DISCLAIMER: Ninguno de los personajes de Naruto me pertenece, todos son propiedad del señor Masashi Kishimoto

La mañana del 25 de diciembre era de todo, menos grata o calmada. El escenario de la casa de los Uchiha era uno digno de tragedia, muy temprano cuando el alba apenas asomaba por las calles de Japón, el ruido ensordecedor de manos golpeando la puerta, despertó a todos en casa, había un alboroto en la estancia donde los gritos de Ten-ten se mezclaban con los de otra mujer y un hombre mayor.

"¡Tráeme a mi nieto ahora mismo!" Gritaba enfurecido el hombre.

"Señor, no puedo hacer eso… vera…" Ten-ten le tapaba el paso en la entrada.

"¡Que insolente!" Grito la mujer y empujo a la chica.

Por las escaleras venia bajando el señor Fugaku abrochándose la bata de dormir y su mujer tras él, en las mismas condiciones, encontraron la escena en el recibidor. La pareja hiso a un lado a la castaña y fue directo a los señores de la casa.

"Señor Uchiha, trate de detenerlos pero…"

"Está bien, retírate Ten-ten" Le ordeno a la chica que obviamente estaba recién salida de la cama.

"Sí, señor" Y salió del recibidor.

"Quiero que me traigas a mi nieto ahora mismo, Fugaku" Ordeno el hombre.

"Kisazhi ¿A qué debo tu visita?" Pregunto firme el señor de la casa.

"Te lo acabo de decir ¡Vengo por mi nieto!" Dijo en voz alta.

"Pero esas no son maneras" Le dijo Fugaku.

"Si hubieran llamado ayer podría haber tenido listo al niño, ahora está durmiendo" Intervino Mikoto.

"¡Yo voy por mi nieto!" Dijo Mebuki y paso al lado de Mikoto, como si nada.

"¡Tráelo mujer y nos marchamos ahora mismo!"

"¿Qué está pasando aquí?" Pregunto Itachi que detuvo a Mebuki en las escaleras.

"Pasa que me llevo a mi nieto ¡No pasara un segundo más en esta casa!" Respondió el abuelo materno.

"¿Qué dices, Kisazhi?" Pregunto Fugaku.

"Lo que oíste Fugaku y ten claro que tomare las medidas que sean necesarias, pero mi nieto no estará un segundo más en esta casa, ni con esta familia"

"Se olvidan del niño por 3 años y de repente vienen como si nada para llevárselo ¿Están locos? No tienen derecho" Grito Itachi.

"¡Claro que sí! – dijo la abuela materna – a eso venimos ¡Por nuestro nieto! ahora ¡déjame pasar!" Exigió a Itachi.

"Exijo que respeten mi casa y me digan ahora mismo la razón de este asalto" Exigió Fugaku.

"¡Aquí está tu razón, Fugaku! – Dijo Kisazhi lanzándole un periódico al pecho - ¡Primera plana!"

"¡Oh… por Dios!" Dijo Mikoto llevándose la mano a la boca.

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Las aves de la mañana de navidad estaban haciendo un coro que sonaba infernal en los oídos de cualquier persona que pretendiera dormir un poco más y en cambio estaba siendo taladrada acústicamente, sumándole una tremenda resaca. El gruñido femenino turbo el sueño del chico y se movió un poco más en su lugar hasta que logro abrir los ojos, tenía una sonrisa en el rostro, mientras se despertaba bien extendió su brazo y palpo bajo las sabanas: un estomago plano, subió un poco más y se encontró con dos protuberancias suaves, frunció el seño y bajo la mano hasta debajo del ombligo, pasando por la pelvis lampiña y sin encontrar nada, palpo un par de veces más y nada. Abrió los ojos de golpe y el susto fue tremendo.

"¡Aaah!" Grito perdiendo el equilibro y cayendo de un sonoro golpe al suelo, fuera de la cama.

Instantáneamente la otra persona en la cama se despertó perturbada y se encontró con la escena, procesando: Sasuke estaba en el suelo, con cara de susto y desnudo, Karin estaba en la cama, con resaca y desnuda… ¡Click!

"¡Aaah!" Gritaron ambos de nuevo.

"¿Qué haces en mi cama? ¿Por qué estas desnuda?" Exigió el Uchiha.

