Tanto Takeru como yo nos levantamos al mismo tiempo luego de que la desesperación fuera lo único que recorriese nuestra cabeza, a la par que el cambio tan abrupto de contextura física se vio reflejado en el tembloroso actuar de nuestras rodillas una vez que intentamos ponernos de pie, completamente desconocidos del control o equilibrio necesario para mantenerse erguido ante la forma tan extraña de las rodillas del otro.

Yoshiro de igual manera empezaba a levantarse, a la par que el mismo comenzaba a hiperventilarse de igual manera, solamente para asustarse más cuando obviamente ni siquiera al estar de pie sobre el colchón de aquella cama era capaz de mirar de frente a su pareja.

—¡Yoshiro, más te vale sacarme de esta ilusión o…! — Mi voz junto con el fuerte abrir de aquella puerta deja exaltado a los pokémon, mientras que mi mirada ahora se centraba en el pokémon que, esperaba, fuera un Zoroark.

Simplemente para quedar completamente congelado una vez que veo al pequeño Zorua de pie en la cama.

El silencio reinó una vez que me di cuenta… Takeru de igual manera iba a exigirle a Yoshiro lo mismo dicho por mí, pero este, al igual que yo, se quedó completamente estático en el momento en el que nos dimos cuenta de que el Zoroark, o más bien Zorua, no era el que provocaba dicho acontecimiento…

Solo para hacer reflejar en nuestros rostros el puro y llano sentimiento de la ira y el deseo de venganza hacia el pokémon legendario que aún se encontraba sentado en las afueras de nuestra casa.

.

.

Takeru fue el primero, este, ahora en mi cuerpo, toma por sorpresa a Yoshiro cuando posa levemente su mano sobre su frente, solamente para después ser seguido por mí y sacar un poco de su aura, extrañando al Zorua solamente para después comenzar a correr una vez que se acostumbró a mis piernas, girar la perilla de la puerta de salida, la cual hacía poco había sido reparada por mi hijo durante el tiempo en el que estuvimos inconscientes, y abrirla con la misma brusquedad, saliendo disparado de la casa, para después ser seguido por mí.

—¡Giratina! — lanzamos un largo y enajenado grito una vez que ambos le dimos un puñetazo directo al estómago y cara del pokémon legendario, habiendo apenas, y por alguna extraña razón, entrado a una primera fase de nuestro estado aural, completamente más débil que el normal, dándonos apenas la fuerza para hacer que el pokémon se cayera a un costado junto con nuestros cuerpos sobre el mismo, habiéndoles afectado nuestros ataques gracias al aura de Yoshiro.

Mi familia ya de por si estaba consternada con lo que ocurría, si bien estaban seguras de lo que le ocurría a Yoshiro, solo Harumi se dio cuenta una vez que "aquel" acto la tomara por sorpresa completamente, a lo que esta solo se lleva la mano a la boca una vez que descubre que en realidad era Takeru el que ahora se encontraba en mi cuerpo, como viceversa.

—Ay no… ¡Ese no es Ryo! — gritó entre asombrada y preocupada mi mujer una vez que notó como Takeru, en mi cuerpo, abría la puerta en vez de destruirla por completo de una sola patada a como hubiera sido en mi caso.

.

.

—¡Esto es tu culpa, maldita sea! ¡Soluciona esto! — gritaba completamente encabronado a la par que, con mis negras y peludas manos, sujetaba ambos amarillentos cuernos que sobresalían de su quijada, empezando a zarandearlo una y otra vez en la búsqueda de respuestas.

—"¡¿Acaso no les advertí del peligro?! ¡Ustedes son los estúpidos que juegan con los aparatos de Ryuji!" — Giratina intentaba defenderse a la par que el mismo demostraba una actitud completamente encabronada contra aquellos que lo atacaban de tal "intimidante" manera.

Esas palabras… dichas con tanta sinceridad y realismo, solo causaron que una vena se empezara a enmarcar tanto en mi frente como en la de Takeru, a la vez que ambos comenzábamos a apretar nuestros puños con furia ante lo obvio.

.

.

Solo ara erizar nuestra piel y pelaje correspondiente… en el momento en el que una obscena cantidad de aura se posa a nuestras espaldas.

.

.

"Estoy atrás de ustedes~"— las risueñas e infantiles palabras dichas por telepatía se escuchan por todos, a lo que yo solamente alcanzo a girarme por unos milisegundos…

Para después recibir una tierna, corta, y simple cachetada por parte del pequeño pokémon rosa que se encontraba a mis espaldas.

—"¡Pow!~" — Mew exclamó con la ternura e infantilismo clásico de su actitud una vez que chocó su palma con mi mejilla.

Haciendo que mi cuerpo o, mejor dicho, el de Takeru, saliera expulsado abruptamente del lugar, aterrizando estrepitosamente a unos cuantos metros de Giratina, dejando una gran estela de polvo y tierra una vez que me estrellé contra la misma.

—"¡Piu!~" — exclamó nuevamente el pequeño pokémon, una vez que este se teletransportó al lado de Takeru y posó su pequeña mano en su mejilla.

Y bueno… ya se imaginan quién fue el que aterrizó sobre mí luego de ello.

.

.

.

.

No pasó mucho hasta que mi familia rápidamente comenzaba a salir de la casa, completamente abrumada y choqueada por las cosas que ocurrían de igual manera, mientras que Ryo tenía sus ojos completamente iluminados una vez que vio como Mew nos mandó a volar con tal… "Estilo".

"¿Tienes alguna idea de lo que pudo pasarles?" — preguntó Giratina hacia Mew una vez que volvió a recomponerse de los pasados tratos, a lo que Mew simplemente se llevó su pequeña mano hacia su frente, intentando pensar.

"No es tan difícil con Yoshiro… pero… Ryo y Takeru…"— Mew seguía pensando, a la par que, lentamente, la enorme estela de humo causada luego de tal abrumador ataque comenzó a descender… dejando al descubierto tanto mi cuerpo como el de Takeru sentados uno al lado del otro, mientras que nuestras mejillas izquierdas respectivas únicamente demostraban la enorme hinchazón causada por la cachetada dada por Mew.

Mew y Giratina se mantenían centrados en sus pensamientos, mientras que sus miradas estaban puestas sobre nuestros cuerpos, resaltando de los mismos nuestros ojos cuyos colores reflejaban nuestro cambio.

Sin embargo, ambos pokémon se distraen en su pensar en el momento en el que el mismo Giratina lanza un pequeño pero a la vez sonoro alarido, haciendo que Mew se girara hacia el legendario pokémon para después ambos fijar su mirada hacia la ala derecha de Giratina una vez que este comenzó a levantarla y acercarla hacia los mismos…

Y ver como un pequeño Zorua, a la par que agitaba con fuerza sus cuatro pequeñas patas con furia y arrogancia, mezclado con un rostro encabronado, mordía con todas sus fuerzas la misma.

—"¡Devuélveme mi cuerpo!" — decía en gruñidos cuyos significados eran difíciles de entender por parte de ambos pokémon legendarios, a lo que Giratina simplemente frunce un poco el ceño un tanto apenado por la actitud del rojinegro pokémon, a lo que este casi instintivamente alza su mirada hacia donde mi familia aún se encontraba observándolos.

Para después observar, aún un tanto apenado, a la Lucario que, una vez que chocó de igual manera su mirada con el pokémon, simplemente lanzó una tenue carcajada ante el obvio significado que daba la misma, mientras Yoshiro aún se mantenía firme en su mordisco hacia el ala de Giratina.

Haruko, a paso normal, comenzó a caminar hacia el enorme pokémon, mientras que este, aún de manera apenada, acercó lentamente su ala mordisqueada hacia la Lucario, la cual alzó sus brazos cuando se encontró a la distancia suficiente, para después tomar a Yoshiro desde su panza con ambas manos, haciendo que el Zorua dejara de mordisquear luego de un par de tirones, ya una vez identificado por el mismo pequeño pokémon a la única Lucario que era capaz de dar tal cálido tacto.

El ahora un tanto apenado Zorua simplemente se dejaba tomar por su pareja, a la par que desviaba su mirada hacia otra dirección, mientras que, en sus mejillas, un tenue rubor se enmarcaba, costándole mantener aquel rostro fastidiado de hace unos momentos, trayendo consigo únicamente una sonrisa un tanto sonrojada de igual manera por parte de Haruko, mientras que esta tenía a Yoshiro apegado a su vientre.

.

.

.

.

Los minutos pasaron, tanto mi cuerpo como el de Takeru finalmente fueron llevados al lado de mi familia, dejados "sentados y obedientes" luego de ver los tratos recibidos, mientras que todos nosotros necesitábamos de igual manera alguna clase de respuesta o solución ante el serio problema que actualmente ocurría.

Takeru y yo simplemente nos encontrábamos levemente desanimados… no solo por el hecho de estar dentro del cuerpo del otro, sino también por la misma vergüenza que sentíamos hacia nuestra familia por las obvias advertencias y peligros que estas nos mencionaron antes de entrar a la dimensión de Giratina, viéndose como toda nuestra arrogancia y confianza hacia nosotros mismos se veía completamente derrotada por las obvias consecuencias que aquel viaje trajo consigo.

—¿Creen… que sea permanente? — Harumi fue la primera en hablar, haciendo que yo me girara hacia la misma, notando claramente cómo en su rostro no se reflejaba ningún rencor o enojo hacia mí por lo antes mencionado.

—Mew… tú eres capaz de modificar el aura al igual que mi tío ¿No es así?, ¿No puedes volverlos a la normalidad? — Hiyori empezaba a hablar de igual manera, haciendo que Mew volviera a fruncir el ceño en son de las dudas que de igual manera lo afrontaban.

"En primer lugar Yoshiro, por alguna razón… volvió a ser más joven, sospecho que eso tiene algo que ver con el aura residual de su cuerpo" — empezaba a hablar por telepatía el pequeño pokémon rosa, haciendo que en los rostros de mi familia solo la duda se reflejase ante la ignorancia de lo que era el aura residual.

"El aura residual es… ¿Cómo decirlo en simples palabras…?"— pensaba nuevamente Mew, sobándose la frente unas cuantas veces por lo mismo.

"Es el residuo que todos los seres mortales acumulan en sus cuerpos cuando los mismos utilizan su aura; es prácticamente lo que provoca el envejecimiento y, por ende, la muerte…"— las palabras dichas por telepatía ahora de Giratina eran las que comenzaban a escucharse —"Cada mortal produce una cantidad distinta de aura residual" — explicó finalmente el pokémon, trayendo consigo el asentir de Mew hacia mi familia, confirmando y apoyando lo que explicaba Giratina.

"Por alguna extraña razón y, por lo que vi en las memorias de los tres, lo que le haya disparado a Yoshiro lo hizo "rejuvenecer" unos diecisiete años aproximadamente" — explicaba Mew, un tanto dudoso de sus palabras.

Mientras tanto Yoshiro, aún sobre los brazos de su pareja, la cual permanecía sujetándolo desde su panza, simplemente fruncía el ceño a la par que recordaba aquella viscosa bala que no alcanzó a tocar su cuerpo en el primer disparo de aquellas armas, solamente para volver a exaltarse en el momento en el que recuerda un punto importante.

"¡Esperen!" — ahora el Zorua, con una infantil voz, comenzaba a comunicarse por telepatía hacia todos los demás— "¡¿Dónde está el hombre que nos encontramos en el laboratorio?!" — preguntaba preocupado el pokémon.

—Llamamos a Sora una vez que vimos cómo estabas… él se lo llevó al hospital, está recibiendo los cuidados pertinentes y nos dijo que nos avisaría en el momento en el que despertase— ahora era Harumi la que hablaba, haciendo que el pequeño pokémon se girara hacia la misma— también dijo que era mejor mantener todo esto en secreto… y que dirá que enfermaste durante el tiempo que sea necesario hasta que vuelvas a la normalidad— reconoció ahora más seria Harumi, haciendo que Yoshiro lanzara un suspiro de alivio ante aquello, solamente para después volver a levantar la mirada hacia mi esposa.

"Y… ¿E-El cristal?" — preguntó ahora un tanto más nervioso el pequeño pokémon.

—En la casa— dijo con normalidad Harumi— pensamos que era el que sujetaba tu cabello antes de que volvieras a ser un Zorua y pues… lo guardamos por cualquier cosa— reconoció con normalidad mi esposa, a lo que Yoshiro ahora levanta su pequeña cabeza hacia la Lucario que aún la sostenía, haciendo que esta se le quedara mirando por unos momentos, para después asentirle.

—Vamos Ryo… los grandes tienen que hablar a solas ahora— dijo en tono de mandato, pero a la vez amable, la Lucario hacia su hijo, el cual simplemente infló sus mejillas una vez que dedujo que tendría que entrar a la casa y despedirse, a la par que su madre comenzaba a tomar su mano.

"¡Nos veremos en otra ocasión!" — Mew agitó su mano en forma de despido una vez que se dio cuenta de lo obvio, solamente para ser respondida por un agitar un tanto más decaído, pero igual con una sonrisa, por parte de Ryo, el cual terminó por entrar finalmente a la casa.

.

.

Una vez que aquella puerta se cerró, el silencio perduró por unos cuantos segundos, a la par que Takeru y yo volvíamos a lanzar un tenue suspiro ante lo imponentes que nos sentíamos.

Son nuestras esencias… ¿Cierto? — fue lo primero que pregunté en un susurro a la par que me cruzaba de piernas, observando aún el cuerpo de mi amigo.

"Eso fue lo que pensé en un principio también… de ser algo de ese estilo la verdad no me sería tan complicado volverlos a su cuerpo original, pero…"— Mew comenzaba a responderme, solamente para causar que tanto yo como Takeru frunciéramos el ceño en son de lo extrañado que estábamos luego de que el pokémon diera ciertas indirectas sobre el negar la relación de nuestras esencias.

"Sus esencias siguen estando en sus respectivos cuerpos…"— dijo finalmente el pequeño pokémon, haciendo que tanto Takeru como yo nos exaltáramos luego de ello —"Es por eso que me parece tan extraño que, sin embargo, sus auras estén emanando en el cuerpo del otro… ni siquiera es lógico" — volvía a decir Mew, mientras que este intentaba pensar en alguna solución.

—Alto… ¡Quizás Takeru pueda hacer algo para volverlos a la normalidad! — ahora era Takeshi el que daba su opinión, a lo que Mew solamente negó un par de veces con su cabeza.

"Sus poderes apenas y rozan un poco del nivel que eran antes… me temo que, en su condición actual, no creo que sean siquiera de manipular o modificar el aura, no mientras sus esencias y sus respectivas auras estén en desequilibrio" — explicaba el pokémon, dejando en claro que Takeru no sería capaz de ayudarnos.

—Esto… ¿Y usted podría? — ahora mi Hija se dirigía hacia Mew, el cual se giró hacia la misma luego de ello.

"No puedo… es… cómo si sus esencias pensaran que el aura del otro es en realidad la suya… Takeru y yo somos capaces de modificar las auras y manipular las esencias… no modificarlas" — explicó finalmente todos sus pensamientos y opiniones el pokémon, haciendo que mi familia volviera a intentar pensar en alguna solución luego de ello.

—Esto es muy complicado… sinceramente no logro entender…— Harumi empezaba a hablar en voz baja, a lo que Mew la escucha y lanza un tenue suspiro, solamente para después comenzar levitar hacia donde Takeru y yo aún nos encontrábamos.

"Un ejemplo fácil" — reconoció con amabilidad por telepatía el pequeño pokémon, a lo que toma por sorpresa a todos cuando de la nada da un fuerte tirón al pelo de mi cabellera...

Exaltando a todos cuando soy yo, en el cuerpo de Takeru, el que se lleva la mano hacia su cabeza.

"Antes no se dieron cuenta porque les pegué en la misma parte de la cara, pero… el aura es solo un conductor de emociones y sentidos hacia las respectivas esencias, por lo que… es como si ustedes estuvieran controlando el cuerpo del otro como si de un "títere" se tratase; técnicamente ambos "están" en sus cuerpos… pero creándose la falsa ilusión de estar en el del otro" — dijo finalmente el pokémon legendario, a la par que Takeru y yo, a pesar de estar levemente fastidiado por el trato, escuchaba atento a la vez que me sorprendía levemente ante lo último dicho por Mew.

