Disclaimer: Naruto, todos sus personajes y lo referente al mundo shinobi es propiedad intelectual de Masashi Kishimoto. La historia es una adaptación del Libro "Riesgo Aceptable", de Robin Cook. Su Trama, historia e ideas son de su autoría. Yo sólo adapté la historia para el disfrute, sin fines de lucro ni nada parecido, sólo por diversión.

Advertencias:Adaptación del Libro "Riesgo Aceptable" de Robin Cook. Varias escenas son completamente nuevas, otras, son variaciones de las originales del Libro. Algo de OOC en los personajes de Naruto, por imprimirlos en los respectivos personajes que representan. AU. Línea diferente de tiempo de relato. Sólo hecho para disfrute, sin fines de lucro cesante ni daño emergente.


Capítulo 5 . Comienza la Carrera Científica


Sábado 20 de julio de 2013

Hinata despertó por etapas al escuchar la voz de Menma. Al principio, la incorporó a su sueño, pero después se dio cuenta de que provenía de la otra habitación. Con cierta dificultad, abrió los ojos y miró el reloj. Eran las cinco cuarenta y cinco de la mañana.

Preocupada porque algo malo ocurriera, Hinata trató de escuchar lo que decía, pero la voz de Menma era ininteligible. Por su tono, advirtió que estaba emocionado.

En pocos minutos, Menma regresó; vestía una bata. Al ver que Hinata estaba despierta, se acercó y se sentó en la orilla de la cama.

-Tengo muy buenas noticias. Estaba hablando con Sakura.

-¿A las 5:45 de la mañana? ¿Quién diablos es Sakura?

-Una de las doctoras que trabaja conmigo. Es mi mano derecha en el laboratorio.

-Me parece que es aún demasiado temprano para conversaciones de trabajo -repuso Hinata. Sin quererlo, pensó en Mei Terumi, la supuesta asistente de su padre.

-Sakura laboró toda la noche -explicó Menma-. Gaara envió más esclerocios del nuevo hongo anoche. Sakura hizo unas pruebas sin preparar en el espectrómetro de masas. Parece que tenemos tres alcaloides totalmente nuevos y uno de ellos es psicoactivo -frotó las manos con entusiasmo, como si estuviera a punto de ponerse a trabajar en ese instante-. No puedo explicarte lo importante que esto podría llegar a ser -prosiguió-. Tal vez hemos descubierto una nueva droga, o incluso una familia completa de drogas nuevas. Imagínate lo que sería encontrar un nuevo grupo de ellas debido a los juicios por brujería en Salem. Esto es aún mejor que la manera en que se descubrió el Prozac.

-¿Ocurrió por accidente? -preguntó Hinata.

-Podría decirse que sí -rió Menma-. El investigador probaba unos antihistamínicos en un protocolo experimental que medía el efecto en el neurotransmisor norepinefrina. Por casualidad, obtuvo el Prozac, que no es un antihistamínico y que afecta la serotonina, otro neurotransmisor doscientas veces más de lo que afecta a la norepinefrina.

-Es asombroso -dijo Hinata, pero en realidad no había prestado mucha atención. Sin tomar la acostumbrada taza de café matutino, su mente no estaba preparada para entender tales complejidades.

-Estoy impaciente por volver al trabajo -dijo Menma.

-¿Quieres cambiar de opinión respecto a ir a Salem?

-No -respondió Menma sin titubear-. Quiero ver esa tumba. Levántate. Ya que estás despierta, vámonos -y juguetonamente sacudió las piernas de Hinata a través de las frazadas.


En la propiedad, lo primero que Menma vio fue la zanja para los servicios. Le asombró su longitud.

-Ahí está el ataúd -dijo Hinata al tiempo que señalaba el lugar de donde éste sobresalía.

-Es un golpe de suerte -comentó Menma-. Me parece que es la cabecera del ataúd. Y tenías razón respecto a la profundidad. Por lo menos tiene dos metros y medio, o tal vez más.

-Esta zanja sólo tiene esta profundidad aquí, cerca de la cabaña -puntualizó Hinata-. En la parte donde cruza el campo, es mucho menos honda.

Menma empezó a alejarse de la casa.

-Voy a verlo más de cerca -dijo. Saltó a la zanja y empezó a retroceder, descendiendo a mayor profundidad a cada paso.

Hinata lo observó con inquietud creciente.

-¿Estás seguro de que la tierra no se hundirá? -preguntó ella con nerviosismo, al oír que los terrones y las piedras caían en las grietas cuando se acercó más al borde.

Menma no respondió. Estaba agachado y examinaba el extremo dañado del ataúd.

-Esto es alentador -dijo-. Está completamente seco y fresco aquí -introdujo los dedos en la unión abierta en parte entre la cabecera del ataúd y uno de los costados. Con un rápido tirón, la cabecera se ladeó.

- ¡Santo cielo! -murmuró Hinata para sí.

-¿Podrías ser tan amable de traer la linterna del maletero del 911 Turbo? -pidió Menma. Miraba por el extremo abierto del ataúd.

Hinata hizo lo que le pidió, pero no se sentía bien al perturbar la tumba de Hikari más de lo que ya habían hecho sin intención. Después de atreverse a acercarse lo más que pudo al borde de la zanja, arrojó la linterna a su amigo.

Menma iluminó el interior del ataúd por la abertura.

-Tenemos suerte. El cuerpo está momificado por la sequedad del lugar y el frío.

Hinata observó con horror mientras Menma colocaba en el suelo la linterna e introducía la mano en el ataúd.

-Menma, ¿qué haces?

-Sólo voy a empujar un poco el cuerpo -explicó. Sujetó la cabeza y empezó a empujar. Nada ocurrió, así que apoyó un pie en la pared de la zanja y luego empujó con más fuerza. Para su sorpresa, la cabeza se desprendió de repente, lo que provocó que Menma cayera contra la pared opuesta de la zanja. Terminó sentado en el suelo con la cabeza momificada de la mujer en el regazo.

En ese momento, Hinata sintió que las piernas se le doblaban. Tuvo que apartar la mirada.

-¡Dios mío! -exclamó Menma al ponerse de pie. Miró la base de la cabeza de Hikari-. Creo que el cuello se le debe de haber roto cuando fue ahorcada -puso la cabeza en el suelo e inclinó el extremo del ataúd para volver a ponerlo en su posición original. Con una roca, golpeó hasta colocarlo en su lugar. Luego cargó la cabeza y volvió por la zanja hasta un lugar donde pudiera trepar.

