Viviendo entre sombras

Capítulo 5: Extrañas hembras.

A pesar de la gran velocidad que recorría con nada más que su cuerpo, sus ojos no se resecaban y la piel de su rostro no temblaba como seguramente lo haría con un humano común y corriente. Los saiyajins habían evolucionado por una rama que los aventajaba increíblemente a los combates cuerpo a cuerpo de modo que sus anatomías estaban totalmente adaptadas.

Luego de liberar por accidente a un humano clave en el resto de su vida, su scooter le dejó saber que un tercero estaba metiendo sus manos donde no debía. Reconoció al cabo de unos minutos la misma hermosa cascada que vio al llegar y a unos metros el árbol ahora carbonizado que su nave incendió. Caminó hasta el cráter y percibió la pequeña nave esférica tal y como la había dejado. La escotilla estaba abierta, y no había modo de que su scooter estuviera mintiendo, algo había estado allí. Apoyó una mano en el exterior de la nave y adentró la cabeza en él, sonrió al encontrar un pequeño animal de larga y peluda cola, color café. El pequeño individuo había colocado allí dentro una gran cantidad de nueces, creyendo haber encontrado el mejor escondite de todo el bosque.

— Lo lamento amigo, tendrás que encontrar otro lugar para tu comida —Dijo alzando con su dedo pulgar e índice al roedor. Presionó un par de botones dentro de su nave, la próxima vez que sintiera alguna presencia merodeando la nave rastrearía su scooter y e inmediatamente se elevaría a su búsqueda. Así se ahorraría la molestia de tener que volver.

Luego tomó las nueces y caminó hasta un árbol cercano, con un puño y un golpe abrió un agujero en él y las introdujo, seguido por el atento animal. Satisfecho volvió a su nave y cerró la escotilla.— Así está mejor —Espetó para alzar vuelo nuevamente y buscar otra dirección.

En el camino su estomago comenzó a quejarse, hacía meses no comía nada y ya era hora de reclamar algo de sustento. Por suerte divisó un castillo en las lejanías y posó sus pies en la tierra, para dirigirse a pie y no asustar demasiado a los lugareños.


— ¡Ay, Kamisama!, ¡padre!, ¡padre!

— ¿Qué sucede, Milk? —Cuestionó un hombre robusto de unos dos metros de alto, vistiendo un traje con capa y un casco con cuernos a los lados, similares a los de un toro.

— Los noticieros ya tienen un retrato del hombre que está atacando la Tierra —Comentó algo asustada la muchacha morena.

Su padre apoyó su enorme mano sobre la negra y lacia cabellera de su hija— No te preocupes, todo estará bien. Estamos bastante lejos de las bases de las patrullas, no creo que nos ataquen —Consoló a la preocupada jovencita que vestía un traje violeta con acabados rojos brillantes. La mujer asintió dudosa y acomodó el cabello que su padre le había despeinado. El gigantesco hombre se dio media vuelta y caminó hasta el comedor de su castillo. La comida estaba siendo servida por un cuantioso número de sirvientes, todos vestidos de manera similar.

Según testigos oculares ésta es la apariencia del hombre que está atacando el planeta. Al parecer físicamente se parece mucho a nosotros, y posee la increíble capacidad de volar a enormes velocidades y lanzar bolas de energía de sus manos. Aquí estamos con una mujer que presenció su aparición en la Capital del Oeste —Dijo la reportera morena sosteniendo el micrófono cerca de la testigo. La mujer en cuestión vestía un ajustado traje naranja que no le sentaba nada bien a la robusta figura, el mismo color del traje era el de su cabello y portaba orgullosa unas grandes gafas de marco violeta.— ¿Puede describir en breves palabras lo que vio?

¡Oh! ¡Ese salvaje por poco y me mata! Yo caminaba tranquilamente por la calle cuando comencé a escuchar los gritos de una mujer y fue cuando me voltee y ¡lo vi volando! —La mujer tomó posesión del micrófono incomodando a la reportera.— Tenía el cabello muy despeinado y una ropa muy extraña y ceñida ¡Le marcaba todo! Además de-

¡Y esas fueron las breves palabras de una testigo! ¡Volvemos al estudio! —Gritó a la cámara luchando con la pelirroja escandalizada.

