Comenzamos una vez mas


Lo miro a los ojos, esos ojos azules que tanto le encantaban, no había nada mas importante que grabar ese tono azul en su memoria porque sabía en ese momento, en ese preciso instante que la persona en frente suyo desaparecería, se iría, ya no estaría a su lado, que se quedaría completamente solo.

Abrió sus ojos de golpe, tan abruptamente que por segundos todo lo que veía estaba desenfocado, se acomodó en su cama y vio por la ventana de su cuarto que aún era demasiado temprano, estaba oscuro y frío. Ahora que sus ojos dejaron de molestar se volvió echar en su cama tapándose para que el frío del clima no entrara en su cuerpo. Volvió a cerrar los ojos sumiéndose instantáneamente en otro profundo sueño.

Cuando por fin llego la mañana, no era una que esperaban todos, el cielo gris y el viento frío eran sinónimos de una fuerte lluvia y no una cualquiera. El chico de cabello oliva ya sentía el horrible temblor en su espalda, habían pasado mas de dos horas desde que despertó pero levantarse no era un opción, su resfriado había empeorado de una leve fiebre a tener una temperatura tan alta como la de agua hirviendo, dio gracias a su madre que vino a su cuarto para sorprenderlo pero resulto ser ella la sorprendida.

Le había traído varias mantas y medicina, lo segundo estaba funcionando poco a poco pero lo primero no resulto, tenía mas frió que nunca, se envolvió como pudo rogando que en su intento el calor viniera a el y si estaba funcionando lo notaba muy lentamente, ah como le fastidiaba estar así, sin poder hacer algo, tirado en la cama esperando a que pasen las horas, durmiendo por ratos teniendo sueños que no recordaba al despertar pero que le dejaban una extraña sensación en el pecho.

Si se ponía a pensar en ellos pasaban muchas cosas por su cabeza, incoherencias y pensamientos abrumadores y todas ellas de su vida en Tokio, su soledad, cuando conoció a Noeru, cuando casi tomaba el camino incorrecto y cuando le dijo –adiós- al chico de cabello plata.

-Hijo ¿Cómo te encuentras?- era la voz de su madre que sonaba preocupada

Definitivamente estar enfermo era una total desventaja, se hundía en sus pensamientos y se desconectaba totalmente de la realidad, pestañeo unas cuantas veces antes de responder – la cabeza ya no me duele demasiado – dijo cansadamente, vio cómo su madre se acercaba y le tocaba la frente – todavía estas caliente mmm debes de tener mas frío ahora te traigo mas edredones- dicho esto salió rápidamente de la habitación, Makoto si antes se molestaba por estar enfermo ahora lo detestaba, lo volvía inútil cuando debía de ser el quien estuviera cuidando de sus hermanos, de las cosas en la casa … o de Haru.

Y de este último se debía su malestar para ser mas exactos de aquella noche donde sucedió lo que nunca pensó que sucedería, si su cara ya estaba roja por la fiebre ahora lo estaba por la vergüenza, jamás y repite jamás se imaginó lo que paso esa noche, estaba feliz no podía negarlo pero tampoco podía apartar la inseguridad que se había instalado en él, se habían dicho que se querían o mejor dicho fue el quien dijo las palabras, palabras que Haru correspondió, sin embargo ¿Qué eran ahora? pareja, amantes y es mas ¿Cómo debería de actuar? No se habían visto por dos años, ambos habían cambiado, servirían ahora los viejos hábitos, ciertamente no lo sabía y eso lo inquietaba y lo era más el significado de esas palabras. Un "te quiero" tiene muchos significados y no dudaba que su querer era tanto como se quiere a un buen amigo y el amor que siente uno por alguien. Todo eso lo estaba confundiendo.

Si él estaba así ¿Cómo estaba Haru? Por desgracia no tubo los minutos u horas suficientes para responder esa pregunta, la puerta de su cuarto se abrió más de lo que estaba y no era su madre la que entraba por ella.

-H-Haru! Que haces aquí – se levantó sorprendido y fue una mala idea ya que al instante lo ataco un mareo – tonto no te levantes así – fue regañado por tranquila voz de Haru, ni el mismo Makoto lo podía creer solo había pensado en él y ahora se le aparecía por arte de magia o es que estaba soñando si era así intento despertarse, se lastimo en el mejilla tan fuerte como podía, que no era mucha – no es un sueño-

-Tu… hace tiempo que no te veía así de enfermo – se estaba burlando pero su voz no entonaba

-No es gracioso- hizo un pequeño puchero

La habitación se inundó en silencio y solo se escuchaba la pausada respiración de Makoto, hasta que su madre entro. Ella reconoció al instante la silenciosa atmósfera, no sabia que sucedía con este par de mejores amigos lo noto cuando su hijo regreso, lo primero que pensó fue que tal vez la distancia los separo pero luego reconsidero esa idea ya que lo lazos que tenían ellos dos, no eran de una simple amistad.

