Los personajes pertenecen a la fantástica Stephenie Meyer, sólo los tomé prestados para crear esta historia ;)

Un Verano Solos

No tardé ni cinco minutos en terminar de ducharme, y cuando lo hice, mis dos amigas me estaban esperando sentadas en la cama de Alice.

-Ahora mismo señorita. -Rose palmeó el sitio libre que quedaba a su lado en la cama.- Nos vas a contar como es que Edward y tu lo habéis arreglado todo.

-Está bien. Pero tampoco es que sea muy romántico.

Les conté todo, desde cómo le había mojado a propósito y él me la había devuelto, para dejarme la camiseta blanca totalmente transparente. Y como después de quitarme la camiseta él se había acercado para besarme y después declararme su amor.

-Es que mi hermano a veces es bastante imbécil. -nos aclaró Alice a Rosalie y a mí.

-Si… Bastantes veces. -la secundó Rose.

-¡Ey! ¡No habléis así de mí…! -ni siquiera sabía lo que era Edward.

-¿Por qué has cortado así la frase? -preguntó una voz desde la puerta.

Sabía perfectamente quien era… Edward. Reconocería aquella voz aterciopelada en cualquier lugar.

-¿Es que no somos novios? -volvió a preguntar acercándose a la cama y tumbándose a mi lado, puesto que Alice y Rosalie se habían ido de la habitación como sin saber lo que hacían. Aunque se sabía que lo único que querían era dejarnos solos a Edward y a mí.

-Bueno… Es que ni siquiera me lo has pedido. -le contesté sonrojándome.

-¿No te ha bastado con que te dijera que estoy enamorado de ti? Bueno, más bien te he dicho que me gustas… Pero es lo mismo. -se corrigió a él mismo.- ¿Y aquel beso? -preguntó otra vez, como ofendido.

-Sip. Pero si no me lo preguntas y yo te digo que sí… Para mí es como si solo hubiesen sido palabras para conquistarme y conseguir un beso. -le contesté jugando con él.

Le revolví el pelo, mojado por que acababa de salir de la ducha.

-Está bien. Te lo pediré. -se sentó en la cama y me cogió de la cintura para acercarme a él.- Bella Swan, ¿quieres ser mi novia? -me preguntó mirándome a los ojos.

-Llevo esperando que me preguntes eso casi cuatro años. -le dije sonrojándome.- Claro que sí Edward Cullen.

En cuanto dije aquellas palabras me besó y nos tumbó en la cama a los dos. Ambos tumbados de lado, pero juntando nuestros labios. Yo le rodeé el cuello y él a mí la cintura, estrechándome contra sí mismo.

-¡Oh! ¡Qué bonito! -exclamó Emmett. Siempre tenía que interrumpir.

Edward y yo paramos de besarnos y nos sentamos en la cama para después darnos cuenta de que Emmett tenía en la mano el móvil y estaba grabando.

-¿Cuánto tiempo llevas ahí Emmett Cullen? -le pregunté enfadada.

-Mmm… Desde que el monstruito y la barbie me avisaron de que os habían dejado solos a los dos. -nos guiñó un ojo.

-¿Tú crees que es la hora de vengarnos de él por lo de la piscina Bella? -dijo Edward en mi oído con voz maliciosa.

-Yo creo que sí.

Mi novio (¡qué bien sonaba eso!) se levantó y salió corriendo de la habitación. Emmett dejó escapar el móvil de sus manos y cayó en el suelo, por suerte no se rompió, y salió corriendo detrás de Edward.

-¡Edward ni se te ocurra! -le oí chillar.

Me reí de lo que le estuviese haciendo Edward a Emmett y después me levanté de la cama para ir a por el móvil. En ese momento las chicas entraron por la puerta.

No les dije nada y me senté en el suelo, dándole a la tecla exacta del móvil para que se reprodujera el video.

Me encantó, por lo que cogí mi móvil y me lo pasé por Bluetooh.

-¿Nos dejas verlo a nosotras también? -preguntó curiosa Alice.

-Claro, al fin y al cabo habéis sido las que han tenido la idea. -le tiré el móvil de Emmett a Alice y ella y Rosalie se quedaron paradas de pie viéndolo.

-Emmett no sabe grabar. Mira, se mueve todo el rato. Parece que tenga Parkinson. -se burló Rosalie.

-Bueno, tampoco te quejes. Por lo menos enfocó en la parte más importante. -la contestó Alice.- Mira a Bella, parece una leona a punto de atacar.

Las dos se rieron, pero a mí no me hizo ninguna gracia.

