DISCLAIMER:Naruto y todos sus personajes son de Masashi Kishimoto, Dios sabe que sería de ellos si me pertenecieran.
El cielo tenía un color que se dividía entre violeta y azul resplandeciente, faltaban pocos minutos para las 7 am, para que el sol terminara de salir y el silencio matutino fuera remplazado por la contaminación auditiva citadina. Eran los minutos antes de eso los cuales el rubio disfrutaba, cuando parecía que solo existían él y su adorada mascota. Había salido a correr como todas las mañanas y es que aunque lo suyo no fuera madrugar, no había nada que lo hiciera sentir mejor que disfrutar de un momento a solas donde solo importaba el sereno de la madrugada, su trote y su mejor amigo, haciéndole compañía. Se sentó en su banca habitual, esa que estaba en el punto más alto de la colina tras el parque, desde ahí podía ver perfectamente cómo salía el sol: a lo lejos, entre dos enormes rascacielos.
La bola de pelos a sus pies, respiraba agitada con la lengua de fuera, admirando el paisaje con su amo.
"Es hermoso ¿No crees, Sasu-chan?" pregunto revolviendo los pelos azabaches de su perro.
El canino aúllo en respuesta. Era un lindo can que le había regalado la abuela Tsunade, por recomendación de Shizune, si, ellas y el rubio compartían casa desde que años atrás el volvió a la vida para su abuela. Cuando se vieron aquel día en el hospital Naruto había tenido que irse cuando ella atendió una paciente en urgencias, pero antes dejo una nota con sus datos y número de teléfono. Cuando estaba por irse a su trabajo la mañana siguiente, se encontró con su abuela en la puerta de su casa que sin más palabra que un "Buenos días" entro al departamento que el rubio compartía con Kiba y empezó a dar órdenes a un par de hombres para que subieran todo a un camión de mudanzas, por supuesto el rubio le aclaro que lo único que a él le pertenecía en esa casa era un poco de ropa en su habitación. Esa misma que tuvo que empacar y llevar a casa de su abuela, quien no acepto un no por respuesta y se mudo con ella, la rubia pago la matricula de la escuela de leyes, una moto nueva y muchos de los lujos con los que creció Naruto, a los cuales había renunciado cuando se enamoro de un hombre y murió para sus padres. También habían tratado ese tema: Tsunade había regresado a la ciudad justo cuando Naruto se había mudado al departamento de su novio, la mujer se encontró con la noticia de que su revoltoso nieto había fallecido, Kushina le hablo de una manera fría e impersonal al contarle la historia más falsa del mundo donde Naruto había sido asesinado a sangre fría una noche en que no regreso a casa, que no se encontraron culpables ni sospechosos y le mostro una urna con las supuestas cenizas del joven. Cuando Naruto escucho aquella historia, no pudo hacer más que sonreír resignado, su madre le había dejado claro que para ella estaba muerto. Sin embargo le dolía tanto lio para hacer creíble la historia. Ni que decir de Tsunade, que si no fuera por la intervención de Shizune, habría destrozado con sus propias manos a su nuera y al inepto sumiso de Minato. Naruto tenía casi 8 años sin saber nada de sus padres, vivían en la misma ciudad pero nunca los había vuelto a contactar y por más que Tsunade le insistió, el siguió sin hacerlo y la misma mujer decidió devolverle la moneda a su hijo y nuera, así que murieron para ella.
Ahora, tres años después de ser acogido por la única integrante de su familia que no le reprochaba el haberse enamorado de un hombre, el se había convertido en uno, uno ejemplar, preparado y más seguro de sí que nunca antes. Naruto había invertido tres años de su vida en una carrera que le apasionaba como nada en el mundo, se había graduado con honores, era el primer recién egresado que tenía su despacho independiente y trabajaba codo a codo con el brillante Shikamaru Nara, un chico flojo que siempre hallaba la manera de hacer bien las cosas de una manera fácil. Naruto Uzumaki lo tenía todo: Una abuela regañona, medio borrachilla y apostadora, pero buena, una vida cómoda que aunque parezca que no, a él le gustaba y un brillante futuro por delante. Quizá el único plano de su vida que no había atendido en mucho tiempo, era el amoroso. Ahí iban de nuevo los pensamientos relacionados con cierto azabache.
