Los días se convirtieron en meses… ya para aquel entonces la relación entre Yoshiro y Haruko era algo completamente aceptado por todos los miembros de mi familia, incluyendo al pulgoso y protector de Takeru el cual, a pesar de actuar silenciosamente con respecto a sus celos, aceptaba por completo a Yoshiro, totalmente seguro de que su hija le correspondía así como viceversa.

El pueblo de igual manera se había "adaptado" de cierta manera conforme más tiempo pasaba… Yoshiro se había convertido en alguien completamente conocido y aceptado por la mayoría, y este de igual manera seguía demostrando aquella indiscutible confianza que de a poco cada vez más personas le tenían, trabajando y ayudándolas en su día a día, ya fuese dentro como fuera de su trabajo.

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Era un nuevo día… ya más o menos un año después del incidente con Ryuji. Yoshiro se encontraba caminando por una de las calles del pueblo junto con otro oficial a su lado, a la par que los mismos simplemente patrullaban en la zona a cómo era la costumbre en aquel día.

Tanto hombre como pokémon se encontraban charlando… para aquel entonces incluso la relación que el mismo Yoshiro había adquirido con los demás policías se había vuelto incluso amigable… si bien el respeto de aquellos hacia el Zoroark se mantenía vigente, no impedía que los mismos de vez en cuando conversaran o le hicieran preguntas de distinta índole al Zoroark durante sus turnos de trabajo… y claramente aquel día no iba a ser la excepción.

—¿Y ya ha pensado en lo que le va a regalar? — continuaba la conversación el guardia, a lo que Yoshiro simplemente continuaba observando hacia adelante, a la vez que suspiraba un tanto desanimado luego de escuchar tal pregunta.

—"Lo he tenido en mi cabeza todo el mes, Isao… tengo algo aunque, para serte sincero, no sé si sea lo suficiente bueno para ella" — reconoció el pokémon por telepatía, habilidad la cual casi siempre usaba gracias a la ayuda que cierta Lucario le concedía.

—Igual… tiene que pensar que, sea lo que sea, a la señorita Haruko le va a gustar si viene de usted— reconoció en tono amable Isao, a lo que Yoshiro simplemente lanza un bufido junto con una leve carcajada, para después darle unas cuantas palmadas en la espalda al oficial.

—"Concentrémonos en el trabajo mejor..." — dijo el pokémon, a lo que solo trae como respuesta unas leves carcajadas de igual manera por parte del hombre que lo acompañaba en su caminar.

—Sí, señor— afirmó obediente Isao.

Era muy obvio lo que estaba por ocurrir en unos días más… como bien había mencionado antes, el tiempo avanzó rápido, ya casi se cumplía un año desde que yo me había marchado y, a pesar de que este suceso marcó por completo a mi familia, de igual manera para aquel entonces, ya casi se cumplía un año de otro cierto suceso que de igual manera marcó ahora más bien a ciertos pokémon…

Obviamente el primer aniversario de relación entre Haruko y Yoshiro.

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Una vez las horas del turno de Yoshiro se cumplieron, este comenzó a retirarse junto con su compañero luego de que otro dúo de policías llegase para reemplazarlos, saludándolos previamente para después ocupar sus lugares en aquella zona específica del pueblo.

Isao y Yoshiro no tardaron mucho en separarse… ambos tenían que ir a la municipalidad de Hotaru para registrar su hora de salida, sin embargo, el Zoroark iba a tomar un camino distinto que el del chico ya que el pokémon tenía intenciones de pasar a buscar a Takeshi y a Hiyori al colegio los cuales, durante aquel día en específico, salían al mismo horario que Yoshiro, por lo que ya era costumbre el irlos a buscar.

Una vez solo, Yoshiro lentamente empezaba a llevarse sus manos hacia su nuca, a la par que miraba hacia el cielo despejado de aquel día, aún pensando sobre qué cosa prepararle a Haruko para su aniversario… teniendo varias ideas, pero ninguna lo suficientemente fuerte por sí sola como para justificar aquel evento de tal importancia.

No tardando más de algunos minutos en llegar, el sonido del timbre indicando el termino del colegio resonó casi al instante en el que el pokémon recién empezaba a llegar al colegio, a la par que varios padres que ahí se encontraban para buscar a los más pequeños lo saludaban con amabilidad, acto el cual fue respondido de igual manera por parte del Zoroark.

Varios niños emergían de las puertas… a lo que Yoshiro no tarda mucho en identificar a Takeshi comenzando a emerger de entre el resto de los alumnos, a lo que el pokémon simplemente alza la mano hacia mi hijo, para después llamar su atención después de un rato, haciendo el mismo gesto el chico una vez que vislumbró al Zoroark.

Yoshiro solo sonreía una vez encontrado a mi hijo, a la par que el mismo se quedaba de pie mientras que Takeshi caminaba hacia este, a lo que el pokémon comenzó a extrañarse en el momento en el que se percata que mi hija no lo acompañaba.

Sin embargo… su pensamiento no pudo durar mucho… ya que al instante se exalta en el momento en el que varios niños comenzaban a correr completamente emocionados hacia el Zoroark.

—¡Yoshiro! — daban largos y felices gritos los niños que recién estaban por su primer o segundo año en el colegio, a la par que Yoshiro simplemente suspiraba en su interior, ya sabiendo lo que se avecinaba a la par que el mismo solamente les sonreía con sus brazos abiertos, a la par que este se agachaba para recibirlos.

Era lo usual… les agradaba que un pokémon siempre estuviera en aquellos días afuera del colegio, y más aún cuando cierto pulgoso se sentía alagado de los cumplidos que más de algún niño le hacía hacia su larga cabellera, o a las marcas de su rostro, dejando inclusive que los más pequeños de todos lo acariciaran por la mera curiosidad de los mismos… a la par que los padres de estos simplemente miraban con una que otra sonrisa ante los tratos del pokémon hacia los niños.

Y así… Takeshi finalmente hizo que el Zoroark nuevamente se levantara y detuviera sus juegos, trayendo consigo varios abucheos por parte de aquellos infantes hacia mi hijo, el cual simplemente se cruzaba de brazos y miraba hacia otra dirección, no queriendo rebajarse a pelear con niños de tan baja edad (aunque por dentro así lo quisiera), por lo que los niños simplemente comenzaron a separarse del pokémon y se fueron con sus padres, no sin antes despedirse del Zoroark con ternura obviamente, mientras que Takeshi simplemente lanzaba una que otra carcajada por Yoshiro, el cual, una vez los niños se retiraron, cambió su pacífica sonrisa por una cara fastidiada y de mejillas levemente infladas.

—"No le digas a Takeru…" — reconoció en un gruñido levemente sonrojado el pokémon, haciendo que Takeshi no pudiera evitar el soltar una risa mucho más fuerte ante aquello.

—N-No te preocupes… no se lo diré— reconoció aún entre risas Takeshi, solamente para seguir fastidiando al Zoroark, pasando varios segundos antes de que el chico volviese a calmarse.

—¿Todavía andas pensando en lo del aniversario? — preguntó de un momento a otro mi hijo, exaltando y sonrojando por completo al Zoroark luego de haber escuchado aquella pregunta—Pude sentir tus nervios a kilómetros de distancia durante las clases, ¿Sabías? — reconoció burlonamente mi hijo, a la par que este lanzaba unas cuantas y pequeñas carcajadas en son de los nervios que el mismo chico aún para ese entonces seguía sintiendo en el aura del Zoroark por estar aún pensando sobre el pronto aniversario, a lo que este simplemente bufa fastidiado, para después darle un pequeño pero a la vez serio golpe sobre su cabeza.

—"Tú no aprendes nunca a respetar a tus mayores ¿Cierto?, tarado…"— reconoció en gruñidos el pokémon, no viéndose obligado a usar las reservas de aura de Haruko para hablar por telepatía, ya que mi hijo era capaz, al igual que su hermana, de entender el lenguaje de los pokémon.

—¿Dónde está Hiyori? —preguntó poco después de que Takeshi terminara de sobarse su hombro luego de aquel golpe, a la par que este simplemente esbozaba una pequeña sonrisa apenada ante el trato.

—Salió antes… teníamos que entregar un trabajo y… bueno…— mi hijo empezaba a llevarse la mano a la cabeza, a la par que mandaba una que otra risita inocente— digamos que la apestosa lo había hecho en la casa, y los que no lo hicieron pues… tuvieron que quedarse toda la hora en la sala como castigo— reconoció un poco apenado Takeshi, solamente para hacer que Yoshiro negara unas cuantas veces con su cabeza ante tal actitud.

—"Mejor ya vámonos…"— dijo en un gruñido desanimado el Zoroark, intentando tener paciencia ante la actitud irresponsable y floja de mi hijo, a la par que el mismo simplemente asentía aún con la misma actitud apenada, ya sabiendo, a cómo era la costumbre en aquel día, el que irían a la municipalidad para que el Zoroark registrara su hora de salida.

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Varios golpes resonaban en los alrededores de aquel prado oculto en lo profundo del bosque aledaño a Hotaru… las tenues brisas de igual manera se hacían presente, a la par que los quejidos junto con los diversas reacciones al realizar el choque de puños constantemente alteraban de manera tenue la paz en aquel sector del bosque.

El choque de dos patadas dadas al mismo tiempo fue el último en escucharse antes de mostrarse como tanto el pie derecho de Takeru como el de Hiyori chocaban, quedándose estáticos en el aire mientras se apoyaban en el suelo con el otro.

No pasó mucho luego de que ambos chocaran sus serias miradas, para que Takeru volviese a retirar su ataque y ahora, con la misma pierna, golpeara la izquierda de Hiyori, quebrando por completo su soporte, provocando que la misma perdiera el equilibrio y callera de cara al suelo…

Exaltando al Lucario… cuando mi hija se apoya con sus manos, para después nuevamente lanzar una patada con su pierna derecha hacia el rostro de Takeru, el cual evita al instante con sus dos manos.

Sonriendo satisfecho… con esa reacción.

Después de ello, tanto pokémon como chica se separaron por el mismo impulso de dicho ataque, quedando a unos cuantos pasos de distancia a la par que Takeru continuaba con su calmado actuar, viéndose en cambio a Hiyori el como el cansado respirar se hacía presente en la misma.

Ambos solo se quedaron observándose, a la par que mi amigo nuevamente volvía a adquirir una postura de pelea, haciendo que Hiyori bufara ante el poco cansancio que demostraba el Lucario en comparación con la suya.

—Tienes una contextura física casi idéntica a la de uno de nosotros Hiyori, creo que incluso eres capaz de usar nuestras habilidades…— reconocía Takeru a la par que se abalanzaba hacia Hiyori, intentando encestar varios golpes que eran esquivados por la chica, así como viceversa— pero la única forma en que las despiertes… es sobrepasando tus propios límites— reconoció en calmada voz el Lucario, esquivando y dando varios puñetazos, los cuales de igual manera eran respondidos por parte de mi hija.

A unos cuantos metros de aquel arduo entrenamiento, una Lucario reposaba sentada de piernas cruzadas en el césped de aquel prado, a la par que apretaba sus puños, emocionada y orgullosa, cuando nota como un ataque de Hiyori casi da con Takeru.

Sin embargo, la misma simplemente comienza a fruncir el ceño, un poco malhumorada, cuando ciertas palabras comienzan a resonar a unos cuantos pasos a la derecha de la misma…

Provenientes de varios chicos de la escuela que, "escondidos" tras unos árboles y arbustos, observaban "cautivados" a Hiyori en su atuendo deportivo de pantalones de buzo cortos y chaleco abierto, estando su abdomen al descubierto debido a que solo traía puesto un sostén deportivo ante el entrenamiento que su tío y ella realizaban.

Hiyori es muy linda… — uno de los chicos de su clase susurraba con mejillas sonrojadas y ojos cautivados, a la par que varios de aquellos jóvenes que de igual manera se encontraban, solamente podían asentir a la par que en más de alguno un tenue goteo sangriento desde su nariz comenzaba a hacerse presente, ante pensamientos varios sobre mi hija.

Vamos… vamos… hace calor, sácate la chaqueta por favor…— otro chico comenzaba a hablar, solamente para causar que la Lucario, la cual se encontraba bastante alejada de los mismos, inflara sus mejillas cada vez más fastidiada, sabiendo que eran completamente inofensivos aquellos jóvenes donde la pubertad estaba en su máximo esplendor.

De repente, durante el entrenamiento con Takeru, tanto Hiyori como el mismo se quedan estáticos tras haberse dado otro poderoso ataque que terminó haciendo que ambos se apartaran debido a ello, a la par que mi hija llama por completo la atención de los pequeños y emocionados jóvenes…

En el momento en el que esta, comienza a alzar su mano alegre a la par que saludaba.

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Ninguno de los chicos se lo esperaba… incluso pensaban que tendrían que salir corriendo del lugar una vez que se percataron de que Hiyori había notado sus presencias, sin embargo, la "felicidad" en ellos no hizo más que aumentar cuando la chica comenzaba ahora a saltar alegre hacia ellos, a la par que las obvias consecuencias de sus saltos se veía reflejado en su torso… "emocionando" cada vez más a los chicos, los cuales, ya todos con sus narices sangrantes y mejillas sonrojadas, comenzaban temblorosamente a alzar una de sus manos a la par que le respondían el saludo.

Solamente… para comenzar a escuchar el tronar de los dedos de cierto ser que siniestramente comenzaba a hacerse presente en el lugar…

—"No les está saludando a ustedes… degenerados…"— la voz asesina telepática por parte de Yoshiro ahora comenzaba a resonar… a la par que varias sombras empezaban a emerger de los pies del mismo… siendo el miedo y el terror lo único que se veía reflejado en los rostros de aquellos pobres jóvenes que les tocó la mala suerte de sentirse atraídos hacia mi hija…

El resto… simplemente fue opacado por los gritos de los jóvenes que ahora se alejaban despavoridos del lugar, a la par que Hiyori simplemente sonreía un poco apenada ante la actitud del Zoroark, ya habiendo sabido de antemano que aquellos chicos se encontraban ahí, pero simplemente los ignoraba al no importarle en lo absoluto, al igual que Takeru…

Aunque bueno… digamos que si le importaba bastante al protector Zoroark el que jóvenes impertinentes tuvieran cochinos pensamientos hacia la niña que prácticamente consideraba como su hermana menor.

Ya luego de ello, Yoshiro simplemente bufó una vez ahuyentó a aquellos adolecentes, solamente para después alzar su mano y saludar a Hiyori en respuesta, a la par que comenzaba a sentarse al lado de la Lucario la cual le saludó tiernamente con un pequeño beso, para así continuar observando a mi hija en su entrenamiento.

Había pasado casi una hora… Takeru decidió finalmente terminar el entrenamiento de mi hija, a la par que la misma simplemente cayó al suelo rendida ante el agotamiento, habiendo ya estado cansada desde que Yoshiro había llegado, quedando literalmente muerta tras aquella ardua pelea.

Lentamente mi familia volvía a casa… Haruko y Takeru caminaban con normalidad, a la vez que el Lucario tomaba un poco de agua en una botella plástica que tenía, debido a que el mismo de igual manera se había agotado levemente tras el entrenamiento.

Mientras que… cierta confianzuda chica ya estaba siendo cargada por el Zoroark, estando entre la espalda del mismo y su pelaje, ya habiéndose quedado incluso dormida ante aquel esponjoso y tibio lugar en el que reposaba.

Ya una vez a pocos metros de la casa, los pokémon y chica, ahora nuevamente despierta pero aún sobre los brazos del pokémon, se extrañan cuando estos notan un pequeño papel pegado sobre el marco de la puerta de nuestro hogar.

—Una mujer pasó hace poco y lo dejó puesto…— la voz de Harumi se escucha una vez que todos ya estaban al lado de nuestro hogar, mientras que mi esposa simplemente traía consigo un pequeño regador de plantas, dándoles a entender que recién acababa de salir del invernadero de la casa— pensé sacarlo después pero… bueno, ya están aquí— dijo luego de unas carcajadas Harumi a la par que de igual manera empezaba a sacarse unos guantes que traía puestos, mientras que Yoshiro, aún con Hiyori en brazos, se acercaba hacia el papel, para después sacarlo y empezar a leerlo.

—Sora invita a todos a una asamblea en el estadio al lado del colegio— Hiyori emergía entre el pelaje del Zoroark, a la par que apoyaba su mentón sobre el hombro del mismo y se adelantaba al pokémon leyendo dicho papel.

—"Es para mañana… ya me lo había comentado… van a dictar nuevas leyes y uno que otro anuncio sobre los cambios en los precios, Nerito tuvo un buen inicio de año y van a bajar el de las verduras" — explicaba el Zoroark a la par que el mismo abría la puerta de la casa, comenzando a entrar todos, mientras que el pokémon simplemente doblaba el papel para después tirarlo al cesto de basura una vez leído todo el contenido del mismo.

—¿Ya fueron a buscar a la apestosa? — la voz de Takeshi ahora se hacía presente dentro de la casa, a la par que el mismo salía de su habitación, ya habiendo llegado minutos después de que este y Yoshiro se separaran tras haber salido de la municipalidad.

Hiyori simplemente se bajó de Yoshiro, para después comenzar a mirar malhumorada a su hermano mayor, mientras que esta le hacía la ley del hielo a Takeshi, el cual solamente lanzaba unas cuantas carcajadas en respuesta.

—¿No te cansas de decir siempre las mismas tonterías? — preguntó un poco fastidiada Haruko de que Takeshi siempre llamara a Haruko como "apestosa", a la par que el mismo simplemente se hincaba de hombros, comenzando a ayudar a Harumi a colocar la mesa.

—Es de familia…— Takeru y Harumi dijeron al unísono, haciendo que incluso Hiyori lanzara una carcajada ante la verdad que se escondía tras aquellas palabras, a la par que Haruko y Yoshiro de igual manera no pudieron evitar reír levemente tras ello, causando solamente que Takeshi inflara sus mejillas, ahora siendo él el fastidiado.

—¿Hanako no está? — empezó a preguntar Takeru una vez que se dio cuenta de que la Lopunny no se encontraba en la casa.

—Narue y ella quedaron en hacer unas medicinas hoy, almorzarán en la tienda, y yo iré después, hace poco nos llegó una gran orden, pagarán bastante… pero tenemos que hacer muchas en poco tiempo, y hay que tenerlas listas para enviarlas pasado mañana, quizás regresemos tarde… les aviso…— explicaba y ponía al tanto Harumi, a lo que todos los ahí presentes asintieron, a la par que cierto apestoso de igual manera bajaba levemente sus orejas al saber que no estaría con la Lopunny por un buen rato.

Los actos siguientes transcurrieron con normalidad, ya una vez terminados de almorzar, Harumi, fiel a su palabra, comenzó a ordenar sus cosas para después ir a ayudar a Hanako y a Narue con las medicinas, no evitando que el "abandonado" Lucario la acompañase para poder así estar al lado de su pareja.

Solo se encontraban mis hijos junto con Haruko y Yoshiro en la casa… era un día sin mucho que hacer, a la par que no existían muchas conversaciones por parte de ninguno.

—Creo que iré a darme un baño a las aguas…— reconoció con calma Hiyori, luego de obviamente sufrir las claras "consecuencias apestosas" de haber entrenado con Takeru— ¿Me acompañas? — preguntó la chica hacia Haruko, la cual simplemente se estira para después asentir alegre, tomando sus cosas y despidiéndose del Zoroark, comenzando así ambas chicas a partir hacia las aguas termales del pueblo, dejando solos tanto a Yoshiro como a Takeshi, este último con intenciones de irse a dormir debido a lo temprano que se había levantado aquel día, comenzando por ende a irse a su habitación.

Y así… Yoshiro fue el último en la sala principal de la casa; el sonido de las manillas del reloj colgado sobre la chimenea era lo único que se escuchaba, mientras que el Zoroark simplemente estaba sentado delante de la mesa… con la vista perdida en sus pensamientos, todos ellos concierne a el aniversario que pronto iba a ocurrir.

Haruko, por otra parte, de igual manera pensaba sobre aquello, aunque claro está mencionar que ninguno de los dos dejaba mostrar su obvio nerviosismo hacia aquella fecha, por lo que Haruko encontró una buena oportunidad el ir a las aguas termales junto con Hiyori para así poder conversar un poco de aquel tema a solas.

Yoshiro en cambio… solo contaba con Takeshi en aquel instante para poder hablar… aunque estuvo más que claro que el pobre Zoroark simplemente se le ocurrió salir de la casa para poder así airearse un poco más en búsquedas de nuevas ideas, ya que obviamente cierto tarado ya se encontraba durmiendo plácidamente en su habitación.

El Zoroark simplemente comenzó a caminar por las calles del pueblo… a la par que se llevaba las manos a la cabeza, observando el despejado cielo de aquel día, viéndose reflejado en sus ojos todas las incontables ideas que surcaban por su cabeza…

—"¿Una cena especial…?"— el Zoroark pensaba para sí mismo—"No… ya le he hecho muchas… repetitivo"— reconoció desanimado el pokémon, a lo que este simplemente comienza a fijarse nuevamente en el camino, ya encontrándose en el mercado del pueblo, en el cual nuevas tiendas se encontraban instaladas, vendiendo diversos productos.

Yoshiro solo continuaba caminando… mientras que su mirada simplemente divagaba por las cosas que se vendían durante aquel día; entre ropas a comidas, e incluso el Zoroark se percató de una pequeña tienda en la cual adentro de la misma se vendían pequeñas y humildes joyas y collares.

—"¿Un…?"— El Zoroark seguía observando las joyas, notando claramente que ninguna cumplía con sus expectativas… siendo la mayoría únicamente collares de distintas texturas y piedras preciosas; sin embargo, el pokémon quedó completamente congelado en el momento en el que sus ojos se posaron sobre una de las pocas cosas que en esa humilde tienda se vendía…

Siendo este un anillo.

—"¡¿A-Anillo…?!"— las mejillas del Zoroark comenzaban a sonrojarse fuertemente, a la par que en su cabeza un sinfín de nuevos pensamientos e "imaginaciones" comenzaban a atormentarlo conforme veía la posibilidad de que aquel anillo fuera un regalo factible.

—Esto…— la voz de una mujer que ahí se encontraba atendiendo la tienda se acerca al pokémon, llamando la atención del Zoroark— Podemos pedir a mandar a que alarguen el diámetro si usted lo desea… es para la señorita Haruko ¿Cierto? — preguntó curiosa la mujer la cual, al igual que muchos de los del pueblo, conocía al pulgoso jefe de policía y a su pareja, haciendo que el rubor aumentara exponencialmente en el Zoroark tras dichas aquellas palabras, a lo que este solo niega varias veces con sus manos, avergonzado, trayendo consigo solo unas cuantas sonrisas apenadas por parte de la vendedora, extrañándose cuando el pokémon prácticamente huye del lugar, ya una vez que la vergüenza y el ruborizar de sus mejillas llegaron a su punto máximo.

Ya pasados unos minutos luego de aquel incidente, el apenado Zoroark, ahora ya fuera del mercado, se encontraba sentado sobre una pequeña banca de madera, el cual lo cubría la sombra de un árbol aledaño.

