Disclaimer: Naruto, todos sus personajes y lo referente al mundo shinobi es propiedad intelectual de Masashi Kishimoto. La historia es una adaptación del Libro "Riesgo Aceptable", de Robin Cook. Su Trama, historia e ideas son de su autoría. Yo sólo adapté la historia para el disfrute, sin fines de lucro ni nada parecido, sólo por diversión.
Advertencias: Adaptación del Libro "Riesgo Aceptable" de Robin Cook. Varias escenas son completamente nuevas, otras, son variaciones de las originales del Libro. Algo de OOC en los personajes de Naruto, por imprimirlos en los respectivos personajes que representan. AU. Línea diferente de tiempo de relato. Sólo hecho para disfrute, sin fines de lucro cesante ni daño emergente.
Capítulo 8 . Hogar, Dulce Hogar
Viernes 23 de agosto de 2013
En los últimos días de agosto, las obras continuaron en la propiedad de los Hyuga a una velocidad pasmosa, en particular en el laboratorio, donde las piezas del equipo científico llegaban todos los días, lo que provocaba una oleada de esfuerzo para instalarlas de manera adecuada. A raíz de eso, Menma dedicó aún menos tiempo a sus deberes en Harvard. Cuando uno de los estudiantes de doctorado que trabajaba con él se quejó en la administración de Harvard, Menma se enfureció y lo despidió sin ninguna contemplación. Para agravar los dolores de cabeza del científico, llegaron rumores a la oficina de licencias de la universidad acerca de su participación en el proyecto Omni y le enviaron una avalancha de cartas de investigación, que él decidió no tomar en cuenta.
Hinata tenía plena conciencia de que las presiones sobre Menma iban en aumento e intentó hacerle la vida un poco más sencilla. Empezó a quedarse en su departamento casi todas las noches, preparaba la cena, alimentaba a Kurama e incluso hacía algo de limpieza y lavaba la ropa.
Por desgracia, Menma estaba demasiado preocupado como para notar sus esfuerzos. Las flores dejaron de llegar en cuanto ella empezó a quedarse de manera regular en el departamento de él, cosa que Hinata consideró razonable; aunque, extrañaba la cortesía que representaban.
Cuando Hinata salió de trabajar el viernes, veintitrés de agosto, sopesó el problema. Para agravar la tensión, estaba el hecho de que ella y Menma no habían hecho todavía planes para mudarse, aun cuando los dos tenían que dejar sus departamentos en cinco días.
En el departamento de Menma, Hinata alimentó a Kurama y luego preparó la cena. La tuvo lista a la hora en que Menma le había dicho que llegaría a casa.
Dieron las siete y se hizo aún más tarde. Hinata apagó la hornilla donde estaba el arroz. A las siete y media cubrió la ensalada con una envoltura plástica y la guardó en el refrigerador. Por fin, a las ocho, llegó Menma.
-¡Me llevan todos los diablos! -dijo él mientras daba un puntapié a la puerta para cerrarla-. Tu contratista es un idiota. Me prometió que iban a ir más electricistas hoy y no fueron -entró en el baño para lavarse las manos. Hinata recalentó el arroz en el horno de microondas y sirvió dos copas de vino. Las llevó a la habitación y le dio una a Menma cuando salía del baño. Él bebió un sorbo.
-Tal vez no sea ahora el mejor momento para sacar a relucir el tema -titubeó Hinata-. Pero nunca hay un buen momento para ello. Todavía no hemos hecho planes formales para mudarnos y el primero de mes está casi encima.
Menma explotó. En un momento de ira incontrolable, arrojó la copa de vino contra la chimenea, donde se hizo añicos, y gritó:
-¡Lo último que necesito es que me presiones!
Se acercó furioso a Hinata. Tenía los ojos dilatados, las pupilas a punto de rasgarse y las venas sobresalían de las sienes. Inexplicablemente sus marcas en la mejillas empezaban a marcarse mas. Los músculos de la mandíbula le temblaban, y cerraba y abría los puños.
