Disclaimer: Naruto, todos sus personajes y lo referente al mundo shinobi es propiedad intelectual de Masashi Kishimoto. La historia es una adaptación del Libro "Riesgo Aceptable", de Robin Cook. Su Trama, historia e ideas son de su autoría. Yo sólo adapté la historia para el disfrute, sin fines de lucro ni nada parecido, sólo por diversión.
Advertencias: Adaptación del Libro "Riesgo Aceptable" de Robin Cook. Varias escenas son completamente nuevas, otras, son variaciones de las originales del Libro. Algo de OOC en los personajes de Naruto, por imprimirlos en los respectivos personajes que representan. AU. Línea diferente de tiempo de relato. Sólo hecho para disfrute, sin fines de lucro cesante ni daño emergente.
Capítulo 10 - Reencuentro
Finales de septiembre de 2013
Durante la semana que siguió a ese lunes de la cena, Hinata no vio en ningún momento a Menma . Llegaba cuando ella ya había ido a acostarse y se iba antes de que la joven despertara. No hizo ningún esfuerzo por comunicarse con ella, aun cuando Hinata le había dejado numerosos mensajes.
El jueves comprendió que se sentía levemente deprimida y ansiosa, y eso la asustó. Había conocido la depresión durante su segundo año en la universidad, y conservaba las huellas de la experiencia. Ante el temor de que se agravaran los síntomas, llamó a Kurenai Yuhi, una terapeuta del hospital a quien conocía desde mucho antes. Kurenai aceptó atenderla durante su descanso del mediodía.
El Viernes a la mañana se sintió un poco mejor que los días anteriores, y adivinó que se debía a sus planes de visitar la cuidad. Subió a su BMW 335i, y tomó rumbo al hospital.
Llegó a Boston poco después de las 11:00 am. Tenía tiempo de sobra. El día era agradable a pesar de las nubes que tapaban el sol por breves momentos. A diferencia de los árboles de Salem, los urbanos aún conservaban su verdor.
Le agradó encontrarse con el ambiente del hospital y sus colegas, quienes no perdieron un segundo en hacerle bromas sobre su piel bronceada. Kurenai tenía su consultorio en uno de los edificios de oficinas de la corporación del hospital. Al entrar en su vestíbulo, busco con la mirada a la chica de recepción, pero para su sorpresa está no se encontraba. Se abrió la puerta contigua y apareció en ella Kurenai.
-Hola, adelante, todos se fueron a almorzar -dijo en referencia a la mesa vacía.
El consultorio de Kurenai era austero pero cómodo. En el centro tenía una mesa ratona sobre una alfombra de estilo oriental, rodeada por cuatro sillas. Había otra mesa junto a la pared y una planta bajo la ventana. En la pared colgaban cuadros impresionistas, además de algunos diplomas y certificados.
Kurenai era una mujer de cuerpo esbelto y robusto, que aún con el pasar de los años no dejaba mella en ella. De cabello negro, este le caía en cascada hasta más abajo de los hombros, y tenía unos hermosos ojos de color rubí.. Era muy sensible a los problemas ajenos.
-Bueno, Hina, ¿como puedo ayudarte? -dijo ella apenas se sentaron.
Hinata explicó su situación presente. Trató de ser honesta y reconoció que sus expectativas no se habían cumplido. Al hablar, se dió cuenta de que asumía las culpas. Kurenai también lo advirtió.
-Me parece haber oido eso antes -dijo sin abrir juicio alguno -Cuéntame sobre Menma, dime su personalidad y su conducta social.
Al describirlo, se dió cuenta que lo defendía de Kurenai.
-¿Crees que existe una semejanza entre tu relación con tu padre o la que ahora tienes con Menma?
Hinata lo pensó un instante y respondió que su conducta respecto a la cena reciente parecía sugerir una analogía.
-Me parece que, vistas las situaciones, son muy similares -declaró Kurenai -Recuerdo como describías la relación con tu padre y tu frustración al tratar de complacerlo. Los dos hombres parecen dominados por sus intereses laborales a costa de sus vida de pareja.
-En el caso de Menma es temporario -dijo Hinata.
-¿Estás segura? -Atacó Kurenai.
Hinata pensó un poco antes de responder -La verdad es que uno no puede estar seguro de lo que piense el otro.
-Exactamente. Tal vez Menma está cambiando. Sin embargo, parece que necesita apoyo para su relaciones sociales y tú se lo das, a costa de tus propias necesidades.
-Por decirlo suavemente -asintió Hinata.
-Deberías pensar en que necesitas y actuar de acuerdo con eso. Sé que es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Tu autoestima tiene miedo de perder su amor. Sin embargo, deberías pensarlo.
¿Dices que debería dejar de vivir con Menma?
-De ninguna forma. Eso no me corresponde decidirlo. Pero, nuevamente como en el pasado, creo que deberías pensar en el problema de la dependencia mutua.
-¿Crees que se trate de ello?
-Solo digo que me gustaría que lo pienses. Las personas que sufrieron abusos en su infancia tienden a recrear esas escenas en sus propias situaciones familiares.
-Pero sabes que nadie abusó de mi.
