Disclaimer: Naruto, todos sus personajes y lo referente al mundo shinobi es propiedad intelectual de Masashi Kishimoto. La historia es una adaptación del Libro "Riesgo Aceptable", de Robin Cook. Su Trama, historia e ideas son de su autoría. Yo sólo adapté la historia para el disfrute, sin fines de lucro ni nada parecido, sólo por diversión.
Advertencias: Adaptación del Libro "Riesgo Aceptable" de Robin Cook. Varias escenas son completamente nuevas, otras, son variaciones de las originales del Libro. Algo de OOC en los personajes de Naruto, por imprimirlos en los respectivos personajes que representan. AU. Línea diferente de tiempo de relato. Sólo hecho para disfrute, sin fines de lucro cesante ni daño emergente.
Capítulo 3 . Me iré a Salem
Lunes 15 de julio de 2013
Para los no iniciados, el laboratorio de Menma Namikaze en el Complejo Médico de Harvard, en la avenida Longfellow, daba la apariencia de ser un manicomio en el que gente vestida con bata blanca corría de aquí para allá entre un conjunto futurista de equipo de alta tecnología. Pero, para aquellos que sí lo sabían, era un hecho conocido que ahí se trabajaba en proyectos científicos de muy alto nivel. Debido a la fama de Menma como químico especializado en síntesis y su importancia como neurocientífico, el mejor y más brillante personal y estudiantes atestaban la hilera de cubículos, a los que se llamaba de cariño el Feudo de Namikaze. Otros profesores decían que Menma era muy estoico. No sólo tenía el conjunto más grande de estudiantes graduados, sino que insistía en dar clases de química en el nivel de licenciatura, incluso durante el verano. Era el único catedrático titular que lo hacía. De acuerdo con las explicaciones que daba, se sentía con la obligación de estimular a los jóvenes.
Al entrar en sus dominios por una de las puertas laterales del laboratorio, Menma se vio rodeado de inmediato por una multitud de estudiantes de posgrado que trabajaba en algún aspecto de la meta global de Menma de llegar a descifrar los mecanismos de corto y largo plazo de la memoria. Contestó de manera entrecortada y luego se dirigió dando zancadas a su escritorio. No tenía una oficina privada, ya que era un concepto que consideraba desdeñosamente como un desperdicio frívolo de espacio. Se conformaba con un rincón para trabajar en el que tuviera una computadora y un archivero. Estaba acompañado de su más cercana asistente, Sakura Haruno, que ostentaba el grado de doctorado y había trabajado con él desde hacía cuatro años.
-Tienes visita -anunció Sakura.
-No tengo tiempo para visitas -replicó él.
-Creo que a esta persona vas a tener que atenderla -dijo Sakura al tiempo que esbozaba una cálida sonrisa que indicaba que estaba a punto de soltar una carcajada.
Sakura era una pelirosa inteligente y llena de vida, de unos ojos esmeralda preciosos, originaria de Oxnard, California, que más bien daba la impresión de pertenecer a un equipo de surf. En vez de ello, se había ganado el título de doctora en bioquímica de la Universidad de Berkeley, a la tierna edad de veintitrés años. Menma consideraba que su inteligencia y compromiso con el trabajo eran invaluables. A su vez, ella adoraba a Menma; estaba convencida de que él iba a realizar el siguiente salto cuántico en la comprensión de los neurotransmisores y la función que éstos desempeñaban en las emociones y la memoria.
-¿Quién diantres es? -preguntó Menma.
-Neji Hyuga -informó Sakura-. Me mata de risa cada vez que viene. Esta vez quiere que invierta en una nueva revista de química llamada La Ligadura, con la molécula en la página desplegable del mes. Nunca sé cuándo habla en serio.
-No habla en serio -le advirtió Menma-. Sólo coquetea contigo -echó un vistazo a su correspondencia-. ¿Hay algún problema en el laboratorio?
-Temo que sí -repuso Sakura-. El nuevo sistema que estamos usando para la cromatografía capilar electroquinética micelar está causando conflictos otra vez. ¿Quieres que llame al técnico?
-No, voy a darle un vistazo -respondió él-. Dile a Neji que pase. Me ocuparé de los dos problemas al mismo tiempo.
Menma sujetó su dosímetro de radiación a la solapa de su bata blanca de laboratorio y se dirigió luego a la Unidad de cromatografía. Empezó a jugar con la computadora que hacía funcionar la máquina. Definitivamente algo andaba mal. La máquina volvía una y otra vez a su configuración original de instalación. Absorto en lo que hacía, no se dio cuenta de la presencia de Neji sino hasta que éste le dio una palmada en la espalda.
-Hola, amigo -saludó Neji-. Te tengo una sorpresa -le entregó a Menma un elegante folleto.
-¿Qué es esto? -inquirió Menma al tomarlo.
-Es lo que has estado esperando: el prospecto de Genetrix.
Menma rió y meneó la cabeza.
-Eres el colmo -apartó el folleto y dirigió de nuevo su atención a la computadora.
-Y dime, ¿cómo te fue en tu cita con la enfermera Hinata? -preguntó en forma pícara Neji.
-Fue un verdadero gusto conocer a tu adorable prima -contestó Menma-. Es fabulosa.