-Lo siento -espetó Hinata. Estaba aterrorizada. Él era tan fornido que ella sintió miedo de que pudiera dañarla. Corrió a la cocina y se puso a limpiar. Cuando empezó a tranquilizarse, decidió irse y se dirigió a la sala. Se detuvo porque Menma estaba en la entrada. Para alivio de Hinata, el rostro de él parecía totalmente transformado. En lugar de cólera, reflejaba confusión e incluso tristeza.
-Lo, lo lamento -musitó. Su tartamudeo hacía que fuera una hazaña pronunciar las palabras-. No s-sé qué, que me pasó. Perdóname.
Su sinceridad conmovió a Hinata enseguida. Se acercó a Menma y se abrazaron.
-Este periodo es terriblemente frustrante -explicó-. La gente de Harvard me está volviendo loco y quiero con desesperación volver a trabajar en Ultra. Pero lo último que deseo es desquitarme contigo. ¿Cuándo quieres mudarte?
-Debemos mudarnos antes del primero de septiembre -contestó Hinata.
-¿Qué te parece el veinte y ocho? -preguntó Menma.
Miércoles 28 de agosto de 2013
El día de la mudanza resultó muy ajetreado desde las primeras horas de la mañana en que Hinata se levantó. El camión de mudanzas llegó a su departamento a las siete y media y cargaron sus cosas primero; después fueron al de Menma. Cuando colocaron la última silla, el transporte estaba repleto.
Hinata y Menma condujeron a la propiedad cada uno en su automóvil con sus respectivas mascotas. Al llegar, Matatabi y Kurama se conocieron. Puesto que casi eran del mismo tamaño, la confrontación terminó en un empate. Después de eso, no tomaron en cuenta la presencia del otro.
En el momento en que los cargadores empezaron a introducir los muebles y enseres a la cabaña, Menma sorprendió a Hinata al sugerir que tuvieran cuartos separados.
-¿Por qué? -preguntó Hinata.
-Porque no soy yo mismo -explicó Menma-. No he dormido bien últimamente con todo lo que ha ocurrido. Es sólo de manera temporal. En cuanto inaugure el laboratorio y la presión disminuya, dormiremos juntos. Lo entiendes, ¿verdad?
-Supongo que sí -respondió Hinata, al tiempo que trataba de ocultar su desilusión.
El camión de mudanzas acababa de partir cuando Hinata vió venir el Mercedes Benz SLS AMG de Neji. Antes de ir a abrir la puerta le avisó a Menma que tendría visitas.
-Donde está menma? -preguntó Neji sin molestarse en saludar.
-Arriba -contestó Hinata por encima de su hombro.
Neji la apartó del medio y se dispuso a llamar a Menma. Se paró en medio del vestíbulo con las manos en la cadera, dando ligeros golpecitos en el suelo, se veia bastante agitado.
-¡Menma, baja de una vez! -gritó -Tenemos que hablar. Menma apareció en las escaleras y mientras bajaba le contestaba -¿hay algún problema?
-¡No, pues como se te ocurre! -replicó con sarcasmo -Solo que estás despilfarrando el dinero sin control. ¿Dime, equipaste los baños con griferia de oro y diamantes?
-¿Aqué te refieres? -Pregunto el pelinegro.
-A TODO -Neji hizo énfasis en la palabra -Solo compras lo más caro que existe.
-La experimentación de primer nivel necesita equipos de primer nivel -repuso Menma - Yo hable claro cuando formamos Omni.
Hinata observaba todo atenta. Recordaba el ataque de furia de Menma, pero su autocontrol la mantuvo tranquila.
-Lo sé. Pero igual me invade el nerviosismo -suspiró Neji -Es la primera vez que invierto todo mi capital en una empresa con tantos gastos.
-Hiciste una gran inversión -lo tranquilizó Menma -Seremos multimillonarios. bueno ven a conocer el laboratorio, así te charlo sobre los plazos y los progresos, y te tranquilizas.