—¡¿Entonces cómo se supone que volveremos al cuerpo del otro si técnicamente no hemos cambiado de lugar?! — pregunté ahora fastidiado conmigo mismo, a lo que Mew simplemente lanza un suspiro un poco desanimado.

"Solo el aura de mi padre es capaz de modificar de manera permanente una esencia… aunque ahora anda tomando una siesta, así que dudo que vuelva a despertar en algunos años más" — reconoció ahora un tanto más triste Mew, a la par que causaba tanto en mí como en Takeru el fastidio al reconocer cada vez la imposibilidad de volver a nuestros antiguos cuerpos.

—"Ya dejen de poner esas caras… se ven más estúpidos de lo ya de por sí son" —Ahora era la voz por telepatía de Giratina la que se hacía nuevamente presente, a lo que Takeru y yo nos giramos hacia el mismo luego de que este dijera aquello.

"Ustedes son los descendientes de Jin y Juro… su condenada y obstinada actitud sigue viva; sé que serán capaces de sobreponerse a cualquier estupidez que haya causado esa maldita máquina" — reconoció en serias palabras el pokémon, dejando un tenue silencio luego de ello, a la par que tanto mi mirada como la de Takeru se mantenían a pesar de todo un tanto cabizbajas, haciendo que Giratina lanzase un tenue suspiro al notar nuestro leve y aún persistente pesimismo hacia el futuro.

"Ya me ha tocado estar en su cuerpo antes… es un martirio, pero sé que lo podrás sobrellevar" — Giratina se dirigió ahora hacia Takeru, el cual levantó la mirada una vez que se dio cuenta de lo mismo, solamente para después lanzar una tenue carcajada por ello, trayendo de mi parte únicamente el fastidio junto con el inflar de mis peludas mejillas.

"¡Oh! ¡Eso me recuerda!" — la voz infantil de Mew y ahora un tanto más calmada luego de aquellas palabras de ánimo por parte de Giratina emerge, a lo que todos nos giramos hacia el pequeño pokémon para después ver cómo el mismo comienza a abrir un pequeño y blanco portal de la nada, con un diámetro un poco más grande que el del ancho de su propio cuerpo, solo para dejarnos con más curiosidad en el momento en el que este entra a dicho agujero, dejando la mitad de su cuerpo del otro lado.

"¡¿Dónde lo dejé…?!"— se encabronaba consigo mismo el pokémon, a la par que movía su cintura y sus pequeñas patas de un lado a otro en son del reflejo de su constante "buscar" en donde fuera que lo hubiera llevado aquel portal que creó.

"¡Te tengo!" — dijo Mew después de unos cuantos segundos y de manera victoriosa, a lo que todos nuestros rostros, al igual que incluso el de Giratina, estaban completamente extrañados e ignorantes de lo que el pequeño pokémon se traía entre manos.

"Esta era la razón principal del por qué había venido a visitarlos… mi papá y yo no sentimos correcto dejarlo en el sueño eterno y sin consciencia, por lo que pensamos que sería mejor darle la oportunidad… aunque luego de eso lo dejó a mi cuidado antes de irse a dormir" — explicaba el pequeño pokémon, aún con la mitad de su cuerpo dentro de aquel portal, a lo que este comienza lentamente a salir del mismo, solamente para dejarnos completamente choqueados…

Una vez que Mew salió cargando un pequeño y anaranjado huevo sobre sus pequeños brazos.

.

.

.

.

Solo el silencio se escuchaba dentro de nuestro hogar… Yoshiro simplemente estaba sentado sobre su cama, a la par que aquella esfera de cristal que el mismo había hallado junto con aquel hombre en el laboratorio de Ryuji se encontraba delante del mismo, mientras que Haruko y Ryo de igual manera estaban arriba de la cama, este último sobre las piernas entrecruzadas de su madre.

"¿Piensas que sea…?"— la voz por telepatía de Haruko se escucha entre todo aquel silencio perpetuo que se respiraba en la habitación, a lo que Yoshiro simplemente lanza un suspiro un tanto decaído luego de ello.

"No lo sé… tengo hablar con ese hombre lo antes posible… necesito respuestas" — reconoció el pequeño pokémon aún decaído, refiriéndose al científico que había encontrado inconsciente junto con el susodicho cristal, mientras que este simplemente observaba su reflejo en el mismo.

"No entiendo…"— ahora era la voz por telepatía del Riolu el que se escuchaba —"Eso es de mi papá, ¿No?" — preguntó por telepatía el curioso pokémon, refiriéndose al cristal, a la par que el mismo intentaba acercar su nariz al mismo, solamente para ser sujetado con una sutil fuerza por parte de su madre, dándole a entender el que no debía hacerlo, por lo que Ryo solo se giró hacia la misma, extrañado por ello.

"Si hijo… simplemente creo que esto me puede servir de alguna manera para volver a ser grande de nuevo" — dijo en simples e infantiles palabras Yoshiro, a la par que el mismo le sonreía al otro pequeño pokémon que se encontraba sentado, el cual le asiente aún con un poco de duda reflejada en su rostro, solamente para ser deformado cuando, de un momento a otro de igual manera, lanza un largo bostezo… lo cual solo saca una sonrisa por parte de sus padres.

"Creo que ya va siendo hora, jovencito… a la cama" —Reconoció en amables, pero a la vez directivas palabras Haruko, a la par que la misma comenzaba a levantarse de la cama junto con el pequeño Riolu, el cual comenzaba a entrecerrar sus ojos por el sueño que tiempo atrás intentaba ocultar.

Yoshiro simplemente escuchó las pisadas de la Lucario retirándose del lugar… mientras que su vista y mente, sin embargo, estaban completamente centradas en el cristal que tenía delante del mismo.

Haruko no tardó mucho en dejar a Ryo en su cama, la cual estaba en la habitación de Takeshi y Hiyori de igual manera, a lo que esta simplemente y con cierta normalidad lanza un tenue bostezo una vez que volvía a entrar a su habitación, estirándose levemente ante el cansancio y sueño que de igual manera comenzaba a afectarle a pesar de todo, a lo que esta cruza la puerta…

Solamente para preocuparse y entristecerse en silencio una vez que nota como Yoshiro, con sus orejas completamente cabizbajas, tenía apoyada su frente de lleno en el azul cristal, a la par que el sonido y tristeza que ya la escena daba por sí, hacían aumentar el lamentar por parte del pequeño pokémon.

Yoshiro sabía que Haruko había vuelto a entrar… sin embargo, el mismo aún así se negaba a chocar la mirada con la de su pareja, mientras que esta comenzaba a sentarse en la cama a pocos centímetros cerca del mismo.

"No necesito ver tu aura para saber que mientes…"— Haruko comenzaba finalmente a hablar, a la vez que Yoshiro solo lanzó un suspiro luego de ello.

"No le iba a hablar sobre mi padre… imagínate me hubiera preguntado el por qué solo queda esto de él…"— Yoshiro, en aquellas palabras, no solo confirmaba su mentira antes dicha hacia Ryo, sino también su corazonada al pensar que aquel cristal sí era el de su padre.

Los segundos de silencio nuevamente volvieron a aparecer, a lo que Yoshiro solo se exalta levemente una vez que Haruko comienza a acariciar con amabilidad su cabeza entre sus pequeñas orejas.

"Se lo está tomando con bastante normalidad… me sorprende que me siga teniendo el respeto como para llamarme "papá", aún con esta forma…"— admitió un tanto fastidiado Yoshiro, cambiando de tema adrede, a lo que Haruko simplemente frunce el ceño levemente a la par que esbozaba una pequeña sonrisa, a la vez que esta empezaba tironear levemente y en manera de juego una de las orejas del Zorua, mientras que este recibía el gesto sin inmutarse.

"Cuando te vio por primera vez acostado y durmiendo pensó que le habíamos dado un nuevo hermanito" — dijo por telepatía junto con una pequeña carcajada Haruko, trayendo consigo la obvia exaltación por parte del Zorua el cual, a pesar de no despegar su frente con aquel cristal, si desvió su mirada apenada hacia la Lucario, a la vez que en sus ojos de igual manera reflejaban derrota de por sí ante el "vulnerable" estado en el que se encontraba con aquel infantil y pequeñito cuerpo en comparación a la forma adulta que antes poseía.

"Pero… nuestro pequeño no es tan inmaduro, pulgoso…"— seguía diciendo en aquel tono seguro y juguetón la Lucario, a la vez que la misma, ya un poco decidida a sacar aquella actitud de la mente de su pareja, comienza a tomarla de su mentón para después separar finalmente su frente de aquel cristal, haciendo que el mismo la observara directo a los ojos.

"No te va a ver en menos porque ahora te veas tan esponjoso y pequeño~"— reconoció en enternecidas palabras la Lucario, haciendo que Yoshiro abriera completamente sus ojos azules, mientras que, en su rostro, completamente anonadado ante las actitudes que cierta Lucario comenzaba a adoptar, el erizar de su pelaje comenzaba a resaltar más, siendo tomado completamente por sorpresa cuando Haruko lo agarra con ambas manos para después abrazarlo con todas sus fuerzas.

"¡No sabes lo cambiado de roles que me siento ahora mismo!" — reconoció finalmente Haruko en su enternecido y sonrojado actuar, a la par que esta sonreía de oreja a oreja luego de poder tener a su pareja en aquella condición.

"Quince años siendo la chiquitita…"— la actitud de Haruko comenzaba a ser un tanto más maquiavélica, a la par que alzaba al pequeño, dominado y sonrojado pokémon sobre la misma mientras que esta estaba ahora recostada en la cama—"¡Pero ahora es turno de vengarme!" — dijo finalmente la malvada Lucario, a la vez que comenzaba a mordisquear y besar distintas partes del estómago y cuello del Zorua, el cual solo podía objetar levemente con el desesperado mover de sus pequeñas patas, a la par que la risa no podía evitar salir ante las obvias cosquillas que cierta vengativa Lucario le daba.

.

.

.

.

En las afueras de la casa… nuestros rostros quedaron completamente estupefactos a la par que extrañados una vez que Mew mostró aquel huevo… a la vez que varias y comprensibles dudas se formaban en nuestras cabezas conforme el silencio perduró luego de tal acontecimiento.

—¡¿Puedes ser un poco más específico con lo que dices?! — mi voz levemente fastidiada fue la primera en emerger, mientras que en los rostros de mi familia la duda y las cejas levantadas iban y venían.

"Esto… ¿Cómo decirlo de la manera "más específica posible"?" — se preguntaba a sí mismo el pequeño e infantil pokémon, trayendo consigo el leve fastidio de mi parte por dicho actuar ante tales situaciones, a lo que el pequeño pokémon simplemente lanza un gruñido victorioso una vez que encontró la respuesta a tal "ardua" pregunta.

"¡Cuando Ryuji juntó tu esencia con la de Giratina, una nueva esencia nació!" — empezaba a decir emocionado Mew luego de encontrar la información adecuada para compartir—"No fue producto de la modificación de la esencia como tal… incluso en ese caso Ryuji no hizo más que manipular las esencias y juntarlas una con otra, ¡Y fue ahí cuando nació una nueva esencia!" — afirmó, con la misma actitud al final, el pokémon rosa.

Takeru y yo nos quedamos en silencio luego de ello… incluso Giratina estaba un poco extrañado ante lo que ocurría ya que, al parecer, él tampoco estaba al tanto de la existencia de aquel huevo.

—Entonces… ¿Eso significa qué es el que…?— Takeru empezaba a recordar tiempos pasados… en los momentos en los que tuvo la primera pelea contra Ryuji, junto con aquel ser que ocupaba mi cuerpo luego de que Ryuji mezclara mi esencia con la de Giratina, a lo que el asentir de Mew confirma sus pensamientos.

"Aunque… eso sí, mi papá y yo pensamos que lo mejor era darle una nueva oportunidad… borramos todas las pocas memorias que obtuvo luego de que naciera en el cuerpo de Ryo, ahora es un ser completamente nuevo… decidimos dejarlo al mismo azar de la propia esencia, ¡¿No les da emoción?!" — preguntó completamente feliz y extasiado el pequeño pokémon, dejando un tenue pero a la vez notorio momento de silencio en el ambiente, a la par que todos nosotros estábamos intentando dilucidar la clara indirecta que Mew nos quería dar al mostrarnos aquel pequeño huevo.

—Espera, espera, espera… ¡¿Y que se supone que tenemos que ver nosotros con todo eso?! — pregunté ahora yo, completamente encabronado con la actitud tan fuera de tono del pokémon rosa ante tan delicada situación en la que ya de por sí nos encontrábamos anteriormente.

Mew simplemente giró su cabeza hacia un lado un tanto extrañado luego de ello, solamente para alzar el pequeño huevo hacia nosotros.

"Pues… ¿No es obvio? ¡Quiero que ustedes lo cuiden!" — el silencio se hizo luego de aquellas alegres y simples declaraciones…

.

.

Un pequeño Zorua, arropado y acurrucado al lado del cuello de una dormilona Lucario, simplemente restregaba inconscientemente su mejilla y mentón en el pelaje de la pokémon que amaba, mientras que Haruko, en posición fetal, simplemente se dejaba estar ante tales caricias, ambos empezando a adentrarse en el mundo de los sueños…

.

.

Aunque claro… no evitando el dar prácticamente un salto asustado desde sus camas una vez que el poderoso grito emergiendo de todas nuestras gargantas afuera de la casa resonara en sus tímpanos.

.

.

—¡¿Acaso le tomas el peso alguna vez a las cosas que dices?! — pregunté luego de aquel largo e impactante grito que todos nosotros lanzamos una vez que Mew reconoció sus intenciones con aquel huevo, a lo que el pequeño pokémon simplemente empieza a bajar un poco su mirada un tanto triste luego de escuchar aquello, extrañándonos a pesar de todo de igual manera.

"No es que no le vea el peso…"— Mew comenzaba a descender desde donde estaba, solamente para sentarse en la fría tierra de manera ahora mucho más triste que antes—"Es que… sé que no será un hermanito como el resto de los demás, será diferente… no tendrá un papá o una mamá…"— Mew me toma completamente mal parado una vez que del ojo izquierdo del mismo una pequeña y débil lágrima comenzaba a emerger.

"No lo puedo dejar solo en el bosque… l-le puede pasar algo… ¡Y-Y por eso pensé que podría contar con su apoyo! ¡Ustedes siempre tratan bien a mis hermanitos!" —el pequeño pokémon rompió en un acongojado y tenue llanto luego de dichas aquellas palabras, mientras que en nuestras palabras el leve fastidio comenzaba a emerger ante el obvio actuar de Mew…

Una vez que notábamos como Harumi, Hanako, y Hiyori quedaban completamente dolidas y sentimentales ante la tierna y a la vez triste actitud del pokémon.

"¡L-Las está manipulando!" — pensamos al mismo tiempo tanto Takeru como yo, al ver como fácilmente consternaba a mi hija y a nuestras parejas.

"Mi estómago y cuello no dicen lo mismo sobre esos dos" — dijo malhumorado y resentido Giratina hacia mí y Takeru ante la última declaración dicha por Mew, mientras que este simplemente se restregaba las lágrimas de su carita ante la pena que sentía, trayendo con ello solo más enfurecimiento por parte de nuestra persona ante lo "efectivo" que se volvía su actitud…

Pero solo confirmándolo cuando aquel nuevo grito emergió.

—¡Está bien! ¡Lo haremos con mucho gusto! / "¡Está bien!, ¡Lo haremos con mucho gusto!" — el grito y gruñido respectivo de las chicas resonó en todo el sector, tomando por sorpresa a Mew cuando este se vio rodeado por aquellas dolidas chicas, a la vez que Harumi posaba amablemente y con cariño su mano sobre la cabeza del pequeño pokémon, el cual simplemente lanza una rápida, e indetectable para las mujeres, mirada hacia mí y Takeru…

Junto con una sonrisa maliciosa.

"¡Se los agradezco mucho!" — dijo feliz, aún con aquellas pequeñas lágrimas en sus ojos, Mew, a la par que tomaba por sorpresa a Harumi cuando este le da un tierno abrazo en su estómago, causando en aquellas mujeres solamente el mayor apego hacia el pokémon rosa.

