CAPITULO 5

(Pov Judit)

No es hasta por la noche cuando Troy regresa, no me ha avisado de que se iba y estoy hecha un manojo de nervios.

Cuando se va sin avisar es como si se fuese y nunca más regresase, me preocupa demasiado eso, me preocupa que se canse de mi, que haya otra chica mucho más guapa que yo con un pelo mucho más bonito y unos ojos mucho más brillantes, que le diga que lo quiere y que le haga sentir lo que yo no le hago sentir, eso me preocupa demasiado tanto que hace que sienta un escalofrío.

He preparado la cena y está en el horno, escucho el tintineo de las llaves y como abre la puerta.

Entra y puedo oler que huele a tabaco, a tabaco y a alcohol.

Cierro los ojos y rezo porque no esté borracho, no me gustaría lidiar con eso.

Me levanto del sofá y aún que huele a alcohol no está borracho o si lo está no se le nota.

-¿Huele a comida?- dice en voz baja-.

Asiento y señalo la cocina.

Entra y se sienta maravillado por como la he dejado, me he pasado la tarde colocando todo lo que hemos comprado y limpiando todo, aun que no había nada que limpiar, si algo me intimida en esta casa es el orden y lo clínico que está todo limpiado.

Quiero aprovechar esta cena y que Troy está bebido para hacer preguntas sobre él, quiero saber cosas sobre él pero no se si me las responderá.

Sirvo un plato de pollo al horno con especias y patatas al horno con salsa de soja.

Lo miro y está casi boquiabierto, espera a que me sirva la comida para mi eterna sorpresa y que me siente enfrente de él.

La mesa es negra y no muy grande, tiene solo dos sillas pero para nosotros basta.

Le miro un poco, se que no le gusta que le miren mucho y me lo recuerdo cada vez que puedo a mí misma.

Empezamos a comer en completo silencio, solo el ruido de cuchillos y tenedores tocándose.

-Está muy bueno Judit- dice apremiante-.

-Gracias- sonrío ante el cumplido- ¿Puedo hacerte unas preguntas?-.

Sus ojos me miran advirtiendo "c-u-i-d-a-d-o".

-Claro-.

-¿Por qué no dormimos juntos?-.

-Porque no estoy acostumbrado a dormir con nadie-.

-Pero... antes de que nos casemos dormíamos juntos-.

-Solo hemos dormido juntos dos noches y no quiero que se repitamJudit-.

-¿Por qué?-.

-has dicho una pregunta-.

-Quiero saber cosas de ti-.

-¿Que quieres saber?-.

-¿Donde te criaste?-.

Mis ojos se fijan en los suyos y su expresión se endurece es como si estuviese tocando la flauta frente a una cobra y no le gustase la canción y estuviese a punto de morderme.

Alarga su mano y da un trago al vino que he servido previamente.

-Me crié en la casa de la mistres-.

-¿Quién es ella?-.

-Una mujer que... está muerta-.

-¿Ella era como tu madre?-.

-No, no era como mi madre-.

-¿Te hizo daño?- susurro-.

Él me mira y se queda un largo tiempo sin hablar.

-No lo sé, no he conocido otra cosa-.

Siento que el pecho se me encoje.

-Troy...-.

-¿Qué?-.

-Yo te quiero y no quiero hacerte daño nunca-.

Sus ojos se suavizan pero no dice nada de nada, se me queda mirando y luego vuelve su vista hacia el plato comiendo el pollo.

-¿Por qué no me tocas?- susurro y me duele el pecho tengo un nudo en la garganta que no me deja tragar y las lágrimas a punto de salir-.

-Hice las cosas mal, no volverá a pasar-.

-¿Qué cosas mal?-.

-Tú no querías y yo lo hice, eso no está bien-.

Lo miro sin entender muy bien a que se refiere.

-Termina tu plato es tarde-.

Hago lo que me pide, quiero complacerle que se sienta orgulloso de mí y termino mi plato.

-Muy bien-.

Sonrío cuando lo escucho y se levanta organizado como siempre llevando todos los platos al fregadero los lava y yo lo miro maravillada ¿por qué es tan organizado?.

-Te gusta que todo esté perfecto- esta vez no pregunto, afirmo porque lo sé-.

-Me gusta la limpieza-.

Asiento.

-A mi también-.

Seca sus manos tatuadas y me levanto, quiero tocarle aún que solo sea un poco y recuerdo que no me ha besado desde que nos dimos el sí quiero y fue un beso muy soso me pillo desprevenida.

Alargo mi mano y toco la suya despacio, él se tensa y se queda quieto, me mira y de nuevo tengo que ver como respira para saber que no se ha vuelto de piedra.

-Me gustan tus tatuajes-.

Y eso sale de mi boca antes de que pueda darme cuenta.

Conozco la mirada de Troy y en ese momento arde, me coge del pelo y me arrodilla delante de él, y sé que he hecho algo que no le gusta en absoluto.

-¿Que haré contigo niña?-.

"Lo que tú quieras, ya lo sabes"-.

No me atrevo a mirarle y me miro las manos.