-Eso es verdad en el sentido del término. Pero no tuviste una relación muy buena que digamos con tu padre. Existen muchas formas de abuso debido a la inmensa diferencia de poder entre padre e hijo.
-Comprendo.
Kurenai se inclinó hacia ella, puso las manos sobre las rodillas y sonrió cordialmente.
-Me parece que debemos hablar un poco más del asunto. Pero ya pasó la media hora que te prometí y no puedo darte mas tiempo. Al menos, espero que te haya sido de ayuda para resolver tus problemas. -Hinata se levantó y miró su reloj, en verdad el tiempo había pasado volando. Agradeció en un abrazo efusivo a Kurenai.
-¿Como estas de la ansiedad? Puedo darte unas muestras de Xanax por si las necesitas.
-Gracias estoy bien. Aún conservo de las que me diste hace años.
-No dudes en llamarme si necesitas otra sesión.
Hinata le aseguró que si la necesitaba en el futuro le avisaría con anticipación. Mientras se dirigía al estacionamiento, pensaba en que la breve sesion había quedado justo donde debía empezar. Sin embargo, Kurenai le había dado mucho en que pensar.
Durante el viaje en el coche, Hinata consideró seriamente si ella y Menma deberían continuar viviendo juntos. Sabía que tenía que sostener una conversación con él antes de que las cosas empeoraran, pero no lo vio el jueves por la noche ni el viernes, incluso ni siquiera el sábado.
Hinata estuvo la mañana del domingo en el ático del castillo clasificando documentos y, durante unas cuantas horas, esa tarea apartó su mente de la situación frustrante en la que vivía. A la una de la tarde, el estómago le avisó que había pasado mucho tiempo desde que había ingerido el café matutino y un tazón de cereal.
Al salir del interior del castillo, que olía a humedad, se detuvo un momento en el puente levadizo. Se deleitó con el paisaje otoñal lleno de colorido que se extendía a su alrededor. Su mirada divagó por la periferia de la propiedad y se detuvo de pronto. Entre la sombra de los árboles, vislumbró un automóvil. Sintió curiosidad y atravesó el campo. A medida que se acercaba, se sorprendió al ver que se trataba del Mustang de Naruto. Cuando él la vio, bajó de un salto del vehículo y ocurrió algo que Hinata no recordaba haber visto en él jamás: el Uzumaki se sonrojó.
-Disculpa -dijo él con cierta timidez-. No quiero que pienses que acostumbro rondar por aquí como un vulgar merodeador. El hecho es que intentaba reunir valor para entrar.
-¿Entonces por qué no lo hiciste? -preguntó Hinata.
-Porque estoy muy apenado, debido a que la última vez que nos vimos me comporté como un idiota -explicó Naruto-. En todo caso, espero no molestarle con mi presencia.
-No me molestas en lo más mínimo.
-Mi turno temporal en el Hospital de Salem concluye esta semana -comentó Naruto-. De mañana en ocho días regresaré a trabajar al Hospital General Mass.
-Yo también me encuentro en la misma situación -dijo Hinata. Explicó que había tomado una licencia para ausentarse del trabajo durante el mes de septiembre.
-¿Cómo quedó la renovación? -preguntó Naruto.
-Decide tú mismo -dijo Hinata -Si quieres puedes pasar a ver.
-Sí, claro -respondió Naruto -Sube. Te llevo.
Hinata subió al Shelby GT500 y se puso cómoda, por un minuto recordó las tantas veces que se subió a ese imponente deportivo cuando ella y él salían juntos. Ël tambien parecía recordarlo.
-Veo que no pudiste con la mancha de helado -Hinata señalo el suelo del Mustang el cual tenía una mancha café que contrastaba con los acabados en cuero negro y detalles rojos del interior del coche. Recuerdo de una vez donde ellos fueron por helados y a ella, en un juego con el rubio, se le había volteado el cono dentro del coche.
-El chocolate es difícil de quitar.. Me costo mucho pero aún no se cae ¡Dattebayoo!
Hinata rió suavemente, aún le cautivaba que el rubio usara esa muletilla al finalizar sus oraciones -¡De Veras! -se dijo mentalmente.
El ambiente en el coche, al lado de Naruto la hizo sentirse nostálgica. Para colmo de males sonaba Mille High Club de Gorilla Zoe en el reproductor de sonido del coche, una canción que le recordaba su primer momento íntimo con el rubio. Aquella vez que él la hizo sentirse mujer por primera vez. Esa canción sonaba al momento de su contacto íntimo.
Por un momento quiso hablar con el sobre sus problemas, pero las ganas se esfumaron ya que habían llegado a la cabaña.
En la cabaña, Hinata invitó al visitante a hacer un recorrido. Él se mostró interesado y atento.
-Me encanta cómo lograste hacerla tan cómoda sin alterar si estado colonial -elogió Naruto.
Subieron las escaleras; Hinata le estaba enseñando a Naruto el medio baño cuando, al mirar por la ventana, vio que Menma y Kurama caminaban por el campo en dirección a la cabaña.