Sacudió algo nerviosa los edredones que había traído -Makoto ocurrió algo y tengo que salir tus hermanos tienen clases así que no regresaran hasta más tarde, por eso llame a Haruka-kun- le dijo mientras ponía una sobre otra los dos edredones que trajo cuando termino le sonrió cariñosamente al pelinegro

-pero mamá… Haru debe de estar ocupado –

-Estoy libre- escucho Makoto y por un breve instante le pareció haber escuchado esa afirmación con un atisbo de decepción

-nada de peros, ya estas lo bastante grande para "los peros" pero no lo suficiente para cuidarte solo ¿que pasa si empeoras? – Makoto sabía que no podía ganar, suspiro derrotado, no quería de Haru lo viera así, tan desenfocado.

Una vez que su madre salió de su habitación con la promesa de no demorar demasiado, Haru tomo asiento al pie de la cama lo había hecho un montón de veces en el pasado, a Makoto le agrado que aun permaneciera aquella vieja costumbre.

-en serio… perdón por tener que hacer esto- el sueño golpeaba fuertemente sus parpados, el calor que lo invadía era muy reconfortante lo único que quería hacer ahora era cerrar los ojos.

Haru tardo unos segundos en responder -no es nada… ¿necesitas algo?- cuando el pelinegro volteo para ver a Makoto este estaba durmiendo.

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Estaba parado en la sala de su departamento en Tokio, las luces estaban encendidas, sus cosas seguían en su lugar justo como lo recordaba. Unas lágrimas recorrieron su mejilla, no recordaba nada mas tenía la sensación de haber olvidado algo importante se esforzó pero ninguna pista llego a él, se comenzó a sentir completamente solo con una terrible opresión en el pecho. Su garganta libero un nombre que su cabeza no recordó, fue suficiente para sumirse en un sonoro llanto.

Abrió sus ojos de golpe tomando una profunda bocanada de aire su garganta estaba seca y sentía los ojos húmedos intento levantarse pero una mano firme lo detuvo, ahí reparo en que no estaba solo en su habitación entonces esa extraña mezcla de soledad e inquietud fue desapareciendo pero las lágrimas no paraban.

- ¿Qué pasa? – esos ojos azules no se apartaban de el – ¿Fue una pesadilla?

- … no recuerdo – mas lagrimas salieron – no se porque lloro – le dijo ahogando un sollozo

Una tela se posó en sus ojos frotándolos suavemente era la manga de Haru que se llevaba consigo esas rebeldes lágrimas. Giro su cabeza con la nariz goteando y con sus ojos rojos para mirarlo. Le pareció haber regresado a su infancia donde una temporada donde fue víctima del frío clima de invierno y como no podía salir como los demás niños se entristecía y comenzaba a llorar eran esos momentos donde Haru limpiaba su rostro con su manga, le daba leves golpecitos en la frente prometiéndole que cuando se recuperase los dos saldrían a jugar y regresarían muy tarde, recuperando el tiempo perdido.

¿Cuantos años tenían en ese entonces? ¿5 o 6 años? No lo sabía, se conocían desde mucho mas antes, tanto que ya ni recordaba el momento era como si Haru siempre hubiese estado ahí.

-¿hay algo malo en mi cara? – le pregunto el pelinegro con la cejas levemente fruncidas

Una sonrisa se apodero del rostro de Makoto, las lágrimas se habían ido así como el nudo en su garganta - no hay nada malo – era el fantasma de la misma cara que veía todos los días, antes de irse, en la escuela, en su tiempo libre, casi todos los días en vacaciones. La había grabado perfectamente en su memoria cada detalle y ninguno se le escapaba pero todo era en ese entonces

El rostro que tenía en frente era igual de hermoso sin embargo había cambiado, sus fracciones son igual de delicadas pero ahora iban acompañados de una madures que también había conocido el. Nada inevitable, solo era el paso del tiempo que iba con todas las personas que conocía.

-¿Makoto?-

El nombrado pestañeo - ¿Qué pasa? – Haru pareció dudarlo por unos instantes pero al final hablo - ¿Estas bien?

"¿Estas bien?" el peli oliva repitió esa pregunta en su cabeza ¿ se refería a su condición de ahora o era por todo? no sabía y no estaba lo suficientemente enfocado para saberlo pero quería creer que estaba mejorando avanzando en ambas cosas– si… digo ahora no lo estoy pero… mejorare – sus palabras acertaron en ambos sentidos porque noto que los hombros de Haru se relajaron y su mirada se suavizo.

Las cosas no debían de quedar así tenía una pregunta que hacer la tenía desde que llego, desde que vio las cosas que estaba haciendo Haru, claro que podían ser solo suposiciones suyas pero algo dentro del él sabía que las cosas no eran así. Algo andaba mal en Haru y se lo había dicho a medias pero con las cosas que ocurrieron su intento se convirtió en nada. Ahora era el momento lo sabía pero su condición no era la mejor por eso esa pregunta que había arañado tantas veces ni su fantasma aparecía.

-estas durmiendo con los ojos abiertos – le dio unos golpecitos en la frente

Con eso Makoto olvido todo lo que tenía en mente – Haru sabes que golpear a un enfermo esta mal – cerro los ojos fingiendo dolor y no pudo resistir seguir el juego recordando vagamente lo que de niño decía – ¿cuándo me recupere vamos a salir a jugar hasta que se haga de noche? siempre me prometías lo mismo cuando me enfermaba era como un juego de niños… gracias por cuidarme todas esas veces, mi mamá ha de haberlo recordado también.

