ok... esto... mi actualización es como de una tortuga de mas de 100000 años, lo único bueno es que ya todo debe terminar y estoy asi(si pudieran ver mis dedos) del final, para quien lea esto, muy agradecida, si hay alguien por ahi que me recuerde, se aceptan insultos. Y lo mas importante si hay alguien por ahi que recuerde a Noeru mi chico destrozado, HEY! no se preocupe que lo he estado escribiendo y borrando para que sea INOLVIDABLE -Les hace una nada sofisticada reverencia su escritora desparecida Tessa- ohh si disculpen los mako y makoto que hay fue el frencesi de ese dia :-S
Paseo
Dos semanas fueron necesarios para que Mako se recuperase del todo, en esos días Haru iba a su casa a pasar el tiempo, no era muy seguido pero siempre llegaba cuando Mako comenzaba a sentirse solo, le gustaba pasar tiempo con su enfermo amigo y no le preocupaba el hecho de poder enfermar le traía sin cuidado, hablaban de pequeñas cosas y en momentos los dos caían profundamente dormidos que una tercera persona tenía que despertarlos, fueron en esos días que Haru le recordó a Mako que habían acordado para ir a ese nuevo lugar que había aparecido en estos dos años. El peli-oliva estaba algo despistado no recordaba muy bien haber acordado algo, pero se trababa del pelinegro no podía negarse. Sin embargo interrogantes viajan en su cabeza de un lado a otro. Había cosas que resolver aunque le doliera saber las respuestas.
El día viernes de la segunda semana Mako le dijo que ya se encontraba bien. No volvieron a verse desde ese día. Solo se hacían llamadas aun con una gran corta distancia que los separaba. Y esa noche no fue la excepción.
-¿Haru? Ya estas enfermo!- escucho su preocupada voz al otro lado de la línea
- que no lo estoy deja de preocuparte por nada – ya era la quinta vez que le decía lo mismo
– pero…
-mañana… vamos a ir-
-¿eh? …. Ah! claro-
Noto un leve incierto en su voz ¿acaso Makoto no quería? El no podía obligarlo a nada – si no quieres solo dímelo – le dijo y el mismo se escuchó decepcionado
-no! No es eso… solo... –su suspiro se coló por la línea- te veo mañana Haru.
-… buenas noches – y colgó
La hora en el reloj marcaban pasadas las 10 pm el cielo pintado de negro con grandes manchas oscuras típicas de un clima frío y severo que acompañaba a Haru sentado en el piso de su sala la puerta que daba a su jardín estaba abierta a medias y por ella entraba un aire que olía a lluvia y pasto.
Hace menos de media hora que había salido de su bañera pero ya estaba deseando meterse de nuevo en ella, la conversación con Makoto era igual a todas las anteriores el único cambio en esta llamada era el claro titubeo del peli oliva, eso lo decepciono pero no quiso que su voz lo reconociera aunque ya era seguro que Makoto lo había notado.
Estaba dando pequeños pasos pero eran mas traspiés que otra cosa, no tenía ninguna guía no existían señalizaciones solo podía distinguir borrosamente un camino recto que se extendía en una profunda oscuridad ¿A dónde llegaría el camino? No lo sabía pero lo que si conocía era que aquel fondo no siempre fue negro.
Tenía varias cosas que aclarar y lo mismo que decir; se estaba tomando su tiempo aunque cobardemente se resguardaba en esa figura calma que llevaba encima. Sin embargo tenía ya dado dos pasos y le esperaban muchos mas, respiro hondo y solo por unos segundos lo retuvo en sus pulmones, lo dejo salir ya mas tranquilo, se levando del piso y cerró la puerta de su jardín respirando por última vez en ese día el aire húmedo de invierno.
Mañana el día después de esta noche tendría las horas suficientes para aclarar lo que esa noche de lluvia dijo a medias un "te quiero" que no pudo decir pero que significaba no solo aprecio y cariño, que abarca todo lo que una persona puede sentir tanto que quieras salir corriendo en la dirección contraria solo por miedo al rechazo. El ya había cometido un error uno que hizo años atrás, lo alejo y su relación se volvió lejana como si solo hubieran sido dos simples amigos cuando en realidad podrían ser mas que eso.
La oscuridad lo envolvió y lo arrullo en aquel manto de sueño que hace tiempo que no disfrutaba, dejo de pensar, dejo todo de lado y fue llevado a otra parte una que no recordó al abrir los ojos la mañana siguiente.