Un hombre casi calvo de gafas, apareció en lo que sería el estudio televisivo, debajo al margen como de costumbre la insignia de la patrulla y más pequeño con color blanco las letras "TV".

Gracias a los testigos hemos podido crear un retrato para que puedan reconocerlo y avisar a las autoridades.

Un dibujo del presunto atacante apareció en pantalla y Milk cubrió su boca asustada. Luego de unos minutos no se hicieron esperar los gritos de los pobladores locales cuando un sujeto de extrañas características apareció caminando y luego de que alguien le disparara y este ni siquiera se inmutara, cundiera el pánico. La morena inmediatamente corrió a las afueras de su castillo pasando por entre la servidumbre y abrir la puerta principal. Su padre apareció tras ella y la morena se horrorizo al ver al hombre retratado en televisión caminando tranquilamente por el sendero observando la vegetación.

— ¡Alto ahí! —Le gritó Milk a Kakarotto.

El saiya se detuvo y se señaló a sí mismo.— ¿Me hablas a mí?

— ¡No permitiré que ataques el castillo de mi padre! —Inmediatamente asumió su posición de pelea. Milk había aprendido a lo largo de su vida las artes marciales tradicionales de la región. Flexionó sus rodillas y endureció la mirada— ¡Ríndete!

— ¿Quieres pelear conmigo? —Cuestionó confundido luego de parpadear un par de veces. La mujer asintió y a Kakarotto le pareció divertida toda la situación, sonrió y se quitó su scooter dejándolo en el suelo. Imitó entonces la posición de la joven— Sé que tu poder de pelea es bajo así que trataré de no ser demasiado brusco.

— ¿¡Qué!? ¿¡Cómo te atreves a decir que no seré contrincante!? ¡Aún no comienza la pelea!

— Lo que sucede es que al llegar a este planeta me fije si había alguien poderoso y no encontré a nadie —Contestó sonriente manteniendo su posición de pelea.

— ¡Mientes! No te dejes llevar por mi apariencia, soy mucho más fuerte de lo que parezco.

— Bien —Asintió Kakarotto y Milk se lanzó sobre él intentando golpearlo con su mano derecha. Veloz, el saiya flexionó sus rodillas quedando a la altura del vientre de la mujer. Perpleja, lanzó una patada y observó como el de ojos negros sin dificultad alguna tomaba su muslo. El hombre utilizando un quinto de su fuerza lanzó a la mujer por encima de su hombro, y ella logró caer sobre sus manos y recuperar su posición. Kakarotto se giró a ella asombrado de sus habilidades.

— Vaya, lo haces muy bien para ser mujer.

— ¿¡Para ser mujer!? —Indignada corrió hacia su oponente propiciándole una serie de golpes y patadas que el saiyajin sorteó con leves movimientos de sus palmas, recibiendo los golpes de las piernas de la fémina en sus rodillas.

Milk comenzaba a cansarse, en ningún momento pudo golpear con certeza al individuo. Con un salto se hizo a unos metros del guerrero, respirando con dificultad.

— Eres bastante rápida. Y usas varios movimientos que no conocía, con el entrenamiento adecuado quizá puedas pelear en un simulador —Espetó haciendo alusión con un dedo y su mirada esperanzada.

Las palabras incoherentes del hombre la confundieron, como si intentara quitarlas de su mente agitó la cabeza y volvió la firme mirada al de cabellera rebelde.

— ¡Ya basta! ¿Estás burlándote de mí?

— ¡No! ¡No! ¡Lo digo enserio!