-Espero que no encuentres esto divertido -dijo Hinata. Se negó a mirar el objeto-. Quiero que la devuelvas enseguida a su lugar.

-Lo haré -prometió Menma-. Sólo quiero tomar una pequeña muestra. Vamos adentro y veamos si encontramos una caja.

Hinata se adelantó al tiempo que se preguntaba muy asombrada cómo se permitía participar en una situación así. Menma percibió su actitud y pronto encontró una caja de suministros de plomería del tamaño adecuado. Colocó la cabeza en el interior, puso la caja en el Porsche y regresó a la casa.

-Quiero que pongas esa cabeza en su sitio tan pronto como sea posible -advirtió Hinata.

-Lo haré -repitió Menma. Para cambiar de tema, caminó a la parte de los cobertizos de la casa y fingió admirar las cuadras. Hinata lo siguió. Las obras de reparación habían avanzado de manera muy importante. Descubrieron que ya habían colado el piso del sótano.

-Qué bueno que obtuve mis muestras de tierra cuando lo hice -observó Menma.

Cuando inspeccionaban el baño instalado en la planta alta, oyeron el ruido de un coche acercarse a toda velocidad. Hinata se asomó por la ventana y se sobresaltó al ver el Mercedes Benz E63 AMG 2013 venir dejando una estela de polvo. Era su padre, Hiashi Hyuga.

-¡Ay no! -la embargó la inquietdud y sus palmas empezaron a sudar.

Menma advirtió su desconcierto.

-Te da verguenza que me encuentre aqui contigo, Hinata?

-¡Cielos, de ninguna manera! -se excuso Hinata. -El problema es la tumba de Hikari. Por favor, no digas nada sobre la cabez. No quiero darle el menor pretexto para entrometerse en mis planes.

Bajaron las escaleras y salieron. Parado en el borde de la zanja, Hiashi contemplaba el ataúd. Hinata los presentó. Hiashi se mostró cordial, pero lacónico. Luego se alejó un poco con ella.

-Es una desgracia que Akatsuchi haya descubierto la tumba -Dijo Hiashi -le dije que no comentara una sola palabra acerca de ella a nadie, confío en que harás lo mismo. Sobre todo, que no se entere Hana, se volvería loca y pasaría un mes en cama.

-No tengo por qué decirselo a nadie.

-La verdad es que me sorprende el hallazgo -prosiguió Hiashi -Tenía entendido de que estaba enterrada en una fosa común en algún lugar de Salem. ¿uqe me dices del extraño, sabe algo?

-Menma no es un extraño. Y sabe todo sobre la tumba y Hikari.

-Creo que nos habíamos puesto de acuerdo en que no hablarías del asunto con nadie.

-Yo no fuí. la culpa es de Neji-niisan.

-tenía que ser el, siempre ocasionandome disgustos. -Se dirigió a Menma que los esperaba pacientemente.

-La historia de Hikari Hyuga es información íntima del Clan Hyuga. Espero sepa respetarlo.

-Comprendo -Dijo Menma. Se preguntó que diría si supiera que la cabeza de Hikari estaba en el baúl de su Porsche.

Aparentemente satisfecho, Hiashi miró la cabaña y ante el pedido de Hinata se dignó recorrerla. Lo hicieron rápidamente. Antes de partir dudó unos segundos y luego miro a Menma.

-Hinata es una chica buena y sensata. Además es muy cariñosa.

-Pienso lo mismo -Dijo Menma y le dirigió una mirada a Hinata haciendo que se sonrojara.

Hiashi entró en su Mercedes, arrancó y se alejo. Hinata lo observó hasta desaparecer entre los árboles.

-Siempre encuentra la manera de fastidiarme -Dijo furiosa Hinata.

-Al menos te elogió -Dijo Menma.

-¡Que elogio ni que chingados! Se elogia a sí mismo por la forma en que me educó. Pero no tuvo nada que ver. Nunca estuvo presenete cuando lo necesité.

-Con enfadarte no consigues nada -Dijo Menma.

Menma le rodeó con los brazos y se unieron en un cálido abrazo.


A pesar de lo mucho que le agradaba estar con Hinata, Menma se alegró de volver a su laboratorio esa tarde. Se sintió muy contento en especial al ver a Sakura, a quien no esperaba encontrar ahí. Ella había ido a casa, tomó una ducha y durmió, aunque sólo cuatro o cinco horas. Explicó que estaba muy emocionada con los nuevos alcaloides como para permanecer lejos del laboratorio.

-¿Hay más esclerocios? -preguntó Menma.

-Sólo unos cuantos -respondió Sakura-. Gaara no Sabaku dijo que hay más en camino, pero no sabía cuándo los enviaría. No quise sacrificar los que tenemos hasta hablar contigo. ¿Cómo quieres que separemos los alcaloides? ¿Con solventes orgánicos?

-Vamos a usar electroforesia capilar -repuso Menma-. Pero antes quiero pedirte algo -sacó la cabeza momificada de la caja de aditamentos de plomería. Sakura retrocedió ante la vista macabra.

-Podrías haberme advertido -dijo.

-Supongo que sí -respondió Menma, riendo. Por primera vez contempló la cabeza con mirada crítica. Era espeluznante. La piel tenía un matiz marrón oscuro, estaba curtida y se había retraído en las prominencias huesudas, lo que dejaba al descubierto los dientes en una sonrisa horripilante. El cabello estaba seco y enmarañado, como fibra metálica.

-¿Qué es? -preguntó Sakura-. ¿Una momia egipcia?

Menma narró a Sakura la historia de Hikari.

-¿Quieres entonces hacer una prueba con el espectrómetro de masas? -inquirió Sakura.

-Exactamente -respondió Menma-. Sí podemos demostrar picos que correspondan a los de los nuevos alcaloides, constituiría una prueba definitiva de que esta mujer ingirió el moho.

Sakura corrió al Departamento de Biología Celular a fin de pedir prestados los instrumentos de disección anatómica. Cuando regresó, Menma se puso a trabajar. Retiró el cuero cabelludo y dejó el cráneo al descubierto. Después, tomó la sierra eléctrica que Sakura había traído y cortó la parte superior del cráneo. Sakura y él miraron el interior. El cerebro se había contraído en una masa cuajada en la parte posterior del cráneo. Menma picó la masa con la punta de un escalpelo. Estaba dura.

-Corta una parte y la disolveré en alguna sustancia -le propuso Sakura.

Menma aceptó la sugerencia. Después de obtener la muestra, empezaron a probar varios solventes. Sin estar seguros de lo que tenían, comenzaron a introducirlos en el espectrómetro de masas. Con la segunda muestra obtuvieron por fin un patrón de concordancia. Varios de los picos coincidían exactamente con los de los nuevos alcaloides.