Hinata suspiró con alivio al verlos salir de la cabaña. Neji le colocoó un brazo alrededor del hombro a Menma.
Hinata pasó por alto las tareas más urgentes, desenvolvió el retrato de Hikari, que había mandado restaurar en los últimos días, y lo colgó sobre la chimenea. Retrocedió unos pasos para contemplar la pintura. En el crepúsculo del atardecer, los penetrantes ojos perlas de la mujer parecían turbar la quietud. Durante algunos minutos de fascinación, la joven se quedó inmóvil, en medio del lugar, mirando como hipnotizada un retrato que en muchos aspectos le resultaba parecido a verse al espejo. De pronto, sintió la apremiante necesidad de ir al castillo.
Una vez ahí, como impulsada por una fuerza sobrenatural, subió las escaleras y se dirigió al ático, donde se encaminó directamente a lo que parecía un viejo baúl utilizado por los marinos. Abrió la tapa y encontró el revoltijo habitual de documentos, sobres y unos cuantos legajos. Debajo de éstos había una libreta empastada de manera rústica. Introdujo las manos en el baúl y sacó la libreta. Abrió la pasta de tela, sólo para que se desprendiera y cayera una carta. Hinata trago saliva, era una carta dirigida a Hizashi Hyuga.
16 de Abril de 1726
Boston
Queridisimo Padre:
en respuesta a tu pregunta considero procedente para los intereses de la empresa y del Clan Hyuga abstenernos de trasladar la tumba de nuestra madre al cementerio familiar ya que la autorización correspondiente causaría gran inquietud en Salem y reavivaría con gran inquietud todo el asunto que con tanto esfuerzo y empeño habéis acallado.
Tu hijo afectuoso,
Nikko Hyuga
Hinata plego la carta y la guardo en el sobre. Treinta y cuatro años después de los hechos estos aún aquejaban a los intereses del Clan. Luego tomo el cuaderno, cuya encuadernación parecía desintegrarse. Sintió que el corazón se paralizaba un instante. En la guarda estaba escrito: "Hikari Mayura, su libro, diciembre de 1678." Hinata comprendió que se trataba del diario de Hikari. Apretó el libro, temerosa de que se le deshiciera en las manos. Se dirigió de prisa a la ventana para tener una mejor iluminación. Empezó por el final y leyó la última entrada:
Viernes 26 de febrero de 1692.
Este frío parece no tener fin. El río Wooleston está tan congelado que podría soportar el peso de una persona hasta Royal Side. Me siento trastornada. Una enfermedad ha debilitado mi espíritu con crueles ataques y convulsiones como los que Ayumi Uchiha padeció cuando nos visitó.
¿En qué he ofendido a Dios todopoderoso para que inflija tales tormentos a su humilde servidora? No recuerdo los ataques; no obstante, antes de que ocurran veo colores que ahora me aterrorizan y oigo sonidos extraños que no son de este mundo, mientras siento como si fuera a desmayarme. De pronto, recupero los sentidos y descubro que estoy en el piso, he causado destrozos y pronunciado balbuceos ininteligibles, o al menos eso dicen mis hijos, Mikoto y Nikko, quienes, alabado sea el Señor, todavía no están aquejados. Estas molestias comenzaron con la compra de los terrenos de Northfields y la malévola riña sostenida con la familia de Madara Uchiha. El doctor Kobayashi no sabe qué pensar de todo esto y me ha purgado en vano. Temo por Job que es tan inocente y me da miedo que el Señor decida quitarme la vida antes de que mi trabajo esté concluido. Rezo porque Hizashi regrese sin tardanza para ayudamos con estos terribles padecimientos antes de que se me agoten las fuerzas.
Hinata percibió la fuerza de la personalidad de su antepasada Hikari a través de su angustia. Se preguntó quién era Job, si acaso se trataba de una referencia bíblica. Cerró el libro con la intención de deleitarse con la experiencia. Lo apretó contra el pecho como si fuera un preciado tesoro y regresó a la cabaña. Movió una mesa y una silla hacia el centro de la habitación y se sentó. A plena vista del retrato, hojeó al azar las páginas.
