Disclaimer: Naruto, todos sus personajes y lo referente al mundo shinobi es propiedad intelectual de Masashi Kishimoto. La historia es una adaptación del Libro "Riesgo Aceptable", de Robin Cook. Su Trama, historia e ideas son de su autoría. Yo sólo adapté la historia para el disfrute, sin fines de lucro ni nada parecido, sólo por diversión.
Advertencias:Adaptación del Libro "Riesgo Aceptable" de Robin Cook. Varias escenas son completamente nuevas, otras, son variaciones de las originales del Libro. Algo de OOC en los personajes de Naruto, por imprimirlos en los respectivos personajes que representan. AU. Línea diferente de tiempo de relato. Sólo hecho para disfrute, sin fines de lucro cesante ni daño emergente.
Capítulo 4 . Hallazgo Tenebroso
Viernes 19 de julio de 2013
Hinata abrió los ojos. Al principio no sabía dónde estaba. Al girar la cabeza, vio la figura de Menma que dormía y todo le vino a la mente en un instante.
Hinata se cubrió con la sábana hasta el cuello. "Eres una hipócrita", se reprochó en silencio. Recordó haberle advertido a Menma que no quería apresurar las cosas y ahí estaba, despertando en su cama. Hinata jamás había tenido una relación en la que hubiera llegado a una intimidad como ésta con tanta rapidez. Trató de levantarse sin hacer ruido con la intención de vestirse antes de que Menma despertara, pero el perro de él, un Shiba Inu, de tamaño mediano, rojizo y muy desagradable, con largas orejas y cola frondosa semejantes a las de un zorro, llamado Kurama, empezó a gruñir y a mostrar los dientes.
Menma se sentó en la cama y ahuyentó al perro. Con un quejido, se dejó caer de nuevo en la almohada.
-¿Qué hora es? -preguntó.
-Son unos minutos después de las seis -contestó Hinata.
-¿Por qué estás despierta tan temprano? -preguntó Menma.
-Es la hora a la que despierto normalmente -respondió Hinata.
-Pero era casi la una cuando nos acostamos.
-Eso no importa -replicó Hinata-. No debí haberme quedado.
-Lo siento -se disculpó Menma-. Tal vez no debí haberte persuadido.
-No es culpa tuya -aclaró Hinata.
Entrecruzaron miradas y luego ambos sonrieron.
-Ya empezamos otra vez con nuestra competencia por las disculpas -comentó Hinata con una risita.
-Es una lástima -observó Menma-. Uno pensaría que a estas alturas ya deberíamos haber hecho algún progreso.
Hinata se acercó y se abrazaron. No hablaron por un momento, mientras disfrutaban del abrazo. Menma rompió el silencio:
-¿Quieres desayunar?
Hinata se sorprendió. Contestó que pensaba que Menma querría ir directamente a su laboratorio.
-El laboratorio puede esperar -repuso Menma-. Ha sido la noche más placentera de todo el año y no quiero que termine.
Después de darse una ducha y vestirse, Menma y Hinata salieron del departamento. Usaron el BMW de Hinata, puesto que estaba estacionado en un lugar prohibido y se dirigieron a una fonda barata en Harvard Square, donde se dieron el gusto de comer huevos con tocino.
-¿Qué planes tienes para hoy? -preguntó Menma.
-Primero voy a ir a mi departamento a darle de comer a mi gato. Matatabi debe de estar muriéndose de hambre. Después creo que iré a Salem. Ya empezaron las obras de construcción de la cabaña. Quiero ver los avances -Hinata había decidido llamar a la casa vieja "la cabaña", en contraste con el castillo.
-¿Te gustaría que nos viéramos en el Bar Harvest alrededor de las ocho de la noche?
-Es un compromiso.
Después de desayunar, Menma pidió a Hinata que lo dejara cerca de los laboratorios de biología de Harvard. Luego se quedó de pie en la acera y agitó la mano hasta que ella se perdió de vista. Sabía que estaba enamorado y le encantaba la sensación. Pensó en las lindas flores que le enviaba todos los días y se preguntó si no estaría exagerando. El problema era que el joven no tenía mucha experiencia en ese tipo de lances.
En los laboratorios, Menma vio el reloj: faltaban unos minutos para las ocho. Subió la escalera para esperar a Gaara no Sabaku, pero él ya había llegado.
-Me da mucho gusto verte -dijo Gaara-. Estaba a punto de llamarte.
-¿Encontraste Claviceps purpurea? -preguntó Menma.
-"Hola amigo" no estaria mal. y no -respondió Gaara-. No había Claviceps.
-¡Demonios! -exclamó Menma. Se dejó caer pesadamente en una silla. Contaba con un resultado positivo, sobre todo por Hinata.
-No te pongas triste -dijo Gaara-. Encontré muchos otros mohos. Uno de ellos resulta morfológicamente muy parecido al Claviceps purpurea, pero se trata de una especie desconocida.
-No me digas -comentó Menma. Se alegró con la idea de que por lo menos hubiera descubierto algo.
-Por supuesto, eso no es de sorprender -explicó Gaara-. Hay alrededor de cincuenta mil especies conocidas de hongos, y algunas personas creen que en realidad existe hasta un cuarto de millón. Sin embargo, este tipo particular de moho es un ascomiceto, como el Claviceps, y forma esclerocios, al igual que el Claviceps -Gaara se inclinó por encima del escritorio y dejó caer varios objetos pequeños y oscuros en la palma de Menma, que pensó que se parecían a las semillas que se ven en el pan de centeno.
