Doble Negativo.
Summary: Una relación exótica, competitivos por naturaleza, buscando el límite entre lo permitido y lo prohibido, podrían caer presos de sus intensos juegos, victimas de lo exquisitamente desconocido.
Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Stephenie Meyer, la historia aquí desarrollada es de mi completa autoría y por ende queda PROHIBIDA la copia parcial o total del texto sin mi autorización previa. Gracias por su comprensión.
Capítulo I
Resignación y Superación.
Lea Nota de Autor al Final. Gracias y ahora: Disfrute.
Bella despertó esa mañana, creyendo que era aún temprano, aunque en realidad faltaban pocos minutos para el medio día. Sentía que su cabeza iba a estallar tan pronto como se levantase y pusiese de pie. Tanteó a ciegas buscando a Alice que se había quedado a dormir con ella luego de la borrachera que habían pasado juntas, pero no la encontró. Abrió los ojos con dificultad y se encontró con un reluciente sol que alumbraba su ventana.
—¡Ali! —llamó Bella—. ¿Dónde demonios te has metido mujer?
Alice se había levantado temprano, luego de haber devuelto todo el licor de su estómago y viendo que ya no reconciliaría el sueño, se levantó a hacer una sopa levanta muerto y borrachos, así decía su abuela.
—En la cocina —respondió Alice que estaba esperando que la sopa hirviese.
Las vagas imágenes que tenía de la noche anterior le llevaron a corroborar que había sido una noche extrema. Habían salido a bailar luego que Bella le contase a su amiga de la horrible ruptura con su novia. Bella había llevado una relación sólida, en realidad la única, con Lucy, estaban prontas a cumplir cinco años juntas cuando todo se derrumbó de la noche a la mañana. Luego de semanas en cama, Alice la logró sacar de allí y llevarla a una disco, aunque el resultado fue el mismo de siempre, Bella había bebido tanto que probablemente no recordase nada de la noche anterior y su cabeza estuviese partiéndose en miles de trizas.
—¿Qué tal esa cabeza? —sonrió Alice bebiéndose un té de limón.
—Horrible ¿Cómo demonios estás tú en pie sin ninguna queja? —murmuró Bella aún somnolienta y adolorida.
—Anoche me limité sólo a un trago, mientras que tú, pasaste desde la cerveza hasta el Whisky, ida y vuelta, querida —revolvió la olla con la sopa.
—¿Qué estás haciendo? —sonrió Bella acercándose a Alice, inhaló el aroma que desprendía la olla y se saboreó—. Huele rico.
—Me encantaría decir lo mismo de ti —sonrió Alice —. Pero estás pasada a antro de mala muerte, será mejor que te des una buena ducha antes de sentarte a comer.
Bella miró a Alice con los ojos abiertos de par en par, pero de inmediato se dio cuenta de lo extraño que sería para su amiga que ella le viese así, por lo que tomó una toalla y rápidamente se marchó al baño sin poder quitarse las imágenes de su mente. Alice había hecho un gesto tan similar a Lucy, había sido tan… dulce. Se metió bajo la ducha con agua tibia y dejó que el chorro de agua cayese sobre su cabeza hasta aturdirla.
Lucy había sido la novia perfecta, cuidó de Bella cuando Charlie murió, estuvo para ella cuando decidió entrar a estudiar, cuando egresó, todo en cinco años, casi cinco años. Y el dolor le mermaba todo su interior, todo parecía caerse a pedazos, estaba siendo consumida por los recuerdos y no sentía fuerzas ni siquiera para mantenerse en pie, pero Alice había insistido tanto en salir, en ayudarla, pero Bella sentía que ya no era la misma, se sentía destruida y lo único que hacía era quedarse en la cama y ver un pésimo programa de televisión.
—¡Ya está listo! —gritó Alice desde la cocina.
—Ya voy —gritó en respuesta Bella.
Se secó rápidamente y se vistió lo antes posible para no hacer esperar a su amiga. Alice era ahora quién le estaba dando ese soporte para seguir en pie, era una gran amiga, la única, junto con Rose que no se habían alejado de ella cuando dio a conocer su preferencia sexual. Habían seguido siendo tan unidas como siempre.
—¿Qué harás hoy? —preguntó Alice ofreciéndole el tazón con sopa.
—Nada —respondió Bella mientras bebía un poco —. ¡Está caliente!
—Claro, ¿Qué esperabas? —alzó la vista Alice —. Bueno, me encantaría quedarme toda la tarde, pero tengo que acompañar a Jasper a elegir algunas cosas para su trabajo.
—No te preocupes —sonrió Bella —. De todas maneras gracias por todo.
