro, estando cómodo ante las caricias que la Lucario comenzaba a hacerle en su cabeza entre sus orejas, relajándose cada vez más, hasta que no pasó mucho cuando ambos pokémon se quedaron finalmente dormidos.
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Su dormir fue algo imposible de evitar… ambos acurrucados y nunca separándose del otro fue como convivieron durante aquella larga noche, pero así como la luna comenzó a emerger… esta tarde o temprano se ocultó en el horizonte para dar el comienzo a un nuevo día con el aparecer de los primeros rayos del sol, junto con el sonido lejano de las personas que ya comenzaban con su día laboral a como era la costumbre en el pueblo.
Haruko, la cual continuaba durmiendo ahora de lado, sin Yoshiro delante de la misma, comenzaba a abrir lentamente sus ojos en son del comenzar de aquel nuevo día, a lo que esta, con sus rojos ojos apenas abiertos, se extraña a la vez que se alegra cuando de la nada una tenue respiración comienza a rosar su mejilla, por lo que la Lucario simplemente lanza un par de risitas en su interior, para después alzar su mano y tocar la mejilla del rostro del Zoroark que se encontraba sobre la misma, mientras que este continuaba abrazándola, habiéndose cambiado de posturas con los continuos movimientos involuntarios nocturnos.
—"Supongo… que aún es muy temprano para despertar" — reconoció en un tono cariñoso en su mente la enamorada Lucario, mientras que esta se llevaba la mano del Zoroark que se encontraba sobre su cintura, para después llevársela consigo a su pecho, darle un pequeño beso, y después volver a acurrucarse aún más al lado del pokémon.
Sin embargo… tras haber realizado aquel acto… Yoshiro, inconscientemente, no pudo evitar el no sentir o sospechar como aquella pokémon comenzaba a alejarse de sus brazos, a lo que este al instante comienza a apegarse aún más a la espalda de la pokémon.
Haciendo que Haruko abriera sus ojos… extrañada.
—"¿Eh?" — pensó dentro de sí la Lucario una vez que Yoshiro se movió y se apegó más a la misma, levemente extrañada ante lo "nuevo" que comenzaba a sentir, pensando que era una sábana mal enrollada la que se cruzaba entre sus muslos, incomodándola levemente, a lo que esta no duda en intentar sacarla para así poder estar más cómoda y mejor acurrucada junto con el aún dormilón Zoroark.
Haruko no lo sabía… ni su padre o su madre le explicaron qué era lo que les ocurría a los chicos en aquellas circunstancias… y fue su pequeña ignorancia lo que la llevó a cometer tal acto.
La Lucario, aún con muchas dudas sobre lo que sería aquella "sábana"… lentamente comenzaba a bajar su mano, no tardando mucho en encontrar aquello una vez que posó su mano sobre el mismo.
Haruko seguía sin reconocer que era… claramente no era una sábana mal enrollada, a la vez que la misma intentaba empujarla hacia adentro para intentar sacarla de entre sus muslos, sin resultados, a lo que la Lucario nuevamente volvía a extrañarse aún más cuando ciertos murmullos "felices" por parte de un aún dormido Yoshiro comenzaban a escucharse, mientras que la misma Lucario seguía intentando sacarse aquello de lo cual apenas y pensaba que sería alguna vara o posible zapato que a Hiyori se le hubiera quedado sobre su cama cuando esta aún estaba en su habitación.
La curiosidad de la pokémon la carcomía por completo… no entendía nada en lo absoluto la pobre, siendo aún más vergonzante durante los varios apretones que la Lucario mandaba en son de intentar dilucidar qué era aquello que palpaba, solo para traer aún más gruñidos alegres por parte del "regalón" Zoroark que aún se encontraba a sus espaldas.
Haruko lentamente comenzaba a bajar su palma por aquel "objeto"…
Para después abrir completamente sus ojos… en el momento en el que su mano finalmente llegó al vientre de Yoshiro.