-¿No es científicamente fabuloso? -Comentó Menma lleno de júbilo.

-Sí, es fantástico -estuvo de acuerdo Sakura.

Menma se dirigió a su escritorio y llamó a Hinata. Como esperaba, le contestó la grabadora. Dejó un mensaje diciendo que en el caso de Hikari Hyuga, el demonio en Salem tenía una explicación científica. Después de colgar el teléfono, regresó con Sakura.

Estaba de un humor excepcional.

-Muy bien -le dijo-, vamos a separar estos nuevos alcaloides para que podamos entender lo que tenemos.


Lunes 22 de julio de 2013

Antes de las siete de la mañana, Menma entró en el laboratorio y se sorprendió al ver que Sakura ya había llegado.

-Tengo dificultades para dormir -reconoció ella. El cabello, que por lo regular peinaba con mucho cuidado, en esa ocasión estaba un poco desarreglado.

-Yo también -diio Menma.

Habían trabajado el sábado por la noche y todo el domingo. Un poco después de la medianoche, consiguieron perfeccionar una técnica de separación. Todo lo que necesitaban entonces era más material, y Gaara no Sabaku había llamado para comunicarles que iba a enviar otro lote de esclerocios el lunes por la mañana.

-Quiero que todo esté ya preparado cuando llegue el material -manifestó Menma-. Debe de estar aquí alrededor de las nueve.

-Como usted ordene -repuso Sakura mientras chocaba los talones y hacía un saludo militar en son de broma. Menma intentó darle un ligero golpe en la cabeza; sin embargo, ella resultó mucho más ágil que él.

Después de trabajar febrilmente por más de una hora, Sakura le dio una palmadita a Menma en el brazo.

-¿Estás pasando por alto a tu pequeño rebaño de manera deliberada? -hizo una seña por encima del hombro.

Menma miró a su alrededor y vio a los estudiantes que deambulaban por el lugar en espera de su consejo.

-Escuchen -anunció en voz alta Menma-. Hoy están por su cuenta. Yo me encuentro muy ocupado -con algunos refunfuños, el grupo se dispersó. Menma no advirtió esa reacción. Volvió directamente al trabajo.

Unos minutos después, Sakura le tocó el brazo una vez más.

-¿Podrías decirme qué pasó con la cátedra que tenías a las nueve de la mañana? -preguntó.

-¡Cielos! -exclamó Menma-. Busca a Kabuto Yakushi y que me cubra -Kabuto Yakushi era uno de sus asistentes principales.

En poco tiempo, Kabuto llegó. Era un hombre esbelto, joven, de rostro perfilado y cabello largo gris que se sujetaba con una cola, usaba unas gafas redondas que cada dos minutos se acomodaba con sus dedos.

-Necesito que te hagas cargo del curso de verano de bioquímica -indicó Menma.

-¿Por cuánto tiempo? -preguntó Kabuto, obviamente no muy entusiasmado.

-Ya te avisaré -repuso Menma.

Tal como se lo habían prometido, los esclerocios llegaron un poco después de las nueve. Menma esparció con gran cuidado los granos oscuros, parecidos a los del arroz, en un trozo de papel de filtrar, como si fueran pepitas de oro.

-Se ven muy desagradables -comentó Sakura-. Podrían ser excremento de ratón.

-O semillas en el pan de centeno -añadió Menma-. Es una metáfora históricamente más significativa.

Antes del mediodía, ambos lograron producir una pequeñísima cantidad de cada alcaloide. Las muestras de polvo blanco estaban en la base de pequeños tubos de ensayo cónicos, con etiquetas que decían: A, B y C. A simple vista, los alcaloides se veían idénticos.

-¿Cuál es el siguiente paso? -preguntó Sakura mientras alzaba uno de los tubos de ensayo para verlo a la luz.

-Averigüemos si son psicoactivos -respondió Menma.

-Tal vez podríamos usar preparaciones de ganglios Aplasia fasciata. Nos indicarían si son neuroactivos -sugirió Sakura.

Menma negó con la cabeza.

-Eso basta. Quiero saber cuáles provocan reacciones alucinógenas y necesito respuestas rápidas. Para ello requerimos un cerebro humano.

-¡No podemos emplear voluntarios a sueldo! -repuso Sakura consternada-. Eso constituiría una falta flagrante a la ética.

-No tengo la intención de utilizar voluntarios a sueldo -aclaró Menma-. Tú y yo nos las arreglaremos -colocó una cantidad minúscula de cada nuevo alcaloide en dos redomas distintas y llenó cada una con un litro de agua destilada. Las agitó vigorosamente y después sacó dos pipetas de un mililitro de un cajón-. ¿Quieres unirte? -preguntó.

Sakura miró con atención a Menma.

-¿Estás convencido de que no es arriesgado? - Dijo Sakura.

-¡Si me disculpan! -Dijo otra voz y ambos se volveron. Era Hotaru Tsuchigumo, una empleada de administración del departamento. - Perdone la interrupción, Doctor Namikaze, pero el doctor Neji Hyuga dice que quiere hablar un momento con usted.

-Digale que no estoy de ánimos -Dijo Menma para luego detenerla cuando esta se disponía a salir -Umm, mejor, digale que pase.

-No me gusta esa mirada tuya -Manifestó Sakura -Que te traes?

-No es lo que piensas -Menma sonrió - Claro que si el señor Hyuga quiere ser el principal investigador de este estudio no se lo impediré. Hablando ya en serio, quiero ponerlo al tanto de lo que estamos haciendo.

Neji entró con su habitual sonrisa y repartiendo saludos. Sobre todo, estaba encantado de ver a Menma y a Sakura juntos.

-Las dos personas que yo mas quiero en el mundo, pero desde luego, por distintas razones -Rio de su propio chiste, que considero subido de tono. Sakura demostró su propia chispa al manifestarle que le descolocaba su cambio de orientación sexual.

-No comprendo -admitio Neji, perplejo.

-Quiero decir que ya sé que te atrae mi intelecto -prosiguió sakura -Significa que Menma ha despertado tus mas bajos instintos.

Menma rió a mas no poder. Nunca había visto a Neji derrotado en su juego. Neji tambien rió ante el comentario de sakura. Luego se volvió a Menma.

-Bueno basta de cháchara. Leíste el prospecto de Genetrix?

-No he tenido tiempo de mirarlo -se excusó Menma.

