DISCLAIMER: Naruto y todos sus personajes son propiedad del maestro Masashi Kishimoto
Si a Karin le hubieran dicho la noche anterior que estaba mal irse de copas a un bar gay con su apetitoso mejor amigo, Sasuke, ella no lo habría entendido, no habría tomado en cuenta que ambos eran figuras públicas con una reputación que proteger y por supuesto que tampoco habría pensando que estaba mal dejarse ver completamente ebria y subiendo al auto de su amigo junto con un stripper. No, nada de eso habría pasado por su cabecita pelirroja porque estaba tan emocionada de poder tener un buen amigo con quien divertirse (y por el cual ya no sentía un enfermizo amor) que se le pasaron las copas y se dejo llevar, tan se dejo llevar que ahora estaba despedida y le habían detenido la licencia. Se quedo sin empleo, sin poder ejercer por tiempo indefinido, no podría ayudar a Sasuke con el asunto del pequeño Fugaku y para colmo tenía que ir al antro a las tantas del medio día a buscar al stripper con el cual había tenido un trió del cual ni siquiera se acordaba, y si eso no era poco, la cruda estaba haciendo acto de presencia cada dos por tres y la ruidosa ciudad de Japón no le perdonaba un solo segundo.
Condujo hasta estacionar en el lugar mas cercano a la puerta del antro y se aseguro de que no hubiera nadie con una cámara cerca, podía imaginarse en una segunda edición de la primera plana con una foto comprometedora por estar ahí y un titulo amarillista. No tuvo que bajar del auto para hablar con el guardia, el hombre se acerco en plan seductor y con un par de miraditas sexys por parte de la pelirroja, consiguió la dirección del stripper antes de 10 minutos y salió quemando llanta. Un poco más alejado del centro se metió en un área residencial donde la detuvieron en una caseta.
"Lo siento señorita, no puedo dejarla pasar si no me da un nombre" Le explico el guardia.
"Oh vamos, señor oficial – ahí iban los ojitos brillantes – ya le di el numero y la calle"
"Pero no el nombre del dueño de la casa a la que viene – era un hecho, aquel tipo no caería con sus encantos femeninos – sin nombre, no hay pase, lo siento es mi trabajo"
"Entiendo" Suspiro e hiso lo que cualquiera chica madura haría ante una negativa.
Dio la vuelta al auto y regreso por donde venia. Solo para estacionar su auto a unas cuadras de ahí e intentar trepar por el muro más alejado de la caseta. Su destreza gimnastica era terrible y sintió tronar más de tres partes de su cuerpo que no sabía que podían hacerlo, logro trepar hasta subir una pierna por encima de la barda y al lograr posicionar la otra resbalo, fue a dar a la arena con la gracia – nula – que la caracterizaba. Las risitas de tres niños que jugaban ahí la hicieron reaccionar.
"¿Ésta bien, señora?" Pregunto el más pequeño, de unos 6 años de edad.
"Si…" Apretó los dientes por el señora.
"¿Buscas a alguien, pelirroja?" Pregunto aquella voz familiar.
En definitiva el día no iba mejorando.
"Hay millones de personas en el mundo y tengo que venir a toparme con el idiota al que le gusta romper espejos para vengarse de un rasponcito en su auto" Dijo molesta.
"Que casualmente es el mismo al que contrataste anoche" Le guiño el ojo y sonrió mostrando aquellos dientes filosos.
No podía ser cierto. No podía ¿Verdad? Sin decir más, luego de 5 minutos estaba en la casa nada pequeña del stripper-rompe-espejos-de-autos. Se sentó en la sala sacudiéndose la arena del pantalón negro y valorando que tan mal quedaron sus zapatillas de charol por aquella acrobacia, del muro.
"Casualmente estaba pasando por el parque cuando vi a una loca trepar el muro y me detuve a ver si era la misma…- Le dijo el chico y le paso una toalla seca – al fondo está el lavado, puedes ir a refrescarte y mientras sirvo algo para platicar"
"Esto no es una visita de cortesías" Le dijo seriamente.
"Lo sé, pero se me dificulta un poco charlar con una chica que tiene el pelo como un nido de pájaros y a la cual le está sangrando el brazo" Le señalo.
"Oh… "Dijo y vio la pequeña herida.
"Ve a lavarte, en la gaveta tras el espejo hay alcohol y banditas, mientras iré por las tarjetas de tu amigo"
Y así lo hicieron, Karin trato de poner orden en su cabello peinándose con los dedos la maraña y se refresco, después lavo la herida de su brazo que por suerte era algo leve y al abrir la gaveta cayeron varios frascos de pastillas.