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"Unos segundos antes…"
—Takeshi… ¡Abre la puerta! ¡Ya llevas como media hora en la ducha! ¡Es mi turno! — reconoció molesta Hiyori, la cual se encontraba afuera del baño de la casa, con toalla en mano y aún en pijama y unas pantuflas azules con pequeñas orejas de características "Lucarionezcas", a lo que no pasa mucho cuando Takeshi finalmente comenzó a salir de dicho baño, cubierto con una toalla desde la cintura para abajo.
—Ya terminé… ya terminé… Dios… sí que eres una fastidiosa, apestosa— dijo un poco hastiado de tanto apuro el chico, mientras que este solo le sacaba la lengua a su hermana, siendo respondido de la misma manera por parte de Hiyori.
Pero asustándose completamente… cuando un leve temblor comenzó a retumbar en toda la casa.
—¡KYYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! —el enorme grito de cierta Lucario comenzó a resonar en el lugar mientras que, dentro de la habitación, la pokémon había salido expulsada de la cama una vez se dio cuenta de lo que había estado tocando todo aquel rato, despertando sin previo aviso al Zoroark el cual, completamente asustado ante aquella forma de comenzar el día, simplemente intentaba dilucidar el peligro, mirando a su alrededor, solo para preocuparse aún más cuando ve a Haruko sentada en el suelo y apoyada en la pared en uno de los extremos de la habitación.
—"¡¿Estás bien Haruko?! ¡¿Qué pasó?!" — preguntó el pokémon aún cubierto por las sabanas desde la cintura hacia abajo.
—¡T-Tus…! ¡Tus sábanas! — gritaba apenas la Lucario, a lo que Yoshiro simplemente alza una ceja extrañado, para después bajar la vista en son de intentar encontrar la razón del por qué Haruko le señalaba hacia "aquel" sector…
Quedando sus ojos completamente en blanco… cuando estos notan como cierto amigo comenzaba a hacerse presente entre las telas.
—"¡N-NO LO VEAS!" — fue lo que apenas pudo decir al instante en un fuerte gruñido el Zoroark antes de girarse hacia la puerta de la habitación para poder así darle la espalda a la Lucario, la cual volvía a gritar avergonzada luego de que la misma se volviera a observar sus manos y regresaran los pensamientos del pasado.
Sin embargo… ninguno de los dos pokémon contó con la sorpresa de que tanto Hiyori como Takeshi entraran sin previo aviso a su habitación… completamente asustados ante el grito que había lanzado Haruko.
Quedando completamente pálidos… luego de ver a Yoshiro en todo su esplendor, dejando a la imaginación lo oculto tan pésimamente tras aquellas sábanas.
—Wow…— reconoció en calmadas palabras Takeshi, a la par que el mismo le tapaba los ojos a su hermana menor, la cual ponía las suyas por mero instinto sobre las de su hermano, a la par que la misma se sonrojaba levemente ante la imagen que acababa de presenciar antes de que el mismo Takeshi le negara la vista… llegando así al punto más álgido de la vergüenza del Zoroark.
Siendo el grito completamente avergonzado del pokémon, junto con varias sombras emergiendo de todas las ventanas y puertas de la casa, la única respuesta apreciable por parte de Yoshiro luego de tal "firme" descubrimiento hacia su pobre persona.
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Los acontecimientos ocurridos tras aquella vergonzante "revelación" no son del todo relevantes de mencionar en este momento, gracias a dios (para el Zoroark) solo Harumi se encontraba en la casa, ya que para esas horas Takeru ya había partido a repartir las mercaderías, y Hanako cubría a Harumi durante las mañanas en la farmacia para que así la mujer pudiera ayudar a mis hijos para ir a la escuela.
Takeshi y Hiyori se encontraban sentados a un lado de la mesa, a la par que estos esperaban el desayuno, con un leve toque de incomodidad reflejado en sus rostros…
Caso muy contrario era el de Haruko y Yoshiro, los cuales, del lado opuesto a donde estaban mis hijos, solamente observaban completamente estáticos hacia el suelo, mientras que el rubor y sus labios temblorosos eran el mero reflejo del nivel de vergüenza que ambos poseían en aquel instante, a la par que la Lucario de vez en cuando observaba su mano, a la vez qué su imaginación le hacía pasar malos ratos luego de la "minuciosamente exhaustiva" forma que tuvo para identificar aquel "extraño objeto", haciendo solo que su rubor aumentara en consecuencia.