Yoshiro simplemente se encontraba encorvado, nuevamente con su vista perdida ante la inseguridad de sus acciones… pensando nuevamente en aquel lindo anillo que había visto, solamente para aumentar nuevamente el rubor en sus mejillas…

Cuando su cruel mente ahora comenzaba a imaginarse a Haruko en un vestido de bodas, tal como el que Harumi se puso para la suya.

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Está bien… era obvio que una boda o un "matrimonio" no era algo común entre pokémon, sin embargo, no está de más decir que nuestras costumbres se arraigaban cada vez más en el actuar de aquellos pokémon… actos tales como leer, o portar dinero era algo que estos fueron adquiriendo por nuestra propia influencia, y Yoshiro tenía bien en claro lo que una boda significaba…

Y digamos que… no le parecía una mala idea, si saben a lo que me refiero.

El pobre y enamorado pokémon solo pudo lanzar un gruñido malhumorado, a la par que se tapaba el rostro para después acostarse en la misma banca en la que estaba… intentando dejar de pensar aquellas situaciones imaginarias (y deseadas) por parte del rojinegro pokémon.

Yoshiro lo único que pudo hacer fue simplemente suspirar luego de haber pasado varios minutos donde su imaginación le jugó malas pasadas, a la par que este prefirió quedarse recostado en aquella banca, con una mano aún en su levemente sonrojada cara, tapándose uno de sus ojos, mientras que la otra simplemente se la llevaba al estómago, quedándose así… a la vez que aún tenía su vista en dirección hacia el cielo.

Pasaron unos cinco minutos de silencio… la gente simplemente se pensaba que Yoshiro descansaba, y a nadie le extrañaba en lo más mínimo la actitud del pokémon, sin embargo, el mismo Zoroark se exalta cuando comienza a sentir cómo alguien empieza a tirar de su mano libre, destapando su vista levemente para ver quién era el que se encontraba a su lado…

Simplemente para extrañarse un poco… cuando ve a Yuki de pie y con mirada curiosa a su lado.

—"Yuki…"— dijo extrañado por telepatía Yoshiro, a la par que el mismo volvía a sentarse en la banca, mientras que el pequeño infante simplemente se llevaba las manos a la espalda, a la par que el mismo traía consigo un pequeño bolso de tela—"¿Por qué estás solo? ¿Y tu mamá?" — preguntó nuevamente el pokémon, un poco preocupado, solamente para extrañarse nuevamente cuando el niño niega con su cabeza.

—Mi mami se enfermó… está dormida ahora y… bueno… quería ir a comprarle unos remedios, pero te vi aquí y pensé que te pasaba algo— reconoció un poco preocupado el niño, a la vez que Yoshiro simplemente alzaba una ceja un poco lamentado ante lo que el niño decía.

—"No deberías salir solo de casa, Yuki…"— reconoció el pokémon a la par que volvía a ponerse de pie—"Ven… te acompañaré a comprarle los remedios" — declaró con normalidad el pokémon, sin intenciones de recibir un "no" como respuesta, a la par que el niño simplemente le agradecía alegre, obviamente sintiéndose muy feliz de que el Zoroark lo acompañase, comenzando ambos a caminar hacia la farmacia del pueblo…

No sin antes… exaltar completamente a Yoshiro cuando, no habiendo dado ni siquiera unos tres pasos juntos… Yuki al instante tomó su mano con naturalidad.

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No se lo esperaba… aquel niño, tan acostumbrado a siempre tomar la mano del adulto que lo acompañaba, obviamente solo su madre, ni siquiera se avergonzó o dudó a la hora de tomar la mano de Yoshiro… a la par que Yuki simplemente revisaba con su mano libre dentro de su pequeño bolso de tela, en la cual y con suerte cabía una billetera o algún pequeño cuaderno.

Yoshiro solo entrecerró sus ojos… a la vez que se giraba levemente hacia Yuki, para notar como el mismo sonreía hacia adelante, con completa normalidad y sin siquiera percatarse de la mirada del Zoroark.

El pokémon solamente sujetó la mano de Yuki con más fuerza, a la par que nuevamente un montón de sentimientos y pensamientos comenzaban a abordarle una vez que sentía indirectamente aquella confianza que aquel infante sentía hacia el pokémon con el simple hecho de tomarle de la mano.

Y es por eso que Yoshiro… comenzaba a imaginarse el cómo sería tomar la mano de un hijo.

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Tanto pokémon como niño tardaron unos cuantos minutos en llegar a la farmacia, una vez dentro, varios estantes llenos de diversos medicamentos se encontraban, a la par que Yoshiro simplemente miraba a Yuki, el cual lenta y de manera cuidadosa empezaba a sacar una pequeña cajita de su bolso, para después mostrársela al Zoroark.

—Se lo saqué a escondidas... hace tiempo que no ha ido a comprar nuevas— reconoció un poco triste el niño, a lo que Yoshiro toma la pequeña caja, para después intentar identificarla en las estanterías que tenían sus medicamentos lo suficientemente ordenados, como para no costarle más de algunos segundos al Zoroark el poder encontrarlo.

—¡Ese es! — dijo emocionado el chico una vez que Yoshiro tomó el nuevo remedio, a lo que este se exalta cuando el niño nuevamente comienza a hurgar en su pequeño bolso de tela, para después sacar un pequeño tarrito mal abierto, sacando del mismo unas cuantas monedas.

—¿Crees que sobre para comprarte un caramelo después? — preguntó nuevamente con inocencia el niño, a la par que el pobre corazón del Zoroark se le rompía en mil pedazos luego de ver los cristalinos ojos del niño tras aquellas cortas y simples monedas.

Vamos… estaba más que claro que aquel dinero apenas y era una centésima parte del precio real del medicamento.

Yoshiro simplemente suspiró, para después lentamente mostrarle una sonrisa a Yuki, a la par que tomaba las monedas y le asentía, alegrando una enormidad al pequeño infante, comenzando a su vez a caminar hacia donde estaba un farmacéutico en una caja desocupada, a lo que este, después de saludar a Yoshiro, recibe el medicamento del mismo para luego paralizar al Zoroark una vez que este le mostró el precio de dicho producto.

El pobre pokémon, de vuelta con Yuki aferrado a su mano, comienza a alzar su mano libre hacia su cabellera, para después sacar una pequeña billetera la cual tenía ahí guardada su placa y su dinero, el cual obviamente ganaba por su puesto en la policía.

Yoshiro simplemente veía su dinero… este de igual manera lo estaba ahorrando para poder comprarle algo lindo a Haruko por su aniversario, sin embargo, juntando toda la fuerza de voluntad habida y por haber, el vencido pokémon comenzó a sacar la mitad de sus ahorros para poder así comprar el medicamento de Yuki, mientras que el niño simplemente sonreía victorioso de haber podido costearse los remedios de su mamá, debido a que no vio como Yoshiro secretamente había sacado el resto del dinero.

Luego de ello, y tras leves lagrimeos escondidos por parte de Yoshiro tras haber perdido la oportunidad de comprarle un "espectacular" regalo a Haruko, el Zoroark, nuevamente tomado de la mano de Yuki, comenzó junto con el mismo a caminar hacia su hogar, no tardando mucho… a lo que el niño lo invita a pasar una vez que estos llegaron.

Yoshiro nunca había entrado… la casa era bastante humilde… incluso casi parecida a como era la mía antes de conocer a Takeru; la madera crujía y no tenía una gran altura, al punto de que el Zoroark se tenía que encorvar levemente para poder así entrar a la casa.

¡Y-Yuki! — el cansado grito por parte de Tami se escucha, a lo que tanto Yoshiro como Yuki se alarman, comenzando a caminar hacia la habitación de la mujer, asustando de sobremanera al joven infante una vez que estos encuentran a su madre, apenas de pie, apoyada en el marco de su puerta, siendo sostenida por Yoshiro en el momento en el que esta comenzaba a tambalearse por lo débil que se sentía, llevándola y recostándola nuevamente en su cama.

—"No se preocupe… estuvo conmigo todo este rato, ya le di una buena reprimenda por salir sin permiso" — dijo una mentirilla blanca el Zoroark a lo que Tami, con su respiración lenta y agotada, solo causaba una mayor preocupación por parte de Yoshiro luego de que el sudor recorriendo por su frente dieran los fáciles indicios de una alta temperatura.

Yoshiro lentamente empezó a tomar cartas en el asunto, su conocimiento en medicina no se comparaba al de Harumi o Hanako, sin embargo, aquello no significaba el que no supiera los efectos que provocaba aquel medicamento que fue a comprar a la farmacia, estando claramente señalados en la pequeña caja del mismo.

El Zoroark trajo de la cocina de la pequeña casa un bol con agua fría y un vaso con agua de igual manera, a la par que le daba la porción recomendada para alguien de la estatura y peso de Tami, la cual obviamente le dio la información para poder así tomar el remedio.

¿C-Cómo lo compraste…?— la mujer, una vez que este volvió a recostarse luego de que Yoshiro le ayudara a tomar el remedio, hablaba aún débil por la fiebre, mientras que el Zoroark simplemente empezaba a remojar un paño húmedo para después ponerlo en la frente de la misma.

—"Yuki usó sus ahorros" — dijo en un simple gruñido el Zoroark, a lo que Tami simplemente alza un poco la mirada para poder así ver directo a los ojos de su hijo, el cual estaba sentado en una pequeña sillita al lado del Zoroark, solamente para después suspirar con una pequeña sonrisa… sabiendo claramente que los ahorros de Yuki no eran suficientes como para comprar dicho remedio.

Gracias…— dijo finalmente la mujer… a la par que esta ahora tomaba la mano del Zoroark, el cual de la misma manera la sujetó como forma de recibir el agradecimiento de Tami, asintiéndole levemente a la par que le sonreía.

—"Te lo tienes que tomar cada ocho horas… con esto te deberías sentir mejor, aunque por cualquier cosa… le pediré a Harumi que te visite, no creo que tenga problemas" — reconoció por telepatía el Zoroark, a lo que Tami solamente asiente con cansancio.

—"Supongo que será mejor que me vaya…"— reconoció con calma el pokémon una vez que volvió a remojar el paño y dejarlo en la frente de Tami—"Me gustaría quedarme por más tiempo, pero…"— se apenaba un poco el pokémon, a lo que la mujer simplemente lanza una cuantas y débiles carcajadas.

No te preocupes…— reconocía en bajas palabras la mujer— Ya con lo que has hecho es más que suficiente— seguía diciendo Tami, mientras que ahora incluso la misma se acomodaba un poco mejor el paño frío en su cabeza.

Yoshiro simplemente asintió con una sonrisa tras aquello, a lo que simplemente se da la vuelta para después volver a chocar la mirada con Yuki, el cual simplemente seguía sentado en su pequeña silla, con sus manos bajo sus muslos y sus mejillas infladas, a la par que desviaba la mirada…

—"Ya nos volveremos a ver… cuida a tu mamá, Yuki" — dijo alegre el Zoroark por telepatía a la par que ponía su mano sobre el cabello del niño, desordenándolo en forma de juego, mientras que este seguía con sus mejillas infladas, malhumorado y fastidiado a la vez que sonrojado por no querer admitir que quería seguir acompañando al pokémon.

Tami simplemente se quedaba mirando aquella escena aún recostada en su cama, a la par que la misma comenzaba a pensar en la situación.

Y-Yoshiro…— la mujer ahora un poco más apenada que débil empezaba nuevamente a llamar al pokémon, el cual simplemente se giró para notar como la mujer comenzaba a hacerle señas con su mano para que este se acercara a la misma.

El Zoroark no comprendía, sin embargo, incluso la mujer le pidió que se acercara lo más posible, para así poder decirle unas cuantas palabras en privado.

El pokémon, en el momento en el que acercó su oreja a la boca de la mujer, lentamente esta empezó a susurrarle "ciertas" palabras, a lo que Yoshiro se las quedó pensando por unos momentos, para después lanzar un simple suspiro… comenzando así a erguirse nuevamente, no sin antes volver a chocar su mirada con la de Tami.

—"Está bien…"— reconoció finalmente por telepatía el pokémon, a lo que ahora exalta a Yuki cuando este se gira hacia el mismo—"Yuki… tengo que ir al cementerio, después al bosque, y luego de ello tengo que buscar unas… c-cosas" — reconoció un poco nervioso al final el Zoroark, a la par que intentaba demostrarse de una manera autoritaria y seria—"¿Aun así estarías dispuesto a acompañarme?" — preguntó finalmente el Zoroark, a lo que Yuki se extraña a la vez que se asombra en el momento en el que escucha esto, solamente para dejar en silencio a Yoshiro cuando este, antes de dar siquiera una respuesta, simplemente se levanta para después caminar hacia la cama de su mamá.

El niño no decía nada… su triste y apenada mirada lo reflejaba todo, a lo que Tami simplemente le sonríe para después lentamente posar su tibia mano sobre la mejilla de su hijo, acariciándolo levemente.

Anda… ve… yo estaré bien ahora, tampoco me gusta verte dentro de la casa todo el día— reconoció en susurros la madre, a lo que Yuki simplemente se lleva su mano hacia su mejilla de igual manera para así poder tocar y tomar la de Tami, solamente para después separarla y asentirle con una pequeña sonrisa, a lo que no tarda mucho en ir a por su pequeño bolso de tela, y girarse hacia Yoshiro, sonriente y feliz por volver a salir con el pokémon, a tal grado que incluso vuelve a tomarle de la mano antes de que siquiera salieran de la casa.

—"Regresaremos en unas horas…"— dijo con normalidad el pokémon, a lo que este junto con Yuki comienzan a salir de la habitación, mientras que Tami seguía observándolos… notando claramente el cómo su hijo había tomado de manera tan confianzuda la mano del Zoroark, a lo que solo empieza a sonreír a la par que lanzaba unas pequeñas risas ante la actitud de su hijo, no tardando mucho en volver a cerrar lentamente sus ojos, volviendo a quedarse dormida ahora con más calma, sabiendo que el remedio ya comenzaría a hacerle efecto, y que también su hijo ahora se encontraba en buenas manos.

Pasó más o menos una hora y media… Yuki seguía a Yoshiro sin rechistar, sin preocuparle o entristecerle el acompañarlo a ver y colocar nuevas flores en la tumba de Hina, como también el ir al bosque a visitar a su mamá.

El niño apenas y hacía una pregunta curiosa y con respeto ante lo que el mismo suponía en su infantil mente, entristeciéndose un poco cuando Yoshiro le contaba ciertas historias acerca de su madre y abuela que de vez en cuando brotaban en aquellas conversaciones, obviamente siendo contadas de la manera más suave y simple posible… ya que estaba más que claro el que Yuki ni siquiera tenía la edad suficiente como para saber de "aquellos" sucesos.

Ambos… luego de ir a ver a ambas mujeres y pasado nuevamente unos cuantos minutos, ahora se encontraban sobre el techo del hospital de Hotaru, altura en la cual Yuki se encontraba completamente entusiasmado y asombrado luego de que el Zoroark quisiese hacerle pasar un buen rato con las vistas que en aquel alto lugar se lograba apreciar del pueblo.

A la par que ambos lamían a ratos unas pequeñas paletas que Yuki obviamente había cumplido con invitar a cierto pulgoso luego de que este lo ayudase a conseguir los remedios para su mamá.

—Simplemente… pasa todo el día con ella y dale muchos abrazos— la voz de Yuki se escucha de un momento a otro, a la par que el mismo simplemente lamía de vez en cuando su dulce, zarandeando de vez en cuando sus piernas libres debido a que ambos estaban sentados en el borde de aquel edificio, obviamente ya sin temer debido al Zoroark que se encontraba a su lado.

Yoshiro simplemente se echaba hacia atrás, a la par que nuevamente varios pensamientos lo abordaban, confundiéndolo a tal punto que nuevamente se tapaba el rostro con una mano.

—"Tú todavía eres un niño… no sabes nada de estas cosas" — reconoció el Zoroark acomplejado, a la par que Yuki simplemente inflaba sus mejillas, un poco fastidiado de que el pokémon lo tratara como un niño (a pesar de que así fuese).

—"Ella es muy especial… es linda, detallada, alegre, juguetona, respetuosa…" — incluso después de ello el Zoroark continuó dándole atributos a la chica en la cual todos piensan—"es… perfecta…"— terminó por reconocer con un leve rubor en sus mejillas el pokémon, sin traer reacciones por parte de Yuki—"Tengo que hacerle algo perfecto también" — reconoció decidido el pokémon, mientras que el chico a su lado simplemente lanzaba un apesadumbrado suspiro ante la insistencia del pokémon.

—Mi mamá siempre me dice que los besos y los abrazos son las mejores muestras de afecto… ¡Eso es perfecto! — dijo infantilmente el niño hacia el Zoroark, el cual simplemente se encorvaba, pidiendo paciencia a las palabras de Yuki.

El chico simplemente fruncía un poco el ceño a la par que observaba al desganado Zoroark… no lo entendía, eso estaba más que claro, pero eso no significaba que no lo quisiera apoyar, mientras que el mismo intentaba encontrar las palabras que quizás podrían ayudar a su nuevo amigo.

Quizás…— Yuki empezaba a susurrar a la vez que el mismo Zoroark desviaba levemente su mirada, aún sin esperanza en las siguientes palabras que el niño diría, pensando que seguirían siendo del mismo tono infantil que el mismo demostraba…

—… lo único que quiera la tía Haruko es pasar ese día solo contigo…— reconoció finalmente en mundanas palabras el infante, incluso sin pensarlas mucho, dando casi a entender el que no buscaba el mismo impacto qué el que provocó en el Zoroark una vez que este las escuchó, viéndose reflejado en sus abiertos ojos tras haber sido escuchadas, completamente impactado ante las mismas.

Yoshiro, luego de ello, simplemente desvió su mirada… todas sus dudas se habían solventado, e incluso, con el simple decir de Yuki, comenzaba a tener nuevas y geniales ideas para el regalo que este ya sabía que le daría a Haruko, a lo que solo vuelve a acomodarse en la orilla, para después continuar observarlo la ciudad a lo lejos.

Los segundos de silencio comenzaban a propagarse entre el chico y el joven Zoroark, mientras que estos comenzaban a observar como el sol lentamente comenzaba a ocultarse en el horizonte.

El pokémon de vez en cuando desviaba a ratos su mirada en Yuki, notando como este se había ido completamente en sus pensamientos, viéndose reflejado en su rostro solamente el desconsuelo.

Yoshiro lanzó un tenue suspiro luego de notar aquella mirada, a la vez que este solamente se echaba un poco hacia atrás, apoyándose con sus manos.

—"Tu papá… no es alguien con el que puedas estar seguro, Yuki…"— empezó a hablar tenuemente por telepatía el pokémon, mientras que la triste mirada de Yuki permanecía vigente.

En aquellos momentos, antes de que a Yoshiro se le ocurriera decir semejantes palabras, este recordaba las palabras que Tami le había susurrado en aquella ocasión… contándole cómo Yuki permanecía casi todo el tiempo encerrado, extrañando a su padre por alguna razón en silencio, afectando su vida a tal punto que incluso el mismo niño cortaba sus pocas relaciones o amistades en el colegio.

Yuki simplemente se encorvó un poco más luego de que Yoshiro dijera tales palabras, a la par que el mismo se limpiaba la nariz ante el moqueo que lentamente comenzaba a emerger, sin poder ocultar algunas lágrimas, pero queriéndolo así para mantenerse fuerte.

—"¿Quieres hablar?" — preguntó nuevamente el pokémon, a la par que el mismo se acercaba al lado de Yuki, el cual continuaba en sus pequeños sollozos.

M-Me s-siento muy solo…— empezó a hablar el infante, mientras que Yoshiro simplemente bajaba un poco su mirada, a la par que el mismo se daba cuenta de las obvias razones por la cual Yuki decía esas palabras.

Siempre veo a mi mamá trabajando y esforzándose… nunca tiene tiempo…— el niño intentaba cada vez más limpiarse ahora sus ojos, mientras que los sollozos adquirían una mayor intensidad— siempre veo como los papás van a buscar a mis compañeros en el colegio… los abrazan… yo me tengo que ir siempre solo porque mi mamá trabaja— decía Yuki, mientras que el Zoroark ahora entrecerraba sus ojos ante ello— sé que no es su culpa pero…— el niño ya no podía seguir hablando… las lágrimas ahora salían con más fuerza que nunca, a lo que simplemente siente como Yoshiro comenzó a rodearlo con su brazo, mientras que el niño, con el mero significado de aquel acto, no le importó en lo más mínimo el dejar caer su mejilla en el costado del pokémon, a la par que lo abrazaba con todas sus fuerzas entre sus lágrimas.

—"No estás solo… Yuki…"— reconoció por telepatía Yoshiro, mientras que Yuki simplemente se mordía el labio a la par que sujetaba aún con más fuerza del pelaje del estómago del pokémon una vez que escuchó tales palabras.

Ambos solo se quedaron en silencio tras aquellas breves palabras… aquellos sentimientos que Yuki se mantenía guardados, por alguna extraña razón eran fáciles de florecer con Yoshiro a su lado, mientras que el Zoroark estuvo dispuesto a aceptar las lágrimas de aquel niño para poder al menos servir de consuelo y desahogo para el mismo.

Pasaron más o menos unos treinta minutos luego de ello… la escena nuevamente cambiaba, volviendo nuevamente al hogar de Tami y Yuki, mientras que Yoshiro, con el niño dormido en sus brazos, lo dejó lentamente recostado en su cama, habiéndose quedado así tras varios minutos de lágrimas apoyado en el pokémon, cediendo finalmente a la tibiez y suavidad del pelaje del mismo.

Yoshiro simplemente acarició un poco la cabellera del dormido niño, para después salir de la casa, no sin antes despedirse de la misma Tami la cual había despertado luego de que Yoshiro entrase, agradeciéndole una última vez antes de que el pokémon se retirara, el cual solamente respondió con una segura sonrisa y asentir.

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La noche ahora reinaba en Hotaru, eran más o menos las once de la noche, la cena en nuestro hogar se había servido y casi todos se preparaban para dormir…

Todos… menos el Zoroark que se hallaba sentado de piernas cruzadas sobre el techo de la casa, a la par que este tenía su vista perdida puesta hacia el cielo nocturno, mientras que un sinfín de pensamientos nuevamente le abordaban.

"—M-Me s-siento muy solo—"… aquella frase dicha por Yuki, tan corta pero a la vez tan singular para el mismo Zoroark, se repetía constantemente en su mente, mientras que el niño cuyos labios pronunciaron aquella frase, lentamente comenzaba a cambiar de forma y tamaño, adoptando ahora la de un pequeño Zorua… el cual desahogaba sus penas con su madre por la pérdida de su padre.

No hace falta mencionar lo identificado y a la vez lo "cambiado de roles" que se encontraba Yoshiro con Yuki una vez que este le dijo aquellas palabras.

—Día largo ¿Eh? — una femenina voz emergió y distrajo a Yoshiro de sus pensamientos, a lo que este levanta su mirada solamente para ver cómo Haruko se sentaba a su lado, siendo su respuesta solamente un cabizbajo mirar, empezando a bajar lentamente sus orejas en respuesta.

Yoshiro no le dijo nada a Haruko, esta simplemente lo observó con un triste mirar de igual manera ante su decaída actitud, mientras que este lentamente ahora era él el que dejaba caer su rostro en el torso de la pokémon, la cual, sin entender mucho sus razones, simplemente lo abraza, mientras que Yoshiro intentaba apegar su mejilla mucho más al torso de Haruko.

