CAPITULO 8

(Pov Judit)

Cuando abro los ojos Troy está a mi lado, completamente en el otro extremo de la cama. Su postura es de lo más incómodo intenta alejarse de mí. Es por la mañana y el sol alumbra el cuerpo de Troy sus tatuajes.

Me relamo al pensar en la última vez que estuvimos juntos y se me secaa la garganta.

Avanzo mi mano y todos los tatuajes de su mano y él no se mueve sigue dormido. Miro la cinturilla de su boxer y sé que si no tomo el control, él no lo hará. Bajo muy lentamente la tela negra de su boxer y veo que está completamente rígido.

Acerco mi boca a su parte más sensible y cierro los ojos, totalmente tatuado mi Troy sigue durmiendo, me encantan sus tatuajes.

Mi lengua avanza desde abajo hacia arriba y lo miro, sus ojos se abren de par en par y me mira quieto.

Despacio meto su miembro en mi boca y chupo duro y bien como él lo quiere, cierro mis ojos y sé que esto le excita.

Escucho como jadea sin voz y su mano va a mi pelo cogiéndolo despacio, me sorprende esa caricia, quiere que siga y así lo hago bajo y subo bajo y subo y mi lengua se enrosca en la punta y vuelvo a bajar y a subir, sus caderas se levantan de la cama y me coge más fuerte el pelo corriéndose chupo lo que es mío, mi premio y me regocijo por ello, yo he provocado esto y me encanta, es mi marido, todo está justificado.

Me acuesto a su lado y lo miro en silencio.

Él se sube el boxer y me mira, parece ¿avergonzado?.

-¿Quieres comer?-.

Asiento y se levanta, no quiere hablar del tema, es mejor darle tiempo.

(Pov Anny)

Es la hora del desayuno y como mi bol de cereales Hannival no ha pasado la noche en casa, tenía que hacer no se que en no sé dónde y lo echaba de menos.

Hoy quería ir de compras, no se moverme un poco por aquí y no estar encerrada.

Veo a Hannival entrar y su expresión es dura, está enfadado y la comida que he comido me sienta un poco mal.

-¿Qué pasa?-.

-Trabajo-.

Eso lo justifica todo supongo.

Se sienta a mi lado, majestuoso, todo un mastodonte esculpido y muy guapo, me sonrojo al mirarle.

-¿qué puedo hacer por ti?- le dijo en un susurro-.

Me mira serio y se levanta.

-Sígueme-.

Quiero entrar en a puerta negra que hay al lado de su habitación, quiero saber que me espera allí pero no, va a su habitación y señala la cama. Me tumbo en ella y espero que haga lo mismo pero se quita su ropa con rapidez y avanza hacia mí como un huracán quitando mi ropa, es hábil con las manos.

Su aliento me embriaga completamente y cierro los ojos al tenerlo sobre mí, es muy bueno tenerlo así conmigo, me necesita y sé que soy la única que puede darle ese consuelo. Lo abrazo pero todo cambia de repente, sigue enfadado y abre una caja negra que hay encima de su escritorio.

Me pregunto que será y cuando lo abre algo en mi se calienta.

Unas esposas, un par de juegos de esposas. Esposa mi mano derecha y mi tobillo derecho, luego mi mano izquierda y su tobillo izquierdo. Duele pero no digo nada, lo miro expectante.

Me gira y arranca mi bragas, gimo y espero lo próximo abre mis piernas hasta que duele y quiero gritar pero vuelvo a gemir, estoy a su disposición y es algo que sabe.

Entra en mi desde atrás y quiero moverme pero no puedo estoy esposada y completamente a la deriva en una espiral de gemidos y gritos que salen de mi, él acelera y mi corazón va a explotar justo antes de llegar al climax y me derrito en calor ardiente cuando llega a su liberación dentro de mí, gruñe como un animal y sé que se acaba de descargar conmigo. Mis ojos se entornan pero se que aún no ha acabado.

Me gira y me mira, sus ojos son preciosos y me sonrojo un poco, sin aliento quiero tocarle, me suelta las piernas y caen por su propio peso sobre la cama, no puedo moverlas a penas, me esposa las manos y me chupa los pechos, gimo y mi garganta se descarra, sus manos me recorren de arriba a abajo y su boca me muerde por los pechos y por el vientre por los muslos dejando marcas, finalmente sus dedos estén ahí y tengo que gritar por la invasión llego otra vez al instante, eso es lo que quiere y mi cuerpo lo sabe.

Mis ojos se cierran y estoy sensible, me duele todo.

Hannival jadea y le cuesta respirar, me abraza como si fuese yo el niño desprotegido pero se, que es al contrario.