El celular vibro en el bolsillo trasero de sus pantalones deportivos y vio el numero en la pantalla, automáticamente, su sonrisa apareció.
"Ohayo pulgoso" Respondió riendo.
"¡Oye! que ni Akamaru ni yo tenemos bichos – de fondo escucho el ladrido del mencionado – Akamaru manda saludos"
"Gracias, ahora dime ¿Por qué me despiertas tan temprano?" Acaricio a Sasu-chan que estaba a sus pies.
"No estabas dormido, te he visto pasar frente a mi local hace unos minutos, además el pequeño Sasu-chan es mi primera cita del día de hoy" Naruto podía escuchar ruidos en el fondo.
"Oh, si… casi lo había olvidado"
"Por eso llame y para invitarte a casa, quiero que conozcas a mi novia"
"¿Tu novia?"
"Si, la que me curo el corazón roto cuando me dejaste para irte a vivir con tu abuela" El chico lloraba teatralmente.
"Te advertí que no me gusta la zoofilia, Kiba" y rio como no lo hacía hace tiempo.
Kiba sonreía, ese Naruto le agradaba cada vez más. Cuando el chico se había mudado al departamento, Kiba hiso de todo para ser su amigo y hacia tonterías con tal de verlo reír pero nunca lo logro, después de que Naruto se mudara con su abuela, se veían poco, Kiba estudiaba para veterinario en una escuela del centro y Naruto iba a la escuela de leyes ubicada al otro lado de la ciudad, pero con la llegada del pequeño Sasu-chan, tuvieron un buen pretexto para verse al menos una vez al mes. Desde el año antepasado.
"Bien, pues tú te lo pierdes y por ello quiero que conozcas a la hermosa chica que saco la imagen de tu bronceado torso de mi mente y sueños húmedos"
"Dios sabrá qué tipo de loca andaría con un pulgoso como tú"
"Una muy hermosa ¡Tengo mis encantos, Uzumaki!"
"Pobre, debe ser ciega" Y se rio.
Un par de horas más tarde, sentado en el comedor del departamento de Kiba, deseó con toda su alma poder retirar lo antes dicho. Frente a él, estaba una adorable chica de cabellos azulados y dulce sonrisa, la chica servía un poco de limonada en su vaso con el dedo meñique midiendo el alcance de la bebida. Kiba sirvió a Naruto y tomo un vaso para él, en el patio trasero Akamaru y Sasu-chan jugaban.
"Así que aquí estamos" Dijo Naruto frotando sus palmas sudadas en su pantalón de mezclilla.
"Kiba me ha hablado muy bien de ti, Naruto-kun"
"Si – secundo el castaño – en especial de tu gran humor" Kiba estaba un poco cabreado.
"Ah… eh, gracias"
"Hina, cariño ¿Podrías ponernos algo para picar?" Kiba le acomodo un mechón tras la oreja.
"Cla-claro" Dijo sonriendo la chica y se puso de pie, automáticamente Naruto la alcanzo y la tomo de la mano para guiarla. "Gracias Naruto-kun…"
Naruto asintió y se arrepintió del gesto.
"Tranquilo, puedes soltarme… soy ciega no invalida" Sonrió de una manera adorable y el chico la soltó.
Ambos chicos vieron como la pelinegra se desplazaba con total naturalidad por el departamento hasta la cocina, conociendo perfectamente la ubicación de cada puerta, mueble y esquina. No era para menos, si tenía viviendo ahí más de dos años. Naruto observaba con la boca abierta como la chica saca del refrigerador carnes frías y las picaba para preparar bocadillos.
"Tranquilo – le susurro Kiba – no se hará daño"
"Pero…" Naruto la miraba con el cuchillo muy cerca de sus dedos.
"Hinata sabe perfectamente lo que hace, ahora deja de verla así o harás que me ponga celoso" Gruño el chico.
Naruto regreso su mirada a su amigo.
"Te he dicho que la zoofilia no es lo mío, pero sin duda tienes una hermosa chica en casa"
"Además de lista, divertida y adorable, ah y toda mía por cierto" Señalo un poco molesto por las miradas del Uzumaki.
"Descuida, se ve que le gustan más los perros que las personas – le guiño un ojo a Kiba – además, estoy a dieta de cabelleras azabaches"
"¿Aun piensas en él?" Ahora el de la mirada preocupada, era Kiba.
"Todo el tiempo, amigo"
"¿Leíste el periódico de esta mañana?"