Milk frunció el labio, aún no podía comprender a que se refería el extraño sujeto frente a ella. Fue entonces cuando notó que el pueblo entero estaba reunido observando la pelea, llegando uno detrás del otro, todos expectantes al ganador. A pesar de la impresionante fuerza de su oponente, Milk no se permitiría esa humillación, ella lucharía hasta las últimas consecuencias. Durante todos sus años de vida ningún hombre la había vencido en batalla, y aquel pueblo en el que vivían tranquilos nunca había logrado ser una propiedad más del imperio de la Patrulla Roja. La morena sentía por ese individuo algo extraño, golpe a golpe se formó una admiración como nunca antes había sentido. Era impresionante la fuerza que tenía y obvio que estaba tratándola con delicadeza. Para él parecía ser solo un juego, durante todo el tiempo que compartió con ella jamás pudo pasar por desapercibida esa cálida sonrisa que esbozaban sus labios. Sin embargo, él había terminado con la vida de cientos de hombres en tan solo unas horas. ¿Se trataría de la misma persona? No… debía haber algún error.

¿Quién es este hombre tan extraño? No parece ser un asesino a sangre fría, ¡no pueden ser el mismo! —Se dijo mentalmente, mientras continuaba atacándolo.

Un arrasador grito de parte de la fémina se acompañó por su nueva oleada de infructuosos ataques. Kakarotto ni siquiera sudaba, realmente no eran adversarios.

La humana estaba comenzando a resignarse, ya parecía inútil seguir con esa batalla, era claro el ganador. Repentinamente Kakarotto acogió su estomago con sus manos y se hincó hacia delante.

— ¿Qué te sucede? —Preguntó Milk preocupada, deteniendo sus intentos. Estaba totalmente segura de no haberlo golpeado en ningún momento.

El saiya retomó su anterior posición con una expresión incomoda— Discúlpame, fue divertido pero ya no puedo seguir.

— ¿Qué? —Al parpadear el escenario era diferente. En milésimas Kakarotto había logrado ponerla en el suelo y ahora la tenía cautiva del agarre de su mano por el cuello. Por instinto la mujer tomó la mano enguantada con las pequeñas de ella.

— ¡No le hagas daño! —Gritó el hombre que vestía un casco con cuernos. El guerrero le dirigió la mirada al enorme humano— Por favor, te lo suplico… es mi única hija.

— ¿Hija? —Murmuró y volvió la mirada a la morena. El encuentro de los enormes ojos negros de ella con los inocentes de él se interrumpió por el persistente gruñido de su estomago.

— ¿Tienes hambre? —Le preguntó la mujer en un tono sereno— Si gustas puedo servirte algo.

— ¡Eso sería genial! —Contestó y se irguió nuevamente en sus dos piernas. El pueblo quedó extrañado por el poco convencional encuentro. Servicial, el hombre ofreció la misma mano con la que estaba a punto de estrangularla, para ahora ayudarla a levantarse del suelo— Fuiste mejor contrincante de lo que esperaba.

— Ganaste —Le comentó sonriente— Sígueme por favor, me encantaría darte algo de comer.

— ¡Muy bien! —Exclamó el ganador del encuentro, alegre.

No pudo evitar notar entonces, lo que rodeaba su cintura. Se agacho levemente y con su dedo índice lo tocó— Qué extraño cinturón traes puesto —Comentó entusiasmada.

— ¿Mi cola? —Cuestionó y el llamado cinturón deshizo su agarre y se meneó detrás del guerrero.

La mujer cayó de bruces y un par de asustados pueblerinos se hicieron hacia atrás al ver las similitudes a los simios que parecía tener el extraterrestre.

— Tranquila, no hace nada —Le dijo reconfortante ayudándola a ponerse de pie nuevamente.

El padre de Milk, Ox Satán no pudo más que festejar que su hija no haya recibido ningún daño de parte del hombre, quien parecía estar mil veces más interesado en comer que en continuar con la misión que le habían encomendado sus líderes. El pueblo ardió en festejos y a la mesa ya servida se le sumaron al menos cien platos más, ordenes del agradecido padre.


— ¿¡Una recompensa!? ¿Qué no tienen nada mejor que hacer como investigar al sujeto que les está pateando el trasero?

— Pues al parecer, no…

— ¡Solo están complicándome las cosas! ¿¡Creen que van a atraparme tan fácilmente?! Soy la mujer más inteligente de la Tierra ¡Que ni crean que van a poder conmigo! ¡No pienso regresar a esa maldita prisión súper desarrollada!

— Creo que queda fuera de discusión entregársela a la Patrulla —Le susurró Puar a su fiel amigo.