-¿Durmieron juntos? -inquirió Neji.
Menma dio media vuelta.
-No me parece en lo absoluto que sea una pregunta apropiada.
-¡Dios mío! -exclamó Neji mientras esbozaba una sonrisa de oreja a oreja-. ¡Qué susceptible estás hoy! Lo que traducido significa que ustedes dos congeniaron, si no, no hubieses reaccionado así.
-E-eso es puras suposiciones -tartamudeó Menma.
-Vamos deja de hacerte el enojado conmigo -Neji se le acerco y le esbozó una sonrisa mientras dirgía una mirada al aparato que Menma trataba de arreglar -Te conozco lo suficiente para decir que en el laboratorio y en el aula eres un ninja, entre las mujeres, un cobarde sin remedio. Tantos años juntos estudiando medicina no fueron en vano. Pero bueno confiesa, se llevan bien o no?
-Me gusta mucho Hinata -adimtió Menma -Fuimos a cenar el viernes.
-Perfecto -replicó Neji -Cenar juntos, Hacer el amor, para mí da lo mismo.
-Siempre eres tan grosero, Neji?
-Pues como te dije el otro día, todo era parte de mi genial plan para que quedaras en deuda conmigo, y así fue. El precio, mi querido amigo, es que tienes que leer este folleto -Neji lo levantó de donde Menma lo había arrojado irreverentemente y se lo entregó de nuevo.
Menma sonrió.
-De acuerdo, leeré el maldito folleto.
-Bien. Debes conocer la compañía, porque estoy en posición de ofrecerte setenta y cinco mil dólares al año, además de un plan para la compra de acciones a fin de que formes parte del consejo de administración.
-No tengo tiempo para asistir a esas juntas endemoniadas.
-¿Quién te está pidiendo que asistas a juntas? Sólo quiero tu nombre en la oferta pública inicial -señaló la máquina en la que Menma trabajaba-. ¿Qué demonios es eso?
-Es una Unidad de electroforesis capilar -explicó Menma-. Se utiliza para separar e identificar compuestos.
Neji rozó con los dedos el plástico moldeado de la unidad.
-¿Y funciona? -dijo Neji con total sarcasmo, ganandose una mirada furtiva de Menma.
-Por lo general, funciona de maravilla. Sin embargo, en este momento, algo anda mal.
-Está enchufado? -preguntó Neji.
Menma lo miro con cara de que si preguntaba otra estupidez lo asesinaría.
-Solo trataba de ayudar! -se defendió Neji.
Menma levantó la tapa de la máquina y se asomó para ver los carruseles. Una de las redomas con muestras obstaculizaba el movimiento del carrusel.
-¡Pero que sorpresa tan agradable! -exclamó Menma-. Es ésta la emoción que siempre causa el diagnóstico positivo de la solución de un problema -ajustó la redoma. El carrusel avanzó de inmediato y Menma cerró la tapa.
-De modo que puedo contar con que vas a leer el folleto -dijo Neji-. Y piensa en la oferta.
-Recibir dinero por nada me molesta -puntualizó Menma.
-¿Por qué? Las estrellas del deporte firman muy seguido contratos millonarios con fabricantes de tenis, ¿por qué los científicos no pueden hacer el equivalente?
-Lo pensaré -ofteció Menma.
-Es todo lo que pido -repuso Neji y se encaminó a la puerta-. Te lo advierto, voy a hacer que ganes dinero conmigo.
-Viniste en tu auto? -preguntó Menma.
-NO, Caminé cincuenta kilómetros desde Concord. Claro que vine en el auto! Que manera tan torpe de cambiar de tema. -dijo exasperado Neji.
-Entonces llévame al campus principal de Harvard -dijo Menma.
Cinco minutos despues, subían al Mercedes-Benz SLS AMG Black Series de 2012 de Neji, que puso en marcha el motor y giró en redondo. Había estacionado sobre la avenida Huntington cerca de la Biblioteca Countway de la Facultad de Medicina. Recorrieron el Fenway y doblaron por el Paseo Storrow.
-Que hermoso auto, Neji -Menma recorría con la mirada el interior del lujoso coupé.
-Esta de lujo, eh? Me encantó desde que lo ví en el concesionario, en cuanto lo ví me dije: Neji, tienes que tener uno de estos! -decía con brillos en los ojos Neji.
-Cierto, se me olvidaba que además de un exitoso hombre de negocios eres un amante de los coches. Y que Motor trae esta belleza? -Menma preguntaba bastante interesado en el coche.
-Pues, tiene un V8 de 6.2 litros que genera 631 caballos, acelera de 0 a 100 km/h en 3.6 segundos y alcanza 320 km/h, es todo un cohete! -dijo Neji con gran superioridad.
-Umm, me imagino que costó mucho, eh?
-Pues, solo unos 350.000 dólares. No mucho en realidad.
-350.000? es casi el doble de lo que cuesta mi 911 Turbo - Menma elevo el tono de voz alarmado.
-Tranquilízate, eso no es nada para mi -rió Neji.