El recuerdo de Makoto sorprendió a Haru fue breve pero vio como sus ojos azules eran tomados por sorpresa para luego volver a su acostumbrada mirada. Ninguno de los dos pensó que recordarían esa época.

Y así como los minutos pasaban dando la bienvenida a la tarde la conversación en ellos dos se volvió lenta y cálida con una tranquilidad que no habían tenido desde el regreso del peli oliva pequeñas palabras se soltaban e iban contando sin ninguna dirección en particular cosas minúsculas sin importancia.

-cuando lo vi me volvió a decir "Makoto-sempai"- comento

-hay algunas cosas que no cambiaran- Haru estaba sentado en el piso reposando su espalda en la cama, Makoto podía ver su cabello negro mas largo de lo que recordaba, dejo salir un largo bostezo.

Haru se volteo a verlo - tienes sueño, será mejor que descanses –

A Makoto no le gustó la idea si dormía volvería a tener sueños que no recordaba que lo dejaban inquieto ¿si cerraba los ojos que pasaría cuando lo volviera abrir? – no quiero- lo dijo mas para el que para el pelinegro, con la mirada fija en el techo.

Su cama cedió a su lado sorprendiéndolo al ver a un pelinegro acomodarse al lado suyo – Haru te voy a contagiar – le dijo temeroso no quería que su amigo enfermara por su culpa

-muévete más allá- fue lo unico que dijo y Makoto obedeció

Se sentía raro pero no incomodo – Haru no quiero que te enfermes – una vez mas le rogó

-no lo voy hacer… solo no tozas a mi lado –termino de acomodarse y cerró los ojos

Makoto lo miro, lo examino esperando encontrar alguna señal de molestia, no encontró nada. Dejo salir el aire que inconscientemente retuvo y se relajó. Ya no tenía frió sintió un repentino calor que se debía al cuerpo de al lado, se removió en su lugar y logro liberar un edredón de color marrón claro con el que tapo a Haru.

-Por lo menos déjame hacer esto- le dijo cuándo los ojos azules se posaron en los suyos

-gracias-

Volvió a echarse en su lugar resistiendo al sueño su respiración se volvía cada vez mas lenta sus ojos queriéndose cerrarse pero el no queriendo dormirse.

-cuando te recuperes… hay un lugar nuevo donde estaba la vieja guardería – su voz comenzó a titubear – ¿Qué te parece si vamos? – sus ojos se mantuvieron cerrados

Y los de Makoto se abrieron con sorpresa, volteo su cabeza y lo vio con los ojos cerrados pero con una pequeña inquietud en ella, tal vez por el miedo de ser rechazado, una sonrisa se dibujó en sus labios -¿Qué hay en ese lugar?- pregunto ansioso

No hubo respuesta por unos minutos pero cuando Haru comenzó hablar primero con algunos tropiezos después lentamente diciendo lo que había en el lugar describiendo lo que recordaba Makoto cerró los ojos dejando guiar su imaginación por las palabras del pelinegro, algo en la voz de Haru lo adormecía y le hacía sentir seguro así era cuando estaban mas pequeños siempre se escondía detrás de su amigo cuando algo o alguien lo asustaba y este lo tranquilizaba con su inalterable voz en ese entonteces pensaba que su amigo era el mas valiente de todos y lo era.

-Pero todos cuando crecemos nos volvemos un poco cobardes- se recordó Makoto escuchando la voz tranquila de Haru que continuaba hablando pausadamente, le pareció gracioso ya que su amigo no acostumbraba hablar por tiempos muy largos y siempre era el quien mantenía largas horas de charlas con cortas respuestas.

Se dejó llevar adormeciéndose y alejándose de toda preocupación lo último que escucho de la voz de Haru fue "juntos" pero ya estaba demasiado lejos para regresar, se fue a donde quiera que lo llevara su sueño ya no tenía miedo.

….

-así que Makoto cuando te sanes vamos a salir a jugar y regresaremos muy tarde- le dijo un pequeño Haru sentado al pie de la cama

-pero Haru-chan mis padres y los tuyos se van a molestar si regresamos tan tarde– comenzaba a llorar una vez mas

Unos pequeño dedos golpearon su frente – no llores y no te preocupes que no pasa nada, unas cuantas palabras no hacen daño-

-¿me lo prometes? –

-te lo prometo-


He venido a buscar venganza de mi misma y esta vez no dejare las cosas como antes, de verdad mil disculpas y si creen que me he olvidado de esta historia, no lo crean ESTO ha sido una constante en mis días y con las cosas que pasan pues HIIIAAAAA soy un remolino de culpa y remordimiento y no tengo nada bueno que decir

solo espero que alguien lea esto y lo disfrute de ahora en adelante iré actualizando con lentitud pero siempre habrá capitulo ya no es una promesa vacía. NO LO ES

los quiere como un oso panda tessa -