—Dios… ¿Tan difícil es pedir que me despierten amablemente? — Harumi era la que empezaba a hablar, a la par que esta les traía unos emparedados con mantequilla y mermelada, junto con cuatro vasos de leche de chocolate y uno de leche blanca en una bandeja, comenzando a dejarlos en la mesa mientras que esta se sentaba de igual manera para desayunar junto con los pokémon y sus hijos.
—"L-Lo siento…"— reconoció aún avergonzado el Zoroark por telepatía, debido a que las sombras que había lanzado hacía unos minutos atrás de igual manera alcanzaron y por ende despertaron a Harumi.
—Pero… Aún no me dicen qué fue lo que pasó— reconoció curiosa la mujer, a la par que la misma comenzaba a dar el primer mordisco a su pan, a la vez que observaba tanto a los pokémon como a Hiyori y Takeshi.
Haruko y Yoshiro nuevamente volvieron a adquirir aquella vergonzante postura, a la par que mis hijos comenzaban a lanzar unas cuantas carcajadas, obviamente para molestar a los pokémon.
—Pues… — empezaba a decir maliciosamente Hiyori, llamando al instante la atención de Haruko y Yoshiro.
—A Yoshiro se le…— las palabras ahora de Takeshi se detuvieron abruptamente…
En el momento en el que un centenar de sombras creadas por Yoshiro lo expulsaron de su silla, haciendo que el desafortunado chico quedara pegado en la pared, a la par que dos brazos de aura de Haruko le taparon la boca al instante a Hiyori, sacándola abruptamente de su silla de igual manera.
Harumi simplemente suspiraba, llevándose nuevamente un bocado a la boca, sin preocuparle mucho el actuar de los pokémon hacia sus hijos, ya que no es como si no estuviera acostumbrada a que los mismos en más de alguna ocasión irritasen a los apenados enamorados, sin embargo, aunque esta no demostrase interés por fuera, la chica de reojo simplemente observaba detenidamente los rostros de los pokémon, intentando sacar conclusiones ante su obviamente repentina vergüenza adquirida de la noche a la mañana.
—Creo… que será mejor que se vayan al colegio niños, ya se les está haciendo tarde— reconoció en normales palabras Harumi, a la vez que Haruko y Yoshiro, de mala gana, soltaron a aquellos dos de sus brazos de aura y sus sombras respectivamente, a la par que estos caían rendidos al suelo ante tal aprisionamiento.
—P-Pero… si aún es tempra— Takeshi empezaba a hablar, agotado tras haber perdido todos sus sentidos por aquel breve lapso, a lo que este se detiene al instante en el que el mismo Yoshiro es el que los levanta y los sube a su hombro de manera abrupta, a la par que levantaba a Hiyori de una manera un tanto más delicada.
—"¡Yo me encargaré de llevarlos!" — reconoció en felices y cínicos gruñidos el Zoroark, el cual se dirigía hacia Harumi— "Además… también me tengo que ir, Sora dijo que tendría que ir de nuevo con él, me va a presentar a los otros que conformarán el nuevo cuerpo de policías, así que quizás llegue tarde a la casa hoy" — explicaba el pokémon, a lo que Harumi solo asiente a la par que suspiraba junto con algunas carcajadas ante el actuar del pokémon, mientras que este se le acercaba apara después despedirse con un beso en la mejilla.
Yoshiro de igual manera planeaba despedirse de Haruko, sin embargo, lentamente el ambiente comenzaba a tornarse tenso por cada paso que el pokémon daba hacia la Lucario, mientras que esta entrecruzaba sus piernas a la par que escondía sus manos entre sus muslos y la silla, ruborizándose de a poco en consecuencia.
Yoshiro, aún con Takeshi y Hiyori apenas conscientes sobre sus hombros, simplemente se quedó observando el rostro apenado de la Lucario una vez que el mismo se detuvo delante de la misma.