Una sensación de pánico se apoderó de ella. Dado el terrible humor que Menma demostraba últimamente, no tenía idea de cuál sería su reacción ante la presencia del Uzumaki.
-Será mejor que bajemos -dijo.
-¿Ocurre algo malo? -preguntó Naruto.
-Menma está por llegar -contestó Hinata.
-¿Hay algún problema? -inquirió él.
Hinata trató de sonreír.
-Por supuesto que no, ninguno -respondió. Pero su voz no sonó convincente y tenía el estómago hecho nudo.
La puerta principal se abrió cuando llegaban a la sala, y Menma entró con Kurama, que se dirigió a la cocina en busca de comida.
-Ahí estás -dijo Menma a la joven.
-Tenemos visita -anunció Hinata.
-¿Sí? -preguntó Menma y entró en la sala.
Hinata los presentó. Naruto se adelantó y le tendió la mano, pero Menma no se movió. Estaba pensando.
-Por supuesto -dijo mientras chasqueaba los dedos. Extendió la mano y estrechó la de Naruto con entusiasmo -Te recuerdo. Tú trabajaste en mi laboratorio. Hiciste tu residencia como cirujano en el Hospital General Mass.
-Excelente memoria -dijo Naruto.
-Demonios, si hasta recuerdo tu tema de investigación -continuó Menma. Entonces expuso de manera sucinta el proyecto de Naruto, de un año de duración.
-Lo recuerdas mejor que yo -comentó el médico.
-¿Quieres tomar una cerveza? Tenemos Heineken bien fría-preguntó el científico.
Naruto miró con nerviosismo entre Hinata y Menma.
-Tal vez será mejor que me marche -concluyó.
-Tonterías -replicó Menma -Quédate. Estoy seguro de que a Hinata le vendría bien un poco de compañía. Tengo que regresar a mi trabajo. Sólo vine a hacerle una pregunta. No sé cómo expresar esto de la mejor manera -dijo a Hinata-. Quiero que los investigadores se alojen en el castillo. Será más práctico para ellos dormir en la propiedad. Además, Omni pagará sus gastos.
-No sé...-dijo Hinata -Hay tantas reliquias familiares ahí.
-No van a tocar nada -prometió Menma.
-Permíteme pensarlo -dijo Hinata.
-¿Pero qué tienes que pensar? -persistió Menma-. Estas personas son como de mi familia. Además, sólo duermen aproximadamente de la una a las cinco. Ni siquiera te enterarás que están ahí. Pueden alojarse unos en las alas de huéspedes y otros en las de los sirvientes -Menma le guiñó un ojo a Naruto y agregó-: Es mejor mantener a las mujeres y a los hombres separados, porque no quiero ser responsable de ningún pleito doméstico.
-¿Estarán cómodos ahí? -preguntó Hinata.
-Se sentirán fascinados -dijo Menma -Gracias, mi amor -abrazó a Hinata -Naruto -comentó al separarse de Hinata -no te alejes mucho ahora que sabes dónde estamos. Hinata necesita compañía -silbó con un tono muy agudo y Kurama salió de la cocina. Un segundo después, la puerta principal se cerró de golpe.
Por un momento, Hinata y Naruto se miraron en silencio.
-¿Acaso me oíste aceptar? -preguntó Hinata.
-Sucedió demasiado rápido -reconoció Naruto.
-¿Ahora en qué lío me he metido? -preguntó Hinata-. No me agrada mucho la idea de que el personal de Menma se hospede en el castillo.
-¿Cuántos son? -preguntó Naruto.
-Cinco -respondió Hinata.
-¿El castillo está vacío? -inquirió Naruto.
-Nadie vive ahí, si a eso te refieres -dijo Hinata-. Pero de ninguna manera podría decirse que está vacío. ¿Quieres verlo?
-Claro -respondió él.
Cinco minutos más tarde, el médico estaba de pie en medio de la gran habitación de dos pisos de altura; la expresión del rostro traslucía incredulidad.
-Ahora entiendo bien tu preocupación -expresó-. Este lugar es como un museo.
-Mi hermana y yo lo heredamos del abuelo. No sé lo que él pensará acerca de tener extraños viviendo aquí.
-Vamos a ver dónde se hospedarían -sugirió Naruto.
Inspeccionaron las alas. Había cuatro habitaciones en cada una, y todas tenían su propia escalera y puerta que daba al exterior.
-Ya que tienen entradas independientes, no será necesario que pasen por la parte principal de la casa -señaló Naruto.
-Es verdad -asintió Hinata. Estaban en uno de los cuartos para sirvientes-. Tal vez esto no sea tan terrible. Los tres hombres pueden quedarse en esta ala y las dos mujeres en la de huéspedes.
Naruto se asomó al baño que comunicaba las habitaciones.
-Oh, oh -dijo -Hinata, ven, por favor.
La chica se reunió con él.
-¿Hay algún problema?
Naruto señaló la taza del baño.
-No hay agua -se inclinó sobre el lavabo y abrió las llaves. No salió nada.
Revisaron las otras habitaciones en el ala de sirvientes. Ninguna tenía agua corriente. Atravesaron el área de huéspedes y descubrieron que el problema se limitaba sólo a la primera parte.