-Los esclerocios son un tipo de espora vegetativa, en estado de reposo, de ciertos hongos -explicó Gaara-. Son multicelulares y contienen filamentos micóticos, o hifas, así como varios alimentos almacenados.
-¿Qué te hace pensar que pudieran interesarme? -preguntó Menma. Acercó uno a la nariz. Era inodoro.
-Porque los esclerocios del Claviceps son los que contienen los alcaloides biológicamente activos que causan el ergotismo -le explicó Gaara.
Menma estudió los esclerocios con mayor interés.
-¿Qué probabilidades hay de que estos sinvergüenzas puedan contener los mismos alcaloides que el Claviceps?
-Creo que hay buenas probabilidades. No existen muchos hongos que produzcan esclerocios. Es evidente que esta nueva especie se relaciona con el Claviceps purpurea en alguna medida.
-¿Por qué no los probamos? -sugirió Menma-. ¿Qué te parece si hacemos una tisana con estos bichos y la probamos?
-Espero que lo digas de broma -repuso Gaara.
-En realidad, no -aclaró Menma-. Me interesa saber si este nuevo moho forma un alcaloide que produzca algún efecto alucinógeno. La mejor manera de averiguarlo es probándolo.
-Seguramente estás loco -dijo Gaara-. Las micotoxinas son potentes, como pueden testificar las innumerables personas que han padecido ergotismo. Correrías un riesgo muy grande.
-¿Dónde está tu espíritu aventurero? -preguntó Menma y se puso de pie-. ¿Me permites usar tu laboratorio para este pequeño experimento?
-Lo dices en serio, ¿verdad? -inquirió Gaara.
-Muy en serio. Voy a necesitar un mortero completo, agua destilada, un ácido diluido para precipitar el alcaloide, unos filtros de papel, una redoma de un litro y una pipeta de un mililitro.
-Es una locura -comentó Gaara al tiempo que reunía los materiales solicitados.
Menma molió unos cuantos esclerocios, extrajo la pulpa con agua destilada y precipitó una pequeñísima cantidad de la materia blanca con el ácido diluido. Con la ayuda de los filtros, aisló unos cuantos granos -que es la unidad de peso más pequeña- del precipitado blanco.
-No me digas que vas a comer eso -exclamó Gaara alarmado.
-Oh, vamos -repuso Menma-. No soy tonto.
-Pues podrías haberme engañado -dijo Gaara.
-Escucha -advirtió Menma-. Si este material en realidad provoca efectos alucinógenos, debe de hacerlo también en una dosis minúscula, menos de un microgramo -tomó una pizca del precipitado con el extremo de una espátula y lo introdujo en un litro de agua destilada en la redoma. Luego la agitó vigorosamente-. Podríamos juguetear con esta cosa seis meses y, a pesar de ello, no averiguar si causa alucinaciones -explicó-. Necesitamos un cerebro humano. El mío está disponible en este momento.
-¿Y el riesgo de toxicidad para los riñones? -preguntó Gaara. Menma mostró una expresión de incredulidad y exasperación.
-¿Con esta dosis? No. Estamos por debajo, por un factor de diez, del rango de toxicidad de la toxina que causa el botulismo, la sustancia más tóxica conocida por el hombre -pidió a Gaara que le pasara la pipeta. Gaara lo hizo a regañadientes.
-A tu salud -dijo Menma y alzó la pipeta un momento antes de depositar un mililitro en la lengua enrollada. Tomó un sorbo grande de agua, lo agitó en la boca y tragó.
-¿Y bien? -preguntó Gaara.
-Estoy empezando a sentirme un poco mareado -respondió Menma Namikaze.
-¡Qué diablos! Ya estabas mareado incluso antes de empezar -repuso Gaara.
-¡Vaya, vaya! -exclamó Menma-. ¡Algo está ocurriendo!
-¿Cómo? -preguntó Gaara.
-Veo un torrente de colores que se mueven por todas partes en forma de amibas, como una especie de caleidoscopio -el rostro de Menma adoptó una expresión como si estuviera en trance-. Ahora oigo sonidos como los de un sintetizador, siento la boca un poco seca y experimento parestesia en los brazos, como si me estuvieran mordiendo o pinchando. Es muy extraño -para sorpresa de Gaara, Menma se acercó y lo sujetó de los brazos con fuerza verdaderamente insólita-. Me parece que la habitación se está moviendo -dijo Menma-. Además tengo una leve sensación de asfixia.
-Voy a pedir ayuda -dijo Gaara. Sentía que el pulso le latía con violencia. Miró el teléfono, pero Menma lo sujetó con mayor fuerza aún.
-Estoy bien -dijo Menma-. Los colores empiezan a desvanecerse. Ya está pasando -cerró los ojos, pero se aferró a Gaara.
Después de un rato, Menma abrió los ojos y suspiró. Sólo entonces se dio cuenta de que tenía sujeto a Gaara de los brazos. Lo soltó.
-Creo que ya tenemos la respuesta que queríamos -dijo.
-Eso fue una tremenda idiotez -espetó Gaara-. Tus bufonadas me aterrorizaron.