Cuando Alice se marchó se sintió el vacío en la casa, a pesar que la luz se esparcía con fuerza por las habitaciones y que parecía más alegre y con más vida con tanta luz, Bella seguía sintiéndose miserable y sola, tristemente sola. Tuvo la brillante idea de ver alguna comedia, hasta que recordó que tenía unos dvds que Lucy había comprado y que ella no había visto. Sabía que era una mala idea, pero dejó correr el dvd para ver la película, lo que resultó siendo una terrible idea, era una película de comedia, pero era comedia romántica. Así que terminó llorando como Magdalena y se fue en búsqueda de alguna botella de vodka a la que aún le quedase por lo menos un vaso.
Cuando sonó la contestadora se quedó esperando a ver quién dejaba algún mensaje, con la clara ilusión que fuese Lucy, pero de ella no había sabido nada desde que se marchó sin avisarle y dejándole nada más que una nota que decía que se iba porque había encontrado a alguien y que estaba cansada de vivir en monotonía.
"Bella, sé que estas ahí, será mejor que levantes de inmediato el teléfono y me contestes si no quieres tenerme allí en diez minutos"
Era Edward, un amigo al que hacía meses que no veía porque ella había decidido no salir más, hasta que Alice la obligó, de seguro vendría a sacarle en cara que había aceptado la invitación de su amiga y no la de él.
—¿Qué quieres? —respondió Bella el teléfono mientras se servía un trago.
—Voy para allá en diez minutos —dijo Edward —. Llevo algo especial, así que será mejor que te prepares para esta noche.
—Edward no quiero que ven… —él le había cortado.
Muy clásico de él, solo había llamado para asegurarse que estuviese allí y aunque ella le negase el acceso se las ingeniaría para llegar, por lo que sería mejor estarle esperando. Cuando Edward llegó Bella se había atado el cabello, usaba una camiseta vieja y unos jeans que parecían sacados de caridad.
—¿Podrías verte peor? —Edward alzó una ceja mientras le entregaba las bolsas —. Mejor no quiero una respuesta a eso.
—No estoy de ánimos, Edward.
—¿Cuántos kilos has perdido? ¡Vas a desaparecer! —dijo sacando los licores que traía, junto con algunas cosas para comer.
—Supongo que no sería mala idea hacerlo —murmuró Bella apagando la televisión.
Edward era uno de los pocos amigos que le quedaban, Bella no solía ser muy comunicativa, eso se lo dejaba a Lucy quién tenía una amplia gama de amigos y conocidos, pero ella se limitaba a hacerse amiga de los amigos de Lucy, que por cierto les caían muy bien, pero una vez que Lucy la dejó sus amigos se fueron con ella, como es de esperar, por lo que volvía a estar sola.
—¿Qué demonios estabas viendo? —dijo Edward revisando la caja del dvd —. ¿Quieres cortarte las venas?
—Sí, Edward con una comedia —dijo echándose en el sofá.
—Es una comedia romántica, Bella —alzó una ceja —, pero bueno, si quieres exterminarte viendo todo este tipo de cosas, es tu problema, yo vengo aquí porque me has prometido que una noche saldremos a bailar y pasarla bien y se la has dado a Alice y no a mí, así que saldrás a mover tu esquelética figura aunque tenga que arrastrarte.
—Vete a conseguir una conquista en algún bar y deja de molestarme —bufó Bella mientras bebía su trago.
Una de las tantas cualidades de Edward era que nunca escuchaba a Bella y esta vez no habría diferencia alguna al respecto. Sabía que su amiga lo necesitaba en ese momento y prefería estar con ella que con cualquier chica que conociese en un bar para la noche y luego en la mañana serían completos desconocidos.
—No tengo con quién quedarme ni a donde ir —murmuró Edward.
—Te lo creería, pero te conozco —sonrió Bella —. Pero bueno, ya que no quieres reconocer por qué estás aquí, será mejor que hagamos algo.
—Será mejor que yo haga algo por ti, Bella —se levantó Edward —. Tienes esta casa hecha un desastre y estoy seguro que lo poco ordenado que veo es porque Alice hizo lo que más pudo.
—¿Para dónde vas? —se levantó rápidamente del sillón pero no alcanzó a impedirle que entrase.
La habitación de Bella era un autentico caos, la ropa de días estaba desparramada por el suelo, mezclada con la ropa limpia que también estaba en el suelo, la cama estaba deshecha y se notaba que no había sido tendida desde hacía semanas. Había platos y tazas en el suelo y en la mesa que por alguna extraña razón no habían alcanzado a llegar al lavaplatos. Las cortinas estaban corridas y las ventanas cerradas, acumulando un extraño olor, mezcla de alcohol y suciedad. Edward abrió de inmediato las ventanas.