"Que sorpresa… - dijo sarcástica y leyó los envases – Juugo… se droga con píldoras robadas"
"En realidad es medicamente controlado – le dijo el peliblanco parado en la puerta –y es de mi compañero de piso" Le arrebato las píldoras y las puso en su lugar.
"¿Tienes las tarjetas?" Pregunto un poco apenada.
"Justo aquí" se palpo el bolsillo trasero.
"Bien, dámelas y saldré de tu casa" Extendió la mano.
"¿Y quien dijo que quiero que te vayas? – pregunto sonriendo – linda ¿No quieres saber que paso anoche?"
Karin dejo caer la mano y dudo un poco, era cierto que no tenía nada claro, de hecho no supo ni como regresaron a casa, se preguntaba como termino en la cama con Sasuke a la mañana siguiente. Suigetsu parecía muy alegre de contarle las proezas de la noche anterior a la pelirroja. Ella simplemente quería saber una cosa.
"¿Alguno de los dos… es decir…? – no sabía cómo preguntarlo – alguno… ¿Quién de los dos…tuvosexoconmigo?" Dijo atropelladamente.
"Ah… - dijo sonriendo al entender perfectamente - ¿Te refieres a quien fue primero?"
Karin quería desmayarse.
"Platicamos en la sala" Le dijo tomándola de un brazo.
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En la casa Uchiha las cosas no marchaban nada bien, entre los nervios de la señora Mikoto, el ir y venir de una muy embarazada Konan y los dos Uchiha parados en el corredor, nada se podía hacer. El señor Fugaku suspiro exasperado por tercera vez durante la última hora.
"No es su culpa, tío Fugaku" Argumento Sai.
El hombre no se inmuto.
"Quizá no es buen momento para confesarlo, pero escondí cigarrillos en una lata de la cochera" Dijo en voz baja.
El hombre salió inmediatamente a la cochera seguido por su extraño sobrino.
Sasuke había llegado a cambiarse e inmediatamente se había ido a buscar a su hijo donde la trabajadora social. Ahora estaba de regreso en casa, en cuanto entro arrojo con coraje las llaves y el móvil que se estrello en pedazos contra el suelo. Su madre se apresuro a su encuentro,
"¿Qué te han dicho?" Pregunto preocupada.
"¡Esos ineptos no me dejaron ver a mi hijo!"
"¿Ni un par de minutos al menos?" Pregunto Konan sobando su vientre.
"¡No! están haciendo todo tipo de preguntas a mi hijo y no puedo verlo ni hablarle hasta que sea evaluado psicológicamente…" Dijo lleno de coraje contenido.
"Pero ¿Preguntas para qué?"
"Según los enfermos padres de mi querida y gracias a Dios DIFUNTA esposa, mi orientación me convierte en un depredador sexual en potencia"
"No puedo creer tal nivel de estupidez" Argumento Konan.
Mikoto quería decir lo mismo pero antes que nada la mesura. Se sentó de nuevo en el sofá de la sala seguida de su hijo menor y al lado de ellos Konan que no dejaba de dar vueltas de un lado a otro en la sala, murmurando miles de cosas que seguramente no eran nada agradables. La chica tenía un especial problema con las personas homofóbicas y aquel asunto la ponía de malas. El teléfono de la casa sonó y Ten-ten lo trajo, la pobrecilla tenía los ojos hinchados de tanto llorar.
"Es… - sorbió los mocos – es el joven Itachi" Dijo frente a la familia.
"Yo atenderé – dijo Konan y cogió el teléfono – gracias Ten-ten, puedes retirarte"
"Si, señora" Dijo e hiso una reverencia.
"Y Ten-ten cariño, deja de llorar que te he dicho que no fue tu culpa" Dijo calmada Mikoto.
"Si, señora" Dijo y se retiro.
"Cariño ¿Cómo va todo con el abogado?" Preguntó la joven.
Los Uchiha pusieron especial atención.
"Ya estamos haciendo el papeleo, falta ponernos de acuerdo con el abogado de los Haruno" Dijo seriamente.
"¿Tardaras mucho? – dijo sobando su barriga – el bebe está muy inquieto"
"No mucho cariño, dime ¿Sasuke ya regreso a casa?"
