Doble Negativo.


Summary: Una relación exótica, competitivos por naturaleza, buscando el límite entre lo permitido y lo prohibido, podrían caer presos de sus intensos juegos, victimas de lo exquisitamente desconocido.

Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Stephenie Meyer, la historia aquí desarrollada es de mi completa autoría y por ende queda PROHIBIDA la copia parcial o total del texto sin mi autorización previa. Gracias por su comprensión.


Capítulo V

Antiguos Clichés.


Importante información en Nota de Autor al final del capítulo.


Ese sábado Edward canceló sus planes con Bella para poder juntarse con sus amigos, le hacía falta tener una noche con ellos y disfrutar de una conversación masculina, que no podía conseguir con Bella a pesar de que lo que ellos tenían bordeaba lo masculino. Pocas veces Edward era de llamar a los chicos para reunirse a beber en algún bar, menos era para invitarlos a su casa a beber, pero a pesar de eso ellos asistieron a la hora acordada, cocinaron y se sentaron en el sofá a comer.

—¡Finalmente recuerdas llamarnos! —le criticó Emmett.

—Desde que esa mujer se apareció no hace otra cosa que raptarte —se burló Mike.

—Si te ibas a enamorar nos habrías avisado para rehacer planes — añadió Seth.

—Basta ya —dijo serio Edward —. No vamos a pasarnos toda la noche hablando de mí y de mi vida ¿no?

—No, ciertamente que no, pero de seguro podemos hablar de la vida de Bella —dijo Seth.

Las voces masculinas que llenaban la habitación se convirtieron en risas ante el comentario de Seth, todas menos la de Edward, evidentemente, quién había pensado, inocentemente, que esa noche podría pensar en otra cosa que no fuese en Bella, en su estúpidas apuestas y en lo irritado que se sentía por saber que ella llevaba la delantera.

—Es hora de cambiar de tema —interrumpió las risas Jasper —, ya que si continuamos por esta vía de seguro Edward nos tiene de patitas en la calle más temprano que tarde.

La evidente molestia de Edward no sólo se reflejaba en su rostro, sino que el ambiente se tornaba incómodamente tenso a penas él se lo proponía y claramente no quería hablar de Bella, por lo que cambiaron de tema, comenzaron a hablar de cosas banales, de la caída de la bolsa, de lo bien que a Edward le estaba yendo con su nuevo negocio, de que a Jasper las cosas le estaban funcionando de maravilla con Alice, de la eterna soltería de Mike y de cómo iba el equipo de Basketball que habían formado Emmett y Seth recientemente.

—¡Bella! —chilló Alice golpeando la puerta de su departamento —. ¡Bella, abre de una vez, niña!

Bella se levantó de la cama sin ánimos de hacerlo, no tenía ni la más mínima idea que hora era, pero tenía claro que no era la suficiente para querer estar en pie, aunque cuando vio la hora y comprobó que eran las ocho de la noche no lo pudo creer. Luego de ir a dejar a la chica a otro bar, porque esta no aceptó irse a su casa y de haberle entregado los quinientos dólares prometidos, Bella se fue a dormir y cayó rendida en su cama sin saber de mundo hasta que escuchó los chillidos de su amiga.

—Vale, vale —murmuró aún dormida —. Alice, pasa.

—¡Mi madre, Isabella! —dijo a penas puso un pie dentro—. No llevas ni dos meses viviendo en esta casa y ya parece un antro de mala muerte. ¡Por Dios, mujer!

—Sólo por hoy lo pillas así —dijo refregándose los ojos —, ya en un rato ordeno todo ¿Y tú?

—¿Qué yo qué? Te informo que desde que has tenido la brillante idea de juntarte con Cullen llevo una vida de pareja más tranquila y armoniosa que nunca, Jasper está casi todo el día en casa, disfrutamos de hermosas cenas —dejó su cartera en el sofá y se sentó —, todo va de maravilla desde que sacaste al demonio Cullen de mi vida, el problema es que el caos se trasladó a la tuya, ¡Dios mío, es cosa de mirarte!

—¿Qué tengo de malo? —alzó los brazos Bella —, yo estoy perfectamente, Lucy es pasado, ahora el presente tiene tantos nombres que ni los recuerdo ¿Cómo se llamaba la última?

Bella sabía que lo mejor que podía hacer era tomar esto por una broma, sabía que si hablaba seriamente con Alice sólo conseguiría un sermón de esos que jamás tuvo de su madre, de esos que ponían el grito en el cielo, así que, conociendo como conocía a su amiga se limitó a seguirle la corriente de la conversación, hasta que finalmente le develó el motivo de su visita.

—Jasper se ha ido con Cullen, otra vez —murmuró.