-Bueno, quiero hacerte una pregunta -diijo Menma despues de unos minutos de silencio -la otra noche, durante la cena, mencionaste a Hikari Hyuga, la antepasada de Hinata. ¿es un hecho confirmado que la colgaron por bruja, o es sólo una de esas historias familiares que nadie se acuerda?
-No sabria decirte -mencionó Neji -Solo me lo contaron.
-Los libros sobre las brujas de Salem no la mencionan, Y he revisado unos cuantos!
-Mi tía Hana me contó la historia -declaró Neji - Dijo que los Hyuga lo mantienen en secreto desde tiempos inimaginables. Así que no creo que sea un cuento de niños para ganar fama.
-Bueno, suponiendo que es cierto. ¿Qué diablos importa ahora? Digo, si hubiese sido hace una do dos generaciones entendería, pero hablamos de tres siglos!
Neji se encogió de hombros.
-Qué sé yo. Hice mal en mencionarlo, eso me pasa por excederme de vino. Si mi tía se entera, me arranca la cabeza.
-Hinata tampoco quiería hablar de eso.
-Probablemente para no tener un disgusto con mi tía, o sea su madre. Para tía Hana el nombre de la familia lo es todo.
-Hinata me llevó a recorrer la propiedad de los Hyuga -le conto Menma mientras toqueteaba la pantalla del GPS -Incluso recorrimos la casa donde se dice que vivió Hikari.
Neji, ante el asombro, casi choca con el coche de frente, se detuvo en el semáforo y miró de reojo a Menma.
-¡Zorro! Tú si que no te andas con vueltas!
-Fue un paseo de lo más inocente. No te dejes llevar por tu sucia imaginación. La casa me pareció fascinante, y ahora Hinata empieza a interesarse por Hikari.
-Me parece que a tía Hana no le va a gustar.
-Tal vez pueda ayudar a los Hyuga a quitarle el aire de misticismo al caso Hikari.
Luego Menma abrió la bolsa que llevaba en sus piernas, sacó uno de los recipientes de plástico que él y Hinata habían traído de Salem y le mostró su contenido.
-Realmente estás enamorado. Si no, no te tomarías tantas molestias.
-Se me ocurrió que si puedo demostrar que la caza de brujas en Salem se debió a una intoxicación generalizada con ergotonina, eso le quitaría el estigam a los que tuvieron alguna relación con esa infamia, sobre todo los Hyuga.
-Repito lo dicho: Estás enamorado! No me como tus pretextos de soy un niño genio que demuestra todo científicamente. No consigo que me hagas un favor ni siquiera con saber que ganaras unos cuantos millones en el proceso!
-Bueno, está bien -suspiró Menma -Reconozco que como neurocientífico me interresa la idea de que en Salem se desató la brujeria por culpa de una droga alucinógena.
-Eso sí lo entiendo. La historia de Salem fascina a todo el mundo, no sólo a los científicos -declaró Neji.
Menma rió.
-El empresario se convierte en filósofo. Hace un instante hubiese dicho que son términos excluyentes. A ver, dime por qué es tan atractivo para todos?
-La seducción de lo macabro -dijo Neji, un poco serio -Es la clase de tema que le gusta a la gente. Como las pirámides de Egipto. Tienen que ser algo más que un montón de rocas: una ventana al mundo "sobrenatural".
-No sé si estoy totalmente de acuerdo -replicó Menma guradando la muestra de tierra -Como científico me interesa la explicación racional.
-Mentira, a mi no me engañas.
Neji dejó a Menma en la avenida Divinity de Cambridge, no sin volverle a insistir en que lea el folleto.
Menma bordeó la Facultad de Teología y entró en los laboratorios de biología de Harvard, ahí le preguntó a una secretaria cómo llegar a la oficina de Gaara no Sabaku. Encontró a su pelirojo amigo muy atareado a su escritorio. Menma colocó los tres envases de plástico que él y Hinata habían traído de Salem en la esquina del escritorio de Gaara.
-Quiero que me digas si puedes descubrir en esto Claviceps purpurea -pidió Menma.
Gaara se quitó unos elegantes anteojos sin marco que usaba para leer, alzó uno de los recipientes y abrió la lata.
-Un "Hola" no te quitaria más de dos segundos amigo. ¿Puedes decirme por qué? -preguntó.
-Ni te lo imaginas -dijo Menma. Entonces le contó a Gaara cómo había obtenido esas muestras y los antecedentes relativos a los juicios de brujería en Salem. No mencionó a la familia Hyuga, al pensar que debía esta consideración a Hinata.
-Fascinante -comentó Gaara-. ¿Para cuándo necesitas todos los resultados?
-En cuanto sea posible -respondió Menma.
-No olvides que el examen de ADN tarda un poco -explicó Gaara-. Probablemente haya de tres a cinco mil especies en cada muestra. Además, el método definitivo consistiría en ver si podemos cultivar algunos Claviceps. Voy a intentarlo.
Menma se puso de pie.
-Te agradeceré todo lo que puedas hacer, amigo.
Gaara solo lo observo perderse de vista al salir de la oficina y murmuro -Que tipo este..