Haruko, aun en su interior avergonzada, inconscientemente esperaba ver el mismo nerviosismo y vergüenza por parte del Zoroark, sin embargo, esta se extraña y se preocupa un poco luego de notar como el mismo pokémon solo frunce el ceño un poco triste, para después darle un rápido y simple beso en sus labios e irse de la casa con mis hijos, sin decir una sola palabra más.
El silencio perduró por unos segundos luego de que el Zoroark se marchase… Haruko observaba la entrada de la casa, a la vez que la misma comenzaba a fruncir el ceño triste de igual manera, comenzando a preocuparse y confundirse ante aquella mirada que Yoshiro le mandó antes de despedirse…
Harumi seguía observando a la Lucario, a la par que, como la más intuitiva que solo ella podía ser, ya más o menos comenzaba a sospechar lo que había ocurrido entre ella y el Zoroark, a lo que mi esposa solo lanza nuevamente un suspiro, llamando la atención de una aún triste Haruko, cuando la misma mujer comenzaba a soltar unas cuantas e inocentes carcajadas.
—¿Sabes? — empezaba a hablar Harumi, a la par que esta comenzaba a levantarse, una vez terminado de desayunar— Creo que hace tiempo que no salimos tú y yo a solas— reconocía alegre mi esposa, a la par que comenzaba a ir rápidamente a su habitación, para después sacar un bolso con varios jabones y cremas— ¿Te gustaría ir conmigo a darnos un baño en las aguas? Creo que sería una buena oportunidad para conversar de chica a chica— declaró amablemente Harumi, a lo que Hanako baja un poco la mirada apenada, ya suponiendo sobre lo que quería conversarle mi mujer, pero para volver a levantar la mirada una vez que esta posó su mano sobre su cabeza.
—Ey… arriba ese ánimo, no has hecho absolutamente nada malo, simplemente… no preguntaré ni hablaremos de nada de lo que no quieras decirme, pero ten la seguridad de que puedes confiar en mí para cualquier cosa que necesites— reconoció amable Harumi, mientras que Haruko se la quedaba mirando por unos segundos, un poco sorprendida ante aquellas palabras, solamente para después subir sus manos hacia su cabeza y tomar la de Harumi, comenzando a sostenerlas por un rato a la vez que se levantaba, empezando a sonreírle.
—La verdad… n-no me caería mal un baño— reconoció aún un poco nerviosa Haruko, solamente para después sonreírle a Harumi, entendiendo claramente la indirecta de aquellas palabras.
Digamos que… Harumi, para envidia de Hanako al no ser la primera, fue la que comenzó a darle "consejos" a la Lucario luego de deducir lo que había ocurrido aquella noche con el Zoroark, Harumi la aconsejó y le dio algún que otro "tip" o recomendación de cómo actuar en determinados momentos con su pareja.
No relataré las memorias de mi esposa y sobrina una vez que estas entraron en las aguas… aquellos recuerdos eran preciados y secretos para las mismas, y en el momento en el que escribo estas palabras, prefiero mantener dicha conversación, ocurrida en las aguas termales durante un gustoso baño, en secreto por el mismo respeto que les tengo a ellas.
La inseguridad de Haruko… los comentarios que tenía la misma sobre las experiencias de esta con Yoshiro, y todas las dudas que le surgían respecto al mismo, fueron completamente entendidas y respondidas por Harumi, mientras que aquello no le trajo nada más que el simple sentimiento de tranquilidad y comodidad a la Lucario, agradeciendo el que su tía fuera tan comprensible y madura con aquella situación que la acomplejaba.
Las chicas simplemente se quedaron en su conversación en aquellas aguas, ya a la par que a las muy confianzudas se les ocurría hablar de ciertas experiencias concierne a mí o al mismo Zoroark, o respecto a ciertas características o "curiosidades" que a las mismas se les ocurría compartir sobre nosotros, a la par que lo que comenzó siendo un día vergonzante para la pokémon, gracias a Harumi terminó por convertirse en uno lleno de risas picaronas junto con varios cotilleos aquí y por allá.