—¡E-Eres un…!— tanto Takeru como yo comenzábamos a encabronarnos más de la cuenta conforme notábamos el claro abuso y confianza que aquel pokémon tomaba con nuestras determinadas parejas y mi hija, a lo que empezamos a acercarnos para intentar apartarlas de sus tiernas y a la vez malvadas garras.

Solamente para quedarnos completamente de piedra luego de que "aquellas" miradas se posaran sobre nosotros…

Nos lo vamos a quedar… / "Nos lo vamos a quedar…"—las palabras dichas al unísono por parte de aquellas mujeres nos erizaron el cabello y pelaje correspondiente, a lo que las "sádicas" mujeres adoptaron nuevamente una actitud cariñosa y amable hacia Mew, una vez "controlados".

Takeru y yo simplemente pudimos suspirar luego de ello, a lo que Hiyori fue la primera en tomar el huevo, este dado obviamente por Mew el cual, luego de ser regaloneado otro rato más por mi pareja y la de Takeru, simplemente volvió a lanzar otra mirada maliciosa hacia nosotros dos, antes de retirarse finalmente del lugar.

"Lo más probable es que los ruidos que haya escuchado hayan sido del hombre que Yoshiro encontró, a pesar de todo… les agradezco el que me ayudaran, confío en que podrán volver a su cuerpo nuevamente, cualquier cosa… dejé un poco de mi aura en Ryo por si necesitan comunicarse conmigo" — fueron las últimas palabras de Giratina antes de que este y Mew se retiraran a sus dimensiones pertinentes, solamente para ser despedidos por parte de todos nosotros, unos aún un tanto más malhumorados que "otras".

Luego de ello, nuevamente comenzamos a adentrarnos finalmente a nuestro hogar, solamente para formarse un nuevo momento de silencio luego de que todos comenzáramos a pensar sobre aquel huevo que Hiyori aún tenía sobre sus brazos.

—Dejémoslo arropado en la habitación de invitados por mientras… ¿Pueden ver cuándo nacerá? — Harumi comenzaba a preguntarnos a mí y a Takeru… a lo que nosotros simplemente nos concentramos un poco más en el aura de aquel pequeño huevo, solamente para fruncir el ceño y dejar abordarnos por la impotencia.

—Tsch… ni siquiera puedo dilucidar su sexo… puedo detectar su aura, pero nada más que eso— reconoció ahora aún un poco molesto Takeru luego de notar la obviedad de lo débiles que nos encontrábamos en aquel instante, mientras que en mi rostro las facciones reflejaban palabras similares a las dichas por mi amigo.

—Bueno… entonces lo dejaremos como sorpresa— reconoció amablemente y alegre mi esposa, para después comenzar a acompañar a Hiyori para dejar así al pequeño huevo sobre una de las almohadas de la cama de la habitación de invitados, a la par que tapado con algunas mantas de igual manera.

Ya habiendo pasados varios minutos, no del todo necesarios, de apapacho hacia el desconocido huevo, mi hija y esposa finalmente comenzaron a retirarse de la habitación, a la par que Hiyori lanzaba un largo bostezo ante el sueño dado por las tardes horas de aquella noche.

Mientras que Harumi se quedaba completamente extrañada… en el momento en el que esta nos ve a Takeru y a mí delante de nuestras respectivas habitaciones…

Con un leve rubor en nuestras mejillas.

.

.

.

.

No era estúpido el pensarlo… la hora de dormir se acercaba, y nuestra obvia vergüenza comenzaba a brotar conforme nuestros nuevos cuerpos implicaban las reacciones pertinentes de nuestras parejas a la hora del dormir.

Harumi y Hanako, las cuales de igual manera demostraban un tenue rubor en sus mejillas, simplemente entraron a sus respectivas habitaciones en silencio luego de notar el claro dilema de las obvias caricias que cada una de ellas estaba acostumbrada a recibir por parte del otro durante los minutos antes de finalmente conciliar el sueño.

Luego de varios minutos de silencio tras aquella incómoda escena, tanto Harumi como Hanako se encontraban arropadas en sus respectivas camas, ambas con sus ojos abiertos a la par que estas esperaban con miedo y una leve curiosidad sobre quién sería el que cruzaría por aquella puerta para irse a dormir.

Solamente para levantar la cabeza cuando era Takeru en mi cuerpo el que entraba a la habitación de Hanako, y yo en la de Harumi.

Ambas chicas simplemente se nos quedaron viendo por unos segundos, a la par que las mismas solo notaban nuestro obvio rubor en nuestras mejillas.

—Sí que les está dando bastante vergüenza ¿Eh? — dijo Harumi luego de una tenue carcajada, a la par que yo simplemente tragaba un poco de saliva ante aquello, para después ver como Harumi destapaba el lado derecho de su cama.

—Vamos… no me importa que tengas otro cuerpo, sigues siendo tú…— reconoció en amables palabras mi mujer, a lo que yo solo la observo con brillo en mis ojos, para después simplemente recostarme a su lado.

—Tardaré bastante en acostumbrarme a tanto pelo mientras permanezcan así…— reconoció en nuevas carcajadas mi esposa, causando uno que otro gruñido de fastidio y vergüenza de mi parte…

.

.

Pero solamente para sorprenderme levemente cuando esta comienza a posar sus manos de un momento a otro y sin previo aviso cerca de mi entrepierna, dejándome completamente anonadado por obvias razones…

.

.

¡¿Ha-Harumi… de verdad qu-quieres?! — mi susurro anonadado ante la indirecta descrita de tales tratos, totalmente estupefacto, se escucha, solo para girar mi rostro hacia mi esposa y quedar extrañado luego de notar que la misma simplemente tenía su frente puesta entre mis orejas…

Y una mano en mi torso, mientras que la otra rascaba y acariciaba cariñosamente mi cuello…

Y bueno… fue ahí cuando tanto Takeru como yo explotamos de un grito por la vergüenza luego de saber que estábamos en realidad sintiendo las caricias físicas del otro a como había demostrado Mew antes, mientras que Takeru, al ser ahora de mi tamaño, tenía las rodillas de la Lopunny muy cerca de "dicha" zona una vez que este la abrazó con intenciones de dormir.

No fue una noche muy grata que digamos…

.

.

.

.

El tiempo, rápido e inexorable, avanzó a pesar de todo… el sol de una nueva mañana nuevamente comenzaba a presenciarse en el horizonte, a la vez que el tenue sonido de las hojas de los árboles del bosque incluso llegaba a escucharse dentro de nuestro hogar.

Yoshiro fue el primero en despertar en aquella mañana… el pequeño Zorua comenzaba a abrir débilmente sus ojos, a la par que el mismo tenía su mentón puesto sobre el cuello de la Lucario que aún permanecía dormida y cómoda al lado del pokémon, haciendo que el mismo solamente sonriese al tener tan agradables vistas luego de despertar, solo para dar un par de lamidas a la mejilla de Haruko una vez que el mismo decidió que ya era hora de ver ciertos asuntos por lo que, una vez que logró separarse de la Lucario sin molestarla o despertarla, de un brinco se bajó de su cama para después, con bastante esfuerzo y moviendo una de las sillas de su cuarto, abrir la perilla de la puerta de su habitación.

El pequeño pokémon, en base a agiles y elaborados saltos, y uno que otro gruñido de fastidio por el recordar constantemente que seguía siendo aquel pequeño infante, abría y se subía a diversos estantes dentro de la cocina con tal de, tras arduos minutos, prepararse un simple y pequeño desayuno para así empezar el día.

Yoshiro, luego de tener finalmente preparado un tazón de cereales con leche luego de un gran esfuerzo requerido para ello, comienza rápidamente a comer de aquel tazón, solamente para alzar sus orejas en el momento en el que, pocos minutos después de empezar a hacer aquello, la puerta que daba a mi habitación comenzaba a abrirse con normalidad…

Saliendo de la misma una despeinada Harumi acompañada por una somnolienta Hanako cuyo pelaje tenía similares características que la anterior, mientras que esta se restregaba uno de sus ojos por el mismo sueño aún persistente.

El pequeño Zorua iba a preguntar luego de quedar extrañado ante tal entrada, obviamente porque esperaría verme a mí saliendo con Harumi en vez de Hanako.

—Al final decidieron que durmiéramos nosotras en una habitación y ellos en otra, las cosas se pusieron un poco… "tensas" — reconoció aún un tanto adormilada Harumi luego de suponer lo que la extrañeza en el rostro de Yoshiro reflejaba, a la par que Hanako solamente lanzaba un tenue suspiro a la par que asentía a las palabras de su amiga.

El Zorua simplemente volvió a su plato de cereal una vez que la Lopunny y mi esposa empezaron a preparar sus respectivos desayunos, a la vez que el mismo de igual manera pensaba y se preguntaba sobre cuantos días las cosas seguirían estando así tanto para él como para mí y Takeru.

A la par que la mirada del mismo solo reflejaba la decisión hacia las cosas que pensaba hacer aquel día.

.

.

.

.

No pasó mucho hasta que el Zorua fuera el primero en retirarse de la casa… sus obvias tareas seguían vigentes a pesar de que Sora lo hubiera declarado como enfermo, guardando sus distancias de todos los habitantes de Hotaru de igual manera para así evitar sospechas sobre su "esponjosa" condición.

Mientras tanto, aún en nuestro hogar, el comienzo del día se veía reflejado en el despertar tanto de mis hijos como Ryo y Haruko poco después de que Yoshiro se retirara, los cuales comenzaban a prepararse el desayuno y servírselo con gusto y tranquilidad.

Eran más o menos las diez y media de la mañana para aquel entonces… mi familia empezaba a tener charlas amenas al lado de la mesa mientras que estas desayunaban, a la par que estos aún se encontraban en pijama correspondientemente, a excepción de Haruko, mientras que Ryo a pesar de todo igual tenía puesta la parte de arriba de un delgado pijama púrpura abotonado que le habíamos comprado en anterioridad.

Las palabras iban y venían, sin embargo, el sonido del timbre de la casa alerta a todos, a lo que Takeshi es el primero en ponerse en pie para después ir hacia la puerta de entrada y, al abrirla, se sorprende levemente cuando de la nada y sin aviso previo era Narue y Naoto los que se encontraban atrás de dicha puerta.

—¿Tía Narue? — Takeshi preguntó extrañado a la par que sorprendido ante tales visitas—¿Naoto? — volvió a decir mi hijo a la vez que abría más la puerta para así poder dejar ver a ambas personas por el resto de mi familia, los cuales de igual manera se habían girado hacia la puerta una vez que Takeshi mencionó aquellos nombres.

—¡Hola a todos! Vine en cuanto Sora me dijo que Yoshiro había enfermado, le hice una sopa medicinal para ayudarlo a recuperarse— dijo amablemente Narue a la par que la misma sostenía una pequeña olla de humeante, y un tanto espeluznante, aroma el cual terminó por llegar a las narices de aquellos pokémon que por desgracia eran más agudas que las del resto de mi familia, enverdeciendo sus mejillas por claras razones.

—G-Gracias…— dijo amablemente Harumi a la par que esta se levantaba y tomaba la olla que Narue le entregaba con amabilidad y gentileza— sé que le encantará— mintió descaradamente mi esposa, trayendo consigo únicamente el asentir alegre de su amiga.

—Naoto… ¿Qué parte de "ser el alcalde" no entiendes? — Harumi, poco después de que todos se saludaran, empezó a dar una reprimenda a aquel joven el cual simplemente se llevaba una mano a la cabeza a la par que esbozaba una pequeña e infantil sonrisa ante el trato que recibía por parte de mi mujer.

—Bueno… ayer también Sora me mandó un mensaje de que Yoshiro había enfermado y pues… vamos… tampoco es como si mi pueblo se enojara si vengo a Hotaru por unos cuantos días, mi viejo aún se sigue ofreciendo para cubrirme en los momentos que vengo, ese hombre sigue siendo más alcalde que yo, a decir verdad— reconoció con varias risas Naoto, trayendo consigo únicamente un tenue suspiro de fastidio por parte de Harumi.

—Bueno… no estamos en una situación muy… "normal" que digamos— reconoció ahora un poco más preocupada mi esposa, obviamente al pensar en el hecho de que lo de la enfermedad de Yoshiro simplemente era una coartada por parte de todos para así ocultar el que este se había convertido en un Zorua.

—Y ¿Dónde está Yoshiro? — Narue, aún con la misma alegre actitud, preguntó a la vez que observaba hacia la puerta de su habitación— ¿Está en cama? ¿Puedo ir a verlo? — ni siquiera fue necesaria una respuesta por parte de Harumi para que esta empezara a ir hacia la habitación del Zoroark.

Solamente para quedarse estática en el momento en el que es la puerta de la habitación de Takeru y Hanako la que empezaba a abrirse lentamente…

Dejando salir de la misma a un agotado y aún adormilado Lucario con un pijama puesto y obviamente deformado por la forma de su cuerpo.

¿Por qué gritan tanto…?— comencé a decir a la par que mantenía mis ojos cerrados mientras que me restregaba uno.

—Oh… ¡Hola Takeru! — exclamó Narue a la par que comenzaba a acercarse hacia mí para saludarme, pero para quedar nuevamente extrañada en el momento en el que abro mis ojos y con ello mostrar el color café de los mismos.

—No me extraña, viniendo de Narue…— ahora era mi voz la que empezaba a resonar, llamando la atención de todos, una vez que mis pasos dentro de aquella oscura habitación comenzaban a escucharse…

.

.

Pero solamente para hacer que Narue lanzara un enorme y apenado grito de vergüenza una vez que es mi cuerpo completamente desnudo el que emergía de dicha habitación…

.

.

Estaba más que claro el decir que el imbécil de mi amigo se había sacado el pijama anoche inconscientemente ante lo poco acostumbrado que estaba al usar ropa, a lo que yo simplemente me exalto ante semejante grito dado por aquella mujer, para después girarme hacia Takeru y observarme en todo… "mi esplendor"… si así pudiésemos considerarlo, no siendo Narue la única en asustarse ante tales vistas, pero si siendo esta, junto con Hanako, las que se taparon instintivamente la vista ante tales revelaciones.

—¡Maldito desgraciado, ponte ropa! — grité completamente avergonzado, para después tapar mi propio cuerpo y empujar con brusquedad a Takeru de vuelta a la habitación, cerrando la puerta de golpe, completamente humillado y encabronado.

—Esto… ¿Por qué a Ryo ahora le da por estar desnudo? — Naoto, un tanto extrañado de igual manera y avergonzado ante el hecho de haber mujeres mirando aquella escena, simplemente se giró hacia mi esposa la cual, habiendo lanzado un nuevo (y ya hasta común en aquellas instancias) suspiro luego de volver a verme en cueros, simplemente se sentó al lado de la mesa.

—Es una larga historia…— reconoció mi hija, la cual, al igual que Takeshi, ni siquiera se sorprendieron o avergonzaron ante aquellas revelaciones dadas por el exhibicionista, a la par que la misma simplemente volvía a tomar de la taza de té que se había preparado con anterioridad, a lo que Naoto simplemente es invitado a la mesa para acompañar a la familia al desayuno, al igual que a Narue, la cual, completamente anonadada de todo lo que vio, simplemente caminó cabizbaja y roja a más no poder luego de presenciar todas las "características" que poseía el esposo de su amiga, mientras que yo simplemente me quedaba deteniendo la puerta de la habitación de Takeru para confirmar que el mismo solo saliera cuando ya se hubiera puesto su ropa por completo.

Y así… las conversaciones y la obvia duda nacida por parte de Naoto y Narue comenzaron a ser respondidas por parte de nosotros, explicándoles lo ocurrido dentro del mundo distorsión.

.

.

.

.

Lejos de mi hogar… el lugar había cambiado completamente; el ambiente hogareño y alegre de nuestra casa había sido reemplazado por uno sobrio y un tanto oscuro dentro de una habitación poco más grande que la mía y de Harumi, en la cual un hombre sentado delante de una mesa blanca era el único ser que ahí se encontraba, el cual de igual manera estaba esposado de manos y piernas sobre la silla en la cual reposaba.