Hinata se tomó un minuto para recobrar la calma y alzó la mano enguantada para retirar de la frente el cabello con el antebrazo desnudo. Había sido un día típico de mucho trabajo en la Unidad de terapia intensiva quirúrgica. Estaba exhausta y ansiosa por salir lo más pronto posible. Por desgracia, su momento de tranquilidad fue interrumpido. Naruto Uzumaki entró en la unidad con un paciente grave. Hinata y las otras enfermeras de la unidad de terapia intensiva del quirófano ayudaron a instalar al enfermo que apenas había sido admitido.
Mientras trabajaban , Hinata y Naruto evitaron mirarse de frente, pero ella estaba plenamente consciente de la presencia del hombre. Naruto era un individuo alto, moreno, de veintiocho años, que tenía facciones angulares muy aguzadas. Era de cabello rubio con tonos dorados y poseía unas singulares marcas en sus mejillas similares a bigotes de gato, ademas de unos ojos azules que dejarian embobada a cualquier chica que los observara. Era muy ágil y liviano, más como un boxeador en un entrenamiento que un médico en medio de una sala de operaciones.
Una vez que instalaron al paciente, Hinata se encaminó al mostrador central. Sintió una mano que la tomaba del brazo y se volvió para mirar los ojos azules e intensos de Naruto.
-No estarás enojada todavía, ¿verdad? -preguntó Naruto. Él no tuvo compasion en hablar de sus problemas íntimos en plena unidad quirúrgica.
Embargada por la ansiedad y las emociones coflictivas, Hinata apartó la mirada.
-No me digas que te niegas a hablarme -prosigió Naruto - ¿No te pareces que exageras con eso de la ley del hielo?
-Te advertí -dijo Hinata cuando por fin pudo hablar - te dije que las cosas serían diferentes si insistías en ir de pesca cuando teníamos planeado ir a Martha's Vineyard.
-Jamás hicimos planes definitivos tú y yo para ir allá -replicó Naruto-. Y yo no esperaba la invitación del Doctor Hatake Kakashi para unirme a su excursión de pesca.
-Si no lo planeamos -dijo Hinata-, ¿por qué pedi el franco? ¿por que llamé a los amigos de la familia para pedirles la casa de fin de semana?
-Hablamos de eso una vez -puntualizó Naruto.
-Dos veces -contraatacó Hinata -Y la segunda vez te dije que tenia lista la casa.
-Escucha bien-explicó Naruto-, para mí era muy importante ir. El Doctor Kakashi es el segundo hombre más poderoso en el departamento.
-Lo que más me molesta es que no te arrepientes de nada- declaró Hinata, ruborizada.
-¿Por qué habría de arrepentirme si no he hecho nada malo?
-Perfecto -contestó Hinata y reanudó su camino al mostrador central. Naruto la detuvo una vez más.
-Siento mucho que estés enojada conmigo -dijo Naruto-. Hablaremos con más calma de este asunto el sábado. No tengo turno. Tal vez podríamos cenar.
-Ya hice planes para el sábado -repuso Hinata. No era verdad y sintió que el estómago se tensaba. Detestaba las confrontaciones.
Naruto se quedó boquiabierto.
-Oh, comprendo -dijo Naruto mientras entrecerraba los ojos- Hinata tragó seco, sabía que estaba molesto.
-Éste es un juego que los dos podemos jugar. Hay alguien con quien he pensado en salir. Ésta es mi oportunidad.
-¿Quién? -preguntó Hinata. En el instante en que pronunció las palabras, se arrepintió.
Naruto esbozó una sonrisa maliciosa y se alejó.
Preocupada de perder la compostura, Hinata se refugió en la soledad de la bodega. Después de unos cuantos suspiros profundos, se sintió más en control de sí misma. Estaba a punto de volver a la unidad cuando la puerta se abrió y Temari no Sabaku, su compañera de cuarto y colega en la Unidad de terapia intensiva, entró.
-Por casualidad escuché el encuentro que tuviste con Naruto Uzumaki -comentó Temari. Era una mujer de mediana estatura y llena de vida, con una mata espesa de cabello rubio, que llevaba recogido en dos coletas mientras trabajaba.
La súbita presencia de Temari desarmó por completo a Hinata y rompió a llorar. Temari le pasó un pañuelo desechable.
-Es un idiota -opinó Temari. Conocía la historia de la relación de Hinata con Naruto mejor que nadie.
-Ni siquiera se disculpó -dijo Hinata, limpiándose los ojos-. No sé qué hice mal. Pensé que teníamos una buena relación.
-No hiciste nada malo -dijo Temari-. Es su problema. Es demasiado egoísta. Mira la comparación entre él y Menma, que te ha estado enviando flores todos los días.
-No necesito recibir flores todos los días -protestó Hinata.
-Por supuesto que no -repuso Temari-. Es la intención lo que cuenta. Naruto jamás se preocupa por tus sentimientos. Mereces algo mejor.
-No sé si eso es verdad -Hinata se sonó la nariz-. Pero puedes estar segura de una cosa. Voy a hacer cambios en mi vida. Pienso arreglar la casa vieja de Salem que heredé con mi hermana.
-Es una idea genial -contestó Temari-. Necesitas un cambio de escenario, en especial porque Naruto vive en Beacon Hill.