-Llamaré al plomero -dijo Hinata cuando iban saliendo del ala de huéspedes.
Caminaron por la parte principal de la casa una vez más.
-Al Instituto Peabody-Essex le encantaría este lugar -comentó Naruto.
-Sí, les fascinaría el ático y la bodega -coincidió Hinata-. Están repletos de documentos que se remontan a hace trescientos años.
-Tengo que ver esos documentos -dijo él -¿Te molestaría?
-Por supuesto que no -respondió Hinata. Cambiaron de dirección y subieron las escaleras que llevaban al ático. Hinata abrió la puerta y le hizo una señal a Naruto para que entrara.
-Bienvenido a los archivos Hyuga -dijo.
Naruto recorrió el pasillo central al tiempo que miraba con asombro todos los expedientes.
-Cuando era niño coleccionaba estampillas postales -recordó -Muchas veces soñé con encontrar un lugar como éste. Quién sabe lo que podría hallar. Podría pasarme un mes aquí.
-Pues yo prácticamente lo he hecho -agregó Hinata -He estado buscando referencias de mi antepasada Hikari Hyuga, quien fue acusada de ser bruja y ejecutada en 1692.
-¿Por qué nunca me lo habías contado?
-Fue una conspiración familiar para ocultarlo -repuso Hinata y rió -En serio, estaba condicionada por mi madre a pensar que era un tema del que no debía hablarse jamás. Pero ahora que he llegado al fondo del caso, se ha convertido en una especie de cruzada.
-¿Has tenido suerte? -preguntó Naruto.
-Poca -respondió Hinata -Pero hay mucho material aquí.
Naruto colocó entonces la mano en la manija de uno de los cajones de archivo y miró a Hinata.
-¿Me permites? -preguntó.
-Adelante -contestó Hinata.
Como la mayor parte de las gavetas en el ático, ésta se encontraba atiborrada de una variedad de documentos, sobres y libretas. Naruto rebuscó entre ellos, pero no encontró ninguna estampilla. Tomó uno de los sobres y sacó una carta.
-No es de extrañar que no encuentres ninguna estampilla aquí -comentó-. Los timbres postales no se inventaron sino hasta finales del siglo diecinueve. ¡Esta carta es de 1698!
Hinata tomó el sobre. Estaba dirigido a Hizashi.
-¡Qué suerte! -exclamó -Es la clase de cartas por las que me he partido la espalda buscando, y tú la sacaste a la primera.
-Me da gusto ayudarte -dijo Naruto. Enseguida entregó la carta a Hinata, que la leyó en voz alta.
12 de octubre de 1698
Cambridge
Queridísimo Padre:
Estoy profundamente agradecido por los diez chelines, que he necesitado con desesperación durante estos días de aclimatación a la vida universitaria. Siempre de manera humilde, me gustaría relatar que después de una exhaustiva investigación, localicé las pruebas que se usaron en contra de mi Querida y Difunta Madre, en las oficinas de uno de nuestros estimados profesores, quien quedó fascinado debido a su naturaleza horripilante. La exhibición prominente de las pruebas me causó cierta inquietud, pero el martes pasado, cuando todos se habían retirado al comedor, me aventuré a visitar el recinto antes mencionado y cambié el nombre, de acuerdo con tus instrucciones, al ficticio de Izumi Mukare. Con propósito similar, registré el mismo nombre en el catálogo de la biblioteca de Harvard Hall. Espero, Amado Padre, que ahora encuentres el consuelo de que el apellido Hyuga se liberará de esta penosísima tribulación.
Quedo de ti, tu amante hijo,
Nikko
-iMALDICIÓN! -exclamó Hinata -Esas pruebas se usaron para condenar a Hikari, y ya he descubierto otras referencias a ellas, pero en ninguna parte las describen. Tratar de averiguar en qué consisten se ha convertido en el propósito principal de mi cruzada.
-¿Y esperas resolver el misterio de esas famosas pruebas examinando todos estos documentos? -Naruto hizo un movimiento con la mano para abarcar todo el ático.
-Aquí y en la bodega. En realidad, llevé una carta de Chouza Akimichi a Harvard, puesto que en esa carta, Akimichi escribió que las pruebas habían pasado a formar parte de las colecciones de Harvard. Pero no tuve suerte. Las bibliotecarias no pudieron encontrar ninguna referencia a Hikari Hyuga en el siglo diecisiete.
-De acuerdo con la carta de Nikko, deberías haber buscado a Izumi Mukare -observó Naruto.
-No habría habido ninguna diferencia -repuso Hinata-. En 1764 un incendio destruyó la biblioteca. No sólo se quemaron todos los libros, sino también algo que denominaban el depósito de curiosidades, además de todos los catálogos e índices. Nadie sabe siquiera lo que se perdió.
-Lo siento -dijo Naruto.
El silencio se hizo sentir en el lugar. Naruto se acercó a la ventana y contemplo el paisaje.
-Tienes una excelente vista aquí.
