DISCLAIMER: Naruto y todos sus personajes son de Masashi Kishimoto, Dios sabe que sería de ellos si me pertenecieran.
Había pasado ya poco más de un mes y aunque el morete en su ojo derecho había desaparecido, aun tenía una pequeña herida recién cicatrizada en la ceja. Estaba a punto de sumirse en los diversos pensamientos que le estaban comiendo el cerebro últimamente, cuando tocaron a la puerta del baño.
"Sasuke-kun… - la voz de Sakura sonaba un poco sofocada – ¿podrías…?"
Justo cuando el azabache abrió la puerta, la chica vomito el desayuno en los zapatos de Sasuke. Se convulsionaba medio incorporada sin poder pararlo, Sasuke la tomo de los brazos y la llevo al retrete, recogió con sumo cuidado el cabello rosa y lo aparto de la línea de fuego mientras ella terminaba de vaciar su estomago.
"Lo siento…" Fue lo único que el Uchiha atino a decir.
"No te preocupes, después de todo te has tomado la molestia de cambiarme a tu habitación… siento invadir tu privacidad" La chica tenía una sonrisa triste en el rostro, el solo la observaba de reojo.
Sasuke se cambiaba los zapatos mientras Sakura se daba una ducha, en su baño. Dentro de una hora tenía cita para su chequeo, la pelirrosa estaba en su 4 mes de embarazo y estaba teniendo ciertos problemas, por lo que sus citas eran una vez a la semana.
Muchas cosas habían cambiado en casa: Sasuke había decidido compartir habitación con Sakura, desde hacia exactamente 37 días – si, llevaba la cuenta – compartía su lecho con la mujer. Era lo más normal, es su esposa después de todo y estaba esperando un hijo suyo. Como debía ser desde un principio, como debía ser desde hace casi dos años, cuando se casaron.
El celular de Sasuke sonó, pero este, al ver el nombre en la pantalla lo ignoro. Lo ignoro hasta que llamaron al teléfono de la casa y la empleada lo llevo a su habitación.
"Es el doctor Gai… - dijo en voz baja la mujer – pide que por favor le atienda"
El Uchiha muy molesto, tomo el teléfono y atendió todo malhumorado.
"Has faltado a tus ultimas 4 sesiones, Sasuke…" Le dijo el hombre.
"Es porque ya no requiero de tu servicio Gai, creí que lo había dejado claro"
"Sasuke, aun no hemos terminado con esto, casi estabas logrando un progreso…"
"No requiero de tus servicios, te he dicho que estoy curado…"
"No lo estas, porque lo tuyo no es una enfermedad Sasuke…te lo digo como amigo, regresa a la terapia…"
"¿Eso era todo?" El interlocutor no respondió más y el azabache colgó.
Sakura salió de la ducha con un vestido de maternidad en color jade. El azabache la miro detenidamente, el vientre de la chica empezaba a resaltar y Sasuke tenía un par de días sintiendo la imperiosa necesidad de posar su mano sobre él. La pelirrosa estaba haciéndose bolas con el secador y el cepillo, el chico tomo ambos y la sentó frente al tocador para ayudarla a peinarse. Ese hombre estaba completamente irreconocible, incluso para Sakura, quizá más para ella que para el resto, puesto que había pasado de verla como un mueble mas a aceptarla como parte de su vida, como la esposa que era. Sasuke se había convertido en un marido ejemplar, parecía que la maternidad de la pelirrosa le había removido muchas cosas dentro.
"Escuche el teléfono…" Dijo la pelirrosa.
El reflejo de Sasuke lo llevo a fruncir el seño, para reaccionar un par de segundos después.
"Era Gai"
También estaba más abierto, en especial con ella.
"Oh…" Y fue todo lo que dijo, ella estaba totalmente enterada de que Gai era el psicólogo de Sasuke y también sabía que se había estado atendiendo con él durante 5 largos años, mas no la razón.
Iban bajando del auto cuando la chica sintió ese característico tirón en el vientre, el gesto se le torció por completo y se aferro fuertemente al brazo de su esposo, Sasuke tenía el rictus de la culpa por todo el rostro.
Desde el otro lado de la acera, sobre una motocicleta verde, un chico les miraba bajo el lente oscuro del casco, aquella escena era de lo más familiar y enternecedor.
"Como si alguien se tragara el cuento…" escupió con mucho rencor y salió disparado en cuanto vio a la pareja entrar al consultorio.
Pasaban de las 5 de la tarde, la jornada del rubio había concluido y estaba llegando a casa con el alma arrastrando, estaciono la moto en el garaje y tiro el caso en un rincón. Escucho los ladridos del perro en el patio trasero y rezo para que su dueño no estuviera aun en casa. En vano, Kiba salió a recibirlo con un efusivo abrazo preguntándole por su día mientras se le colgaba del cuello rogando por atención, Naruto se dejo caer en el sofá y el moreno lo siguió.