-Tranquilízate -pidió Menma-. No perdamos la calma por una reacción psicodélica que duró sesenta segundos.
Gaara señaló el reloj.
-No fueron sesenta segundos -explicó-. Transcurrieron casi veinte minutos.
Menma alzó la mirada al reloj.
-Mira si no es extraño. Incluso creo que mi sentido del tiempo se distorsionó.
-¿Te sientes bien en general? -preguntó Gaara.
-Muy bien. En realidad, me siento mejor que bien -titubeó al tratar de expresar con palabras las sensaciones internas que experimentaba-, como si tuviera mucha energía. Y muy lúcido, como si mi mente estuviera en especial aguzada. Incluso me siento un poco eufórico, aunque eso podría deberse a que acabamos de confirmar que este nuevo hongo produce una sustancia alucinógena.
-No seamos tan laxos con la expresión "acabamos" -advirtió Gaara-. Me rehuso a que me atribuyas participación en esta locura. Prométeme que te harán un análisis de orina y una prueba de creatinina en sangre esta tarde. Aunque a ti no te preocupe, a mí sí.
-Si eso logra que duermas tranquilo hoy, está bien. Entre tanto, necesito más de estos esclerocios. ¿Es posible?
-Es posible ahora que descubrí el medio que este hongo necesita para crecer, pero no puedo prometerte mucho. No es fácil cultivar hongos que produzcan esclerocios.
-Bueno, haz tu mejor esfuerzo -pidió Menma-. Recuerda que es probable que podamos preparar un documento muy interesante acerca de esto.
Mientras Menma corría por el campus para alcanzar el autobús de enlace con el área médica, se sintió impaciente por decirle a Hinata que la teoría del veneno concerniente al episodio de brujería en Salem seguía vigente y progresaba.
Aunque estaba ansiosa de comprobar los adelantos de las obras en la cabaña, Hinata se desvío en Marblehead, sabiendo que a esa hora su padre aun no se marchaba a su oficina en Boston.
Entró a la casa y fue derecho a la cocina. Tal como lo había previsto, encontró a Hiashi tomando café y leyendo los diarios de la mañana. era un hombre alto con fama de haber sido un gran atleta durante su época de estudiante en Harvard. Su cabellera larga y de tintes azules daba señas de que había sido brillante como la de su hija, pero después de los años se había vuelto negra y sin brillo, dandóle aire paternal.
-Buenos Días, Hinata -dijo sin apartar la vista del diario. Hinata se sirvió café y bató un poco de leche para hacerse un capuchino.
-Como marcha tu coche? -preguntó Hiashi. el diari crujió en sus manos cuando dió vuelta a la página -Espero que lo lleves a su servicio periódicamente, sabes que los BMW's son delicados.
Hinata no respondió. Estaba acostumbrada a que su padre la tratara como a una niña, de hecho le fastidiaba como trataba de darle indicaciones acerca de cómo vivir su vida, viendo como manejaba la suya y su matrimonio.
-Llamaste a mi departamento anoche? -dijo esta recordando que al ir a su departamento a darle de comer a Matatabi consiguió unas llamadas perdidas y un mensaje en su contestadora -Buenas noches Hina, llamaba para saber de ti, en cuanto puedas me devuelves la llamada, Adios - luego se sento en una silla que daba la vista al mar.
-Efectivamente. Hana me dijo que te interesa Hikari Hyuga y estas preguntando mucho sobre ella. Me sorprende después de tanto tiempo. Y te llamé para saber por qué maltratas así a tu madre.
-No es esa mi intención. Si es verdad lo de que quiero saber más de ella. Por ejemplo, es verdad que la ahorcaron por bruja o es sólo un cuento?
-Si, la ahorcaron por bruja. Puedo confirmarlo. Y también que la familia hizo lo posible por ocultar eso. Por eso me parece un insulto al clan que quieras revolver en el pasado.
-lo que me consterna es el secretisto alrededor del caso. Por dios pasó hace 300 años!
-No me importa si lo comprendes o no. Fue humillante para el clan y lo es hoy. Punto.
-Quieres decir que le molesta, Ottou-san? ¿Se siente humillado?
-Bueno, la verdad es que me importa un rábano -confesó Hiashi - Pero a Hana si que le incomoda. No tienes que divertirte a costa de algo que la atormenta. Ya tiene motivos por los cuales sufrir. No les agregues otros.
Hinata se mordió el labio inferior. Era difícil contener lo que queía escupirle en su cara, como lo de su relación de "trabajo" con Mei Terumi, su asistente y lo que causaba en su madre. Pero se limitó a decir que no sólo sentía empatía por Hikari, si no también lastima y cierta simpatía.
-Se puede saber por que? -pregunto Hiashi con fastidio.
-Sucede que conseguí su retrato olvidado en la bodega del castillo. Con eso comprobé su existencia. Aún no logro creer que sea idéntica a ella, incluso en los ojos perlas que tenemos. Luego recordé su fin trágico. No mereció morir ahorcada. Es difícil no sentir pena por ella viendo que somos tan idénticas.
-Conozco el retrato, y no niego el parecido. ¿Que rayos hacías en la bodega?
-Nada. Solo recorría el castillo. Me pareció coincidencia encontrar el retrato ya que he leído mucho sobre las brujas de Salem. Por eso sentí pena. Poco después de los juicios muchos lo lamentaron y se arrepintieron de haber ejecutado personas inocentes.