-Ésa es mi idea -agregó Hinata-. Voy a ir a Salem cuando salga de trabajar. ¿Te gustaría venir? Me encantaría que me acompañaras. Tal vez podrías darme algunas ideas acerca de qué hacer para arreglar ese lugar.
-Vamos a dejarlo para otra ocasión -pidió Temari-. Tengo que ver a unas personas en el departamento.
Cuando salió de trabajar, Hinata subió a su automóvil, un BMW 335i de 2008 y salió de la ciudad. Su primera parada fue su hogar de la infancia, ubicado en Marblehead Neck.
-¿Hay alguien en casa? -llamó al entrar en el vestíbulo de la residencia estilo château francés.
-Estoy en el solárium, querida.
Hinata recorrió el largo pasillo central y entró en la habitación en que su madre pasaba la mayor parte del tiempo. El cuarto tenía grandes ventanales en tres lados y daba al sur, sobre la terraza del jardín. Al este, ofrecía una maravillosa vista del océano.
-Todavía traes puesto el uniforme -observó Hana. Su tono era de desaprobación, como sólo una hija puede detectar en la voz de su madre-. Espero que no hayas traído ningún germen del hospital. Lo único que me falta es enfermarme.
-No trabajo con enfermedades infecciosas -explicó Hinata-. En donde estoy probablemente hay menos bacterias que aquí.
-No digas eso -espetó Hana.
Las dos mujeres no se parecían en nada. Hinata tendía más a ser como su padre en términos de la estructura facial y el cabello. El rostro de Hana era ancho, tenía los ojos hundidos y la nariz ligeramente aguileña. El cabello, en alguna época castaño, estaba canoso en su mayor parte. Tenía la piel pálida como el mármol blanco, a pesar de que ya casi era pleno verano.
-Veo que todavía estás en bata -observó Hinata. Se sentó en el sofá frente al sillón de su madre.
-No tengo ninguna razón para arreglarme -repuso Hana.
-Eso significa que papá no está aquí -contestó Hinata.
-Tu padre salió anoche en un corto viaje de negocios a Londres -comentó Hana-. Volverá el jueves.
-¿Mei Terumi lo acompañó? -preguntó Hinata. Mei era la asistente personal del padre de Hinata, en una larga hilera de asistentes personales.
-Por supuesto que Mei fue -repuso enojada Hana-. Hiashi no es capaz de atarse los zapatos sin Mei.
-Si te molesta, ¿por qué lo toleras, madre?
-No tengo nada que opinar del asunto -dijo Hana.
Hinata sintió lástima por su madre debido a lo que tenía que soportar, pero también enojo contra ella por hacerse la víctima. Su padre siempre había tenido aventuras. La situación venía desde que Hinata tenía memoria. Para cambiar el tema de la conversación, la joven preguntó por Hikari Hyuga.
En ese momento los lentes para leer de Hana cayeron de la punta de la nariz y se balancearon en el pecho pendientes de una cadena que llevaba al cuello.
-¿Cómo se te ocurre preguntar por ella? -inquirió.
-Encontré su retrato en la bodega del abuelo -explicó Hinata-. Me sorprendió mucho, sobre todo porque parece que tengo el mismo color de ojos. ¿De verdad la ahorcaron por brujería?
-Preferiría no hablar del asunto -repuso Hana.
-Oh, madre, ¿por qué no? -preguntó Hinata.
-Simplemente porque es un tema prohibido -contestó Hana.
-¿Cómo puede ser tabú después de tantos años?
-No es algo de lo que nos sintamos orgullosos. Así que vamos a dejar el tema.
-He tomado la decisión de arreglar la casa vieja y vivir en ella -informó Hinata.
-Convertirla en un sitio habitable implica un trabajo enorme -comentó Hana-. Si insistes deberías hablar con Darui y con Kurotsuchi, el contratista y arquitecto que acaban de terminar la renovación de esta casa. Su oficina está en Salem. Además, deberías conversar con tu hermana Hanabi. Llámala desde aquí mientras voy por el número de teléfono del arquitecto.
Hana se levantó del sillón y se fue. Hinata sonrió mientras tomaba el teléfono y lo colocaba en su regazo. Su madre la asombraba. En un minuto era el epítome de la inmovilidad absorta en si misma, y al siguiente estaba convertida en un torbellino de actividad. Intuitivamente, Hinata sabía en qué radicaba el problema: su madre no tenía suficientes cosas qué hacer.
Hinata miró el reloj mientras realizaba la llamada y trató de calcular qué hora sería en Londres. No es que importara mucho, ya que su hermana era insomne; acostumbraba trabajar por las noches y dormía a ratos durante el día, como una criatura nocturna.
Hanabi contestó a la primera llamada. Después de intercambiar saludos, Hinata le describió su idea. La respuesta de Hanabi fue positiva. Ella también pensaba que iba a ser mucho mejor que alguien viviera en la propiedad. La única pregunta que hizo fue respecto al castillo y los muebles que ahí había.
-No voy a tocar ese lugar -respondió Hinata-. Eso lo veremos cuando regreses.
-Me parece bien -repuso.
Mientras Hinata se despedía de Hanabi, Hana reapareció y sin decir una palabra le entregó un trozo de papel con un número de teléfono. En cuanto Hinata colgó, Hana le pidió que marcara el número.