"Si, te lo paso – llamo a Sasuke con una seña – Itachi quiero hablarte"
"Aniki ¿Cómo va eso?" Dijo al ponerse al teléfono.
****Despacho de Naruto****
"Va bien ototo, ya el abogado esta poniéndose en contacto con el representaste de los Haruno" Dijo sin dejar de ver al rubio, que hacía lo mismo del otro lado del despacho, también al teléfono.
"¿Te ha dicho algo respecto al caso?"
"No seas desesperado ototo baka, apenas está arreglando eso"
"¿Cómo que apenas?" Pregunto exasperado.
"Si, aun no sé nada del caso, pero creo que hay otra cosa que deberías saber…"
"Si no es del caso, me importa una mierda" Casi grito.
"A mí también me preocupa Sasuke, estamos hablando de mis sobrino, pero en serio, en serio creo que deberías saber esto…"
"¡Con un carajo Itachi! ¡No me importa si no tiene que ver con mi hijo! ¡Que esto es importante!" Interrumpió furioso.
"Bueno, pero luego no digas que no te lo advertí… te llamare en cuanto se acuerde algo con el abogado de los Haruno" Y colgó.
Itachi se sentía un poco mal por no poder decirle a su ototo aquello y vaya que lo intento, pero también sentía un placer malsano con pensar en la cara que pondría al ver al chico del parque. Por que Itachi solo necesito verle la cara dos veces al famoso abogado para ubicarlo como el monito despintado en la foto que Sasuke tenía en el mueble del corredor de su casa, por fin sabia del hombre que había doblegado al orgulloso de su hermano menor. Le miraba ir de un lado a otro mientras hablaba en términos complicados y jerga de leyes con el otro abogado, terminaba viéndole el trasero cada dos por tres y trataba de no sonreír. Su hermano no tenía malos gustos.
"Si, muchas gracias – y colgó el teléfono – será más fácil ponernos serios si deja de ver descaradamente mi trasero, señor Uchiha" Pidió el rubio sentándose en su escritorio.
"Oh por favor, nos seas tan formal cuñadito" Dijo sonriendo.
"Seamos serios señor Uchiha – advirtió con seriedad – además su hermano y yo no tenemos una relación" Dijo mientras revisaba el fax que le llego.
"Pero la tuvieron… ¿Si sabes que mi hermano es viudo verdad? – miro tentativo al rubio – felizmente viudo"
"Estoy al tanto y por favor le voy a pedir que si no tiene algo relevante para el caso, no lo mencione" Leía los papeles.
Itachi observaba con una sonrisa ladina al hombre frente a él, sin duda el chico era adorable a su modo, con esa seriedad que obviamente no le era característica y podría decir que si no estuviera profundamente enamorado de su esposa, sin duda iría tras el rubio, le provocaba ganas de dejar de ser Heterosexual para ser Narusexual.
"¿A qué hora se verá con mi hermano mañana?" Pregunto sonriente.
Naruto exhalo profundamente.
"Eso no será necesario, debo estudiar el caso y necesito consultar términos de la demanda – revolvía los papeles – demás de ver la fecha de la auditoria con el juez, si requiero comunicarme con su hermano para algo, se lo hare saber… de momento es todo" Dijo seriamente.
"¿Quiere el numero de mi hermano?" Lo pico.
"Sera necesario" Dijo secamente.
Itachi saco una tarjeta de su cartera y la dejo sobre el escritorio del rubio.
"Aquí esta y supongo que la forma de pago – dijo con doble sentido – la verán ustedes y mi hermano ¿Verdad?"
"Mis honorarios son algo que se discutirá con mi secretaria, ahora si me permite, tengo un caso que estudiar" Le dijo señalando la puerta de salida.
La chica de la limpieza guio a Itachi hasta la salida y ahí el detuvo la puerta. La menuda chica se puso colorada.
"Dime linda ¿Quiénes viven aquí?"
"Eto… el joven Naruto" Contesto confundida.
"¿Vive solo? ¿Ninguna mujer? ¿Familia?"
"No creo que se pertinente responderle eso, joven Uchiha"
"Oh vamos, muñeca – le acaricio una mejilla y desplego sus encantos Uchiha – es solo curiosidad, no daña a nadie"
"La señora Tsunade y la señora Shizune" Dijo en medio de suspiros.
"Tsunade… ¿Tsunade como Tsunade sama? ¿La dueña del hospital de maternidad?"
"Y la abuela de Naruto" Dijo sonriente.