"Si…"
"El pequeño es idéntico a él"
"Lo sé… y el, se ve tan cambiado… quizá… solo quizá…"
"Naruto – interrumpió Kiba – sabes que no pasara"
"No estamos seguros, quizá ya les dijo la verdad a sus padres y ahora mismo está buscándome…"
"¿Para que seas la mami de su hijo? ¿Para ser una gran familia gay súper feliz? Despierta Naruto, no te busco cuando lo dejaste, ni cuando enviudo, no te busco antes y no lo hará ahora, además si ese idiota hubiera tenido los pantalones como para confesarse con sus padres, la noticia habría sido primera plana hace años" La mirada del castaño era sebera, solo Dios sabia cuanto odiaba a Sasuke desde que supo su historia con Naruto.
Hinata regreso a la sala con una bandeja de botana y se sentó al lado de Kiba, era casi imposible darse cuenta que la chica era ciega, a excepción de sus ojos perlados, por petición de Kiba la joven no usaba ya sus gafas oscuras, el la había convencido de que sus ojos eran hermosos y sí que lo eran, tenían un matiz grisáceo que si bien denotaba su condición, no la hacía ver mal.
"Estábamos hablando de que Naruto necesita conocer chicas cariño ¿Habría algún problema si le presentamos a tus amigas?"
Naruto lo miraba perplejo.
"No… parece… creo que es buena idea"
No de nuevo, era esta la cuarta o quizá quinta vez que alguien le proponía conocer chicas, no es que no apreciara el gesto – o a las féminas – pero se estaba volviendo algo pesado con su abuela, la tía Shizune y ahora Kiba queriendo emparejarlo con alguien.
"O quizá podríamos presentarle a uno de tus primos"
"Si, tam-también…" Hinata se sonrojo.
"¡No, esperen!"
"Neeji puede ser una buena idea ¿No lo crees Hina? – Abrazó a su novia – imagínatelos de la mano, saliendo en citas dobles con nosotros, luego solos, en el auto de Neeji, en el asiento trasero… ¡pug!" Kiba se ahogaba con la salchicha que Naruto le lanzo a la boca.
La dulce Hinata estaba más que sonrojada.
"Déjalo Kiba, estas incomodando a Hinata-chan" Dijo el rubio, molesto.
"¿Crees que le molesta el tema? como se nota que no la conoces…"
"Antes de perder la vista… yo… yo era mangaka… Naruto-kun"
"¡De novelas LB!" Grito Kiba.
"¿Ah?"
"LB… significa… Love Boys, Naruto-kun"
"Sigo sin entender" Aclaro el rubio.
"¿Sabes lo que implica tener una novia cuya pasión es leer fanfiction de chicos medio violando a otros chicos?"
Kiba sentía que su tic en el ojo regresaba al recordar como cuando ella se mudo el descubrió cajas y cajas de engargolados en braille. Llevado por su curiosidad consiguió un libro para traducirlo y habría deseado no haber sido curioso: las palabras penetración, pene, violación, uke, seme, pene y las frases "Mójame" "Tómame en cuatro" "Dame más duro" aun lo perseguían en sueños. Estaba enamorado de una pervertida ¡Peor! De una Fujoshi.
"Eto… Hinata-chan, tu nariz está sangrando" Señalo Naruto y le dio una servilleta.
"Oh… jeje… em… gomene Naruto-kun"
"No tienes por qué disculparte"
"¡Oh, pero claro que sí! sabrá Dios que estaba imaginando contigo y con Neeji"
Una gota enorme bajo de la frente de Naruto.
"Volviendo a lo nuestro… ejem Hina cariño, quizá quieras ir al baño y detener el sangrado, un poco de agua fría bastara – Le sonrió a su no tan inocente novia – y por favor deja de imaginar a Naruto haciendo cosas impropias con tu primo"
La chica fue directo al baño con una inmensa sonrisa llena de perversión: rape, lemon y sado incluidos.
"Hinata-chan es adorable…" se obligo a decir el rubio.
"Díselo cuando te grafique la escena completa donde su primo te sodomiza…" Kiba sintió escalofríos.
"No pensé que tuviera ese tipo de gustos…"
"Ni yo… pero ser novio de una Fujoshi, tienes sus ventajas" Miro coqueto al rubio.
"¿Y cuáles son?"