"¿Quieres que te prepare ramen? puedo comer contigo, aun faltan 3 horas para mi turno"
"No tengo mucha hambre Kiba, gracias…"
Naruto lucia más cansado de lo normal, era un poco difícil determinar su estado de ánimo puesto que su cara no variaba mucho entre la expresión cansada y la extra cansada, nada de sonrisas, carcajadas o cualquier otro comportamiento de los que eran habituales en el, pero desde luego que el moreno no sabría como era antes, tampoco se atrevía a preguntar, después de todo solo eran compañeros de piso, aunque a él le gustaba llamar amigo al rubio. Kiba sonrió desganado.
"Esta mañana vino mi hermana por la renta"
"¡Demonios, lo olvide por completo!" Se dio un golpe en la frente recordando que era su primer mes de renta y había prometido no tener un solo atraso cuando recién se mudo.
"No te preocupes, también pague tu parte, puedes pagarme después"
"Te lo agradezco Kiba…" Naruto miro detenidamente al chico, que le sonreía de una manera amigable.
Realmente no sabía cómo agradecerle. Le había dado lugar en su casa, le había ayudado a conseguir empleo de mensajero con muy buena paga y aparte de todo, soportaba su antipatía, si, el rubio estaba al tanto de cómo había cambiado su forma de ser y aunque la mayor parte del tiempo era consciente de la agresividad en su forma de expresarse o del poco tacto que tenia hablando con Kiba, no era capaz de detenerse ni un poco, era como si todas sus frustraciones desbocaran continuamente sobre su compañero de piso, aunque este no supiera ni lo que las había originado. Naruto lo mantenía totalmente guardado. Y es que siendo sinceros ¿a quién le gustaría contarle algo tan tele novelesca a una persona que apenas conoce? No es como si fuese un pecado renunciar a todo por haberse enamorado de un hombre que no podía decir la palabra Gay en voz alta, haber mantenido una relación secreta por 3 años o que fuera un delito haber sido su amante durante dos más. No, ese no era el problema en sí, era más bien el hecho de que las cosas habían terminado como el siempre temió y vio herido su orgullo, destrozado su corazón y derrumbada su vida, el azabache era su vida. No, definitivamente eso no era algo que le contarías a un desconocido.
Akamaru entro a la casa y se echo a los pies de ambos chicos, pidiendo mimos que Kiba no le negó. Naruto se puso de pie y fue a su habitación, se tiro boca abajo en el duro colchón y se resigno a dejar que el recuerdo que le rondaba a diario, le comiera la cabeza.
Las cosas se habían complicado demasiado para la noche en que Sasuke y Naruto lo dejaron. Eran un enredo digno de telenovela: Naruto había mantenido oculto el problema con Ino, la rubia le había chantajeado durante mucho tiempo con el secreto de la homosexualidad de Sasuke y a cambio de silencio, el rubio le daba sexo, lo vieras por donde lo vieras, eso era totalmente infidelidad, no importa cuánto tiempo se suponía que Naruto había pasado en la cama con la chica para callarla por el bien de Sasuke, era más bien el hecho de que el azabache no lo veía ni un poco arrepentido por ello. No podía pasar por alto el hecho de que Naruto era de carne y hueso, que la rubia no era nada fea y que el chico simplemente jugaba en los dos bandos… la única inseguridad de Sasuke radicaba ahí, siempre surgió del hecho de que Naruto era bisexual. Naruto era bisexual, Sasuke no podía competir a la par de una mujer y aparte de todo… no podía siquiera concebir el hecho de que tuviera que hacerlo.
"Vas a ser padre Sasuke"
"Me fuiste infiel Naruto"
No había diferencia laguna entre ambas acusaciones.
Un lo siento, no salió de ninguna de sus bocas y es que Sasuke se acaba de enterar de que sería padre. Antes de ese momento, Sasuke había negado dos veces en voz alta a Naruto y el rubio no sabía que dolía más: si eso o el hecho de que Sasuke no le estaba negando la paternidad del supuesto embarazo. Todos tenemos secretos y el de Sasuke involucraba infidelidad, también.
"No puedes culparme por dormir con mi mujer, Naruto…" Ese hijo era suyo.
Fue todo lo que pudo decir antes de ver a su amante venir sobre él, no se esforzó en esquivar un solo golpe y es que estaba realmente destrozado. El rubio dejo salir todo, incluso las lágrimas que tanto odiaba dejar ver, esa noche dejo salir todo el resentimiento de un solo golpe. Un puñetazo por el hecho de que Naruto nunca pudo decir el nombre de su novio en público, otro por cada ocasión en la que los vieron juntos y el azabache se presento como un amigo, uno más por cada vez que lo dejaba plantado porque tenía que cumplir en una cena formal y presentarse con su esposa, un par de patadas por esas veces en que los viajes de negocioen los que lo visitaba duraban una noche. Y una tremenda mirada de desprecio por haberle hecho sentir culpable de irse a la cama con Ino para protegerlo, cuando él se fue – no sabía en cuantas ocasiones – a acostarse con la pelirrosa que juraba nunca haber tocado y ahora el muy hijo de puta, la había embarazado.