Hinata se acercó a el, inconscientemente puso su mano sobre la de él que estaba en la ventana. Él al sentir su mano se sonrojo violentamente. Hinata adivirtió el sonrojo en el y vió su mano. Rápidamente la retiró y se sonrojo furiosamente.
-S-sii.. Realmente... realmente es.. precioso.. -su tartamudeo de cuando estaba con él había regresado y con fuerza.
-Te ves hermosa. Incluso me gusta cuando tartamudeas. ¡Dattebayoo!
-Tu.. tu tampoco.. tampoco has dejado.. el de veras!
-¿En serio? no lo había notado ¡Dattebayoo!
-Ah.. ahí esta de nuevo! jijiji -rió suavemente la ojiperla.
En eso se detuvo. Naruto la observaba fijamente. Luego, en un arranque de locura, los dos saltaron uno a los brazos del otro y unieron sus labios en un tierno beso. El rubio la besaba con algo de torpeza, pero luego ella se dejó llevar y abrió un poco mas la boca para permitir la entrada de su lengua, la cual jugueteaba suavemente con la de ella. El beso se intensificaba y cada vez más se volvía candente y lleno de pasión. Pero luego ella se separó bruscamente dejando al rubio anonadado.
-Esto.. Esto, no debimos hacer esto...
-Lo siento, fue mi culpa -se disculpó Naruto -No debí dejarme llevar.
-Está bien.. entiendo.. tranquilo..
Naruto, sonrojado y apenado por el momento, miró su reloj -Será mejor que me vaya. Tengo que visitar a todos mis pacientes esta tarde.
-Te acompaño al coche.
-En serio discúlpame por lo que hice. No fue mi intención.
-No.. Tranquilo, no ha pasado nada..
Hinata lo acompañó a su automóvil.
-Tal vez no debería preguntar esto -empezó Naruto, al abrir la puerta de su auto-. ¿Pero qué hacen Menma y sus investigadores en este lugar?
-Tienes razón -aseguró Hinata-. No deberías preguntar. Juré guardar el secreto. Lo que es del conocimiento público es que llevan a cabo el desarrollo de una nueva droga. Menma construyó un laboratorio en los antiguos establos.
-No es ningún tonto. Es un lugar maravilloso para un laboratorio de investigación.
Naruto empezó a subir a su automóvil cuando Hinata preguntó:
-¿Es ilegal que los investigadores tomen una droga experimental que todavía no llega a la etapa de pruebas clínicas?
-Los reglamentos de la Federal Drug Administration prohíben que se administre una droga así a voluntarios -respondió Naruto-. Sin embargo, si los investigadores la ingieren, no creo que esta institución gubernamental tenga ninguna jurisdicción.
-Qué lástima -repuso Hinata.
-No tengo que ser un genio para adivinar por qué lo preguntas.
-Entre nosotros, no he abierto la boca. Y te agradecería que tú tampoco -concluyó Hinata y cambió de tema -Fue agradable verte de nuevo. Me da gusto que todavía seamos amigos.
Naruto sonrió.
-Yo mismo no podría haberío expresado mejor.
Hinata agitó la mano para despedirlo, mientras él se alejaba en su automóvil. Lamentó verlo partir. Sus dedos fueron a parar a sus labios, recordando el beso que se dieron en el castillo. Su visita inesperada había sido un alivio muy grato.
Más tarde esa noche, mientras Hinata leía cómodamente en la cama, oyó que Menma estaba en el medio baño lavándose los dientes. Mientras tanto, charlaba de manera animada con ella acerca de los sucesos humorísticos que habían ocurrido en el laboratorio esa tarde. Parecía que los investigadores se jugaban bromas prosaicas e inofensivas entre ellos.
Mientras Menma hablaba, Hinata reflexionó sobre a la manera tan diferente que se sentía respecto de todos los demás en la propiedad. A pesar del cambio aparente en el comportamiento de Menma, Hinata aún se sentía inquieta e incluso un poco deprimida.
Después de que él terminó de asearse en el baño, entró en la habitación de Hinata y se sentó en la cama. Para desgracia de Matatabi, Kurama siguió a su amo.
-¿Ya te vas a acostar? -preguntó Hinata-. Aún no dan las once.
-Así es, en efecto -respondió Menma-. Debo levantarme a las tres y media en lugar de las cinco, la hora acostumbrada, para continuar con un experimento que estoy llevando a cabo -buscó en el bolsillo de su chaqueta y sacó un frasco de cápsulas. Lo extendió hacia Hinata -Creo que deberías probar Ultra.
Hinata retrocedió.
-No, gracias -repuso.
-Por lo menos, toma el recipiente -Menma dejó caer el pequeño frasco en la mano de Hinata-. ¿Recuerdas aquella conversación que sostuvimos acerca de que sentíamos que no podíamos comunicarnos socialmente? -preguntó-. Con Ultra ya no te sentirás así. La he estado tomando desde hace menos de una semana, y ha permitido que surja el verdadero yo, la persona que quería ser. Pruébala. ¿Qué tienes que perder?
-Me molesta tomar una droga para cambiar un rasgo de mi personalidad -respondió Hinata-. Se supone que la personalidad se forma a través de la experiencia, no de la química.