El cielo gris brillaba como si el sol atentara con salir, algunos pájaros se dejaban escuchar y si se escuchaba con atención podías oír las olas chocar unas contras otras. Haru se desperezo de todo el sueño, se dio su acostumbrado baño y al bajar a la cocino tuvo una sensación que casi había olvidado –Hambre-
Se había vuelto una mala costumbre comer a horas nada adecuadas y en ocasiones solo el agua le bastaba para aguantar todo el día ¿estaba enfermo? Pues él no lo creía así, tacho a su nuevo régimen alimenticio de indiferente y mientras no le impidiese hacer que se metiera en piscinas o baños realmente no le importaba, ya se había acostumbrado por eso le desconcertó que su estómago rugiera a primeras hora de la mañana.
Algo molesto se dirigió al refrigerador y cuando lo abrió su desconcertó fue aún mas grande, estaba casi vacío. No había nada para utilizar salvo una botella con algún refresco y una envoltura casi vacía de mantequilla –no sirve- pensó. Sin embargo su insistente estomago no dejo de molestar le iba a dar batalla y Haru estaba perdiendo.
Rebusco en uno de los cajones de la sala y encontró el dinero que mensualmente le enviaban sus padres casi intacto salvo solo para comprar comida para gatos, que era algo irónico ya que ninguno de esos gatos le pertenecía pero aun así comían tres veces al día. Cogió unos cuantos billetes se puso una casaca para protegerse del frio y salió de su casa. Bajo por las escaleras como normalmente había hecho estos dos años sin esperarse a encontrar algo que llamara toda su atención así fue hasta que lo encontró sentado como antes solía hacer. Últimamente todo lo que hacía era lo mismo que había estado haciendo años antes y sin saber porque eso lo molesto.
Al verlo Mako se levantó y sacudió su pantalón – Haru, tenía el presentimientos de que… tal vez si me quedaba… te podría encontrar – titubeo al decir lo último, mientras evitaba mirarlo a los ojos.
-¿pasa algo malo?
-EH! No, no nada de eso… es solo que- no pudo terminar lo que iba a decir porque sus hermanos se agarraron a él cada uno en un brazo.
-Haru-chan!-gritaron felices los dos
El pelinegro les sonrió pero le hubiese gustado que Mako terminara lo que iba a decir, cuando lo miro supo que la frase incompleta ya no iba a ser mencionada. Sintió que sus manos eran sujetadas en un insistente jaloneo.
-Debes entrar Haru-chan mamá ha preparado para el desayuno un platillo muy especial que nosotros sabemos que te gusta un montón- Ran entusiasmando con la compañía de Haru para el desayuno se puso a discutir con Ren el lugar donde sentarían a su invitado.
Sin embargo este un poco abrumado por ser todo tan repentino busco ayuda en Mako y por fin este lo miro directo a los ojos, lo que sintió al instante lo dejo desconcertado, su estómago se encogió o eso fue lo que le pareció, tenso sus hombros y sintió su cara arder, aparto rápidamente sus ojos aunque fue el quien había buscaba los de Mako y resulto ser inquietante, ya muchas veces sus ojos se habían encontrado haciendo pequeñas competencias de resistencia que el mas alto siempre ganaba pero esta vez fue totalmente distinto.
-Haru-chan vamos entra!- sin poner resistencia se dejó llevar dentro de la casa
Dejo el "incidente" para después no podía ponerse a pensar ahora se confundiría aún mas, entro en la casa y a los segundos fue recibido por la señora Tachibana la última vez que la vio fue cuando le pido que cuidara de Mako y ya había pasado una semanas desde aquello. La saludo y ella amablemente le dijo que tomara asiento por lo visto el señor Tachibana salió temprano por lo que en esta mañana solo serían cuatro personas mas él.
Se sentó en un extremo de la mesa con los gemelos a su costado y Mako al otro. Y por mas raro que se había dado la situación al inicio los siguientes minutos fueron de los mas normales, se encontraba en un entorno familiar que la mayor parte de su adolescencia le fue indiferente, sonrió unas cuantas veces y escucho con atención lo que madre del peli-olvia recitaba acerca de una famosa receta con caballa. Sus gustos no estaban muertos ni tampoco habían desapareció solo se mantenían escondidas por extrañas razones.
Al terminar de ayudar a juntar los platos y limpiar un poco se sentó con los gemelos en el sofá de la casa ellos le hablaban de su próximo viaje escolar y mientras Ran saltaba de emoción Ren no se escuchaba ni se veía tan alegre, justo como Makoto cuando era niño, no le gustaban las expediciones por el bosque ni acampar en una cabaña que resonaba con casa paso que dabas.
Miedoso, así era o ¿lo es aún? Haru no lo sabía.
Mako se unió con ellos y Ran comenzó a juguetear con su hermano mayor, ninguno dijo nada en buen rato y cuando la señora Tachibana llamo a sus dos menores hijos fue Haru el que tomo la iniciativa.