Solo… quiero estar así un rato, contigo…— reconoció en tenues gruñidos el pokémon, a la par que el mismo cerraba sus ojos e incluso se concentraba en el palpitar del corazón de la Lucario, mientras que esta simplemente esbozaba una pequeña sonrisa una vez que Yoshiro dijo aquellas palabras.

El silencio se propagaba nuevamente… siendo interrumpido únicamente por las brisas que de vez en cuando circulaban en el sector, mientras que la cabellera de Yoshiro junto con las lágrimas de la nuca de Haruko se movían al son del viento…

En la mente de aquel Zoroark… las memorias de antaño volvían a hacerse presentes… mientras que el mismo nuevamente comenzaba a verse como aquel pequeño y entristecido Zorua, el cual era consolado por su madre, en una postura bastante similar a la que el mismo Zoroark en la actualidad tenía con la Lucario.

"—No estás solo… Yoshiro…—" fueron las mismas palabras que Hiyori le dijo a Yoshiro en el pasado, mientras que este en aquel entonces solo intentaba ocultar su rostro en el pelaje de su madre, terminando por quedarse dormido con el pasar de los minutos, tal como fue el caso de Yuki.

Los pokémon permanecieron en esa postura por varios segundos, a la vez que Haruko simplemente acariciaba la cabeza de Yoshiro, mientras que este seguía estando en silencio.

—¿Me vas a decir qué te pasó? — preguntó la Lucario finalmente tras varios minutos en aquel extraño pero no por ello innecesario abrazo, a lo que Yoshiro simplemente la abraza con más fuerza luego de ello.

—"¿Te he dicho alguna vez que hueles muy rico?" — Yoshiro lanzó un gruñido de un momento a otro, haciendo que Haruko lanzara una pequeña carcajada a la par que se sonrojaba.

—No… pero me gusta que me lo digas— reconoció con un tono picarón la Lucario, mientras que el Zoroark de igual manera empezaba a reírse por la situación, a la par que le hacía unas cuantas cosquillas con su nariz en su torso y cintura, causando unas pequeñas e incontrolables risas por parte de Haruko como respuesta.

Y así… ambos pokémon decidieron finalmente irse a su habitación tras otros minutos regalones entre ambos, no tardando mucho en quedarse dormidos luego de aquel día, sabiendo que en el siguiente todos tendrían que levantarse temprano debido a la asamblea que se realizaría en la mañana.

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El día nuevamente comenzaba… el rocío de la mañana bañaba las hojas y los pastizales del bosque aledaño, mientras que en el pueblo, varias personas comenzaban a salir de sus hogares para encaminarse hacia el pequeño estadio del pueblo, dispuestas a ser partícipes de lo que se efectuaría en la misma.

Dos policías se encontraban en la entrada del estadio, a la par que las personas, generalmente adultos y ancianos, se sentaban en las sillas que fueron puestas en el centro del lugar.

Al lado del pequeño escenario, Yoshiro junto con Haruko ayudaban a algunas personas a preparar unos parlantes que estaban instalándose para poder así escucharse las palabras que en aquella asamblea se dirían, mientras que Sora se encontraba atrás del mismo escenario, oculto de todas las miradas, a la vez que tenía su vista perdida y sus pensamientos confusos ante lo que se avecinaba…

—Así que… ya lo encontraste— una voz asusta al chico el cual pensaba que se encontraba a solas, a lo que levanta sorpresivamente la mirada para después ver a Takeru aparecer a su lado.

T-Takeru…— dijo el chico extrañado e intentando mantener el máximo silencio posible— ¿A-A qué te refieres? — dijo en algunas carcajadas cínicas a la vez que se llevaba la mano a su nuca, intentando disimular su obvio nerviosismo y preocupación, a lo que solo se desanima cuando nota como en el rostro de Takeru solo se reflejaba una ceja levantada e incrédula.

—No es como si Ryo no me lo hubiese comentado en su momento… — empezaba a hablar Takeru a la par que se apoyaba en la pared, quedando de frente con Sora— supuse que ya era hora de que se diera a conocer, al fin y al cabo… creo que ya está listo— reconoció con una sonrisa orgullosa el Lucario, solamente para traer consigo nuevamente una sonrisa levemente incrédula por parte de Sora.

—Y… ¿Qué crees que piensen los demás? — preguntó nuevamente Sora, haciendo que Takeru entrecerrara levemente sus ojos ante aquellas palabras.

—Mejor es preguntarse… el cómo se lo tomará él…— reconoció finalmente el Lucario, irguiéndose a la par que comenzaba a caminar hacia el otro lado del escenario, dejando nuevamente a Sora en sus pensamientos mientras que, con las manos en sus bolsillos, continuaba sujetando "cierta" carta dentro de los mismos.

Lentamente el estadio comenzaba a llenarse… para sorpresa de Sora y los demás, la gente se veía bastante motivada a participar en aquellos eventos, a tal grado que incluso unos niños habían venido junto con sus padres… obviamente no era interés de los pequeños infantes los cuales incluso se quedaron jugando en los sectores vacíos y no ocupados del estadio, pero ya que no había colegio aquel día debido a la asamblea, los padres al querer participar no podían dejar a sus hijos solos en sus hogares, por lo que los traían consigo.

Estaba más que claro que el concejo se encontraba sentado en primera fila, como de igual manera se encontraban sentados Hanako y Takeru, siendo Harumi la única junto con Hiyori las cuales no se encontraban debido a que ellas junto con otros médicos y enfermeras tuvieron que quedarse en el hospital, Takeshi de igual manera estaba sentado al lado de los pokémon, no tardando mucho en aparecer Haruko para después acompañarlos.

Yoshiro, junto con otros integrantes del cuerpo de policía, eran los únicos que se encontraban de pie en el sector, los cuales simplemente se encontraban de brazos cruzados y erguidos en puntos estratégicos del estadio, pendientes de cualquier tipo de desorden o problema que ahí pudiese presentarse.

Y así… cuando el estadio, para mayor nerviosismo por parte de Sora, estuvo casi completamente lleno por los habitantes de Hotaru, el joven lentamente comenzaba a subir al escenario, en el cual había un pequeño estrado al centro, notándose tenuemente el temblor en sus rodillas en cada paso que daba hacia el mismo, pero pasando por desapercibido ante el mirar general.

No era como si fuera la primera asamblea que dirigía el chico… y mucho menos el tener que hablarle a semejante cantidad de personas; Sora no estaba nervioso por ello, sin embargo, conforme el mismo se fue presentando y "conversando" con el pueblo en general una vez que este comenzó a hablar al frente de todos, lentamente comenzaba a adquirir aquella plática agradable típica de él, a la par que explicaba y comentaba la situación de algunas tiendas del pueblo, junto con las nuevas construcciones que se planeaban realizar; si bien la mayoría de las decisiones se tomaban entre el concejo, nunca estaba de más el consultar una que otra opinión de los pueblerinos que se animaban a darla.

Las declaraciones así avanzaban… lentamente tanto Takeru como Sora comenzaban a darse cuenta de lo que se aproximaba a lo que, cuando Sora terminó de dar la última noticia, este simplemente se quedó en silencio por unos segundos, a la par que comenzaba a sacar aquella carta de su bolsillo…

Los segundos de silencio transcurrieron más de lo debido… incluso algunas personas comenzaban a levantarse en son de pensar que la asamblea se había terminado, sin embargo, Sora solo traga un poco de saliva, para después llamar la atención de todos…

—Todavía queda… una última cosa por decir— la voz de Sora resonó en todos los rincones de aquel pequeño estadio, haciendo que aquellas personas que se comenzaban a retirar se girasen hacia el mismo chico, volviendo a tomar sus lugares ante ello.

—Necesito hablarles de un tema bastante serio y delicado… el cual… temo que mi opinión y la del concejo no son las suficientes como para determinar qué es lo correcto a seguir, y es por eso que necesitaré de las suyas— empezó a hablar con un leve tono decaído el chico, a la vez que todos los ahí presentes permanecían en silencio.

—Ha pasado casi un año desde que nos vimos afectados por la pérdida de Ryo…— Sora empezó a relatar— desde aquel entonces, Hotaru se ha mantenido firme… y hemos crecido de múltiples maneras con el pasar de los meses…— el joven nuevamente se mantuvo en silencio por unos momentos luego de dichas aquellas palabras, sabiendo que, una vez que comenzase a decir las siguientes, ya no habría vuelta atrás en su cometido.

Las personas nuevamente comenzaban a dudar y extrañarse ante la actitud del chico, sin embargo, la mirada seria y decidida de Sora apuntando hacia ellos los silenció por completo.

—Sin embargo… el puesto de alcalde en este pueblo se ha mantenido desocupado luego de aquel día… si bien el concejo ha sido de utilidad para solventar la ausencia de un alcalde, ya va siendo hora de que nuestro pueblo vuelva a tener a alguien que nos represente y de la cara por el pueblo ante las otras ciudades, junto con la toma de decisiones cuya responsabilidad solo en el más apto podría caer sobre sus hombros— reconoció Sora, mientras que este notaba como varias personas comenzaban a murmurar una vez que este mencionó tales palabras, volviendo a tragar saliva por unos momentos, a la par que tomaba de un vaso de agua que estaba a su lado.

—Varios del concejo se animaron a postularse… sin embargo, el pueblo también debe tener el derecho de poder dar su voto como también tener la oportunidad de tener el puesto, siempre y cuando el resto también lo desee por mayoría, por lo que… durante esta semana tendrán la oportunidad de enviar una carta si su deseo ser candidato, requerirá cumplir con ciertas características, junto con además ser sugerido de igual manera por otros del mismo pueblo— explicaba al pie de la letra Sora, mientras que el pueblo se notaba bastante animado a la par que pensativo ante ello.

—Entonces… supongo que… ¿Ya nos podríamos ir? — entre el barullo aquellas preguntas resonaban, ya suponiendo las personas que aquello era lo último que Sora diría, sin embargo, su voz resonando nuevamente y ahora con un poco más de fuerza al querer hacerse notar por el alto volumen de las conversaciones que comenzaron a emerger tras dichas las últimas declaraciones los deja en callados otra vez.

—Es por todo esto, que necesito mencionarles… la primera recomendación que recibí para un futuro alcalde de nuestro pueblo— las palabras de Sora comenzaban a notarse más serias y preocupadas… mientras que el resto del pueblo de igual manera se mostraba un tanto más extrañado ante aquel raro cambio de actitud.

—Una recomendación por parte del mismo Ryo… el cual deseaba retirarse del cargo poco antes de que el mismo falleciera— las palabras de Sora sosegaron cualquier conversación una vez dichas, trayendo un sinfín de dudas para aquellos que las escucharon, mientras que el barullo hacia el mismo chico nuevamente comenzaban a florecer.

Sora comenzó a explicarles la situación… relatando el cómo encontró aquella carta entre mis cuadernos, explicándoles de igual manera lo sorpresivo que fue para este, desmintiendo cualquier sospecha de intrusión contra mi privacidad… Sora era casi un miembro de nuestra familia, y ello era peso suficiente como para no sospechar del mismo en contra de mi persona.

El joven no tardó mucho en dar a entender la situación… el momento había llegado; las personas se encontraban listas para escuchar el contenido de aquella carta una vez que Sora la mostró hacia el público, mientras que el chico solamente sujetó aquel arrugado papel con las dos manos, para después volver a juntar todo el valor posible y comenzar a su vez a leer nuevamente aquellas palabras.

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"No hay día que no pase sin observar a Hotaru desde la distancia… veo cuanto a cambiado para mejor, y cómo todo aquello ha sido producto del trabajo en conjunto de todos los de mi pueblo.

Han pasado 15 años ya… aún no sé qué decirles a la hora de escribir estas palabras, y me siento completamente inútil o sin el valor suficiente como para darles tal noticia.

Siento que ya es hora de retirarme…. Hemos conseguido muchas cosas, pero pienso que es el momento de ceder mí puesto a alguien que impulse a Hotaru más allá de lo que yo pude lograr… y pueda llegar a mejorarlo a niveles aún mayores que las que hoy existen.

Estoy pensándolo mucho… no sé cuál será la reacción de las personas… el tiempo me ha dado la oportunidad de observar cómo se encuentra nuestro pueblo y el mundo en general; he visto felicidad como también la tristeza, comprensión como también el prejuicio…. Si bien mi recomendación es solo eso, no podría estar más seguro de mis pensamientos y elecciones, sin embargo, la última palabra debe ser de ustedes… y mi temor es que no estén dispuestos a cambiar.

Todos los cambios ocurren tarde o temprano…. En la antigüedad, por ejemplo, los seres humanos considerábamos a los pokémon como compañeros; compañeros los cuales algunos participaban en peleas con los de su propia especie.

Nunca dejo de pensar en aquel pasado… es cierto, aquellos seres podían disfrutar de las peleas y torneos de esta índole, sin embargo, esto estaba a la condición de que el ser humano con el que se encontraba le ordenara qué hacer, confiando en su juicio para así obtener la victoria o sufriendo el dolor de la derrota por el error o inexperiencia del mismo humano….

Aún así… el pokémon se mostraba feliz y afable a su "entrenador"… su amistad hacia el mismo era tal que incluso el perdón consecutivo ante tales actos se repetía constantemente.

Los años pasaron… la avaricia y aprovechamiento de los seres humanos no tardó mucho en aparecer… aquella confianza pura que los pokémon eran capaces de tenernos, fue corrompida por nosotros mismos, causando un sentimiento de odio y rencor hacia los humanos por parte de aquellos seres que una vez nos consideraron como sus amigos.

Con el pasar de estos años he visto como la gente vuelve a tratar de manera más amable a los pokémon… y no dudo al decir que existe la posibilidad de que en un futuro no muy lejano volverá a nacer aquel "perdón y confianza absoluta" que hace mucho tiempo atrás se había perdido…

Temo… qué con el pasar de los años, el ciclo vuelva a repetirse… y es por esto que, pensando meticulosamente la situación, logré encontrar la principal razón de que aquel ciclo comenzase, y es por esto… que los humanos, a pesar del cariño que les tenían a los pokémon, siguen viéndose a sí mismos en un nivel superior.

Esto no es del todo malo… el nivel de un padre es superior que el de un hijo… sin embargo… en las relaciones pasadas entre humanos y pokémon sus niveles solo los puedo considerar como…

La relación de un dueño… con su mascota.

Un dueño puede querer mucho a su mascota… como también viceversa; un dueño puede proteger a su mascota, como también la mascota puede proteger a su dueño por el mismo cariño que le tiene…

Pero nunca tendrán el mismo nivel.

El aura nos ha dado la oportunidad de ver a los pokémon como nunca antes…. muchos de ellos seres inteligentes, con raciocinio, capaces de pensar, aprender y convivir con otros… incluso a comunicarse con nosotros gracias a la telepatía dada por el aura de Takeru o Haruko.

Quiero que el mundo cambie este pensamiento erróneo…. Que entienda de una vez por todas que los pokémon no son inferiores o superiores, sino iguales a nosotros.

Es por esto que busqué al que confío será el que nos guiará con el mismo pensamiento, aquel que ha visto cosas parecidas que yo… y ha madurado y crecido en base a los valores e ideales para saber lidiar con las de situaciones adversas que estoy seguro afrontarán a Hotaru tarde o temprano…

Aquel que debe liderar… aquel que tiene la capacidad de ser el pilar para sacarnos finalmente de este ciclo sin sentido…

Y es por esto que… demostrando la seguridad de mis palabras haciendo esta declaración con todo mi orgullo al encontrar que él está listo…

Es que recomiendo a Yoshiro… como el siguiente alcalde de Hotaru."

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El resto… solo fue opacado por el abrumador sonido causado por las voces de todas las personas que comenzaron a resonar en el lugar una vez que Sora terminó de leer mi carta.

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Solo era una carta… ni siquiera iba dirigida hacia alguien en específico; las palabras ahí escritas simplemente eran un mero reflejo de mi pensar el cual día a día me atormentaba a la hora de elegir a un digno sucesor.

Varias personas se levantaban… ni siquiera miraban a Yoshiro, el cual tenía sus ojos completamente abiertos mientras que, para él, el sonido se había opacado por completo una vez que Sora dijo aquellas palabras.

—¡¿Quién te dice que esa carta de verdad es de Ryo?! — preguntas aleatorias emergían entre la multitud.

—¡¿Esto es en serio?! —

—¡¿Cómo quieres que nosotros aceptemos algo así?! —

Yoshiro aún permanecía estupefacto… su vista estaba puesta en el vacío, mientras que incluso algunos de sus compañeros de trabajo se giraban hacia el mismo, sin saber qué pensar ante tal situación… sin embargo, Yoshiro apenas y logró exaltarse cuando una mano puesta sobre su hombro comienza a sacarlo del lugar por la salida trasera, no sin antes darse cuenta de los rostros los cuales reflejaban gran cantidad de personas en el pueblo.

El disgusto y la decepción.

—Esto no es ninguna elección premeditada en lo absoluto… simplemente es la recomendación de mi amigo y mentor… y la voy a respetar. Dentro de siete días esperaré una respuesta de parte de los que quieran darla, hasta entonces… doy por concluida esta asamblea— la voz de Sora finalmente apareció, solamente para traer consigo más disgusto en aquellas personas que claramente no aceptaban los obvios acontecimientos que acababan de ocurrir, sin poder hacer mucho más cuando los policías comenzaron a imponer presencia ante el descontrol, haciendo que estas se retirasen finalmente del estadio.

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La puerta trasera del estadio abriéndose en un rechinar inconfundible es lo que irrumpe el silencio encontrado en las afueras del sector, a la par que era Yoshiro el cual emergía del mismo…

Siendo Takeru el que lo sacaba del lugar.

—"¡¿Tú lo sabías?!" — preguntó en un gruñido estupefacto el Zoroark, mientras que en Takeru la seriedad y tranquilidad era lo único que reflejaba su rostro, a la vez que el mismo cerraba la puerta.

—Cálmate un poco… puedo explicarlo— pedía paciencia el Lucario a la vez que intentaba tranquilizar al hiperactivo Zoroark.

— "¡¿Qué diablos estaba pensado Ryo?! ¡No estoy hecho para eso!" — seguía gritando en gruñidos el pokémon, a la vez que su respiración se volvía cada vez más brusca— "¡No soy un humano como para hacer esa clase de cosas!" — gritó finalmente y completamente asustado Yoshiro…

Solo para quedar totalmente choqueado… cuando recibe un puñetazo directo a su cara por parte de Takeru.

El adolorido Zoroark terminó tropezándose ante tal sorpresivo ataque, cayendo al suelo irremediablemente a la par que mandaba continuos alaridos debido al fuerte golpe que recibió.

—"¡¿A-A qué vino eso?!" — dijo en un gruñido adolorido y molesto Yoshiro, a la vez que se sobaba la mejilla por el continuo dolor en la misma, mientras observaba hacia arriba, solamente para ver como Takeru continuaba de pie delante del mismo, con su serio y ahora un poco molesto mirar puesto sobre él.

—Es porque piensas que uno de nosotros no tiene la capacidad de guiar a este pueblo, que Ryo decidió que era momento de sacarles ese prejuicio a los humanos— reconoció en un tono molesto el Lucario, mientras que Yoshiro se mantenía en silencio y con su ceño fruncido.

—Ryo… era un estúpido y un tarado como ningún otro que conocí— decía Takeru— pero era un necio que siempre al final del camino mostraba que sus elecciones eran por el bien de los demás— seguía hablando el pokémon.

—"Si tanto era su deseo de que uno de nosotros fuera el alcalde… ¿Por qué no a ti?... eres más fuerte que yo" —gruñó tenuemente al final Yoshiro, mientras que en el Lucario sus ojos entrecerrándose era la única respuesta.

—Yo… no veo a estas personas de la misma manera que tú las ves, Yoshiro…— declaró finalmente el pokémon, llamando la atención del Zoroark— viví dieciséis años de mi vida siendo esclavizado y torturado por los de su especie, presencie el cómo mataron a mi madre… nuestras vidas no se diferencian mucho, pero…— el Lucario se detenía por unos momentos, mientras que este simplemente alzaba su mano izquierda por extraña razón hacia el Zoroark, con intenciones de ayudarlo a levantarse— tanto Ryo como yo vimos en ti a alguien que es capaz de perdonar y guiar a los demás por el camino correcto… es por eso que yo también le dije a ese tarado en su momento el que tú debías ser el que ocuparía su lugar…— dijo con una sonrisa el pokémon, a lo que Yoshiro simplemente acerca de manera levemente temblorosa su mano izquierda hacia la de Takeru, levantándose con su ayuda, siendo un poco difícil al ser diestro.

—Esto no es ninguna orden… tú puedes decidir si querer o no postular, Yoshiro— dijo Takeru nuevamente, haciendo que Yoshiro volviera a entrecerrar sus ojos un tanto decaído— Lo de Ryo simplemente fue una recomendación… pero ten por seguro de que nosotros no te elegimos por mero capricho… conozco bien a estos humanos, no hay otro que pueda liderarlos mejor que tú— reconoció con una pequeña sonrisa el pokémon, solamente para mantener una cara completamente seria a la par que preocupada por parte del Zoroark.

—"Quizás ustedes piensen eso… pero el pueblo ni de broma me aceptaría de esa manera, soy solo un…"— reconocía en lamentables palabras Yoshiro, a lo que Takeru lo interrumpe.

—Un… ¿"Pokémon"? — dijo en despectivas palabras el Lucario, a lo que Yoshiro simplemente desvió su mirada a la par que lanzaba un gruñido, molesto— Ese es solo un nombre que los humanos nos dan para identificarnos, Yoshiro… los seres que más nos importan nunca nos llamarán así, tú no les debes nada a estas personas como para ganarte su confianza y respeto… ya lo has hecho varias veces, y si ellos no logran verlo a pesar de todo, pues… la verdad… ¡Que les jodan! — reconoció en un leve tono molesto el pokémon, a lo que Yoshiro simplemente se queda pensando por unos momentos aquellas palabras, notando y exaltándose a la vez cuando este nota como el Lucario comenzaba a retirarse del lugar.

—Por cierto… disculpa por el golpe… pero estabas muy hiperactivo y necesitaba calmarte de alguna manera— reconoció en calmadas palabras el Lucario, solo trayendo consigo el inflar de las mejillas del Zoroark, a la par que Takeru se alejaba cada vez más del lugar.

Ya una vez apartado lo suficiente del Zoroark, Takeru, oculto de cualquier mirada, simplemente dejaba escapar un leve quejido… a la vez que se tomaba su mano derecha, mientras que esta, en su constante tiritar, se notaba bastante magullada…

—"Su aura bloqueó la mía en el acto…"— reconoció apesadumbrado el pokémon, víctima de las consecuencias de haber golpeado la mejilla de Yoshiro, a lo que solo lanza una pequeña carcajada apesadumbrada ante la cruel realidad….

—"Extrañaré la fuerza del estado aural…."— reconoció desanimado el Lucario, mientras que este simplemente se sobaba su dañada mano, a la vez que el mismo se dirigía lentamente hacia su hogar.

