CAPITULO 8
(Pov Troy)
Habían pasado unos cuatro días en los que se repetía la misma rutina, ella dormía y luego le daba de comer y la masturbaba sin piedad en la cocina, después lo hacíamos en la sala del dolor y la volvía a dejar al límite. Ya no sabía cuánto tiempo iba a soportar y tampoco quería hacerle mucho daño.
-Judit- acaricié su cabello agachándome, estaba dormida sobre la moqueta de aquella sala-.
Ella me miró con los ojos hinchados.
-Vamos a darnos una ducha-.
Asintió despacio y se levantó con dificultad. No quería seguir viéndola así, quizás me había pasado con el castigo.
O quizás no...
La tomé en brazos y la llevé al piso de arriba, en el cómodo baño de la habitación de Hakon y de Xinia.
Puse el agua tibia y entré con ella en la ducha, la enjaboné incluso entre sus piernas lo que la hizo llorar de frustración y luego el cabello.
-Shh...- le susurré-.
Acaricié su clítoris y ella cerró los ojos, gimió alto, introduje mis dedos en ella y los moví despacio en un baile lento, la miré fijamente, era preciosa.
-Te has portado bien, así que tendrás tu recompensa-.
-Esto no- susurró-.
-¿Cómo?-.
-A ti... por favor- susurró- no puedo más-.
La sujeté contra mi cuerpo y la levanté con un movimiento rápido, me introduje en su sexo y ella explotó en un orgasmo agarrotando cada músculo de su cuerpo, lágrimas que se confundían con las gotas de agua caliente cayeron por sus mejilla y me clavó las uñas en el cuello.
Cerré los ojos y jadeé roncamente por la boca, la moví sobre mí incansablemente hasta que me corrí en su interior y ella volvió a hacerlo esta vez con mucha más intensidad.
La besé en los labios apasionadamente y la puse sobre la pared de la ducha y mi cuerpo...
-Volveremos a aquella sala, pero antes debes dormir- le susurré-.
Asintió despacio y jadeó cuando volví a meterme en ella con una fuerza descomunal.
-Eso es- susurré acariciando sus pechos- espero que hayas aprendido la lección... aún que tengo que hacer un par de cosas más contigo peque...-.