-No todas eran inocentes -indicó Hiashi.
-Madre sugirió lo mismo. ¿Que pudo haber hecho Hikari para que dudaran de su inocencia?
-A ver, me presionas por algo que ni yo mismo se. Pero mi padre dijo que tenía que ver con el ocultismo.
-¿Aver, que era? -Insitió Hinata.
-Te repito que no tengo idea. Y basta de lo mismo.
-Y vete a tu habitacion -Pensó Hinata. Se preguntó que si alguna vez la reconocería como adulta.
-Escucha, Hina -dijo Hiashi en un tono más relajado y, tal vez, dulce -No revuelvas en el pasado. Te lo digo por tu bien. No causes problemas.
-Con todo el respeto, Padre, ¿Podría explicarme como afectaría mi bienestar?
Hiashi se quedó sin habla.
-Le diré lo que pienso, Padre -prosiguió Hinata con un tono de agresividad que ni el mismo Hiashi se imaginaba -Creo que lo que hizo Hikari podría ser causa de humillación en la época en que sucedió. Puedo creer que se le considerara perjudicial para los negocios del clan, ya que Hizashi Hyuga había fundado Maritime Limitada, que has sido la fuente de ingresos de varias generaciones del clan Hyuga y sigue siéndolo en el presente. Pero la persistencia de ese modo de pensar me parece ridícula y una difamación a su memoria. Es nuestra antepasada; si no fuese por ella ninguno de nosostros hubiéremos nacido. Sólo por eso me sorprende que nadie haya hecho algo al respecto en su causa.
-Si tu visión egoísta no te deja verlo, al menos piensa en tu madre -dijo Hiashi en tono serio -Hana se siente humillada, y punto. No importa el porqué. Si necesitas un motivo ahí lo tienes, no fastidies a tu Madre!
Hinata bebío su capuchino, que para mal suerte de ella se había enfriado y abandono el intento de convencer a su padre.
-Donde está Madre?
-Arriba. Se siente mal y no quiere ver a nadie...
Poco después, Hinata salió de la casa embargada por la tristeza y la ansiedad, mezcla de pesar y furia. Al subir a su BMW se dijo que el matrimonio de sus padres era detestable. Le dió al boton de arranque y juro que jamás se dejaría atrapar en una situación similar.
Salió a la autopista y enfiló hacia Salem. Se dijo que a pesar del asco que le producía la relación de sus padres corría el riesgo de caer en una. Ese era uno d elos motivos de su reacción ante la actitud egoísta de Naruto, que se había ido de pesca cuando ya tenía planes con ella.
Al conducir por Salem, recordando la conversacion con su padre sobre Hikari, de camino a la cabaña Hinata decidió detenerse en el Instituto Peabody-Essex, una institución histórica que se alojaba en un grupo de viejos edificios restaurados en el centro de la ciudad. Entre otras funciones, servía como depósito de los documentos sobre Salem y los juicios por brujería.
Una recepcionista cobró una cuota a Hinata y le indicó que se dirigiera a la biblioteca, donde una bibliotecaria anciana le mostró cómo encontrar todos los documentos relacionados con los juicios de las brujas. Todos ellos se encontraban cuidadosamente catalogados en uno de los ficheros de tarjeta ya pasados de moda de la biblioteca.
Hinata se sorprendió y a la vez se sintió alentada por la cantidad de material disponible. Entusiasmada, se precipitó sobre el fichero segura de que descubriría alguna mención con respecto a Hikari. Pero se desilusionó; no encontró a ningún Hyuga.
Regresó al escritorio de la bibliotecaria y preguntó a la mujer directamente por Hikari Hyuga.
-Creo que fue una de las acusadas -explicó-. La ahorcaron.
-No es posible -aseguró la bibliotecaria sin dudar un instante-. Me considero experta en los documentos que se relacionan con los juicios. Jamás he visto el nombre de Hikari Hyuga ni siquiera como testigo, menos aún como una de las veinte víctimas.
Hinata le dio las gracias y luego se concentró en la información acerca de las familias originarias del condado de Essex. En esta ocasión, Hinata encontró una profusión de material informativo sobre los Hyuga. Mientras revisaba los documentos, se hizo patente que había dos familias Hyuga principales: la propia, que se mencionaba en el documento como Rama Principal (Soke), y otra que no era tan antigua, la Rama Secundaria (Boke). Después de media hora, la joven encontró una breve mención de Hikari Hyuga. Nació el 4 de mayo de 1665, era hija de Aoshio y Helisha Mayura y murió el 19 de julio de 1692; fue esposa de Hizashi Hyuga. Mediante una sencilla sustracción, Hinata se dio cuenta de que Hikari ¡había muerto muy joven, a la edad de veintisiete años!
Alzó la cabeza y miró por la ventana sin fijar la atención en nada. Sentía la carne de gallina en la base del cuello. Hinata tenía veintisiete años y su cumpleaños era en mayo. No el cuatro, sino el seis, muy cercano al de Hikari.
Al recordar el parecido físico con el retrato y considerando que planeaba mudarse a la casa de Hikari, Hinata empezó a preguntarse si no eran demasiadas coincidencias. ¿Acaso todo eso le indicaba algo?