-Y tu promesa que? ¿Quieres que le diga a mi prima que deje de salir contigo porque no eres de fiar?

-¿Que Prima? -preguntó Sakura, y le dio un codazo suave en las costillas.

Menma se puso peor que un semáforo en rojo. No solía padecer tartamudez en el laboratorio, pero tuvo un severo ataque. No quería hablar sobre Hinata.

-No, no he t-ttenido tiempo para leeerlo. P-pero ha sucedido algo estupendo que te interesa.

-Espero por tu bien que así sea -Dijo Neji con una sonrisa. Le palmeó la espalda y le dijo que no se preocupara por Hinata.

Menma carraspeo y lo invitó a sentarse. Para cambiar de tema lecontó sobre el hogo y los alcaloides nuevos. Le explicó como descubrió que por lo menos uno de ellos era psicotrópico.

-No esta mal. ahora porque dices que me interesaria a mi? Soy un tipo practico Menma.

-Creo que estos alcaliodes pueden tener aplicaciones prácticas. Tal ves estamos al borde de descubrir toda una familia de drogas que en el peor de los casos serviría para la investigación.

Neji se irguio en su asiento. Su habitual despreocupación se esfumó en un instante.

-¿Drogas Nuevas? Eso si me interesa! -Sonrio Neji.

-Pero no nos precipitemos -Advirtió Menma -Sakura y yo aún tenemos mucho camino por recorrer.

-¿Cual es el próximo paso? -pregunto Neji.

-Me alegro de que lo preguntes -Dijo Menma al mismo tiempo que se dirigía a un gabinete de vidrio -Sakura y yo hablabamos de ellocuando llegaste. Lo pirmero es determinar cual de ellos es psicotropico.

Menma volvio con tres matraces de litro. Coloco en cada uno de ellos una cantidad infima de alcaloide y un litro de agua destilada y los agito con vigor.

-¿Como lo haras? -pregunto Neji a sabiendas de por donde venia la cosa.

De un cajon, Menma saco tres pipetas de mililitro.

-Para el que guste servirse – Dijo Menma. Sakura y Neji no respondieron y Menma rio. -Cobardes. Mentira es broma. Solo quiero que esten presentes, el raton de laboratorio soy yo.

Neji miro a Sakura.

-Me parece que este buen hombre perdio la chaveta.

Sakura miro a Menma. Sabia que no era temerario, y que pocos poseían su destreza en un laboratorio.

-Estas convencido de que no hay peligro. ¿No?

-Es tan peligroso como fumar maría -afirmo Menma.

-Umm -Sakura vaciló unos instantes y luego accedio -de acuerdo dame una.

-Segura? -Pregunto Menma. -no estas obligada a hacerlo.

-Estoy segura -Afirmó Sakura.

-Y tu, Neji? Es tu oportunidad de hacer un aporte a la ciencia verdadera. Ademas si quieres que lea el bendito prospecto, puedes hacerme este favor. -Rió Menma por lo ultimo.

-De acuerdo, si un par de chiflados como ustedes dice que no hay peligro, lo hare -declaro neji con renuencia – Pero si no lees el prospecto, recibiras una visita de mis amigos de Akatsuki. -Acepto una pipeta.

-Cada cual elige su veneno -Dijo Menma señalando los matraces.

-Retira lo dicho o me esfumo -protesto Neji.

Menma rió. Disfrutaba del desconcierto de Neji. Era una inversion de los papeles normales.

Neji invitó a Sakura a servirse y luego la imito.

-Me encanta la ruleta rusa farmacologica -Asevero Neji.

Sakura rió y le dijo que dejara de hacerse el vivo.

-No soy tan vivo como para mantenerme alejado de dos cientificos locos -rió Neji.

-Primero las damas -dijo Menma.

Sakura leno la pipeta y dejo caer un mililitro de liquido sobre su lengua. Despues por indicacion de Menma tomo un vaso de agua.

Los dos la miraron en silencio. Pasaron los minutos y finalmente Sakura se encojio de hombros.

-Aparte de una leve aceleración del pulso, no siento nada -indico Sakura.

-Ahora tu -indico Menma.

Neji lleno su pipeta.

-Mira lo que tengo que hacer para que aceptes el puesto de asesor cietifico -Dijo en tono quejumbroso, y procedio igual que Sakura -Es amargo, pero no siento nada.

-Espera un poco – menciono Menma.

-Creo que siento mareos -Anuncio Neji.

-Perfecto -Menma recordo que es el primer sintoma.

Bruscamente tenso, Neji hizo una mueca y empezo a mirar en derredor.

-¡Colores! Veo colores en movimiento -Comenzo a detallarlos pero se detuvo con un grito de miedo y comenzo a frotarse los brazos con frenesi.

-¿Que pasa? -pregunto Menma.

- ¡ME PICAN LOS INSECTOS! -grito Neji hasta que sufrío un ahogo.

-Ahora que? -insistio Menma.

-¡Opresion en el pecho! No puedo tragar.

Menma lo tomo de un brazo. Sakura tmoel telefono pero Menma la detuvo ya que Neji se habia serenado. Cerro los ojos y una sonrisa feliz aparecio en su rostro. Menma lo ayudo a sentarse.

Neji contesto todas las pregutas con lengua torpe y renuente. Al cabo de veinte minutos su sonrisa se desvanecio, ensayo tragar saliva y hablo.

-Tengo la boca llena de arena. Denme Agua.

Menma le dio un vaso, lo bebio con rapidez y le pidio mas.

-Parece que tuve unos minutos agitados -admitio Neji -y ademas entretenidos.

-Mas bien veinte minutos -señalo Menma.

-¿De veras? -pregunto incredulo.

-Dime como te sientes -pregunto Sakura.

-Maravillosamente sereno.

-¿Y lucido? -pregunto Menma.

-Exactamente, eso es. Y ademas tengo la sensacion de recordar todo con claridad.

-Lo mismo senti yo -recordo Menma -Cuentame sobre la sensacion de ahogo.

-¿Que sensacion de ahogo?

-En un momento dijiste que te ahogabas, y antes que te picaban insectos.

-Bueno, no importa -puntualizo Menma -hemos visto que el compuesto B es alucinogeno. Veamos que pasa con este.

Menma tomo su dosis, pero al igual que con Sakura no sucedio nada.

-Uno de tres es suficiente -resolvio Menma – Ahora sabemos cual de los alcaloides nos interesa.

-Podriamos envasarlo y venderlo tal cual esta -bromeo Neji -A la generacion del 60 le habría encantado. Quiero decir, me siento bien, casi eufórico. Claro que podria ser una reaccion al hecho de haber sobrevivido. La verdad, me asuste bastante.