"Que no le incomodaría que sea yo quien te sodomice justo aquí en mi sillón" sonrió ladino.
"Oh si claro, ven y tómame Kiba… hagámoslo como los perritos" Ironizo Naruto.
Hinata que venía en el pasillo regreso al baño, los sangrados nasales no eran buenos para su salud, si es que había un poco dentro de ella y de su mentecilla pervertida. Naruto sonreía ampliamente y Kiba se perdía en esa sonrisa.
"No sabes cómo me alegra verte sonreír de esa manera Naruto" Kiba se sentó a su lado.
Naruto solo sonrió más. Cualquiera que viera aquella escena entendería que la amistad entre aquellos tenía una intensa carga de química, Kiba sí que lo quería y más de una vez quiso hacer varias de las cosas pervertidas que leyó en los fanfics, con Naruto pero solo eran coqueteos nada sutiles. Naruto los aceptaba y le seguía el rollo de vez en cuando, así era como entendían su amistad y romance platónico.
"Te conozco muy bien"
"Y yo a ti, sabemos que no funcionaria"
Ambos sonrieron. Para miedo día habían comido y Kiba se preparaba para hacer el segundo turno en la veterinaria, mientras Naruto lo esperaba en la cocina, tomando un café con Hinata.
"Naruto-kun…"
"Dime" Naruto trataba de no verla a la cara.
"Puedo ponerme las gafas si te molesta… ya sabes… el mirarme a los ojos" Y añadió su sonrisa tierna característica.
Naruto no se atrevía a decir nada, después de aquello las dudas le asaltaban: o la chica era muy perceptiva o aquello de la ceguera era solo una mentira. Pero Hinata no parecía el tipo de chica capaz de mentir de aquella manera y si en algún dado caso lo hacía, no había razón alguna para ello ¿O sí?
"La verdad tus ojos son hermosos Hinata-chan…" En un modo perturbador, pero igual le parecían lindos al rubio.
"Gracias… Naruto-kun ¿Tuviste algo que ver con Kiba?"
"¿Qué?"
"¿Debo repetir la pregunta? sabes bien de lo que hablo"
De un segundo a otro: la adorable chica había adoptado la expresión y el habla de una arpía.
"Si te refieres a algo más que una amistad, puedo decirte que no" Naruto estaba siendo cauteloso.
"¿Y qué hay del sexo?"
"Hinata-chan no entiendo que estas…"
"¿Te has metido con mi novio a la cama? es simple, un sí o un no"
En ese momento Kiba entro a la cocina con maletín en mano y la correa de Akamaru en la otra.
"¿Nos vamos Naruto?" Pregunto Kiba al lado de Hinata y le dio la correa a la chica.
"Si…" Naruto no podía dejar de ver a la chica.
Hinata los acompaño hasta la puerta y antes de despedirlos le planto un beso fogoso a su novio. Naruto seguía sin poder dejar de verla, a mitad del beso Hinata abrió los ojos y casi con la certeza de no estar ciega, poso sus ojos perlados en la cara de Naruto a espaldas de Kiba.
"Pero…"
Hinata sonrió y termino el beso.
"Oh, lo…lo siento Naruto-kun…yo" Y empezó a jugar con sus dedos de manera tímida.
"Tranquila cariño, bueno me voy, nos vemos más tarde Hina" Y le beso la frente.
Hinata poso su vista en la nada.
"Hasta luego Naruto-kun" Ahí estaba de vuelta la corderita.
Cuando Naruto llego a la casa, le quito la correa a Sasu-chan que corrió al patio trasero y por poco tira a Tsunade que venía bajando las escaleras al lado del pasillo, la mujer miro malhumorada al perro y el can corrió aterrorizado esta vez.
"El mismo efecto que tienes en mi, abuela" Dijo Naruto.
"Hm… ¿Un poco larga tu caminata de hoy no lo crees?"
"Fui a visitar a Kiba"
La cara de Naruto denotaba preocupación.
"A mí se me hacen muchas esas visitas… ¿Estas saliendo con ese chico?"
"¡Para nada! No vieja, el es solo un buen amigo, además hoy tenía cita para la revisión de Sasu-chan"
"Sigo creyendo que ese nombre no le va al perro" Termino de bajar las escaleras y tras ella vino Shizune.