Volvió a la información genealógica y buscó el nombre de Hizashi Hyuga. Descubrió que su primera esposa había sido Hanna Uzushio, con quien él se casó en 1677 y tuvo una hija, Himari, nacida en 1678. Hanna murió en enero de 1679 y luego Hizashi contrajo nupcias con Hikari Mayura, en 1682. Con ella tuvo otra hija, Mikoto, en 1682, y un hijo, Nikko, en 1683. Por último, Hizashi contrajo matrimonio con la hermana menor de Hikari, Hiromi Mayura, en 1692, con quien tuvo una hija llamada Amaru, en 1693.
Hinata bajó el libro y una vez más miró al vacío. Oía el suave tañido de unas campanas de alerta en la mente. Volvió a ver el libro y examinó con atención los hechos. A tan sólo tres años de la muerte de Hanna, Hizashi se había casado con Hikari. Luego, después de que ésta murió, el hombre se casó con Hiromi ese mismo año. Hinata se sintió inquieta. Se le ocurrió pensar que tal vez Hizashi había tenido un romance con Hikari, estando aún casado con Hanna, y quizá sostuvo una aventura con Hiromi, mientras estaba casado con Hikari. Después de todo, ésta había fallecido en circunstancias extrañas. Hinata se preguntó si Hanna también. Meneó la cabeza. Se dio cuenta de que otra vez estaba dejando volar en exceso la imaginación al tratar de sacar demasiadas conclusiones con tan escasa información.
Después de pasar varios minutos más revisando el árbol familiar de los Hyuga, Hinata confirmó que estaba emparentado con Hizashi y Hikari a través de su hijo, Nikko. También descubrió que el nombre de Hikari nunca volvió a aparecer en la historia familiar de más de trescientos años. No era posible que esa situación sólo fuera casualidad. Hinata se admiró del oprobio que esa mujer se había buscado. ¿Qué podía haber hecho para justificarlo?
Mientras Hinata bajaba los escalones del Instituto Peabody-Essex, la duda que abrigaba respecto al carácter de Hizashi y la posibilidad de que hubiera habido juego sucio de su parte le dio una idea y preguntó a la recepcionista si podía indicarle cómo llegar al edificio de los tribunales del condado de Essex.
La construcción, una estructura austera de estilo helénico con enormes columnas dóricas, estaba localizada en Federal Street, no lejos de la Casa de las brujas. Hinata entró y preguntó dónde estaban los registros de los tribunales. Se presentó ante el mostrador indicado y solicitó ver cualquier registro acerca de Hizashi Hyuga, nacido en 1653.
La empleada era una mujer con aspecto soñoliento de edad indefinida. Si le sorprendió la petición de Hinata, no lo demostró. Su respuesta fue teclear algo en una terminal de computadora. Después de mirar la pantalla un momento, salió de la habitación, sin pronunciar una palabra. Volvió con un sobre grande de papel amarillo y se lo entregó a Hinata.
-No puede sacar esto de la sala -indicó.
Hinata tomó el sobre, lo llevó a una mesa y sacó el contenido. Había mucho material, la mayor parte de éste relacionado con litigios civiles que Hizashi había entablado contra sus deudores. Pero después encontró un contrato personal, fechado el 11 de febrero de 1681, que habían celebrado entre Hizashi Hyuga y Hikari Mayura. Se había redactado antes de su matrimonio, como los convenios prenupciales contemporáneos. El contrato otorgaba a ella el derecho a tener propiedades y a celebrar contratos a nombre propio después del matrimonio. Hacia el final del documento, Hizashi había escrito una explicación. Hinata reconoció la caligrafía como la letra de estilo elegante que había visto en muchos de los conocimientos de embarque en el castillo. Hizashi escribió:
"Es mi deseo expreso que si por alguna circunstancia debida a mis actividades comerciales se requiere una ausencia prolongada de mi parte de la ciudad de Salem y de Maritime Limitada, que mi prometida, Hikari Mayura, pueda encargarse por derecho y legalmente, de administrar nuestros negocios conjuntos."
La joven hizo a un lado el convenio prenupcial y volvió a los papeles que quedaban aún en el sobre. Descubrió una instancia jurídica interpuesta por Hizashi Hyuga en la que solicitaba un auto de reivindicación. Estaba fechada el martes 26 de julio de 1692, una semana después de la muerte de Hikari.
Hinata no tenía idea de lo que era un auto de reivindicación, pero enseguida empezó a entender de qué se trataba éste. Hizashi había escrito:
"Humildemente solicito a esta Corte, en el nombre de Dios, devolver de inmediato a mi posesión las pruebas concluyentes incautadas en mi propiedad por el alguacil Asuma Sarutobi, que se usaron en contra de mi amada esposa, Hikari, durante el juicio en el que se le acusó de brujería por el Tribunal de lo penal el 20 de junio de 1692."
Adjunto a la instancia legal, en la parte posterior, estaba el fallo del magistrado Danzo Shimura fechado el 3 de agosto de 1692, por el que denegaba la solicitud:
"La corte aconseja al demandante, Hizashi Hyuga, que peticione a su excelencia el Gobernador Hashirama Senju la devolución de la prueba antes mencionada puesto que, por orden del gobierno, la custodia de dicha prueba ha sido transferida del condado de Essex al condado de Suffolk."