-Lo de hoy ¿sigue en pie?- no quería por nada del mundo que el paseo terminara cancelado
-… si tú puedes – contesto Mako algo dubitativo
-si puedo- le dijo firmemente y se levantó del sofá
Agradeció a la mamá del peli oliva y para el disgusto de los gemelos abandono la casa, Makoto lo acompaño hasta la puerta fue su máximo esfuerzo la mañana no estaba cooperando con el que era todo el contrario de Haru que le pareció haber ganado un poquito de valor aun después de lo sucedido con Mako sin embargo seguía sin poder mirarlo a los ojos.
-Te veo mas tarde-
Solo asintió y se volvió dejando la casa, no quería regresar la suya así que fue bajando hasta encontrarse con el mar, con el viento helado golpeando su rostro y desordenando su cabello no le importó adentrarse un poco más, sus zapatillas caminaron en la arena dejando atrás unas huellas fáciles de ver, la calma traicionera del mar lo tranquilizo escucho las pocas olas deslizarse hasta muy cerca de donde estaba. Las cosas hace tiempo que habían tomado su curso, todos habían escogido su camino el único que se quedó atrás fue el y aunque ya había decido continuar no tenía ni la menor idea por dónde empezar, estaba tan perdido como antes.
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Después de su visita las horas transcurrieron con normalidad con su acostumbrada rutina, gatos, un baño, acomodar algunas cosas pero mientras más objetos dejaba en el suelo para acomodar más desorden se creaba entonces lo dejo así como estaba ya mas tarde se encargaría de ello. Vio la hora: un poco mas de las dos y media, fue a su cuarto y se cambió de ropa una muda parecida a la anterior pero discernían en color.
Fue de nuevo a la sala y dejo suficiente comida para sus invitados dejándolo en suelo de su patio. Cuando el reloj marco las 3 se inquietó y se sintió tonto por eso, cogió de nuevo su abrigo y salió de su casa esta vez no para comprar algo que preparar para el desayuno sino para aclarar las cosas con Makoto ya no se podía acobardar, decidió dar un paso al frente y seguir sin titubear.
De nuevo lo encontró esperando en el descanso de las escaleras jugueteando con un gato manchado que no recordaba haber visto antes, entonces lo vio, noto el cambio que tenía Makoto ya no tenía el porte de un adolescente lucía una perspectiva totalmente diferente como si hubiera estado dentro de una tormenta y salido ileso. Así lo describió Haru, tantas cosas que le pudieron haber pasado y ninguna de ellas las conocía le era indiferente su vida en Tokio.
Mako lo noto y se volvió hacia el con una sonrisa – ¿Listo?
De nuevo solo pudo asentir.
El camino que siguieron fue al principio silencioso se escuchaban sus pies chocar contra el asfalto, una minoría de personas hablando cómodamente, ancianos en sus sillas tomando una siesta y algunos niños corriendo de aquí para allá, de pronto Mako comenzó a reír, una suave risa.
-¿Qué es tan gracioso? – le pregunto
- ah lo siento – dio un respiro profundo y se calmó – solo recordé algo
-¿Qué cosa?- no quería sonar insistente pero que recordara solo él no le gusto.
-oh bueno no si te acordaras pero cuando estábamos en primaria y nos fuimos de campamento recuerdo que estaba asustado por salir al baño entonces tú te pusiste en la entrada del cuarto y cuando ibas a salir un niño paso corriendo y te asustaste, recuerdo tu cara y perdón por reírme – el evocar una vez mas el recuerdo no pudo reprimir otra risa.
Haru sí que lo recordaba pero no diría nada, volteo su rostro en otra dirección y dejo escapar una sonrisa. Desde ese momento la conversación inicio Mako el que acostumbraba hablar tomo su papel y comenzó a contarle un montón de cosas que él desconocía y viceversa. El camino aparentemente largo se hizo corto y en poco tiempo llegaron a su destino que era exactamente como lo describió Haru esa vez que Mako estaba enfermo. El lugar era una cuadra con tiendas remodeladas al estilo colonial, había desde cafeterías con terraza hasta una panadería que a través de su escaparate dejaba ver hermosas obras deliciosas a simple vista. Siguieron caminando deteniéndose solo para ver de cerca las curiosidades que sus ojos habían captado. Tomaron su primer descanso en una cafetería de apariencia misteriosa, dentro se sentaron en una mesa doble con sillas altas de madera con un tallado particular. El aperitivo transcurrió normal como la tarde en si, no hablaron ni dijeron nada con respecto a la otra noche cada vez que Haru quería ir por ese tema Mako lo cambiaba por otro, el pelinegro se estaba impacientado, no quería levantar la voz no quería que el peli-oliva sacara conclusiones que no tenían nada de cierto quería que esa inquietante opresión en su pecho se valla.