—Esto es asqueroso, Bella —murmuró.
—No he tenido tiempo de ordenar —susurró Bella avergonzada.
—¿Qué no has tenido tiempo? —se volteó a mirarla —. No has hecho nada en semanas, en el Spa no te han visto hace un mes y probablemente todo ese tiempo estas cosas llevan en el suelo pudriéndose, Bella.
Edward tomó el colaless que Bella había dejado botado, lo tomó como si sus dedos fuesen pinzas y lo levantó con evidente desaprobación. Bella se avergonzó de sí misma, por lo que corrió a quitarle su ropa interior.
—No toques eso —frunció el ceño y comenzó a ordenar su ropa.
—Bella, será mejor que dejes esto hasta aquí —Edward se afirmó en el umbral de la puerta.
—No entiendo —dijo mientras continuaba ordenando.
—Bella esto no es sano, vivir en la casa que ustedes eligieron para vivir, estar en la habitación con la que estuviste con ella, no es sano —respondió Edward.
—¿Qué quieres que haga entonces, que me mude? —dejó de recoger la ropa y miró a Edward —. No puedo cambiarme de casa así como así, no tengo un lugar donde ir y…
—Bella, esas son excusas. Pondrás en venta esta casa, cuando tengas el comprador, comenzamos a mirar un lugar diferente para ti, es simple —insistió Edward.
—Porque de la boca para fuera es simple —salió de la habitación hecha una furia.
Bella no comprendía qué demonios quería Edward de ella, irse de allí era una idea estúpida, abandonar todo y dejar todo atrás es fácil cuando tú no lo tienes que hacer, pero aquí estaban los hermosos recuerdos que ella había tenido con Lucy, las maravillas que había vivido aquí no las viviría en otro lugar.
—Bella —Edward se acercó a ella —. Debes madurar esto, debes salir, conocer gente, intentar despejarte. Te dejé sufrir dos meses, viendo cómo te hundías más en vez de salir, ya es hora que dejes eso atrás, ella no va a volver y tú aquí tampoco saldrás adelante.
—Me explicas ¿cómo alguien como tú, que juega con las mujeres y las deja, puede decir algo así? —le encaró Bella.
—Yo a ellas no les prometo nada y ella saben a lo que van, no me cambies de tema —sentenció Edward —. Es lo mejor, Bella y no es lo mejor para mí, sino para ti.
Pero Bella no estaba pensando en todo lo que Edward había dicho. Ella ya había sufrido suficiente, estaba de acuerdo, pero no podía negarse que quería salir adelante aunque doliese , quería ver la luz de nuevo.
—Quiero ser como tu —dijo repentinamente.
Edward dejó de servir el trago y se sentó.
—¿Qué dijiste?
—Que quiero ser como tú, quiero no involucrar más sentimientos, no quiero promesas. Quiero una noche lujuriosa con chicas diferentes cada noche. Olvidarme del mundo como lo conocía —sonrió Bella.
Edward la miró. ¿Cómo era posible que Bella tuviese semejante idea? Con su escasa estatura, con esa delgadez que se transformaba en fragilidad a penas él la veía, con ese menudo rostro y esos ojos achocolatados tímidos, era difícil imaginar a Bella de otra manera que no fuese adorable y tierna, a pesar que ahora las tremendas bolsas negras que colgaban debajo de sus ojos la hacían ver espantosa.
—Ser como yo no tiene nada de gracioso, Bella. No para ti —bebió del licor —. Eres muy sentimental, estarías con una sola y terminarías enamorada deseando verla de nuevo y formar una vida con ella.
—Pero quiero cambiar, quiero dejar de ser así, no quiero estar atada a nadie, nunca más —dijo firmemente.
—Lo que me pides es tremendamente estúpido —bufó.
—Pero puedes enseñarme, prometo intentar aprender, si ves que no soy capaz no lo intento más —abrió los ojos de par en par.
—No veo a donde llegaremos con esto —murmuró Edward.
—¿Es eso un sí? —sonrió Bella.
—Es un supongo, sólo si dejas esta casa y te vas a un departamento, decoras todo de nuevo y te deshaces de todo lo viejo, sólo entonces podría siquiera pensarlo —Edward estaba seguro que ella no haría nada de eso.
—Está bien —Bella se dio valor —. Así se hará, así que ahora mismo vamos a buscar un corredor de propiedades para que venda esta casa.
Bella estaba cansada de sufrir y sentir el dolor calándole hondo en el pecho, quería liberarse de eso y si se tenía que convertir en una versión femenina de Edward, entonces lo haría. Sabía que su amigo nunca se había enamorado, que siempre había sido un muchacho precoz y don Juan, que anteponía el sexo a los sentimientos y simplemente lo hacía por el placer de la libertad, quizá esta manera de pensar le había hecho llegar tan lejos y ahora tenía una empresa muy exitosa. Bella quería ser igual de exitosa.