—¿Con Edward? —frunció el ceño —, se suponía que hoy en la noche salíamos juntos.

—¿Otra vez? Pues menos mal que no, aunque no sé si alegrarme o no, porque cada vez que el demonio te suelta coge a Jasper y ya no sé qué hacer para que ese hombre deje en paz a mi hombre y a mi mejor amiga.

—No exageres, de seguro me dejó algún mensaje en el buzón de voz al no responderle el teléfono, pero bueno ¿Qué quieres hacer? Ya estamos aquí, me has despertado y algo tenemos que hacer, después de todo estás relativamente soltera.

Alice esperó que Bella se duchara y se vistiera, pero en ese tiempo no soportó el hecho de estar sentada y no hacer nada, por lo que se dispuso a ordenar un poco el desorden de su amiga. Una vez que dejó el living en una inmejorable condición y limpió un poco la cocina que parecía un desastre, tal cual como la dejaba Jasper cada vez que entraba, recién cuando vio que se veía mucho mejor, fue capaz de sentarse en el sofá y esperar a Bella.

Salieron de compras, esa fue la excusa que tuvo Alice para sacarla a dar una vuelta, en realidad se trataba más que eso, por lo poco que ahora veía a Bella había notado un cambio en ella que era absolutamente desagradable. Bella, la chica tierna que ella había conocido había desaparecido, de seguro por culpa de Cullen, ahora su amiga ya no vestía como una decente señorita, ahora parecía una rockera desaliñada, con el maquillaje intenso, había perdido el gusto por los accesorios, los tonos rosa y suaves que tanto antes le gustaban, ahora solo faltaba que se pusiera unos pantalones de cuero ajustados y en vez de zapatos usase botines de soldado. ¿Qué había pasado con aquella dulce Bella? Una apariencia tan pulcra y a la moda que tenía, era uno de los motivos por los que Alice se sentía orgullosa de su amiga, pero ahora todo era un cambio tan radical, desde que Lucy la había dejado Bella se había tornado en alguien completamente desconocido para ella y eso que era su mejor amiga, no podía creer que la estaba viendo así. Alice no tardó en notar quién había sido el culpable de todo esto, era evidente que no sólo era la pérdida de Lucy, sino también el exceso de compañía de Edward, el maldito demonio que se había inmiscuido en la vida de todos, incluso, cuando se adueñaba de Jasper por fin de semanas enteros, conseguía cambios en su amado, llegaba con frases típicas de Edward, respuestas que dejaban bastante que desear y lo peor de todo, costaba más de una semana quitarle ese tono altanero con el que le respondía.

—¿Qué has hecho contigo, Isabella? —dijo pidiéndole que volteara —, no sé de dónde habrás sacado esta ropa, pero te aseguro que a la prostituta que se las robaste le has hecho un favor.

—¡Hey, hey! —dijo Bella alejándose un poco de su amiga —, para ahí, nena, me gusta mi nuevo estilo, ya sabes, estoy en la etapa en la que tengo que definir mi nuevo yo y créeme, me gusta bastante.

—¡Maldito sea el día en que ese demonio de Cullen se apareció en nuestras vidas! —dijo alzando las manos al cielo.

—¿Has hablado con Rose? —dijo luego de una larga pausa.

—No mucho, la verdad, ha estado bastante ocupada y no la culpo —sonrió al encontrar la blusa perfecta para Bella.

—¡Mira que hermosa es! Pruébatela —le ordenó.

Ya habían visto la televisión y se habían comido todo lo que había cocinado Edward, por lo que el siguiente paso entre su plan masculino de un sábado por la noche era jugar Póker. Se sentaron en la mesa redonda que Edward tenía destinada al juego y junto con una ronda de licor se sentaron a apostar sumas considerables de dinero sin miedo a desfinanciarse, el único que tendía a apostar con mesura era Seth.

—Edward —dijo Emmett —, hablando en serio y sin ánimos de burla ¿Por qué demonios estás así?

La pregunta le sorprendió, miró a Emmett para corroborar que aquel cuestionamiento no fuera obra de algún plan que le permitiese sacar partido de su desconcentración y ganar el juego, pero lo que vio en Emmett era preocupación real, algo extraño en él, pero real.

—¿Estar cómo? —dijo Edward bebiendo de su copa.

—Hablando seriamente —volvió a repetir —, desde que pasas el tiempo con Bella algo raro hay en ti, no lo sé, estás todo el día pensando en ella, si no es que hablas con ella, le marcas el teléfono, le mandas unos mensajes de texto y sales de fiesta con ella ¿Qué demonios pasa allí?