-¡Alice! Muy bonito eh, muy bonito. Verás cuando tengas novio… Te las voy a hacer pagar todas. -la dije con reproche.

-Tú tranquila, ya estaré yo atenta para que no nos pilles haciendo lo que estabais haciendo vosotros cuando os ha pillado Em. -me guiñó un ojo.

-Eres malvada Alice. -habló Rosalie.

Ahora sí que nos reímos las tres juntas.

Seguramente este verano sería uno de los mejores de toda mi vida.

Había empezado a salir con el chico que me gustaba.

Teníamos una casa entera sola para seis personas. Y todos éramos adolescentes.

Y además estaba con mis dos mejores amigas.

¿Qué más se podía pedir?

Los demás se habían ido a comprar al supermercado, puesto que Esme había llamado por teléfono para decirnos que se quedarían a dormir en un hotel de la ciudad por que los billetes se los traerían mañana y tardarían bastante en llegar a casa, por eso habían decidido quedarse en el hotel. Y por eso tenían que ir a comprar las cosas para hacer la cena.

Yo me quedé en la casa, ya que no tenía ganas de ir a comprar en ese momento.

Estaba en el cuarto de Alice, echada en mi cama, reposando la espalda contra el cabecero y jugando a mi Nintendo DS.

Había decidido traérmela por si me aburría alguna vez, para poder jugar a los minijuegos del SuperMario o al Animal Crossing.

Estaba tan tranquila, que cuando unos brazos me rodearon por la cintura me asusté inmediatamente.

-¡Aaaa! -chillé, saltando de la cama.

-¡Bella! ¡Soy yo! -contestó Edward riéndose en el borde de la cama.

-¡Edward! ¡No vuelvas a hacer eso! ¡Casi me da un infarto! -le chillé dándole un golpe en el hombro.

-¡Au! ¿Por qué me pegas? -le mandé una mirada furiosa.- Oh, bueno. Vale. Me lo merezco por asustarte. -le sonreí, afirmando la frase que él acababa de decir.- Ven aquí tonta. -dijo abriendo los brazos para que yo fuera con él.

Me senté en la cama y me fui acercando a él rodeándole con los brazos.

-¿Por qué no has ido a comprar con los demás? -le pregunté.

-Bueno, ya sabes. No quiero ir al centro comercial con Alice cerca. -le dio un escalofrío.- Ya sabes cómo se pone cuando ve cualquier tienda de ropa. -me dirigió una mirada.- Por eso no he querido ir a ese supermercado, ya que está dentro del centro comercial… Y sé que reacción va a tener Alice en cuanto entre.

-No me lo recuerdes. -le contesté yo, mientras me daba otro escalofrío.- La última vez que fui con ella de compras tardamos seis horas en salir del centro comercial. Acabé con los pies hechos puré. -se rió ante mi frase.

Alice tenía bastante obsesión por las compras. En cuanto veía alguna tienda de ropa se sumergía dentro y no había quien la sacara de allí hasta que comprara todo lo que quería de ella. Era bastante aterrador si estabas cerca de ella cuando compraba. Se me revolvía el cuerpo tan solo con pensarlo.

-Es verdad. -afirmó Edward.- Recuerdo la cara que traías cuando volvisteis. Era como "alejadme de ella antes de que le dé otra vez por ir a comprar". -se rió.- Toda tu cara en sí era un chiste en ese momento Bella.

-Ya, cuando Charlie me vio se preocupó por si me había pasado algo. En cuanto le dije que había tenido una tarde de compras con Alice lo comprendió todo… -Edward se rió más fuerte que antes, haciendo que la cama rebotara.

Estuvimos hablando otro rato más sobre la obsesión de Alice por las compras, y después bajamos al salón para ver un rato la televisión.

Estaban echando True Blood.

-¡Hey! ¡Deja esa serie Edward! -le chillé arrebatándole el mando.

-¿Qué? ¿Te gusta True Blood? Pero si es un coñazo de serie… -le corté poniendo dos de mis dedos en sus labios.

-Me gusta. Y punto. ¿Algún problema? -pregunté acercándome más y poniéndome encima de su regazo.

-Ahora mismo ninguno. -me contestó, y después tragó saliva.

-Pues vamos a verla… Y después cuando lleguen los demás yo hago la cena… Con tu ayuda. ¿Ok? -el asintió.- Así me gusta. -sonreí y después alcé la cabeza para darle un pequeño beso en los labios.