-¿Por quién pregunto? -inquirió Hinata mientras marcaba.
-Por Akatsuchi -dijo Hana-. Está esperando tu llamada.
Le hablé por la otra línea.
La joven resintió un poco la interferencia de su madre, pero no comentó nada. Sabía que Hana sólo trataba de ayudarla.
La conversación con Akatsuchi fue breve. Ya que estaba enterado por Hana de que Hinata estaba en la zona, sugirió que se reunieran en el conjunto residencial en media hora. Hinata aceptó.
Cuando Hinata se detuvo frente a la reja de la propiedad familiar, una Chevrolet Tahoe del 2007 estaba estacionada en la orilla de la carretera. Cuando bajó del automóvil, dos hombres lo hicieron de la Tahoe. Uno era robusto y fornido, moreno oscuro de pelo blanco el cual tenia porte de atleta, el otro rayaba en obeso, y se cubria el cabello con una pañoleta roja. El hombre corpulento se presentó como Kurotsuchi y el fornido era Darui. Hinata estrechó la mano de ambos, abrió la reja y volvió a su automóvil. Detrás de ella, condujeron hasta la vieja casa.
-Es fabulosa -exclamó Akatsuchi, fascinado con la edificación.
Lo primero que hicieron fue caminar por los alrededores. Hinata explicó la idea que tenía acerca de construir una cocina y un baño nuevos en la parte de los cobertizos para dejar intacta la sección principal del castillo. Después de recorrer los exteriores, entraron. Hinata les mostró entonces toda la casa, incluso el sótano. Los dos hombres estaban impresionados.
-Es una estructura muy bien construida -comentó entusiasmado Akatsuchi-. Será una casita fantástica.
-¿Es posible llevar a cabo todas las obras de renovación sin dañar el aspecto histórico del lugar? -preguntó Hinata.
-Por supuesto -aseguró Akatsuchi-. Podemos ocultar todos los ductos, tubería e instalación eléctrica en el cobertizo y en el sótano. No los verá.
-Excavaremos una zanja y canalizaremos los servicios debajo de los cimientos existentes, para que no tengamos que modificarlos -explicó Darui-. Lo único que recomendaría es colocar un piso de concreto en el sótano.
-¿Será posible terminar las obras antes del primero de septiembre? -preguntó Hinata.
Darui asintió y dijo que eso no sería ningún problema.
-Tengo una sugerencia -mencionó Akatsuchi-. El baño principal estará mejor situado en el cobertizo. Pero también podríamos construir un medio baño en la planta alta, entre los dos dormitorios. Sería muy práctico.
-Me gusta la idea -repuso Hinata-. ¿Cuándo empiezan?
-Iniciaremos de inmediato bajo un acuerdo verbal y prepararemos luego un contrato que firmaremos en su momento -dijo Akatsuchi-. Tomaremos las medidas hoy mismo.
-De acuerdo -aceptó Hinata y les estrechó la mano.
-¿Y la reja? -preguntó Darui.
-Si van a empezar enseguida, entonces vamos a dejarla sin cerrar -comentó Hinata. Informó a Akatsuchi y a Darui que estaría en la casa principal por si la necesitaban. Después salió de la casa vieja, subió a su automóvil y condujo hacia el castillo. Decidió pasar un rato examinando los viejos documentos que había en la bodega. Cruzó el comedor y abrió la pesada puerta de roble. Cuando bajaba por los escalones de granito, la puerta se cerró con un golpe sordo detrás de ella. Se detuvo de inmediato. Era muy distinto estar ahí sola que con Menma. Alzó la mirada hacia la puerta, con el temor de no poder abrirla y quedar atrapada en el sótano.
-Pero qué tonta eres -dijo Hinata en voz alta. Sin embargo, no podía evitar la sensación de inquietud que la embargaba. Por fin, subió las escaleras y se apoyó en la puerta. Como era de esperarse, ésta se abrió. Ella dejó que se cerrara de nuevo.
Se reprendió por su imaginación excesivamente activa y, dando zancadas llegó a la bodega. Entró en una celda y empezó a registrar un archivero. No tardó mucho tiempo en comprender lo difícil que iba a ser la tarea que se había propuesto. Estaba revisando un archivero atiborrado de papeles. Cada cajón estaba repleto y tuvo que revisar documento tras documento. Muchos de los papeles estaban escritos a mano, y algunos eran difíciles de descifrar. En otros era imposible encontrar una fecha. La mayor parte databa de finales del siglo dieciocho. Empezó a abrir cajones al azar, en busca de algo más antiguo. En el primer cajón de una cómoda, cerca de la puerta de la celda, hizo su primer hallazgo.
Lo que captó su atención en un principio fueron unos cuantos conocimientos de embarque del siglo diecisiete. Después encontró un paquete de esos documentos atados con una cinta. Aunque eran manuscritos, la caligrafía era elegante y clara y todos estaban fechados. Se referían en su gran mayoría a envíos de pieles, madera, ron y azúcar. En medio del paquete había un sobre dirigido a Hizashi Hyuga. La escritura era diferente, se veía torpe y errática. Hinata sacó la carta y la desdobló. Estaba fechada el "21 de junio de 1679".