Sasuke estaba en el suelo, esforzándose por abrir el ojo que se estaba hinchando y Naruto sobre él, sujetándole de las muñecas, habría sido como cualquier otro día normal en el que jugando terminaban en el suelo riéndose y besándose, pero ahora no era así, ninguno reía, ninguno besaba. Pero Naruto sabía que Sasuke lo amaba, realmente lo sabía y también tenía claro que le perdonaría todo, totalmente, pero necesitaba una sola cosa, solo necesitaba saber una cosa.
"Olvidare que ella está embarazada… que tu eres el padre…- las palabras dolieron mucho – pero quiero que la dejes…"
"Eso estaba acordando con ella mientras tú te revolcabas con esa rubia cerda…- Naruto apretó mas sus muñecas – agh…!"
"Y quiero que le digas a todos por quienes que la dejas"
Era ahí donde entraba todo el verdadero problema. Sasuke nunca dijo la palabra Gay en voz alta, no le permitía a Naruto usarla ni por equivocación, no lo consideraba uno ni tampoco se veía a sí mismo como tal y muy a pesar del rubio, el Uchiha siempre dejo claro que eso era un secreto que el mundo no necesitaba saber.
"Quiero que le digas a Sakura que he sido tu amante, quiero que tu familia sepa que llevas 5 años conmigo y quiero que le plantes la cara al mundo y grites que soy tu pareja"
"¿No prefieres que convoque una conferencia de prensa? Así le diría al mundo que el ejecutivo multimillonario que todos esperan ver caer, se compro una esposa para ocultar que es un sucio y enfermo homosexual…"
Naruto paso por alto el sarcasmo y se descoloco un poco tras la definición de le dio Sasuke de su propia orientación, pero lo atribuyo al calor del momento.
"Harás eso por mí, porque me amas Sasuke… ¿Lo harás verdad?"
Después de ese momento y de un silencio que dejaba clara la negativa de Sasuke. Naruto se marcho del departamento y después de él, también Sasuke. Fue esa noche donde todo termino y fue esa misma en la que Sasuke decidió hacer de cuenta que nada había pasado durante esos 5 años. Naruto por su parte, planeaba hacer lo mismo.
"Y ahora estoy aquí… acordándome de ti, maldito bastardo" Se giro en la cama y vio la mesa al lado de su cama. Sobre ella estaba su móvil, había comprado uno nuevo.
Irónicamente, el único número registrado era el único que nunca lo llamaría. Tomo el móvil y contemplo los 10 dígitos.
El celular vibro en su bolsillo, las dos mujeres en el consultorio lo miraron con aprehensión y decidió dejarlo dentro del bolsillo.
"Bien, como les iba diciendo: de ahora en adelante deberá recibir las consultas en su hogar señora Uchiha – la pelirrosa miro un poco a Sasuke – no podemos exponernos a complicaciones mayores, de momento es necesario brindarle los cuidados adecuados para evitar la preclamcia o la pérdida del producto…"
"Bebe – Sasuke interrumpió – jum…" Desvió la mirada sorprendido de su propio atrevimiento.
"Del bebe – corrigió la mujer – por lo tanto, si no hay problema serán ahora, consultas a domicilio"
"Está bien ¿Tu qué dices Sasuke-kun?" Lo tomo del brazo.
"Ella es la doctora"
"Bien dicho – acoto la mujer mayor – ahora, Sakura pasa a ponerte a la camilla y descúbrete el vientre"
La pelirrosa lo hiso, con el firme apoyo de la mano de su marido, recostada sobre la camilla la mujer procedió con el gel y la pareja se concentro en las imágenes de la cámara de ultrasonido. La doctora les mostraba una seria de formas que Sasuke no identificaba y Sakura sonreía tomando con mucha alegría la mano de su esposo.
"Está creciendo adecuadamente, como pueden ver…- se detuvo un momento – aquí puedo ver el sexo del nuevo integrante de la familia Uchiha ¿Quieren saberlo?"
Sakura miro a Sasuke, muy entusiasmada. Sasuke asintió y presto atención.
"Bueno, el apellido perdurara, serán padres de un varón"
La pelirrosa dio aplausos como retrasada mental y Sasuke casi suspiro, debía estar más emocionado ¿No es así? Otro hombre para portar el apellido que tanto enorgullecía a su padre, un varón, un hijo con la pelirrosa. Había pasado más de un mes tratando de adecuarse a la idea de ser padre, de ser esposo, de que quería querer a la chica. ¿Eso era lo que quería, verdad? Curarse. Curarse de la enfermedad que lo llevo a los brazos de Naruto. Esa enfermedad se curaba casándose y teniendo hijos ¿Verdad?