El 7 de enero de 1682, Hikari mencionaba sin darle más importancia que ese día se había casado con Hizashi Hyuga. Esa oración breve iba seguida de una larga descripción del elegante carruaje que la condujo a la ciudad de Salem. Después relataba su alegría y asombro por mudarse a una casa tan distinguida.
Hinata sonrió mientras leía la descripción que hacía Hikari de la misma casa a la que ella acababa de mudarse. Era una coincidencia encantadora haber encontrado el libro ese mismo día.
Miró los registros anteriores al casamiento de Hikari con Hizashi. Se detuvo en el inicio del 10 de octubre de 1681. Hikari anotó en su diario que ese día su padre había regresado de Salem con una oferta de matrimonio, y continuó escribiendo:
Al principio, mi espíritu se sintió turbado, puesto que no sé nada de este caballero y, sin embargo, mi padre habla bien de él. Papá dice que el caballero se fijó en mí en septiembre, cuando visitó nuestra tierra con el propósito de comprar madera para sus barcos. Papá dice también que la decisión depende de mí, pero que debía saber que el caballero ofreció de la manera más amable mudar a toda la familia a la ciudad de Salem, donde mi padre trabajará en su compañía y mi querida hermana Rebecca asistirá a la escuela.
Unas cuantas páginas más adelante, Hikari escribió:
He informado a mi padre que aceptaré la propuesta de matrimonio. ¿Cómo podría rechazarla? Es ésta una señal de la Providencia, ya que todos estos años hemos vivido en esta tierra pobre de Andover, bajo la amenaza constante de los ataques de los salvajes pieles rojas. Nuestros vecinos de ambos lados han padecido ya tal desgracia y a muchos los han matado o tomado prisioneros. Traté de explicárselo a William Paterson, pero él no entiende y temo que ahora esté predispuesto en contra mía.
Hinata alzó la mirada al retrato de Hikari. Se sentía conmovida al darse cuenta de que estaba leyendo los pensamientos de una chica de sólo dieciséis años, dispuesta a sacrificar su amor de adolescente para arriesgarse con el destino por el bien de su familia. Suspiró y se preguntó a sí misma, cuándo había sido la última vez que había actuado de manera totalmente desinteresada.
El ruido de un portazo la sobresaltó. Alzó la mirada y vio en la habitación a Menma. Cargaba unos planos.
-Este lugar sigue estando tan desordenado como cuando me fui -expresó él con tono de disgusto en la voz. Buscó un lugar donde poner sus planos-. ¿Qué has estado haciendo, Hinata?
-Tuve un maravilloso golpe de suerte -respondió ella entusiasmada. Se acercó con el cuaderno a Menma-. Encontré el diario de Hikari.
-¿Aquí en la cabaña? -preguntó Menma sorprendido.
-No, en el castillo -dijo Hinata.
-Debemos poner la casa en orden antes de que regreses a tu búsqueda de papeles -advirtió Menma -. Vas a contar con todo el mes para dedicarte a lo que te venga en gana -sintiéndose culpable, Hinata empezó a desempacar las cajas.
Con un suspiro de alivio, Hinata se deslizó entre las sábanas limpias y frescas para pasar su primera noche en la cabaña. Todavía quedaba mucho por hacer, pero la casa se encontraba razonablemente en orden.
Tomó el diario de Hikari de su mesa de noche. Tenía toda la intención de leer más, pero al tiempo que se recostaba en la cama, cobró conciencia de los ruidos de la noche: la sonora sinfonía de los insectos nocturnos y las ranas, así como los suaves crujidos de la vieja casona.
Apartó el diario y se levantó. Matatabi, que se había quedado dormido, le lanzó una mirada de exasperación. La joven se puso los pantuflos y cruzó el pasillo para dirigirse a la habitación de Menma. Su puerta estaba entreabierta y todavía tenía la luz encendida. Hinata empujó la puerta para abrirla, sólo para enfrentarse con un gruñido ronco de Kurama. Hinata apretó los dientes; empezaba a desagradarle ese perro que por mucho se asemejaba a un zorro ingrato.