Desde el momento en el que el vehículo de Yamcha sufrió una serie de desperfectos al chocarse contra un montículo de arena a toda velocidad, el grupo de jovencitos incluyendo a la recompensa andante regresaron caminando al pueblo para seguir camino en el jeep de Bulma. No faltaron las constantes quejas de la fémina durante todo el tramo, el calor, la patrulla, el retraso que significó su secuestro, todo parecía molestarle.

Yamcha tuvo una epifanía, mientras intentaba rescatarla. El flujo de adrenalina lo distrajo de su fobia, no era el momento ideal para ponerse a pensar "Vaya, es linda" cuando se encontraban un tal aprieto. Pasado eso, después de aterrizar en tierra firme volvió a sentir pavor por la fémina, tampoco fue de ninguna ayuda encontrarla sobre su cuerpo y que, enfrentara su rostro al suyo para agradecerle.

— Y aún no veo el pueblo, tardaremos siglos en llegar. Me muero de sed, una chica delicada como yo no está hecha para pasar por esto.

— Aunque tal vez podemos reconsiderarlo… —Contestó Yamcha finalmente al de aspecto felino.

— Sabes que no podemos hacerle eso Yamcha, quizá pueda transformarme en una mordaza para mantenerla callada hasta que lleguemos.

— O tal vez unas orejeras… ¿Cuál crees que sea mejor?

— ¡Ya veo el pueblo! —Gritó alegre la peli azul— Vamos muchachos ¡Apresúrense! —Inmediatamente comenzó a correr, aparentemente había recuperado todas las energías que molesta gimoteaba haber perdido.

— Esa mujer es sumamente extraña.

— Lo es…

— ¡Yamcha! ¡Puar!, ¡rápido!

— ¡V-V-Voy! —Gritó ruborizado y aceleró considerablemente su marcha.

Puar colocó su pequeña extremidad en el rostro y bajo la cabeza negando. Aparentemente agobiado por los excéntricos gustos del de cabellera negra.


Todos alrededor de la mesa estaban atónitos, Milk no podía quitarle de encima la vista a Kakarotto y su arrebatada forma de alimentarse. Al momento de hacer entrada al comedor la energía que irradiaba el guerrero al encontrarse ante tal banquete era la misma de un hombre traído del desierto más mezquino del mundo. Ox Satán, el padre de la joven de cabello negro, se encontraba sentado a un lado de la mesa, dejándole el lugar que acostumbraba al saiyajin ganador del pequeño combate dado hacía tan solo unos minutos atrás. En la punta de la mesa se encontraba él, observado por todos los sirvientes que constantemente traían a la mesa más y más alimentos.

— Me alegra que te guste nuestra comida —Dijo el enorme hombre riendo. Era muy satisfactorio para él poder servirle al hombre que había tratado tan cordialmente a su primogénita.

— ¡Esto está delicioso! En mi planeta usualmente comidas así solo se les da a los miembros de la familia real, nosotros los soldados de clase baja debemos cazar y cocinar nuestra comida por nuestros medios. Y debo decir que las bestias que habitan Vegetasei no tienen muy buen sabor que digamos.— Los modales del soldado no eran los mejores, hubiera sido más considerado tragar correctamente sus alimentos antes de decidirse a hablarle a la familia que lo acogía.

— ¿Y cuál es tu nombre soldado? —Cuestionó la fémina sirviendo a su plato una pequeña porción de pollo.

— Kakarotto.

— Qué nombre tan extraño.

El aludido tragó para luego beber un vaso de agua, y sin cuidado limpió con el reverso de su brazo las sobras de comida que se regaban alrededor de sus labios.— ¿Cuál es el tuyo?

— Mi nombre es Milk.

— Debo decirte gracias Kakarotto, has hecho que esos desgraciados de la patrulla roja sufrieran un infarto cuando atacaste su base en la Capital del Oeste.

La expresión del saiya al escuchar al robusto padre no fue reconfortante para Milk, quien no estaba del todo segura de que este hombre se haya presentado para salvar a la humanidad. Pero tras enfrentarse cuerpo a cuerpo a él, se había desvanecido la idea de que fuera alguien con malas intenciones.