En la mesa había un rotundo silencio, todos estaban fingiendo concentración en su juego, aunque la verdad era que estaban pendientes de la respuesta de Edward, evitando que este notara demasiado interés en ella, puesto que podría complicar las cosas y finalmente no respondería nada.

—Somos amigos, estamos pasando tiempo juntos, ya sabes, la dejó su novia y no lo ha pasado nada bien, los amigos están para apoyarse ¿No? Y en estos momentos tan difíciles pues le quise tender una mano ¿Qué hay de malo en eso? —alzó una ceja.

—Yo te voy a decir que hay de malo —interrumpió Jasper —, lo malo es que conociéndote vas a volver a caer en el juego de Isabella Swan y cuando eso pase no queremos estar presentes en absoluto, no queremos recogerte como la última vez.

Si, Edward sabía perfectamente a que se referían. Cuando estaban en el Instituto y Bella llegó ese año como nueva estudiante Edward sintió un flechazo automático hacía ella, vivía, comía, soñaba con Bella, todo era con ella, no la dejaba ni a sol ni a sombra, ambos eran su todo, aunque para él Bella era más que una amiga, para él era su primer enamoramiento, el problema fue cuando Bella conoció a Lucy, ya Bella no estaba con él todo el tiempo, le había reemplazado completamente, ahora todo lo hacía con Lucy, y cuando Edward se sintió destrozado, sus amigos, los mismos con los que ahora estaba en la partida de Póker, le incentivaron a declararse, así que, como todo niño con su primer amor, cortó una flor que pilló en el jardín de la vecina y se dispuso a caminar a la casa de Bella, como en esa época era verano, de seguro su amiga estaba en el patio de la casa. Caminó nervioso pensando en todo lo que le diría, para su edad, se esperaba que fuese un éxito ya con las mujeres, pero como sólo había tenido ojos para Bella, se sentía un completo novato en el asunto. Pilló la reja del patio abierta y se dispuso a caminar para ir al encuentro de su amiga, que estaría tomando el sol, pero se quedó de una pieza cuando vio que Lucy estaba allí, con Bella, su Bella, pero no pudo vitar llevarse las manos a la boca cuando vio que ambas estaban enrolladas en un apasionado beso, una sobre la otra frotando sus cuerpos en simples trajes de baño. Esa había sido la última, en realidad, primera y última vez que Edward tomó en serio a las mujeres.

—No habrá última vez, no soy un idiota que tropieza dos veces con la misma piedra, además Isabella es del mismo bando, es competencia, me quita las mujeres de las manos, el otro día salí con ella y se llevó a las chicas mientras que yo me quedé haciendo un triste brindis solo en la barra. ¿Crees que después de haberla visto teniendo sexo con una mujer la vería como una candidata a mi cama?

En ese mismo momento Edward se dio cuenta que no debería haber mencionado la palabra, en ese mismo instante todos los pervertidos de sus amigos estaban teniendo una imagen mental de lo que él había visto en con sus ojos y de seguro eso no sería nada bueno, pronto saltarían las preguntas más incomodas y tendría que hacerles frente.

—¿En serio que viste a…? —dijo Seth alucinado.

—Si —interrumpió Edward —, la vi, pero no es algo que haya disfrutado, fue incomodo, incluso para mí, además me sentí muy culpable porque, bueno, no sé, no me gustaría que ella llegase cuando yo estuviese teniendo sexo con una mujer.

—Fuese como fuese, algo cambió en ti, estoy seguro, quizá te sirvió para asumir su homosexualidad de frente —añadió Emmett.

—Créeme que si se trata de asumir su homosexualidad, lo hice desde hace mucho, cuando la pillé con Lucy, así si me preguntas por si es que me afectó, no, no lo hizo, es sólo que me molesta que pueda a llegar a ser mejor que yo con las mujeres, no me gusta el hecho de verla como una competencia —bufó.

—¿Preferirías verla como una compañera? —dijo Mike —, ya sabes.

—¿Qué es esto? —dijo Edward dejando sus cartas sobre la mesa —. ¿Un interrogatorio? ¿Estoy en terapia o qué?

El silencio volvió a la mesa, nadie quiso ni dijo nada, todos sabían que con Edward los temas importantes tenían que tratarse de a poco, así había sido la primera vez, porque el resto del tiempo solía comportarse de una manera completamente diferente, como si nada le importase, sólo sus amigos, aquellos que estaban allí con él, sabían que Edward tenía un comportamiento extraño cuando algo realmente le afectaba, y desde que estaba con Bella algo le estaba afectando y como todos son curiosos, querían adivinar qué era.