No era difícil hacer conjeturas, la chica se envolvió en la sabana y fue directo al baño. Ahí expulso como poseída todo lo que le había metido a su cuerpo la noche anterior, Sasuke se puso de pie muy confundido y sintió el peso del mundo sobre él, un mareo terrible y boto todo lo que su cuerpo no quería, justo en el cesto de basura al lado de la cama. Había un olor a tabaco en el cuarto y junto a un par de colillas de cigarro, una nota. Por alguna razón un recuerdo confuso que involucraba a una cabellera rubia, asalto la mente de Sasuke y la leyó inmediatamente.

"Si quieres de vuelta tus tarjetas, quiero mi dinero antes del medio día… - leyó Sasuke en voz baja – posdata: vaya amiga la tuya, cuida a esa pelirroja, es fuego puro"

Si el canto de los pájaros en la ventana no era lo bastante molesto a eso había que añadirle más: cruda monumental, vomito mañanero, ascos, mareo y recuerdos fragmentados.

"No me jodas" Susurro Sasuke arrugando el papel y dejando caer la cara en el cesto, donde impactado por el olor del vomito, vacio un poco más.

Luego de unos minutos las arcadas de Karin dejaron de escucharse dentro del baño, para siguientemente escucharse el correr del agua en la regadera. Luego de 15 minutos, en la sala estaba sentada la pelirroja, vestía una camisa negra de Sasuke que cubría hasta la mitad de sus glúteos y debajo llevaba unos calzoncillos del chico. El azabache venia con el pantalón del pijama y secándose el cabello con una toalla pequeña, se sentó al lado de su amiga sin atreverse a mirarla. Ella le acercó una taza de café.

"Cargado, para la cruda – le dijo Karin – y sin azúcar… como te gusta" Intentaba sonreír.

"Gracias" Dijo secamente y bebió un sorbo.

"¿Sabes? por alguna razón me imaginaba este escenario de una manera diferente – dijo riendo – ya sabes, desayunando juntos, yo vistiendo tu ropa y eso… pero después de dormir juntos" Estaba muy nerviosa.

"¿Me estas diciendo que no estaba en tus planes un trío con los dos tipos más sexis que has conocido?"

"¿Me estas diciendo que no te preocupa lo que paso anoche?" Le interrogo nerviosa.

"No – se recargo en el sofá y se tapo la cara con la toalla – estábamos ebrios, muy ebrios… además tu lo dijiste ¿Qué no? rollos de una noche, solo fue sexo, tranquila…"

"Si, pero quiero decir… dormiste… probablemente… quizá tuviste sexo conmigo, Sasuke-kun" Le dijo preocupada.

"Lamento decirte que sea o no verdad, sigo siendo gay…" Dijo sonriendo, cada vez se sentía más natural decir aquella palabra.

"Lo sé – dijo más relajada – Sasuke-kun" Lo llamo sentándose en sus piernas.

"¿Qué?" Pregunto calmado.

"Escúchame – le quito la toalla del rostro, el chico la miro – no quiero que nada cambie entre nosotros" Le dijo acariciándole el cabello con un gesto fraternal.

"No lo hará – le dijo incorporándose y tomándole una mano – eres mi amiga, lo de anoche fue… una aventura, bueno no recuerdo nada de lo que paso – dijo confundido – pero tenlo por seguro que todo entre tú y yo, sigue igual, tonta…" Le dijo muy serio.

"Pero Sasuke-kun…" Alego.

"Sasuke-kun nada – le beso el dorso de la mano – sigues siendo la insoportable pelirroja solterona amiga mía y eso es todo, aquí nada cambio" Le dijo con una sonrisa petulante.

"¿Tenias que mencionar la parte de mi soltería?" Pregunto algo irritada.

"Si, ahora bájate – le dio una nalgada y la chica se bajo de sus piernas – y ve a preparar el desayuno romántico y cursi del que hablabas, quiero la experiencia completa" Dijo riendo.

"Como digas mi amor" Dijo más relajada y entro a la cocina.

Sasuke dejo de sonreír en cuanto perdió de vista a su amiga, tomo la taza de café y la bebió mientras daba vueltas de un lado a otro en el pasillo. No tenía nada claro de la noche anterior, probablemente había dormido con Karin, no podía asegurar nada, pero ahora necesitaba buscar al chico y recuperar sus tarjetas, el stripper seguro estaría en su trabajo esa misma noche y quizá hasta le aclararía la locura de la noche anterior. Seguía en el corredor, Karin estaba haciendo ruido en la cocina.