Naruto le lanzo una mirada suspicaz a la morena y está bajo el rostro, seguía divirtiéndolo el hacerla sonrojar. No es como si él no supiera que esa mujer era la pareja de su abuela, pero la chica parecía querer mantenerlo en secreto, secreto a voces, claro está.
"Naruto-kun, buenos días" Saludo sonrojada.
"Buenos días Shizune-san" Naruto aun sonreía.
"Voy a preparar el almuerzo" Dijo y salió corriendo a la cocina.
Tsunade la miro irse.
"Debes dejar de molestarla, Naruto" Advirtió la rubia.
"Yo no dije nada"
"Como sea ¿Tienes algo que hacer hoy?"
"No mucho"
"Perfecto, quiero que vayas a la clínica y le digas a la enfermera en turno que necesito que sustituya a Shizune esta tarde"
"¿No puedes llamar y hacerlo tú misma?"
"Claro que podría pero quiero que lo hagas tu y también necesito que pases a recoger unos papales a mi consultorio, que vayas a la tintorería por los abrigos de invierno y después llegues a la joyería, necesito saber si está listo mi encargo"
"¡Abuela!" Se quejo.
"Quiero que este hecho antes de la cena, Naruto"
"¿Por qué es tan urgente? pareciera que no me quieres en casa – la abuela se sonrojo y puso cara de enojo, Naruto sonrió al entender – oh, ya entiendo"
Era día 6, la abuela y Shizune cumplían 9 años de casadas. Casadas en Las Vegas, con una épica borrachera encima y con fotos que lo probaban, pero casadas al fin y al cabo. La idea de dos mujeres festejandosu aniversario y solas en casa, parecía una imagen de lo mas provocativa, todo un deleite para el público masculino, claro, si no se tratara de su abuela y su pareja. Ambas eran mujeres maduras y hermosas, pero la idea de admitirlo en voz alta o aceptarlo siquiera hacia que el rubio se sintiera un depravado incestuoso. Naruto subió a toda prisa las escaleras, no quería estar en casa para imaginar que estaba pasando en la cocina. Y así fue como termino en la banqueta del parque, la misma en la que veía salir el sol cada mañana, ahora estaba viendo como se escondía: justo en medio de aquellos dos rascacielos. Pero solo, había dejado a Sasu-chan en casa. Empezaba a sentirse el frio de la tarde, habían varias parejas tomadas de la mano: muchas se veían totalmente enamoradas, otras muy urgidas de encontrar un lugar del parque donde las farolas no iluminaran y así poder enrollarse. Por alguna razón – una muy obvia – se sentía solo y en cierto modo patético: es decir, en un par de semanas cumpliría los 28 y podría despertar el día siguiente con 50 años, muchas arrugas y probablemente acompañado por un respirador y una andadera, pero solo. Ya se veía sentado en esa misma banca, entrado en sus 6 décadas y alimentando palomas. El celular en su bolsillo vibraba, era la siempre oportuna llamada de Kiba.
"¿Tan pronto y ya me extrañas, mi cachorrito?"
Una risa femenina se escucho del otro lado del teléfono.
"Hinata…"
"Naruto-kun me temo que soy yo, no MI novio el que te llama"
"¿Qué haces con su celular?"
"Lo olvido y aproveche para llamarte"
"¿Puedo saber para qué?"
"No respondiste mi pregunta de esta tarde"
"No, no lo hice"
"No, pero bueno puedes hacerlo más tarde… veras: organice una fiesta sorpresa para Kiba, ya que su hermana y sus padres han comprado un local para que establezca su propia veterinaria y se supone que debo invitarte"
"¿Se supone?"
"Si, con eso de que eres su mejor amigoy eso, pues no tengo de otra"
"¿No te agrado cierto?"
"Totalmente cierto, así que aquí te espero Naruto-kun y no llegues tarde, Kiba se decepcionaría"
"¿A qué hora llega el?"
"Su turno termina en 20 minutos y con 10 más de camino a casa, creo que tienes menos de media hora para llegar aquí"
"¡Estoy al otro lado de la ciudad!"
"Ups, quizá debí haberte dicho esta tarde" Casi la escuchaba sonreír como la perversa arpía que era y colgó.