Señor:
Han pasado varios días desde que recibí su misiva. He analizado con la familia su deseo de contraer nupcias con nuestra hija Hikari, que es una muchacha con gran vitalidad. Si es la voluntad de Dios, recibirá su mano en matrimonio, con la condición de que me provea de trabajo y me ayude a mudarme con mi familia a la ciudad de Salem. La amenaza de los asaltos de los indios aquí en Andover nos causa mucha intranquilidad.
Su humilde servidor,
Aoshio Mayura
Hinata volvió a guardar la carta en el sobre. Estaba indignada. No se consideraba feminista; sin embargo, esta carta la ofendía. Hikari había sido sólo una mercancía para negociar. La compasión que sentía por su antepasado, que iba cada vez en aumento, alcanzó su máxima expresión.
La joven enfermera puso la carta encima de la cómoda y empezó a buscar con mayor atención en el cajón. Olvidándose del tiempo, revisó cada hoja de papel, pero no encontró más cartas. Sin darse por vencida, empezó a registrar el segundo cajón. Fue entonces que oyó el sonido inconfundible de unas pisadas arriba de ella.
Hinata se quedó inmóvil. El temor vago que había experimentado al empezar a bajar a la bodega volvió a invadirla con más fuerza. Sólo que ahora estaba alimentado por algo más que la atmósfera espeluznante de la casa enorme y vacía. Se agravaba por la culpa de haberse inmiscuido en un pasado turbulento. Mientras las pisadas recorrían el piso superior, se imaginó que se trataba de su difunto abuelo que venía a cobrar venganza por su intento insolente de poner al descubierto secretos familiares largamente guardados. El sonido de las pisadas empezó a perderse y luego se mezcló con los rechinidos y crujidos de la casa. Caminó sin hacer ruido hasta la puerta de la celda y miró a hurtadillas los escalones de granito. En ese momento, oyó que la puerta de la bodega crujía al abrirse. Paralizada por el miedo, observó impotente que un hombre con zapatos y pantalones negros bajaba en forma inexorable los peldaños. A medio camino se detuvo. Entonces, una silueta se inclinó y apareció a contraluz un rostro sin facciones.
-¿Hinata? -llamó Menma-. ¿Estás aquí abajo?
Suspiró apoyada en la pared de la celda para sostenerse, puesto que le temblaban las piernas, le gritó a Menma. En unos instantes, el voluminoso cuerpo llenó la entrada.
-Me asustaste -dijo Hinata de la manera más calmada y cordial que pudo-. ¿Qué haces aquí? No tenía idea de que ibas a venir.
-Llamé a tu departamento. Temari me dijo que estabas aquí con la idea de reparar la vieja casa. Sin pensarlo un momento, decidí venir. Me siento responsable, puesto que yo te lo sugerí.
-Qué amable -repuso Hinata; el pulso le latía aún con fuerza.
-Lamento haberte asustado -se disculpó Menma.
-No te preocupes -contestó Hinata-. Es mi culpa por dejar que la imaginación vuele. Crei que eras un fantasma.
Menma hizo una mueca de maldad y contrajo las manos como garras. Hinata le dio juguetonamente un golpe en el hombro y le dijo que no era gracioso. Ambos se sintieron aliviados. La tensión de la joven se esfumó.
-De modo que ya emprendiste esta misma tarde la búsqueda de Hikari Hyuga -comentó Menma, al tiempo que miraba el cajón abierto-. ¿Descubriste algo?
-Sí, así es -respondió Hinata. Se acercó a la cómoda y le entregó la carta de Aoshio Mayura a Hizashi Hyuga.
Menma sacó la nota del sobre. Cuando terminó de leerla, se la devolvió a Hinata.
-Fascinante -dijo.
-¿No te molesta para nada? -preguntó Hinata.
-En realidad no -contestó Menma-. ¿Debería molestarme?
-Pues a mí, en cambió, me indignó -explicó Hinata-. El padre de Hikari la usó para un matrimonio de conveniencia.
-Creo que tal vez te estás precipitando -señaló Menma-. La vida era más difícil en esa época y la gente tenía que ayudarse sólo para sobrevivir. Los intereses individuales no eran prioritarios.
-Eso no justifica hacer un trato a cambio de la vida de tu hija ni tratarla como si fuera un objeto.
-Aun así, creo que quizá tu conclusión es excesiva -sugirió Menma-. Sólo porque hubo una negociación entre Aoshio y Hizashi, ello no significa que la opinión de Hikari no haya contado en la decisión de casarse con Hizashi. Tal vez incluso fue una fuente de consuelo para ella saber que iba a proveer el sustento del resto de su familia.
-Bueno, quizá haya sido así -reconoció Hinata-. El problema es que sé lo que le ocurrió en última instancia, y mi intuición me dice que Hikari era una persona completamente inocente atrapada en una terrible tragedia por artes de una jugarreta del destino. Cualquiera que ésta haya sido, debe haber sido espantoso, y el hecho de que se le recuerde de manera tan horrible agrava la injusticia -entonces Hinata recorrió con la mirada los archiveros, cómodas y cajas-. La pregunta es: ¿la explicación se encuentra en este mar de documentos?