-A mi tambien me parecio experimentar cierta euforia -Comento Menma -Tal vez la provoco el alcaloide ya que los dos la sentimos. Bueno tenemos mucho trabajo por delante -Sonrio a Sakura quien asintio -¡Es tan emocionante! Una oportunidad única.

-Bueno, tenganme al tanto -dijo Neji y se paro. Dio unos pasos vacilantes para probar el equilibrio -la verdad es que me siento muy bien!

Llego hasta la puerta del laboratorio y se volvió. Menma y Sakura ya estaban manos a la obra.

-Recuerda que tu promesa de leer el prospecto esta en pie -Insistió Neji -No aceptare que estas ocupado de nuevo.

-Dije que lo leería y lo haré. Lo que no dije es cuando -replico Menma.

Neji formo una pistola con las manos y le disparó a la sien.


Hinata cruzó a toda prisa el centro de la Unidad quirúrgica de terapia intensiva, tratando de evitar el amontonamiento de camas. Los pacientes habían ido y venido todo el día y ésa era la primera oportunidad que tenía para llamar a Menma. Estaba ansiosa de hablar con él desde la mañana, cuando Darui le informó que iban a rellenar la zanja para las tuberías temprano al día siguiente. Tomó el teléfono y marcó al laboratorio de Menma.

-Me alegra que hayas llamado -dijo el científico cuando contestó-. Separamos los alcaloides y Sakura y yo acabamos de determinar que uno de ellos, el compuesto B, es psicoactivo. Ahora sabemos hacia dónde concentrar nuestros esfuerzos -Menma estaba eufórico.

-Me da gusto por ti -repuso Hinata-. Pero hay un problema. Tenemos que llevar la cabeza de Hikari de regreso a Salem.

-Podemos llevarla el fin de semana -replicó Menma.

-Entonces será demasiado tarde. Acabo de hablar con el contratista. Van a rellenar la zanja por la mañana.

-¡Oh, caramba! -exclamó Menma-. Estamos avanzando a una velocidad asombrosa. Detesto perder el tiempo. ¿No es posible pedirles que rellenen la zanja después del fin de semana?

-No pregunté -dijo Hinata-, y no quiero hacerlo. Tendría que darles una razón, y el único motivo tendría que relacionarse con el ataúd. No quiero que el contratista tenga ni la más mínima idea de que violamos la tumba.

Hubo un pausa incómoda; enseguida, Menma preguntó:

-¿Por qué no la llevas tú?

-Menma, me lo prometiste -repuso Hinata.

-Por favor -le pidió Menma-. Te lo compensaré. Es sólo que por el momento estoy muy ocupado. Ya empezamos a analizar la estructura.

-De acuerdo -aceptó Hinata-. ¿Cómo voy a tenerla?

-Te la enviaré con un mensajero -dijo Menma-. La tendrás antes de que salgas de trabajar. ¿Qué te parece?

-Te lo voy a agradecer -contestó Hinata.

Volvió a su trabajo, pero mientras iba y venía entre las camas, atendiendo a los pacientes, sintió irritación porque Menma había faltado a su promesa de ir con ella a devolver la cabeza, en especial porque él estaba plenamente consciente del disgusto que experimentaba Hinata por tener algo que ver con ese asunto. El comportamiento de Menma contrastaba con su cortesía, la inquietaba.

Absorta en sus tareas,Hinata pudo dejar de pensar en Hikari. Con el cuidado de sus pacientes, las horas pasaron volando. Mas tarde, cuando estaba concentrada en un suministrador intravenoso que se negaba a funcionar, Shino Aburame, uno de sus compañeros en la unidad le palmeo suavemente el hombro.

-Te llego un paquete, Hinata -Anuncio y señalo al mensajero que aguardaba cohibido junto a la recepcion -debes firmar el recibo.

-Gracias Shino -el aludido sonrio y se alejo.

Hinata miró al mensajero, un chico algo joven, en su camisa se notaba claramente que decia "Konohamaru S.", se veia intimidado por el ambiente de la unidad de intensivos. Apretaba una tabla con papeles contra su pecho. Junto a su codo habia una caja de carton atada con hilo. Al verla,Hinata recordo su contenido y se sobresaltó.

-Me dijieron que se lo dejara en recepcion -comento Konohamaru -Pero tengo ordenes de entregarselo en sus manos.

-Gracias -contesto Hinata, nerviosa. Fue hacia el escritorio seguida de Konohamaru. Para su horror, la situacion de por si ya molesta se complico. Naruto, quien estaba en su escritorio aparentemente llenando una historia clínica y leyó el recibo. Era la primera vez que lo vió desde su encuentro en la propiedad Hyuga.

-¿Que tenemos aquí? -Preguntó Naruto.

Hinata tomo la tabla de manos de Konohamaru y firmó rapidamente.

-Entrega especial en mano -contesto Konohamaru.

-Ya lo veo -contesto Naruto -Y el remitente es el doctor Namikaze. Me pregunto que habra en la caja.

-El recibo no tiene detalles del contenido -menciono Konohamaru.

-Dame la caja -dijo Hinata severamente. Fue a tomarla, pero Naruto la alzó y dió un paso atras donde estaba el mensajero. Sonrió con malicia.

-Es de uno de los muchos admiradores de la señorita Hyuga -Le comento a Konohamaru -Bombones, diría yo. Que astuto, enviarlos en una caja de computadora.

-Dame la caja -repitió Hinata. Sus mejillas se tiñeron de rojo intenso al asaltarla la imagen de la caja que se rompia y la cabeza rodara por el suelo.

Naruto sacudió la caja. Hinata oyó claramente el ruido sordo de la cabeza golpear las paredes.

-No son bombones, pero podría ser una pelota de chocolate -Aventuró Naruto con una mueca graciosa de desconcierto -¿Que te parece? -sacudió la caja al oído de Konohamaru.

Mortificada, Hinata se acerco y trató de quitársela, pero el la alzó sobre su cabeza, lejos de su alcance.

Temari no Sabaku bordeó la mesa por el otro extremo. Como todo el resto del personal, había presenciado la escena, pero fue la única en acudir en ayuda de su compañera de cuarto. Se acercó por detrás de Naruto y lo obligó abajar el brazo. Él no opuso resistencia. Temari le quitó la caja y se la entrego a Hinata.

Advirtió que su amiga temblaba y la condijo a un salón trasero. A sus espaldas resonaban las carcajadas de Naruto y los otros.