-Makoto- detuvo su caminar y lo encaro como lo había hecho en la mañana y una vez mas ahí estaba esa desconocida agitación, sin embargo no dio marcha atrás, siguió – quiero hablar contigo – no fueron sus mejores palabras – allá- señalo un pequeño parque que daba al terminar la cuadra estaba algo alejado y oculto por unos largos y voluminosos árboles. Mako trago saliva pero acepto, ambos a paso lento e inseguro fueron caminando, entraron al pequeño parque que tenía un poco mas alejado de donde estaban ellos una estación de juegos para niños.
Se sentaron en una banca que hacia juego con toda la cuadra, el señor que había mandado a reconstruir el lugar no dejo escapar ningún detalle, los había envía de vuelta en el tiempo.
Uno al lado del otro chocando hombro con hombro, cerca pero lejos, callaron ¿Quién debía hablar primero? Buscar las palabras correctas para que según ambos no halla mas confusiones. Para ahogar de una vez por todas esos intrincados sentimientos.
Haru hablo primero era el quien debía hacerlo – Makoto ¿Qué somos?
Tal pregunta tomo desprevenido al chico, dio un brinco y aunque el cielo ya estaba algo oscuro pudo ver como sus orejas enrojecían, paso unos minutos antes de que respondiera. Pero no a su pregunta.
-Todo lo que te dije es cierto… te quiero, cuando acepte estos sentimientos intente hacer lo posible para que se vallan, eres mi mejor amigo y no quiero herirte, sé que esos días me aleje y me porte mal contigo… no sabía que hacer mantenía mi cabeza ocupada, pero nada funcionaba… al final del día siempre eras tú al que quiera ver.
Tal revelación calo muy profundo en el pecho de Haru, tales cosas. Recordó como Mako comenzó alejarse poniendo excusas cada vez que lo encontraba en el pasadizo de la escuela, ya no regresaban juntos, cada uno hizo su camino y eso lo molesto pero como acostumbraba hacer dejo que todo siguiera su rumbo, no intervino y las cosas terminaron tan mal para ambos.
Tenía que decir algo, soltar las cosas que su cabeza encaprichada mente se reservaba para si mismo -di algo- se reprendió pero lo que hizo fue una acción mas no palabras, dejo caer su cabeza en el hombro de Makoto, como si ya no pudiera soportar el peso de todos sus pensamientos. Eso es lo que siempre había sido el peli-oliva, un apoyo, su apoyo estaba ahí en las buenas y en las malas, cuando se encontraba desolado era su luz la mano que siempre lo sacaba del agua llevándolo a tierra – yo… siento lo mismo, hice mal, te fuiste y fue difícil hacer las cosas solo, soy torpe –
-yo también lo soy, Haru- le interrumpió Makoto dejando caer su cabeza junto a la suya –soy tu amigo, te quiero y siempre te querré- esas palabras sonaban a despedida y Haru movió su cabeza en negación.
-no entiendes siempre has sido algo lento-
Makoto se separó su cabeza atento a las palabras del pelinegro, inconscientemente se separó de Haru y la cabeza de este se precipito a sus rodillas, sus ojos se encontraron profundos bajos la luz de las farolas.
-no entiendes – volvió a decir Haru con sus ojos azules bañados de un extraño brillo – te quiero como se quiere a otra persona, no un hermano, no un amigo, mas que eso.
Los ojos esmeraldas de Makoto se abrieron con sorpresa y algo de incredulidad pero todo despareció al ver le brillo en los ojos de Haru no estaba mintiendo, todo era verdad. Lentamente llevo su cabeza hacia la otra su cabello cayó y fue cerrando la distancia hasta que sus frentes se encontraron tan cerca como nunca habían estado.
-¿de verdad?- estaba de mas la pregunta pero aun Makoto quería escuchar la respuesta
-lo digo en serio… te quiero – el sonrojo que sintieron los dos fue compartido, como una reacción a la verdad. El cabello de Mako estaba tan cerca de los ojo de Haru pero este ni le importo, trataba de controlar su desbocado corazón y estar tan cerca de Mako no ayudaba pero no quería que se alejara, quería que se quedara así por un buen rato. La verdad era que no quería moverse mil reacciones lo abarcaban, inquietud, calor, deseo, otras mas que no podía nombrar, todo tan abrumador que pensó que no aguantaría pero era todo lo contrario le agradaba esa mezcla de sensaciones.
Le gustaba, tanto como la persona que tenía enfrente.
FIN