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Ya de plano a la perspectiva del pulgoso Zoroark, este, junto con Sora, se encontraban dentro de un amplio estadio el cual se utilizaba para diversos eventos que se celebraban en la ciudad, ubicado a unas cuantas cuadras de la municipalidad de Hotaru, a poca distancia de la escuela.
Yoshiro caminaba de un lado a otro, a la par que varios hombres y mujeres de distintas edades estaban formados delante del mismo, los cuales tenían su vista estática y firme ante el Zoroark, el cual observaba detenidamente a cada uno de ellos.
—¿Qué dices? — preguntó Sora el cual se encontraba de pie y de brazos cruzados a las espaldas del pokémon, pasando varios segundos de silencio antes de que Yoshiro volviera a contestarle.
—"Algunos son bastante jóvenes…"— reconoció el pokémon aún dándole la espalda, a la vez que observaba a una chica uniformada delante del mismo, de pelo plomizo y ojos marrones, la cual hacía un intento por mantener la compostura ante la imponente presencia del Zoroark, el cual era más alto que la misma.
—Tú tienes diecinueve, de hecho… eres el más joven todos—reconoció en una suave carcajada el chico, a lo que el Zoroark simplemente se gira hacia el este, levemente fastidiado por lo verdadero de sus palabras, a lo que de igual manera se comienzan a escuchar algunas carcajadas provenientes de los futuros policías, haciendo que Yoshiro ahora se girase hacia los mismos al instante, con un rostro tan serio y contenedor de imponencia, que no hizo falta más que una sola mirada para que los mismos se quedaran estáticos y en silencio nuevamente.
—"Si comparara mi edad con las de todos ustedes… ya les llevo varios años de ventaja" — empezaba a hablar el Zoroark, adquiriendo nuevamente una actitud más militante, a la par que comenzaba a caminar nuevamente de un lado a otro, mientras se llevaba las manos a la espalda.
Las palabras del Zoroark iban y venían, de a poco las mismas personas incluso se mostraban interesadas en el actuar del pokémon, a la par que este les explicaba la situación en la que todos se encontraban, y la responsabilidad que ahora se iba a posar sobre sus hombros.
Yoshiro tenía muy presente la situación en la que se encontraba, sabía que, simplemente por ser un pokémon, ya no era común el simple hecho de formar parte de la policía de Hotaru, y mucho menos ser el jefe de la misma… sin embargo, el Zoroark se había ganado lentamente el respeto de varios de los del pueblo, no solo por su amabilidad y actitud servicial, sino también por su ímpetu y su fortaleza demostrada en más de una ocasión durante los sucesos que marcaron un antes y un después en la historia de nuestro pueblo.
Las personas ahí presentes lo sabían… sabían que Yoshiro merecía aquel puesto… y no se hubieran alistado de ser el caso contrario, dejándoselo bien en claro con su actuar firme y obediente ante las palabras que el Zoroark dictaba.
Sora simplemente sonreía satisfecho, Yoshiro continuaba hablando, a la par que explicaba el cómo funcionarían los horarios de todos, junto con las características de sus papeles a la hora de que existiese algún percance de fuerza mayor.
Las horas de aquel día así se consumieron… ningún suceso de mayor importancia ocurrió tras los antes mencionados, exceptuando el hecho de que cierto Zoroark, luego de empezar un turno nocturno, volvió a altas horas de la noche, más o menos como a las una de la mañana, entrando y notando la obvia oscuridad existente en el hogar, luego de que todos se fueran a dormir.
Yoshiro simplemente suspiró, levemente agotado ante las horas de guardia, a la par que el mismo dejaba su roja bufanda colgada en un perchero en la entrada, para después titubear levemente sobre su siguiente paradero…
Ya que… no sabía quién lo estaría esperando en su habitación.
El Zoroark lentamente comenzaba a caminar hacia la puerta de su pieza, a la par que el mismo, juntando un gran valor, comenzó a abrirla de la manera más silenciosa y discreta posible.
Sin embargo… este no pudo evitar el no sorprenderse cuando encuentra la luz de la habitación encendida, mientras que cierta Lucario se encontraba acostada ya dentro de las sabanas de la cama, a la par que la misma simplemente se encontraba leyendo un libro.