Definitivamente había algo podrido dentro de esa chica, además de sus corneas, de las que provenía la ceguera de la que Naruto empezaba a dudar. Como su día empezaba, así finalizaba: corriendo, rumbo a casa para darse una ducha y emprender el camino a casa de su amigo, podía llegar en 5 minutos con el auto de su abuela. Tsunade estaría muy ocupadapara escucharlo entrar, salir o tomar prestadosu volvo. En menos de 15 minutos estaba en el auto de la abuela, listo y con tiempo para comprar un detalle para Kiba en el camino. Encendió el estéreo en una emisora local, hablaban de la bolsa y él entendía 2 de cada 5 palabras.
"Seguro tu entenderías todas, bastardo" Freno en seco, por suerte era un alto y no había mucho tráfico.
Aferró las manos al volante y lo pensó un par de segundos ¿Qué tan mal estaba como para hablar en voz alta, estando solo en el auto? Eso era claramente un foco rojo. Avanzo de nuevo. Si lo veíamos desde un punto de vista objetivo, era totalmente cierto que amaba al azabache pese a todo, también lo echaba muchísimo de menos y aunque hacia 3 años que todo termino, él en ningún momento logro olvidarlo, lo intento un par de veces, pero se engañaba solo y aun así, esperaba horas junto a su teléfono esperando que sonara y del otro lado se escuchara la voz de Sasuke, no quería una disculpa, un discurso romántico y soso, tampoco que se le hincara y le pidiera matrimonio pero con un Te extraño dobe,Naruto habría salido como bólido a su encuentro.
"Así de patético soy cuando se trata de ti, teme" Se dio un golpe en la frente.
Había llegado a casa de su amigo, había alrededor de 5 carros ahí estacionados y ni un lugar libre para él. Se veían luces dentro de la casa y mucho alboroto. Naruto marco al móvil de Kiba, seguro aun estaba en manos de su novia. Después de 3 tonos respondieron, era la vos melosa de Hinata.
"¿Si, Naruto-kun?"
"No hay donde estacionarme"
"Oh, em… eto, a dos cuadras de aquí hay un aparcadero publico…" Sonaba muy amable, ahí con ella entre todas las voces escucho la de su amigo castaño.
Esa era la razón.
"Uzumaki ¿Me explicas por qué no estas aquí?" Kiba sonaba cabreado.
"He tenido un problema de último momento" El aviso tardío de la arpía que tienes por novia,quiso decirle.
"Me suena a excusa pobre – Hinata se escucho del otro lado del teléfono – ahora voy cariño, y tu Uzumaki, mas te vale estar aquí en 5 minutos con una mejor excusa" Y colgó.
Naruto condujo hasta que dio con el aparcadero público, estaciono cerca de la caceta y puso la alarma, confiaba en que los guardias hicieran su trabajo y el auto siguiera ahí a su regreso, de lo contrario su abuela lo mataría. Se quedo de pie mirando el otro lado de la acera, ese era el edificio en el que Sasuke le había comprado el departamento, hacia mucho que no pasaba por ahí. No era agradable la sola idea de estar de frente al edificio, quizá Sasuke vivía ahí. Pero no era probable ¿Por qué estar en un vil departamento cuando había una enorme mansión donde podías vivir a tus anchas? al menos eso pensaba Naruto, saco su llavero: aun estaba ahí el juego de llaves del departamento, después de todo era suyo ¿Qué no? Antes de bajar un pie de la acera regreso sobre sus pasos y camino a toda prisa al apartamento de Kiba.
Un joven de pelo largo castaño le abrió la puerta y se quedo ahí de pie, viendo al rubio solamente.
"Eh… ¿Me dejaras pasar?"
"¿Debería?"
"Necesito pasar"
"Neeji – detrás de el chico estaba Hinata – el es Naruto-kun"
"Ah ¿el es tu primo, Hinata?"
"¿Algún problema?"
"No lo sé ¿Tu lo tienes?" Naruto empezaba a enojarse.
Kiba apareció en la puerta detrás de aquellos dos y miro directo a Naruto. Podía ver los vellos del castaño erizados. Hinata y Neeji se retiraron en silencio, Kiba salió y cerró la puerta tras él.
"Oh ¿Quieres estar a solas?" Pregunto jugando el rubio.
"Quiero una explicación Uzumaki" Se cruzo de brazos.