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A partir de aquel momento… Yoshiro se mantuvo en completo silencio; evitando cualquier tipo de contacto con las personas del pueblo, a la vez que el prejuicio lo abordaba a pesar de las palabras que le había dicho Takeru, siendo difícil para este el escapar de algo que se encontraba bastante arraigado en el mismo luego de ver y escuchar las diversas reacciones que tuvieron aquellas personas durante la asamblea luego de ser leída mi carta.

Las horas pasaban… una tensión extraña y poco recurrente recorría las calles de Hotaru una vez que finalizó la asamblea y la voz se corrió entre los habitantes del pueblo.

Casi nada se escuchaba… la gente simplemente se quedaba dentro de sus hogares, mientras que muy pocos caminaban por las calles con un objetivo fijo y simple.

Incluso, como si el mismo clima se adaptara al ambiente que se sentía, las nubes lentamente comenzaron a cubrir los cielos de aquella tarde, a la vez que de vez en cuando una fría brisa hacía apariciones en determinados sectores del lugar.

Eran las siete de la tarde… Yoshiro se encontraba completamente alejado del pueblo… más o menos unos dos kilómetros adentrado hacia el camino que conducía a Nerito, el cual se encontraba de manera opuesta al que conducía a la capital.

La gravilla del camino por el cual algunos camiones transitaban era lo único que resaltaba en aquel lugar, a parte de los árboles que se encontraban a los alrededores.

Yoshiro simplemente caminaba en dirección hacia Nerito, mientras que este tenía la vista puesta en el vacío, a la par que pateaba una que otra piedra grande que sobresalía en el camino.

"—¡¿Cómo quieres que nosotros aceptemos algo así?! —" las palabras dichas por una persona cuyo rostro no logró identificar el Zoroark al finalizar la asamblea se volvían a repetir en su cabeza, mientras que el pokémon simplemente fruncía el ceño ante ello, solamente para patear con brusquedad una pequeña piedra que encontró en el camino.

—"Nunca les he hecho nada malo… ¿Por qué no me aceptarían de esa forma?" — se preguntaba dolido en su mente Yoshiro, mientras que este incluso en breves momento pensaba en la idea de realmente postularse como alcalde… seguir mis pasos por el mismo orgullo y aprecio que sentía hacia mí luego de que lo hubiese recomendado.

El pensativo pokémon seguía en sus monólogos interiores, distrayéndose con el patear consecutivo de las diversas piedras de distintos tamaños que aparecían en su camino, mientras que cada vez el Zoroark demostraba una actitud más molesta y violenta hacia aquel patear antes mencionado.

Yoshiro continuó caminando por varios minutos, sin rumbo fijo por aquel solitario camino, sin embargo, este se exalta cuando siente una pequeña rama cayendo sobre su cabeza, no causándole más que una simple molestia, a lo que este se detiene solamente para girarse hacia el origen de dicho objeto…

Y observar a Haruko a sus espaldas.

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El pokémon, una vez que notó a la Lucario, simplemente demostró su exaltar al abrir un poco más sus ojos, solamente para después desviar su mirada a la par que bajaba sus orejas en son de los sentimientos antes narrados.

—Ven… volvamos a la casa, todos nos están esperando para la cena— pidió amablemente la Lucario a la vez que tomaba la mano del pokémon, tirándola un poco, solamente para entristecerse cuando no nota ninguna reacción por parte del Zoroark, el cual continuaba estando estático, con su mano alzada y tomada por la Lucario.

Yoshiro y Haruko se quedaron así por unos segundos… la Lucario no estaba ajena a los sentimientos y pensamientos que se presentaban en el Zoroark.

Oye…— Haruko comenzaba a alzar su mano libre, solamente para llevarla al mentón del Zoroark y sujetarla con amabilidad, a la par que hacía que el mismo la observase, mientras que a su vez que acariciaba.

—Yo también escuché lo que dijeron esas personas…— reconoció la Lucario en un serio tono, mientras que Yoshiro nuevamente volvió a fruncir su ceño en son de ello —Pero… ¿Sabes?, en realidad… soy yo la que se siente un poco ofendida con todo lo que está pasando— afirmó la pokémon ahora un poco fastidiada, haciendo que Yoshiro se extrañara por no saber la razón de aquellas palabras dichas por Haruko, a lo que esta simplemente entrecierra sus ojos, para después observar a Yoshiro con una sonrisa.

—Las únicas palabras… que podrían hacer que mi pulgoso actuara de esta manera…— Haruko ahora alzaba su mano, para después tironear en forma de juego la oreja izquierda de Yoshiro, no haciéndole daño sino más bien incluso acariciándola a la vez que la sujetaba.

—Son las mías…— declaró finalmente la Lucario, trayendo consigo únicamente una pequeña y casi indetectable carcajada por parte de Yoshiro, el cual solamente se llevaba su mano con la de su pareja hacia su oreja, tomándola y dándole un pequeño beso a la misma.

Trayendo consigo un fuerte abrazo por parte de ambos, sabiendo Haruko que Yoshiro lo necesitaba de igual manera, mientras que este rodeaba por completo a la Lucario con sus brazos.

—"Gracias…"— dijo en un tenue gruñido el pokémon, a lo que Haruko solo asiente, ocultándose cada vez más en el pelaje del torso del Zoroark, mientras que este continuaba abrazándola con todo el cariño y amor que le era posible demostrar en aquel momento.

Ambos pokémon se quedaron en esa postura por varios minutos… no les importaba lo que ocurría a su alrededor hasta que, cuando en el rostro de ambos una sonrisa sincera se formó, estos se separan solamente para volver a chocar sus miradas, y darse un pequeño beso en sus labios… empezando después de ello a caminar finalmente de regreso a casa.

Una vez que llegaron, nadie mencionó una sola palabra de lo ocurrido durante la asamblea, Harumi y Hiyori se enteraron por el resto… y prefirieron no abordar con aún más preguntas u opiniones al Zoroark debido a que estos se hacían una breve idea de la presión que ya de por sí el pokémon cargaba… quedándose en silencio o simplemente hablando de temas que nada tenían que ver con lo antes mencionado, mientras que Yoshiro simplemente dejaba escapar una que otra sonrisa debido a que no era tan difícil el darse cuenta de las intenciones de su familia por querer ayudarlo y distraerlo de aquel… "complicado" día.

Las horas pasaron… las risas fluyeron inclusive, y mi familia nuevamente comenzaba a irse a sus respectivas habitaciones para irse a dormir, faltando más o menos unos quince minutos antes de la medianoche, a la par que aquellos inocentes seres, ya bastante cansados por el largo día, no tardaron en quedarse dormidos…

Bueno… no todos.

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Haruko simplemente lanzaba uno que otro bostezo para cuando esta entraba a su habitación, a la par que la misma simplemente se recostaba y tapaba en su cama, mientras que Yoshiro se hacía el "ocupado" ordenando algunas cosas en la casa a lo que, cuando siente la última puerta de las demás habitaciones cerrarse, las orejas del mismo casi al instante se levantan, solamente para dar silenciosos pasos hacia unas puertas en específico…

Y, con sus sombras, rodear todas las paredes de las habitaciones de Takeru y mis hijos, bloqueando cualquier forma de percepción del aura o sonido proveniente de afuera de aquellas habitaciones.

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El Zoroark se movía con rapidez… comenzaba a sacar varias cosas que tenía ocultas dentro de los estantes de la cocina, a la par que las guardaba en una pequeña canasta cuadrada de mimbre, para después levantarla una vez llenada con distintas comidas ocultas en pedazos de tela, comenzando así nuevamente caminar a paso silencioso hacia su habitación, dejando la canasta en la entrada de la misma…

Y dar un rápido y sorpresivo salto hacia la cama, cayendo sobre Haruko.

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La pobre Lucario apenas y podría decirse como menos que se asustó un poco luego de aquel sorpresivo salto, a lo que esta simplemente abre sus ojos completamente luego de que Yoshiro la besara abruptamente y sin previo aviso en sus labios.

Los ojos de la Lucario lentamente comenzaban a elevarse, para después comenzar a cerrarlos conforme el apasionado beso continuaba, solamente para después rodear al Zoroark con sus brazos, mientras que este seguía con sus codos y rodillas apoyado en la cama, sobre la pokémon.

El beso duró más o menos unos dos minutos, a lo que los enamorados pokémon finalmente se separaron con un abrupto exhalar, para después quedarse mirando por unos segundos con sus ojos entrecerrados…

Pensé… que empezaríamos al amanecer…— susurró la Lucario con una pequeña carcajada y una sonrisa, mientras que Yoshiro simplemente le sonreía de igual manera.

—"No quiero perder ni un solo minuto de este día…"— susurró en un gruñido el pokémon, mientras que este se acercaba a la nariz de la Lucario para darle un corto beso en la misma.

Exaltando nuevamente a Haruko, cuando este la levanta con ambos brazos, asustándola brevemente a la par que esta rodeaba el cuello del Zoroark como mero instinto luego de haberla sacado de la cama, para después lanzar varias y sonoras risas en son de la actitud del pokémon… para después volver a asustarse y llevarse una mano a su boca, y mirar preocupada al Zoroark por el ruido que sin querer había provocado.

—"No te preocupes… ya me encargué de "eso"…"— dijo en un gruñido calmado el Zoroark, solamente para traer consigo una sonrisa sonrojada por parte de la Lucario, mientras que esta simplemente dejaba caer su cabeza sobre el hombro de Yoshiro.

Ambos pokémon, con Haruko aún sobre los brazos del rojinegro, abandonaron la casa luego de la medianoche… a la par que Haruko llevaba sobre su estómago la canasta que Yoshiro le pasó, mientras que este simplemente caminaba sin prisa por aquel silencioso y pacífico bosque.

Los segundos pasaban rápidamente para Haruko… la cual tenía su vista fijada en el rostro del Zoroark que observaba hacia adelante, mientras que el rubor en sus mejillas aumentaba exponencialmente conforme el tiempo pasaba.

—"Cierra los ojos…" — pidió en un suave gruñido el Zoroark, a lo que Haruko simplemente le sonríe para después asentir y cerrarlos delicadamente luego de ello.

Los sonidos de los arbustos siendo atravesados lentamente avivaban la curiosidad en la Lucario, mientras que esta, fiel a su palabra, ocultaba su mirada en el pelaje del torso del Zoroark, a la vez que este continuaba caminando por aquel dificultoso sendero lleno de ramas y espinas, el cual pasaba casi completamente desapercibido ante los ojos incautos de cualquier pokémon que se cruzara por aquel sector.

Yoshiro, luego de varios minutos luchando con las ramas y los arbustos, finalmente llegó a su destino, sonriendo satisfecho de la vista que tenía.

—"Puedes abrirlos" — dijo feliz el Zoroark en un gruñido, a lo que Haruko asiente para después separar su rostro del mismo, y abrir finalmente sus ojos.

Sonrojándose y sorprendiéndose ante lo que los mismos observaron…

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No era algo exuberante u enorme… de hecho, era bastante pequeño y acogedor, un espacio no mayor a unos cuatro metros cuadrados rodeado por frondosos árboles y arbustos, el suelo era prácticamente gravilla, mientras que a un costado del mismo sector un pequeño riachuelo de no más de un metro de ancho marcaba su presencia con su relajante y tenue sonido característico, a la par que, los cielos y la luna se dejaban ver en su totalidad.

Ambos pokémon se encontraban casi completamente excluidos del exterior… ningún pokémon había descubierto alguna vez aquella zona, estaba completamente intacta y preservada, y solo Yoshiro en su afán de buscar el mejor lugar para celebrar su aniversario pudo dar con aquel hermoso sector.

El Zoroark, viendo como Haruko se había quedado completamente congelada ante la vista que tenía, lentamente comienza a sacar una manta que traía en la canasta, para después colocarla sobre las pequeñas piedras y sentarse en la misma, dejar la canasta abierta y después llamar la atención de Haruko cuando este tira levemente la cola de la misma, asustándola y sonrojándola casi en el acto, causando incluso que la misma Lucario lanzara un avergonzado gruñido.

—"L-Lo siento…"— dijo un poco apenado el pokémon luego de tocar aquella parte tan sensible para la Lucario, a lo que esta simplemente traga un poco de saliva, para después asentir mientras miraba hacia otra dirección, extrañamente bastante más sonrojada que de costumbre, sentándose al lado del Zoroark en la manta luego de ello.

No hacía falta saber leer las mentes… ambos pokémon sabían lo que el otro pensaba, sin embargo, Yoshiro era el único que se mantenía sonriente y amable, mientras que en la Lucario solo el rubor y el nerviosismo se mostraba; sin embargo, estos sentimientos lentamente comenzaron a desvanecerse conforme Yoshiro se mantenía calmado en su actuar, sacando varias frutas y pequeñas comidas de la pequeña canasta junto con unas gruesas velas las cuales encendía con un pequeño encendedor que de igual manera traía consigo, mientras introducía varios temas de conversación desde chistes hasta cortos cotilleos románticos hacia la Lucario… la cual lentamente iba obteniendo cada vez más confianza ante la actitud del Zoroark hacia ella, a la par que jugaba con una de sus lágrimas por el rubor aún presente…

Lentamente las conversaciones dejaron de fluir… el silencio cada vez se hacía más presente en el lugar, esto a pesar de todo traía sin cuidado a Yoshiro; incluso en el silencio el mismo pokémon se sentía a gusto a la vez que este tenía su vista apuntando hacia el cielo, quedando absorto en la luz de la luna puesta sobre los mismos.

Haruko, por otra parte, era otro caso… su corazón cada vez latía con más fuerza, mientras que esta seguía observando fijamente el rostro de su pareja…

El silencio era absoluto… y solo cuando el valor de Haruko llegó a su máximo esplendor, fue cuando la Lucario, en un lento y totalmente nervioso movimiento, acerca su mano hacia la de Yoshiro, mientras que este simplemente se extraña y se gira hacia la pokémon.

Sus vistas chocaron… el silencio se volvió casi literalmente perpetuo luego de aquel punto… el rubor en las mejillas de Haruko estaban al máximo, mientras que esta volvía a tragar saliva ante las cosas que con su simple mirar se mostraba que deseaba.

El Zoroark lentamente comenzó a entrecerrar sus ojos una vez que este incluso podía sentir el fuerte palpitar de la pokémon una vez que sus manos estuvieron en contacto, a la par que el suyo de igual manera comenzaba a acrecentarse.

Ni siquiera esperaron al otro, las palabras ya eran innecesarias… su impulso casi fue simultaneo una vez que ambos se acercaron mutuamente para después estrechar sus labios en un choque tan delicado a la par que abrupto y apasionado, mientras Haruko nuevamente volvía a rodear con sus brazos el cuello del Zoroark, a la vez que este lentamente comenzaba a llevarla hacia el suelo, recostándose en aquella manta mientras su beso aún permanecía.

Yoshiro y Haruko mantuvieron sus ojos cerrados en todo momento… el sonrojado pokémon, una vez que sus labios se separaron, lentamente comenzaba a besar el cuello de la Lucario, mientras que esta simplemente se mordía sus labios aún asustada y nerviosa de todo lo que ocurría, pero completamente llevada ante su deseo, a la vez que su corazón latía cada vez con más fuerza por cada centímetro que el Zoroark comenzaba lentamente a bajar con sus labios en su torso…

Abriendo sus ojos e irguiéndose en el suelo completamente… una vez que los labios del sonrojado y serio Zoroark finalmente llega-n… a…

… el pla…r… de Haru… desper…

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Censured by Yoshiro (Páginas arrancadas para luego ser pulverizadas por cierta Lucario… nada que hacer, y tampoco como si quisiera ¬3¬')

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El sol emergiendo nuevamente por el horizonte daba el comienzo del nuevo día en el pueblo… mis hijos lentamente comenzaban a despertar, a la vez que Takeshi, con una burbuja emergiendo en su nariz, esta se revienta en el instante en el que Hiyori le arroja una almohada para despertarlo... a como era lo común del día a día.

Ya desperté… ya desperté…— dijo malhumorado mi hijo a la vez que este se sacaba la almohada de su cabeza, mostrando su desordenada cabellera ante el buen dormir que había interrumpido su hermana

Mientras tanto, en el cuarto de cierto apestoso Lucario junto con una tranquila Lopunny, Takeru, con una burbuja de igual manera emanando de su nariz a la par que el mismo roncaba, se vio explotada luego del llamar de su pareja, a lo que Takeru comienza a abrir sus ojos somnoliento, solamente para después estirarse ya con todas sus energías recompuestas, a la par que le daba un pequeño beso en los labios a Hanako la cual aún estaba recostada a su lado.

—Hay que empezar a moverse…— dijo en tenues palabras el Lucario, a lo que Hanako asiente con una sonrisa, para después ambos comenzar a levantarse de su cama.

Ambos sucesos ocurrieron casi simultáneamente… tanto mis hijos como Takeru y Hanako abrieron las puertas de sus respectivas habitaciones, esperando observar lo de todos los días, manteniendo la completa calma ante su actuar indiferente…

Pero solo para hacer que tanto el rostro de Takeru como el de Takeshi se transformaran por completo, una vez que el bloqueo impuesto por Yoshiro se rompiera en el acto una vez que ambos hombres abrieron las puertas.

Sus ojos se abrieron por completo luego de ello… Hiyori y Hanako se exaltaron por unos segundos, solamente para lanzar una leve carcajada ante lo "enteradas" que se sentían de la obviedad al observar aquella oscura capa de aura desvaneciéndose de las paredes, las cuales ya sospechaban "quien" había sido el que había bloqueado su percepción dentro de aquellas paredes.

La ira y celos en Takeshi tanto como en Takeru luego de darse cuenta que su querida hermana mayor e hija respectivamente había desaparecido por obra del malvado rojinegro pokémon, no hicieron más que aumentar en los mismos, a la par que estos solo pudieron apretar con fuerza sus dientes, a la vez que las venas comenzaban a enmarcarse en sus frentes…

Mientras que cierta Harumi simplemente se encontraba en la sala de la casa, acabando de terminar su desayuno una vez que ambas puertas se abrieron.

—¡¿Tú lo sabías?! — gritó encabronado Takeru, a lo que Harumi simplemente lanza una carcajada a la vez que volvía a tomar un sorbo de una taza de té que tenía a un lado.

—No te iba a andar diciendo los planes de Yoshiro para su aniversario con Haruko— reconoció en tono burlón la mujer, a lo que Takeru se gira hacia Hanako a la par que Takeshi hacía lo mismo hacia Hiyori, las cuales simplemente silbaban a la vez que observaban hacia otra dirección, sin querer admitir que ambas estaban completamente conscientes de lo que Yoshiro quería hacer con la Lucario.

Takeru y Takeshi al instante salieron disparados hacia la puerta de la casa, con claras intenciones celosas reflejadas en sus decididos ojos, a lo que Harumi simplemente vuelve a tomar otro sorbo de su taza…

—Yo que ustedes no haría eso…— reconoció en un tono calmado la mujer, solamente para no extrañarle cuando tanto Takeru como Takeshi la ignoraron completamente, abriendo la puerta principal de la casa…

Y… como si de una enorme patada en sus traseros se tratase… un enorme choque de aura los golpea desde sus espaldas una vez que el "sello" puesto sobre aquella puerta fue roto, haciendo que tanto Lucario como chico salieran expulsados hacia el exterior, terminando con sus rostros completamente enterrados en la tierra.

Ambos "apaleados" seres lentamente comenzaban a levantarse adoloridos luego de tal ataque… a lo que estos comenzaban a temblar una vez que lentamente cierta habilidad comenzaba a desaparecer en los mismos…

Siendo esta… nada más y nada menos que el poder detectar el aura de los demás.

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La impotencia en ambos junto con la ira aumentaba exponencialmente con cada segundo que transcurría, a la vez que estos habían perdido completamente su única oportunidad de arruinar el aniversario entre aquellos romanticones pokémon con su presencia luego de sus obvias intenciones de encontrarlos, sin embargo, sus ojos nuevamente se abrieron estrepitosamente…

Una vez que "aquella" voz… comenzó a emerger en sus mentes como respuesta luego de haber roto aquel sello.

—"No sean metiches… varias veces he tenido que tragarme el orgullo por sus estúpidos celos, pero no dejaré que arruinen mi día con Yoshiro, así que sean buenos chicos y… ¡MANTÉNGANSE ALEJADOS DEL MALDITO BOSQUE O JURO QUE SI LO HACEN LES VOY A…!—… omitiré el sin fin de improperios que la Lucario gravó en aquel mensaje debido a toda la impotencia que la pobre pokémon había acumulado durante todos los meses en los cuales casi todos sus momentos a "solas" con su querido pulgoso habían sido arruinados por dos tipos cuyos tímpanos mentales casi literalmente explotan luego de que aquel fulminante grito llegara a su fin.

Varios segundos de silencio nuevamente transcurrieron luego de que aquel mensaje finalmente terminara… a la vez que ambos seres, completamente derrotados, simplemente se encontraban echados en el suelo boca abajo, mientras que un constante humeo emergía de sus cabezas luego de tal mensaje recibido.

Unos leves y tranquilos pasos comenzaban a acercarse hacia los derrotados hombres, a lo que Takeru simplemente volvía a intentar levantarse temblorosamente del suelo, mientras que eran Hanako y Harumi las que se encontraban al lado de los mismos.

—La voy a castigar… ¡¿Cómo se le ocurre hablarle así a su padre?! — decía en regañadientes el enojado Lucario, a la vez que Takeshi de igual manera intentaba levantarse, sin resultado.

—Bien tienen merecido ese mensaje— reconoció Harumi un poco fastidiada— durante todo este año ustedes siempre interrumpieron a Haruko cuando ella quería pasar algún momento íntimo a solas con Yoshiro, no hace falta recordarte el medio escándalo que hiciste cuando evitaste el que ambos fueran a un estanque privado en las aguas termales— decía en serias palabras mi mujer, mientras que Takeru simplemente empezaba a desviar su mirada, sin querer reconocer las palabras de Harumi por su orgullo.

—Además… ella ya es toda una mujer, no tiene por qué seguir tus órdenes en sus relaciones— reconoció mi esposa, a la par que comenzaba a caminar con un pequeño maletín colgado de su hombro, dirigiéndose hacia el hospital de Hotaru para así comenzar con su turno de trabajo, a lo que Takeru simplemente fruncía un poco el ceño ahora un poco más triste que encabronado, solamente para después ser sorprendido por el juguetón acariciar que Hanako comenzaba a hacer con su mano entre las orejas del mismo.

Ambos solamente chocaron sus miradas… mientras que Takeru observaba una tenue sonrisa enmarcada en el rostro de su pareja.

—"Supongo que ya estamos algo viejos…"— reconoció en un gruñido acompañado con una pequeña carcajada Hanako, mientras que esta solamente le daba una palmadita a la mejilla del Lucario, con intenciones de hacer que este dejara de tener aquella cara amurrada—"Ambos sabemos que Harumi dice la verdad… aunque eso no evita el que nosotros no podamos protegerla y cuidarla, pero creo que ya es momento de que dejemos que "otro" se encargue de esa tarea un poco más" — dijo finalmente en un tranquilo gruñido la Lopunny, a lo que solamente le da un beso en la mejilla a Takeru, para después acariciarla por unos momentos antes de separarse y volver a caminar hacia la casa.

Takeru seguía en silencio… Hanako ya había vuelto a entrar, mientras que Takeshi aún permanecía estampado en el suelo, a lo que el Lucario solamente deja escapar un gruñido a la vez que empezaba a ver hacia el cielo parcialmente nublado de aquel día, intentando "madurar" de cierta manera y sobreponerse nuevamente ante su orgullo.