Vimos el capítulo entero, sin ninguna interrupción por parte de Edward. Sólo estaba cada dos por tres dándome besos por el cuello, pero yo le ignoré porque quería ver la serie.

Justo cuando iba a terminar el capítulo se abrió la puerta de entrada de la casa y entró Emmett, con las manos repletas de bolsas y una cara… No os puedo decir lo graciosa que era esa cara…

Edward y yo nos reímos, sabíamos perfectamente la causa por la que Emmett tenía esa cara.

-¿Qué te ha pasado Em? -le preguntó Edward, aún riéndose.

-¿Tu qué crees? -preguntó sarcástico cuando Jasper entraba también por la puerta, cargando todas las bolsas que podía en las manos.- ¡La barbie y la enana no nos han dejado ni respirar! ¡Han entrado en todas las tiendas del centro comercial para comprar ropa!

Terminó la frase y se tiró en el sofá individual para descansar un poco.

-¿No habéis ido al supermercado? -le pregunté a Jazz.

-No…

-Las puertas estaban cerradas y en la puerta había un papel diciendo que estaba cerrado por no sé qué. -le cortó Emmett a Jasper.

-Y Alice y mi hermana decidieron que había que aprovechar el momento y comprar cosas en las tiendas de ropa.

-¡Claro que había que aprovecharlo! -chilló Alice, entrando con Rosalie por la puerta. Las dos llevaban como otras cuatro bolsas cada una.- Lo que llevamos Rose y yo es para ti Bella. ¡Tienes que subir a probártelo ya!

Yo me aferré al cuello de Edward y apoyé mi cara contra su pecho.

-No quiero ir. -le dije bajito para que solo me oyera él.

-Pues no vallas. -me contestó.- Quédate conmigo.

-Sabes cómo es Alice, no nos dejará quedarnos aquí sin hacer nada mientras que ella tiene ropa para que me pruebe.

-Tenemos otra alternativa. -me agarró mas fuerte.- Agárrate bien. -se levantó y salió corriendo hacia las escaleras conmigo en brazos.

-¡Edward Cullen! ¡Suéltala ahora mismo! -chillaba Rosalie.

Nosotros dos solo nos reímos.

Cuando Edward me soltó se dio la vuelta para cerrar con pestillo la puerta. Me di cuenta de que era la primera vez que estaba en su cuarto.

Había una gran cama con cobertores color azul celeste, estanterías con un montón de CDS, un escritorio que también tenía una estantería al lado con muchísimos libros, un sofá de cuero negro, un equipo de música al lado de una guitarra acústica y una televisión de plasma con DVD y Home Cinema. También había dos puertas, una sería el armario y otra el baño.

-¿Te gusta mi cuarto? -me preguntó a la vez que me rodeaba la cintura con los brazos y apoyaba su cabeza contra mi hombro.

-No tienes idea de cuánto Edward. ¡Me encanta! -el se rió, y se fijó en que no apartaba la mirada de la guitarra.

-La toco desde hace poco. Decidí aprender, ya que sé tocar el piano, para intentar entrar en un conservatorio si los estudios no me van bien. Así tendría otra salida. -me aclaró.- Y cómo puedes ver. -me giró hacia donde estaban los CDS.- Me encanta la música. No sé qué haría si un día me llego a quedar sordo. -bromeó.

Me reí ante su broma. ¿Edward sordo? No me lo podía ni imaginar.

-Bueno, ¿qué hacemos? -preguntó sentándose en el sofá.

-Pues lo primero… Quiero saber qué es lo que le has hecho a Emmett. Sonaba muy enfadado cuando te ha chillado antes. -me senté a su lado en el sofá.

-No le he hecho tanto… Lo que pasa es que es un quejica. -dijo él.- Sólo acabé con uno de sus discos favoritos. -sonrió maliciosamente.

-¿Cuál disco?

-Bad, de Michael Jackson. Se lo compró mi madre antes de que él muriera. Es uno de los ídolos de Emmett. -me aclaró. Yo le puse mala cara, había acabado con uno de los discos de Michael Jackson.- Pero tranquila. Mira. -se levantó del sofá y cogió algo de su mesita de noche.- Se lo iba a regalar de todos modos, sólo quise deshacerme del disco para que mi regalo fuera más impactante. Habría acabado en la basura de todos modos.

Me tendió una caja negra con letras rojas. Era la discografía completa del Rey del Pop. Con discos incluso de cuando estaba con los Jackson 5.

-Si a Emmett le gusta tanto Michael… ¡Esto le va a encantar! Seguro que te perdona por lo del otro CD. -le di un beso en la mejilla.