"Lo siento, se me ha hecho tarde"
"Hinata te aviso temprano, podrías haberte tomado tu tiempo"
"¿Temprano? hermano, me llamo hace menos de media hora"
"¿Así te excusaras? culpando a mi novia"
"Es que así fue, Kiba"
Kiba parecía estar haciendo mucho ruido por algo tan pequeño, que Naruto casi podía jurar que había algo más detrás de su enojo. El rubio le tendió una caja dorada, Kiba lo miro.
"Felicidades, pulgoso"
Kiba lo abrió, dentro había un reloj de plata con correas de cuero rojo, extravagante como Kiba y caro como el rubio podía permitirse.
"Es el de la joyería del centro" Dijo Kiba.
"Exactamente, pensé que iría de acorde con tu nuevo puesto" Naruto sonrió, sabía que con eso lo ganaba.
"Muy presuntuoso Uzumaki… ¿Estas tratando de comprarme?"
"¿Funciona?"
"Totalmente – dijo poniéndoselo – aunque es algo irónico, supongo que un reloj te vendría mejor a ti que a mi"
"Vamos Kiba, pareces una novia dramática"
"Llegaste tarde a mi fiesta sorpresa"
"Pero valió la pena ¿Qué no?" Y se dio una vuelta: traía puestos esos jeans que Kiba le había regalado la navidad pasaba, esos que Naruto sentía tan entallados y que Kiba le rogaba se pusiese.
"Bien, entra – abrió la puerta – pero solo porque te mueres por verme bailar y no esconderás tu deleite con tan poco espacio en esos pantalones" Le miro la entrepierna.
"Vamos adentro antes de que te tome aquí en las escaleras" Y le dio una nalgada al moreno.
Kiba lo miraba, ni siquiera sonrió.
"Hey, que en serio lo siento, no quise llegar tarde… no te enojes Kiba"
Kiba metió la mano en su bolsillo y saco una cajita aterciopelada roja, Naruto sabia perfecto lo que aquello significaba y una risa nerviosa le salió sin querer.
"Oh, pero Kiba… ¿No es algo pronto para que demos el siguiente paso? jeje" Tomo la cajita y la abrió.
Dentro había un hermoso anillo de oro blanco con un solitario.
"Esa es la razón de mi enojo… ha estado en mi bolsillo toda la semana y hoy que me decidí a proponérselo a Hinata, hacen toda una fiesta que no deja lugar para hablar con ella a solas, sepa Dios cuanto me tomara para reunir valor de nuevo"
Naruto esperaba que mucho ¿Cuál sería la manera más sencilla de decirle al Inuzuka que la tierna Hinata era una arpía bipolar que le había declarado la guerra al rubio esa misma tarde? Bueno no exactamente la guerra, pero algo había mal con esa chica y no era solo intuición.
"¿Estas seguro de esto, Kiba?" Naruto le regreso el anillo.
"Naruto, Hinata es dulce, tierna y comprensiva – si claro,replico el rubio mentalmente – ella no reclama todo mi tiempo como lo haría cualquier mujer, es joven y me quiere, además estoy a un paso de los 30…"
La cuestión de la edad no era problema exclusivo del Uzumaki, como lo veía.
"En fin, siento el drama…vamos adentro" Y Kiba entro, con Naruto tras él.
Adentro habían más personas de las que Naruto podía soportar, las multitudes nunca habían sido lo suyo y mucho menos esas que estaban tremendamente ebrias. Podía ver solo universitarios, aun faltaban dos horas para media noche pero todos ya estaban ebrios y bailaban con sus parejas, el mundo parecía empeñado en dejarle claras esas dos cosas: eres viejo y estas solo. Salió al jardín y encontró a Akamaru echado junto a las escaleras del jardín.
"¿A ti también te molesta el ruido, Akamaru?" acaricio tras las orejas al can.
"¿Estas consciente de que el perro no te entiende? – Neeji estaba recargado contra una pared, fumando – no, si para tonto no se estudia.
"No, pero bien podrías dar cátedra"
Ambos se quedaron en silencio, sería casi total si la estruendosa música no traspasara las paredes y cristales que retumbaban. Neeji encendió otro cigarro apenas piso la colilla del otro. Naruto vio pasar a Hinata de la mano de Kiba y los vio subir las escaleras, claramente rumbo a la habitación del destejado. La imagen del anillo regreso a su mente, no podía culpar al chico de no querer quedarse solo, el mismo sentía ese temor últimamente, pero ¿Era eso una buena razón para que su amigo se casara? o más bien ¿Sabia con quien se estaba casando?