-Hay tipos que se creen que son graciosos y son unos degenerados -declaró Temari -Le vendría bien que le rompieran el culo a patadas.

-Gracias por la ayuda Temari -Hinata se sentía mejor por recuperar la caja, pero no dejaba de temblar.

-No entiendo que le pasa a ese tipo -dijo Temari -Es un abusador. No te mereces esto.

-Se siente herido porque salgo con Menma.

-¿Y tu lo defiendes? -Pregunto Temari, incrédula -A mi no me convencen sus aires de novio ofendido. Justamente alguien mujeriego como él.

-¿Con quien sale? -Pregunto Hinata a sabiendas de quien sería la elegida.

-Con la rubia esa que contrataron en relaciones publicas, Ino Yamanaka.

-Umm, la conozco, no dejaba de coquetearle en secundaria cuando estabamos juntos, veo que al fin logro atraparlo en sus garras.. -Dijo Hinata algo dolida.

-Peor para él. Dicen que es el prototipo de la rubia tonta.

-Y tambien el prototipo de la amante incansable -anotó Hinata con suma tristeza.

-¿Y que te importa?

Hinata suspiro.

-Tienes razon. -Se limpio las rebeldes lagrimas de su rostro.


-Que significa esto? -Pregunto Menma con fastidio -No puede arreglárselas un solo dia sin mi?

Hablaba con Haku, un alumno brillante de posgrado oriundo de Suecia. Había llegado a Harvard a principios de Julio y buscaba orientacion para su tesis doctoral.

-Sólo quería que me recomendara un poco mas de bibliografía -alegó Haku.

-Puedo recomendarle una biblioteca entera a menos de cien metros de aquí -Dijo Menma. Extendió el brazo hacia la biblioteca Cuntway de la facultad de Medicina. -En la vida siempre llega el momento de cortar el cordon umbilical. Trabaje un poco por su cuenta.

Haku inclino la cabeza y salio del lugar.

Menma volvio a los cristales que estaba cutivando.

-Tal vez yo podría ocuparme de esto -dijo Sakura -Puedes orientarme.

-Y perderme lo mejor?

-Me preocupa que abandones tus tareas habituales. Hay gente que requiere tu supervision. Ademas los estudiantes del curso de verano se quejaron de que no impartiste la catedra esta mañana.

-Kabuto conoce el material. Solo le falta experiencia docente.

-No le gusta enseñar.

-Comprendo tu preocupacion, Sakura, pero no voy a desaprovechar esta oportunidad. Este alcaloide es importante. Lo siento en los huesos. Quiero decir, ¿cuantas veces sale la oportunidad de ganar millones de dolares con una molecula?

-No sabemos si este compuesto realmente vale un centavo -Dijo Sakura con algo de fastidio -A estas alturas son solo hipotesis.

-Justamente, se trata de obtener resultados lo antes posible. Por ahora los pobrecitos estudiantes pueden prescindir de su niñera durante un tiempo. Tal vez les haga bien.

Sakura no dijo mas nada y se marcho hacia un terminal de computadora.


Cuando Hinata se aproximaba a la propiedad esa tarde, su ansiedad aumentó. La cabeza de Hikari se hallaba en el maletero de su automóvil, dentro de la caja de computadora con la que Menma la había enviado. Mientras más tiempo pasaba cerca de ella, más aprehensión experimentaba.

Al cruzar la reja, que estaba abierta de par en par, Hinata temió que los obreros de la construcción todavía estuvieran ahí. Al dejar atrás la arboleda, se confirmaron sus temores. Había dos vehículos frente a la cabaña. Tenía la esperanza de que los albañiles se hubieran marchado. Se estacionó junto a los vehículos y bajó del automóvil. Casi al mismo tiempo, Darui y Akatsuchi aparecieron en la puerta principal. Se mostraron ostensiblemente complacidos de verla llegar.

-Qué sorpresa tan agradable -dijo Akatsuchi-. Íbamos a llamarla por teléfono más tarde. Tenemos muchas preguntas.

Durante la siguiente media hora, Akatsuchi y Darui llevaron a Hinata a hacer un recorrido por las obras de renovación. Para gran alegría de Hinata, Akatsuchi había llevado muestras de granito a la cocina y los baños. Con el sentido que poseía del color, Hinata no tuvo dificultades para tomar decisiones. Los arquitectos estaban impresionados. Incluso Hinata estaba sorprendida. Sabía que su habilidad para tomar decisiones de esa manera era un tributo a los progresos que había realizado en cuanto a la confianza en sí misma. Cuando ingresó en la universidad, ni siquiera era capaz de decidir algo como el color de su cubrecama.

Cuando terminaron con los interiores, salieron y caminaron por los alrededores de la construcción. Hinata les dijo que quería que las ventanas nuevas en los cobertizos fueran iguales a las ventanas con pequeños cristales en forma de diamante de la parte principal de la casa.

-Entonces tendrán que mandarse hacer a su gusto -aclaró Darui-. Eso es más caro.

-Así las quiero -replicó Hinata sin titubear.

Después de que el contratista y el arquitecto partieron, la joven regresó al interior de la casa a fin de buscar un martillo. Con él en mano, abrió el maletero de su auto y cargó la caja de la computadora. Mientras seguía la zanja para encontrar un lugar desde donde pudiera saltar, Hinata se sintió como un ladrón en la noche. Continuamente se detenía para oír si no se aproximaba algún auto.

En la zanja, las altísimas paredes parecían curvarse sobre la cabeza de Hinata, lo que agravaba su temor de que pudieran venirse abajo en cualquier momento. Con manos temblorosas, se dedicó a trabajar en el extremo del ataúd. Insertó las garras del martillo, levantó la cabecera haciendo palanca y luego se volvió para mirar la caja de computadora.

Abrió las hojas de cartón de la tapa y se asomó con renuencia al interior. Hikari la miraba con fijeza con los globos oculares secos, hundidos y en parte descubiertos. Hinata trató de reconciliar esa cara horripilante con la del retrato. Las imágenes eran diametralmente opuestas y le pareció inconcebible que pertenecieran a la misma persona.

Hinata contuvo el aliento, alargó los brazos y alzó la cabeza. Se volvió con cuidado para no tropezarse con las tuberías y cables recién colocados; luego introdujo la cabeza en el ataúd y cautelosamente la puso en su lugar. A toda prisa, inclinó el extremo del ataúd y golpeó con el martillo para devolverlo a su posición original.