—"H-Haruko…"— dijo en un gruñido extrañado el Zoroark, mientras que la Lucario se exaltaba levemente debido a que la misma no había sentido la presencia del pokémon por lo concentrada que estaba en su libro, a lo que solo lanza una pequeña sonrisa en respuesta.
—Al fin llegaste— dijo alegre Haruko, comenzando a cerrar y guardar su libro— te estaba esperando…— reconoció ahora un poco más calmada, a la vez que alzaba sus brazos acompañado de un bostezo ante el sueño que de igual manera tenía.
—"No pensaba que…"— Yoshiro comenzaba a sentarse en la cama, sin despegar su vista de la Lucario.
Pero quedando completamente en silencio cuando, una vez sentado, la Lucario se acercó al mismo para darle un abrazo.
Haruko no decía nada… Yoshiro no lo entendía del todo, pero aquello no evitaba que el mismo entrecerrara levemente sus ojos, a la par que rodeaba con una mano a la Lucario de igual manera.
—L-Lamento por cómo reaccioné antes… — la Lucario empezaba a hablar de manera tímida, mientras que Yoshiro abría levemente sus ojos ante aquellas palabras, sin responder.
—Te debí avergonzar mucho… de verdad lo siento… no fue mi intención— seguía diciendo triste Haruko, siendo un abrazo más fuerte la única respuesta por parte del Zoroark.
—"Tú…"— Yoshiro comenzaba a hablar pasados unos segundos tras aquel gustoso abrazo, mientras que este simplemente se separaba un poco para poder así quedar de frente a la Lucario, la cual tenía sus ojos levemente llorosos por la culpa que aún sentía.
—"Sí que eres… una tonta…"— reconoció en una suave carcajada el Zoroark, solamente para hacer despertar en el rostro de la Lucario una pequeña sonrisa, mientras que Yoshiro posaba su mano en la mejilla de la pokémon, solamente para después darle un pequeño beso en sus labios, separándose luego de unos segundos, para después simplemente comenzar a acurrucarse ambos en la cama.
Las luces fueron apagadas, a lo que lentamente los pokémon comenzaban a acomodarse en sus posturas a la par que, nuevamente y esta vez incluso adrede, la Lucario comenzaba a darle la espalda al pokémon, con claras intenciones de que este la abrazara… a lo que Yoshiro duda por unos momentos debido a "ciertas" razones, pero se exalta cuando de la nada dos brazos de aura emergen de su pareja, para después atraerlo con una leve brusquedad hacia la misma, tomar las manos del rojinegro pokémon, y llevárselas hacia el estómago de la Lucario luego de aquello.
—No me gusta que sigas teniendo más vergüenza conmigo…— reconocía en susurros la pokémon, mientras que el rubor nuevamente comenzaba a emerger en el rostro del Zoroark, a la par que el mismo intentaba autocontrolarse de "ciertas amenazas".
—"N-No es eso…"— el Zoroark murmuraba con sus mejillas infladas y sonrojadas, a la par que apoyaba su mejilla con la de la Lucario—"Es que… e-en la mañana…"— seguía diciendo el pokémon, llamando al instante la atención de Haruko.
—¿Qué pasa? — susurró la Lucario, sin saber qué era lo que iba a decir Yoshiro, a la par que el rubor aumentaba considerablemente en el mismo luego de pensar decir aquellos secretos pensamientos para él, decidido a decírselo a Haruko por la confianza que adquiría hacia la misma.
—"Pensé… que… no te gustaría así…"— el rubor de Yoshiro empezaba a aumentar al máximo, a la par que el mismo comenzaba a apartar su mejilla con la de Haruko, para después ocultarlo en la nuca de la misma, tapando sus ojos con las lágrimas de la pokémon, sin poder decir las siguientes y obvias palabra.
Haruko simplemente se quedó en silencio por unos momentos tras aquello, a la par que comenzaba a ruborizarse en respuesta, solamente para esbozar una pequeña sonrisa apenada y nerviosa, a lo que alza su mano para después tocar la cara del Zoroark a sus espaldas.