-Ya lo sé Bella, ya lo sé. -se acercó más a mí y me besó.- Mmm… Creo que voy a acabar acostumbrándome a esto… -dijo después de volver a besarme.

-Yo también. -le secundé.

Nos quedamos en su cuarto, escuchando música y hablando de nuestras cosas.

Resultaba que teníamos bastantes grupos favoritos en común.

-¿Qué quieres hacer ahora? -me preguntó.

-Pues… -desvié la mirada hacia la guitarra.- ¿Podrías tocar algo? Me gustaría verte… -le dije a la vez que me sonrojaba.

-Claro. -me respondió cuando se levantaba para ir a por ella.- A ver, no me sé muchas… Pero creo que esta te gustará. Escucha. -le miré y él se aclaró la garganta.- Si desafino me lo dices, ¿ok? -yo asentí.- Allá voy… -se acomodó la guitarra en su regazo y empezó a tocar y a cantar.

I've been searching for some love and affection

But there's nobody giving me that

Kind of attention
I'm alone
Oh, I'm alone

Can't help thinking that there's
Somebody missing who should
Hold me and please me 'til I'm
Tired of her kissing
I'm alone
Oh, I'm alone

But when it gets to midnight
I'm in my bed alone
You're all I want
You're all I need
It's cold in the night
But I'm looking for the heat baby!

I, I need a woman
Not any woman
But a woman who needs me too
So how about you?

Songs on the radio are
Just carbon copies of the
Way that I'm feeling after
Five cups of coffee
I'm alone
Oh, I'm alone

But when it gets to sunrise
I'm waking up alone
You're all I want
You're all I need
This bed is burning up 99 degrees honey

I, I need a woman
Not any woman
But a woman who needs me too
Let me say, baby I, I need a woman
Not any woman
But a woman who needs me too
So how about you?

Terminó de cantar y una lágrima traidora se me escapó, recorriendo mi mejilla. El la limpió con uno de sus besos.

-¿Te ha gustado? ¿O estás llorando porque desafino mucho? -preguntó en broma.

-No, no desafinas Edward. -le sonreí.- Lo que pasa es que la canción es muy bonita. ¿De dónde la has sacado?

-Es de un grupo inglés. McFly. ¿Por? ¿Tanto te ha gustado? -yo asentí.

-Me ha encantado. -le contesté, dándole un beso en la mejilla.

-¿En serio no desafino? -me volvió a preguntar, pero esta vez más serio.- Te juro que cuando me escucho a mi mismo me parece que el que canta es una morsa y no yo… -bromeó esta vez.

-En serio… Cantas muy bien Edward.

-Gracias. -me contestó con una sonrisa en sus labios.

En ese momento dieron un golpe en la puerta del cuarto de Edward y los dos saltamos del sofá por el susto.

-Salid de ahí. -nos dijo Emmett.- Hay que decidir entre todos lo que vamos a pedir para cenar.

-¡Ya salimos Em! -le chilló Edward.- Baja tu primero, ahora te seguimos.

Me cogió de la mano y me levanté del sofá con él.

-No tengo ningunas ganas de estar cerca de Alice y Rose ahora mismo… -le dije.

-Tranquila, no dejare que te rapten para torturarte… Tengo un plan. ¿Quieres escucharlo? -me preguntó.

-Claro. ¿Cuál es el plan?

-A ver, bajaremos con los demás a cenar. Seguro que pedirán pizza. Cenaremos con ellos, y tú después de haber terminado subirás a "lavarte los dientes", pero en realidad irás al cuarto de mi hermana a por tu pijama. -yo alcé una ceja, ¿Qué era lo que estaba tramando?- Después te reunirás conmigo… Y dormirás en mi cuarto para que ellas no puedan torturarte ni hoy ni mañana por la mañana… ¿Qué me dices? ¿te gusta el plan? -me preguntó muy alegre.

Me quedé pensando… A ver, no llevaba ni, ¿cuántas? Cuatro o cinco horas saliendo con él, ¿y ya quería que durmiera en su cuarto? Piénsalo de este modo. Así podrás verle dormir… Y despertar junto a él… Como siempre has soñado. me dije a mi misma. Esto tenía sus ventajas, ¿por qué no aceptar la propuesta?

-Vale, me parece una buena idea. -le guiñé un ojo.

-Pues ya sabes lo que tienes que hacer en cuanto termines de cenar. Yo no tardaré mucho en seguirte al subir las escaleras. -me dio un corto beso.

Continuará...

McFly - I Need A Woman