En cierta forma, Hinata se sintió satisfecha. Había encontrado una prueba documental de que había habido un juicio contra Hikari y que, sin duda, ésta fue condenada. Al mismo tiempo, se sintió frustrada porque no se hiciera ninguna mención respecto a la naturaleza de las pruebas concluyentes. Echó otro vistazo a la petición, anotó la fecha del juicio, regresó al mostrador y llamó a la empleada.
-Me gustaría ver los registros del tribunal de lo penal del 20 de junio de 1692.
La empleada rió prácticamente en la cara de Hinata. Perpleja, ésta preguntó por qué le resultaba gracioso.
-Me pide algo que casi todo el mundo desea ver -repuso la empleada-. El problema es que no existen dichos registros. No hay ningún acta del tribunal de lo penal respecto a los juicios por brujería. Todo lo que existe son unos cuantos testimonios y declaraciones, pero las actas del tribunal como tales se esfumaron.
-Qué mala suerte -dijo Hinata. Regresó a su material, guardó los documentos en el sobre y lo devolvió a la empleada.
Posteriormente, Hinata salió del complejo de edificios en su automóvil. Al doblar la última curva del camino que conducía a la reja para salir al bosque, vio unos camiones y camionetas estacionados cerca de la cabaña. También había una excavadora grande y montículos de tierra fresca. Se estacionó y bajó del automóvil. El calor del mediodía resultaba sofocante y el olor que despedía la tierra recién removida era acre. Protegiéndose el rostro del Sol, Hinata siguió con la mirada la línea de la zanja que atravesaba el campo hacia el castillo. En ese momento, la puerta de la casa se abrió y Darui salió. El sudor goteaba de la frente.
-Estaba tratando de localizarla -dijo.
-¿Ocurre algo malo?
-Quizá. Será mejor que le enseñe -hizo un ademán a Hinata para que lo siguiera al lugar donde se encontraba estacionada la excavadora-. Tuvimos que detener las obras.
-¿Por qué? -preguntó Hinata.
Darui no respondió. En vez de ello, condujo a Hinata a la zanja. Temerosa de pisar cerca del borde, mejor se estiró y miró al interior. Le impresionó la profundidad, que calculó en casi dos metros y medio. Las raíces se proyectaban de las paredes desnudas, como si fueran escobas en miniatura. Darui le pidió que se fijara en el punto en el que la zanja se interrumpía de manera abrupta, a quince metros de distancia de la cabaña. Hinata logró vislumbrar el extremo dañado de una caja de madera que sobresalía de la pared.
-Por eso tuvimos que detenernos -explicó Darui.
-¿Qué es? -preguntó Hinata.
-Parece un ataúd -respondió Darui.
-¡Santo cielo!
-Encontramos también una lápida -Darui hizo una seña a Hinata para que se acercara al extremo de la zanja. Frente al montón de tierra excavada se encontraba tirada sobre la hierba una losa sucia de mármol blanco-. Se colocó en forma plana y se cubrió con tierra -dijo Darui y limpió la tierra seca.
Hinata contuvo la respiración.
-¡Cielos, es Hikari! -dijo con voz entrecortado.
-¿Se trata de algún familiar? -preguntó Darui.
-Sí -repuso Hinata. Examinó la lápida, semejante a la de Hizashi. Y al igual que la de él, sólo mostraba los datos generales, a saber: la fecha de nacimiento y muerte de Hikari.
-¿Y qué hacemos? -inquirió Darui mientras se colocaba los brazos detras de la nuca-. Se supone que debemos contar con un permiso especial para mover una tumba.
-¿No es posible que la rodeen y la dejen tal y como está? inquirió asombrada Hinata.
-Tal vez -contestó Darui-. Podríamos ensanchar la zanja en este lugar.
Después de que Darui regresó a la casa, Hinata se atrevió a acercarse al borde de la zanja y se asomó para ver la esquina expuesta del ataúd de Hikari. No tenía idea de cómo tomar ese descubrimiento insólito. Primero había sido el retrato y ahora la sepultura. ¿Acaso se trataba de meras coincidencias, o Hikari intentaba decirle algo? Quizá después de todos los años transcurridos, la muerta deseaba recobrar su reputación.
El sonido de un automóvil que se aproximaba llamó la atención de Hinata. Volvió a cubrirse los ojos del Sol y observó un vehículo deportivo blanco con rayas azules conocido que dejaba una estela de polvo mientras avanzaba por el camino de tierra que cruzaba el campo. Era el Ford Mustang Shelby GT500 Super Snake del 2007 de Naruto. Se estacionó junto al de ella. Con una punzada de inquietud, Hinata se asomó por la ventana del lado del pasajero.
-¡Vaya, ésta sí que es una sorpresa! -exclamó-. ¿Cómo supiste que estaba aquí?
-Temari me lo dijo -respondió Naruto-. Le comenté que iba a venir acá a buscar un departamento, puesto que voy a trabajar en el Hospital de Salem en agosto y septiembre. Recuerdas que te dije que iba a trabajar un tiempo en este nosocomio, ¿verdad?
-Si tú lo dices -repuso Hinata. No tenía intenciones de discutir.
-Te ves muy bien -observó Naruto-. Supongo que salir con el doctor Menma Namikaze va con tu personalidad.
-¿Cómo sabes con quién salgo? -preguntó Hinata.
-Habladurías del hospital. Como elegiste a una celebridad científica, los rumores corren. La ironía es que conozco a ese sujeto. Trabajé en su laboratorio el año que me dediqué a investigar.