— Estás aquí para ayudarnos… ¿No es así?

— ¿Mi misión? Fui enviaron aquí a conquistar el planeta —Contestó serenamente esbozando una sonrisa.

— ¿¡Cómo que a conquistar el planeta!? ¡No puedes hacer eso! —Gritó Milk apoyando con rudeza las palmas de sus manos en la mesa. El resto de los empleados que gustosos compartían la habitación con el trío, comenzaron a retirarse uno a uno.— Tiene que ser una broma.

—No en realidad. Estimaron que me tomaría un mes al menos conquistarlo, cuando termine debo comunicarme con mis superiores y ellos se harán cargo de ustedes. Es una pena porque he visto muy pocos planetas como este. Realmente es hermoso.

— ¡¿Y por qué nos vas a entregar a tus líderes?! ¿¡Que no vas a defender a tu esposa!?

— ¿Esposa? —Preguntaron el padre y supuesto marido al mismo tiempo.

La morena se irguió y cruzo de brazos, frunció el ceño y miro con rudeza a su padre.— De todos los hombres a los que me he enfrentado él es el único que pudo hacerme frente. Cuando mamá falleció me dijo que encontrara a alguien que pudiera cuidar de mí y mi familia, exactamente como lo hiciste tú. Y en vista de que es el primer hombre que me gana una pelea, deberá ser mi esposo.

— Hija ¿no crees que deberías consultárselo eso a él también?

La mujer enfrentó su rostro al del saiya.— Debes hacerlo. Tu mismo dices que no te agrada mucho tu planeta y que este es hermoso, disfrutas de la comida y además estarías dándoles una mano a los humanos. Eres el único con suficiente poder como para derrotar a la patrulla y liberarnos… y en lugar de eso ¿Nos entregaras? No pareces el tipo de hombre que… —Hizo una leve pausa. Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas pero las contuvo y respiró pausadamente para continuar.— Que comete una crueldad como esa.

Kakarotto escuchó cada palabra de esa mujer con atención. Siempre sintió desprecio por varios compatriotas del imperio saiyajin, y muchas veces por su condición de "clase baja" ni siquiera su propio hermano tenia la decencia de dirigirle la palabra. Toda esa misión para él había sido una burla pero desde el momento del aterrizaje se encontró con que aquel planeta tenía una armonía que se encuentra en pocos lugares. Imaginó qué sería de aquel sitio si lo entregara a manos del rey. Lo más probable era que todos aquellos fueran confinados a la extracción de recursos o simplemente asesinados. La comida sobre la mesa era una tentación enorme, el comer como un rey no le era ofrecido a diario a decir verdad.

El Saiya suspiró apesadumbrado.— Debo cumplir con mi misión… Lo siento mucho. —Inmediatamente bajo la cabeza, no podía enfrentar la mirada de esas cálidas personas.— Les he dado mi palabra.

A pesar de todo Milk estaba asombrada. La lealtad que demostraba ese hombre sin importar el conflicto interno que estaba viviendo eran asombrosos. La mujer enterneció su ceño, ciertamente jamás había conocido un hombre así.

— ¿Puedo ir contigo? —Preguntó y su padre susurró su nombre asombrado.

— ¿Qué dices?

— Quiero acompañarte… ¿Puedo?

— Ellos te matarían sin pensarlo dos veces —Contestó forzando una sonrisa— Escuchen, todos han sido muy atentos conmigo y se los agradezco mucho —Formuló levantándose de su asiento— Pero ahora debo marcharme… Lo mejor que puedo hacer por ustedes es no atacarlos y solo comunicarme con mis líderes, solo tendrán que rendirse.

Todos los presentes cambiaron sus expresiones, la tristeza abundó pero todos la aceptaron en silencio. La fuerza de aquel hombre era extraordinaria y sus habilidades increíbles. Si él pertenecía a la clase baja de su planeta, con seguridad ninguno querría conocer a los de la clase alta.

Continuará…


Feliz de traerles una nueva entrega. En el próximo capítulo, Goku se encuentra con Roshi! Más GxM, y más Tarble y Freezer. ¡Nos leemos!

Nadeshico023