Mi amigo simplemente deja escapar una tenue carcajada una vez pasado varios segundos de silencio, para después bajar la mirada y negar levemente unas cuantas veces con su cabeza.

—Ya… vámonos enano, perdimos— reconoció de manera fanfarrona el Lucario, obviamente habiendo finalmente superado el hecho de que Haruko y Yoshiro tarde o temprano pasarían a nuevos "niveles" en su relación, a la par que el mismo comenzaba a levantar el pie de mi hijo, comenzando a arrastrarlo hacia la casa una vez que vio que el mismo no se iba a levantar ante lo "choqueado" que aún se encontraba tras aquella inédita situación.

Mi familia nuevamente comenzó así su día a día… mis hijos fueron al colegio mientras que Takeru simplemente volvió a acompañar junto con Hanako a Harumi en el hospital, no habiendo que ayudar a repartir mercaderías aquel día, debido a que, para aquel entonces muy esporádicamente el Lucario lo hacía, en parte gracias al uso de algunos vehículos que se fueron implementando para el transporte, necesitando de carretas solo en los casos en los que los caminos se encontraban más dañados, como los que unían a Hotaru con algunas casas que se encontraban más al exterior del mismo pueblo, siendo en estos casos donde mi amigo intervenía.

Ya más o menos por dichas tempranas horas de la mañana de aquel día, dentro del bosque el tenue bullicio del resto de los pokémon a como era lo común en aquel lugar emergía conforme todos de igual manera comenzaban a despertar de un plácido sueño.

Dentro… en cierto sector el cual todos piensan, solamente la calma formaba parte de todo lo que ahí se encontraba… desde el pequeño riachuelo como los árboles y arbustos que ahí existían, hasta las velas las cuales se habían consumido por completo luego de haber permanecido encendidas durante toda la noche.

En el centro… Yoshiro simplemente se encontraba recostado boca arriba sobre la manta, mientras que Haruko se encontraba a su lado, estando rodeada por el brazo del mismo Zoroark, a la vez que esta apoyaba su mejilla en el torso del pokémon, abrazándolo y estando completamente apegada al mismo, con una de sus piernas puesta sobre la suya

Ambos pokémon se encontraban plácidamente dormidos en el acompañar del otro, sin embargo, Yoshiro fue el primero en comenzar a abrir levemente sus ojos conforme las energías volvían, quedándose en completo silencio, lanzando solo un tenue pero a la vez largo bostezo, para después restregarse un ojo con su mano libre.

Yoshiro, una vez que volvía en sí, este simplemente bajó un poco su mirada para después esbozar una pequeña y calmada sonrisa al notar que Haruko lentamente de igual manera comenzaba a estirarse aún apegada al pokémon, despertándose de igual manera por los movimientos del Zoroark, a lo que este simplemente lanza una pequeña carcajada cuando escucha un gruñido malhumorado por parte de la Lucario.

No quiero despertar…— dijo Haruko en un susurro a la par que la misma escondía su cara en el torso de Yoshiro, a lo que este solamente vuelve a lanzar otra carcajada a la vez que simplemente abrazaba con más fuerza a la pokémon.

—"¿Despertar?... ¿Acaso dormimos?"— dijo en un tenue y risueño gruñido el Zoroark, solo causando que la Lucario comenzara a reír levemente a la vez que se mordía el labio ante el significado intrínseco y de difícil significado que aquellas palabras significaban, a la par que le daba un pequeño golpe juguetón en su torso, a lo que Yoshiro simplemente se encorva levemente para después volver a abrazar a Haruko, la cual le correspondía el gesto con gusto.

Pasaron los segundos… ambos solo se quedaban en aquella postura, entre caricias y juegos junto con alguna que otra conversación, los pokémon simplemente continuaban recostados en aquel cómodo lugar.

—¿Nunca te has preguntado qué es esto? — Decía Haruko en una de sus preguntas aleatorias, a la par que alzaba la pequeña esfera celeste que sujetaba el pelo de Yoshiro, mientras tenía su nuca apoyada sobre el brazo extendido del Zoroark, a la vez que este simplemente tenía su vista entrecerrada y boca sonriente.

—"No tengo ni la más mínima idea…"— reconoció en un suave gruñido el Zoroark a la vez que el mismo simplemente acariciaba el estómago de la Lucario, mientras que esta tenía sus mejillas infladas y vista concentrada en la esfera que sostenía arriba de la misma.

—"¿Por qué tanta curiosidad?" — preguntó ahora el Zoroark, mientras que Haruko seguía observando concentrada aquella esfera.

Todo tiene aura… incluso tu pelo, pero cuando veo esto es... — Haruko estaba consternada, a lo que solamente se exalta cuando Yoshiro toma ahora sus manos, y arroja con normalidad la esfera hacia un lado.

—"No te cuestiones cosas como esas… es solo una tonta esfera que nos sale cuando evolucionamos, nada más" — reconoció ahora en un bajo y a la vez serio gruñido el pokémon, a la vez que este solo sostenía a la par que acariciaba las manos de Haruko.

La Lucario simplemente levantó la mirada una vez que sintió aquel obvio cambio de reacción por parte de su pareja, a lo que esta intenta observar a Yoshiro a los ojos, solamente para darse cuenta de su triste mirada una vez que dio con su objetivo.

Haruko no tardó mucho en entender… estaba más que claro que aquella esfera ocultaba el aura del cabello de Yoshiro que pasaba por el medio de este, y luego de sacar las obvias conclusiones pertinentes, ya comenzaba a dar por hecho el cómo se creó el metal que bloqueaba al aura junto con sus respectivas versiones del mismo…

Y cual fue el primer Zoroark… que se utilizó como experimento para encontrar dicho metal.

Lo siento…— dijo en un arrepentido susurro la Lucario, a la par que volvía a abrazar ahora triste a Yoshiro, adoptando incluso una posición fetal al lado del Zoroark, mientras que este simplemente empezaba a posar su mejilla en la frente de la pokémon.

Nuevamente el silencio comenzaba a abordar a la pareja… Haruko se lamentaba cada vez más de haber puesto aquel tema de conversación, a lo que simplemente se queda pensando por unos segundos, para después abrir sus ojos decidida, a lo que simplemente exalta levemente al Zoroark cuando esta se mueve y se acuesta sobre el mismo, colocando ambos antebrazos entre su torso y el suyo, a la par que levantaba de manera juguetona sus piernas.

—Vamos... no me gusta verte así… ¿Por qué no hacemos algo divertido? —preguntó de manera alegre Haruko, a la par que zarandeaba sus piernas mientras esperaba respuesta del Zoroark cuyo rostro se tornó pensativo luego de aquella pregunta.

—"Algo… ¿Divertido?" — reconoció con mirada picarona y burlona el Zoroark, a lo que Haruko solo le vuelve a dar un pequeño e inofensivo golpe en su rostro, para después simplemente empezar a reír al igual que Yoshiro, el cual simplemente la abraza para después darle un beso y rodar con ella en el suelo, mientras que Haruko intentaba fingir el que no deseaba recibir aquellos tratos por simple mañosa juguetona.

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Censured by Yoshiro (… Again ¬-¬?)

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Atardecía… eran más o menos las seis de la tarde, mientras que el anaranjado cielo daba el toque perfecto a aquel amarillento pastizal en el cual las tenues brizas causaban el desordenado y a la vez hermoso baile en el mismo.

Sin embargo, dos azuladas orejas emergiendo de un momento a otro, irrumpen en el lugar de manera estrepitosa, a lo que dichas orejas se giran de izquierda a derecha, para después empezar a desplazarse a saltos por aquellos largos pastizales.

Recorrieron unos cuantos metros, a lo que nuevamente dichas orejas vuelven a detenerse para después girarse de izquierda a derecha, siendo precedidas ahora por una pequeña y negra nariz emergiendo a su lado, la cual olfateó por unos segundos, solamente para después ser la cabeza de Haruko la que, con mirada curiosa a la par que retadora, intentaba esconderse lo mejor posible.

Solamente para lanzar un estrepitoso y asustado grito, cuando una enorme sombra salta rápidamente sobre la misma.

Para después ser continuado por varias risas de la Lucario una vez que era Yoshiro el que ahora se encontraba sobre esta, a la par que le hacía varias cosquillas.

—¡E-Está bien! ¡Está bien! ¡Tú ganas! — gritaba la Lucario, pidiendo piedad ante la tortura que aquel Zoroark la hacía pasar.

—"Entonces… ¡¿Quién es el mejor rastreador?!" — decía en gruñidos el rojinegro pokémon, a la vez que el mismo seguía haciéndole cosquillas a Haruko en su panza.

—¡Y-Yo! — seguía prevaleciendo el orgullo de la pokémon a pesar de tal tortura, mientras esta continuaba en sus acongojadas risas, a lo que Yoshiro simplemente se muerde el labio por lo mucho que le gustaba la actitud de la Lucario, para después simplemente abrazarla con fuerza y aún de manera juguetona y empezar a morderla varias veces y con la misma actitud, siendo recibidas con más risas por parte de la Lucario.

Ambos pokémon simplemente giraban aún acostados por aquel pastizal, sin importarles en lo absoluto contra qué pasaran, solamente para terminar por chocar con un árbol que se encontraba en el centro de aquel lugar, siendo Yoshiro el que recibió gran parte del daño por aquel choque recibido de lleno en su espalda, a lo que simplemente lanza un alarido entre risas, a la vez que Haruko también lanzaba uno por lo fuerte que se escuchó aquel choque.

—¿E-Estás b-bien? — preguntó aún entre risas Haruko, a la vez que esta llevaba y sobaba la espalda del Zoroark, mientras que este, también entre risas, simplemente comienza a calmarse aún con una sonrisa, a la par que el mismo se encontraba sobre la misma Lucario, con sus ojos puestos sobre la de la esta, a lo que solo se quedaba en silencio y de manera pensativa ante aquella pregunta…

Pasaron varios segundos… ambos pokémon solo se quedaron mirando el uno al otro, mientras que estos solo tenían una pequeña sonrisa en sus rostros…

Yoshiro, en un simple movimiento, solamente puso su mano sobre la mejilla de la Lucario, mientras que esta solo cerró sus ojos por un breve momento a la vez que se acercaba y se dejaba acariciar por la misma, para después volver a abrirlos y seguir observando al Zoroark.

—"Te amo…"— dijo en un tenue gruñido Yoshiro… a lo que Haruko abre un poco más sus ojos luego de tales palabras, solamente para aparecer en las mejillas de la misma un tenue rubor…

Para ser respondido con un apasionado beso ahora de la Lucario hacia el Zoroark.

—"Te amo…"— las palabras dichas ahora por telepatía por parte de la Lucario resonaron en la mente del Zoroark, mientras que estos simplemente tenían sus ojos cerrados en aquel infinito espacio en el cual ambos se encontraban.

Los seres cuyos labios tardaron varios minutos en separarse simplemente se sentaron y apoyaron al lado de aquel árbol … seguían en sus conversaciones, mientras que ahora el silencio era el único acompañante de la pareja, disfrutándolo a pesar de todo, estando cómodos en aquel ambiente.

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Pasó incluso una hora… tanto Yoshiro como Haruko sabían que ya era hora de regresar, sin embargo, lo a gusto que se sentían en aquel momento les impedía el solo insinuar el que estos debían irse de aquel lugar.

Haruko simplemente dejaba caer su cabeza sobre el hombro de Yoshiro, mientras que este hacía lo mismo sobre ella, a la par que los dos simplemente observaban sonrientes y con ojos entrecerrados el bosque que se alcanzaba a ver al final de aquella pradera.

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Pero… cambiando por completo su actitud, cuando un leve y casi indetectable sonido pone a ambos en alerta.

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Unos pasos… unos breves y escondidos pasos fueron lo primero que irrumpió en aquel momento; tanto el Zoroark como la Lucario se consternaron ante aquel sonido, no dándole mucha importancia desde un principio, a la vez que las orejas de ambos se levantaron en el acto.

—"¿Sientes algo?" — preguntó Yoshiro a Haruko, mientras que esta solamente fruncía el ceño, a la vez que comenzaba a fastidiarse.

—Nada… lo más probable es que sea Takeshi o mi papá ocultando sus auras— reconoció a la par que inflaba sus mejillas la Lucario, una vez que esta no detectó ningún aura a sus alrededores.

—¡Salgan de ahí metiches! ¡¿No les quedó claro el mensaje de la mañana?! — gritó fastidiada la Lucario, a la vez que esta se ponía de pie, reflejando solo la ira en su rostro…

Pero exaltándola completamente… cuando varios pokémon comenzaban a emerger del pastizal una vez que esta dijo aquellas palabras…

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Luego de ello el silencio reinó… Yoshiro de igual manera empezaba a levantarse una vez que todos aquellos pokémon parecían estar rodeándolos, siendo estos de diversos tamaños y colores, todos con una mirada que irradiaba molestia e incluso, en algunos casos, ira…

Yoshiro simplemente fruncía el ceño, a lo que lentamente comenzaba a posar su mano sobre el hombro de Haruko para así hacerle entender de que esta se quedara al lado del mismo, sin embargo, varios pokémon de tipo fuego comenzaban a hacer emerger de los mismos varias llamas, ya fuese desde sus espaldas, como también desde sus manos o bocas.

Haruko lentamente comenzaba a preocuparse, a la par que intentaba comenzar a hacer emerger en ella el estado aural…

Solamente para abrir sus ojos por completo, cuando esta se da cuenta de que su fuerza ni su aura respondía.

—"No buscamos problemas" — Yoshiro empezó a hablar, completamente ajeno a la reacción de Haruko, mientras que este simplemente observaba a cada uno de los pokémon ahí presentes, los cuales de igual manera no despegaban su mirada de aquellos, manteniendo sus habilidades activas pero no lanzándolas a pesar de todo.

—"Este territorio no les pertenece" — un gruñido comenzaba a resaltar de los demás, a lo que Yoshiro y Haruko se giran hacia el origen del mismo, solamente para ver como unos pokémon en aquel circulo se apartaban para así dejar pasar al que parecía ser el jefe de los mismos.

Siendo este… un Gallade del cual resaltaba una larga cicatriz en su ojo izquierdo, el cual estaba cerrado por lo mismo, mientras que el derecho observaba fijamente a los dos pokémon.

—No veo tu nombre puesto en ninguna parte para decir que es tuyo — Haruko empezaba a enojarse ante la situación, a lo que Yoshiro simplemente toma un poco su mano con más fuerza, dándole señales de que no era recomendable el decir aquellas palabras.

El rostro del Gallade no se inmutó en lo más mínimo luego de las palabras dichas por la Lucario, a lo que este simplemente comienza a dar unos cuantos pasos más, para después quedar más o menos a la mitad de la distancia entre los pokémon que los rodeaban junto con Yoshiro y Haruko.

—"No hables cuando no te den la palabra, mujer… no es a ti a quien le hablo" — reconoció en serios gruñidos el pokémon, a la par que el mismo simplemente tenía puesta su mirada sobre el Zoroark que tenía delante suyo.

Yoshiro simplemente frunció el ceño luego de aquellas palabras, sin reaccionar de momento a las mismas debido a lo desventajoso que se encontraban ambos en aquella situación.

—"A partir de aquí, estas tierras son de los pokémon… no me importa en lo más mínimo si deseas metérselo otras veinte veces más en tu pueblo de humanos, pero tengan por seguro de que no tienen permitido adentrarse mucho en este bosque… ya no pertenecen aquí" — decía en serias palabras el Gallade, no provocando mayores cambios en el rostro de Yoshiro, mientras que en el de Haruko un tenue y enojado rubor emergía por lo vulnerable que la había dejado tras aquellas palabras.

Los segundos de tención aumentaban constantemente mientras el silencio continuaba siendo la única respuesta por parte de Yoshiro ante las ofensivas palabras del Gallade; sin embargo, tanto este como el resto de los pokémon dan un paso hacia atrás una vez que notan como Yoshiro comenzaba a caminar con Haruko tomada de su mano hacia donde el tuerto pokémon se encontraba aún de pie delante de los mismos.

Los pokémon se preparaban para atacar… Yoshiro se acercaba cada vez más al Gallade, mientras que este se mantenía firme a pesar de todo ante la mirada intimidante del Zoroark.

Pero solo para llegar al clímax de tensión… cuando Yoshiro y Haruko pasaron por el lado del Gallade.

—"Nos retiramos entonces…"— dijo en un serio gruñido el Zoroark, acompañado de una aún avergonzada y molesta Haruko, la cual deseaba moler a golpes a aquel Gallade que la había ofendido de tal manera.

—"Y también controla a tu hembra…"— el Gallade se giraba hacia Yoshiro y Haruko nuevamente los cuales les daban la espalda, a la par que se alejaban—"Pareciera que abre la boca tan fácil como las pier…"— el pokémon se quedó en completo silencio…

Una vez que Yoshiro simplemente se giró y observó directamente a los ojos de aquel pokémon, mientras que la seriedad y el desprecio se veían claramente reflejadas en su mirada.

Nuevamente un silencio se formó por otros segundos… a lo que Yoshiro simplemente vuelve a girarse, para después retirarse del lugar entre las sombras de sus ilusiones y así evitar ser seguidos o vistos… mientras que el resto de los pokémon no entendían qué era lo que ocurría…

Hasta que volvieron a girarse hacia el Gallade, para verlo completamente de rodillas en el suelo… con su ojo completamente abierto, mientras que el sudor y los temblores presentes en todo su cuerpo solo dejaban aún más consternados a los pokémon que comenzaban a acercarse hacia el mismo.

—"M-Malditos ilusionistas…"— el Gallade decía apenas en gruñidos, refiriéndose a toda la especie de Yoshiro, exaltando nuevamente a los pokémon cuando este comenzó a vomitar de un momento a otro, a lo que rápidamente alguno de sus compañeros comenzaron a acercarse hacia el en son de apoyo.

—"¡N-No me toquen!" —gritó enfurecido el pokémon, mientras que este intentaba levantarse del suelo, a la par que sus temblorosas rodillas le hacían casi imposible aquella tarea.

Todo se había oscurecido en la mente del Gallade una vez que Yoshiro conectó su mirada con la suya… el tiempo se había detenido completamente para el pokémon una vez que la ilusión fue impuesta…

Viendo… en aquel mundo manipulado y creado por el mismo Zoroark, cómo Yoshiro se encontraba de pie delante del mismo, mientras que su poder e imponencia era reflejado en el tamaño excesivo que el mismo Zoroark poseía en "su mundo", igualando al de un edificio de varios pisos.

—Vuelve a abrir tu asquerosa boca…— la voz grave del Zoroark se hacía presente en aquel llano y oscuro lugar, a la par que con su pie aplastaba casi todo el cuerpo del Gallade, haciendo que el mismo gritara del dolor luego de sentir como todos sus huesos se quebraban dentro de la ilusión de Yoshiro.

Y me aseguraré de cortar tu lengua parte por parte…— reconoció enfurecido el Zoroark, a la par que este alzaba su pie para después volver a aplastar al galladle cuyas heridas nuevamente volvían a abrirse.

Repitiendo el proceso por un día entero en aquel mundo de ilusiones... mientras que en el real solo transcurrieron dos segundos.

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Tanto el Zoroark como la Lucario caminaban lentamente de regreso a su hogar, mientras que Haruko simplemente se encontraba cabizbaja… aún dolida por las palabras dichas por el Gallade tiempo atrás, a lo que casi ni se inmuta cuando Yoshiro la atrae con su brazo hacia el mismo, aún en su caminar.

Haruko simplemente dejaba reposar su mejilla en el hombro de Yoshiro, mientras que esta no dejaba de observar hacia el vacío, a la vez que el Zoroark levemente desviaba su mirada hacia la pokémon, la cual de igual manera no se percataba de lo mismo.

—"Oye…"— el Zoroark ahora se detenía a la par que tomaba las manos de la Lucario, mientras que la misma solamente intentaba no chocar la mirada con la de su pareja, completamente avergonzada y humillada por las palabras antes escuchadas.

—"Las palabras de ese imbécil… ni siquiera describen pésimamente las cosas que hicimos anoche..." — Yoshiro intentaba conectar la mirada de Haruko, mientras que esta simplemente se mordía el labio aún avergonzada y dolida, para después abrazar al Zoroark y ocultar su mirada en su torso—"Esa noche… es algo que no cambiaría absolutamente por nada de este mundo…"— reconoció con una pequeña sonrisa el pokémon a la par que apoyaba su mentón en la frente de Haruko.

—"Y no quiero que te sientas avergonzada o humillada por haber hecho algo tan especial… por culpa de las palabras de ese estúpido" — seguía diciendo el Zoroark, a lo que este vuelve a separar a Haruko, para así poder finalmente chocar la mirada con la Lucario.

—"Las únicas palabras… que mi tonta… bella… tierna… y apestosa Haruko debe escuchar y tomar realmente en serio… son las mías" — reconoció con una gran sonrisa el rojinegro pokémon, haciendo que Haruko abriera completamente sus ojos ante tales palabras, mientras que Yoshiro simplemente los tenía cerrados y con un feliz rubor en sus mejillas.

El viento soplaba a su alrededor… nada les importaba mientras estuvieran con el otro; el pueblo se veía a lo lejos, mientras que en aquel sector… Haruko besando a Yoshiro era el principal plano ante tal escena, mientras que en las mejillas de la sonrojada Lucario unas cuantas lágrimas seguían su curso por los sentimientos antes vividos…

Y por el amor que sentía hacia el mismo Yoshiro.

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Anochecía… ya para ese entonces Yoshiro y Haruko finalmente regresaban, mientras que las luces de los postes comenzaban a encenderse por las altas horas de la noche en la que se encontraban.

Haruko simplemente estaba ahora apoyada con una sonrisa sobre el hombro de Yoshiro, mientras que este de igual manera estaba apoyado en la misma a la par que la abrazaba y miraba hacia adelante con una sonrisa.

Lentamente, conforme daban algunos pasos, las narices de Yoshiro y Haruko comenzaban a contraerse luego de unos segundos, a la par que la extrañez los abordaba por cada paso que daban y aquel aroma tan inconfundible los preocupaba aún más…

Aquel aroma del excesivo humo que existía en los cielos de aquella noche.

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Todo lo indicaba… no era cualquier humo el que lentamente convertía el despejado camino en uno completamente opacado, mientras que las negras cenizas cayendo de manera lenta y calmada solo aumentaba aún más la preocupación en aquellos pokémon que comenzaron a correr hacia el origen de aquel humo incesante, no tardando mucho en encontrarlo una vez que comenzaron a percibir de igual manera el brillo anaranjado que a lo lejos emergía cerca de la municipalidad de Hotaru.

Siendo el origen de aquel brillo… el hospital de nuestro pueblo.

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Yoshiro y Haruko corrían lo más rápido que podían… sus mentes les jugaban malas pasadas conforme la imaginación iba dando forma a un sinfín de situaciones que pudiesen estar provocando las llamas que incluso se llegaban a ver emanando desde varios pisos en lo alto del edificio…

Quedando completamente choqueados una vez finalmente llegaron… y vieron a un sinfín de personas alborotadas en las afueras de aquel hospital.