Cuando Bella contactó un corredor de propiedades el día lunes y le informó a Edward que ya estaba todo listo y andando, este no lo podía creer, menos le creyó cuando le dijo que tenía un comprador que ofrecía lo que ella pedía y que estaba buscando un departamento.
—¿Es en serio? —dijo Edward por teléfono.
—Claro que lo es, estoy buscando un departamento céntrico, cerca del Spa, así que hoy iré a cerrar el negocio con el comprador de la casa y a buscarme un lugar que me guste, cualquier cosa te cuento —respondió Bella.
Bella estaba decidida a hacer algo por ella misma, quería salir adelante, quizá no sabía exactamente qué era lo que pretendía conseguir, pero tenía todas las ganas de hacerlo. Edward había dado en el clavo, sabía que la chica con espíritu de superación estaría en algún lado, detrás del fantasma que había dejado Lucy, y así fue, sólo que no esperó que fuese ni tan radical ni tan rápido el cambio.
—¿Aló? —contestó Edward.
—¿Ocupado? —sonrió Bella que iba de camino al Spa.
—No, ¿Qué ocurre?
—Acabo de comprarme el departamento que te había contado, luego del trabajo me iré a comprar cosas para decorarlo ¿Quieres venir? —sonrió Bella —. Invitaría a Alice, pero está ocupada con el viaje de Jasper.
—Nos vemos a las 18:00 horas fuera del Spa, te paso a buscar —dijo Edward antes de cortar la llamada.
Finalmente cuando Bella comenzó a elegir muebles, Edward se dio cuenta que había demasiado por hacer por Bella y por el dichoso departamento nuevo, por lo que le ayudó a elegir los sofá, los cuadros, las mesas y cuando fueron a electrónica le regaló la televisión, el equipo de audio y un laptop nuevo.
—Para que elimines esa chatarra que era de ella —sonrió Edward.
Cuando Bella se distrajo con otros cuadros, Edward le pidió que eligiese luego alguno, porque probablemente no alcanzarían a enviarle todo al edificio y tendría que esperar hasta mañana, pero Bella indecisa no pudo hacerlo hasta que probablemente fuese tarde.
—No podremos hacerle entrega de esto de inmediato —dijo la vendedora a Edward —. Por lo que mañana a medio día podríamos entregárselo.
—Pero…
—Alyson —dijo Edward con un tono de voz grave —. Me encantaría poder esperar por estos muebles, así mañana quizá podría pasarme por la tienda con la excusa exacta para verte, pero no me es posible esperar ¿Existiría algún costo extra si insisto en que los necesito ahora?
—Es que me es imposible… —la voz de la chica parecía más arrastrada que ella misma.
—Alyson —insistió Edward —. No me molestaría abonar un poco más de dinero con tal de tener esos muebles y una cita contigo.
—No depende de mí, hablaré con el jefe, deme un minuto —dijo sonriente la vendedora y salió corriendo a hablar con el jefe.
Bella quedó sorprendida, jamás habría pensado que Edward fuese tan manipulador, en realidad sabía que era manipulador, pero tanto al punto de obtener todo lo que quería parecía un tanto exagerado, pero certero. En dos minutos la chica había vuelto sonriente con la autorización para ir a dejar los muebles y sin recargo alguno a la cuenta, por lo que Edward sonrió victorioso.
—Tome —dijo la vendedora cuando ya se iban.
Le había tendido su número de teléfono para la anhelada cita con el seductor incansable Edward Cullen.
—Será un placer llamarte uno de estos días, Alyson —dijo con su voz y mirada felina.
—Eres de lo peor —dijo Bella cuando ya habían salido de la tienda.
—Debes ir aprendiendo a ser lo mejor de lo peor, si quieres ser como yo —sonrió.
—Está bien, primer paso listo Edward. Ahora ¿Cuál es el segundo paso? —dijo entusiasmada.
—Salir del closet, Bella, salir del Closet —aceleró hasta el fondo sin dejar siquiera que Bella pudiese ponerse bien el cinturón, mucho menos dejó tiempo para que respondiese a su declaración.
Hola Chicas.
IMPORTANTE: olvidé decirles que el Prologo está situado a mitad de Fic, aproximadamente.
Así que ahora están conociendo la historia previa al prologo que habían leído.
¡GRACIAS POR SUS REVIEWS!
Espero que se animen a dejar en este capítulo también, si te gustó recomiendalo.
Nos leemos pronto.
Manne Van Necker