Hinata se dio cuenta de que se había ruborizado. Era evidente que Naruto trataba de molestarla y, como de costumbre, lo estaba logrando.
-Menma es un tipo inteligente -dijo Naruto-, aunque un poco torpe e incluso extraño. O tal vez debería decir excéntrico.
-Pues yo creo que es una persona atenta y considerada -replicó a su vez Hinata.
-Me lo imagino -repuso Naruto, al tiempo que ponía los ojos en blanco -Me enteré también que te manda flores a diario. Personalmente, opino que es absurdo. Un tipo tiene que ser inseguro por completo para llegar a tales extremos.
El rostro de Hinata se encendió. Temari debía de haberle contado todo eso a Naruto. Entre su madre y su compañera de cuarto, se preguntó si aún tenía algún secreto.
-Por lo menos, él no va a hacerte enojar por ir a esquiar -dijo Naruto -Tiene tal coordinación que un tramo de escaleras es todo un desafío para él.
-Creo que te estás portando igual que un adolescente malcriado -repuso Hinata con un tono gélido cuando por fin logró articular palabra -Francamente, no te va bien.
-No importa -Naruto dijo y rió con cinismo -Proseguiré mi camino, como dicen, a pastos más verdes. Yo mismo disfruto ahora de una nueva relación. Te acuerdas de Ino Yamanaka?
-Si me acuerdo perfectamente, la rubia que no deja de acosarte. Me da mucho gusto por ti -dijo ahora Hinata con sarcasmo.
-Temari me indicó que estás trabajando en la reparación de este lugar -comentó Naruto cambiando de tema -¿Acaso el buen doctor Namikaze se va a mudar contigo?
Hinata empezó a negar la posibilidad, pero se contuvo. En vez de ello, repuso:
-Lo estamos considerando.
-Que tengas una buena vida, de un modo u otro -dijo Naruto con un claro tono de furia mientras se mordí el labio inferior. Hinata noto el gesto ya que lo conocía muy bien cuando se enojaba. Colocó la reversa, retrocedió con brusquedad y el automóvil quemó llantas hasta detenerse. Luego puso primera y pisó con fuerza el acelerador, el motor rugio como un animal endemoniado al mismo tiempo que quemaba llantas. En medio de una nube de polvo, se alejó a gran velocidad por el campo. Hinata se defendió de la lluvia de piedras, luego observó el Mustang de Naruto perderse entre los árboles hasta que desapareció de su vista. Comprendía que las intenciones de Naruto eran las de venir a provocarla, y lo había logrado. Por un instante se sintió alterada, pero al recordar a Hikari y su fin trágico se dijo que en comparación a las aungustias de su antepasada las suyas eran triviales.
EL BAR Harvest estaba atiborrado hasta el tope con el gentío que acudía al lugar los viernes por la noche. Hinata buscó a Menma y por fin lo divisó con una copa de vino en la mano, en una mesa cerca de la barra. En cuanto la vio, el rostro de Menma se iluminó y se puso de pie de un salto para ofrecerle una silla.
-Creo que una copa de vino te caería bien -dijo Menma.
Hinata asintió con la cabeza. Pudo darse cuenta al instante de que Menma estaba agitado o cohibido. Su tartamudeo era más evidente de lo normal. Hinata lo observó mientras él llamaba a la camarera y ordenaba dos copas de vino Chardonnay. Luego la miró.
-¿Tuviste un buen día? -preguntó.
-Estuve muy atareada -repuso Hinata-. ¿Y tú?
-Fue un día fantástico -contestó Menma entusiasmado-. Tengo buenas noticias. En las muestras de tierra de los recipientes de comida de Hikari cultivamos un moho que tiene efectos alucinógenos. Creo que hemos resuelto el asunto, por lo menos, de qué fue lo que desencadenó los juicios por brujería en Salem. Lo único que no sabemos es si fue a causa del ergotismo o de algo completamente nuevo -Menma relató a Hinata todo lo que había sucedido en el laboratorio de Gaara no Sabaku.
-¿Tomaste una droga sin saber lo que era? -preguntó alarmada Hinata-. ¿No fue demasiado arriesgado?
-Te pareces a mi buen amigo Gaara -rió Menma-. No, no era arriesgado. Fue una dosis muy pequeña para que entrañara algún peligro. Esta tarde me hice unas pruebas de laboratorio de orina y creatinina en sangre para tranquilidad de Gaara. Ambas arrojaron resultados normales. Créeme, estoy mejor que bien, estoy eufórico. Al principio, esperaba que este nuevo hongo formara la misma combinación de alecloides que el Claviceps, de modo que pudiera comprobarse que el ergotismo había sido el culpable de todo. Ahora espero que produzca sus propios alcaloides.
-¿Qué son los alcaloides? -preguntó Hinata-. Es un término que me resulta familiar, pero no podría definirlo aun cuando mi vida dependiera de ello.
-Los alcaloides son compuestos que contienen nitrógeno y se encuentran en los vegetales -explicó Menma-. Resultan conocidos porque muchos de ellos son muy comunes, como la cafeína y la nicotina. Casi todos son farmacológicamente activos.
-¿Por qué te entusiasma tanto descubrir un nuevo alcaloide si son tan comunes? -preguntó Hinata.