"Interesante" Dijo para sí, mientras se despedía guiñando a la chica del servicio.
Mientras el se iba y subía a su auto Naruto apareció tras la chica.
"¿Acabas de hacer algo impertinente?" Le pregunto muy serio.
"No" Dijo aun cautiva.
"¡Espabila niña! – Le dijo tronándole los dedos en la cara – que todos los hombres de esa familia lo único que saben hacer es cautivar, eso y nada más" Dijo con algo de rencor.
"Si, joven Uzumaki" Dijo apenada.
"Estaré en mi despacho, no acepto llamadas si no son la abuela o Shizune-san, avísame cuando este lista la comida" Pidió cerrando la puerta.
"Si, con su permiso" Y se retiro.
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Cuando Itachi estaciono en la cochera se encontró con su padre vistiendo la vieja chamarra de cuero que Itachi vestía hacia apenas una década. Y que en sus años mozos fue su padre quien la porto, estaba sobre la moto vieja de su hijo mayor e Itachi al verlo no se pudo contener de la risa y tras sofocarlo se acercó a su padre.
"Padre… ¿Te encuentras bien?" Pregunto dudando.
"Como nunca, hijo" Le dijo sonriendo y exhalo el humo cerca de su cara.
"¿Estas fumando, padre?" Pregunto sorprendido.
"No se lo vayas a decir a tu madre" Ordeno serio.
"No seas aguafiestas primo, mi tío necesitaba calmarse, un cigarrito no mata a nadie" Dijo Sai que venía saliendo del cuarto de baño del servicio, inmediatamente Itachi vio salir a la empleada de la cocina acomodándose el cabello.
"¿Estas loco? – jalo a Sai de la oreja – tomaste la lata equivocada idiota, esos son porros, no cigarros"
"Humm, ya decía yo que esa cara de felicidad no te la ponen ni tres cajetillas de nicotina" Dijo Sai.
Ambos chicos intentaron no reír, al ver al señor Fugaku.
"¿Les he contado de cuando me robe a mi novia en una moto como esta?"
"¿Estas seguro que no fue en un caballo, tío?" Pregunto Sai.
"Espera ¿No habías dicho que los abuelos aprobaban lo tuyo con mamá?"
"Tu madre no fue mi primera novia hijo, así como me ven chicos, yo era un caballero muy cotizado"
"Ya lo creo" Dijo su hijo mayor evitando reír.
El señor Fugaku seguía dándole caladas al porro y contando de sus hazañas, aunque omitía ciertos detalles por aquello de que los caballeros no tienen memoria. Hacia dos porros que Itachi y Sai dejaron de intentar reprimir sus carcajadas.
"Y si, así fue como esa linda damisela cayo a los pies de la cabeza de los Uchiha – sonrió ampliamente y se termino el tercer porro – que cigarrón tan mas raros hijo ¿No tenias para comprar con filtro?"
"Es que así saben mejor, tío" Dijo Sai.
Sasuke entro batiendo las manos y se encontró con su padre, primo y hermano mayor riendo a carcajadas.
"¿Qué están haciendo? ¿Y tú qué diablos haces aquí, Sai? – pregunto sospechando – ¿Que es todo este humo?" Miro a su padre y se le abrieron los ojos como platos.
"Sasuke, cálmate – le pidió Sai, serio – llegue hace un par de días y quise venir a visitarlos"
"¿Y tu idea de una visita es drogar a mi padre? – Grito enojado – ¿Cómo es que lo permitiste, Itachi? ¡Par de idiotas!"
"Baja la voz, que tu madre escuchara" Pidió Fugaku riendo bajito.
"Si ototo, relájate, como nuestro padre"
"Si, ya veo que él está muy relajado"
Los tres lo vieron, Fugaku sobre la moto simulaba ruiditos y reía como un adolescente ebrio.
"¿Qué más le dieron?" Pregunto Sasuke serio.
"Solo lleva tres porros" Dijo Itachi.
"Si nuestra tía se entera, va a matarnos"
Los chicos rieron, hasta Sasuke.
"¿Matarlos es lo más creativo que les pasa por la mente chicos?" dijo Mikoto que estaba cruzada de brazos en la puerta.
Los varones Uchiha sabrían bien porque era que la verdadera cabeza de la familia era la siempre dulce Mikoto Uchiha.
"¿Cuánto tiempo llevas ahí, cariño?" Pregunto un Fugaku no tan animado ya.