El firme y a la vez simple sonido de la única puerta de dicha habitación abriéndose hacen que su vacía mirada se girase hacia el origen de dicho sonido, a la par que en su rostro ni siquiera una gota de emoción se ve reflejada una vez que nota como es un Zoroark el que ahora comenzaba a acercarse hacia el mismo hombre, para sentarse en la silla hallada en el lado opuesto de aquella mesa…

Mientras que el brillo característico de las ilusiones de Yoshiro se denotaban en sus azules ojos.

.

.

"Kazuki Mori" — la voz adulta y por telepatía de Yoshiro comenzó a resonar al instante, llamando aún más la atención de aquel hombre, a la par que el Zoroark sostenía unos documentos en sus manos, siendo estos los que leía—"Edad actual: treinta y cinco años, no tienes mucho que contar… tus expedientes están casi en blanco, no se te ha visto o denunciado ningún cargo o crimen; sin embargo, se te consideró como desaparecido hace más de quince años, lo más probable por trabajar con Ryuji en el mundo distorsión" — el Zoroark confirmó finalmente, solo para después dejar caer los documentos antes mencionados sobre la mesa.

"Eso es todo, no se sabe mayor información relevante sobre ti aparte de tus estudios y otros datos personales… por lo que no existe razón de mantenerte encarcelado"— el pokémon seguía hablándole a aquel hombre, trayendo consigo por parte del mismo únicamente una tenue sonrisa una vez que el mismo captaba la indirecta de aquel pokémon.

"Por lo que no existe razón para mantenerte encarcelado"— reconoció finalmente el pokémon luego de unos segundos tras dicho aquellas últimas palabras.

—Pero encontrarme utilizando un uniforme dentro de las instalaciones de un presunto criminal me hace un posible sospechoso, lo cual ameritaría sin lugar a dudas una investigación más a fondo para corroborar tarde o temprano mis delitos cometidos— sentenció en simples y a la vez no tan falsas palabras el hombre aún esposado, a lo que Yoshiro simplemente lanza una tenue carcajada una vez que escucha dichas palabras, como si el mismo las esperase de igual manera.

"Bueno… tus expedientes no han sido modificados" — volvió a hablar Yoshiro, haciendo que el hombre solamente arqueara una de sus cejas en son de no comprender a lo que quería llegar el pokémon.

"Aún…"— reconoció finalmente el Zoroark, causando solamente una nueva y pequeña sonrisa en el rostro de Kazuki, a la par que el silencio comenzó a rondar luego de aquella palabra, por unos cuantos segundos.

—¿Acaso… intentas negociar con un criminal? — la pregunta dada con un tono de leve prepotencia y depresión emerge de la garganta del hombre, rompiendo con el silencio antes mencionado, a lo que Yoshiro solamente se queda pensando aquella pregunta por unos momentos, para después volver a abrir la carpeta en donde se encontraban todos aquellos documentos concierne Kazuki…

Y sacar una pequeña y ya no tanto chamuscada fotografía del mismo, en la cual se encontraba Kazuki de joven junto con otro hombre de una edad parecida a la de este dentro de aquella foto, al lado de un niño y una niña a sus pies, siendo aquella imagen la que portaba Kazuki en el momento en el que Yoshiro lo encontró.

"Simplemente… quiero saber la verdad" — reconoció finalmente el pokémon una vez que colocaba aquella imagen delante del hombre.

Kazuki no dudó en posar su mirada sobre aquella foto… la alegría reflejada en los rostros de todos los integrantes que la conformaban entraban en contraste con las tristes y frías facciones que este poseía, a lo que el hombre inhala con una tenue brusquedad para después quedarse observando en silencio aquella imagen.

Nuevamente, varios segundos de silencio transcurrieron luego de ello, a lo que finalmente Kazuki demostró dar señales de volver a hablar.

Cuando una persona como Ryuji conoce a los que son importantes para ti…— la voz un poco triste del hombre comienza a emitirse, mientras que Yoshiro escuchaba atento—No puedes darte el lujo de negarte a algo que te ordene… no si sabes de lo que es capaz de hacer— reconoció finalmente Kazuki, mientras que Yoshiro fruncía levemente el ceño luego de ello.

Nuevamente pasaron algunos segundos de silencio, a la par que Kazuki simplemente seguía manteniendo su vista fija sobre aquella imagen.

—¿A qué quieres llegar con todo esto? — Kazuki, ahora en un tono más malhumorado, se giraba hacia el Zoroark que aún permanecía mirándolo de manera seria— No soy tan estúpido… ya de por sí es raro ver a un pokémon interrogando a un humano, supongo que Ryo te debió dar alguna clase de autoridad en este pueblo— empezaba a intuir con simplicidad y preocupante acierto Kazuki, simplemente trayendo consigo el ceño fruncido de Yoshiro.

—Veo tus ojos… estás ejerciendo una ilusión ahora mismo, y visto que mi percepción no está cambiando, o al menos eso creo… doy por hecho el que estás realizando una ilusión sobre ti mismo o en un lugar lejano de aquí— seguía hablando Kazuki, siendo solo el silencio la única respuesta del Zoroark— me inclino por lo primero…— acertó nuevamente el científico, solamente para causar una mueca en el rostro del pokémon, haciendo que Kazuki lanzara una tenue carcajada ante lo mismo.

—No te preocupes… el sistema de contención simplemente fue diseñado para eso: contener, pasará poco antes de que vuelvas a obtener el mismo cuerpo de antes, Zoroark— Kazuki empezaba a adquirir una postura desinteresada y sabionda ante las palabras que decía, solamente para exaltar a Yoshiro en el momento en el que dice esto.

—"Dirígete por mi nombre… Yoshiro"— mantuvo la compostura el pequeño Zorua escondido en la ilusión de Zoroark, no mostrando por fuera la gran tranquilidad que significó para el mismo el escuchar de que volvería a tener el cuerpo de antes en un tiempo más… creyendo en parte las palabras del hombre a pesar de todo.

—Muy bien… Yoshiro— se corrigió con la misma actitud Kazuki, a lo que Yoshiro simplemente empieza a posar sus codos sobre la mesa, a la par que se encorvaba y daba la señal de querer escuchar más por parte del hombre.

—"Entonces, Kazuki… iré al meollo del asunto, necesito que me digas absolutamente todo lo que sepas referente a las investigaciones que realizaste en ese laboratorio, junto también sobre qué hacían, de manera más detallada, las balas de esas armas, y…"— la voz dicha por telepatía por el mismo Zorua comenzaba a tornarse más serias… solamente para extrañar al hombre aún más luego de que el mismo no supusiera lo que el pokémon diría a continuación.

"Quiero que me digas… de quién era el cristal que traías contigo cuando te encontré" —Exigió saber, y confirmar, finalmente Yoshiro, haciendo que Kazuki abriera levemente un poco más sus ojos luego de ello.

.

.

.

.

El día transcurría con "normalidad" dentro de nuestro hogar… eran más o menos las cuatro de la tarde, ya habíamos almorzado, Takeru y yo simplemente intentábamos pasar el tiempo con Ryo, a la par que mi amigo leía entre tiempos aquel pequeño libro de ortografía y caligrafía, mientras que yo simplemente jugaba "Piedra, papel o tijera" con el pequeño pokémon, a la vez que el resto de mi familia simplemente se mantenía pasando el tiempo, ya fuese tomando una taza de té o charlando sobre cualquier tema que naciera en aquel instante.

Para aquel entonces, solamente Naoto continuaba en la casa, mientras que Narue ya se había retirado hacía bastantes horas debido a que la misma de igual manera tenía trabajo que hacer, no siendo lo mismo para Harumi y Hanako debido a que se tomaron aquella semana libre luego de todos los sucesos ocurridos, no siendo necesario de igual manera recordar el estado de Naoto referente a sus obligaciones en aquel momento.

De la nada, el golpear de la puerta de nuestro hogar, de manera brusca y bastante sonora nos alarma a todos, a lo que solo soy yo el primero en levantarme a la par que fruncía el ceño, para después comenzar a caminar hacia la puerta de entrada…

Solo para notar cómo Hiyori salía apresurada de su habitación, completamente arreglada, a lo que esta se queda congelada cuando mi mirada y la suya conectan, generándose así unos breves instantes de perpetuo silencio.

—Y-Yo... — Hiyori empezaba a decir de manera nerviosa y avergonzada su deseo de abrir la puerta, solamente para ser callada en el momento en el que soy yo el que continúa su camino hacia la misma.

—Yo voy a abrir la puerta— dije serio y firme a la par que caminaba, solamente para erizar la piel de mi hija ante cada paso que daba hacia la susodicha puerta.

El resto de mi familia se mantenía atenta… nadie despegaba su mirada de la situación, mientras que los nervios en Hiyori aumentaban exponencialmente conforme lo inevitable se acercaba… y más aún ante el miedo de lo que podría pensar "tal" persona.

Siendo este Osamu, el cual, con una chaqueta negra y pantalones marrones, simplemente me lanza una mirada despectiva en el momento en el que soy yo el que impone presencia sobre el mismo luego de que este comenzara a dar intenciones de entrar a la casa antes de que siquiera le diera el permiso.

—Así que… tú eres Takeru— empezó a hablar el chico de cabellera oscura y delgadas facciones, mientras que mis ojos simplemente chocaban con los suyos.

—¿Dónde irán? — pregunté sin titubeos y serio casi en el mismo instante en el que Osamu habló, solamente para incomodarlo levemente a la par que fruncía el ceño luego de aquella pregunta.

—A una fiesta… en la casa de un amigo, está casi al lado de la escuela— dijo con normalidad el chico, a lo que el mismo se exalta luego de notar a Hiyori un poco más atrás de mí— ¡Hiyori!, ¡Vamos… nos están esperando! — alzó un poco más la voz Osamu, a lo que mi hija, un tanto cabizbaja y con la vergüenza aún presente empieza a caminar hacia la salida, mientras que yo aún le estaba dando la espalda, a la par que seguía teniendo mi vista puesta sobre la de aquel chico.

Osamu, una vez que Hiyori estaba solo a centímetros de mi espalda, aún con la duda sobre si pasar por mi lado para así poder salir, este alzó su mano con normalidad hacia mi hija para así poder traerla a su lado.

Solamente para quedar congelado en el momento en el que soy yo el que sujeta su muñeca con fuerza y normalidad, deteniéndolo completamente con lo mismo.

Osamu solo frunció el ceño más enojado luego de ello… no lo sujetaba con la fuerza suficiente como para dañarlo, pero si cómo para imponer de lo que era capaz de hacer una vez que notó cómo su fuerza era completamente inútil hacia la mía.

Mi mirada seguía sin despegarse de la del chico, a lo que simplemente bufo, para después alejar su mano de mi hija.

—No seas un imbécil… y regresa a casa— fueron mis únicas palabras, dejando completamente boquiabierta a Hiyori en el momento en el que le cierro la puerta en plena cara a Osamu luego de decir aquellas palabras.

—¡¿Qué hiciste?! — preguntaba exaltada mi hija en el instante en el que comenzaba a caminar nuevamente hacia donde estaba Ryo sentado y observando un poco nervioso la escena al igual que el resto de mi familia a excepción de Takeru, el cual se mantenía igual de serio que yo por obvias razones.

—No irás a esa fiesta, punto final…— declaré en serias y firmes palabras, a la par que comenzaba a sentarme al lado del Riolu…

Solamente para abrir completamente enojado y con brusquedad mis ojos una vez que noto cómo mi hija comenzaba a caminar hacia la puerta con intenciones de abrirla.

—¡Hiyori! — mi voz resuena e incluso asusta de cierta manera al Riolu a mi lado, siendo tan grave e imponente que incluso a mi hija en su enajenado actuar a desobedecerme se detiene rotundamente luego de escucharme.

Mi hija solo lanza un bufido luego de ello, para después simplemente comenzar a caminar hacia su habitación, enojada.

Te odio…— susurró humillada y enojada Hiyori, con obvias intenciones de que yo escuchara tales palabras, solamente para entrar a su habitación y cerrar de un portazo su puerta, dejando la tensión al máximo luego de ello, mientras que en mi rostro la seriedad y control se reflejaban incluso luego de haber escuchado tales palabras, mientras me sentaba finalmente al lado de Ryo.

Los segundos de silencio eran inevitables dentro de aquella sala luego de tal escena, sin embargo, lentamente las palabras comenzaban a emerger entre todos, mientras que ni Harumi ni yo teníamos intenciones de hablar con nuestra hija de momento… sabíamos que su actitud solo era la clásica de su edad, y decidimos simplemente dejar que la "fiebre" se le pasara por si sola antes de enseñarle como corresponde, ante la clara falta de respeto que había cometido.

Aunque bueno… las cosas no siempre resultan como uno espera.

.

.

.

.

Eran las ocho de la noche… los pequeños pasos de Yoshiro en los alrededores de Hotaru, oculto de cualquier clase de mirada, era lo único que se escuchaba en su caminar de regreso a casa, a la par que en la mente del mismo únicamente se reflejaban el sin fin de pensamientos que lo abordaron ante todas las cosas que ocurrían, intentando de alguna manera encontrar la solución a todos sus problemas.

El pequeño Zorua simplemente tenía su vista puesta en el vacío… a la par que recordaba y analizaba la conversación que había tenido con Kazuki tiempo atrás.

.

.

—Aquella esfera… era la clave de todas mis investigaciones acerca del Arkon— Yoshiro empezaba a recordar aquellas palabras dichas por Kazuki, mientras que, en su mente, él nuevamente volvía a estar sentado delante del mismo— provino del primer espécimen de Zoroark que otra sección de científicos capturó… utilizaron absolutamente todo el material orgánico del mismo para poder replicar sus células y con ello crear el metal, pero… nos cegamos completamente en las posibilidades que aportaban las células del cuerpo en general, que nunca nos concentramos en el cristal que sujetaba el cabello del pokémon… solo a finales de mi investigación fue cuando descubrí que dentro de aquella esfera se encontraba la clave para la creación de algo…— Kazuki se iba en sus palabras, casi como si de la pasión hacia su propia investigación lo llevase a involucrarse aún más en lo mismo.

—"¿En la creación de qué?" — dijo Yoshiro en un tono un tanto triste luego de finalmente confirmarse de que aquella esfera realmente pertenecía a su padre, luego de las indirectas dadas por aquel hombre.

—De algo… nuevo— dijo, ahora un poco más preocupado Kazuki, luego del notorio cambio de voz de Yoshiro…

No estaba de más el decir que Kazuki poseía una intuición casi comparable a la de Harumi… pudo deducir casi al instante el que Yoshiro había sido víctima del sistema de contención del laboratorio y que por ello en aquel momento era un Zorua por lo que, a cómo fue antes, en aquel instante de igual manera comenzaba a sospechar las razones del decaimiento de Yoshiro, debido a que aquel hombre estaba más que informado de que el hijo de dicho Zoroark, fuente de las células con las que se creó el Arkon, había interaccionado conmigo en más de una forma luego de los informes que Ryuji constantemente recibía de nuestra dimensión durante aquellos quince años…

Se dio cuenta de que el padre de Yoshiro fue el Zoroark que mutilaron y utilizaron hasta la última parte de su cuerpo con tal de investigar y mejorar el Arkon que se creaba a base de sus células.

Bueno… todas las partes de su cuerpo, menos una.

.

.

El silencio duró unos cuantos segundos después de que la incomodidad recorriese el cuerpo de Kazuki luego de darse cuenta de que hablaba con libertad e incluso con emoción sobre temas completamente delicados para el Zoroark, a lo que este simplemente baja un poco la cabeza luego de ello.

—Sé que no puedo excusarme con decir que no tuve nada que ver con las cosas que le hicieron a tu…— las palabras de Kazuki se detienen en el acto, luego de que la fría y enfurecida mirada de Yoshiro se posara sobre el mismo, solamente para hacer que el mismo tragase un poco de saliva ante la propia imponencia del Zoroark con tan solo aquellos ojos.

—Ryuji ya no está… mi familia no corre el riesgo de su presencia y… asumiré cualquier castigo que sea nece—las palabras de Kazuki se cortaron por completo nuevamente.