En el mueble del recibidor, hasta arriba: estaba aquella foto vieja, no se atrevía a poner el marco boca arriba por que terminaba sacando el papel viejo y desgastado, acariciaba la foto y contra su orgullo había derramado un par de lagrimas en ocasiones, precisamente cuando su hijo lo encontraba y preguntaba la razón. Su hijo, tenía que llamar a casa y preguntar como amaneció el pequeño. Fue al cuarto y reviso entre su ropa y las sabanas, junto a su celular encontró un plástico negro, le tomo un par de segundos entender que era la envoltura de un condón, encontró otra más en el piso mientras limpiaba un poco y desafortunadamente el contenido de los paquetitos también. Ambos usados: uno anudado y el otro… roto.

"Tiene que ser una broma"

Estaba perdiendo los nervios cuando escucho vidrio rompiéndose en la cocina, tomo los condones con un trozo de papel higiénico y los tiro en el cesto del baño para correr inmediatamente a la cocina. Había un vaso roto en el suelo y jugo derramado. La pelirroja tenía el rostro desencajado y el periódico en las manos, en cuanto Sasuke se acercó, ella arrugo el periódico contra su propio pecho.

"¿Qué paso? – se acercó a ella y la chica retrocedió - ¿Karin dime que sucedió?"

"Nada" Argumento rápidamente.

"Karin… ¿Qué me estas escondiendo?" Pregunto acusándola mientras daba un paso hacia la pelirroja y ella seguía retrocediendo.

"Na-nada Sasuke-kun" Repitió hasta que choco su espalda con el zinc de la cocina.

Antes de que el azabache lograra arrebatarle el periódico a su amiga, el teléfono de la casa timbro. La pelirroja corrió a responder y del otro lado de la línea se escuchaba el llanto de una mujer, un hombre mayor e Itachi al teléfono.

"Sasuke ¡Tienes que venir a casa ahora mismo!" Exigió el mayor.

"Soy Karin, Itachi…" Respondió nerviosa.

"¡Karin vamos a necesitarte, trae a mi hermano ahora mismo!"

"Veras… creo que no podre ayudar esta vez…" Se excuso muy apenada.

Sasuke se acercó y arrebato el periódico de las manos de su amiga y sus ojos se abrían de sobremanera mientras leía la primera plana del periódico.

"¿Qué? ¿Acaso no has leído el periódico?" Pregunto Itachi muy exaltado.

"Si… y ahora lo acaba de leer Sasuke – muy nerviosa la pelirroja le dio el teléfono a Sasuke – es tu hermano"

Sasuke arrugaba el papel entre sus manos mientras tomo el teléfono y respondió.

"Creo que tenemos un problema" Dijo Sasuke.

"Si acabas de leer el periódico déjame decirte que tenemos uno mucho más grande que ese"

Sasuke guardo silencio y escucho a su madre sollozar.

"¿Qué le pasa a mamá?"

La mujer tomo el teléfono de las manos de su hijo mayor y le dio la noticia a su hijo menor entre sollozos.

"¡Sasuke! ¡Fugaku-kun! ¡Sus abuelos!" gritaba muy perturbada.

"¿Qué? ¿Qué pasa con mi hijo, madre?" Pregunto exaltado.

"Hijo – Fugaku tomo el teléfono – los padres de Sakura han venido esta mañana e intentaron llevárselo"

"¿Qué? ¿Pero donde esta mi hijo, ahora?"

"Una trabajadora social se lo ha llevado, los Haruno quieren llevar esto a los estrados, quieren quitarte la custodia de tu hijo" Dijo muy serio.

Sasuke no cabía de la impresión. La pelirroja respondió su celular con una expresión muy preocupada, esa llamada ya la esperaba, en voz baja asentía a cada cosa que le decían mientras no dejaba de mirar a Sasuke de la misma forma.

"Voy para allá" Dijo el azabache y colgó.

"Sí, señor Hummer" Dijo la pelirroja y colgó.

"¿Tu jefe?" Pregunto Sasuke aturdido.