Ancianos, niños, adultos… todos estaban siendo retirados en un clima de estrés y tención otorgados por la increíble cantidad de humo que expelía cada rincón del edificio, mientras que Haruko y Yoshiro no tardaron en encontrar a Harumi junto con Hanako, las cuales estaban intentando ayudar y cuidar a los enfermos que se encontraban en peores condiciones.

—¡Mamá! — Haruko al instante gritó una vez que observó a Hanako, a lo que la Lopunny se exalta para después ver como la Lucario se acercaba corriendo hacia la misma, mientras que Yoshiro le seguía por detrás, siendo recibidos ambos con un preocupante a la par que aliviado abrazo.

—¡¿D-Donde están papá y los demás?! — preguntó aún asustada la pokémon, a lo que Hanako simplemente asiente a la par que negaba, intentando empezar a hablar, sin embargo, Harumi al instante vuelve a llamarla para después apartarse ambos e ir a socorrer a más enfermos que salían de aquel infernal edificio.

—"¡Todos están intentando sacar a las personas del hospital!" — fue lo único que alcanzó a decir Hanako en un gruñido antes de volver a ayudar a transportar a un anciano fuera del lugar.

Yoshiro y Haruko estaban completamente consternados… todo se movía demasiado rápido, las personas iban y venían, a la par que las explosiones que esporádicamente ocurrían en las ventanas del edificio solo alteraban aún más a los pokémon junto con las personas.

A lo que… en el momento en el que una última explosión se dio, Yoshiro y Haruko se percataron como Takeshi junto con Takeru emergían de la salida del edificio, mientras que el Lucario cargaba a un casi inconsciente Takeshi sobre su espalda, junto con otro joven de unos veinticinco años de edad cubierto por una bata blanca de hospital.

—"¡Takeshi, Takeru!" — gritó Yoshiro a la par que Haruko llamaba a por su padre y hermano respectivamente de igual manera, mientras que estos fueron a ayudar, notando y preocupándose rápidamente conforme se daban cuenta del cansancio presente en el actuar del chamuscado Lucario, mientras que esto era incluso pasable ante la condición en la que Takeshi se encontraba…

Con su cuerpo completamente lleno de cortadas y moretones.

U-Usó demasiado el estado aural…— Takeru decía apenas, completamente sofocado por todo el humo que respiró dentro de aquel edificio, mientras que este casi pierde el equilibrio si es que Haruko junto con Yoshiro no lo ayudan a recostarse a la par que dejaban al joven que también cargaba el Lucario en un lugar seguro.

Takeshi apenas y tenía sus ojos abiertos… su estado aural era demasiado inestable, apenas unos minutos dentro de la primera fase lo obligaban a requerir una gran cantidad de aura y energía, viéndose reflejado en las heridas antes mencionadas.

E-Este era el último…— reconoció Takeru a la vez que se dejaba reposar sobre los brazos de su hija, la cual simplemente mantenía el ceño fruncido entristecida por la condición de su padre y Takeshi.

—"Esperen…"— el gruñido de Yoshiro se hizo presente, ocasionando que tanto Lucario como chico abrieran levemente sus ojos, mientras que el Zoroark intentaba observar a su alrededor, identificando a cada una de las personas que se encontraban a su alrededor, incluso ante el mismo desorden que se presentaba por la misma conmoción…

Haciendo que un simple sudor frío recorriera su frente una vez que se dio cuenta de la cruda realidad.

—"¡¿Dónde está Hiyori?!" — fue el único gruñido que alcanzó a gritar el Zoroark…

Haciendo que Takeru… e incluso Takeshi en aquella deplorable condición en la que se encontraba, abrieron estrepitosamente sus ojos luego de que el horror abordara sus pensamientos tras el significado de aquellas simples palabras.

Takeru se levantaba casi al unísono… a la par que el mismo no podía observar ningún aura a su alrededor debido al sello que le había puesto Haruko.

—¡Haruko! ¡¿Puedes ver su aura?! — preguntó dolido Takeru, a la par que se llevaba la mano al pecho debido a que comenzaba a hiperventilarse ante la tensión de la situación, dificultándole debido al poco oxígeno que recogían sus pulmones.

Haruko simplemente temblaba… su miedo aumentaba cada vez más conforme la realidad le confirmaba lo que tiempo atrás en aquel prado comenzó a sospechar como una posibilidad…

Ya que… por alguna extraña razón… Haruko ya no era capaz de entrar al estado aural… como tampoco el usar sus habilidades como el detectar el aura a su alrededor.

La Lucario simplemente observaba aterrada al vacío… el miedo y la culpa la abordaba; no sabía absolutamente qué hacer ante tal situación en la que, sin el estado aural, se sentía completamente inútil para intentar hacer algo para encontrar a Hiyori.

Yoshiro intentaba pensar… su rostro únicamente reflejaba miedo, sin embargo, la mano de Takeshi sosteniendo su muñeca lo exalta.

Hiyori…— Takeshi intentaba hablar con todas sus fuerzas, pero siendo el resultado de las mismas un tenue susurro, por lo que Yoshiro se acercó rápidamente hacia el mismo con tal de poder así escucharlo.

Ella no debía… fue a ayudar… a sa-sacar a las personas en el séptimo piso… —decía en débiles palabras mi hijo, haciendo que en la mente del Zoroark un sinfín de malos presagios se avecinaran conforme las ideas y su cruel imaginación lo iban guiando hacia lo que realmente acontecía en aquel lugar.

Sin embargo… todos sus pensamientos se vieron sosegados… a la par que su pelaje se erizaba por completo en el momento en el que aquellas palabras comenzaron a resonar en el lugar.

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—¡Por favor! — el grito de un hombre no menor a unos treinta años de edad resonaba con furia y desesperación, a la par que interrumpía a todos los médicos presentes en el lugar los cuales trabajaban arduamente en tratar las heridas de los pacientes cuyos estados eran tan críticos que debían ser tratados mientras eran trasladados hacia zonas seguras.

—¡¿Alguien ha visto a mi hijo?! — el hombre intentaba desesperadamente encontrar una respuesta ante aquella pregunta a la par que daba indicaciones sobre la ubicación del mismo dentro del hospital, mientras que el silencio o el negar de las cabezas de las personas cuya atención estaba centrada hacia otros solo le hacían aumentar aún más el miedo en su interior, a la vez que las lágrimas eran fácilmente apreciables por el Zoroark cuya mirada estaba completamente puesta sobre el mismo.

Nadie más preguntaba por algún ser querido… aquel incendio era algo en el cual absolutamente todos los del pueblo estaban conscientes… no iban a permitir que algún familiar peligrase por culpa del mismo.

Y es por eso… que fue fácilmente suponible por Yoshiro y los demás, el que Hiyori no permitiría que alguien se quedase dentro de aquel edificio.

Takeru, incluso en su agotado estado, comenzaba a levantarse bruscamente para después comenzar a correr de manera torpe hacia el hospital, mientras que el miedo de igual manera comenzaba a abordarlo a pasos agigantados conforme la sospecha de que Hiyori se encontraba dentro de aquel hospital se volvía cada vez más clara.

Las explosiones continuaban… pequeños contenedores de oxígeno encontrados en algunas de las habitaciones convertían aquel escenario en un tortuoso infierno para mi familia.

El marco de la entrada cedía… las llamas y el humo emanaban de la misma con gran intensidad, mientras que lentamente la estructura de aquella zona comenzaba a ceder.

Takeru estaba con su vista fija en el hospital… su agotamiento no era impedimento para su fuerza de voluntad, pero incluso a pesar de esta, sus temblorosas piernas no respondían del todo… haciendo que el mismo cayera de rodillas al suelo en consecuencia, lanzando un grito en son de la lucha que el mismo se estaba obligando a cargar… pero solamente quedar en silencio a la par que anonadado…

Cuando era Yoshiro el que, en un rápido movimiento, pasó corriendo a su lado para después entrar al hospital… antes de que la entrada del mismo se derrumbara por completo de manera estrepitosa a la par que las llamas y las chispas emergían con una mayor intensidad.

—¡Yoshiro! — gritaron asustados tanto Takeru como Haruko al unísono una vez que se percataron de lo que el Zoroark había hecho…

Sin embargo… ya era demasiado tarde… ni siquiera Haruko, a pesar de tener las intenciones, pudo ir en su búsqueda una vez que Yoshiro se fue, las llamas eran tales que ya no era posible el poder entrar nuevamente en aquel edificio…

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Nada se comparaba a lo que adentro de aquellas paredes se encontraba, en comparación a lo que todos veían en las afueras de aquel edificio…

Las llamas eran lo de menos… el humo, tan concentrado y tóxico que se encontraba era tal, que apenas y Yoshiro fue capaz de encorvarse debido al mismo, mientras que las tenues explosiones que iban y venían entre los pasillos solo causaban un mayor impedimento para el Zoroark el poder ubicarse dentro del mismo, a lo que este simplemente se recuesta en el suelo, para después comenzar a caminar rápidamente usando sus cuatro extremidades, ya que el humo solo se encontraba concentrado en la superficie.

Bajo el humo… las llamas eran las que ahora resaltaban, las chispas iban y venían, quemando algunas partes de la cabellera del Zoroark en consecuencia, mientras que este casi hasta las ignoraba a pesar del tenue dolor que más de alguna le causaba.

Yoshiro se movía con rapidez… su deseo por encontrar a Hiyori era tal, que incluso en aquel costoso caminar para el mismo luego de años usando solo sus dos piernas para ello, el emplear ahora sus manos le daba una tenue nostalgia acompañada con otro impulso hacia su actuar, a la par que su torso estaba casi a pocos centímetros del suelo ante la gran cantidad de humo que no hacía nada más que aumentar… volviendo aquella corta brecha de oxígeno entre este y el suelo poco a poco más inexistente conforme cada segundo pasaba.

Nada lo detenía… las pequeñas explosiones seguían, pero él, fijo en su destino, no tardó mucho en encontrar las escaleras del edificio, empezando a subir por las mismas con la misma velocidad de antes, a la par que el humo lentamente comenzaba a apoderarse de cada rincón en donde el aire pudiera seguir existiendo, haciendo que en Yoshiro las consecuencias de la inexistencia del mismo se viese reflejado en su constante jadeo mezclado con la tos seca que de vez en cuando el pokémon no podía contener.

No tardó mucho en llegar al séptimo piso… aquellas eran las escaleras de emergencia, y solo la puerta indicando en el centro de la misma el número del piso en el que se encontraba trajeron consigo el leve alivio del Zoroark ante el agotamiento que le abordaba, viendo apenas el símbolo en la puerta por el humo antes mencionado, a lo que este simplemente abre de manera estrepitosa la puerta de aquel piso…

Solamente para caer al suelo… una vez que una gran pantalla de humo aún más densa que la que se encontraba en las escaleras, golpea de cara al cuerpo del Zoroark, siendo tan asfixiante que incluso el mismo pokémon se echó al suelo por mero instinto luego de respirar de manera abrupta aquel tóxico gas.

Yoshiro simplemente volvió a toser a la par que se llevaba la mano a su boca, frunciendo el ceño a más no poder, a la par que el mismo comenzaba a asustarse cada vez que su vista perdía el enfoque en las cosas… tornándose borrosa a ratos, mientras que su respirar se volvía lento y costoso.

El Zoroark solamente apretaba su mandíbula… absolutamente nada se observaba en aquel piso… y solo la leve sospecha de que Hiyori ahí se encontraba era lo que lo impulsaba a querer adentrarse en aquel infierno.

Solamente para armarse de toda la energía que a él le quedaba… para después saltar al instante y de manera rápida hacia adentro de aquel lugar.

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No veía nada… sus emociones y preocupación lo impulsaban a seguir caminando en aquel lugar, prácticamente a ciegas a la vez que el mismo gritaba una y otra vez el nombre y con el poco oxígeno que existía en sus pulmones el nombre de mi hija…

—"¡Hiyori!" — gritaba en gruñidos roncos y cada vez más tenues el Zoroark, a la par que el humo parecía emerger de cualquier lugar que el Zoroark intentase observar.

Nada se escuchaba… el Zoroark, cuyos ojos se enrojecían cada vez que el mismo se atrevía a abrirlos y estos entraban en contacto con el humo simplemente podían reflejar impotencia, mientras que las esperanzas por encontrar a mi hija cada vez se volvían más escazas…

La única opción que le quedaba… era retirarse de aquella habitación de una buena vez por todas…

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—…Yoshi… ro…— aquel susurro… que incluso con toda la conmoción que a su alrededor ocurría… hicieron abrir los ojos del Zoroark de una manera estrepitosa, incluso aguantando el dolor del contacto con el humo, aquella voz era imposible de no reconocer por Yoshiro…

Aquella voz… de mi hija apenas consciente, oculta dentro de un armario en una de las habitaciones.

Y solo fue cuando Yoshiro se dio la vuelta para volver a ir en búsqueda de Hiyori…

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Cuando uno de los tanques de oxígeno finalmente cede ante la presión y el calor de aquel lugar… explotando a unos cuantos metros de Yoshiro.

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No se lo esperaba… la onda expansiva fue tal que incluso el humo se apartó por unos segundos… mientras que un fuerte pitido era lo único que era percibido por Yoshiro una vez aquella explosión ocurrió, a la par que el mismo se encontraba en el suelo, casi noqueado por el fuerte golpe en la cabeza que se dio luego de chocar con una pared aledaña.

Su vista se volvía cada vez más borrosa… el humo nuevamente comenzaba a apoderarse del lugar… en aquel estado… ni siquiera era pensable el encontrar a Hiyori y mucho menos al hijo de aquel hombre que aún se encontraba en las afueras.

Yoshiro simplemente apretaba levemente su mandíbula… sus brazos y piernas temblaban, mientras que ahora el humo cubría por completo su cuerpo, adentrándose casi en su totalidad en los pulmones del pokémon…

Perdiendo así… la consciencia por completo.

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Imágenes… solo las imágenes eran las que azotaban al Zoroark en aquel mundo en blanco en el que se encontraba luego de desmayarse…

El silencio y la nitidez le eran extraños luego de tan movido ambiente del cual provino, simplemente para quedarse en silencio cuando de la nada me ve de pie delante de él, sonriéndole…

Yoshiro no decía nada… mi rostro sonriente de por si lo consternaba, sin embargo, este vuelve a sorprenderse en el momento en el que nota como lentamente mi familia comenzaba a emerger a mis espaldas... los cuales simplemente de igual manera le sonreían, a la par que Sora y otros conocidos del pueblo emergían…

Aquel espacio en blanco lentamente comenzaba a llenarse, yo seguía encontrándome al centro de todo, mientras que Yoshiro lentamente comenzaba a bajar sus orejas al sentirse solo en aquel lado, a la par que el resto era completamente llenado por los habitantes de Hotaru.

Solo había silencio… Yoshiro se había negado a seguir viendo aquella escena, mientras que no había nadie a su lado confortándolo o acompañándolo en su soledad…

Sin embargo… varias palmaditas en su mejilla lo hicieron reaccionar de nuevo, viéndome nuevamente a mí, ahora agachado, mientras continuaba sonriéndole.

—No cometí ningún error…— dije a la par que cerraba mis ojos, manteniendo mi sonrisa— sigo firme en mi elección— reconocí como últimas palabras, para después finalmente desvanecerme de aquel lugar… a lo que Yoshiro continuó mirando hacia adelante una vez que mi cuerpo dejó de existir en aquel blanco espacio…

Para después observarse a sí mismo de pie y con una sonrisa… mientras que este era ahora el que ocupaba mi lugar en el centro en donde todos los habitantes de Hotaru lo acompañaban.

Haciendo que el mismo Zoroark solo frunciera el ceño con decisión.

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Minutos antes…

Harumi junto con Haruko nuevamente volvían a aparecer en las afueras del hospital, una vez que todas las personas enfermas y heridas volvieran a ser tratadas y llevadas a un lugar seguro.

Mi esposa le había dicho a mi hija el que ella la esperara en la zona segura en donde estaban transportando a los enfermos, sin embargo, estaba más que claro el que la misma no había obedecido las palabras de su madre, por lo que esta, una vez que volvió junto con Hanako con el resto de los heridos y vio que Hiyori no estaba, fue al instante en su búsqueda.

Harumi y Hanako simplemente corrían… el miedo lentamente empezaba a abordarlas conforme la imaginación dentro de las mentes de estas emergía al igual a como fue con Yoshiro y Haruko tiempo atrás.

Sin embargo, ni siquiera existieron palabras que hicieran que la intuición de mi esposa se apoyara en alguna clase de justificación una vez que la misma y Hanako llegaron finalmente a las afueras del hospital…

En el momento en el que estas vieron… a Haruko y Takeru junto con Takeshi observándolas con pequeñas lágrimas incontenibles emergiendo de sus ojos.

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El rostro de Harumi fue el que más se vio afectado… sus ojos se abrían por completo conforme los de Haruko se cerraban con fuerza ante el miedo que la misma sentía, sin siquiera saber el cómo decirle las cosas que habían ocurrido durante aquellos minutos.

Una pequeña lágrima empezaba a emerger de sus ojos… a la par que incluso la misma solo lanzaba una pequeña carcajada al pensar que simplemente era una broma de mal gusto por parte de los Lucario y Takeshi.

Nada… Takeru y mi hijo terminaron por cerrar sus ojos de igual manera ante la impotencia de la situación.

—N-No... — la tenue y falsa sonrisa que se había formado en el rostro de Harumi lentamente se transformaba en un rostro completamente sumido en el llanto y la pena, a la par que tanto su barbilla como sus labios empezaban a temblar de manera completamente fuera de lo común—N-No mi niña…— gemía a la par que esta simplemente se llevaba las manos a su boca, mientras que las implacables lágrimas comenzaban a recorrer por sus mejillas.

Para después asustar por completo a todos, cuando la misma mujer comenzó a correr de manera desesperada hacia el hospital…

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—¡No!... — lanzaba un desgarrador grito Harumi una vez que esta fue detenida por Haruko y Hanako, mientras que esta forcejeaba a mas no poder en contra de las pokémon…

Los gritos de Harumi al sospechar lo obvio horrorizaban a todos los ahí presentes… nada la detenía, su energía y pena era tal, que incluso era capaz de dejarse quemar por las llamas que impedían el paso hacia la entrada del hospital con tal de ir en busca de Hiyori.

Sin embargo… el séptimo piso del edificio estallando por completo heló la sangre de cualquiera que fuera capaz de escucharlo, deteniendo con ello los gritos de Harumi, mientras que sus ojos completamente abiertos fueron el único resultado luego de ver como el edificio lentamente comenzaba a desmoronarse en su interior.

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El cuerpo del Zoroark temblaba… sus energías se habían acabado por completo…

Pero él seguía levantándose…

Tenía varias costillas rotas a un costado por culpa de la explosión ocurrida a pocos metros del mismo…

Pero él seguía levantándose…

Su mirada opaca simplemente recordaba todas las ocasiones en las que el mismo no pudo proteger a las personas que amaba, llegando tarde o simplemente por no tener la suficiente fuerza como para poder salvarlos.

Toda aquella fuerza de voluntad… siendo la única que movía los músculos maltrechos del Zoroark, emergió junto con un poderoso rugido del mismo, a la par que de sus enrojecidos y dañados ojos el azul brillo comenzaba a emerger con una intensidad tal, que incluso con todo aquel humo aún presente a su alrededor era capaz de resaltar a varios centímetros de distancia.

En aquel momento Yoshiro ya no se encontraba consciente… su cuerpo se movía por mera voluntad, mientras que del mismo las posturas del instinto y el salvajismo era lo único que resaltaba, a la vez que de sus pies y manos las sombras de sus ilusiones comenzaban rápidamente a abordar cada rincón de aquel piso…

Aquello era su único método para encontrar a mi hija… aquellas sombras eran casi segundos ojos para el mismo Zoroark, el cual detectaría casi al instante el lugar y posición de aquel que fuera afectado por sus ilusiones…

No tardando mucho en encontrar a mi hija oculta en uno de los extremos de aquel edificio… haciendo que sus mejillas, incluso en aquel "descontrolado" estado, se relajaran…

Pero exaltándose por completo una vez más… cuando sus sombras detectaron a otra persona en el mismo piso de aquel edificio…

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En una dirección totalmente opuesta a la que Hiyori se encontraba.

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El suelo comenzaba a ceder… dentro, en una de las habitaciones, Yoshiro de igual manera comenzaba a sentir como sus sombras comenzaban a toparse con diversos contenedores de oxígeno, los cuales, sin saber a ciencia cierta y solo suponiéndolo al pensar en el peor de los casos, se encontraban completamente intactos y con aquel material tan altamente volátil en su interior, a la par que las llamas se acercaban rápidamente hacia los mismos.

Por unos momentos, el Zoroark simplemente titubeó a su actuar, no tenía el tiempo suficiente como para salvarlos a los dos… mientras que el apretar de sus dientes era el mero reflejo de la gran impotencia que aún permanecía vigente en su agotado corazón, incluso en aquel estado de adrenalina mezclada con locura.

Pero bueno… estaba más que claro lo que el Zoroark terminaría por hacer, a la par que el mismo cuerpo del pokémon comenzó a desplazarse rápidamente entre la oscuridad.

Iluminándose por completo… luego de que los contenedores de oxígeno finalmente explotaran en su totalidad.

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En las afueras del lugar… la explosión conmocionó a todos… la luz esparcida por la misma fue tal, que incluso gran parte del pueblo que se encontraba a varios metros del edificio, resguardados por todos los oficiales de Hotaru los cuales evitaban que los mismos se acercaran, fueron capaces de apreciar, sin embargo, incluso estos quedaron completamente abrumados ante aquella explosión…

Ya que ellos… de igual manera habían visto a Yoshiro ser el último que había entrado al mismo.

Y fue por esto… que incluso en los ojos de una de las oficiales… una pequeña lágrima comenzó a derramarse cuando comienza a ver el cuerpo del Zoroark salir expulsado en una bola de humo y pequeñas llamas segundos después de que aquella poderosa explosión ocurriese...

Solo era posible ver su pelaje ennegrecido… a la vez que este, completamente inconsciente y con sus ojos cerrados, tenía sobre sus brazos a Hiyori, completamente resguardada por el cuerpo del pokémon…

A la par que ambos caían a una altura de siete pisos.

La gente gritaba… el cuerpo caía rápidamente, mientras que la mayoría se llevaba sus manos a hacia sus bocas o incluso hacia sus ojos en busca de tapar su vista ante la escena que esperaban ver…

Pero que nuevamente volvió a devolverle el latido a sus corazones, cuando un débil brazo de aura sujeta por completo el cuerpo del Zoroark.

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Fue a mitad de camino… el brazo de aura proveniente de Takeshi detuvo por completo la caída de aquel Zoroark junto con mi hija; Takeshi jadeaba… ya de por si el volver a entrar al estado aural en aquel estado le era un martirio, pero no podía permitir que aquella horrible escena representada en la mente de todos los que observaban se volviese realidad…

Aunque bueno… mi hijo solo pudo caer sobre los brazos de Takeru ahora completamente inconsciente una vez que el aura de Yoshiro bloqueara la suya… sacando la última poca cantidad de energía que le quedase, haciendo que este soltara al pokémon en el acto, volviendo así este a comenzar a caer.