Solamente para hacer… que Yoshiro abriera sus ojos al instante, a la par que Haruko nuevamente volvía a separar su mano de la mejilla de su pareja, luego de haberle pasado un claro mensaje… el cual no escribiré en este libro… para respetar la misma intimidad de la pareja.
Yoshiro nuevamente volvía a alzar su rostro, volviendo a posarlo sobre la mejilla de la Lucario, ahora con una mirada curiosa e inocente, a la par de ruborizada.
—"¿D-De verdad piensas eso…?"— preguntó asombrado de aquel mensaje que había recibido por parte de la Lucario, a lo que esta simplemente asiente levemente, con sus ojos cerrados y una amplia sonrisa, a la par que el rubor de igual manera seguía estando presente en la pokémon.
Yoshiro simplemente esbozó una amplia sonrisa luego de aquel asentir, solamente para después cerrar con fuerza sus ojos ante la alegría que le abordó, comenzando a apegarse con completa confianza a la Lucario, acariciando su mejilla con la suya repetidas veces, acurrucándose más que nunca el uno con el otro, mientras que Haruko aceptaba los tratos satisfecha y de manera regalona también.
El amor se expresaba… día a día la familia iba aprendiendo y viviendo cada vez más experiencias; la pena en ellos iba decreciendo conforme el tiempo junto con el cariño que todos se tenían ayudaban a finalmente superar por completo mi perdida.
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Los meses tras aquellos específicos acontecimientos pasaron con gran normalidad… la situación en el pueblo cambiaba a la par que mejoraba con cada día que transcurría, los negocios prosperaban, la seguridad se mantenía vigente y completamente inquebrantable por parte del Zoroark y los demás que conformaban el cuerpo de policías.
Se habían cumplido aproximadamente unos siete meses luego del incidente con Ryuji, el día en el pueblo comenzaba a cómo era la costumbre, a la par que mi familia realizaba sus respectivas tareas u objetivos de igual manera.
El ambiente que se sentía en el recorrer de las calles de Hotaru únicamente reflejaba la calma y la tenue felicidad que constantemente se mostraba en el actuar condescendiente de los vendedores o comerciantes ubicados en el mercado cercano a la municipalidad.
Sin embargo, a pesar de esta alegría que emanaba con gran calma no solo en el mercado, sino también en todo el pueblo en general… una extraña seriedad se sentía emanar desde la municipalidad de Hotaru; algunas personas, sin siquiera poseer una habilidad parecida a la percepción del aura o rasgos similares, un leve cosquilleo recorría las espaldas de las que se atrevían a caminar lo suficientemente cerca de aquel calmado y silencioso lugar.
Las persianas evitaban cualquier entrada de la luz de aquel alegre día… las ampolletas apenas y daban una tenue iluminación dentro del Lugar, a la par que todos los que ahí se encontraban presentes, desde secretarias hasta otros trabajadores de distintas áreas, simplemente guardaban el silencio mientras que, a la par que uno se adentraba cada vez más por los pasillos existentes dentro de aquel edificio, una prominente puerta doble terminaba como la última tras el final de un largo recorrido, siendo lo que se encontraba tras aquella entrada el epicentro de toda la pesada y tensa energía antes descrita.
—No es algo que se pueda decidir con una simple votación, Sora… y lo sabes, aunque te cueste admitirlo, no es normal— una voz femenina se hacía presente a la vez que, ya dentro de la habitación, seis hombres y cuatro mujeres se encontraban sentados delante de una larga mesa en forma de "U", mientras que en el centro de la misma, era Sora el que se encontraba de pie, en frente de todos.
Siendo aquellos… el consejo de Hotaru.
—Lo sé Rin… pero ambos sabemos que el pueblo lo necesitará tarde o temprano, ya es momento de que se elija a uno nuevo— empezaba a hablar Sora, mientras que la mujer a la cual se dirigía simplemente lanzaba un tenue suspiro tras aquellas palabras— Simplemente quiero hacer una conferencia con todos… merecen saber esto, no por nada Ryo lo recomendó— seguía diciendo ahora en un tono mucho más serio el joven, a la par que solo se escuchaban murmullos de dudas por parte de todos los ahí presentes.