"Tengo una hora para presentarme en el bufete y firmar mi renuncia y mi licencia está detenida hasta nuevo aviso" Dijo disculpándose con su amigo.

"No me jodas…" Pidió golpeando la cabeza contra el muro.

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Al otro lado de la ciudad en el departamento de Hinata y Kiba había un par de sobrevivientes despertando en una habitación del segundo piso, como otros invitados en el resto de la casa. Naruto intentaba abrir los ojos sin poder recuperar el sueño por el calor que sentía y es que un pesado cuerpo estaba sobre la mitad del suyo, sin poder evitarlo se acurruco contra el otro cuerpo y acaricio el trasero de su compañero de cama.

"¿Lo disfrutas Naruto?" Pregunto severo el mayor.

"Hm como no tienes una idea" Respondió con un ronroneo.

"Hina… que traviesa jaja" Decía la voz cerca de él, pastosa y dormida.

Naruto abrió los ojos y vio a Kiba prácticamente sobre él, su mano estaba en el trasero del chico dormido y su novio en el marco de la puerta de brazos cruzados, con una expresión muy molesta. El rubio balbuceaba cosas inentendibles para disculparse con su novio y en eso Kiba despertó y sonrió al ver su amigo para instantáneamente darse un golpe en la cara.

"No me digas que nos volvimos a acostar" Pidió el moreno.

"¡¿Qué?!" Exclamo Hinata en la puerta, detrás de su primo que estaba con los puños cerrados.

"Eto… Kiba" Dijo Naruto muy apenado.

"¿Esa fue Hinata, cierto?" Pregunto sin querer darse la vuelta hacia la puerta.

"Basta, me largo" Dijo Neeji y se dio la vuelta saliendo de ahí a toda prisa.

"¡Neeji! espérame" Pidió Naruto corriendo tras él y al cruzar el marco de la puerta, Hinata lo hiso una vez más: lo siguió con la mirada como si ciertamente pudiera verlo y aquella mirada era una cargada de odio, pero Naruto decidió dejar eso para más tarde.

"Hina… cariño" Rogo Kiba saliendo de la cama para tomarla de la mano.

La chica estaba ardiendo de cólera.

"Anoche no dormí con Naruto, mírame estoy vestido totalmente" Se disculpó tratando de sonreír.

"Pero si lo hiciste antes – le dijo tratando de guardar la calma – me mentiste"

"Tú también me mentiste Hinata – dijo severo y tomo la barbilla de su novia para encararla – se perfectamente que no estas ciega"

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Naruto estaba sentado en el sofá de la sala tamboreando los dedos en su rodilla mientras esperaba a que su novio saliera de la ducha. Cuando llegaron al departamento, el rubio entro tras Neeji que había llegado primero e iba tirando la ropa por el pasillo, mientras caminaba a pasos agigantados hacia la ducha, llevaba ahí más de 20 minutos y Naruto empezaba a pensar que su novio no quería ni verlo. Obviamente los primeros minutos había estado desesperado por pedir una disculpa a su novio, pero hacia 5 segundos había tomado el periódico que deslizaron en el buzón de la puerta, había leído el titulo del primer encabezado como toda la ciudad había echo para esas horas, seguramente. Y bueno, ahora solo sentía unas ganas de matar mezcladas con ansiedad…

"¿Sigues aquí?" Exclamo su novio exasperado, había salido de la ducha y venia en calzoncillos secándose su larga cabellera.

"Fuiste tú ¿Verdad?" Pregunto el rubio sin mirarlo y le extendió el periódico.

"Ah, si… se suponía que fuera tu regalo de navidad – Naruto lo miro con furia – pero pensé que escogerían una mejor foto o un titulo menos comprometedor, Empresario de día, cazador de stripper de noche" leyó e inmediatamente rio.

Neeji había preparado aquello para exponer ante el mundo a su colega y compadre, para demostrarle a Naruto que si no era de esa manera, su ex novio no saldría nunca del armario, que un tipo así simplemente no valía la pena, nunca hablaban del pasado del rubio y Sasuke, mas sin embargo Neeji creía fervientemente que Naruto odiaba en secreto al azabache.

"Eres un jodido hijo de puta, Neeji"

Bueno, quizá no tanto.

"¿Te das cuenta de lo que acabas de hacer?" Pregunto Naruto con un tono amenazante.