"¿Me regalas un cigarro?" le pidió a Neeji.
"¿No puedes comprarte los tuyos?"
"¿Sabes qué? Olvídalo, eres un idiota" Y se dio la vuelta.
Neeji le extendió un cigarro y el encendedor, Naruto dudo y lo acepto después. Se recargo en la misma pared que el chico y vio el cigarro. Miro interrogante a Neeji.
"Son porros, no cigarros"
"Si, se lo que es pero…"
"Si no lo quieres, dámelo" se lo quito al rubio.
"¡No, no!" Y Naruto se lo arrebato de nuevo. Trato de encenderlo.
Neeji dejo escapar una risa leve, Naruto lo miro inmediatamente quedando atrapado, el moreno le quito el porro y le mostro como encenderlo. Dio un par de caladas y se lo dio al rubio.
"Aquí tienes"
Naruto aun lo miraba con los ojos como platos, tomo el porro y Neeji lo miraba expectante. Naruto lo agarraba como un cigarro y dio una calada ahogándose como un idiota, Neeji soltó otra carcajada.
"En tu vida habías probado la marihuana ¿Verdad?"
"No soy vicioso"
"Ni yo, pero bajan el estrés de vez en cuando"
"Supongo que tu de vez en cuandoes más bien un todos los días"
"¿Por qué supones eso?"
"Por tu cara de mala leche, tu adorablepersonalidad y ese ceño fruncido"
"Pareces saber mucho de mi"
"No en realidad, pero tengo experiencia con los bastardos como tú"
Neeji tenía una sonrisa arrebatadora y Naruto deseo no haberla provocado, ese chico parecía despedir feromonas con cada movimiento y expresión, el rubio esta comprendiéndolo y desgraciadamente estaba visualizando al castaño en un plano sexual. Sacudió la cabeza tratando de sacar esa imagen de su mente, claramente la sequia le estaba afectando, no iba por ahí pensando en acostarse con cada persona que veía pero claramente ese chico le estaba haciendo fantasear por una razón más fuerte que los efectos de un buen porro. Era esa personalidad tan familiar…
"¡Cof, cof!" se ahogo de nuevo con el porro.
Y Neeji rio de nuevo.
"¿Quieres acostarte conmigo?"
¡¿Qué mierdas había en el porro?! Había dicho eso en voz alta. Neeji dio una tremendamente larga calada al porro y se lo termino. Dejo ir lentamente el humo de su boca, Naruto seguía viéndolo.
"¿A tu departamento o al mío?" Respondió Neeji.
Y fue todo lo que se dijo, salieron de ahí con total calma y sin necesidad de despedirse del festejado o su novia, claramente estaban ocupados en el segundo piso. Subieron al auto de Neeji que estaba estacionado junto a la puerta, tomaron el camino y durante el trayecto Naruto se acabo el primer porro, el segundo y uno tercero, el auto era humo por todos lados. Naruto sentía una relajación semejante a la anestesia, podía ver de soslayo una sonrisa prepotente en los labios del conductor, el pelilargo bajo el capote del auto y la brisa le dio en la cara a ambos, haciendo volar la cabellera castaña de Neeji y elevando el efecto de la marihuana en Naruto.
Apenas estuvieron detrás de la puerta y Naruto se lanzo a la boca de Neeji, a mitad de un fogoso beso reacciono y puso dos metros de distancia entre ellos, Neeji respiraba agitado.
"Vaya…"
"No quiero que pienses que soy una fulana" Naruto se sentía avergonzado.
"No lo eres – le tomo atrevidamente la entrepierna – estoy seguro"
La marihuana parecía una buena excusa, sumándole la familiaridad que sentía Naruto con ese chico prepotente y la sequia, tenía una gran y buena excusa para no negarse a ir a la cama con él. Entraron a tropezones a la habitación del castaño y este tiro al rubio en la cama, se quito la camisa y bajo sus pantalones, dejándole ver a Naruto un abdomen perfectamente trabajado, unos brazos que habían pasado buen tiempo en un gimnasio y qué decir del resto.
"¿Vas a seguir babeando o vas a desvestirte, también? – preguntó metiendo los dedos bajo el elástico de sus ajustados bóxers - ¿Y bien?"
Naruto lanzo su ropa a un rincón, junto con cualquier tonta excusa que estuviera a punto de entrarle en la cabeza