-Creo que, como químico, estoy obligado a pensar de manera diferente -repuso Menma y rió-. Como gustes, pero te garantizo que te sentirás mucho más segura de ti misma si la pruebas. Además, eso no es todo. También creemos que Ultra fortalece la memoria de largo plazo y alivia la fatiga y la ansiedad.
-Me da gusto que la consideres tan útil -replicó Hinata-. Pero no voy a tomarla -trató de devolverle el frasco a Menma.
-Consérvalo -dijo él, al tiempo que alejaba la mano. Caminando con paso ligero, regresó al baño y empezó a cepillarse los dientes otra vez.
-¿No te parece que exageras? -llamó Hinata en voz alta. Menma asomó la cabeza al cuarto de Hinata.
-¿De qué hablas?
-Ya te cepillaste los dientes -respondió Hinata.
Menma miró el cepillo de dientes; luego meneó la cabeza y rió.
-Me estoy convirtiendo en el profesor distraído -comentó. Se volvió hacia el lavabo para enjuagarse la boca.
Hinata miró a Kurama, que suplicaba por unos biscotti que había subido de la cocina.
-Este perro actúa como si siempre tuviera hambre -gritó Hinata a Menma-. ¿Le diste de comer esta noche?
Menma apareció en la puerta.
-No lo recuerdo -dijo.
Con resignación, Hinata se levantó, se envolvió en su bata y bajó a la cocina. Kurama la siguió y cuando colocó el alimento para perros en su plato, el animal ladró entusiasmado. Era obvio que no había comido, tal vez por más de un día.
Cuando Hinata volvió a subir a su habitación, vio que la luz de Menma estaba aún encendida. Con el propósito de comentarle a éste acerca de Kurama, se asomó al aposento, sólo para ver que estaba profundamente dormido. Hinata apagó la luz y se dirigió a su confortable cuarto.
Lunes 23 de septiembre de 2013
Cuando Hinata abrió los ojos, le sorprendió descubrir que ya casi eran las nueve de la mañana. De camino al baño para ducharse, Hinata llamó al plomero, Maito Gai, que había trabajado en la cabaña y en el laboratorio. Dejó su número en la contestadora y un mensaje para informarle acerca de la falta de agua en el castillo.
Gai contestó la llamada antes de media hora, y cuando Hinata terminaba de desayunar, él tocó a la puerta. Juntos fueron en el transporte del operario, una Isuzu Luv pick-up hasta el castillo.
-Creo que ya sé cuál es el problema -comentó Gai después de retirar la cubierta delantera de los paneles de acceso en cada uno de los baños del ala de los sirvientes-. Se trata de las tuberías del drenaje. Son de hierro fundido y algunas están oxidadas.
-¿Puede arreglarlas? -preguntó Hinata.
-Claro -respondió Gai-. Pondré mi llama de la juventud en este trabajo y lo haré en una semana.
-Hágalo. Voy a recibir huéspedes que llegarán hoy.
-En ese caso, tendré que canalizar el agua al baño del tercer piso. Esas tuberías están en buenas condiciones.
Después de que el plomero se fue, Hinata se dirigió al laboratorio para avisarles a los hombres acerca del baño del tercer piso. Le impresionó la bienvenida que todos le dieron.
-¡Hinata! -llamó Orochimaru con gran entusiasmo. Fue el primero en verla -Qué agradable sorpresa -gritó a los demás que Hinata estaba ahí y cada uno de ellos, incluyendo a Menma, dejaron lo que estaban haciendo para acercarse a saludarla.
Hinata se sonrojó. No le gustaba ser el centro de atención. Se disculpó por interrumpirlos y en forma rápida les informó cómo había resuelto el problema de la plomería. Ellos se sintieron muy complacidos.
Cuando se iba, Sakura insistió en conducir a Hinata a su terminal de computadora, en la que le ofreció una larga explicación sobre el modelo molecular.
-Ha sido muy interesante -dijo Hinata cuando Sakura terminó, por fin, su cátedra. La joven empezó a dirigirse a la puerta.
-¡Aguarda! -dijo Kiba. Se levantó a toda prisa de su escritorio, tomó un fajo de fotografías y corrió hacia Hinata. Sin aliento, le preguntó qué opinaba de ellas. Eran instantáneas, a todo color, del escáner computarizado.
-Son... -Hinata buscó desesperada una palabra que no sonara tonta -Espectaculares.
-¿Verdad que sí? -preguntó Kiba, mientras erguía la cabeza y miraba a los demás desde un ángulo diferente -Son como el arte moderno.
-¿Qué es exactamente lo que indican? -preguntó Hinata.
-Los colores se refieren a las concentraciones de Ultra radioactiva -explicó Kiba-. El rojo es la concentración más elevada. Estas fotos demuestran que la droga está principalmente en el tallo del cerebro anterior, el cerebro medio y en el sistema límbico.
-Recuerdo que Neji mencionó el sistema límbico en la cena que tuvimos -dijo Hinata.
-En efecto -prosiguió Kiba -Ése es un componente de las partes del cerebro más primitivas, como las de los reptiles, y tiene que ver con las funciones automáticas, incluyendo el humor, las emociones e incluso el olfato.