"Un gesto lindo para ti, pero obviamente no lo vez de la misma forma"

"¡Ja! ¿Un gesto lindo? ¿Te parece un gesto lindo exponer a Sasuke de esta manera?"

"Yo solo hable con una reportera sobre la orientación del Uchiha, nunca pensé que tomarían este tipo de foto – miro la fotografía de Sasuke cargando a una pelirroja con la ayuda de un stripper en el estacionamiento de un nuevo bar gay en el centro de la ciudad – no pensé que fuera del tipo de hombre que paga por sexo"

"Y yo no pensé que estuviera saliendo con un idiota egoísta como tu … - Neeji lo miro confundido – no lo hiciste por mí, ni por la idea retorcida que tienes de que seguramente amaría ver a Sasuke humillado públicamente… lo hiciste por ti Neeji… lo hiciste por qué no soportas el hecho de que haya cancelado la cena con mi abuela"

Neeji guardo silencio, realmente estaba sentido ya que durante la noche anterior el rubio cancelo de última hora el compromiso para cenar con su abuela, Naruto le había explicado a Neeji que apenas llevaban poco y que sentía que iban muy rápido, mientras le pidió aquello con sus ojitos suplicantes, el castaño ya tenía el celular en mano para comunicarse con la reportera. Porque no importa que tanto cariño le mostrara su novio, o que tanto le jurara que era especial. Neeji sabía perfectamente que Sasuke había dejado un lugar disponible y que por más que el mismo se esforzara, no podía llenarlo y con este ultimo desaire, sentía que ni siquiera podía ocuparlo. Tenía dos meses luchando con un fantasma.

"Naruto tu no me amas…" Dijo sin más.

"Neeji, no estamos hablando de eso" Respondió el rubio tomando asiento.

"¿No lo entiendes? ¡De eso se trata todo esto!"

"No Neeji, se trata de que acabas de arruinar la imagen pública de Sasuke"

"¿Y eso a ti que te importa?"

"Fue una inmadurez de tu parte, no entiendo ¿Por qué dañar a alguien que no te ha hecho nada?"

"Oh claro que me ha hecho algo…"

"No Neeji, esta es la tercera vez que lo haces"

Neeji lo miraba fijo con enojo contenido.

"Nuestro primer mes ¿Lo recuerdas? me sacaste del restaurant a mitad de la cena solo porque te mencione que alguien me lo había recomendado hace tiempo, automáticamente asumiste que se trataba de Sasuke y te apresuraste a sacar conclusiones, te pusiste como loco y terminaste sugiriéndole un mal negocio a propósito… - Neeji no se defendió de aquella acusación – después cuando te fuiste de viaje y te dije que estaba en camino a una cita con un amigo que no veía hace tiempo tomaste el jet de tu compañía para venir a buscarme, jurando que ese amigo del que hable era Sasuke…"

"¡Y qué casualidad que cuando llegue, tu amigo te llamo para cancelar!"

"Fue solo una coincidencia Neeji, solo eso y nada mas aparte de tu paranoia"

"¡Estoy luchando con un fantasma!"

"Estas tirando golpes a ciegas, no tienes que luchar contra nadie por mí, me tienes, - se acerco a su novio – estoy aquí, contigo ¿Es que acaso no me ves?"

"Naruto… ¿Puedes jurarme que ya no sientes nada por Sasuke?"

El rubio estaba buscando una respuesta coherente, porque justo esas palabras, justo esa pregunta, se la esperaba hace tiempo y de repente no tenía una respuesta clara, ni siquiera tenía una respuesta. Neeji tenía cara de no querer esperar por ella. El móvil de Naruto – siempre oportuno – vibro en su bolsillo trasero, respondió en el momento ignorando la mueca que hiso su novia, así fueran 2 segundos, tenía tiempo para pensar en la respuesta.

"Buenas tardes, diga" Respondió sin reconocer el teléfono celular.

"¿Licenciado Uzumaki?"

"Si, el habla"

"Requiero de sus servicios…" Dijo el hombre dudando.

"Me temo que hoy tengo libre el día, pero puede pasar mañana por mi despacho y agendar una cita con mi secretaria"

"No, tengo que verlo hoy, es urgente"

"Me imagino que sí, pero hoy no puedo señor… ¿Cuál es su nombre?"