—¿Te das cuenta de las consecuencias que eso podría traer? — ahora una nueva voz masculina se alzaba entre las demás, a la par que el asentir del resto solo causaba una mayor imponencia por parte del mismo—No solo nuestra relación con el pueblo… sino también con el resto de las ciudades— seguía en sus palabras aquel hombre, para después notar como Sora se giraba hacia el mismo, mostrando cierto descontento y una leve molestia ante aquellas palabras, solamente para ser respondida con una mirada de similares características por parte del hombre perteneciente al concejo.
—Agradezco las cosas que Ryo infundió y creó en Hotaru… pero eso no implica que todas las cosas que él recomiende sean las acertadas, y mucho menos sean las que nosotros tengamos que obedecer, te guste o no… ¡Él ya no sigue siendo el alcalde de Hotaru! — dijo imponente y de manera bastante prepotente aquel hombre a la par que el mismo se cruzaba de brazos.
El silencio tras dichas aquellas palabras comenzó a recorrer la habitación sin piedad, a lo que nuevamente el murmullo proveniente de todos los integrantes del concejo comenzaba a propagarse… mientras que Sora simplemente intentaba contener su impotencia ante aquellas palabras dichas por el hombre.
Pasaron los segundos… hasta que una voz femenina distinta a la de Rin comenzó a escucharse.
—Quiero que escuchen los dos… y esto también va para todos los de este concejo: la democracia es el pilar fundamental en este pueblo y… ocultar esta información no nos haría tan diferentes a lo que Taichi hacía— declaró finalmente aquella mujer, dejando en completo silencio a todos los murmullos de los del resto del concejo, mientras que estos simplemente bufaban ante la veracidad de las palabras de la misma.
—Sora…— la mujer volvía a dirigirse hacia el joven, el cual hacía lo mismo hacia esta— debo reconocer de igual manera las palabras de Norio… no sabemos cómo pueda afectar esto en nuestra relación con el pueblo, o con nuestros contactos con la capital y las demás ciudades— admitía, a la par que Sora fruncía levemente el ceño, un poco preocupado por lo mismo.
—Si decides revelar la información de esa carta… lo que pase en adelante, ya no habrá vuelta atrás…— la tensión lentamente comenzaba a acumularse cada vez más dentro de aquella habitación, mientras que aquella mujer de serio mirar únicamente esperaba una respuesta por parte de Sora.
—¿Confías en Ryo lo suficiente como para aceptar la responsabilidad de todo lo que ocurrirá cuando muestres esa carta? — preguntó finalmente la mujer, a lo que Sora simplemente cerró sus ojos tras aquella pregunta, a la par que apretaba ahora su puño derecho, mientras que dentro del mismo, la carta antes encontrada dentro de uno de los libros de mi antigua oficina comenzaba a arrugarse sin querer ante la impotencia que se encontraba dentro del corazón del joven, a la par que los segundos de silencio nuevamente comenzaron a presentarse en la habitación tras ello.
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—Sí… Ayame— respondió finalmente Sora… trayendo como consecuencia una convencida y satisfecha sonrisa por parte de la madre de Harumi.
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Y aquí... finaliza la primera parte de este capítulo :3, espero les haya gustado... eventos muy bonitos se vienen en la que espero sea la última parte de esta pequeña historia corta, ya la tercera aviso será la última de "El resultado de la elección" y nos abriremos de paso de lleno con "Eterna voluntad" :D
Lord fire 123 ¿Qué tal los ataques al corazón? xD este libro como ya te habrás dado cuenta no se trata de una sola y única historia, sino de tres historias cortas :3, y... se van a mostrar muchos sucesos entre Yoshiro y Haruko (~w)~ jajjaja, espero te haya gustado este cap, ya sabes... lo de siempre, me alegra ver tus comentarios cada vez que publico ^^
Eso sería todo... y sin más que decir...
¡Nos vemos en la siguiente parte de la historia! :P