-Además del sexo -añadió Orochimaru.
-¿A qué te refieres cuando mencionas a los reptiles? -preguntó Hinata. Esa palabra tenía para ella una connotación muy desagradable. Nunca le habían gustado las serpientes.
-Me refiero a las partes del cerebro que son similares a las de los reptiles -explicó Kiba -Por supuesto, se trata de una simplificación. Aunque el cerebro humano evolucionó de algunos ancestros remotos comunes con los reptiles de la actualidad, no es precisamente como tomar el cerebro de un reptil y colocar un par de hemisferios cerebrales encima.
Todo el mundo rió. Hinata no pudo evitar reír también. En general, el ambiente era difícil de resistir.
-En cuanto a los instintos básicos -explicó Menma -los humanos los experimentamos de manera similar a los reptiles. La diferencia es que los nuestros están recubiertos por varios grados de socialización, lo que significa que los hemisferios cerebrales tienen redes de conexiones que controlan el comportamiento primitivo.
Hinata miró su reloj.
-Lo siento, pero en verdad tengo que irme -dijo -Tengo que tomar el tren a Boston.
Menma la acompañó.
-¿En realidad tienes que ir a Boston? -preguntó.
-Sí, claro -respondió Hinata -Voy a regresar a Harvard para hacer un último intento. Encontré otra carta que incluye una referencia a las pruebas contra Hikari, lo cual me dio otra pista.
-Buena suerte -deseó Menma. Le dio un beso y volvió al laboratorio. No preguntó nada acerca de la última carta.
Hinata caminó de regreso a la cabaña, se sentía perpleja e inquieta por la amabilidad de los investigadores. Tal vez, pensó, el problema estaba en ella. No le había gustado la manera distante en que se habían comportado y ahora tampoco le agradaba que fueran tan sociables. ¿Acaso ella era imposible de complacer?
Entre más pensaba, más se daba cuenta de que el asunto tenía que ver con la súbita uniformidad del grupo. Cuando los conoció, la sorprendieron sus excentricidades. Ahora, su personalidad parecía haberse mezclado en un todo amigable.
Mientras se cambiaba de ropa para su viaje a Boston, Hinata no dejó de reflexionar acerca de lo que estaba ocurriendo en el laboratorio. Notó que su sensación de angustia iba en aumento. Fue a la sala a buscar un suéter y se detuvo frente al retrato de Hikari. No había una pizca de ansiedad en ese rostro femenino, aunque lleno de fuerza, de su antepasado, y Hinata se preguntó si ella se había sentido alguna vez tan fuera de control.
Hinata subió a su automóvil para dirigirse a la estación de trenes. Era incapaz de dejar de pensar en Hikari. De repente se le ocurrió que había semejanzas extraordinarias entre su mundo y el de ella, a pesar del enorme trecho de siglos. Hikari tuvo que vivir bajo la continua amenaza de los asaltos de los indios, en tanto que Hinata tenía plena conciencia de los siempre presentes riesgos de la delincuencia. En aquella época había existido la amenaza aterradora y misteriosa de la viruela, mientras que en el presente es el SIDA. En los tiempos de Hikari, hubo una división del dominio puritano sobre la sociedad cuando surgió el materialismo desenfrenado; hoy día es el final de la estabilidad de la Guerra Fría, con la aparición de las facciones nacionalistas y el fundamentalismo religioso. En aquella época, el papel de las mujeres resultaba confuso y cambiante; en la actualidad ocurre lo mismo.
-Mientras más cambian las cosas, más permanecen iguales -se dijo Hinata en voz alta.
-Su casa es un tesoro de objetos de interés histórico -manifestó Naoko Watare a Hinata, al alzar la mirada de la carta de Nikko -Esto es invaluable -llamó a Shizune Kato para que se reuniera con ellas y le dio a leer el texto.
Shizune manifestó que esa misiva databa de un periodo de la historia de Harvard del que poseía muy escaso material. Preguntó si podía copiarla y Hinata accedió.
-Tenemos que encontrar a Izumi Mukare -dijo Naoko.
-Veré si encuentro algo acerca del nuevo nombre en mis fuentes -ofreció Shizune.
Hinata agradeció a la mujer y salió.
De regreso en la propiedad, Hinata distinguió a una de las patrullas de caminos Dogde Charger de Salem estacionado enfrente de la cabaña. A menos de cincuenta metros de distancia, Menma conversaba con dos policías.
Hinata se estacionó junto al autopatrulla, bajó de su BMW y caminó hacia ellos. Al aproximarse, vio algo en el césped. Contuvo la respiración cuando se dio cuenta de que se trataba de Kurama. El pobre perro estaba muerto. Parte de la piel de los cuartos traseros había desaparecido, dejando al descubierto los huesos llenos de sangre. Hinata miró con lástima a Menma.
-Tal vez valdría la pena dejar que un médico forense examinara los huesos -comentaba Menma-. Hay algunas probabilidades de que alguien reconozca la marca de los dientes y nos diga qué especie de animal pudo haber hecho esto.