Los gritos aterrados de la gente nuevamente comenzaron a aparecer conforme el cuerpo de Yoshiro volvió a ser víctima de la gravedad, a la par que el miedo se apoderaba del corazón de todos…

Hasta que estos vieron como el cuerpo del Zoroark cayó, de manera abrupta e incluso casi dolorosa para la vista, de pie en el suelo.

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Todos estaban anonadados… ningún sonido resonaba a la distancia más que el de las mismas llamas provenientes del hospital, a la par que algunos de los policías comenzaban a acercarse rápidamente hacia Yoshiro, mientras que el resto seguía controlando a la multitud la cual intentaba buscar cualquier posibilidad para así poder observar la condición en la cual el Zoroark se encontraba.

Mientras que mi familia… simplemente tenía sus ojos abiertos ante lo que estos mismos tenían delante de sí…

Completamente encorvado… ojos llorosos e irritados a la par que, totalmente abiertos, miraban en un sinfín de direcciones, como si aún buscasen el peligro en el lugar... los jadeos tan constantes y desgarradores solo eran un mero reflejo del ahogo por el que el mismo Zoroark pasaba, a la par que este levantaba sus labios ante la tensión que todos los músculos de su cuerpo experimentaban en aquel momento, dejando ver toda la dentadura afilada del pokémon, como si de un depredador salvaje se tratase, abordado por la locura… siendo esta contenida únicamente por aquella niña que aún reposaba inconsciente sobre sus brazos que se negaban a dejarla desprotegida.

Todas las extremidades de Yoshiro temblaban… este simplemente, entre jadeos, comenzó a dejar suavemente a Hiyori en el suelo, mientras que los músculos de su cuerpo lentamente empezaban a dejar de responder, adquiriendo un rostro más inexpresivo que antes, a lo que Harumi junto con Haruko casi al instante comienzan a correr con lágrimas en sus ojos hacia donde estaban aquellos seres, a la par que algunos de los policías casi llegaban hacia estos…

Pero quedando absolutamente todos completamente atónitos… cuando el hombre que antes gritaba y añoraba encontrar a su hijo, ahora era el primero en llegar al lado de Yoshiro…

Dándole, pasados unos segundos de crudo silencio, una patada directa a su rostro.

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Todos… absolutamente todos en el sector abrieron completamente sus ojos ante aquel acto… los gritos y ofensas del hombre emanaban de manera ardiente y feroz, a la par que las lágrimas recorriendo sus mejillas solo eran una pequeña muestra ante el odio que el mismo hombre sentía hacia el pokémon.

Pokémon el cual… no había salvado a su hijo.

—¡Eres un malnacido hijo de puta! — gritó con todas sus fuerzas ahogadas el hombre, a la vez que este nuevamente se iba a lanzar a Yoshiro el cual, apenas consciente, comenzaba a tambalearse hacia un lado luego de recibir aquella inesperada patada, perdiendo lentamente así sus últimas energías.

Viendo por última vez como aquel hombre volvía a lazar una patada hacia su cara… pero cerrando por completo sus ojos cuando es Isao, su compañero de trabajo, el que se lanzaba en contra de aquel hombre antes de que este diera con su ataque.

—¡Ni se te ocurra volver a ponerte de pie! — gritó enfurecido Isao, a la par que este sacaba sus esposas y las colocaba sobre las muñecas de aquel hombre, el cual permanecía entre gritos y llantos, forcejeando a más no poder contra Isao, sin serle posible ante la fuerza que el mismo tenía.

Harumi y Haruko, junto ahora también con Hanako, aparecieron completamente asustadas ante la condición que ahora tendrían sus seres queridos…

Yoshiro había cerrado por completo sus ojos… sus jadeos, incluso inconsciente, continuaban presentándose en el pobre pokémon, a la par que este se encontraba al lado de una dormida Hiyori, la cual parecía tener menores síntomas debido a la diferencia del contacto que la misma tuvo con el humo en comparación al Zoroark.

—¡Necesitan oxígeno! ¡Traigan dos camillas ahora! — el grito de Harumi se escuchó, a la par que sus lágrimas ahora secas eran lo único que resaltaban en sus mejillas, siendo además su mirada preocupada y decidida lo único que se mostraba ante los paramédicos que lentamente comenzaban a llegar ante el llamado de auxilio de los policías de aquel sector.

Harumi empezaba desde ahí a revisar sus signos vitales… acercaba su oído hacia las narices tanto de su hija como a la del Zoroark, dándose cuenta de que estos aún respiraban, siendo en Yoshiro las más leves debido a su maltrecha condición.

Haruko estaba completamente nerviosa… no sabía qué hacer, esta simplemente se encontraba al lado de Harumi, mientras observaba completamente llorosa e impaciente a mi esposa, la cual seguía revisando las vías respiratorias del pokémon.

La impotencia recorría cada centímetro de la Lucario… repetidas veces colocaba sus manos sobre el torso de Yoshiro, intentando curar todas sus heridas con su aura, llegando a odiarse a sí misma continuas veces luego de notar que estas no desaparecían.

—"¡¿Por qué… ya no puedo…?!"— se objetaba en su mente Haruko, refiriéndose al haber perdido, por alguna extraña razón, todas sus habilidades con su aura…

Haruko simplemente comenzó a entrar en pánico luego de ver la condición en la que se encontraba el Zoroark, reflejándola solamente en su encoger de hombros y las lentas lágrimas que comenzaban a recorrer en grandes cantidades sus mejillas.

—Hay que recostarlo…— reconoció seria Harumi, a lo que Haruko simplemente asiente entre sollozos, para después ayudarla y tomar ambas delicadamente los hombros y cintura del pokémon, para poder así comenzar a recostarlo boca arriba sobre la tierra.

Sin embargo… solo lo obvio que pudo ocurrir ante tal acto hizo que tanto la Lucario como mi mujer volvieran a exaltarse ante lo que sus ojos apreciaban… trayendo ahora nuevamente solo una mueca de llanto mezclada con impotencia por parte de Haruko.

—¡Necesitamos una camilla más! — fue lo único que alcanzó a gritar Harumi…

Una vez que observó el cuerpo inconsciente de un joven adolecente oculto bajo el pelaje del Zoroark.

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Solo la brisa era sentida por el mismo… su delgado y sedoso pelaje solo era víctima de las leves corrientes de aire, mientras que le agradaba el estar recostado y de ojos cerrados sobre las piernas de aquel ser de desconocida identidad.

Despierta…— una femenina voz empieza a escucharse, a lo que Yoshiro lentamente comienza a abrir sus ojos, solamente para notar como una Zoroark estaba encorvada y mirándolo fijamente con una sonrisa, mientras que las piernas de la misma era sobre las cuales estaba puesta su nuca, estando ambos en un hermoso e interminable prado, el cual carecía de inicio o final.

T-Tú eres…— Yoshiro comenzó a decir en tenues pero a la vez sorprendidas palabras, solamente para ser calladas por el suave y tranquilo chitar por parte de la pokémon.

No digas nada… simplemente quédate así, no ha habido muchas veces en las que he podido regalonearte como es debido…— reconoció con una pequeña risa la pokémon, a lo que Yoshiro simplemente ríe un poco de igual manera, para después solamente cerrar sus ojos una vez que este siente como su madre comenzaba a acariciarlo lentamente entre sus orejas.

Pensé… que ya no podría volver a verte, luego de que Haruko usara toda tu aura…— reconoció calmado el Zoroark, mientras que este simplemente se recostaba de lado, y apoyaba su mejilla en el muslo de Hiyori, a lo que esta simplemente le dio una pequeña e insignificante palmada en su mejilla libre, para después acariciarla juguetonamente.

—Siempre estaré contigo, mi vida… no tengo que estar atada al aura para poder hablar contigo entre sueños— reconoció ahora en un tono un poco más alto la pokémon, mientras que esta simplemente miraba hacia el infinito horizonte, a lo que Yoshiro comienza a esbozar una pequeña sonrisa, solamente para después acomodarse con una mayor confianza sobre la pierna de su madre, a la par que seguía recibiendo aquellas caricias por parte de la misma.

Pasaron los merecidos segundos de silencio, a lo que nuevamente Hiyori volvió a dirigirle la palabra.

—Así que… mi hijo finalmente se confesó con esa pequeña niña que vimos aquella noche de navidad…— empezó a hablar feliz la Zoroark, solo haciendo que Yoshiro volviera a sonreír ante aquellas palabras, mientras que el mismo simplemente asentía con sus ojos aún cerrados, a la par que sus mejillas se sonrojaban levemente.

—Nunca pensé que llegaría este día… quería felicitarte como corresponde al menos, aunque fuera en sueños— dijo en calmadas palabras la pokémon, a lo que Yoshiro comienza a abrir nuevamente sus ojos, a la vez que se giraba hacia su madre, levemente extrañado ante esas palabras.

—¿A qué te refieres? — preguntó el pokémon, a lo que Hiyori solamente se lleva su mano hacia su boca, a la par que la misma se exaltaba levemente ante lo obvio.

—Uy… te falta madurar ¿Eh?... yo, que solo puedo verlos de vez en cuando, me doy cuenta antes que tú— reconoció entre algunas risas la pokémon, trayendo consigo solo el que el Zoroark inflara sus mejillas un poco fastidiado de no poder entender las palabras de su madre.

—Supongo que ya te lo dirán... a su tiempo— dijo ya más calmada la pokémon, a lo que la misma simplemente toma el rostro de Yoshiro, para después exaltarlo cuando esta lo atrae hacia ella.

Y darle un beso de lleno en su frente.

—Estoy muy orgullosa de ti… y no me cansaré de decírtelo— fueron las palabras que su madre le dijo a Yoshiro, antes de que el cuerpo de la misma comenzara a desvanecerse— Te amo…— expresó su sentir nuevamente la Zoroark, mientras que Yoshiro simplemente le sonreía y observaba con el mismo sentimiento reflejado en su calmado rostro.

Para después… finalmente despertar.

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El sonido de las máquinas fue lo que cambió a aquellas tranquilas brisas que antes se escuchaban… Yoshiro, aún recostado, comenzaba débilmente a abrir sus cansados ojos, solamente para notar como tenía puesta una mascarilla, a la par que tenía vendado su torso, junto con un pequeño parche sobre su mejilla en la cual había recibido aquella patada tiempo atrás…

El pokémon comenzaba a moverse cada vez más, sin embargo, no faltó mucho hasta que fue Arashi el que apareció rápidamente a su izquierda.

—Quieto ahí amigo… no te muevas mucho; te vas a mejorar, pero tienes que guardar reposo… ¿Vale? — dijo amablemente el esposo de Ayame, a lo que Yoshiro simplemente cierra por unos segundos sus ojos, para después dejar caer su cabeza con lentitud sobre la blanda almohada de la cama en la cual reposaba.

El Zoroark simplemente empezaba a mirar a su alrededor, a la vez que el cansancio nuevamente comenzaba a abordarlo en aquel cómodo estar en el que se encontraba, sabiendo que no tardaría mucho en volver a quedarse dormido… sin embargo, el pokémon solamente se gira por unos breves instantes hacia su derecha...

Solamente para esbozar una pequeña sonrisa… cuando nota como Haruko se encontraba sentada en una pequeña silla al lado de su cama, a la par que esta solamente estaba encorvada y con la mitad de su torso sobre su cama, mientras que con sus brazos solamente se apoyaba en los mismos, habiéndose quedado dormida luego de todas las horas en las que estuvo despierta al lado del Zoroark teniendo además una abrigada manta puesta sobre la misma.

Yoshiro, con un leve titubeo ante el agotamiento que sus músculos aún tenían de por sí, solamente acercó su mano hacia la de la Lucario, para después colocarlo sobre la misma y estrecharla con una débil fuerza…

Quedándose así… finalmente dormido nuevamente.

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No hubieron sueños… su descanso fue tal que incluso el tramo entre un despertar y el otro fue tan brevemente sentido para el Zoroark, que fue como si nunca se hubiese quedado dormido como tal, sino que solamente hubiera sido un simple pestañeo.

El Zoroark nuevamente se levantaba… sus heridas habían mejorado, sin embargo, aun permanecía con todo su torso vendado, mientras que en su mejilla ya se le había sacado el parche que antes cubría la pequeña herida que había dejado la patada de aquel hombre.

Yoshiro ya no se encontraba conectado a ninguna maquina… mientras que, dentro de aquella solitaria habitación, dos bastones se encontraban al lado de su cama, a lo que el pokémon duda de siquiera ser necesario el utilizarlos, pero el dolor presente en sus piernas y levemente en su torso cuando este intentó levantarse por su cuenta hicieron que su orgullo fuese vencido por la necesidad de usarlos, comenzando así a retirarse con lentitud de aquel lugar, ya que obviamente extrañaba a cierta Lucario que, para sorpresa del mismo, ya no se encontraba a su lado, a lo que este tarda unos cuantos segundos en llegar a la puerta de aquella habitación, para después comenzar a abrirla lentamente…

Solamente para encontrarse a Haruko sentada en una de las sillas puestas a lo largo de aquel pasillo, mirándola con sus mejillas completamente sonrojadas y sus orejas decaídas.

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Lejos, al final de aquel pasillo, dos cuerpos resaltaban, siendo estos Takeru y Arashi, los cuales simplemente observaban la escena que pronto sabrían que se avecinaría…

—¿Ya averiguaron la razón del incendio? — Arashi le conversaba a Takeru, mientras que ambos mantenían la vista fija hacia adelante.

—Un paramédico se quedó dormido en el sótano… tenía una taza de café, esta cayó sobre el toma corriente y… bueno… muchos líquidos inflamables, junto con uno que otro tanque de oxígeno— empezaba a explicar el Lucario la resolución a la que llegaron los bomberos de la capital que llegaron tiempo después de que Yoshiro junto con Hiyori y aquel joven salieran del hospital— no sobrevivió…— dijo un poco más desanimado el Lucario, a lo que Arashi asiente, solamente para después mantener unos cuantos segundos de silencio entre ambos

—No entiendo… ¿Por qué Haruko no lo puede curar?, ella tiene tu aura y la de Ryo… ¿No? —empezó a preguntar nuevamente Arashi.

Takeru simplemente bufó a la par que soltaba una pequeña carcajada malhumorada, solamente para exaltarse levemente junto con Arashi cuando los mismos ven como Haruko, con sus orejas aún decaídas, comenzaba a levantarse e intentar acercarse más a Yoshiro, mientras que esta de manera lenta y un tanto nerviosa empezaba a mover sus labios, haciendo que, con el pasar de los segundos, el rostro extrañado de Yoshiro lentamente se tornase en uno completamente estupefacto.

Él… bloquea su aura desde su interior— reconoció en un tenue susurro el Lucario, a la par que el mismo simplemente esbozaba nuevamente una sonrisa al notar como Yoshiro empezó a reventar en un acongojado y extremadamente feliz llanto una vez que la Lucario terminó de decir sus palabras, ignorando por completo sus heridas una vez que el mismo deja caer sus bastones para después abrazarla con todas sus fuerzas, a la par que el Zoroark mandaba un sinfín de gruñidos con un significado que me resulta difícil de transcribir en estas palabras, siendo el agradecimiento y las palabras de afecto lo único que se alcanzaba a entender entre todo.

Nadie lo comprendía desde un principio… tanto Takeru como Takeshi no pudieron verlo debido a que Haruko había bloqueado su percepción por aquel día, mientras que Hiyori no era capaz de ver el aura de un ser que de por sí la bloqueaba... junto con la de su madre y sus respectivas habilidades.

Aquel ser… que crecía dentro del vientre de Haruko.

Los minutos pasaron… ambos pokémon simplemente se volvieron a separar levemente tras aquel abrazo luego de unos segundos… para después quedarse viendo fijamente tras aquello, ambos con una sincera y tranquila sonrisa enmarcada en sus rostros, para después, de manera lenta y calmada, estrechar sus labios nuevamente en un largo beso.

Una vez que todas las emociones se demostraron, Yoshiro al instante toma la mano de la Lucario junto con sus bastones para después ambos comenzar a caminar por aquel pasillo, reconociendo rápidamente a Arashi al final del mismo, extrañando por unos momentos a Haruko por ciertas razones.

—Qué bueno es volver a verte de pie— reconoció feliz Arashi una vez que los pokémon se acercaron al mismo, a lo que Yoshiro simplemente le asiente con una sonrisa.

—Esto… ¿Y mi papá? — preguntó confundida Haruko, ya que la misma estaba al tanto de que hacía poco el Lucario estaba con Arashi.

—Dijo que los esperaría con los demás en la casa…— explicó el médico, a lo que los pokémon solo asienten con normalidad ante ello, para después nuevamente exaltarse levemente cuando Arashi comienza a acercarse hacia el Zoroark.

Y este le extiende su mano…

—Felicitaciones…— fueron las últimas palabras que Arashi, como doctor y amigo, reconoció tanto para Yoshiro como Haruko, haciendo que esta última le sonriese sonrojada, mientras que el Zoroark simplemente le asentía con decisión y de igual manera una pequeña sonrisa.

Para después estrechar su mano con la suya.

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Haruko y Yoshiro comenzaban a salir de la escuela de Hotaru, la cual por temas de espacio y cercanía fue utilizada durante algunos días para poder mantener y seguir tratando a los pacientes del hospital, mientras que en este ya se estaba empezando a organizar la reconstrucción del mismo.

Los pokémon comenzaban a salir… a lo que ambos se exaltan cuando el sonido de los aplausos incluso suena antes de que los mismos se percatasen de la presencia de una gran cantidad del cuerpo de policías del pueblo, junto con varios habitantes del lugar.

¿Y esto…?— preguntaba en voz baja el Zoroark, a la par que el mismo simplemente se mantenía estático sobre ambos bastones una vez que vio a tal cantidad de personas fuera del colegio, a lo que era Isao junto con otros policías los que comenzaban acercarse alegres y animados hacia el pokémon, aunque claro, con ropa informal ante la situación.

—Están aquí desde que la situación se calmó… te estaban esperando— reconoció Haruko, aún con un pequeño rubor en sus mejillas ante las emociones pasadas, mientras que Yoshiro simplemente soltaba una pequeña risa animada y agradecida, a lo que Isao lo sorprende cuando el mismo le da un animado y a la vez cuidadoso abrazo.

—Es genial verlo de nuevo en pie, jefe…— dijo Isao a la par que volvía a separarse del Zoroark, mientras que el mismo apoyaba su mano en su hombro, a la vez que Yoshiro solamente le sonreía con sus ojos cerrados— todos aquí les estábamos esperando— reconoció el hombre hacia Haruko y Yoshiro, a la par que dejaba ver de igual manera a los demás policías de Hotaru, los cuales le sonreían victoriosos y emocionados.

—"Es bueno verlos, chicos…"— dijo en un gruñido el pokémon, a lo que los hombres y mujeres simplemente lo observaron con una sonrisa levemente apenada por no poder entender lo que decía el pokémon, a lo que Haruko simplemente lanza una carcajada para después decirles lo mismo.

—No le puedo dar aura de momento… por lo que no puede comunicarse por telepatía— reconoció la Lucario una vez les dijo las palabras de Yoshiro, a lo que nuevamente aquello tomó por sorpresa a los policías, los cuales preguntaron las razones de aquello con normalidad.

Pero bueno… era obvio esperar sus reacciones de alegría junto con las respectivas felicitaciones y nuevos apretones de mano que recibió el Zoroark una vez que Haruko les explicó "quien" era el que bloqueaba su aura.

Los policías no fueron los únicos… las personas que se encontraban atrás de igual manera volvían a aplaudir luego de enterarse de dichas noticias, trayendo consigo solamente una nueva extrañeza por parte de Yoshiro, a lo que este simplemente se vuelve a girar hacia los oficiales, los cuales notaban con notoriedad las razones de la confusión del Zoroark.

—La noticia no tardó mucho en saberse… que pudiste salvar al hijo de Katsuo junto a Hiyori en el último momento— comenzaba a decir Isao, a lo que Yoshiro simplemente desvía un poco la mirada luego de recordar tales momentos, estando levemente consciente de las cosas que ocurrieron una vez que el mismo abandonó aquel edificio en llamas.

—¿Dónde está ahora…?— empezó a preguntar Haruko, refiriéndose a aquel que ya había mencionado el oficial, a lo que este simplemente frunce el ceño un poco molesto al recordar a tal persona.

—Está bajo custodia en la municipalidad, pensamos que el jefe Yoshiro era el más indicado para darle el correspondiente castigo, por lo que también esperamos a que se recuperase— explicaba el hombre, a lo que Yoshiro simplemente lanza un suspiro, a la par que bajaba un poco la mirada, para después volver a levantarla hacia Isao.

—"¿Katsuo sabe… que su hijo…?"— empezó a gruñir el Zoroark, a lo que Isao simplemente niega con su cabeza una vez que Haruko le explicó lo que dijo su pareja.

—Las cosas han estado bastante ajetreadas desde ayer… Katsuo no dijo ninguna palabra, ni siquiera ha dormido, solamente está sentado en su celda, esperábamos darle la noticia, pero…— explicaba el hombre, mientras que Yoshiro escuchaba atento y en silencio.

El pokémon solamente se giró hacia Haruko, a lo que esta, pasados unos segundos tras haber recibido "esa" mirada, lanza un suspiro una vez que entendió el claro significado de la misma, para después negar con su cabeza a la par que sonreía.

—Está bien… vamos— reconoció finalmente la pokémon, a lo que Yoshiro le sonríe agradecido, para después volver a girarse hacia Isao, el cual de igual manera comenzaba a adquirir facciones más decididas y obedientes una vez que el mismo comprendía lo que el Zoroark planeaba hacer.

—¡Sí, señor! — reconoció el hombre, sin siquiera ser necesarias las palabras de Yoshiro, a lo que los otros oficiales adquieren la misma postura, para después comenzar a retirarse de aquel lugar junto con los pokémon.

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Dentro de la municipalidad de Hotaru, en una de las celdas que se encontraban en los primeros pisos, en las cuales se encerraban a los criminales cuyos castigos eran menores o aún no se dictaban por completo, un hombre simplemente era el único que se encontraba sentado en la pequeña banca que existía en el interior.

La luz blanca proveniente de varios focos puestos en el techo de aquella celda iluminaban uniformemente todo el lugar, mientras que aquel hombre simplemente mantenía su vista completamente perdida hacia el suelo, a la par que las secas lágrimas continuaban estando marcadas en sus mejillas.

El sonido de las compuertas abriéndose ni siquiera inmutaban su actuar, no le importaba absolutamente nada… las consecuencias de sus actos era lo último por lo que se preocuparía en aquellos momentos, mientras que la pérdida de su hijo era lo único que continuaba atormentándolo en silencio.

Abriendo completamente sus ojos… cuando una mano se posaba sobre su hombro derecho, no siendo suficiente para identificarlo tras aquel contacto, hasta que aquellas palabras se escucharon…

Papá…— un tenue susurro apareció en aquel silencio, siendo lo suficientemente fuertes y audibles como para que Katsuo levantara estrepitosamente su cabeza…

Para después observar como su hijo, con unos cuantos parches en su cara ante las quemaduras recibidas, lo mirase con ojos llorosos a la par que aliviados…

El hombre solo alcanzó a abrir su boca entre jadeos luego de aquel golpe recibido ante tal noticia de lo obvio, solamente para empezar a desbordar en llanto una vez que su hijo se encontró delante del mismo, para después lanzársele y abrazarlo con todas sus fuerzas, cayendo ambos de rodillas al suelo por lo completamente desarmados que ambos se sintieron luego de pensar tiempo atrás el que no podrían volverse a ver nunca más.