"Uchiha… Itachi Uchiha"

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Shizune había tocado el timbre hacia menos de 1 minutos y la mujer a su lado, dudaba sobre regresar al auto y largarse de ahí en ese momento o esperar a que abrieran las puertas de la casa. Le había tomado semanas decidirse a dar a aquel paso y específicamente animada por su pareja fue que termino ahí esa mañana, esa fría mañana del 25 de diciembre. En las puertas de la casa de Minato, la casa de su hijo.

"Tsunade – le llamo su hermosa morena – recuerda el por qué estas aquí"

"Por que me arrastraste, prácticamente" Bufo cubriéndose más con su abrigo.

"Si, pero principalmente por tu hijo" Le dijo severa.

No había necesidad de recordarle lo que vería una vez dentro de la casa. La ama de llaves que les abrió la puerta ni siquiera pregunto quienes eran, después de todo esa mujer había servido en aquella casa desde que Tsunade llego a vivir con su hijo, el pequeño Minato. Caminaron tras ella hasta la habitación de la planta alta, Shizune presiono sus labios en un fugaz beso sobre los de la rubia y le sonrió para animarla. La puerta se abrió y toda la entereza de Tsunade se vino abajo al ver aquella escena: un tanque de oxigeno al lado de la cama, una maquina controlando la presión y latidos del cuerpo inerte en la cama y una sonda alimentando a su hijo por intravenosa. Ese no era Minato, era una copia gris, vieja y desgastada de él. Pasaron un par de minutos en los que ambas mujeres lo miraron, antes de que despertara y sus parpados arrugados se entornaran para reconocerlas, pasó de Shizune a la rubia para sonreír débilmente y estirar una mano temblorosa. Los pasos de Tsunade la sorprendieron llevándola de inmediato a sostener la mano huesuda de su hijo. Uno creería que por ser médico, la mujer debía estar acostumbrada a todo aquello, pero por mas años que haya estado en contacto con enfermos y moribundos, nada la había preparado para ver a su propio hijo muriendo. Muriendo sin poder hacer absolutamente nada para salvarlo.

"Al final… - tocio un poco – al final as…"

"No te esfuerces Minato" Sugirió Shizune y sus instintos de enfermera la llevaron a acomodarle la almohada y ayudarlo a reincorporarse.

"Al final has venido…" le dijo con vos rasposa a su madre.

"Pretendía traer a tu hijo conmigo…"

"Na… Naruto"

"Si… - el mismo que echaste a la calle por amar a un hombre, ese mismo que diste por muerto, sintió ganas de gritarle, pero la mirada de Shizune era indulgente – a tu hijo Minato"

"Pero se quedo en el departamento de su novio anoche" Dijo sin titubeos la morena.

Minato sonrió con nostalgia.

"Quiero ver a mi… hijo… necesito – tocio de nuevo – necesito pedirle perdón…"

Se veía la necesidad en cada una de las palabras del hombre y sin duda quería pedirle perdón de rodillas a su hijo, o por lo menos en su lecho de muerte, no podía irse sin ver a los ojos de Naruto y saber que no le guardaba rencor. El nunca estuvo de acuerdo en ver a su hijo lejos de su hogar, es más, ni siquiera pudo opinar ya que su mujer orquesto todo aquel numerito en solitario, y él como siempre, solo la dejo ser, solo la dejo seguir adelante con aquello mientras digería la noticia de que su hijo se había enamorado de otro hombre. Aquello le tomo 5 años de meditar y 1 más de cáncer fulminante para reaccionar y pedirle a su mujer que buscase a su hijo por piedad…

"¿Qué rayos hacen estas mujeres aquí?"

La pelirroja estaba furiosa, Shizune inmediatamente la encaro. Saco de su bolso un sobre manila y se lo entrego.

"¿Qué es esto?" Pregunto molesta.

"Una demanda, querida nuera" Dijo Tsunade.

"¿¡Que!?"

"Por malversación de bienes entre otros cargos – le aclaro Shizune – te hemos estado observando, has estado muy ocupada recientemente…" Le dijo dejando el comentario en el aire.

Kushina entendía perfectamente a que se referían aquellas dos. Pero no lo admitiría, no frente a su marido. Intercambio miradas con ambas mujeres y salió de ahí.