Tomó la caja vacía y corrió por la zanja. No se tranquilizó sino hasta que colocó la caja de nuevo en el maletero de su auto. Se puso las manos en las caderas y contempló la cabaña silenciosa y acogedora. Trató de imaginar cómo sería la vida en aquellos días terribles de la cacería de brujas, cuando la pobre Hikari, sin saberlo, ingería granos venenosos que alteraban la mente. Por sus lecturas, Hinata sabía que a la mayor parte de las jóvenes aquejadas, en teoría intoxicadas con el mismo contaminante que Hikari, no se les había considerado brujas, como a Hikari. La excepción era Yumiko Morihuni, que había sido tanto víctima de los ataques como acusada; sin embargo, la habían puesto en libertad y no la habían ejecutado. ¿Por qué el caso de Hikari fue diferente?

Hinata suspiró y meneó la cabeza. No tenía ninguna respuesta. Todo parecía volver a las misteriosas pruebas contra Hikari. La mirada de Hinata se dirigió al castillo. Vio el reloj. Todavía le quedaban varias horas de luz. De manera impulsiva, subió al automóvil y condujo hacia él.

Cuando entró por la puerta principal, silbó para no sentirse sola. Abrió la pesada puerta de roble de la bodega, encendió las lámparas y bajó por los escalones de granito. Al recorrer el pasillo central, vio una caja de madera encima de una cómoda en una de las celdas. Se inclinó sobre la cómoda y pasó los dedos a lo largo de la parte superior de la caja, que dejaron huellas paralelas en el polvo. No había duda de que la caja era antigua. Colocó las manos en ambos extremos y abrió la tapa sostenida con bisagras.

En el interior, había una Biblia desgastada con gruesas pastas de cuero. La sacó y advirtió que debajo de ella había varios sobres y otros documentos. Llevó la Biblia al corredor, donde la luz iluminaba mejor. Abrió la pasta y la guarda y vio: Hizashi Hyuga, su libro, Londres, 1635.

Antes de devolver la Biblia a su caja, Hinata examinó los sobres y documentos. Los primeros contenían papeles mercantiles. Sin embargo, entre los documentos descubrió uno que tenía varias páginas dobladas en tres partes. Al desdoblarlo, encontró el título de una enorme extensión de terreno llamada Northfields. En la otra página había un mapa. No le fue dificil reconocer la zona. La superficie abarcaba los actuales terrenos propiedad de los Hyuga, los que ahora ocupaba el Club campestre Kernwood y el cementerio de Greenlawn. También atravesaba el río Danvers, marcado como el río Wooleston, para incluir propiedades en Beverly. Hacia el noroeste, abarcaba lo que en ese momento eran Peabody y Danvers, que en el título se denominaban Aldea de Salem.

La firma de la compradora que aparecía en el título de propiedad era de Hikari Mayura Hyuga. La fecha, 3 de febrero de 1692. Hinata recordó que el convenio prenupcial que había visto en los tribunales del condado de Essex otorgaba a Hikari el derecho de poder celebrar contratos a su nombre. Pero, ¿por qué era Hikari la compradora en este caso particular, sobre todo porque se trataba de una enorme extensión de tierra que debió de haber costado una fortuna?

Adjunto en la parte posterior del título de propiedad había una última hoja de papel, más pequeña y escrita con letra diferente. Hinata alzó el documento a la luz y descubrió que se trataba del fallo del magistrado Hiruzen Sarutobi por el que denegaba la petición presentada por Madara Uchiha para declarar nulo y sin efectos el contrato de compra de Northfields debido a la ilegalidad de la firma de Hikari. Para concluir, el magistrado Sarutobi escribió: "La legalidad de la firma del contrato antes mencionado se basa en el contrato que obliga a Hizashi Hyuga y a Hikari Mayura, fechado el 11 de febrero de 1681."

Por sus lecturas, Hinata sabía que Madara Uchiha había sido uno de los principales personajes que sumió a la aldea de Salem en una lucha de facciones antes del frenesí por la brujería. Muchos historiadores consideraban que él había sido la principal causa social oculta detrás del episodio. La esposa e hija de Madara Uchiha, aquejadas por el maleficio, presentaron muchas de las acusaciones de brujería. Con toda seguridad, Uchiha desconocía el contrato prenupcial celebrado entre Hizashi y Hikari cuando interpuso su demanda.

Hinata dobló el título y el fallo con lentitud. Resultaba evidente que a Madara Uchiha le había enojado mucho la compra del terreno por parte de Hikari, y considerando su participación en el episodio de brujería, su enemistad bien podría haber empujado a Hikari en medio de la tragedia.

La joven colocó el título y el fallo anexo encima de la Biblia. Luego examinó el resto de los documentos contenidos en la caja. Para gran alegría suya, encontró otro documento que databa del siglo diecisiete: un contrato celebrado entre Hizashi Hyuga y Sasori de la Arena Roja en la ciudad de Gotemburgo, Suecia. En dicho documento se designaba a Sasori para construir un barco con el diseño de una nueva y veloz fragata. El contrato tenía fecha del 12 de diciembre de 1691.

A continuación Hinata guardó la Biblia y los dos documentos del siglo diecisiete en la caja y la llevó de la celda a una consola situada al pie de la escalera que conducía al comedor. Planeaba usar esa caja como depósito de todos los papeles que encontrara relacionados con Hikari o Hizashi. Con ese propósito, fue por la carta de Aoshio Mayura y la colocó junto con los demás materiales.

Regresó a la habitación en la que había encontrado la caja de la Biblia e inició una búsqueda diligente en la cómoda sobre la que se encontraba la caja. Después de varias horas se incorporó y estiró. Ese día no descubrió nada interesante. Echó un vistazo al reloj y se dio cuenta de que ya casi eran las ocho, hora de volver a casa.


Encontró muy poco tránsito hasta que entró en el área de Boston propiamente dicha. En lugar de continuar por Storrow Drive, que era sólo un tramo corto, cambió de opinión y decidió tomar la salida de Fenway. De pronto se le ocurrió la idea de visitar a Menma en el laboratorio.

Los encargados de la seguridad de la escuela de medicina le permitieron pasar gracias a su tarjeta de identificación del Hospital General Mass. Hinata subió por las escaleras. Había visitado ese lugar en una de sus salidas a cenar con Menma, de modo que conocía el camino. Con plena confianza tocó a la puerta de vidrio esmerilado que conducía al laboratorio.

Una mujer atractiva, esbelta y pelirosa, cuya figura curvilínea se evidenciaba a pesar de la enorme bata blanca de laboratorio que llevaba puesta, abrió la puerta.

-¿Sí? -preguntó Sakura de manera mecánica.