Ni siquiera las palabras eran emitidas… solo los gemidos y los continuos llantos perduraron por varios minutos una vez que padre e hijo volvieron a reencontrarse, mientras que, a las espaldas de los mismos, solo Yoshiro junto con Isao eran los que se encontraban, a la vez que este último solamente se encontraba de brazos cruzados, levemente malhumorado al ver nuevamente al hombre que de tan mala manera había tratado a Yoshiro tiempo atrás.

¿C-Cómo lograste salir…?— preguntaba entre titubeos Katsuo, a la par que el mismo tomaba a su hijo entre sus hombros mientras revisaba sus heridas tratadas, a la vez que el chico lentamente empezaba a calmarse, teniendo intenciones de responder.

—Yoshiro lo estaba cargando en su espalda… ¡Cuando tú lo pateaste! — empezaba a subir de tono Isao, a la par que el mismo comenzaba a caminar hacia Katsuo y su hijo, con intenciones de separarlos a ambos…

Siendo así si es que el bastón de Yoshiro no lo detiene en el acto.

Todos se quedaron en silencio luego de ello… Katsuo junto con su hijo se mantenían estáticos y con miedo ante la actitud de Isao, mientras que este solamente fruncía un poco el ceño lamentado ante las obvias ordenes que acababa de recibir por parte del Zoroark, mientras que este comenzaba a volver a bajar su bastón, para después comenzar a caminar lentamente hacia donde aquel hijo y padre se encontraban.

Katsuo no dijo nada… una vez que su hijo simplemente le asintió acerca de la declaración de Isao, este no pudo hacer más que bajar nuevamente su mirada por la misma vergüenza que le abordaba ante todos los actos cometidos… no creyendo ser capaz de ver al pokémon a la cara luego de la actitud que el mismo adoptó tiempo atrás.

Exaltándolo nuevamente cuando era ahora Haruko la que comenzaba a entrar al lugar.

—No diré que no entiendo tu reacción cuando pensaste que no traía a tu hijo— Haruko empezaba a hablar al unísono junto con Yoshiro, el cual decía aquellas palabras en gruñidos — sé que el perder a alguien querido es algo completamente doloroso— explicaba el Zoroark, mientras que Katsuo levantaba temblorosamente su mirada.

—Pero… soy el jefe de policía de este pueblo, y debes tenerme el respeto correspondiente— reconocía el pokémon, mientras que Katsuo comenzaba a fruncir el ceño por la vergüenza aún presente en el mismo.

—Dos meses de trabajo comunitario, ayudarás en los trabajos pesados a reconstruir el hospital, ese será tu castigo por golpearme y ofenderme… omitiré mayores sanciones por tu historial limpio y tu estado emocional en aquel momento, sin embargo, vuelve a cometer los mismos actos y no seré tan condescendiente— reconoció el pokémon, a la par que este comenzaba a girarse para así finalmente retirarse del lugar, dándole la señal a Isao para que este dejara en libertad a Katsuo, a lo que el oficial solo asiente, para después empezar a acercarse hacia el hombre.

Sé que no corregirá en nada el disculparme, pero…— ahora era Katsuo el que comenzaba a hablar, deteniendo a Yoshiro por unos momentos, el cual aún le daba la espalda, ya estando al lado de Haruko en la salida de aquella celda.

Gracias por salvar a mi hijo… fui un completo imbécil— fueron las últimas palabras que el hombre mencionó hacia el Zoroark, a lo que este simplemente se gira levemente hacia el mismo, solamente para mostrarle una sincera sonrisa.

—"No hay de qué…"— reconoció en un gruñido el pokémon.

—Dijo que realmente eres un imbécil— fue lo siguiente que dijo Haruko aún malhumorada, a lo que Yoshiro simplemente infla sus mejillas un poco fastidiado, para después exaltarla cuando el mismo le tira levemente una de sus orejas en forma de regaño, haciendo que la misma pokémon mandara un alarido ante el sorpresivo trato, el cual está más que claro mencionar que no fue ni remotamente violento como para causar aquel gruñido en la Lucario, sino que simplemente fue lanzado por el mismo sorpresivo acto.

—Dijo… "no hay de qué…"— reconoció malhumorada la pokémon, la cual de igual manera inflaba sus mejillas, solamente para después recibir un tierno beso en su mejilla por parte del Zoroark, a la vez que, junto con la misma, comenzaban finalmente a retirarse de aquel lugar.

Siendo una pequeña y agradecida sonrisa enmarcada en el rostro de Katsuo su única respuesta, para después simplemente volver a abrazar a su hijo.

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Lejos de la municipalidad, tanto Lucario como Zoroark caminaban a solas hacia su hogar, mientras que cierta Haruko aún se encontraba levemente malhumorada por la actitud que adoptó Yoshiro hacia Katsuo, mientras que el pokémon solamente chocaba su hombro con el suyo en forma de broma, trayendo consigo únicamente un mayor fastidio juguetón por parte de su pareja.

—Su hijo es lo único que tiene… su esposa murió hace unos años, además… los trabajos que hará en el hospital no son ni remotamente sencillos, será un buen castigo por lo que hizo, así que desinfla tus esponjosas mejillas y dame un beso— reconoció Yoshiro a la par que tocaba con su nariz las aún infladas mejillas de la Lucario, mientras que esta solamente se sonrojaba por el trato, negándose pésimamente a besar al pulgoso Zoroark.

—Oh… ¡¿No quieres?! — dijo con una sonrisa maliciosa el pokémon, a lo que este empieza a darle varios besos en diversas partes del rostro de la Lucario, la cual intentaba no reír ante ello, solamente para después ceder ante los encantos del pokémon, y finalmente volver a estrechar sus labios con el mismos y concederle al menos un corto beso.

Los enamorados pokémon, lentamente y viéndolos desde la distancia, comenzaban finalmente a acercarse a su hogar, siendo Haruko la primera en entrar en el mismo una vez que estos llegaron, a lo que Yoshiro comienza a seguirla, dejando así el lugar en un completo y a la vez calmado y pacífico silencio…

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Por unos cuatros segundos aproximadamente.

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Cuando de la nada, y de un momento a otro, el pobre y magullado cuerpo del Zoroark salió expulsado a través de la puerta de aquella casa, terminando por arrastrarse durante varios metros por la tierra del lugar, terminando boca abajo y con su cara completamente enterrada en la tierra, mientras que, en la entrada del lugar, la pierna humeante de Hanako resplandecía en su totalidad, a la par que su rostro, completamente encabronado, era el factor más resaltante en la misma, a la vez que el resto de mi familia simplemente se encontraba tomando una caliente taza de té al lado de la mesa, esperándose el obvio actuar de la Lopunny.

—"¿Q-Qué hice ahora…?"— los pobres y tenues gruñidos del pokémon emergían de la tierra, mientras que este empezaba a girarse para así poder sentarse en el suelo, a la par que escupía la tierra de su boca.

—¿Pensabas que ella no sabría que su hija estaba embarazada? — la voz reconocible de cierto Lucario comenzaba a hacerse presente, a lo que Yoshiro se coloca nervioso por unos momentos, para después ver como Takeru se encontraba delante del mismo mientras alzaba su mano, ayudándolo a levantarse con ello.

—Aunque creo que te tuvo un poco más de compasión por tus heridas… recuerdo que a Ryo lo pateó más fuerte cuando se enteró de que Harumi tendría a Takeshi y a Hiyori— reconoció en unas cuantas carcajadas el Lucario, a lo que Yoshiro simplemente esboza una pequeña y aún adolorida sonrisa en su rostro, para después ser ayudado por Takeru para poder así caminar de regreso a su hogar.

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Dos días después…

El frío azotaba nuevamente al pueblo de Hotaru, eran más o menos las siete de la tarde, mientras que, dentro de nuestro hogar, la chimenea encendida mantenía abrigados a todos los que ahí se encontraban.

A la par que, dentro de la habitación de Yoshiro y Haruko, un pequeño huevo reposaba sobre varios y pequeños cojines en el centro de su cama.

—"¿No crees que puede tener frío?" — Yoshiro se encontraba de rodillas en el suelo al lado de la cama, a la par que el mismo se mantenía su rostro a una corta distancia del huevo, el cual de vez en cuando mandaba uno que otro temblor.

—Oye… ya le has puesto el termómetro al lado unas tres veces y todo ha estado bien, ¡Deja de preocuparte tanto!— dijo Haruko a su lado, mientras que Yoshiro simplemente negaba varias veces con su cabeza, solamente para traer consigo varias risas por parte de la Lucario.

En las afueras de la casa, las frías brisas recorrían el sector actuando sin piedad sobre el pelaje del Lucario que se encontraba sentado y de piernas cruzadas a unos cuantos metros de su hogar, mientras que este simplemente tenía sus ojos cerrados a la par que meditaba y se concentraba en su propia aura, a lo que este solamente esboza una pequeña sonrisa luego de notar lo obvio…

—En tus sueños podrás ocultar tu aura de mí— fueron las únicas palabras que Takeru dijo, aún con sus ojos cerrados… a la vez que era Takeshi el que empezaba a aparecer en el lugar, estando oculto a un lado de la esquina de la casa.

—L-Lo siento… solo…— empezaba a decir un poco apenado mi hijo, a lo que Takeru vuelve a abrir sus ojos, solamente para girarse hacia el mismo, mientras que su serio mirar era su única respuesta.

—Solo… ¿Qué? — el Lucario preguntó sin más, a lo que simplemente frunce el ceño extrañado cuando ve como Takeshi rápidamente corre hacia el mismo, para después quedar de frente con Takeru…

Y arrodillarse hacia este.

Por favor entréname… si mi papá hubiera estado, él habría solucionado todo en un parpadeo… necesito aprender a controlar el estado aural— reconoció en apenadas palabras mi hijo, mientras que el silencio de un aún extrañado Takeru era la única respuesta de momento…

Takeshi no se dejaba entrenar por Takeru… solo Hiyori era la que se animaba a ser más fuerte, mientras que la actitud desinteresada por parte de mi hijo se vio completamente derrumbada una vez que el mismo se dio cuenta de las consecuencias que sus acciones traerían para el pueblo en un momento de necesidad…

Pasaron varios segundos de silencio… Takeshi mantenía su cabeza en el suelo, mientras que la misma impaciencia y miedo por lo que Takeru respondería solo hicieron aumentar en él el deseo de finalmente levantar la mirada…

Para ver a Takeru alzando su puño hacia el mismo.

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Takeshi no lo creía… sabía lo que aquel puño extendido significaba, a la par que el mismo empezaba a levantar temblorosamente su mano, a la vez que juntaba y formaba un puño en la misma de igual manera.

—Ten en cuenta… que si fusionamos nuestras auras… no solo podrás despertar y superar el estado aural… también presenciarás mis recuerdos y…— Takeru se mantenía en silencio, deteniendo por unos momentos el avance del puño de Takeshi.

—Los de Ryo…— reconoció finalmente con calma el Lucario, haciendo que Takeshi de igual manera se exaltase ante lo mismo.

Takeshi simplemente entrecerró sus ojos por unos momentos luego de escuchar tales palabras… toda su vida, en su actuar un tanto inmaduro e irresponsable, había dejado que las demás personas soportaran el esfuerzo de ayudar y cuidar a los que quería, y si bien había luchado en algunas ocasiones, nunca se atrevió a dar aquel paso indispensable para aquel que no solo busca ayudar…

Si no que también toma la decisión de resguardar a los que ama.

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Su puño chocando con el suyo fue la prueba suficiente para Takeru… Takeshi estaba dispuesto a afrontar el dolor del Lucario junto con el mío con tal de hacer prevalecer su decisión, a la par que el aura abruptamente comenzó a emanar de aquel choque, comenzado a su vez a expandirse por la piel y el pelaje correspondiente de ambos, mientras que las memorias lentamente comenzaban a emanar en ambos seres…

Haré el proceso lo más lento posible… para que no los recibas de manera tan abrupta— decía concentrado el Lucario, mientras que Takeshi solo asentía, agradecido en parte por eso.

Aunque bueno… ninguno se esperó escuchar tales palabras proviniendo de la puerta de la casa.

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—¡Ya está naciendo! — fue el grito emocionado de Harumi el que recorrió los tímpanos tanto del Lucario como el del chico, a lo que los ojos de ambos se abrieron completamente luego de ello.

Solamente para que Takeru sintiera como Takeshi tomaba de manera voluntaria todos los sentimientos del mismo al instante, habiendo así completado la fusión de sus auras.

—¡Después vemos las consecuencias! ¡Ahora muévete! — recalcó de manera atolondrada mi hijo, a la par que saltaba y comenzaba a correr entre jadeos por todo el dolor mezclado con felicidad que invadían sus memorias hacia su hogar, mientras que Takeru de igual manera comenzaba a correr entre zarandeos por el cambio abrupto de aura, para después ambos correr con una amplia sonrisa en sus rostros (no sin caerse de lleno de cara contra el suelo unas cuatro veces).

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Todos estaban agrupados en aquella habitación… a la par que cada uno intentaba tener la mejor visión posible ante tal espectáculo que lentamente se hacía presente conforme cada pequeño zarandeo de aquel huevo azul y negro daba aún más emoción e impaciencia para todos los ahí presentes.

Lentamente… lo que cada uno esperaba terminó por suceder… la cascara lentamente comenzó a romperse luego de varios minutos esperando por tal ansiado momento, a lo que una pequeña nariz fue lo primero que emergió del mismo, trayendo consigo varios gritos de ternura por parte de las chicas ahí presentes luego de ver como aquella nariz olfateaba a su alrededor, mientras que las dos negras manos de igual manera comenzaban a sobresalir, forcejeando por unos momentos las paredes de aquel huevo.

Quebrándolo finalmente… para dejar ver a un Riolu saludable sentado sobre los cojines en los que se encontraba, junto con uno que otro pedazo de cascara que aún permanecía debajo del mismo.

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Luego de ello el silencio reinó… nadie sabía que hacer o decir, mientras que aquel pequeño Riolu simplemente se restregaba uno de sus ojitos para después comenzar a abrirlos con lentitud…

Siendo Yoshiro y Haruko… los que se encontraban delante del mismo.

No decía nada… el Riolu simplemente giraba levemente su cabeza hacia un lado luego de ver aquellos rostros, sin comprender quienes eran los mismos.

Yoshiro y Haruko solo se sonrieron mutuamente, a lo que Yoshiro nota como la Lucario le hace señas con su cabeza hacia adelante para que el mismo fuera el primero en saludar a su hijo, a lo que el Zoroark solo comienza a tragar un poco de saliva por los mismos nervios que aquello le producía, para después empezar a acercar lentamente su mano hacia el Riolu que aún se encontraba delante de los mismos.

La mano del Zoroark se arrastraba lentamente por las sabanas, mientras que el mismo pequeño pokémon solamente la miraba, sintiendo curiosidad por la misma, a la par que este de un momento a otro deja caer sus dos manitas sobre estas, como si estuviera jugando a atraparlas, lanzando un gruñido victorioso luego de dar con ellas...

Cabe destacar que, para ese momento, Harumi junto con Hanako y Harumi ya habían caído desmayadas al suelo luego de tal exposición de ternura provenientes del Riolu, mientras que Yoshiro simplemente lanzaba una pequeña carcajada nerviosa ante la actitud de su hijo, a la par que este ahora intentaba acercar su mano hacia la mejilla del mismo, el cual se aleja unos cuantos centímetros del mismo por la leve duda que nació en este luego de que aquella mano se le acercara…

Solamente para después dejar ser acariciado por la misma… apoyando su mejilla en la palma de la mano del Zoroark, mientras que el pequeño Riolu solo esbozaba una cálida sonrisa hacia el trato…

—"Bienvenido… Ryo…"— fue el suave gruñido que Yoshiro emitió luego de que su hijo aceptara su caricia, a lo que Haruko simplemente sonríe, mientras que Takeru junto con Takeshi se exaltaron levemente luego de escuchar aquello.

Alto... ¿Qué…?— Takeru susurraba incrédulo a la par que sorprendido, ya que este no estaba enterado del nombre que Yoshiro y Haruko habían pensado en ponerle a su hijo si es que este nacía varón, a lo que la Lucario simplemente se gira aún un poco ruborizada por la ocasión hacia su padre, para después asentirle con calma un par de veces…

Takeru no pudo contener su felicidad mezclada con la pena de los recuerdos de antaño, a lo que solo pudo esbozar una amplia sonrisa luego de ver aquel asentir, para después acercarse a su hija emocionado y agradecido… y darle un gustoso abrazo a la misma.

La familia simplemente se quedó así… Ryo lentamente comenzaba a tener cada vez más confianza con sus padres, aceptando estar tanto en los brazos de su madre como en los de su padre, mientras que los demás lentamente comenzaban a presentarse y acercarse hacia el pequeño pokémon, el cual se sentía feliz ante toda la atención y caricias que el mismo recibía durante aquel día.

Aquel amor tan característico que volvía a recorrer con gran intensidad todos los rincones de nuestro hogar.

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La tenue luz proviniendo de mi oficina era lo único que se resaltaba en la misma… a la vez que era Sora nuevamente el que se encontraba dentro de la misma, a la par que este limpiaba y sacaba el polvo existente en todos los estantes y cuadros…

—Nunca te lo esperaste así ¿eh?... — una femenina voz comenzaba a resonar al otro lado de la habitación, a lo que Sora simplemente se gira hacia la puerta para después ver cómo era Ayame la que comenzaba a entrar, con una enorme bolsa plástica a sus espaldas.

—¿Por qué las trajiste?, ya las revisamos con el resto del concejo, simplemente quería preparar el lugar y dejarlo como corresponde…— preguntó y aclaró Sora, mientras que Ayame simplemente comenzaba a entrar junto con aquel saco, para después dejarlo al lado del escritorio.

—Nah… creo que le gustará verlas cuando llegue, hay varios mensajes lindos— reconoció feliz la mujer de Arashi, a lo que esta simplemente vuelve a mirar a Sora, solamente para notar la seriedad reflejada en su rostro.

—Esto… cambiará muchas cosas…— empezaba a hablar el joven, a lo que Ayame simplemente suspira a la par que asentía ante aquellas palabras.

Ya que bueno… ni siquiera Sora se esperaba de que, el día en el que las personas del pueblo debían enviar las cartas para votar o postular a un nuevo alcalde…

Casi el noventa por ciento de estas tuvieran el nombre de Yoshiro escrito en las mismas cuando estas llegaron.

—Habrá que organizar las nuevas votaciones para que todo se realice de la manera más legal posible…— decía Ayame, a lo que Sora simplemente asiente ante ello, pero ya a pesar de todo sabiendo el obvio resultado de las mismas.

—Pero…— Sora ahora empezaba a hablar, mientras que la duda era lo único que sentía a pesar de todo, llamando la atención de Ayame, a la vez que la misma se acercaba al chico— Yoshiro aún no sabe… todo va a ser muy nuevo para él, hay que enseñarle de alguna manera…— reconocía el preocupado joven, mientras que Ayame simplemente lanzaba una que otra carcajada ante ello.

—No te preocupes… ya me encargué de encontrar a un buen instructor…— decía en calmadas palabras la mujer, a lo que Sora simplemente le levanta una ceja en son de no entender, para después comenzar a escuchar unos pasos acercándose hacia la habitación…

No tardando mucho… en sorprenderse cuando ve a nadie más ni nadie menos que Naoto entrando al lugar, mientras que, ya con sus veintidós años de edad, simplemente se encontraba erguido a la par que les sonreía a ambos.

—No podía negarme una vez que Ayame me contó…— reconocía alegre Naoto, mientras que Sora aun lo observaba un tanto sorprendido por su aparición.

—Nerito no se va a quedar de brazos cruzados si Hotaru no tiene un hospital, y mucho menos si su futuro alcalde será ese pulgoso de Yoshiro, así que…— Naoto comenzaba a cruzarse de brazos, mientras que la seguridad era lo único que se demostraba en su rostro.

—Creo que me quedaré unos cuantos días… tengo un par de concejos que me gustaría darle— decía amablemente el joven, mientras que Ayame solamente lanzaba una carcajada ante el actuar del joven.

—Ya saben… de "Alcalde a alcalde" — Reconoció finalmente Naoto, a la par que Sora simplemente lanzaba un suspiro pidiendo paciencia ante la actitud tan entusiasta de su amigo, para después solamente esbozar una sonrisa ante la calma que le producía al mismo el saber que él junto con otras personas de Nerito, los ayudarían en aquellos momentos ajetreados para el pueblo.

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Escena extra

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Una tarde como cualquier otra en el pueblo de Hotaru, el timbre del colegio resonando en el lugar y dando inicio al final de las clases fue lo primero en escucharse, a lo que una gran cantidad de jóvenes comenzaban a emerger de la entrada del lugar, todos ellos siendo recibidos por sus padres u otros familiares…

Yuki simplemente caminaba cabizbajo… este, siendo el último de su clase en salir, solo daba lentos pasos hacia la salida de su colegio, no sin antes ver, a como era su costumbre, como varios de sus compañeros eran alzados felices por sus padres, mientras que otros solo los recibían con sus brazos abiertos.

El niño simplemente desviaba su mirada ante el dolor que producían en él aquellos tratos, solamente para intentar tragarse las lágrimas de no tener a nadie que lo fuera a buscar.

—"¡Yuki!..." — el largo grito telepático e infantil hacen que el niño volviese a abrir sus ojos sorprendido ante el conocido tono, solamente para volver a levantar su mirada incrédula…

Y ver como Yoshiro y Ryo lo estaban esperando en las afueras del colegio, mientras que era el Riolu el que llamaba su atención a la par que alzaba su mano, a la vez que Yoshiro simplemente se mantenía de brazos cruzados y con una sonrisa.

Las palabras no se emitieron… simplemente el leve temblar en los labios de Yuki fueron suficientes como para que las lágrimas del mismo lentamente comenzaran a brotar sin piedad, solamente para inspirar con brusquedad ante lo difícil que se le volvía respirar por los mismos sollozos.

Esbozando una gran sonrisa entre todas aquellas lágrimas… para después restregarse sus ojos y comenzar a correr hacia los pokémon.

—¡Ya voy! — gritó emocionado el niño, mientras que en su rostro solo el agradecimiento y la sincera felicidad se demostraba…

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Muy bien amigos… aquí termina el final de esta pequeña historia de "decisión", wow, solo una más y ya comenzamos con la siguiente trilogía! :D emocionado over 9000 :v jajajja espero les haya gustado este cap ^^

Lord fire 123 Pues… que te digo, la verdad es que me tardo en escribir, 1: porque los caps sin bien largos :v, y 2: porque la maldita universidad me maltrata y azota brutalmente con cada prueba y trabajo que me pone encima Xd. Me alegra mucho saber cuando a un lector le dan risa las escenas, uno como escritor tiene ese miedo intrínseco de que las escenas solo sean graciosos para uno y no para el resto T-T jajajjaj espero te haya gustado el cap, siempre agradecido por todos tus comentarios, ¡Saludos!

Y eso sería todo amigos… nuevamente entro en receso hasta un mes y medio más :'v

¡Nos vemos en el siguiente capítulo! :3