Luego de que un Zoroark enajenado y sediento de sangre, de largos colmillos y garras afiladas lo botara por completo de su silla, arrojándolo contra el suelo a la par que aterrizaba sobre el mismo.

¡¿Crees siquiera ser capaz de asumir el castigo que te mereces?! ¡¿Crees siquiera comprender lo que tus actos le hicieron a mi familia?! — el enfurecido rugido del pokémon heló la sangre de aquel hombre, el cual simplemente ni siquiera era capaz de modular palabra ante el miedo que le recorría, a la vez que la garra del Zoroark sujetaba por completo su garganta…

Solo para después volver a verse a sí mismo sentado en la susodicha silla en la cual continuaba estando esposado… a la par que era ahora un triste Zorua el que se encontraba sentado en la mesa delante del mismo.

"Supongo que tampoco puedo mantener las ilusiones por tanto tiempo…"— dijo por telepatía y triste el pokémon, a la par que Kazuki simplemente respiraba con brusquedad, mientras que las leves gotas de sudor producto del miedo recorrían sus mejillas, a la vez que de igual manera intentaba recomponerse ante el susto experimentado.

"No creas que, porque simplemente no haya sido la "lealtad" lo que te unía al trabajo de Ryuji, voy a perdonarte a ti y a todos los que trabajaron para él…"— las frías y ahora infantiles palabras del Zorua se escuchaban en la mente del hombre, a la vez que este volvía lentamente a adquirir una respiración más calmada.

"Dime qué era lo que contenían esas armas…" — fue la nueva orden dada por el pequeño pokémon, a lo que Kazuki simplemente lanza un último suspiro luego de que el miedo en el mismo disminuyera después de ser atacado por la ilusión de Yoshiro.

—E-Era una modificación del Arkon que creamos para rejuvenecer a Ryuji…— empezaba a hablar Kazuki, aún decidido a pesar de todo en obedecer al Zorua, intentando de alguna manera apoyar aunque fuera un poco al pokémon— su principal objetivo era "anular" el aura residual de los cuerpos… logramos crear un metal líquido que cumplía dicha función, sin embargo… luego de que se realizaran pruebas en humanos hubieron… inconvenientes— dijo ahora en un intento de tono más serio Kazuki, aún estando a pesar de todo presentes los jadeos antes mencionados, aunque ahora más leves que antes.

"¿Qué "inconvenientes"?" — preguntó Yoshiro con la misma desinteresada y fría actitud de antes.

—Ryuji buscaba algo permanente… pero el metal terminaba por perder su efecto y hacía que el aura residual volviese a emerger, sin embargo, eso no era todo… cuando se lo aplicábamos a gente joven, esta rejuvenecía tal como habíamos previsto y volvía a su edad normal luego de unos días, dependiendo del esfuerzo o desgaste físico que hubieran tenido en el proceso, pero… cuando se lo aplicamos en ancianos… no solo su juventud y fuerza volvieron…— la voz ahora más preocupada de Kazuki generaba extrañez en Yoshiro, mientras que el hombre de igual manera se lamentaba ante las cosas que iba a decir.

—Si no que… fue ahí que nos dimos cuenta que toda el aura residual que había sido opacada por el metal, "volvió" con mucha mayor intensidad luego de que el efecto pasase… en cuerpos jóvenes el daño fue mínimo, casi inexistente… pero en las personas de mayor edad… no lograron resistir el golpe de aura residual que recibieron después de un tiempo… y fallecieron; al final decidimos utilizar ese metal en caso de que algún pokémon escapase y necesitáramos controlarlo… al fin y al cabo, la experiencia es lo que aumenta su fuerza, y si se la quitamos… estos se vuelven más débiles en consecuencia— reconoció nuevamente Kazuki, mientras que la vista de Yoshiro no se inmutaba ante aquella información, a lo que solamente vuelve a asustar un poco a aquel hombre en el instante en el que el pequeño Zorua da un brinco hacia el suelo, pensando que dicho pokémon volvería a insertarlo en una ilusión.

"Tu familia ya está en camino… tienes derecho a contarles lo que pasó, pero te digo desde ya que no tienes permitido abandonar este lugar, hasta que sepa qué hacer contigo…"— dijo en un frío tono por telepatía Yoshiro, a la par que el mismo comenzaba lentamente a abandonar el lugar, siendo Isao el que ahora lo esperaba y le abría la puerta desde el otro lado luego de que el mismo escuchara tales palabras y supiera que el Zorua se retiraba, dejando el lugar en silencio luego de ello.

.

.

.

.

Ya una vez devuelta a la realidad… completamente retirado de sus pensamientos, Yoshiro alza su mirada solo para exaltarse levemente luego de notar lo corto que se le había hecho el camino luego de ver nuestro hogar a lo lejos, no tardando muchos minutos en finalmente llegar a nuestra casa, volviendo a extrañarse en el momento en el que nos distingue tanto a mí y a Takeru sentados y apoyados en nuestras espaldas, afuera de la misma.

El pequeño Zorua no decía nada… simplemente estaba curioso hacia nuestro actuar, a la par que la tenue capa de aura que brotaba de nosotros era un claro indicador de estar intentando volver a nuestros cuerpos nuevamente por nuestra cuenta.

Yoshiro iba a seguir su camino… no nos pensaba molestar ante lo concentrado que nos veíamos y de por sí encontrábamos, sin embargo, el aura dispersándose abruptamente de nuestra piel exalta al pequeño pokémon, el cual dio un pequeño brinco ante el abrupto ruido generado en aquel silencio pacífico en el que se encontraba, solamente para después observarnos con más duda ante lo que había ocurrido conmigo y Takeru.

Tanto el Lucario como yo comenzamos a abrir lentamente nuestros ojos… a lo que las orejas de Yoshiro se decaen levemente luego de notar el permanente color rojizo en los ojos de mi cuerpo, mientras que en los de Takeru el café continuaba…

Ya una vez que Takeru y yo nos desanimamos levemente luego de notar que aún permanecíamos en el cuerpo del otro, ambos alzamos nuestras manos luego de ello, observándolas con frustración… sin embargo, nos exaltamos completamente luego de unos segundos, a lo que Takeru empieza a gritar levemente a la par que se llevaba sus manos hacia sus ojos, solo para después dejarse caer hacia un lado…

—¡Genial! ¡Acabamos de empeorarlo todo! — fue lo único que dijo mi amigo en su berrinche y tono burlón hacia sí mismo, mientras que mis orejas simplemente se encorvaban luego de darme cuenta que ahora no solo estaba en el cuerpo de mi amigo…

Sino que ahora también mi esencia se encontraba dentro de este, por lo que ahora de igual manera sentíamos físicamente lo que experimentaba el cuerpo en el que estábamos.

"¿Qué ocurrió?" — preguntó un poco preocupado Yoshiro, a lo que yo me giro una vez escucho su voz, no habiéndolo notado al estar tan concentrado con Takeru, segundos atrás.

—Intentábamos volver a la normalidad… logramos hacer que nuestras esencias se acoplaran de nuevo a nuestras auras, pero… ahora son tanto la esencia como el aura las que rechazan nuestros cuerpos como tal…— dije un poco decaído, a la par que Takeru lanzaba un puñetazo al suelo aún malhumorado luego de que dijera tales palabras.

—Mejor entremos amigo… ya mañana veremos mejor qué hacer— dije intentando darle ánimos a Takeru de igual manera, a lo que este solo lanza un último bufido para después levantarse del suelo junto conmigo, entrando después de ello los tres a la casa, en donde nuestra familia aún seguía en su actuar común, esta vez Harumi y Haruko preparando la cena, mientras que Hanako pasaba el tiempo jugando con Ryo, a la par que Takeshi iba de vez en cuando, por petición de su madre, a ver el pequeño huevo aún recostado en la cama de invitados.

—Que bien huele…— reconocí nuevamente a la par que olfateaba con mi prominente nariz, a lo que solo me vuelvo a desanimar al notar que ahora mi olfato se había agudizado considerablemente luego de ahora tener la nariz de Takeru, a lo que me giro hacia este un poco apenado junto con una risa inocente ante la obviedad, mientras que mi amigo solo se volvía a desanimar al seguir recordando lo obvio.

—Está casi listo, ¿Cómo les fue? — preguntó Harumi luego de ello, a lo que solamente niego unas cuantas veces con mi cabeza ante la pregunta, haciendo que Harumi se desanimara levemente.

—Calma… ya podrán, con el tiempo— nos intentó dar ánimos mi esposa, claramente sin saber lo que había ocurrido, a lo que Takeru y yo decidimos solamente recomponernos para después ayudar a poner las cosas en la mesa para cenar.

Ya una vez todo listo, mi familia y yo nos quedamos en silencio al notar la clara falta de cierta integrante que aún, a pesar de las horas transcurridas, permanecía en su habitación, trayendo consigo solo mi serio y un tanto decaído mirar… al igual que el de mi esposa.

Takeshi fue el primero en actuar… este simplemente se levantó de su asiento para después caminar hacia su habitación.

—Vamos apestosa… es hora de comer— dijo un poco malhumorado mi hijo a la par que giraba la perilla de la puerta, habiendo notado nosotros claramente, por el aura, que mi hija se encontraba recostada en su cama, a lo que mi hijo, al ver que estaba cubierta por las sábanas, simplemente la destapa…

Exaltándose completamente en el momento en el que solo ven varias almohadas debajo de las mantas.

.

.

.

.

El silencio prolongado nos extraña a todos, mientras que en el rostro de Takeshi solo la preocupación se reflejaba, no sabiendo qué sería lo correcto decir en aquel caso luego de anticipar mi obvia reacción ante lo que aquella cama vacía significaba.

Pero ya era tarde… en el momento en el que Takeshi no dijo una sola palabra, tanto Harumi como yo y Hanako fuimos a la habitación a buscar una explicación por lo mismo…

Solo para exaltar a todos nuevamente cuando mi ceño fruncido y pronta activación del estado aural fue mi clara reacción ante aquello luego de ver las almohadas sobre aquella cama.

—Esa niña…— mi enojada voz ponía los pelos de punta a Ryo, mientras que Harumi de igual manera demostraba un serio mirar, a la vez que Takeru de igual manera empezaba a activar el estado aural, luego de enterarse mediante nuestra conexión lo que había ocurrido.

—No… quédate acá, yo iré— decreté sin titubeos, a la par que lanzaba un bufido una vez que me daba cuenta de que mi hija había dejado su aura en aquellas almohadas y había bloqueado la propia para poder escaparse por la ventana de su pieza sin que la detectáramos, sin embargo… en el momento en el que mis ojos se oscurecieron a la par que las venas negras al entrar en la segunda fase del estado aural dentro del cuerpo de Takeru se presentaron… su aura y con ello su ubicación fueron bastante claras para mí, siendo capaz de llegar al menos a esa clase de poder gracias a que mi aura nuevamente estaba conectada a mi esencia.

"Espera…"— la voz de telepatía de Yoshiro resuena, a lo que yo solo me giro hacia el mismo para después ver cómo los ojos de este comenzaban a brillar, haciendo que mi cuerpo volviera a ser el de un humano.

"No quiero tener problemas con Takeru después si lo demandan por destrucción de propiedad, contigo es más fácil de solucionar al ser un humano, aunque… no tardes mucho, no soy capaz de mantener la ilusión por tanto tiempo, y si te llegan a golpear también se desactivará" — explicó el pequeño Zorua, a la par que yo solo le asentía, entendiendo en parte en su preocupación, para después simplemente desaparecer de la casa una vez que aquello ocurrió.

Con mi vista fija en dirección hacia la capital.

.

.

.

.

Muy lejos de mi hogar… en un lugar apartado de la capital, una gran discoteca se distinguía sobre el terreno árido que se encontraba a varios metros de los primeros hogares de la parte baja de la gran ciudad, habiendo varios autos estacionados al lado del mismo, mientras que las luces y la fuerte música prevalecían ante la común fiesta que todos los días durante la noche se realizaba.

En la entrada del lugar, dos guardias de absurda musculatura se encontraban protegiendo la entrada, dando a entender la extraña "exclusividad" del lugar a pesar de encontrarse en barrios bajos, trayendo sospechas de las ilegalidades que podrían estarse cometiendo en aquel lugar.

Un leve zumbido fue lo único que marcó mi presencia a pocos metros de la puerta de aquella discoteca, a la par que los hombres, sin haberse percatado de mi entrada, simplemente comienzan a exaltarse en el momento en el que comienzo a acercarme hacia la puerta de aquel lugar.

—Amigo, necesitas una identificación para entrar acá— dijo con normalidad y leve todo de prepotencia en sus palabras uno de aquellos guardias, mientras que mi serio mirar ni siquiera se posaba sobre el mismo.

.

.

(Musica escuchada dentro de la discoteca)

.

.

Dentro de aquel lugar, la música resonante y ensordecedora para cualquiera que no estuviera acostumbrada a la misma prevalecía, mientras que las psicodélicas luces y los adolecentes bailando y fumando celebraban aquella noche.

En lo profundo, Osamu junto con otros amigos estaban sentados en unos sillones que ahí se encontraban, mientras que el chico rodeaba a Hiyori con su brazo derecho, mientras que este tenía un cigarrillo en la mano.

—Vamos Hiyori… ya verás que no te arrepentirás— dijo en tono seductor el chico a la par que le ofrecía un pequeño vaso cuyo liquido de dudosa procedencia atacaba a la nariz de mi hija conforme Osamu persistía en acercársela a la boca, a lo que Hiyori simplemente se niega un par de veces, haciendo que este se fastidiara y dejara el vaso a un lado, mientras que sacaba su brazo de mi hija de igual manera.

.

.

.

.

Segundos atrás...

La fiesta continuaba, un sinfín de jóvenes afectados por las diversas drogas que se consumían en aquel sector simplemente se dejaban llevar por la música y el baile…

Siendo su estado tal, que pocos se alcanzaron a alarmaron una vez que los dos cuerpos de los guardias rompiendo las puertas de la entrada de aquella discoteca aterrizaron a pocos metros de sus pies.

.

.

Mi mirada estaba decidida… ni siquiera se inmutaba ante el ruido o las luces que ensordecerían o encandilarían a cualquiera, mientras que mis serios pasos hacia el aura que tenía delante de mí era un máximo indicador para cualquiera que estuviera dentro de sus cabales el alejarse de mí...

Aunque bueno… cabe decir que muy pocos de ahí estaban dentro de sus cabales, ya que no pasó mucho luego de que un tipo de rostro desconocido me rodeara con su brazo en un tono amigable, a la par que me decía que me relajase y fumase de la hierba que tenía envuelta en su mano libre.

Mi mirada siniestra y sonrisa deseosa de dar una reprimenda a aquellos menores de edad fue una más que clara señal de lo que ocurrió luego de aquel percance…

.

.

Mientras tanto, de vuelta a con mi hija, los actos cometidos por mi presencia no llegaban a ser escuchados por los mismos, mientras que los chicos que se encontraban delante de Osamu y de mi hija empezaban a echarle diversas sustancias a sus bebidas a la par que las tomaban sin prejuicio ni control.

—Qué raro son sus ojos~— decía uno de los chicos cuyo actuar ya se veía trastornado ante los varios vasos de alcohol ya consumidos, mientras que el chico que estaba a su lado simplemente lanzaba una carcajada ante lo mismo.

—Cada vez te traes a chicas más raras, Osamu~— dijo aquel joven que reía una vez que terminó de hacerlo, a lo que Hiyori se exalta luego de notar cómo el que había juzgado sus ojos comenzaba a darle varios, y un tanto bruscos, golpecitos en su rodilla derecha.

—Pero debo decir que esta es bastante linda~— dijo en un tono sucio aquel joven, a la par que este ahora empezaba a acariciar dicha zona antes mencionada.

Solamente para recibir de lleno una fuerte cachetada por parte de Hiyori, la cual, con su fuerza actual, incluso causó que dicho chico chocara con el que tenía a su lado, casi cayéndose por poco de aquel sillón en el que estaban.

El estruendo fue más que evidente para todos, a la par que aquel ebrio chico simplemente lanzó varias carcajadas una vez recibido el golpe, disminuyendo el dolor del mismo gracias al alto grado de alcohol en su sangre.