-Porque ya demostré que el alcaloide que contiene este nuevo moho es psicotrópicamente activo -repuso Menma-. Además, descubrí una nueva droga alucinógena que puede abrir las puertas a la comprensión del funcionamiento cerebral. De manera invariable, estas sustancias imitan a los neurotransmisores del cerebro.
Una camarera interrumpió su conversación para informarles que su mesa estaba lista. La siguieron a la terraza y se sentaron bajo los árboles llenos de pequeñas luces blancas. El clima era perfecto, después de haber enfriado de manera ostensible. Mientras esperaban la cena, Hinata le contó a Menma acerca del descubrimiento de la tumba de Hikari.
-¡Fabuloso! -exclamó Menma-. ¿El ataúd se encuentra en buenas condiciones?
-La parte que logré ver, sí -respondió Hinata-. Estaba enterrado muy hondo, tal vez a unos dos metros y medio de profundidad.
Mientras cenaban, la conversación giró acerca de temas mucho más triviales. Al llegar al postre, Menma retomó el asunto de la tumba de Hikari.
-¿En qué estado de conservación se encuentra el cadáver de tu antepasado?
-No vi el cadáver -repuso Hinata, sobresaltada por una pregunta así-. No abrimos el ataúd. La excavadora sólo lo dañó un poco.
-Tal vez deberíamos abrirlo. Me encantaría tomar una muestra. Si podemos encontrar algún residuo de cualquier alcaloide de los que producen este nuevo hongo, contaremos con una prueba definitiva de que el demonio en Salem era un hongo.
-Es increíble que puedas atreverte siquiera a sugerir una cosa así -repuso Hinata-. Lo último que deseo es perturbar el cuerpo de esa mujer.
-No seas supersticiosa -dijo Menma-. Comprenderás que tu postura es parecida a estar en contra de las autopsias.
-Esto es diferente -explicó Hinata-. Ella ya fue sepultada.
-Pero se hacen exhumaciones de cadáveres todo el tiempo.
-Supongo que tienes razón -dijo Hinata a regañadientes.
-Tal vez ambos podríamos ir mañana a Salem -propuso Menma-. Echaríamos un vistazo.
-Es necesario obtener un permiso para exhumar cualquier cadáver -dijo Hinata.
-La excavadora hizo ya la mayor parte del trabajo -repuso Menma-. Echemos un vistazo y decidamos mañana.
Les llevaron la cuenta y Menma pagó. Hinata le dio las gracias y comentó que la siguiente correría por su cuenta. Él respondió que eso lo discutirían después.
Fuera del restaurante, se produjo un momento incómodo cuando él le pidió que fueran a su departamento, pero Hinata se mostró renuente. Al final, estuvieron de acuerdo en ir y hablar sobre el asunto. Pero a medida que la noche transcurría, ni Hinata ni Menma abordaron el tema de si ella debía quedarse a pasar la noche. Al no decidir, decidieron. Y se quedó.
Más tarde, cuando estaban acostados uno al lado del otro, Hinata pensó en lo que le había dicho a Naruto respecto a que Menma se iba a mudar con ella. Lo había dicho intencionalmente, para provocar a su ex novio, pero entonces empezó a considerar la idea en serio. En definitiva, le resultaba atractiva.
-¿Qué te parecería ir a vivir conmigo a la cabaña cuando llegue el primero de septiembre? -preguntó Hinata.
A Menma se le trabó la lengua. El tartamudeo resurgió.
-E-es una oferta muy g-generosa -se las arregló para contestar-. Aunque tal vez deberíamos hablar más detenidamente sobre ello.
-¿Cómo que hablar más detenidamente sobre ello? -Hinata no esperaba que él la rechazara, sobre todo porque las flores que Menma le enviaba continuaban llegando de manera puntual a su departamento todos los días.
-Sólo tengo miedo de que lo estés ofreciendo de manera impulsiva -explicó Menma-. Creo que temo que cambies de parecer y luego no sepas cómo retirar la invitación.
-¿En verdad es ésa nada más la razón por la que no quieres aceptar? -preguntó Hinata y lo abrazó-. De acuerdo -añadió-, podemos discutirlo. Pero no voy a cambiar de opinión.
Fin del Capítulo 4 - Hola chicos, aquí estamos de nuevo, En este capítulo ocurrieron cosas un poco, digamos, embarazosas. Hina y Menma amanecieron en la misma cama (?) Menma descubrio un nuevo alcaloide y quiza una nueva droga, Hina se enfrenta a Hashi y se adentra mas y mas en el oscuro pasado de los Hyuga, ademas de que descubrieron "La Tumba de Hikari", Naruto llega una vez más a fastidiar a Hina y esta le hace una proposición a Menma, que pasara despues? Espero les guste, y ansioso espero sus comentarios sobre la historia! Nos vemos en el siguiente capitulo! Ah y Bienvenida Rosseshadow: Si es un tonto, y bruto, pero bueno, que se le hace, hoy tampoco se comportó de maravilla, pero ya se nota los celos en él! y Sasuhinas fan: No lo asesines, aún lo necesitamos, creeme, todo cambiara jejee! Gracias por sus comentarios chicas, las veo en el siguiente capi!
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Nos vemos en el siguiente capítulo…
De Pie, Reverencia, ¡Aye Sir!
El Siguiente Capítulo sera: Comienza la Carrera Científica