"Voy a revisar esto, en mi alcoba" Y se retiro rápidamente.

"¿Crees que lo hará?" Pregunto Shizune al oído de su pareja.

"Por supuesto que no – apretó la mano de su hijo, que no se percataba de nada – seguramente ya está en el auto camino al aeropuerto"

"¿Tu lo crees?"

"Su alcoba está en la otra habitación y adivina que, la caja fuerte también"

"Oh…"

Y en ese momento escucharon arrancar un auto, ambas mujeres se miraron. Minato estaba solo, lo cual era mejor que con esa arpía. Ahora había que buscar la manera de decirle todo aquello a Naruto, quizá guardaba rencor a sus padres, pero debía perdonarlos, al menos a Minato que eso era lo que quería o también a Kushina aunque eso a ella no le interesaba e iba camino al aeropuerto para irse del país con el amante que tenía desde hacía dos años, porque era seguro que no metió mano sola en los negocios y cuentas de su marido, lo que la pelirroja no sabía era que su amante joven y atractivo era también un caza fortunas, en cuando la de ella se terminara, el hombre la desecharía. Ese sería un buen final feliz.

"Llama a la casa Shizune, diles que me arreglen una maleta con mudas de ropa y la traigan… - se sentó al lado de su hijo en la cama – me quedare un par de días con el"

"Y también avisare en el consultorio, regreso en una hora ¿Está bien?" Puso sus manos en los hombros de la rubia.

"Claro" Dijo sin mirarla.

Shizune salió de ahí. Tsunade miraba a su hijo contemplando como un cáncer le hacía ver al rubio mucho más anciano de lo que realmente era, quería permitirse un mimo de esos que nunca le dio cuando era niño y en cambio simplemente estrujo con cuidado su mano e hiso lo más prudente. Le conto acerca de lo bien que lo llevaba Naruto, del hombre en el que se había convertido y que había estudiado leyes como su padre y ejercía por independiente.

"Y se ha convertido en todo un hombre, Minato – su celular vibro y respondió – es el ¿Se puede saber dónde has estado mocoso?"

Tan cariñosa como siempre.

"Abuela ¿Te importa si uso tu despacho para un asunto de trabajo?"

"Naruto, es navidad… oye ¿Estas en casa?"

"Si… ¿entonces puedo o no?"

"Si, pero ¿Qué paso con tu novio?"

"Lo mismo que con tu juventud, anciana" Y colgó.

"¡Abrase visto! – exclamo furiosa y sonrojada – y si, ese era ¡Tu mocoso grosero e inmaduro!"

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Cuando lo recibió en la puerta lo saludo formalmente y lo guio hasta el despacho, mantuvo las formalidades a tal punto que pudo estar seguro de que el tener al Uchiha frente a él, no era más que una coincidencia.

"Lamento tener que haberlo citado en casa pero mi despacho está cerrado y los restaurantes también"

"No se preocupe – agradeció con una seria expresión - Muchas gracias por atenderme, licenciado Uzumaki"

Aunque los motivos del rubio no eran del todo honestos.

"¿Y bien?"

"Sé que se especializa en asuntos familiares, me lo ha recomendado un colega y en este momento requiero de sus servicios con urgencia"

"Explíqueme cual es el problema"

"Una demanda… - Naruto maquino mil posibles causas – por la patria potestad de mi sobrino"

"¿Quiere usted pelearla con el padre?" Pregunto un poco sorprendido.

"En realidad sus abuelos quieren peleársela a mi hermano menor"

Naruto quiso morderse la lengua y aun así hiso la pregunta lo mas profesionalmente que pudo.

"¿Y por qué no ha venido él a entrevistarse conmigo?"

"Me ha pedido de favor que me presentara yo, ya que esta mañana una trabajadora social a recogido a su hijo y el no ha podido verlo, ahora mismo debe estar resolviendo eso"

"Ya veo" Naruto casi suspira.

"Puedo llamarlo si eso está bien para usted"

"¡No! – lo grito – no, es decir, mejor sería hacer el papeleo y estudiar el caso ¿Tiene usted el numero del abogado de la familia Haruno?"

"Si, espere – dijo entornando los ojos – yo no he mencionado el apellido de los abuelos de mi sobrino"

Ok, Naruto ya había metido la pata y aun no era medio día, todo un record.