"Lo suficiente como para sugerirte que prepares tu espalda para usar la cama del cuarto de huéspedes, querido" Dijo la morena.
Los chicos rieron de nuevo.
"¡Y ustedes a sus cuartos ahora!" Ordeno a los jóvenes.
"Madre, tengo más de 30 años no puede mandarme a mi cuarto por algo como… - y tras la mirada fulminante de su madre se escabullo como crio asustado – eto… buenas noches" Y salió corriendo de ahí.
"Buenas noches, tía" y Sai salió de ahí.
Sasuke se estaba marchando cuando su madre lo detuvo del cuello de la camisa.
"Tú a la cocina, quiero hablar contigo"
"Si, madre"
Fugaku se bajo de la moto y se acercó a su mujer.
"Mikoto, no hablaras en serio ¿O sí?" Le pregunto.
"Tanto como que la chica del servicio te está preparando la cama en estos momentos, querido mío"
"Mikoto… - quería apelar al hermoso lado dulce de su mujer – vamos linda, además ¿Esto no te trae recuerdos?" Le sonrió de ese modo arrebatador que tienen los Uchiha, modelando un poco la chaqueta de cuero.
"Deberías recordar que soy a prueba de chicos malos, amor" Le dijo la morena con un tono sensual.
Su esposo sonrió, pocos sabían que cuando jóvenes, el verdadero ejemplo de chica mala era Mikoto. Si, a esa chica nadie lograba dominarle y fue el ultimo reto al que se enfrento Fugaku, el único que si fue uno verdadero y que sin duda valió la pena superar.
"¿Qué te parece si vas a tomar un baño y te alcanzo en cuanto encuentre mi falda escocesa?" Sugirió Mikoto
Su esposo no necesito mas, salió corriendo al cuarto de baño y Mikoto después de ventilar la cochera se aseguro de que no hubiera alguien cerca y encontró la bendita lata, precisamente era una de té verde, ahí escondieron los chicos la yerba.
"Amateur – Sonrió encendiendo uno y dio una honda calada, aquello le traía recuerdos – sal de ahí, Sasuke" Dijo seria.
Sasuke salió de detrás de la puerta de servicio.
"Si sabias que estaba tras la puerta podías ahorrarte el rollito sexy de la chica mala con mi padre" Dijo sintiendo escalofríos.
Mikoto le dio una colleja a su hijo. El solo se quejo sobándose.
"Lo siento, madre"
"Hijo… - dio otra calada y se puso seria - ¿Qué piensas hacer?"
"Todo y mas madre, no pienso perder a mi hijo – dijo decidido mientras miraba el dominio de su madre sobre el porro – pareces muy habituada, yo me ahogue como tonto la primera vez que la probé" Y se arrepintió enseguida de confesarlo aquello a su madre.
"Apuesto que tu padre pregunto ¿Por qué este cigarro no tiene filtro? – dijo imitando la voz de su esposo – ya decía yo que esos encerrones que se daban Itachi y Sai contigo aquí no eran para escuchar música, además esto comenzó en mi época hijo, no creas que me es extraño" Dijo apagando el porro contra el tacón de su zapatilla.
Sasuke sonrió un poco.
"Pero como te vuelva a ver a ti, a tu padre, hermano o primo fumando eso, me van a conocer enojada de verdad – Sasuke sudo frio ¿es que acaso esa faceta podía dar más miedo? - ¿De acuerdo, Sasuke?" Pregunto sonriendo de una manera dulce mezclada con amenaza.
"Si, madre"
Y Mikoto lo abrazo como cuando era pequeño, con la dulzura y calidez que te relaja de esa manera que solo una madre puede.
"Todo saldrá bien cariño, Kakashi confía mucho en su ahijado, además yo ya he oído sobre los casos del licenciado Uzumaki y dicen que… "
"¿¡Uzumaki!?" Pregunto alarmado.
"Si, dicen que es muy buen abogado, no ha perdido un solo caso" Sonrió de forma alentadora.
Sasuke corrió a buscar a su hermano y entro gritando su nombre a la casa, entro si avisar en su cuarto y por suerte lo que estaban empezando su hermano mayor y Konan aun no pasaba al nivel de la desnudes.
"¡Itachi!"
"Hay una puerta Sasuke querido, se usa para tocar" Dijo molesta la chica bajo su hermano.
"Si y también hay una cosa llamada condón cuñadita, pero me imagino que tampoco te importo usar ¿Verdad? – la chica se indigno e Itachi intento no reír – la tarjeta del abogado ese ¡La quiero!"