—Veo que es violenta…~— dijo feliz aquel sinvergüenza, a la par que el chico que estaba a su lado de igual manera comenzaba a lanzar varias risas luego de ello… mientras que en el rostro de Hiyori solo el enojo se reflejaba.

Para después quedar completamente consternada una vez que fue Osamu el que comenzó a lanzar varias risas de semejantes características… a la par que mi hija comenzaba a asustarse en el momento en el que varios chicos de mirada dudosa comenzaban a acercarse hacia la misma.

—¿O-Osamu…?— la chica simplemente pudo hacer aquella inocente pregunta en petición de auxilio hacia el chico que la acompañaba, solamente para notar que era aquel el primero en acercar su rostro hacia la misma, con claras intenciones en su actuar.

Sus asquerosos labios empezarían a tocar de manera brusca el pecho de mi hija, y las manos de aquellos chicos la hubieran sujetado…

.

.

.

.

Si es que mi mano derecha sujetando y apretando la entrepierna de Osamu, mientras que mis brazos de aura haciendo actos similares en los "orgullos" de los demás chicos, los deja completamente estáticos y pálidos por los claros tratos.

.

.

.

.

—¡Papá! — Hiyori gritó casi al instante, a la par que la misma se levantaba y escapaba de aquellos chicos, mientras intentaba chocar su mirada con la mía, solamente para asustarse y preocuparse en el momento en el que ni siquiera me digno a mirarla…

Tenía muy clara mis intenciones en aquel momento.

Muy bien… quieren divertirse ¿No es así?~ — mi sádica voz se escuchaba, a la par que más de algún chico intentó escaparse de mi sujetar, solamente para estrechar mis garras aún más sobre sus pobres futuros hijos… a la vez que varios brazos de aura comenzaban a emerger de igual manera de mi piel.

Le querían hacer algo a mi niñita…~— los brazos de aura libres comenzaban a levantar botellas de cristal vacías del suelo, a la par que giraba las puntas en dirección hacia los traseros de aquellos chicos, junto con el de Osamu, obviamente.

Convirtamos esto en una fiesta de verdad…— mi sádica sonrisa se enmarcó de oreja a oreja en mi rostro, a la par que Osamu y el resto apenas e intentaron girar su rostro hacia mi ser…

Pero bueno… quizás se me haya pasado un poquito (solo un poquito) la mano luego de que en las afueras de aquella discoteca ni siquiera el sonido de la música fuera capaz de opacar el desesperado grito de los jóvenes que padecieron mi cruel venganza ante su actuar hacia mi pequeña.

.

.

.

.

Mientras tanto, en mi hogar, mi familia simplemente estaba sentada al lado de la mesa, esperando pacientemente mi pronta venida, preocupándose por Hiyori de igual manera, pero sabiendo que no tardarían mucho en saber de nosotros ante la obvia mirada que reflejé en el momento en el que me fui de la casa en su búsqueda.

Aliviándolos y asustándolos levemente en el instante en el que la puerta de entrada se abre abruptamente a la par que era Hiyori la que entraba primero, seguida después por mí.

—¡No necesitaba que fueras! ¡Yo me hubiera encargado! ¡Ahora todos se van a burlar de mí por lo que les hiciste! — me gritaba mi hija a la par que esta caminaba tercamente de vuelta a su habitación, mientras que la ilusión de mi cuerpo finalmente llegaba a su fin una vez que Yoshiro así lo dictaminó.

—¡Estarás castigada hasta el próximo año! ¿¡Me escuchaste?! — gritaba con una fuerza y enojo tal que incluso Takeru comenzaba a preocuparse, a lo que mi esposa intenta tranquilizarnos, solamente para notar cómo nuestra actitud no se inmutaba ante ello.

—¡Te odio! ¡Sería mejor si te regresaras con Arceus en vez de estar haciendo de nuestras vidas un maldito infierno! — me gritó en lágrimas mi hija.

—¡Hiyori! — gritó completamente extrañada y preocupada Harumi luego de que mi hija dijera aquellas palabras, a la par que mi rostro, completamente rojo por la ira se quedó pasmado por unos segundos luego de ello, a lo que Hiyori simplemente entró avergonzada a su habitación, para después cerrar con un fuerte golpe su puerta.

—¡N-Niña irr-irrespe…!— empezaba a encabronarme cada vez más por la actitud de mi hija, siendo tal que ni siquiera era capaz de modular bien mis palabras, lanzando un corto grito de impotencia para después comenzar a caminar hacia la puerta de salida, la cual se había cerrado por el viento.

—¡Hay que conseguir un proctólogo lo antes posible! ¡El mejor que tengan! — dije ferozmente hacia mi esposa y Hanako, mientras que estas se llevaban la mano a la boca luego de suponer las razones de "necesitar" a dicho profesional, a lo que Harumi solamente vuelve a exaltarse una vez que comienza a verme caminando hacia la puerta, comenzando a correr hacia la misma, pero era tarde… ya para cuando estuve lo suficientemente cerca mi patada destruyendo por completo la entrada deja más que claro la ira que en aquel momento intentaba desahogar, haciendo que mi esposa simplemente se llevara la mano a su frente una vez que vio nuevamente aquella escena tan repetitiva…

Ya es la cuarta en el mes…— dijo desanimada mi esposa una vez que el acto fue cometido, a la par que la misma solamente se sentaba de nuevo en la silla al lado de la mesa, mientras que el resto de mi familia estaba estática ante todo aquello que ocurría.

El silencio nuevamente volvió a reinar luego de tal abrupto y sonoro suceso, a la par que Ryo comenzaba a bajar sus orejas ante las peleas que ocurrían, mientras que Haruko y Yoshiro se encontraban a su lado intentando reconfortarlo.

"¿Mami…?"— el pequeño Riolu levantó su vista hacia donde estaba Haruko, mientras que esta la bajaba hacia su hijo en respuesta—"¿Qué es un proctólogo?" — preguntó con inocencia el infante, a lo que solo se escucha una pequeña risa ahogada por parte de Takeru el cual, a pesar de estar preocupado ante la situación, no pudo evitar el no sentirse satisfecho ante lo que les hice a aquellos imbéciles que intentaron meterse con mi hija, a lo que Haruko simplemente frunce el ceño un poco nerviosa al no saber qué responder.

"Es solo un doctor que se encarga de curar las pompas, hijo… es que tu abuelo les dio una patada en los traseros a unos tipos que molestaban a Hiyori" — modificó la verdad el pequeño Zorua, causando tranquilidad en la Lucario la cual temía perturbar la inocencia de su pequeño ante lo que realmente se encargaban aquellos profesionales de aquella índole.

"Oh… ¡Qué bien! ¡Se lo tienen merecido!" — dijo contento y orgulloso de mí el pequeño Riolu, a la par que apretaba su puño con ideas de hacer actos parecidos a los que yo hice… o más bien a los que su padre dijo.

Harumi simplemente intentaba analizar de mejor manera la situación, Takeshi se había rendido por completo en intentar conversar conmigo… él sabía que Hiyori no debió haber hecho aquello, pero tampoco tenía aún la fuerza de voluntad suficiente como para afrontar la ira y orgullo implacable que solo mi hija y yo éramos capaces de demostrar…

Pero bueno… solo existía una mujer que era capaz de llevar a cabo tal labor…. Y no fue sorpresa para nadie el que Harumi se hubiera puesto de pie y comenzara primero a caminar a paso firme hacia la habitación de su hija.

.

.

.

.

Todo se tornó en silencio una vez que Harumi abrió aquella puerta y la cerró con tranquilidad una vez que entró a la habitación, queriendo estar a solas con su hija por claras razones.

Las luces estaban apagadas… solo el tenue resplandor de la luna era el que entraba por la ventana aún abierta de aquella habitación, a lo que Harumi ni siquiera sospecha la posible segunda huida de su hija; ya había supuesto su posición en el momento en el que esta la encuentra sentada en el suelo a los pies de su cama, mientras que estaba abrazada a sus piernas y mantenía su mirada oculta en sus rodillas.

Harumi no dijo nada… solamente se sentó sobre la cama de su hija al lado de la misma, a la par que posaba su mano sobre la cabeza de Hiyori.

Hiyori… háblame mi niña… tú no eres así— empezaba a hablar finalmente mi esposa en susurros, a lo que solo el fuerte respirar y leve hipeo, claros del pequeño llanto que mi hija intentaba negar, comenzaban a florecer luego del tacto de su madre, a lo que Hiyori simplemente empieza a separar su rostro levemente de sus rodillas para así restregarse uno de sus ojos.

Todos se burlan de mí, mamá… me consideran una "amorfa" en la escuela— empezaba a decir entre tartamudeos por el llanto Hiyori—Mi papá lo empeoró todo, era la primera vez que alguien me…— mi hija se quedó en silencio luego de aquello, sin saber qué más decir luego de ello.

—Sí… veo que tú sola te estás dando cuenta— decía ahora en una voz más normal mi esposa, a lo que Hiyori simplemente gira su rostro en dirección contraria a la de Harumi— vida… eso no era amor, tu padre no fue el único que vio cómo era Osamu, pero nunca pensé que ese chico llegara a tal extremo… admito que es mi culpa en parte por no haberlo supuesto— reconoció mi mujer, a lo que Hiyori vuelve a girarse ahora un poco más exaltada hacia esta.

—¿Cómo sabes lo qué…?— preguntaba incrédula mi hija, ya que obviamente no había mencionado lo que Osamu le iba a hacer en aquella discoteca.

—Para que tu padre haga "eso", se requiere de una buena razón… no es tan violento cómo lo aparenta— reconoció en un tanto sabiondas palabras mi mujer, a lo que Hiyori simplemente retira su mirada de la misma para después volver a dejarla puesta en el vacío, mientras que Harumi solo fruncía el ceño levemente ante la pena que demostraban los ojos de su hija.

Ya llegará, mi amor…— Harumi empezaba a levantarse de la cama para después sentarse al lado de su hija, mientras que esta, nuevamente, volvía a limpiarse la nariz junto con sus lágrimas— hay gente que simplemente no sabe reconocer lo valiosa y linda que eres… pero créeme cuando te digo que un día alguien lo hará… y te lo hará saber de formas que ni te imaginas— Harumi ahora tomaba delicadamente la mejilla de su hija, haciendo que la misma volviera a observarla a los ojos, mientras que mi esposa simplemente le esbozaba una pequeña y cálida sonrisa.

Hiyori simplemente dejó caer su frente sobre el torso de su madre una vez que aquellas miradas se conectaron… mientras que Harumi abrazaba a su hija en forma de consuelo, a la par que la mirada de mi esposa simplemente reflejaba seriedad y un leve toque de tristeza.

Hija… tienes que hablar con tu papá— pasaron varios segundos antes de que Harumi diera aquella sugerencia, haciendo que el labio de Hiyori temblara por el mismo miedo de aquellos actos— Lo que le dijiste fue feo… le dolió mucho— explicaba mi esposa, a lo que mi hija comienza a separarse lentamente de la misma, a la par que volvía a restregarse sus ojos.

La puerta rota no dio a entender mucha pena que digamos…— se refugiaba en mi ira Hiyori, a lo que Harumi simplemente lanza una pequeña carcajada luego de ello.

—Sí… no lo negaré— reconoció ahora un poco más alegre mi esposa— Pero bueno jovencita, eso no significa que no estés castigada por lo que hiciste; una semana sin celular ni revistas— decretó en tono simple y autoritario Harumi, a lo que Hiyori solamente baja nuevamente la cabeza desanimada una vez escuchado aquello, mientras que mi esposa comenzaba a ponerse de pie— pondré a calentar de nuevo la comida a fuego lento… supongo que te dará el tiempo suficiente para "eso" — volvía a hablar mi esposa, llamando la atención de Hiyori luego de aquello— te recomiendo que lo aproveches— fueron sus últimas palabras antes de finalmente volver a abrir la puerta de la habitación y cerrarla con calma, dejando el lugar en un calmado silencio luego de ello.

Hiyori simplemente inflaba un poco sus mejillas ante las indirectas de su madre… a la vez que la misma solamente lanzaba un lamentado suspiro una vez que recordaba las cosas que me había dicho durante su rabieta, comenzando a sentirse culpable por lo mismo, a lo que solamente posa su mirada nuevamente tras aquella ventana en la que la luna se vislumbraba…

Para después solamente fruncir el ceño y observarla con decisión.

.

.

.

.

El lindo cielo estrellado hacía contraste con todos los sentimientos que en mi rostro se reflejaba… me encontraba a varios metros alejado de mi hogar, sentado al lado de un camino de tierra que conducía a la casa más lejana de Hotaru…

Hiyori no tardó mucho en salir de la casa… ni siquiera chocó la mirada con el resto de nuestra familia una vez que el sonido de la puerta de su habitación abriéndose por segunda vez los exalta junto con el emerger propio de mi hija, a la vez que esta salió corriendo de la casa en mi búsqueda.

Mi hija, una vez que esta logró encontrarme, simplemente se quedó estática una vez que se encontró a pocos metros de mí, mientras que mis cabizbajas orejas solo eran una estaca en su corazón por la culpa que ya de por sí sentía ante la pena que aquello reflejaba, viendo claramente como de nuevo su madre había acertado sobre mis emociones en aquel momento.

Las cosas se mantuvieron en silencio… obviamente había detectado el aura de Hiyori hacía bastante tiempo, sin embargo, no está de más mencionar que nuestro claro orgullo nos impedía el llamar la atención del otro, aunque claro… la culpa en mi hija fue lo suficiente como para hacer que esta fuera la primera en ceder.

Los pasos dados por mi hija hacia mí me dejaron estático de igual manera… a la vez que esta, sin decir una sola palabra, simplemente se sienta de manera tímida a mi lado para después abrazar sus piernas, de manera similar a como se encontraba en su habitación en el momento en el que Harumi habló con la misma.

Luego de aquellos increíbles pasos representantes del quiebre del orgullo de Hiyori, el silencio fue casi perpetuo… sin embargo, mi hija ya había llegado demasiado lejos como para detenerse por más de unos cuantos minutos.

Lo siento…— el murmuro de mi hija rompió finalmente en el lugar, a la par que mis orejas se alzaban levemente luego de ello, sin embargo, mis ojos y rostro desolados no mostraban mayores cambios a pesar de dichas palabras—Por favor… no quiero que me odies por lo que te dije, yo... —Las palabras de Hiyori se detuvieron en el acto…

Luego de que, de manera calmada y lenta, me acercara a la misma y la estrechara entre mis brazos.

.

.

.

.

Los ojos de Hiyori se abrieron por completo… sin embargo, no pasó mucho hasta que los mismos se tornasen cristalinos ante las lágrimas que nuevamente comenzaban a aparecer por el mismo apego que le demostraba.

¿P-Por qué te comportas así?... te traté muy mal— mi hija simplemente hipaba a la par que ocultaba su mirada en mi hombro, mientras que yo solamente apoyaba mi mejilla en su nuca.

El único que tiene la culpa acá soy yo… fui yo el que no estuvo esos tres años para cuidarte y defenderte… o aconsejarte y ayudarte— reconocía en tristes susurros, causando solamente un mayor hipeo por parte de Hiyori, la cual volvía a desahogar las lágrimas que no alcanzaron a ser derramadas con Harumi, a la par que negaba varias veces y de manera temblorosa su cabeza luego de aquellas palabras, quedándonos varios segundos en silencio tras aquellos tratos.

Tengo miedo de quedarme sola, papá… que nadie me vea cómo tú o Yoshiro ven a mi mamá o a Haruko— seguía confesándose Hiyori hacia mí, mientras que yo solamente apoyaba con más fuerza mi mentón ahora en su cuello, a lo que luego solo comienzo a separarme de la misma a la par que tomaba con delicadeza su mentón para hacer que esta así me mirase, a la vez que limpiaba sus lágrimas con mi mano libre.

—Dejemos algo en claro— reconocí con un tono un poco más alegre— no existirá nunca otro hombre que te mire con el mismo amor con el que yo te miro a ti— afirmé en una pequeña carcajada, mientras que mi hija de igual manera lanzaba una, mezclada con las nuevas lágrimas que fueron prontamente limpiadas por mi mano— ahora… respecto al que quede en segundo lugar— mi tono ahora se tornaba un tanto más serio, a la par que el rostro de mi hija adquiría facciones más desanimadas.