-Busco al doctor Menma Namikaze -contestó Hinata.

-El doctor Namikaze no recibe por ahora -repuso Sakura, mirando a Hinata de arriba abajo.

-Creo que a mí sí querrá verme -replicó Hinata, pero en realidad no estaba tan segura y, por un momento, se preguntó si había hecho bien en ir.

-¿Cómo se llama? -preguntó Sakura de modo altanero -¿Es estudiante?

-Hinata Hyuga. Y no, no lo soy.

Sakura no dijo nada más antes de cerrar la puerta en las narices de Hinata. Ella esperó. Cambió de posición y deseó no haber ido. Entonces, la puerta se abrió de nuevo.

-¡Hinata! -exclamó Menma-. ¿Qué haces aquí?

Hinata se disculpó suponiendo que había llegado en un momento inoportuno.

-Claro que no -repuso Menma-. Estoy ocupado, pero no importa. Adelante -se apartó de la puerta para cederle el paso.

-¿Quién me abrió? -preguntó Hinata al entrar en el laboratorio.

-Sakura -respondió Menma.

-No fue muy amable que digamos -comentó Hinata.

-¿Sakura? -preguntó Menma-. Debes de estar equivocada. Ella se lleva bien con todo el mundo. Es sólo que los dos estamos ya un poco agotados. Hemos estado trabajando sin cesar desde el sábado. Apenas hemos dormido.

Llegaron al escritorio de Menma. Él retiró una pila de publicaciones de una silla y le hizo una seña a Hinata para que se sentara allí. Menma tomó asiento en el sillón de su escritorio.

Hinata observó el rostro de Menma. Parecía estar sobreexcitado, como si hubiera bebido una docena de tazas de café. La mandíbula inferior se agitaba nerviosamente mientras mascaba goma.

-¿A qué se debe toda esta actividad febril? -preguntó ella.

-Sin duda, se debe al nuevo alcaloide -le explicó Menma-. Definitivamente es alucinógeno, pero creemos que es mucho más. Tenemos razones para pensar que calma, vigoriza y tal vez incluso fortalece la memoria.

-¿Cómo lograste averiguar todo eso con tanta rapidez? - inquirió Hinata sorprendida.

Menma rió un poco cohibido.

-Todavía no estamos seguros de nada -reconoció-. Muchos investigadores considerarían el trabajo que hemos realizado hasta ahora poco menos que científico. Lo que estamos haciendo es darnos una idea general de las propiedades del alcaloide. Los resultados son muy interesantes.

Hinata quería contarle lo que había ocurrido con la cabeza de Hikari, pero Sakura entró en forma despreocupada y monopolizó de inmediato la atención del hombre con una hoja impresa por computadora. Sakura ni siquiera tomó en cuenta la presencia de Hinata, ni él las presentó. Hinata observó mientras ellos sostenían una charla animada sobre la información. Era evidente que Menma se sentía complacido. Por fin, hizo algunas sugerencias a su colaboradora, le dio una palmada en la espalda y ella desapareció por el pasillo contiguo.

-¿Más buenas noticias? -preguntó Hinata al referirse al impreso que Sakura le había llevado.

-Ya lo creo -contestó Menma-. Sakura ya confirmó nuestra impresión preliminar de que el compuesto es una molécula tetracíclica con múltiples cadenas secundarias.

Hinata estaba impresionada.

-¿Cómo es posible que puedan deducir eso?

-Estamos usando todas las armas de nuestro arsenal de investigación en esto -explicó Menma-. Y por otro lado, la información no deja de fluir a borbotones. Obtendremos la estructura completa en un tiempo récord. Pero dime, ¿qué pasó en Salem?

Por un momento, la pregunta de Menma desconcertó a Hinata. Lo veía tan absorto en su trabajo, que ella estaba a punto de excusarse y salir de ahí. Contestó que había vuelto a poner la cabeza de su antepasado en su lugar y mientras le contaba acerca del título de propiedad de Northfields firmado por Hikari y cómo ese hecho había enfurecido a Madara Uchiha, Sakura volvió a hacer acto de presencia y una vez más se enfrascó con Menma en una entusiasta discusión. Cuando ella salió, Hinata decidió marcharse.

-Será mejor que me vaya -comentó.

-Te acompaño a tu automóvil -ofreció Menma.

Mientras bajaban la escalera, Hinata percibió un cambio en la conducta de Menma. Se puso más nervioso. Cuando llegaron al automóvil, manifestó:

-He estado pensando en tu propuesta de vivir contigo en la cabaña -hizo una pausa, al tiempo que jugueteaba con una piedra con la punta del pie. Hinata esperó con impaciencia, ya que no estaba segura de lo que él iba a decir. Entonces, él espetó:

-Me gustaría aceptar, si aún estás dispuesta.

-Sí lo estoy -declaró Hinata con alivio. Se estiró y lo abrazó.


Fin del Capítulo 5 - Hola chicos! Respondiendo Reviews rápidamente:

-Rosseshadow: Si, ps ya la tienen, algo rapìdo eh? pues el tonto ese vera si se pone las pilas! Aunque hoy tampoco se comporto como un caballero que digamos! Ya lo veras, se que pronto se responderá tu pregunta, gracias por leerme, aqui esta el nuevo capi espero te guste! Dattebayoo!

-IsayPurr: Jejee, el vera si se pone las pilas! Hay que ver que sucede, ya que la trama se pone mas y mas interesante! Y me gusta tambien que hina enfrentara a hiashi, demostrandole que ella vale mas! Me encanta que me apoyes, Isay-chan! aqui esta el nuevo capi espero te guste-ttebayoo!

-Sasuhinas fan: Me encanta que te haya gustado, Hina no se dejara tan facil, y Menma, ahora es que te sorprendera! espero este capi tambien te encante-ttebayoo!

Y desde luego gracias a todos los que leeen esta historia, que con gusto hago para ustedes, hast el proximo capitulo Chicos y Chicas!

Cualquier duda que tengan, no duden en enviarme un MP o búsquenme en el foro "Grandes Juegos Mágicos" del cual soy Moderador, os invito a que se pasen por el mismo si son megafanáticos de Fairy Tail. Si quieren compartir con gente amena y divertida sobre nuestra serie favorita, jugar divertidos juegos, participar en nuestro juego de Rol y en los retos como este, sólo deben pasarse por allí y encantados los recibiremos…

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Nos vemos en el siguiente capítulo…

De Pie, Reverencia, ¡Aye Sir!

El Siguiente Capítulo sera: Quimica Omni