CAPITULO 6

(Pov Judit)

Sentía mi cuerpo muy cansado, estaba tumbada sobre la moqueta de aquella sala, cerré los ojos pero no podía dormir, Troy me había llevado al límite y necesitaba mi liberación pero sabía que no me la daría. Había traído un zumo y un par de galletas, las cuales comí sin rechistar. Ahora no estaba, me había dejado sola para "reflexionar" no debí tocarme sin su permiso, sabía que merecía un castigo pero creía que se estaba pasando...

La puerta se abrió con un sonido metálico y me miró fijamente, me arrodillé y puse las palmas de mis manos sobre mis muslos boca arriba y abrí mis piernas como él me había enseñado.

-Judit...-.

Seguí mirando las palmas de mis manos.

-Levántate, continuaremos con el castigo en la cocina-.

Asentí despacio y me levanté, sin mirarle, caminé detrás de él obediente hasta subir las escaleras, la claridad de la luz hizo que mis ojos se molestasen, hacía un día radiante.

-Quiero que prepares mi comida Judit-.

Asentí otra vez y fui hacia la cocina. Miré lo que mi madre tenía en la nevera, todo pre cocinado.

-No quiero esa mierda plastificada- dijo cerca de mi oído acariciando mis caderas- quiero comida de la que tú haces en casa-.

Eso tendrá... había un par de calabazas, las arreglé y las puse a hervir, crema de calabaza, mi favorita.

Cuando estuvo lista la pasé con la picadora y de puse la sal y el aceite, un poco de pimienta, la serví en un plato y la puse sobre la mesa de la cocina.

Troy me estaba observando desde el marco de la puerta.

Miré mis manos y agaché la cabeza al lado de la mesa.

Escuché como se sentó y tomó la cuchara.

-¿Tienes hambre Judit?-.

Asentí un poco.

-Está bien, quiero que te tumbes en la mesa-.

Me tumbé rápidamente. Mis piernas abiertas en su dirección, le miré desde donde estaba, todo su cuerpo tatuado, esculpido sus abdominales definidos, era mi Troy. Jadeé cuando sopló la crema naranja y la llevó a mi boca, abrí la boca y tomé la primera cucharada, exquisita. Troy era un maestro jugando con la comida y conmigo.

-Vamos Judit... ahora quiero que entiendas, lo importante que resulta mi permiso- dijo en voz baja y pausada- quiero que comas pero lo aremos con un añadido-.

Sacó de su bolsillo una pequeña barita corta no mayor a un dedo pulgar, vibraba podía verlo, tragué saliva.

-no quiero que gimas ¿lo has entendido? comerás con esto-.

Lo puso sobre mi clítoris y me contoneé en busca de su contacto.

-No te correrás ¿lo has entendido?-.

Ahora tampoco podía gemir, cerré los ojos conteniendo las lágrimas.

-Si- susurré- Troy-.

-Muy bien... comencemos peque-.


Queriamos desearles a todas/os nuestras/os seguidoras/res una FELIZ NAVIDAD.

Saludos de parte de Srta Morena, Valeria Vulturi y todos los Casannova.