—No te centres nunca en buscarlo… cuando el indicado llegue y te vea, ni siquiera yo ni Takeru ni Yoshiro juntos seremos capaces de alejarlo de ti por nuestros celos— dije finalmente con una pequeña y sincera sonrisa, a lo que Hiyori de igual manera esbozaba una similar, volviendo a darme un acongojado y necesitado abrazo luego de ello.

.

.

Se me hace raro abrazar el cuerpo del tío Takeru sabiendo que eres tú— Hiyori empezaba a susurrar una vez pasados otros segundos de silencio, a lo que yo solamente vuelvo a lanzar unas tenues carcajadas tras eso.

Está apestoso…— dije como broma, a lo que Hiyori vuelve a reír levemente tras ello, asintiéndome de igual manera, quedándonos en esa postura por varios minutos antes de que decidiéramos volver a ir hacia nuestro hogar.

.

.

.

.

Luego de aquello… ya una vez todos en la mesa, habiéndonos quitado cualquier tipo de tensión o enojo, nuevamente se volvía a respirar aquel ambiente en el cual se estaba tan a gusto en nuestro hogar; los comentarios y risas sobresalían, a la par que todos disfrutábamos de la cena hecha por Harumi.

—¿Y al final Kazuki dijo algo acerca de nosotros? — pregunté, a la vez que la conversación se tornaba más seria conforme Yoshiro, al final de la cena, empezaba a mencionar acerca de la interrogación de Kazuki, ya habiéndonos dicho acerca de lo de las balas de Arkon.

—"Dijo que la máquina analizaba y utilizaba la energía proveniente de las auras o esencias que se le depositaban, pero no supo qué más decirme ya que él no las diseñó como tal, aunque ni loco le revelaba su situación, era… demasiado intuitivo"— explicaba por telepatía el pequeño Zorua, a la par que el mismo le daba sus últimos sorbos a su comida hallada en su tazón.

—Me encargaré de darle un pequeño "recuerdo" de memoria…— la voz aún un tanto molesta de Takeru por estar en mi cuerpo se escucha, a la par que el mismo se tronaba los dedos, solo trayendo consigo varias risas de mi parte y el resto— apuesto a que ahí sabrá qué cosa tenían esas malditas maq…— la voz de Takeru se detiene, a la par que el mismo abría sus ojos, exaltado, a la par que de igual manera mis orejas se levantaban al máximo, extrañando y preocupando levemente a mi familia ante tal cambio abrupto de actitud.

—¿Pasa algo? — Harumi nos pregunta, a lo que Takeru y yo solo nos giramos hacia la habitación de invitados.

¿Tan pronto? — pregunté en un susurro, solamente para dejar aún más extrañada a mi familia, a lo que mi amigo y yo nos volvemos a girar hacia los mismos, a la par que en nuestros rostros la sorpresa mezclada con una tenue emoción se encontraba reflejado.

—Está naciendo— dijo Takeru en simples y cortas palabras, llamando la atención y exaltando a todos en la casa, no pasando mucho cuando el abrupto sonido de todos colocándose de pie para después comenzar a caminar de manera apresurada hacia la habitación de invitados resuena en todo nuestro hogar, no tardando mucho en entrar todos a la respectiva pieza, a la par que observábamos entre ansiosos y estupefactos a aquel huevo que daba varios temblores indicadores de su pronto abrir.

¡Nunca entenderé cómo los huevos nacen tan rápido! — la voz atónita y en altos susurros de Harumi se escucha, mientras que todos nosotros de igual manera nos colocábamos alrededor de aquella cama, observando meticulosamente a aquel huevo.

—Curioso que lo preguntes— empecé a hablar de manera meticulosa e interesada— El crecimiento y la biología como tal de los embriones es bastante curiosa, a decir verdad, Harumi, resulta ser que las células de los poké— planeaba continuar con la explicación

—¡Cállate! / "¡Cállate!" — Harumi y Hanako me gritaron y gruñeron al unísono a la par que me empujaban con una "amabilidad" tan característica de las mismas, dejándome tambaleando por unos cuantos segundos mientras que estas, habiéndoseles unido mi hija de igual manera junto con Haruko, observaban con sus ojos cristalinos aquel huevo tembloroso…

En el cual una leve grieta comenzaba a aparecer.

He de admitir que las mujeres, se mostraban completamente enternecidas ante cualquier cosa que hubiera emergido de aquel huevo, sin embargo, no está de más decir que de igual manera todos estábamos bastante curiosos sobre lo que emergería tras aquellos temblores y forcejeos, habiendo Takeru y yo evitado a propósito el observar el aura de aquel ser luego de que finalmente nuestras auras y esencias estuvieran unidas a la perfección y nuestros poderes aumentaran considerablemente tras aquello a pesar de estar en cuerpos distintos.

Ryo era el más cercano… este simplemente estaba sentado de rodillas sobre la cama al lado de aquel huevo, a lo que el sonoro quebrar alarma a todos los presentes, a la vez que se creaba un pequeño agujero en la parte de arriba de dicho cascarón.

El Riolu confianzudo, dignas características del padre, casi al instante empezó a olfatear curioso dentro de aquel pequeño agujero, no acercando su nariz lo suficiente como para meterla, pero si a una distancia bastante corta del huevo.

.

.

Quedando completamente estático en el momento en el que una pequeña y puntiaguda nariz negra choca con la suya.

.

.

Cuando de la nada la misma se separa rápidamente para después, de la misma brusca manera, emerger del huevo parte de aquel hocico, asustando por completo al pequeño Riolu en el momento en que dicha boca le da un pequeño e inofensivo, pero no por ello no sorpresivo, mordisco a la nariz del pobre Riolu.

—"¡Ay!" — dijo en un corto alarido el pequeño pokémon para después alejarse rápidamente de aquel huevo, yendo de la misma manera apresurada hacia su madre y padre, mientras que estos y el resto de nosotros lanzábamos unas cuantas y leves risas por lo mismo, trayendo consigo el inflar de las mejillas del pequeño fastidiado pokémon.

El pequeño huevo no se hizo esperar… luego de aquel mordisco, la cascara no tardó mucho en ceder ante los movimientos del pokémon, a lo que todos nos quedamos sorprendidos en el momento en el que un amarillento y pequeño ser con grandes orejas de centro anaranjado y hocico puntiagudo era el que se quedaba sentado y sacudía su cabeza ante las cascaras que aún se negaban a salir de su frente, no tardando mucho en deducir finalmente que aquel ser se trataba de un Fennekin...

O más bien… "una" Fennekin.

.

.

.

.

Ya de por sí era raro el que naciera de aquella especie... nos esperábamos el clásico Riolu o algún pokémon de la misma naturaleza del aura de Giratina, luego de que Mew nos dijera que aquel ser poseía la esencia que resultó tras la mezcla de la mía y la del pokémon legendario, sin embargo, no fue mentira lo explicado por el pequeño pokémon rosa luego de aclarar el que este y Arceus habían dejado completamente al azar el "diseño" de aquel nuevo embrión portador de aquella esencia…

Como también el género del mismo.

—Es una niña…— mi voz extrañada finalmente se hizo presente, exaltando y asombrando levemente al resto de mi familia, a excepción de Takeru, luego de ello, a la par que estos se giraban nuevamente hacia la pequeña pokémon, la cual se paraba de cuatro patas para después mover su cabeza en distintas direcciones.

Ryo ya no se acercaba… su enrojecida nariz fue suficiente como para impedírselo, a lo que es Takeshi el primero en intentar hacer contacto con la Fennekin, ya habiendo arruinado las esperanzas de su hermana o mi esposa y Hanako al querer ser las primeras debido a que el mismo estaba más cerca de dicha pokémon luego de que Ryo se retirase.

La mano tranquila y ceño fruncido de Takeshi acercándose a la Fennekin, implorando calma y tranquilidad, solamente hacían reflejar en los ojos de la pokémon la duda y la desconfianza, a la par que la misma se encorvaba a la vez que daba un corto pazo hacia atrás por lo mismo, mientras que esta lanzaba un leve, pero a la vez amedrentador gruñido.

Solo para finalmente lanzarse hacia la mano de Takeshi y morder con todas sus fuerzas su pulgar una vez que mi hijo acercó su mano lo suficiente.

.

.

—Al menos es menos mañosa que tú…— Harumi empezaba a tirar bromas de mal gusto hacia mi persona, a lo que yo solamente me giro hacia la misma a la par que inflaba mis mejillas, solamente para después recibir un cariñoso abrazo en forma de inocente disculpa por parte de mi pareja.

Takeshi se mantenía serio… aquel mordisco no era algo que le causase mayor dolor, a la par que aquella Fennekin, enajenada en su morder, ahora sujetaba con sus dos patitas delanteras la mano de mi hijo, a la vez que con las traseras rasguñaba consecutivas veces su muñeca, demostrando su intento de amedrentar y apartar a mi hijo de la misma.

Pero abriendo completamente sus ojos una vez que Takeshi posó su mano sobre su estómago.

.

.

El silencio se volvió perpetuo para la pokémon una vez que mi hijo realizó "tal" jugada… las pequeñas gotas de sudor empezaban a brotar en la frente de la Fennekin.

—Cuanto más mañoso y orgulloso es alguien, más fácil es controlarlo de esta manera… ¿Cómo crees que lo hicieron conmigo? — dijo en sabiondas (y ciertas) palabras Takeshi, a la par que esbozaba una corta y satisfactoria sonrisa una vez que la Fennekin se había quedado completamente paralizada luego de que su mano se posara sobre su amarillento y esponjoso estómago.

Empezando, de un momento a otro, a hacerle cosquillas a la pokémon.

No podía evitarlo, ni siquiera en su ánimo de pelear era capaz de soportar los rápidos a la par que delicados movimientos de los dedos de mi hijo, a la vez que dos pequeñas lágrimas apenas y comenzaban a mostrarse en los ojos de la pokémon…

Su orgullo era fuerte, casi parecía que era capaz de evitar la risa que comenzaba a acumularse en el inflar de sus mejillas, sin embargo, no pasó mucho hasta que finalmente la pokémon sucumbió y su risa finalmente salió expulsada de su pequeña garganta.

Mi familia simplemente se quedó observando dicha escena entre risas… la pequeña Fennekin no tardó mucho luego de ello en empezar a tener confianza con todos nosotros, a la par que Ryo de igual manera empezaba finalmente a acercarse más a aquella pokémon, la cual no dudó en jugar con el propio Riolu, obviamente junto con otras, ahora amigables (pero no por ello no dolorosas), mordidas las cuales eran recibidas por el pobre pokémon, el que obviamente luchaba contra la Fennekin ante aquellos inevitables tratos.

"¿Y… cómo la llamaremos?" —La voz telepática de Haruko era la que se empezaba a escuchar, a lo que todos comenzamos a pensar luego de ello, no habiéndolo considerado tiempo atrás ante todas las cosas que ya de por sí habían ocurrido.

Nos quedamos varios segundos en silencio luego de aquello, a la par que Ryo y aquella pokémon continuaban en sus juegos, siendo acompañados de igual manera por Takeshi a su lado.

Harumi simplemente observaba a la pokémon, a lo que su forma y actuar le recordaron ciertas cosas en específico, haciendo que la misma golpeara levemente su mano en señal de haber encontrado el nombre perfecto.

—¿Qué les parece… Sayuri? — Harumi fue la primera en mencionar aquel nombre, a lo que todos nos asombramos levemente ante aquello.

.

(Nota: El significado de Sayuri es "Pequeña flor de lirio", La Fennekin le recuerda a Harumi a las flores de Lirio naranjas que esta tiene en su invernadero entre muchas otras)

.

"¡Oh! ¡Está muy lindo! ¡Me gusta!" — Haruko fue la primera en dar su aprobación, a lo que el asentir del resto fue más que unánime, no habiendo pensado en un nombre mejor de todas maneras, quedándonos así finalmente viendo como ahora Sayuri mordía una de las lágrimas de Ryo, mientras que el pobre Riolu intentaba separarla con todas sus fuerzas, sin mayores resultados.

.

.

.

.

Ya se hacía tarde… la hora de dormir nos afectaba a todos por igual, mientras que cierta Fennekin ya se encontraba dormida sobre un pequeño cojín al lado de la chimenea encendida, la cual manteníamos así para poder contrarrestar el helando viento nocturno que por desgracia entraba en nuestro hogar por culpa de cierta puerta aún destruida, sintiéndose mucho más a gusto al lado del fuego que en la cama de invitados, por lo que simplemente la dejamos arropada ahí una vez que nos dimos cuenta de su clara y obstinada actitud, a la par que la misma, aún dormida, mordía el cuello de un pequeño Riolu de peluche el cual pertenecía a Hiyori, la cual no le molestó regalárselo a la pokémon, mientras que Sayuri, a como lo hizo con la mano de Takeshi en su momento, rasmillaba varias veces y de manera inconsciente el cuerpo del peluche con sus patitas traseras.

Mientras tanto mis hijos y Ryo, como también Haruko y Yoshiro, ya se habían acostado de igual manera, empezando de a poco a rendirse ante las cálidas y suaves sábanas en las cuales estaban cubiertos.

Sin embargo, tanto Takeru como yo, sentados en nuestras respectivas camas, solamente podíamos estar cabizbajos ante los temas que aún se encontraban presentes en nuestras vidas, habiéndolas omitido por obviedad ante todos los sucesos antes relatados.

Hanako y Harumi solamente estaban acostadas… no sabían el porqué de nuestro cambio de actitud luego de que la hora de dormir se acercase, pensando que al menos las cosas serían mejores ahora que al menos ya no nos incomodaba el hecho de sentir el contacto físico del otro.

Yo sé que podrán volver a cómo eran antes… / "no será por mucho tiempo…"— tanto la chica cómo la pokémon nos susurraban en las respectivas habitaciones, intentando darnos ánimos luego de que su clara intuición les ayudara a saber el porqué de nuestro decaimiento.

¿Cómo lo sabes? — aquella pregunta dicha al mismo volumen, si bien se dijo de manera diferente, el objetivo fue la misma tanto por mí como por Takeru en el momento en el que la dijimos, a la par que ambos nos girábamos hacia ellas.

Imagina… que me quedo así para siempre… con este cuerpo— Takeru y yo empezábamos a susurrar de manera deprimida— ¿Tienes una idea de la impotencia que me da por no poder abrazarte... de besarte o acariciarte como yo quisiera por culpa de esto? — Takeru y yo mirábamos nuestras manos, a la par que apretábamos nuestros puños en son de la impotencia acumulada— tú no te mereces est…— Nuevamente mi amigo y yo comenzábamos a hablar… pero ambos nos quedamos en silencio luego de que tanto Hanako como Harumi respectivamente nos abrazaran desde nuestras espaldas.

Deja de decir tantas tonterías… / "Eres un tonto…"— Harumi y Hanako decían a la par, mientras que estas escondían su vista en nuestras nucas correspondientes, a lo que no pasa mucho luego de que se formara un silencio de duda luego de aquellas palabras, para después separarse de nosotros y girar nuestros rostros hacia las mismas, a la vez que yo y Takeru nos acomodábamos en dicha cama para ello una vez que quedamos frente a frente con nuestras parejas.

—Tú… eres mi Ryo…— Harumi me daba unos cuantos y juguetones golpes en la cabeza, a la vez que posaba su mano en mi mejilla y, con su pulgar, abría levemente un poco más mis párpados para así resaltar mis marrones ojos en aquel cuerpo de Lucario.

"Tú fuiste quien me cuidó y protegió… me diste una hija que amo, me amaste y me sigues demostrando tu amor todos los días, y eso es algo que nunca nada ni nadie lo va a quitar" — Hanako ahora era la que continuaba diciendo en bajos gruñidos, la cual de igual manera hacía denotar los rojos ojos de pupilas alargadas de aquel humano que se encontraba delante de la misma.

A la par que las mismas simplemente cerraban lentamente sus ojos, para después posar con delicadeza sus frentes en nuestras mejillas.