—Si dices que no te afecta nada de lo que Bella haga o deje de hacer, podríamos apostar qué tan cierto es eso —dijo Mike —, miren, el asunto sería simple. Tú dices que has superado a Bella y qué prefieres verla como una compañera que como una rival, pues bien el trato es el siguiente: Consigue que Bella pase una noche contigo, o sea ten sexo con ella. Si consigues eso, creeré que realmente lo has superado y que realmente has sido mejor que ella, porque si consigues que un homosexual cambie de bando, nadie podrá superar tu hazaña, ni siquiera Bella.

Nuevamente el silencio incomodo se adueñó del momento, Edward, quién estaba seguro que no quería entrar en juegos burdos con Bella, se quedó en silencio. Sabía que Mike había urdido cuidadosamente la propuesta a tal punto que si la rechazaba quedaba dañada su hombría, su credibilidad como galán y también, muy dentro de él, quedaba esa espina que una vez se clavó, esa ilusión de tener a Bella, quizá no fuese del todo malo apostar por ello.

—¿Qué pasa? —incitó Seth a una respuesta —, ¿Pones en duda tu capacidad?

—No se trata de eso, no sean inmaduros, respeto la decisión de Bella de elegir con quién tener sexo, ella no está disponible para mí y punto —alzó una ceja —. No entiendo cual es la obsesión que ustedes tienen con Bella y conmigo. Se supone que soy yo quién no lo superaba.

—Voy con dos mil dólares de apuesta —dijo Emmett.

—Yo con quinientos —dijo Seth.

—Dos mil —añadió Mike.

—¡No! —dijo incrédulo —, saben que el dinero todo lo puede, pero ¿Qué son ustedes? ¿Quieren que mi amistad con Bella se vaya a freír monos a la áfrica?

—Dos mil —finalizó Jasper.

—¡¿Qué? —gritó Edward —. ¿Tú también te unes a esta estupidez?

Luego que Jasper pensó en las posibilidades, vio que algo bueno podría sacar de aquello, de una vez por todas Edward podría abrir los ojos y darse cuenta que existe un mundo más allá que las relaciones casuales, que quizá podría afirmar su vida de una vez y buscar una novia seria y para eso tenía que quitarse a Bella de una buena vez, porque Jasper sabía que jamás había sido capaz de superar a Bella, no, desde la vez que la vio con Lucy sufrió una obsesión que llegó a tal punto que quiso competir en un punto en el que era imposible hacerlo, por eso se volvió quién es y quizá esto le sacara del profundo hoyo en que se hundió por culpa de ella. Quizá Bella era la única que podría sacarlo, para bien o para mal.

—Es tu mejor opción, Edward y ganarías mucho dinero si lo consigues —sonrió Jasper.

—Si se trata de dinero me sobra —murmuró —, por lo que difícilmente conseguirían convencerme, se necesita algo más que dinero para hacerlo.

—Sí, lo sabemos —sonrió Mike —. ¿Quién demonios te crees que somos? Por eso mismo lo hemos hecho, porque estás compitiendo contra ti mismo. Si consigues a Bella sería tu meta mayor, lograrías llegar a tu límite. La chica que siempre quisiste, la que nunca pudiste tener y aquella que ni siquiera está a tu alcance. ¿Qué mejor? Si logras llevarla a la cama no tendrás mayor satisfacción y además una cantidad considerable de dólares en el bolsillo. ¿Qué te parece?

Todo sonaba demasiado tentador, no el dinero, ni la apuesta, sino la estúpida pero inteligente explicación que Mike le había dado, pero había algo importante a lo que Mike no había apuntado para que él diera un Sí definitivo y ese algo, era venganza. Después de que Bella se llevase a un sinfín de mujeres en desfile a su cama con una facilidad sorprendente, más la última chica que se la arrebató en una abrir y cerrar de ojos, existía algo más que Edward anhelaba y eso era venganza, quizá un pequeño escarmiento para que supiese quién mandaba allí.

—Sí, acepto, pero que conste que esto no tiene fecha de caducidad, primero debo trabajar la presa antes de llevarla al matadero.

—Sí —dijo Seth —, no se trata de cuándo la lleves a tu cama, se trata de que la lleves, eso sí cuanto antes mejor, así saciarás nuestra curiosidad más rápido.


Hola.

Primero que todo, gracias por continuar leyendo esta historia.

Mi tardanza se debió a que hace poco he vuelto de mi viaje de Europa, y que he tenido que ponerme al día en la Universidad.

Noticias: He creado una página de facebook, búsquenla es Manne van Necker y denle me gusta.

Allí sabrán qué día actualizaré, podrán ver mis originales, además de tener una comunicación más directa.

¡gracias por todo y espero sus reviews y sus me gusta en facebook!

Manne Van Necker