"La he dejado en el despacho de papa, en alguno de los cajones"
Sasuke bajo corriendo a tropezones las escaleras.
"Tu hermano está loco" Dijo Konan.
"Y tu hermosa, cariño" Dijo besándole el cuello.
Mikoto que estaba subiendo a su habitación cerró la puerta del cuarto de su hijo mayor intentando no mirar el romance en acción sobre la cama. Quizá ella también se reconciliaría con su marido, después de todo angustiarse por su pequeño nieto no calmaría sus nervios ni resolvería nada y probablemente podría exagerar un par de ruidos en su habitación y turbar a su hijo y nuera de tal manera que quizá desistirían de interrumpir el silencio de la casa con sus arrumacos a todas horas.
Sasuke desordeno todo el escritorio de su padre hasta que encontró la tarjeta del abogado, era blanca y elegante, una sola línea plateada dividía el título de licenciado y el nombre.
"Uzumaki Naruto" leyó en voz baja.
Suerte que había una silla cerca. Se dejo caer en ella y leyó de nuevo la tarjeta tratando de convencerse de que era ridículo pensar que el dobe de Naruto era el mismo que tenía como abogado, vamos, el dobe no podía ser aquel licenciado de renombre del que su madre estaba hablando ¿O si podía? Miro el número de teléfono del contacto, tenía el celular en el otro bolsillo podía simplemente marcar y colgar cuando escuchara su voz, eso bastaría para confirmar ¿Qué tanto cambia la voz en 5 años? era algo sencillo, un vil juego de colegiala enamorada ¿Cuántas chicas no lo habían aplicado con él?... hablando de amor… ¿y si Naruto ya tenía a alguien? bueno con esa fama y qué decir de su atractivo, era seguro que era un éxito rotundo entre las chicas y los chicos. Porque si, aun recordaba que el rubio era de jugar a dos bandas. Antes de darse cuenta estaba marcando el número de la tarjeta.
Todas las dudas lo asaltaron de golpe: ¿Y si es él? primer timbrazo ¿Qué le voy a decir? ¡Esta resolviendo tu caso! ¿Pero y si no quiere atenderme? ¡Eres su cliente! segundo timbrazo ¿Y si abandona el caso cuando sepa que eres tú? ¡No seas idiota! ¿Qué tal y lo pierde a propósito? Buena venganza, tercer timbrazo…
"¡No seas imbécil!" Grito contra el teléfono.
"Oh bueno, eso intento – habían respondido el teléfono – Si eres tu Kiba, llama mas tarde pulgoso estoy algo ocupado ¿Vale?"
Esa era sin duda la voz de Naruto, la reconocería en cualquier parte, aun a través del teléfono después de tanto tiempo.
"¿Eres tu Neeji? – Sasuke se congelo al escuchar ese nombre – hey, no vayas a pensar mal, es solo que Kiba suele molestarme mucho cuando trabajo…"
Sasuke seguía sin hablar ¿Naruto conocía a Neeji? Si era así ¿Por qué Neeji no menciono nada? Bueno no es que debiera pero ¿Y si Naruto le conto de ellos? ¿Pero, era eso malo? Bueno no es como que a esas alturas la ciudad entera no supiera que Uchiha Sasuke es gay.
"Eto… Neeji está molesto conmigo – dijo en un susurro el rubio – ¿Quién habla?" Pregunto luego de jugar a las adivinanzas, típico de Naruto.
"Eres un completo dobe…" Se escapo de los labios de Sasuke junto a una sonrisa y se golpeo la frente contra el escritorio.
"¡Oye! Primero me llamas imbécil y ahora dobe ¿Qué te crees bastardo?" Pregunto molesto.
Sasuke sintió una risa colarse en su garganta, es que aquello era tan divertidamente familiar y no aguanto, dejo ir la risa. Si, como una vil colegiala enamorada.
"¡No te rías de mi, bastardo! – presto atención a aquella sonora carcajada y se turbo un par de segundos antes de hablar, espero a que la risa cesara – acaso… ¿Eres tú, teme?"
Sasuke se congelo.
"Oye, responde ¿Eres tú, Sasuke?" Insistió Naruto.
Y como vil colegiala descubierta en su fechoría, colgó presa del pánico. Su alivio duro casi un minuto antes de tener una llamada en su celular.
"¡Identificador de llamadas, tarado!" Se reprocho.
El peor enemigo de las travesuras telefónicas.
