Algunos de los personajes pertenecen a stephenie meyer. La historia como los personajes son de nuestra completa autoria. Señorita Morena y Valeria Vulturi.


CAPITULO 2

(Pov Anny)

Cuando despierto mi vista se ve nublada por la imponente imagen que tengo justo enfrente de mi Hannival Casannova, sin ropa dormido a mi lado, su pelo está enmarañado y en esta visión es lo más parecido a un joven niño de lo que haya visto jamás sus cejas están relajadas y su expresión también, hace un día bonito, un pequeño gemido sale de su garganta y me pregunto que está soñando.

Es mi marido, recuerdo lo apresurado que ha sido todo a penas nos conocemos pero también sé que debo estar feliz por tenerlo muchas lo codician y es total y absolutamente mío.

Avanzo mi mano con un poco de miedo, y todo el tatuaje de su cuello, se mueve un poco pero sigue dormido. Me acerco bajo la sábana de color negro que nos cubre, estoy desnuda al igual que él, poso mis labios en el tatuaje y espero a que se despierte, sus ojos se abren poco a poco y se fijan en mí al principio

siento un poco de miedo pero luego veo que me rodea con su brazo y me acerca a él, cierro mis ojos cuando estoy tan cerca de Hannival, es tan grande y poderoso, es un Casannova sí señor, alguien a quien estoy dispuesta a entregar todos los años de mi vida.

Noto algo en mi cadera y miro hacia abajo con discreción me sonrojo y poco al ver de qué se trata, me acerco un poco a él muy sutilmente y lo escucho gemir.

-¿Que harás con esto pequeña?- me susurra-.

"Sé perfectamente lo que hacer, tú me lo has enseñado"-.

Lo cojo con dulzura y su boca se abre en una "o" y sus ojos se ponen en blanco unas décimas de segundo, me encanta tener este control sobre él y la palabra MÍO retumba en mi cabeza como algo muy seguro, algo que está en mí.

(Pov Judith)

Abro los ojos y estoy en la habitación que Troy ha habilitado para mí, me ha dejado muy claro que no le gusta que duerman con él y lo respeto, por el momento aún que me gustaría mucho que durmiese conmigo, me levanto y veo el reloj de color verde pálido colgado frente a la cama son las siete de la mañana pasadas en cuatro minutos. Cojo a mi muñeca y me levanto adormilada, entro en el baño y me doy una ducha dejando a Clara en el lavamanos, cuando salgo doy un respingo asustada al verle en la puerta, me mira tan fijo y está tan quieto que tengo que ver como su pecho sube y baja para saber que es real, que está frente a mi y respirando. Cojo una toalla y me envuelvo con ella, mis mejillas están rojas y no sé qué decir. Cojo a mi muñeca otra vez y le miro con el pelo goteando sobre mis hombros.

Me hace un gesto con la cabeza y sé que él no quiere que me peine sola, me siento donde me indica con un gesto de su cabeza en silencio. Dos completos extraños viviendo en la misma casa, no habíamos tenido sexo desde nuestros encuentros furtivos hace ya un par de semanas, desde que nos casamos, no me había tocado y me había hablado cosas muy precisas.

Se acerca mí y me seca como lo haría con una muñeca me limito a estar quieta y mirarle. Dejo la muñeca sobre la cama y sus dedos pasan por mi vientre, mis piernas se abren un poco estoy ansiosa porque me toque y desde que lo conozco juraría que ha sonreído.

-¿Por qué no podemos dormir juntos?-.

-No estoy acostumbrado a dormir con nadie-.

-¿Por qué?-.

-Porque no me gusta-.

-Soy tu esposa...-.

-Te estoy tratando como mejor se Judit-.

Mi nombre en sus labios es como una cerilla encendida y tengo que reprimirme para lanzarme contra él porque sé que eso no le gusta, nada de anticipación, tengo que ser dócil y esperar a que él se acerque no al contrario.

-Vamos a desayunar-.

Asiento y me levanto.

-¿Y mi ropa?-.

-Sin ropa, no hay nadie-.

Asiento y me enrojezco un poco pero le sigo abrazando a Clara que nos acompaña a desayunar.