-No sé qué opinaría un médico forense si lo llamamos por un perro muerto -dijo uno de los oficiales llamado Shisui Uchiha.
-Pero usted mencionó que un par de incidentes parecidos han ocurrido en las últimas noches por aquí -dijo Menma-. Creo que les corresponde averiguar qué clase de animal hace esto.
-¿Cuándo fue la última vez que vio al perro? -preguntó Shisui.
-Anoche -contestó Menma-. Por lo general duerme en mi habitación, aunque tal vez lo dejé salir. No lo recuerdo.
-Le di de comer alrededor de las once y media anoche -intervino Hinata-. Lo dejé en la cocina comiendo.
-¿Lo dejaste salir? -preguntó Menma.
-No. Como mencioné, lo dejé en la cocina -repitió Hinata.
-¿Tienen puerta para mascotas? -preguntó Shisui. Hinata y Menma respondieron que no al mismo tiempo.
-He oído rumores acerca de que estos incidentes se deben a un animal con rabia -comentó el otro oficial-. ¿Tienen aquí otras mascotas?
-Tengo una gata -contestó Hinata.
-No la pierda de vista -aconsejó Shisui.
Los policías guardaron sus cuadernos y plumas, se despidieron y empezaron a caminar hacia la patrulla.
-¿Y el cadáver? -gritó Menma-. ¿No quieren llevarlo con el médico forense?
Los oficiales intercambiaron miradas. Por fin, Shisui gritó que consideraba que era mejor no llevárselo.
Menma, de buen talante, agitó la mano para despedirlos.
-Les doy una espléndida propina y mira nada más cómo me responden -comentó-. Se alejan.
-Siento mucho lo de Kurama -dijo Hinata y colocó una mano sobre el hombro de Menma-. Aunque estoy impresionada por la manera en que lo estás manejando.
-Estoy seguro de que mis emociones tienen que ver con el efecto de Ultra -mencionó Menma-. Cuando me enteré de lo que había ocurrido, me sentí muy apesadumbrado. Kurama era como de mi familia. Sin embargo, la profunda tristeza que experimenté se desvaneció con rapidez; aún lamento que haya muerto, pero no siento ese terrible vacío que acompaña al dolor. Es otro ejemplo del porqué debes probar Ultra. Te garantizo que te tranquilizará.
Hinata no estaba muy segura de lo que oía. Por sus lecturas, así como por su intuición, sabía que una cierta dosis de dolor era necesaria. Hinata explicó a Menma lo que pensaba acerca del dolor y amplió la idea para abarcar la ansiedad y la melancolía, al tiempo que afirmaba que cantidades moderadas de esos sentimientos emocionalmente dolorosos desempeñaban un papel positivo como motivadores del crecimiento, el cambio y la creatividad humanos. Concluyó diciendo:
-Lo que me preocupa es que tomar una droga como Ultra, que modula estos estados mentales, podría provocar un efecto negativo, grave e imprevisible.
Menma sonrió y asintió con la cabeza.
-Agradezco tu preocupación -dijo-. Aunque no la comparto porque se basa en una premisa falsa, a saber: que de alguna manera misteriosa, la mente se encuentra separada del cuerpo. Esa vieja hipótesis se ha desacreditado debido a las experiencias recientes, que muestran que el ánimo y las emociones se determinan biológicamente y pueden afectarse por medio de drogas, como el Prozac, el cual altera los niveles de los neurotransmisores. Esto ha revolucionado las ideas acerca del funcionamiento del cerebro.
-Esa clase de razonamiento deshumaniza -se quejó Hinata.
-Permíteme plantearlo entonces de otra manera -propuso Menma-. ¿Crees que deben tomarse medicamentos para el dolor?
-El dolor es diferente -replicó Hinata, aunque comprendía la trampa psicológica que Menma le tendía.
-Yo no estoy de acuerdo. El dolor también es biológico. Puesto que el dolor físico y el psíquico son biológicos, deben tratarse de la misma manera: con medicamentos que ataquen esas partes del cerebro que son responsables de ellos.
Hinata quiso preguntarle a Menma cómo sería el mundo si Mozart y Beethoven hubieran tomado alguna sustancia contra la ansiedad o la depresión. Pero sabía que todo era en vano. La mente científica de Menma lo cegaba.
Menma le dio unas palmadas en la cabeza.
-Luego hablaremos más acerca de esto -dijo-. Por ahora, será mejor que entierre al pobre Kurama.
Fin del Capítulo 10 - Hola chicos! Aqui de vuelta! Como siempre, cualquier duda que tengan, no duden en enviarme un MP o búsquenme en el foro "Grandes Juegos Mágicos" del cual soy Moderador, os invito a que se pasen por el mismo si son megafanáticos de Fairy Tail. Si quieren compartir con gente amena y divertida sobre nuestra serie favorita, jugar divertidos juegos, participar en nuestro juego de Rol y en los retos como este, sólo deben pasarse por allí y encantados los recibiremos…
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Nos vemos en el siguiente capítulo…
De Pie, Reverencia, ¡Aye Sir!
El Siguiente Capítulo Será: Indicios Tenebrosos