Takeru y yo no sabíamos que hacer… no lo sentíamos del todo correcto, sin embargo, nuestro entrecerrar de ojos y vistas completamente perdidas ante la mujer que se encontraba delante de nosotros era más que suficiente como para olvidar cualquier impedimento… ni siquiera nosotros nos sentíamos en el cuerpo incorrecto ante la vista de Harumi y Hanako, mientras que estas solamente, con sus ojos aún cerrados, posaban su otra mano en nuestra mejilla libre, intentando olvidar cualquier rastro de inseguridad existente dentro de nuestros impotentes corazones.

A la par que estas lentamente intentaban estrechar sus labios con los nuestros.

.

.

Sin embargo, incluso en aquel momento nuestro resistir fue inevitable, a la vez que tanto yo como Takeru nos apartábamos levemente hacia atrás una vez que nos percatamos de aquellos movimientos fácilmente predecibles por parte de aquellas chicas…

Pero… cabe mencionar que nuestra fuerza de voluntad cayó completamente rendida una vez que Hanako y Harumi, en el momento en el que se dieron cuenta de nuestra obvia y aún persistente vergüenza, atraen con brusquedad y pasión sus labios con los nuestros… rompiendo así cualquier barrera causante de impotencia o cobardía.

.

.

Una vez pasado ese punto… ninguno se detuvo; ya no era un Lucario en mi mente, ni tampoco un humano en la de Takeru; Hanako y Harumi nos rodeaban con sus brazos, a la par que ambos nos sumergíamos solo en los sentimientos que de nuestro interior se emanaban.

No era seguro… ni mucho menos algo común… Harumi y Hanako lo sabían, y estaban dispuestas a separar cualquier clase de tabú naciente de su ímpetu y deseo hacia nuestro ser.

La piel y la forma eran distintas, sin embargo, una vez que estas cerraron sus ojos, se dieron cuenta de la originalidad de aquellos tactos que solo su respectiva pareja era capaz de realizar.

Tanto Takeru como yo nos recostábamos sobre Hanako y Harumi respectivamente… a la par que nuestros labios continuaban estando conectados a la otra junto con nuestros respectivos y prácticamente involuntarios movimientos.

Nadie abría sus ojos, nuestro apasionado beso lentamente finalizaba, a la par que nuestras intenciones marcaban actuares aún mayores que las que en aquel momento se presentaron… a lo que finalmente nuestros labios terminaron por separarse en un fuerte exhalar, a la vez que nuestra respiración resaltaba ante las bajas temperaturas dentro de aquella habitación.

Ryo… / "Takeru…"— ambas chicas, sumidas en su pasión, apenas fueron capaces de decir nuestros nombres una vez que nuestros labios se separaron…

.

.

.

.

Provocando que nuestros ojos se abrieran de golpe en el maldito segundo luego de escuchar las palabras de la pareja del otro delante de nosotros.

.

.

Si… no fue una de las experiencias más cómodas que he experimentado, si les soy sincero…

.

.

Se formó el silencio tras aquello… Takeru y yo literalmente nos ahogábamos en nuestra propia respiración, a la par que Harumi y Hanako aún permanecían con los ojos cerrados, pensando que los seres que amaban solamente volverían a su lado pasados unos segundos.

A la par que los rojos ojos de aquel Lucario, y los marrones en el humano, volvían a emerger tras aquellos íntimos momentos en el cuerpo del que realmente correspondían tales características.

.

.

Mi amigo y yo nos llevábamos nuestras temblorosas manos hacia nuestras bocas, recordando claramente toda la "acción" ocurrida dentro de las mismas, haciendo que nuestras mejillas se sonrojaran al punto máximo a la par que nuestra piel y pelaje correspondiente se erizaban a más no poder por las mismas razones.

Harumi y Hanako comenzaron a extrañarse luego de que dejaran de sentirnos por tanto tiempo, a lo que estas, para mayor miedo y vergüenza para nosotros, comenzaron lentamente a abrir sus ojos luego de ello…

Abriendo por completo sus párpados una vez que sus ojos chocaron con los nuestros, tras haber cambiado de forma y color…

.

.

Las facciones de nuestras parejas comenzaban a cambiar… la palidez y vergüenza empezaba a emerger a pasos agigantados, a la vez que en las mismas la confusión y los sentimientos encontrados tras el crudo y fatídico humillante silencio, emanaba exponencial mente.

—¡E-Espera! ¡No sentí nada de uste…!— intentaba mentir de forma descarada el Lucario, sin embargo, su voz se detiene al instante luego de que el pie de Harumi pateándolo con todas sus fuerzas lo sacara de la habitación en un parpadeo, a la vez que el grito avergonzado de mi esposa, opacado levemente por aún mantener su boca tapada ante todos los apasionados momentos erróneos que experimentaron sus interiores en aquella zona la volvieran loca de la ira y la vergüenza.

Takeru empezaba a levantarse, levemente y adolorido tras aquel ataque, a la par que eran Haruko y Yoshiro los que empezaban a levantarse, este último siendo sostenido por la Lucario debido a que así estaban dormidos, no habiéndose despertado mis hijos o Ryo y Sayuri, esta última aún con sus ojos cerrados a pocos pasos del mismo Lucario.

Pero Takeru apenas y pudo reaccionar… luego de que el poderoso y humillado gruñido de cierta Lopunny fuese ahora el que se escuchara tras breves segundos de silencio…

Mientras que era mi cuerpo el que salía expulsado de la habitación de Takeru, chocando con el Lucario y llevándonos a ambos afuera de la casa a la par que Sayuri daba un brinco por el propio susto de aquel estruendo, terminando enterrados uno sobre el otro en la tierra a varios metros de nuestro hogar, mientras que mi cara aún se encontraba deformada por la patada salto alta recibida por parte de Hanako tras aquellos… "calmados" momentos a solas.

Los pasos de Harumi comenzando a salir apresuradamente de su habitación, junto con los de Hanako, comenzaron a escucharse, a lo que estas emergen levemente de sus puertas solo para después chocar sus miradas mutuamente…

Volviendo a lanzar un pequeño grito ante lo inevitable de su vergüenza hacia la otra, volviendo así apresuradas hacia sus respectivas habitaciones, apenadas y sonrojadas a la par que cerraban fuertemente sus puertas…

"¿Qué ocurrió…?"— la voz dicha por telepatía de Haruko es la única que se escucha, a lo que Yoshiro solo se encoje de hombros a la par que negaba varias veces su pequeña cabeza en son de la ignorancia.

.

.

Lejos… lentamente y de manera adolorida, nuestros cuerpos comenzaban a levantarse de forma temblorosa, a la par que ambos escupíamos la tierra que había quedado dentro de nuestras bocas luego de arrastrarnos tantos metros por la misma.

Solamente para después levantar nuestros rostros y chocar nuestras miradas con ira y vergüenza.

—¡¿T-Tú… la besa…?!— nuestra incrédula voz salía apenas de nuestra garganta, a lo que nuestros celos mezclados con la vergüenza no tardaron mucho en sobreponerse a nuestra cordura, viéndose reflejado en nuestro salto enajenado hacia el otro a la par que empezábamos a golpearnos y tirarnos de las lágrimas y cabello correspondiente una vez que lo obvio se había aclarado.

Y así… aquella noche sumida en la vergüenza y en la incomodidad perduró hasta varias horas después, terminando con nuestra entrada prohibida momentáneamente hacia nuestra respectiva habitación debido a que la humillación, dominando aún a nuestras parejas con mayor intensidad, no les permitía siquiera observar al otro a la cara de momento.

.

.

.

.

No relataré los meses de terapia requeridos para poder finalmente superar aquel… "percance" … solo diré que fueron necesarios.

.

.

.

.

Varios días habían pasado luego de que Takeru y yo finalmente recuperáramos nuestros cuerpos, Mew había vuelto a aparecer luego de que el muy infeliz hubiera descubierto la manera de poder volver a la normalidad.

"Solo el puro deseo de volver al cuerpo del otro será capaz de "modificar" y hacer ver a la esencia el error en el que se encuentra al rechazar el cuerpo que en realidad es de ella", fue lo dicho por el pequeño pokémon, explicándonos que antes de que "aquel" beso ocurriese, nuestro deseo solo se veía reflejado por la humillación y orgullo tras haber sido derrotados por una máquina la cual, en nuestro anterior y vanidoso estado, pensábamos que nunca nos afectaría, sin embargo, al florecer aquellos sentimientos de amor, fueron suficientes como para así volver a hacer compatibles nuestras esencias con nuestros cuerpos nuevamente, volviendo a su lugar gracias a la invisible conexión que tanto Takeru como yo poseíamos como tal con el otro.

.

.

.

.

.

.

.

.

La oscuridad nuevamente tomaba el control del lugar, la escena y el contexto nuevamente se adentraba en un giro brusco, a la par que era ahora las pequeñas celdas encontradas en la estación de policía de Hotaru resaltaban por su soledad y sobriedad, estando solo un par de ellas ocupadas.

"Tú familia está viendo la posibilidad de arrendar una casa en Hotaru" — la voz telepática de Yoshiro resuena en aquel lugar, a lo que Kazuki, habiendo tenido su rostro tapado con sus manos ante las continuas horas de aburrimiento y silencio al estar dentro de una de aquellas celdas, levanta su mirada para después volver a observar como un Zoroark, ahora con sus ojos normales y sin influir ilusiones de algún tipo, se encontraba de pie al lado de la compuerta cerrada de aquella celda.

—Mi pareja no es de los que cambian de actitud luego de que algo se les mete a la cabeza… le dije que no debía hacerlo, será mucho dinero para él— comentaba Kazuki a la par que lanzaba una tenue carcajada al recordar una de las visitas en la que aquel hombre le conversó sobre el tema de venir a mudarse a Hotaru para al menos así estar más cerca—Veo que finalmente tienes tu cuerpo de vuelta… me alegro— dijo Kazuki con una pequeña sonrisa una vez que notó al Zoroark, pero extrañándose levemente una vez que el mismo abre la compuerta y empieza a entrar, de una manera formal y con sus manos a sus espaldas.

—¿O-Ocurrió algo? — preguntó un poco nervioso el hombre, mientras que Yoshiro solamente lo observaba con un serio mirar.

—"Por las cosas que ayudaste a que se cometieran… no deberías ser libre hasta muchos años más, pero…"— la voz telepática de Yoshiro comenzaba a escucharse, mientras que Kazuki tragaba un poco de saliva ante lo desagradable que se escuchaba aquella realidad.

Solamente para después ver cómo Yoshiro se agachaba y posaba la esfera de cristal azul de su padre sobre su rodilla, a la vez que su imponencia era suficiente como para alertar a aquel científico.

"Tengo algo que proponerte" — fueron las únicas palabras dichas por el Zoroark, mientras que su serio mirar inquietaba a la par que intrigaba a Kazuki por las mismas razones.

.

.

Pasaron unos cuantos minutos luego de que aquel Zoroark emergiera finalmente de la estación de policía, a la par que traía consigo de igual manera aquella esfera de cristal, una vez que consiguió una nueva información por parte de Kazuki luego de la conversación que tuvo con el mismo, a la par que Yoshiro se estiraba levente debido a que hacía poco que había comenzado aquel día, mientras que la luz del sol iluminaba y le daba de lleno en el rostro, disfrutándolo levemente.

Solo para asustarse levemente luego de verme de pie y de brazos cruzados delante del mismo.

El silencio se formó luego de ello, Yoshiro comenzaba a preocuparse, sin embargo, mi serio mirar le impedía encontrar palabras adecuadas para explicar su "ida" a la estación de policía con aquella esfera de cristal en sus manos.

—No es necesario que me digas nada… no me molesta espiar las mentes cuando se trata de un ex-científico de Ryuji— reconocí en serias palabras, a lo que Yoshiro solo alcanza a lanzar un tenue suspiro, levemente derrotado una vez que se dio cuenta de aquello, para después volver a extrañarse cuando poso mi mano en su hombro con firmeza y preocupación.

—Solo… te pido que tengas cuidado… podrá parecer una buena persona, incluso no detecto malas intenciones por parte de él, pero no soy tan tonto como para no ver el riesgo dentro de todo lo que quieres hacer— continuaba hablando, a la par que Yoshiro permanecía serio a mi lado, escuchando aquellas palabras de igual manera, para después ver cómo empezaba a caminar hacia el mismo.

—Pero bueno…— le di una palmada en su hombro derecho, extrañando de momento al Zoroark— confío en que harás lo correcto— reconocí con una simple sonrisa, haciendo que Yoshiro esbozara una tranquila en su rostro.

—Sin embargo, eso no es a lo que vine— empecé a decir a la par que tanto Yoshiro como yo comenzábamos a caminar, habiéndolo hecho el pokémon por mera inercia ante los pasos que comencé a dar yo en primera instancia, mientras que el Zoroark solo me miraba con duda.

"¿Entonces?" — preguntó nuevamente Yoshiro, a lo que yo solo le doy un simple golpe inofensivo a su brazo derecho.

—Estaba recordando lo que ocurrió con Giratina, debo reconocer que me sorprendiste— empezaba a decir, haciendo referencia al estado aural de Yoshiro —Pero… eso también me hizo pensar en algo…— mis palabras confundían levemente al pokémon, mientras que este me escuchaba atento de igual manera

—No estás en condiciones de enfrentar un enemigo de nuestro nivel sin mi ayuda…— dije en crudas, pero a la vez ciertas palabras, a lo que Yoshiro se desanima levemente luego de escucharlas, solo para volver a exaltarse en el momento en el que una victoriosa sonrisa se enmarca en mi rostro.

.

.

.

.

—Y es por eso que vamos a conseguir el que sí lo estés— reconocí finalmente, haciendo que Yoshiro solo me observase asombrado ante las indirectas que aquellas simples palabras denotaban, mientras que, a lo lejos, la silueta de Takeru esperándonos se vislumbraba...

.

.

.

.

.

.

.

.

Muy bien amigos… este es… ¡Este es el final de El resultado de la elección!, Eterna voluntad se avecina finalmente, la aventura final de nuestros personajes… la última trilogía… espero les haya gustado el cap ^^ ya en un tiempo más (no será corto :v, vuelvo a la uni y tengo pensado darle varios "toques" al próximo libro, sed pacientes)

Zephyr Exe Sería lindo que los momentos en familia no se arruinaran xD, pero aún falta mucho para que llegue aquel ansiado momento, pero eso no significa que no se pasen buenos ratos jajaja.

Omitiré respuesta a la segunda pregunta por el propio bien de la trama y la aniquilación total que tendría por obra de Ryo, Takeru y Yoshiro luego de relatar tal suceso.

¿Algún día pelearán 1v1 con toda su fuerza habida y por haber?... Ya lo descubriremos en… Eterna voluntad.

Ahora ya vez el cómo funcionaba la máquina XD, hacía mucho que había deseado relatar a Yoshiro devuelta cómo un Zorua al lado de una Haruko Lucario, bueno… deseo "autocumplido" ajjajja.

Ahora si me temo que retaré a tu paciencia u-u, prometo una buena historia… pero me tomará tiempo esta vez u-u

Lord fire 123 weee, estás escribiéndome desde un ciber XD, si nos ponemos exigentes literalmente estás gastando dinero durante los minutos que utilizaste para escribir tu comentario, no tienes absolutamente nada por lo que pedir disculpas, espero puedas conseguir un compu nuevo, o encontrar alguna manera de solucionar el problema :/ yo me volvería loco sin el mío y sin poder escribir con ello XD jajaja

Pensamos todo esto acerca de Osamu, mientras que ni siquiera revelo quién será la pareja de la chica, ese momento si que será extremo XD

Giratina intentó "destruir" a Ryuji una vez que este entró a su dimensión por primera vez, supongo que incluso ese pokémon tiene miedo de quedar "encerrado" dentro de alguna máquina si es que este llegara a atacarla, uno nunca sabe… y aún hay muchas cosas que se desconocen y quedaron escondidas dentro de aquel laboratorio (~o-o)~

Y por segunda vez te digo que no te disculpes XD, se agradecen tus comentarios de por sí, independiente del momento en el que los pones :3

Eso sería todo amigos… me despido y….

¡Nos vemos en Eterna Voluntad!