-Yo diría que haber encontrado esta carta constituye un buen augurio -comentó Menma-. Si hay una, tiene que haber más. ¿Pero qué opinas de la casa vieja? ¿Ya tomaste alguna decisión sobre como repararla?
-Sí -respondió Hinata-. Ven. Te explicaré.
Dejaron el automóvil de Menma en el castillo y condujeron en el de Hinata hasta la casa vieja. Con gran entusiasmo, Hinata llevó a Menma a hacer un recorrido y le explicó que iba a seguir su sugerencia de construir las instalaciones modernas en la parte de los cobertizos y que también agregaría un medio baño entre los dormitorios.
-Estoy muy entusiasmada -dijo Hinata-. Lo que verdaderamente espero con impaciencia es la decoración. Creo que voy a tomar unas vacaciones en septiembre para ocuparme de ella.
Salieron de la casa y subieron al automóvil de Hinata. Ella titubeó al poner en marcha el motor.
-En realidad, siempre quise ser decoradora de interiores -dijo con añoranza.
-¿Por qué no lo fuiste? -preguntó Menma.
Hinata arrancó el auto, dio la vuelta y se dirigió al castillo.
-Mi padre me convenció de no hacerlo. No éramos cercanos, pero él tenía una gran influencia sobre mí. Pensé que era mi culpa que no fuéramos muy unidos, así que me esforcé mucho para tratar de complacerlo, aun al punto de estudiar enfermería, que él consideraba una carrera más adecuada para su hija.
Llegaron al castillo y Hinata se estacionó junto al auto de Menma. El hombre estaba a punto de bajar, pero volvió a acomodarse en el asiento. Se puso ostensiblemente nervioso, ya que empezó a denotar inquietud y a retirarse el cabello de la frente. Por fin, preguntó con brusquedad:
-¿Quieres ir a mi departamento cuando regresemos?
La invitación colocó a Hinata en un dilema. Se daba cuenta de que Menma había tenido que armarse de valor para invitarla y no era su deseo que se sintiera rechazado. Al mismo tiempo, pensó en las necesidades de los pacientes a las que tendría que enfrentarse por la mañana. Al final de cuentas, su profesionalismo ganó.
-Lo siento -dijo-. Estoy exhausta. Me levanté desde las seis -en un intento por hacer más ligera la situación afiadió-: Además, mañana es día de escuela y aún no termino mis deberes.
-Podríamos acostarnos temprano -sugirió Menma.
Hinata se sintió sorprendida e inquieta.
-Creo que tal vez las cosas van muy rápido -musitó-. Me siento muy a gusto contigo, pero no quiero apresurar nada.
-Por supuesto -repuso Menma.
-Disfruto mucho de tu compañía -añadió Hinata-. No voy a trabajar ni viernes ni sábado, si coincide con tu horario.
-¿Quieres cenar conmigo el jueves? Ésa no será noche de deberes escolares.
Hinata rió.
-Será un placer -respondió -Y haré todos los deberes antes de salir.
Fin del Capítulo 3 - Hola chicos, aquí estamos de nuevo, En este capítulo apareció Naruto! Hinata se quebró ante las palabras de este, ya vemos por que suceden las cosas como van y la discordia entre ellos. Y Hina por fin comenzó a refaccionar la vieja casita, su decisión de mudarse no es en vano. E hizo su primer descubrimiento, una carta del padre de Hikari a Hizashi! Vaya que en los tiempos de la colonia habían que hacer sacrificios. Espero les guste, y ansioso espero sus comentarios sobre la historia! Nos vemos en el siguiente capitulo! Y les agradezco a: Sasuhinas fan: Aqui esta el siguiente capi de la historia, que lo disfrutes! y Aairi: Gracias por los halagos! Creo que no soy merecedor de todos ellos, pues mi hermano me ayuda pues el discute conmigo y transcribe los capis como los dejamos terminados! Si es verdaderamente apasionante la historia, me atrapó desde la primera vez que la leí, y lo de las personalidades, me gusta la idea de que ellos son actores y hacen una película, asi que la mayoría de ellos cambian sus personalidades. Y bueno, no me gustaría que leas el libro aún, pues arruinaría las sorpresas, pero te animo a que lo leas después, ya que en el uno aparecen muchas de las escenas y añadidos que yo le agrego aquí, jejee, como se trata de una adaptación le añadí cosas interesantes a mi gusto! Y tenlo por seguro, que le pondremos corazón a esta singular historia para ustedes, mis mas sinceros agradecimientos!
Cualquier duda que tengan, no duden en enviarme un MP o búsquenme en el foro "Grandes Juegos Mágicos" del cual soy Moderador, os invito a que se pasen por el mismo si son megafanáticos de Fairy Tail. Si quieren compartir con gente amena y divertida sobre nuestra serie favorita, jugar divertidos juegos, participar en nuestro juego de Rol y en los retos como este, sólo deben pasarse por allí y encantados los recibiremos…
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Nos vemos en el siguiente capítulo…
De Pie, Reverencia, ¡Aye Sir!
El Siguiente Capítulo sera: Hallazgo Tenebroso