-¿Ocurre algo malo? -preguntó Menma. Se encontraba sentado en la cama con todos los planos del laboratorio extendidos a su alrededor.
-No pasa nada. Sólo que te extraño -dijo Hinata-. ¿Estás seguro acerca de esta idea de dormir separados? Me siento sola y no es muy romántico.
Menma hizo un ademán para que Hinata se acercara. Retiró los planos a un lado de la cama y dio unas palmadas en la orilla de ésta para que ella se sentara.
-Lo siento -musitó-. Pero creo que es lo mejor por el momento. Estoy como cuerda de violín a punto de romperse.
Hinata asintió mientras miraba con atención las propias manos metidas en la bata. Menma alargó el brazo y levantó la barbilla de la joven enfermera.
- ¿Te encuentras bien? -preguntó.
-Me siento un poco inquieta -respondió ella.
-¿Por qué?
-No estoy muy segura -reconoció Hinata-. Creo que tiene que ver con lo que le sucedió a Hikari y el hecho de que ésta sea su casa. No puedo olvidar que algunos de mis genes son también los de ella. De todos modos, percibo su presencia.
-No empieces con cosas raras -advirtió Menma al tiempo que reía-. No crees en fantasmas, ¿verdad?
-No estoy muy segura. La manera en que encontré el diario de Hikari me da escalofrío. Acababa de colgar su retrato cuando sentí el impulso de ir al castillo. El diario estaba precisamene en el primer baúl que abrí.
-Si deseas creer que alguna fuerza mística te guió hasta el castillo, está bien. Sólo que no me pidas que esté de acuerdo contigo.
-¿De qué otra forma te puedes explicar lo que ocurrió? -preguntó Hinata con vehemencia-. ¿Qué fue lo que me obligó a buscar en ese baúl específico?
-Muy bien -repuso Menma para tranquilizarla-. No voy a intentar convencerte de lo contrario. Serénate. Estoy de tu parte.
-Lo siento -dijo Hinata-. No quería exaltarme.
Después de un largo beso de buenas noches, Hinata dejó a Menma con sus planos. Al cerrar la puerta, la bañó la luz de la Luna que se filtraba por la ventana del medio baño. Desde donde estaba podía distinguir la silueta oscura y perturbadora del castillo que se dibujaba contra el cielo nocturno. Se estremeció. La escena le recordó una película de Drácula.
Tras bajar la escalera a oscuras, Hinata dio media vuelta completa y se paseó entre el mar de cajas vacías que inundaba todavía el vestíbulo. Entró en la sala y miró el retrato de Hikari. Aun en la oscuridad, veía los ojos perlados de su antepasada, que brillaban como si despidieran una luz interior.
-¿Qué tratas de decirme? -susurró Hinata ante la pintura.
Un movimiento repentino en la habitación llamó la atención de Hinata; incluso tuvo que reprimir un grito. Levantó los brazos para protegerse, pero enseguida los bajó. Se trataba de Matatabi, que había saltado sobre una mesa.
Hinata se apoyó por un instante en la mesa. Se sentía avergonzada por el grado de terror que experimentó. ¿Por qué estaba tan tensa?
Fin del Capítulo 8 - Cualquier duda que tengan, no duden en enviarme un MP o búsquenme en el foro "Grandes Juegos Mágicos" del cual soy Moderador, os invito a que se pasen por el mismo si son megafanáticos de Fairy Tail. Si quieren compartir con gente amena y divertida sobre nuestra serie favorita, jugar divertidos juegos, participar en nuestro juego de Rol y en los retos como este, sólo deben pasarse por allí y encantados los recibiremos…
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Nos vemos en el siguiente capítulo…
De Pie, Reverencia, ¡Aye Sir!
El Siguiente Capítulo será: Llegan los Refuerzos
